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miércoles, 29 de septiembre de 2021

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL REMEDIO

Novena publicada en Barcelona por la imprenta de Manuel Texeró en 1814, con licencia eclesiástica por el Canónigo Ramón de Basart, Vicario General y Provisor del Obispado de Barcelona.
    
ADVERTENCIA
El medio más eficaz para venerar a María Santísima y merecer amparo es la imitacion de sus virtudes, y el procurarse la gracia y amistad de su divino Hijo. Por tanto se encarga a los que hicieren esta Novena mucha limpieza de conciencia, y confesar y comulgar en algún día de ella, para alcanzar de tan santa y piadosa Madre el remedio que cada uno desea conseguir.
    
DEVOTO NOVENARIO CONSAGRADO A LA SIEMPRE VIRGEN MARÍA, BAJO EL SOBERANO Y ESCOGIDO TIMBRE DEL REMEDIO, PATRONA DEL CELESTE ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, REDENCIÓN DE CAUTIVOS.
     
  
Puesto de rodillas delante del Altar o Imagen de Nuestra Señora del Remedio, hecha la señal de la Cruz, se hará con fervor y devoción el siguiente o semejante Acto de contrición.
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, que habiéndome hecho de la nada, a expensas de inmensos trabajos me librasteis de la esclavitud del demonio, porque sois tan bueno y tan amable, os amo con toda mi voluntad, más que a mi vida, más que a mi alma, y más que a todas las cosas: Por vuestra infinita bondad, os digo, Señor, que me pesa el haberos ofendido; quisiera que aún me pesara mucho más, hasta que rompiese mi corazón el dolor, y por ser quien sois propongo primero morir que pecar. También propongo confesar mis culpas, huir las ocasiones de ofenderos; buscar los medios de serviros en cuanto sepa y pueda, con el auxilio de vuestra divina gracia. Amén.
   
Aquí dará gracias a Dios por todos sus beneficios, y señaladamente los que ha hecho a su Santísima Madre: Ofrecerá también a mayor gloria de la Beatísima Trinidad y de María, sus oraciones y pensamientos, lo que podrá hacer con el siguiente
  
OFRECIMIENTO
¡Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, Hacedor admirable de todas las criaturas visibles e invisibles! Yo os alabo, os bendigo, os adoro, os doy gracias, y me complazco en vuestra inmensa gloria. Aquí me teneis humillado ante vuestro excelso Trono; y aunque indigno de parecer delante tan soberana Magestad, me alienta vuestra Bondad infinita, y me hace confiar que recibireis cuanto os ofrezco, los pensamientos, los deseos, las palabras, las obras, los sentidos, las fuerzas, mi vida, mi alma, lo que soy, y cuanto hiciere a Vos agradable en este ejercicio, a mayor honra y gloria vuestra y de la Santísima Vírgen, unido con los méritos de mi Señor Jesucristo, que con Vos, en unidad del Espíritu Santo, en Trinidad perfecta vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 29 DE SEPTIEMBRE
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES VERDADERO Y UNIVESRSAL REMEDIO.
Considera, oh cristiano, cuán justamente se debe a María, y cuán glorioso la es el soberano título del Remedio. Escogida para cooperadora de nuestra salud y corredentora del universo, encerró en su seno el bálsamo eficaz para cubrir las roturas que en en el vaso de nuestra justicia causó la primera culpa. Por Eva entró nuestra perdición; por María logramos la redención. Por aquella, la antigua serpiente infundió al hombre el veneno; por esta se propinó a todos el antídoto de salud. Eva nos mató arrojándonos a un mar de perdición; María nos vivificó conduciéndonos al puerto de la vida. Todos los males de Eva hallan seguro remedio en María, verdadera Madre del Redentor. Eficaz medicina para todas las dolencias se puede de ella decir, que quien la hallare hallará la vida. Búscala pues con tierno afecto, y aclama su poder.
   
ORACIÓN
¡Virgen santa, Madre del Redentor! Pues sois Vos el Remedio universal y verdadero para todas las necesidades, mirad con ojos compasivos las de mi alma: Compadecéos de las profundas llagas que abrió en ella el pecado. Constituida en el Calvario Madre de todos los hombres, hermanos de Jesús, sois el antídoto para todas las enfermedades del cuerpo y del espíritu. ¡Cuánto se complace mi alma en la grandeza de vuestra elevación! ¡Cuánto se alegra por la dichosa suerte de tener en Vos el remedio universal y eficaz para todos los infortunios y necesidades de la vida! Haced, oh Santísima Madre, que sanen mis heridas; que se fortalezca mi debilidad por la participación del remedio que trajisteis al mundo, por las gracias de vuestro Hijo, y así conserve mi alma el incomparable tesoro de la divina gracia. Amén.
   
Aquí se hará una breve pausa, y alentando la confianza pedirá cada uno el remedio y favor que con más especialidad desea conseguir.
  
Despues se dirá tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri en honor de la Beatísima Trinidad, que escogió y destinó a María Santisima para nuestro universal remedio; y se concluirá todos los días con la siguiente
DEPRECACIÓN
Altísima Señora, que quisisteis os llamasen y venerasen los fieles por Madre del Remedio, véisme aquí postrado a vuestras plantas con la mayor confianza, suplicándoos el remedio para todas mis necesidades. Os pido también la exaltación de la Santa Fe Católica, extirpación de las herejías y de todos los errores; dirección y acierto en el gobierno de la Iglesia al Sumo Pontífice, a los Príncipes y Ministros; observancia y estabilidad de las sagradas Religiones; unión y concordia entre los Príncipes cristianos; temor de Dios a sus Consejeros y Ministros; salud y prosperidad a nuestro Católico Monarca y Real Familia; aumento al celeste Orden de la Santísima Trinidad de que sois benéfica Patrona; abundancia de frutos, paz, salud y serenidad en nuestros tiempos; alivio a las almas del Purgatorio; libertad a los cautivos cristianos, paciencia a los enfermos, seguridad a los navegantes: alcanzadnos también satisfacción de nuestras culpas, victoria contra las tentaciones, sufrimiento en las adversidades, y caudal de todas las virtudes, para que por la observancia de los divinos Mandamientos os imitemos en vida, y nos dispongamos para una buena muerte, la que nos conceda por vuestros méritos y los suyos vuestro Hijo y Señor nuestro Jesucristo, quien con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
   
