Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
Una de las cientos de iglesias demolidas por el gobierno comunista chino con la ayuda y/o la complicidad de los pseudopapas Francisco Bergoglio y León XIV Riggitano-Prévost, conocidos públicamente por sus simpatías y vínculos con el marxismo.
El concordato de 2018 de la iglesia vaticana con el Partido Comunista Chino fue el golpe de gracia para la Iglesia Conciliar en la China comunista.
En estos tiempos, cabe preguntarse a quién es leal el pseudopapa León XIV Riggitano-Prévost. Ciertamente no es al Occidente cristiano, sino, al igual que su predecesor marxista, el pseudopapa Francisco Bergoglio, a la China comunista atea del Este, que ha intensificado la represión contra los neoiglesianos y los cristianos en general mediante un programa llamado “sinización” (derivado de Sina, la palabra latina para China).
Desde que Bergoglio y ahora Riggitano-Prévost se vendieron a los comunistas ateos en el Acuerdo Secreto provisional de 2018, con renovaciones bienales posteriores, el gobierno chino ha impuesto contra las comunidades religiosas control ideológico, vigilancia estricta y restricciones de viaje. El gobierno ha destruido miles de iglesias cristianas, ha allanado hogares para destruir crucifijos y ha arrestado, torturado y encarcelado a cristianos que se resisten.
En estas acciones tiránicas, la China comunista no ha tenido un aliado más firme que el Vaticano, y en particular los dos últimos papas marxistas. Bergoglio admitió abiertamente sus simpatías marxistas, y Riggitano-Prévost trabajó desde 1985 en Perú, país de tendencia comunista, del que obtuvo la ciudadanía en 2015.
Además, el Acuerdo Secreto transfirió prácticamente el nombramiento de los obispones al gobierno comunista ateo. Estos obispones desempeñan ahora un papel fundamental al obligar a los 12 millones de neoiglesianos en la China comunista a convertirse a la Asociación Patriótica Católica China, controlada por el Estado, y a jurar lealtad al Partido Comunista Chino. Cuando Bergoglio fue duramente cuestionado por su complicidad con el comunismo, simplemente desestimó las críticas [Human Rights Watch aportó información para este Comentario].
Católicos tradicionales, la situación se ha vuelto tan grave que los valientes, aunque equivocados, neoiglesianos han declarado que la propia Antiiglesia se ha vuelto tan perversa como los comunistas en su persecución. En lugar de enfrentarse al comunismo ateo, como hizo el Papa Pío XII en su Decreto contra el Comunismo de 1949, que excomulgó a los católicos que profesaban o apoyaban activamente la doctrina comunista, considerándolos apóstatas de la fe cristiana, los Pseudopapas presumiblemente caen bajo esa condena y permanecen excomulgados de la Iglesia Católica.

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