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sábado, 7 de mayo de 2022

TRASLACIÓN DE SAN JUAN DE MATA

Urna de San Juan de Mata
   
San Juan de Mata, fundador de la Orden de la Santísima Trinidad para la redención de los cautivos cristianos, murió en el convento de Santo Tomás in Formis (en el Acueducto), Roma, el 17 de diciembre de 1213. Fue enterrado en un sepulcro de mármol en la iglesia conventual, en el que grabaron este texto (Fuente: Vida de San Juan de Mata, por el Padre fray Calixto de la Providencia O.Ss.T., París, 1867; Imprimátur por Mons. Félix Dupanloup, Obispo de Orléans):
«Anno Domínicæ incarnatiónis MCXCVIII, Pontificátus vero Dómini Innocéntii Papæ tértio anno primo, XVI kaléndas Januárii, institútus est, nutu Dei, ordo Sanctæ Trinitátis et Captivórum a Fratre Joánne, sub própria Régula, sibi ab apostólica sede concéssa. Sepúltus est idem Frater Joánnes, in hoc loco, anno Domínicæ Incarnatiónis MCCXIII, decémbris XXI» [En el año de la Encarnación del Señor, 1198, en el pontificado del señor Papa Inocencio III, en el primer año, a 16 de las calendas de Enero (17 de Diciembre), por señal de Dios fue instituida la Orden de la Santa Trinidad y de los Cautivos por el hermano Juan, bajo propia Regla, concedida a él por la Sede Apostólica. Fue sepultado el mismo hermano Juan en este lugar, el año del Señor 1213, el mes de diciembre, el día 21].
Más de 150 años veneraron los religiosos las reliquias de su amado fundador. En 1378 comenzó el cisma de Occidente, y la Iglesia quedó escindida en dos facciones u obediencias; una a Urbano VI, reclamante italiano y otra a Clemente VII, reclamante francés. El General de los Trinitarios y los religiosos franceses (conocidos como mathurins por la iglesia de San Maturino en París, donde tuvieron su sede) se pusieron de parte de su compatriota, lo que provocó que en 1379 Urbano VI echara a los religiosos trinitarios de Roma, y les expropiara su querida casa de Santo Tomás in Formis. El convento pasó a manos del Capítulo Canonical de la basílica de San Pedro del Vaticano, y allí quedaron las santas reliquias. En 1417, llegado el fin del cisma con la elección de Martín V, el convento no regresó a sus dueños, sino que siguió siendo propiedad de San Pedro. En el siglo XVI el convento e iglesia amenazaban ruina, por lo que el General de la Orden pidió a San Pio V les devolviese el convento, para restaurarlo y dar debido culto a su Fundador. Pío V mandó al Capítulo de San Pedro que devolviera el convento a sus dueños so pena de excomunión, y así se habría hecho si el santo papa no hubiera fallecido el 1 de mayo de 1572. Los capitulares anularon dicho mandato, impidiendo que los trinitarios volvieran a Santo Tomás in Formis (apenas en 1925 devolvieron la iglesia y parte del convento).

El malestar por el abandono del sepulcro del santo (abandono en parte culpa de sus mismos discípulos, por el adagio «Hic est Ordo approbátus non a sanctis fabricátus sed a summo solo Deo», Esta Orden aprobada no fue hecha por Santos sino solo por Dios Altísimo, que se rastrea a un anónimo poeta francés del siglo XIII) fue colmando la paciencia de los religiosos trinitarios. En 1598 el beato Juan Bautista de la Concepción escribirá: «sienten sus religiosos tan gran amor hacia el Fundador que, si pudieran ir millares de leguas por buscar sus santas reliquias fueran». En el siglo XVII se comenzó a promover la canonización equivalente de Juan de Mata. Para estas fechas tres comunidades trinitarias están establecidas en Roma: San Carlino “alle Quattro Fontane”, con trinitarios descalzos, en Santa Francisca Romana los calzados y los trinitarios reformados franceses, establecidos en San Dionisio “alle Quattro Fontane”. Vamos, que por convento no era. Su interés estaba ceñido al cuerpo del santo, abandonado en el casi derruido convento. Hartos de aquello, el 18 de marzo de 1655 los trinitarios calzados Gonzalo de Medina (de la provincia de Castilla) y José Vidal (de la provincia de Aragón) van a Santo Tomás in Formis, rompen una ventana de la iglesia, abren la sepultura y toman los huesos de San Juan de Mata. En su lugar dejaron un papel que decía que robaban las reliquias movidos por el celo por la Orden, y el dolor que les provocaba el ver los huesos del santo en una iglesia que no era la apropiada, estando medio derruida. Guardaron las reliquias en un arca forrada de brocado y la sellaron.
   