GOZOS A NUESTRA SEÑORA DEL REMEDIO
  
Pues sois, por la mas hermosa,
Templo de la Trinidad,
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
   
Del Remedio con razón
Todo el mundo os apellida,
A Vos, Madre de la vida,
Vida, alivio y Redención:
Por Vos con la Encarnación
Logramos la libertad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Vuestro remedio, oh María,
Es medio el más oportuno
Para con Dios Trino y Uno,
Eterna Sabiduría;
Vuestra gran abogacía
Mostráis en la adversidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Del Remedio con el nombre
Os invocan en Lepanto,
Siendo para el Turco espanto
Tan soberano renombre:
Allí, porque al mundo asombre,
Triunfos vio la Cristiandad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
En Valencia por blasón
De tan raras maravillas
Se ven hoy las campanillas
Y un frontal con un pendón:
Vuestra gran intercesión
Canta ufana la piedad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Vuestra eficaz protección
En Túnez San Juan de Mata
Disfruta, cuando allí trata
Del triste la Redención:
De dinero gran porción
Le entregáis con suavidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Este favor repetido
En Valencia vio su anhelo,
Bajando Vos desde el Cielo
Por verle de amor herido:
No pusisteis en olvido
Remediar su caridad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
De Trinitaria vestida
A cantar bajáis del Cielo,
Premiando a Félix su celo
Aun en esta mortal vida:
De ángeles asistida
Entonais con suavidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
La Trinitaria Familia
De vuestro amparo blasona,
Pues con voto por Patrona
Os venera amante y fina;
Sois la estrella matutina,
Que anuncia serenidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Córdoba por vuestro medio
Vio libertar al cautivo,
Pues burlando al Moro altivo
Le ofrecisteis el remedio:
Sois el más noble compendio
De nuestra felicidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
En la peste que a Valencia
Generalmente afligía
Se logró la mejoría
Por Vos, Madre de clemencia:
Por Remedio, es evidencia,
Trocais timbre de Piedad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Zaragoza con fervor
Si a vuestra piedad se acoge,
Copiosos frutos recoge
De vuestro muy tierno amor:
Se ve por vuestro favor
Libre de esterilidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Por su Patrona os aclaman
Reinos, Ciudades y Villas,
Obrando Vos maravillas
Con los que devotos claman:
Todos a porfía os llaman
De dolencias sanidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Pues sois, por la mas hermosa,
Templo de la Trinidad,
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
   
℣. Hacedme digno de alabaros, oh Virgen Sagrada.
℞. Dadme virtud contra vuestros enemigos.
   
ORACIÓN
Os suplicamos, Señor, infundáis vuestra gracia en nuestras almas; para que reconociendo y venerando la Encarnación de Jesucristo vuestro Hijo, anunciada a María por el Ángel, consigamos, por su Pasión y Cruz, llegar a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
   
℣. En toda tribulación, enfermedad, necesidad y angustia.
℞. Remediadnos siempre, oh Virgen María.
   
ORACIÓN
Os rogamos, Santísima Madre de Dios, por la tristeza que tuvisteis en aquella hora en que vuestro Hijo Jesucristo nuestro Señor yacía en el sepulcro, y por el gozo que tuvisteis de su resurrección, que nos impetréis el remedio, y convirtáis nuestras tribulaciones, enfermedades y necesidades en gozo y salud, para que siempre os bendigamos por Jesucristo nuestro Salvador, que es bendito y glorioso por los siglos de los siglos. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 30 DE SEPTIEMBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES AUXILIO DE LOS CRISTIANOS.
Es la Soberana Vírgen del Remedio justamente venerada como auxilio de los cristianos. La misma Señora en varias ocasiones ha acreditado serlo; y principalmente en la famosa y tan señalada victoria que contra los Turcos consiguieron las armas católicas en el mar de Lepanto el día siete de Octubre de mil quinientos setenta y uno. Engreídos los enemigos de la Santa Fe, y vanamente confiados en el poder de su brazo, pensaban aniquilar el pueblo cristiano. Mas aquel Dios que preside en lo alto; el Señor de los ejércitos, que está cerca de los que le invocan, tenía preparado a los suyos un auxilio oportuno en la tribulación. Aquel piadosísimo Caudillo de la Santa Liga, Don Juan de Austria, a insinuación de Don Miguel de Moncada, manda dar la batalla bajo el patrocinio e invocación de la Virgen del Remedio, cuya fiesta se celebraba en Valencia aquel aquel mismo dia. No faltó a los suyos la compasiva Madre, y así con su visible protección alcanzáron los Católicos el más completo triunfo contra los soberbios enemigos del nombre cristiano.
   
ORACIÓN
Santísima Virgen del Remedio, que en esta ocasión tan visiblemente patentizasteis ser el auxilio de los cristianos, ved a mi alma sumergida en un abismo de tribulación por estar rodeada de fuertes y peligrosos enemigos. Las pasiones agitadas por las sugestiones de los espíritus de tinieblas se enardecen y se aúnan para combatir a mi alma y sojuzgarla. Levantaos en mi auxilio, oh invicta Madre de mi Dios; ayudadme, y protegedme por vuestro santo Nombre. Nuestros Padres confiaron en Vos, y no fueron confundidos; ellos nos han manifestado la eficacia de vuestro patrocinio en los más temibles apuros: renovad y aumentad en mí vuestros gloriosos triunfos, sed mi remedio y eficaz auxilio; ponéos a mi lado en los combates, para que pueda cantar la victoria en vuestra compañía. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA TERCERO – 1 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES APOYO DE DESVALIDOS.
Como firme apoyo de los desvalidos veneramos en este día a la Santísima Virgen del Remedio. Así lo experimentó el glorioso Padre y Patriarca San Juan de Mata. Hallándose en el año mil docientos diez en Túnez cumpliendo el oficio de Redentor, no podía dar libertad a todos los cautivos por faltarle el dinero. Conmovidas sus entrañas por los clamores de los infelices que quedaban en las obscuras mazmorras con peligro de naufragar en la fe у destituido de auxilios humanos, acude fervoroso a la Soberana Virgen del Remedio, aclamada ya con este título Patrona de todo su Orden. Esta dulce Madre, que jamás desprecia las oraciones de los humildes, se le aparece y le entrega todo el dinero que necesitaba para una copiosa y universal redención. ¡Oh ternura incomparable de María! ¡Cuán cierto es que su misericordia se extiende a todos, de modo que no hay quién esté privado de su compasivo y eficaz valimiento!
   
ORACIÓN
¡Oh Soberana y misericordiosa Madre! Compadecéos de mi infeliz y duro cautiverio, en que me tiene encadenado el espíritu maligno. ¿Quién como Vos, indefectible y seguro apoyo de toda esperanza, puede fortalecer mi debilidad? Las vanidades del mundo me arrastran, las pasiones me ciegan, grandes peligros me circuyen y amenazan. En tan triste situación me hallo por mí mismo destituido de todo auxilio. Solo Vos, poderosa mediadora con la Beatísima Trinidad, podéis ampararme y socorrer mis necesidades. Sed pues mi apoyo, mi seguro lugar de refugio, la firme áncora de mi esperanza en el tiempo, y gozo en la eternidad. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA CUARTO – 2 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES LA GLORIA DE SUS SIERVOS.
Gloria de Jerusalén y alegría de Israel aclamaban los de Betulia a Judit. ¿Con cuánta más razón debe llamarse María gloria de sus siervos y escogidos? Ella no solo los glorifica después de su muerte, procurándoles la eterna Bienaventuranza, sí que aun aquí les anticipa las inefables dulzuras de la celestial Jerusalén, en cuanto es capaz la condición del hombre mortal. Este singular favor dispensó María a su escogido siervo y cordial devoto el Patriarca San Félix de Valois en la noche de la Natividad de la misma Virgen del año mil doscientos diez. Velaba Félix a la media noche, y vio bajar al Coro del Convento de Ciervo-Frío a la Santísima Vírgen vestida con el celeste Hábito Trinitario, acompañada de los espíritus Angélicos adornados con la misma divisa. Con esta santa compañía cantó el glorioso Patriarca los Majtines, entendiendo de María el especial patrocinio que en ella tendría todo su Orden, y empezando a gozar un destello de aquella inefable gloria que en breve gozaría de lleno en la eterna Patria. ¡Oh admirable dignación de María para con sus siervos! ¡Dichoso el verdadero devoto de esta gran Reina! Seguro puede estar de su remedio, de su salvación y de su gloria.
   
ORACIÓN
¡Oh excelsa Madre del Remedio! Vos sois el puerto seguro de nuestra esperanza, nuestra gloria y el canal terso de todas las gracias. Vos derramáis mil dulzuras sobre los últimos momentos de vuestros siervos, y aun les anticipáis las glorias de la Patria celestial. Haced, oh Madre mía, a mi alma merecedora de tanta felicidad. Abogada y protectora mía, después de este destierro mostradme a Jesús, fruto bendito de vuestras entrañas; a Jesús Salvador, Médico y salud de las almas; a Jesús, camino por donde andamos, verdad en quien y por quien creemos, vida por quien suspiramos: concededme un vislumbre de vuestra gloria, que me haga despreciar las vanidades del siglo. Sobre todo en la hora de mi muerte amansad las iras del justo Juez; miradme con ojos de ternura; recibidme entre vuestros brazos, y alcanzadme la corona de inmortalidad en vuestro celestial Imperio. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA QUINTO – 3 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES ESTRELLA LUMINOSA.
Veneramos hoy a la Soberana Virgen como astro siempre resplandeciente sin padecer algún eclipse ni menguante; como estrella de la mañana que disipa las tinieblas de la culpa y del error. Ciega la posteridad de Adán y enferma por las miserias que contrajo de su envenenado principio, vivía sumergida en las sombrías regiones de la muerte. Para iluminarnos viene María, luz grande y brillante antorcha: tal amaneció en el místico firmamento de Barcelona por su Imagen del Remedio que aquí se venera en su propio Altar, la misma que antes tenía por titular de su Real e Imperial Capilla la Reina de España Isabel, esposa de Carlos V. ¡Oh, cuán digna es de nuestra afectuosa veneración esta sagrada Imagen, pues la majestad, y brillantez de su apacible rostro nos acuerda las luces y copiosos remedios que ha derramado y derrama incesantemente para recrear nuestra alma, y desvanecer tas tinieblas de nuestro entendimiento!
   
ORACIÓN
¡Oh luz resplandeciente de mi alma! ¡Estrella feliz y luminosa que anuncia la calma y serenidad! Señaladme el rumbo que debo seguir en esta peligrosa navegación. ¡Oh dulce Madre del Remedio!, ¿cuándo se disiparán por vuestra mediación las densas obscuridades de que está circuida mi alma? ¿Cuándo se alegrará con la clara luz de vuestra brillante aurora? ¿Qué gozo puedo tener, pues no veo la luz del Cielo, porque me lo impide la espesa nube que han formado sobre mi alma las vanidades del siglo? Pero qué, ¿he de quedar para siempre privado de tanta luz? No lo permitáis, Madre mía; antes bien a la sombra de vuestra sagrada Imagen, Luna bella, benéfica y apacible, haced me amanezca el alba de la gracia, que ilumine y disipe mis tinieblas hasta formar el día claro de mi verdadera y eterna felicidad. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA SEXTO – 4 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES CONSUELO DE AFLIGIDOS.
Como suave consoladora de afligidos se nos representa hoy la Soberana Virgen del Remedio. Ella, dice San Bernardo, se ha hecho toda para todos; a todos abre el seno de su copiosa misericordia para que todos reciban de su plenitud, la salud el enfermo, el pecador el perdón, el justo la gracia, la redención el cautivo, el triste su consuelo. Ella tranquiliza con su presencia las tempestuosas olas de aflicción en que debían naufragar los miserables hijos de Adán. Así apareció esta benéfica Madre del Remedio el año de mil doscientos treinta y seis a unos infelices cautivos cristianos, que gemían bajo la tiranía de los Moros en la ciudad de Córdoba, consolándoles en sus angustias y asegurándoles su pronta libertad, como se verificó en la conquista que de aquella Ciudad hizo el santo Rey Don Fernando. Tristes y desconsolados mortales, en todas las aflicciones mirad a vuestra estrella, invocad a María.
   
ORACIÓN
¡Misericordiosa Remediadora de los hombres, vida y esperanza nuestra! ¿Qué afligido imploró jamás con tierno afecto vuestro amparo, y no fue consolado? ¿Por qué temerá acercarse a vuestro compasivo Trono la humana fragilidad? En Vos nada hay de aspereza ni terrible; sois toda dulce y suave: vuestras entrañas están llenas de piedad y gracia, de mansedumbre y misericordia: ofreceis a todos la leche y lana de suavidad. Mirad pues, oh Señora mía, los males que me circundan en el cuerpo y en el espíritu, las tribulaciones que me agitan; ponéos de mi parte, y nada temeré. Y cuando a tantos habeis consolado, ¿quedará mi alma excluida de vuestra eficaz protección? Verdaderamente así lo merece mi ingratitud a vuestros llamamientos: pero no, Madre mía, no lo consentirá vuestro Corazón amante. Sed mi dulce consuelo ahora y siempre. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA SÉPTIMO – 5 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES SALUD DE LOS ENFERMOS.
Salud de los enfermos canta la Iglesia y aclama a María. Ella misma ha cumplido serlo invocada como Madre del Remedio; y así lo experimentó con especialidad la Ciudad y Reino de Valencia en el año mil trescientos quarenta y ocho. Un horrible contagio lo devoraba todo, cuando una Imagen llamada antes de la Piedad habla a una devota mujer, y le manda se le mude el nombre en el de Remedio. Se cumple así con aclamación universal, y desde luego cesan los agostadores estragos de la mortandad ocasionada por la peste. ¡Oh virtud y eficacia del Remedio de María! ¡Oh Medicina universal y poderosa para todos los males! Considera cuánto aprecia nuestra misericordiosa Madre el ser Remedio de nuestras dolencias, pues para sanarlas prefiere el título de Remedio al de Piedad. Procura merecerte y aplicarte este bálsamo eficazmente indefectible, que sin duda será segura medicina para todas tus necesidades.
   
ORACIÓN
¡Oh dulce Madre del Remedio! Vuestras entrañas misericordiosas se abrieron en otro tiempo para derramar el antídoto de vuestras gracias sobre los males del cuerpo: derramadlo ahora sobre las necesidades de mi alma. Compadecida de los infortunios de vuestro pueblo, disteis sobre él una mirada de ternura, y bajasteis para su remedio: miradme ahora con ojos compasivos, y curad en mi alma la peste del pecado. Haced se disipen los envenenados aires de corrupción y libertinaje, con que los enemigos de vuestro Hijo procuran inficionar mi espíritu y sofocar en él las preciosas semillas de la fe y Religion santa que heredamos de nuestros Padres. Conservadla pura y resplandeciente, para que me ilumine y dirija en la obscura peregrinación de este destierro hasta llegar a la feliz mansión de la eterna Patria. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA OCTAVO – 8 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA.
Entre las alabanzas que la Iglesia tributa a la Soberana Madre del Remedio, con razón la apellida causa de nuestra alegría. Ella como brillante aurora ya desde su nacimiento desvaneció las sombras de la infidelidad. Ella ya exaltada al Trono de la Gloria apareció a sus siervos para consolarles en los mayores apuros, dudas y perplejidades, y traerles el verde y frondoso olivo de serenidad. Ella principalmente manifestó ser causa de la alegría de sus escogidos apareciendo de nuevo en Valencia al Patriarca San Juan de Mata. Se hallaba este Santo Redentor en aquella Ciudad, ocupada por los Moros, con el fin de procurar la libertad de los miserables cautivos que allí gemían, pero sin los medios necesarios para el rescate. Mientras aquel glorioso Patriarca celebraba el santo Sacrificio de la Misa, implorando con ternura los auxilios de aquella excelsa Reina, cuyas misericordias jamás faltan, se le aparece María, y renovando el prodigio ya antes acaecido en Túnez le deja sobre las aras cuanto dinero necesitaba para su caritativo designio; y así todos los infelices trocaron sus lamentos en justos cánticos de alegría.
   
ORACIÓN
¡Oh Soberana Virgen, Madre del amor hermoso y santa esperanza! Vos, llena de bendiciones desde el primer instante de vuestro purísimo ser, trajisteis la luz para disipar las tinieblas del error y de la más crasa ignorancia. Vos fuisteis el arco Iris, feliz presagio de la más tranquila y apacible serenidad; sois Madre de los vivientes, estrella de la mañana, aurora de felicidad, gloria y alegría de nuestro pueblo. ¡Oh Madre mía amorosa! ¿No llegarán hasta mi alma para iluminarla y alegrarla los brillantes reflejos de vuestra virtud y soberanos dones? Constituido en este valle de lagrimas entre tinieblas más densas que las de Egipto, mi triste alma gime y suspira desde el profundo de la más penosa esclavitud, esperando el remedio y alegría de vuestra misericordia. ¿Y no conmoverá vuestras compasivas entrañas mi triste situación? Ea, tierna Madre del Remedio, amanezca a mi pobre alma la resplandeciente luz de vuestra gracia y alegría de vuestro Corazón, para que así fortalecido conciba una firme esperanza, un acendrado amor y ardientes deseos de la tranquilidad perfecta e imperturbable alegría de la eterna Gloria. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA NOVENO – 7 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES POZO DE AGUAS VIVAS.
Pozo de aguas vivas podemos llamar a nuestra excelsa Madre del Remedio, por haber ella sido, mediante la veneración de sus Imágenes, copioso manantial de aguas en los tiempos de esterilidad. Dígalo la ciudad de Zaragoza y su comarca, cuando afligida por la sequedad de la tierra en el año mil setecientos cuarenta y ocho, y por segunda vez en mil setecientos cincuenta y cuatro acude a la Vírgen del Remedio, llevando en procesión su Imagen desde San Lamberto a Zaragoza, y firme en su poderoso valimiento ve con júbilo universal abrirse las cataratas del cielo y fecundizarse sus campiñas, sucediendo la abundancia a la miseria. ¡Oh, cuánto es el poder de María, pues los elementos obedecen a su imperio! Así podemos asegurar que la intercesión de la Madre del Remedio, y aun la vista o la sola sombra de su sagrada Imagen en muchos pueblos y Ciudades renovó aquellos prodigios de salud que obró en otro tiempo entre los Israelitas la vista de la serpiente de metal. Y si tan compasiva se ostenta en remediar las esterilidades del cuerpo, ¿cuánto más lo hará en las del alma, por ser ellas más peligrosas?
   
ORACIÓN
¡Oh misericordiosa Madre del Remedio! Vos sois el pozo de aguas vivas y la fuente sellada de que manan las saludables influencias de la divina gracia. Compadecéos de la esterilidad de mi alma, tierra seca e infructífera por estar poseída de los abrojos y espinas de la culpa. Derramad sobre ella los riegos de espirituales bendiciones, y fertilizadla para que lleve abundante cosecha de virtudes. ¡Oh María!, ¡cuánto se regocija mi alma por hallar en Vos el inagotable manantial no solo de frutos y alimentos temporales, sino principalmente los bienes espirituales? Dignaos remediar todas mis necesidades, haciendo que participe dignamente el fruto bendito de vuestras entrañas, Cristo Jesús, en el admirable Sacramento de su infinito amor. Haced en fin, que rociada mi alma con el suave néctar y poderosa suavidad de vuestros influjos, dé frutos dignos de penitencia, con que se abra el camino para la Sion santa, y pueda allí cantar eternamente en vuestra compañía las misericordias del Señor. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

NOVENA EN HONOR A SAN FÉLIX DE VALOIS

Novena compuesta por el Doctor don Antonio Albarracín, cura párroco de Santa Eulalia de Murcia, y publicada en dicha ciudad por Felipe Teruel en 1766, con las debidas licencias.
    
ADVERTENCIA PARA HACER ESTA NOVENA
Ten presente, Alma mía, no oye Dios, para despachar piadoso, las súplicas de los que piden contra su Divina Voluntad (I Reyes 8, 18), de los que se desentienden a su voz (Proverbios 1, 28) cuando misericordioso les avisa, de los que adoran y adulan sus pasiones (Deuteronomio 31, 18), de los que no se compadecen de los Pobres (Proverbios 21, 13), ni de los que sordos a los consejos (Jeremías 7, 16) de sus Ministros no limpian, para rogar, el Alma del pecado (Proverbios 15, 19); y así disponiéndote con tan sana Doctrina, para alcanzar lo que deseas por la confesión y ejercicio de Virtudes, darás principio a esta Novena, de modo que la concluyas bien antes del día 20 ó 28 de Noviembre, sino es que en otro tiempo te urgiere alguna necesidad. Te emplearás cada día en el Ejercicio que se elogia de nuestro Santo, para lo que te se dará previo aviso, observando en todos recogimiento y devoción
  
NOVENA AL GLORIOSO PATRIARCA SAN FÉLIX DE VALOIS, FUNDADOR DEL CELESTIAL ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, REDENCIÓN DE CAUTIVOS
  
     
Puesto delante de alguna Imagen del Señor San Félix de Valois, y hecha la señal de la Cruz, se dirá el Acto de Contrición siguiente:
 
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Amorosísimo Jesús, Redentor Sagrado de las Almas, a Vos tiernísimo consuelo de afligidos; a Vos firme esperanza de desconsolados; a Vos seguro asilo de desvalidos, se acoge la mía, afligida porque llena de culpas, desconsolada porque os ha sido ingrata, desvalida, porque sin Vos es nada; que ya reconocida de sus yerros, ansiosa de vuestra Gracia, amante del verdadero Bien, y postrada a vuestros Pies, solicita humilde el perdón de tanta ofensa, como ha cometido, de que le pesa por el amor a Vos, que sois su Amparo, su Padre y su Dios, a quien solo ha de agradar y servir en adelante, auxiliada de vuestra Gracia. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 11 DE NOVIEMBRE
RENUNCIA DEL SIGLO
ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO

¡Omnipotente Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas! Si para elevar a la mayor grandeza a vuestro Siervo San Félix de Valois, cuando aún estaba en el Materno Claustro, le admitisteis en una Corona de flores la renuncia de su voluntad y estados; dándole Vos en recompensa la pesada Cruz, que aceptó con singular placer: haced, Señor, por vuestra benignidad, y méritos de éste, a quien hizo tan feliz aquella elección manifestada en el aspecto misterioso de su Madre, que renunciando yo las flores con que el Mundo ha entretenido mi embeleso con bienes perecederos, valimientos inconstantes y comodidades transitorias, sepa hallar gloria en las tribulaciones, de tal modo que habitando en mí la virtud de Jesús mi Redentor, abrazado con su Cruz, saque ambrosía Celestial de la Mirra que destila, la que me ofrece su Amor para labrarme la Corona, y viviendo en mí siempre Vos, no deshaga este vínculo amoroso el hambre, tribulación, desnudez, ni otra pena del siglo; sí bien, despreciando las vanidades de éste, diga mi corazón fervoroso: «Jesús todo para mí: Yo todo para Jesús». Amén.
   
Ahora se dirá tres veces la oración del Padre nuestro, Ave María y Gloria, a la Santísima Trinidad.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Glorioso Patriarca San Félix de Valois, gloría, alegría y honra de la Religión Trinitaria, que como a Padre te obsequia: Universal amparo de cuantos imploran tu Patrocinio; por aquella compasión amorosa con que triunfaste del tedio que causaban las hediondas llagas del Leproso, que cuando niño abrazabas, asistías y limpiabas, te ruego, Protector mío, mires propicio a quien desfigurado con la lepra de la culpa, felicita tu mediación para con el Señor, que te dotó, entre otras gracias, con la de sujetar al Demonio en las cadenas con que quiso amedrentarte: Para que en estos días de tu Santa Novena , asistido de mi Dios, arranque de mi Alma las raíces de los vicios, y la matice de virtudes, que cultivadas a esmeros de la devoción más diligente, recreen a aquel Señor con los frutos dulces a fu divino paladar. A este fin te consagro en estas alabanzas mi respeto, como también para alcanzar, por tu intercesión, de la Santísima Trinidad, el consuelo en la aflicción, y necesidad, que voy a manifestar. Amén.
  
Aquí se hace la particular súplica a Dios nuestro Señor, por intercesión del Santo con viva fe, segura confianza y generosa conformidad.
   
Después se manifestará, para el empleo del Alma, la Virtud en que ha de imitar en cuanto pueda al Santo Intercesor en el siguiente día, diciendo: Será el Ejercicio en el día de mañana del amor a Dios nuestro Señor. Hagamos repetidos Actos para avivarle en nuestras Almas.
   
ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA, REINA DE LOS ÁNGELES, PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Reina de los Ángeles, María Santísima, Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, y Esposa de Dios Espíritu Santo! Si como Madre de hermosa dilección amáis a los que os aman, cuál feria el amor de mi Glorioso San Félix para Vos, cuando en correspondencia, si bien que con los excesos que sabéis, le concedisteis prodigiosos favores: ya quitando las lágrimas de sus ojos con la mano de vuestro Hijo Santísimo; ya vistiendo Vos el Habito Trinitario con otras inteligencias soberanas para presidir Maitines, dando la segunda Silla a vuestro amado, y la mayor seguridad de vuestra perpetua protección; y finalmente llenándolo de felicidades en la hora de su muerte, en la que le acompañasteis para su mayor consuelo. Por estos beneficios, y otros muchos, que mereció a vuestro agrado este mi Protector, os doy infinitas gracias, y consagro este día de mi devoción, que espero presentéis a la Trinidad Santísima, de cuya bondad deseo conseguir el aumento y perseverancia en la Virtud, con el favor particular que he pedido, si este fuere de su voluntad soberana, y si no, resignación conforme y una dichosa muerte, para que os alabe eternamente en la Gloria. Amén.
  
GOZOS
   
Pues que la felicidad,
Félix, se cifra en tu nombre,
Para hacer feliz al hombre,
Interpón tu autoridad.
   
Tan feliz, desde tu infancia,
Fue la Estrella que tuviste,
Que aunque de los Pares fuiste,
No tuviste par en Francia;
Con admirable ganancia
Te aventajaste a la edad:
Para hacer feliz al hombre,
Interpón tu autoridad.
   
Aun en el vientre materno,
Dado ya, sin darte a luz,
Diste Corona por Cruz,
Poniendo en Cruz al Infierno;
Cruz, dada por tal Gobierno,
Es Cruz de la Trinidad:
Para hacer feliz al hombre,
Interpón tu autoridad.
   
Niño en el regazo estabas,
Cuando subiendo a mayores,
Sobre un pan, como unas flores
Ya la bendición echabas;
Tan buena mano le dabas,
Que vino a ser caridad:
Para hacer feliz al hombre,
Interpón tu autoridad.
   
Diste a un pobre tu venido,
Y que a él le vino, he notado,
Siendo tú tan ajustado,
Muy ancho; mas muy medido;
Este imposible vencido
Se le dio tu gran piedad:
Para hacer feliz al hombre,
Interpón tu autoridad.
   
Por ver tu esperanza muerta
De un Reino, que todo es nada,
Por la Corona cerrada
Quisiste Corona abierta;
Con esto encontraste cierta
Tu amada seguridad:
Para hacer feliz al hombre,
Interpón tu autoridad.
   
Fuiste al Yermo, y se desata
Juan a ampliarte intereses;
Porque luego no dijeses,
No encontraste ni una Mata.
Contigo está afable, y trata,
Con grande serenidad:
Para hacer feliz al hombre,
Interpón tu autoridad.
   
Ya Redentor, extrajiste
Del cautiverio más fiero
Al Noble Conde Gualtero
Sin ir ni venir (¡buen chiste!)
A grillos, Padre, anduviste
Aquel día, en tu heredad:
Para hacer feliz al hombre,
Interpón tu autoridad.
   
De Prelado fue tu celo
Tan atroz (perdón imploro)
Que sé, hiciste ir al Coro
Aun a la mitad del Cielo.
A María este desvelo
Dio muy buena Navidad:
Para hacer feliz al hombre,
Interpón tu autoridad.
   
Antífona: Bendigamos al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, que unió a Félix y a Juan, para que sean unánimes Redentores de los fieles cautivos.
℣. Ruega por nosotros, Santo Padre Félix.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que por celestial inspiración te dignaste llamar a tu Confesor el bienaventurado San Félix desde el yermo al cargo de redimir cautivos, concédenos te suplicamos que por su intercesión, y liberados por tu gracia de la cautividad de nuestros pecados, podamos llegar a la Patria celestial. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 12 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
AMOR A DIOS
ORACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO

¡Omnipotente Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas, a quien amo sobre todas las cosas! Confieso mi gran tibieza en los Actos de Virtud que hasta hoy he practicado; pero advirtiendo la ternura y devoción con que mi querido Protector San Félix de Valois, supo amar al Sumo Bien, que por Esencia sois Vos, aprovechando a este fin importantísimo el estudio, el trato, el recreo, la soledad y el Palacio; y que Vos pagabais con ventajas tanto amor en finas demostraciones de cariño, como por todas lo publica la de quietarle en cierta aflicción que padecía, uniéndolo con vuestra Divina Mano al Sagrado Pecho desde los Brazos de la Reina de los Ángeles, en los que os entronizabais: ¡Qué Alma, oh Dios mío! ¿Con este dechado no guardará los Mandamientos para acreditar que os ama? Rociad, Señor, la mía, como benigno cielo, con el Agua de vuestro Espíritu, por la intercesión de vuestro Siervo amado; fertilizarla como lucido Sol, con el abrigo de vuestro Divino Amor; recibidla, compadecido de sus miserias, con amorosos abrazos de caridad, para que, consumida su escoria en tanto fuego, os ame como gustáis en esta vida, y se recree en Vos con las delicias de la eterna. Amén.
  
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se dirán todos los días.
   
Sera el Ejercicio del día de mañana de la Misericordia y compasión del pobre.
   
DÍA TERCERO – 13 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
    
MISERICORDIA DEL POBRE
ORACIÓN PARA EL DÍA TERCERO
¡Omnipotente Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas! Si enriquecisteis al Misericordiosísimo San Félix de Valois con la compasión de todos los afligidos, cuya necesidad se rendía a los esmeros de su singular Misericordia, como lo manifiesta el aumento que dio al pan, moviendo su mano el aya que lo llevaba para formar tres Cruces, y saciar gran multitud de hambrientos; extendiéndose su amor a vestir, aun con la ropa de su uso, a los desnudos, que frecuentemente para su remedio le buscaban; acreditando un Ángel en traje de mendigo, al que dio su camisa, esta fineza, y los Cautivos que redimió, con asombroso celo, la piedad de sus entrañas; Haced, Dios mío, que contemplando este bien, conozca yo que la mano del pobre es el tesoro verdadero, donde aceptáis Vos lo que aquel recibe, para que sepa dar la tierra por recibir el Cielo; pues así obrando con la misericordia que deseáis, esperaré con confianza la libertad de la pena, y engrandeceros con los Bienaventurados en la Gloria. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se dirán todos los días.
   
Sera el Ejercicio del día de mañana de la Virtud de la Humildad.
   
DÍA CUARTO – 14 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
HUMILDAD
ORACIÓN PARA EL DÍA CUARTO

¡Omnipotente Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas! Yo la misma nada, conozco, cuando piso el lodo de mi miseria, es poner polvo ante el viento, congregar Virtudes sin la basa firme de la Humildad; y que Vos tenéis siempre presente en Cielo y Tierra a los Humildes. ¿Cómo pues, miraríais al humildísimo San Félix de Valois, cuando los obsequios de Palacio, donde le colocó el Rey su Primo, eran densos humos que sacaban copiosas lágrimas de sus ojos, contemplándose indigno del aplauso y acreedor al desprecio; por lo que se publicaba el Pecador mayor del Mundo en la ocasión que resucitando muertos, y obrando otras maravillas, le vociferaban Santo? Haced, Señor, emprenda yo esta senda segurísima de perfección, para que Vos, que tenéis determinando el humillar los montes y llenar los valles, atendáis benigno a mí pobrecillo, de corazón arrepentido, y temeroso a vuestras amenazas, así sea por la Divina Gracia. Amén.
  
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se dirán todos los días.
   
Sera el Ejercicio del día de mañana sobre la importancia de la Mortificación.
  
DÍA QUINTO – 15 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
    
MORTIFICACIÓN
ORACIÓN PARA EL DÍA QUINTO
¡Omnipotente Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas! Si la mejor vida está vinculada en la mortificación de las pasiones, y el tiempo más oportuno para ella es cuando se descubren las flores de los buenos deseos en nuestra Alma; no me admira la prevención con que mi gloriosísimo San Félix de Valois se abrazó a la Cruz, dejando padres, reyes, comodidades y rentas, recibiendo el vestido de un pobre, a quien dio el suyo, en lo que excedió al amor de Jonatás, y retirándose a Brodelia, donde vestido de un saco áspero, y alimentado de yerbas, vivió en su soledad, domando sus carnes con cadenas, sangrientas disciplinas y cilicios; enterneciendo con las lágrimas las piedras, que, en continuas Vigilias, movía con sus suspiros: Lo que os suplico, Señor, avergonzado de la comodidad, que hasta hoy he apetecido, es, que me enseñéis a poner guerra al mis pasiones, despreciando la vanidad, superfluidades y pecados, simbolizados en el cabello, uñas y vestido que mandaba Dios arrojar a la cautiva, para el feliz desposorio, de modo que pueda con singular agilidad llegar a la mejor unión con Vos. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se dirán todos los días.
   
Sera el Ejercicio del día de mañana de la Virtud de la Pureza.
   
DÍA SEXTO – 16 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
   
PUREZA
ORACIÓN PARA EL DÍA SEXTO
Omnipotente Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas, cuyo candor no permite suba al Monte de la segura felicidad el que no sea purísimo en sus obras y de corazón limpio; y mi gloriosísimo San Félix de Valois fue de Alma tan pura, como publicaba el resplandor de su rostro, con el que moderaba las pasiones de cuantos le miraban; siendo su compostura agria reprensión al desorden más ligero; y triunfando, con admirable máxima, de las especies que, en ademanes cortesanos, le ofrecía la infernal astucia para apartarlo del retiro: Haced, Dios mío, que imitando a este vuestro Siervo, resista yo el torpe pensamiento, aborrezca aun la palabra equívoca, y evite toda satisfacción que pueda inducirme a ofensa, para que así huyendo de la Babilonia de este mundo, salve mi Alma, como confío lo otorgará vuestra benignidad soberana. Amén.
    
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se dirán todos los días.
   
Sera el Ejercicio del día de mañana sobre la presencia de Dios.
   
DÍA SÉPTIMO – 17 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
   
PRESENCIA DE DIOS
ORACIÓN PARA EL DÍA SÉPTIMO
Omnipotente Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas, que llenáis con soberana inmensidad el Cielo y Tierra: ¿Quién se ocultará donde Vos no le veáis? ¿Quién caminando en vuestra presencia no alcanzará la perfección? Bien entendió esta Doctrina mi Sapientísimo San Félix de Valois, que continuamente os adoraba, empleando sus Potencias en obsequio de Vos, cuya presencia le alentaba al puntual cumplimiento de la Divina Ley; le consolaba cautivo; le acompañaba retirado y le contenía perseguido. Pero yo, ¡oh Dios mío! he manchado mis pasos, como si no estuvierais en mi vista, obrando, o con olvido, o con desprecio de vuestra presencia: Haced, Señor, que dirigiendo ésta mis acciones, pensamientos y palabras, guarde vuestros Mandamientos, para que así, atraída mi Alma con el suave olor de vuestras inspiraciones, corra en seguimiento de Vos mismo, a cuya Imagen fue formada, agradeciendo esta dicha la memoria, que me asegura los aumentos de la Gracia. Amén.
   
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se dirán todos los días.
    
Sera el Ejercicio del día de mañana sobre la importancia de la Meditación.
  
DÍA OCTAVO – 18 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
       
MEDITACIÓN
ORACIÓN PARA EL DÍA OCTAVO
¡Omnipotente Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas! Si de ningún modo os manifestáis a las Almas más propicio que cuando se convierten a Vos de todo corazón, moviendo en este la contemplación de vuestra bondad aquel Divino fuego que, con deliciosa agilidad, las recrea en el Desposorio más dichoso: ¡Qué afable regalarías a mi Glorioso San Félix de Valois, conducido por vuestra diestra a la Oficina del Amor, para darle a gustar en tan estrecho lazo los vinos de las mejores delicias! Cinco años tenía, y sus continuos raptos publicaban que era en los Cielos su comercio. Pintando al Señor Crucificado se enterneció contemplativo, y liquidando su llanto los colores, las lágrimas cebaron los pinceles. A este Señor adoraba, cuando pidiendo en Oración por la salud de su enferma madre, mereció estas palabras de consuelo: «Hijo, permite venga ya a descansar, que tú hallarás Padre y Madre en mí». Sepa yo, ¡oh mi gran Dios!, con tal ejemplo, que me es conveniente orar, que vela mi enemigo cuando duermo; y que en ocio tan nocivo puedo perder la Jerusalén del Alma; para que así dedicado con animosidad a este Ejercicio, nunca falte a los preceptos, por cuya observancia aseguráis la vida eterna Amén.
  
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se dirán todos los días.
   
Sera el Ejercicio del día de mañana sobre la Perseverancia.
   
DÍA NOVENO – 19 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
PERSEVERANCIA
ORACIÓN PARA EL DÍA NOVENO
¡Omnipotente Dios, Uno en Esencia y Trino en Personas! Si mi Glorioso San Félix de Valois advirtió que la Corona es para el que corre, de modo que perseverando en Vos, pueda alcanzarla, y como Varón justo emprendió el camino que lo dirigió a Vos su amado Esposo, a quien no dejó jamás desde que os halló su Alma, del modo, que publican las amorosas disposiciones para su glorioso tránsito: ya exhortando a sus Hermanos a la Perseverancia, para que fuesen poseídos de la Paz de Jesucristo; ya edificándolos con el éxtasis Soberano en que quedó después de la Comunión; ya bendiciendo su Retiro, su Oración y Penitencia, abrazado a la Imagen del Señor Crucificado; y ya gustando sin tasa las suavidades de la Gloria, con la deliciosa presencia de la Reina de los Ángeles María, en cuya honrosa compañía fue su Espíritu presentado ante el Trono de la Trinidad Santísima. ¡Como yo, nada estable en la Virtud, me he movido a todo viento, como si no oyera: « Ay de aquellos que dejaron las sendas rectas, y se inclinaron a las nocivas»! Ea, no permitáis Señor, olvide vuestra Bondad para los que perseveran hasta el fin en la Virtud, y vuestra severidad para los transgresores de la Divina Ley; que así espero imitar en la Perseverancia a mi Abogado San Félix, y acompañarle en las Alabanzas que os tributa en el feliz Reino de la Gloria. Amén.
  
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se dirán todos los días.