En el convento de los calzados recibió el santo la primera y furtiva veneración de sus hijos. Luego las llevaron secretamente al hospital de Santiago de los Españoles, en Roma, y desde allí llevadas en secreto a Madrid. En España y con la protección real estarían a salvo de las iras de los capitulares de San Pedro. En Madrid el Nuncio Camilo de Maximis, las reconoció oficialmente, selló el arca y depositó piadosamente las reliquias en la capilla de la Nunciatura. En 1686 los frailes descalzos reclamaron las reliquias para sí, para darles la debida veneración pública, aunque antes pidieron y obtuvieron la certificación de autenticidad de las mismas por Inocencio XIII, el 16 de septiembre de 1721. Entonces las reliquias se dividieron entre los calzados y los descalzos, y algunas porciones se llevaron a Roma (a San Pedro y a Santo Tomás in Formis), a Tolosa y Portugal.
   
En 1722 los trinitarios descalzos depositaron las reliquias en una bella urna barroca de plata y pedrería y el 7 de mayo del mismo año la trasladaron solemnemente a la iglesia madrileña de la Santísima Trinidad. Fue una traslación rodeada de fastos, novena y predicación. Dicha iglesia es la actual “Jesús Cautivo Rescatado de Medinaceli”. Los calzados hicieron lo propio el cuarto Domingo de Pascua del mismo año (10 de mayo), trasladando con solemnidad sus propias reliquias a su iglesia de La Trinidad en la calle de Atocha. En 1835, con la exclaustración de los religiosos por órdenes del ministro de hacienda y masón Juan de Dios Álvarez Méndez/Mendizábal, ambos relicarios pasaron a las Madres Trinitarias de la calle Lope de Vega, no sin antes ser resguardadas en el palacio de la Nunciatura. Y allí quedaron. En el período de la república española, ante el clima persecutorio, las monjas escondieron las reliquias en la casa de D. José Navarro y Reverter Gomis (subsecretario del Ministerio de Hacienda y subgobernador del Banco Hipotecario, luego presidente de la Compañía Telefónica) en la calle Fuencarral 50, de donde fueron robados durante la batalla de Madrid. Y se creían perdidas cuando luego de la contienda, aparecieron en el sótano de la antigua catedral de Madrid, San Isidro. Las monjas reclamaron las reliquias del santo, y con ellas estuvieron hasta el 8 de octubre de 1966, cuando los frailes trinitarios de Salamanca las reclamaron y las obtuvieron, dejando antes algunas porciones a las trinitarias y enviando un omóplato a los trinitarios de Roma. Actualmente se pueden venerar en dicha parroquia de San Juan de Mata de Salamanca, en la misma urna construida en el siglo XVIII para la traslación del 7 de mayo de 1722, acontecimiento que aún celebra la Orden a día de hoy.
   
El sarcófago, por su parte, fue regalado por el Papa Benedicto XIV el 3 de febrero de 1749 a los trinitarios descalzos a petición de su ministro general Fray Miguel de San José (en el siglo Miguel Jerónimo Vallejo de Berlanga), y trasladado a su iglesia central, donde permaneció hasta su demolición en la Guerra del Francés. A fines del siglo XIX, reapareció en las obras de demolición del horno del palacio ducal de Medinaceli, con otra inscripción que decía
«Nuestro Santísimo Papa Benedicto XIV dio este sepulcro de San Juan de Mata para esta Iglesia a Nuestro Reverendo Padre General Fray Miguel de San José, hoy Obispo de Guadix el año de 1749, y la Excelentísima Señora Doña Teresa Moncada y Benavides, Duquesa de Medina Cœli y Marquesa de Aytona y nuestra patrona, le colocó con este adorno en 7 de Febrero de 175[0?]».
En enero de 1891, la duquesa viuda Casilda Remigia de Salabert y Arteaga, regente de la Casa de Medinaceli por la minoría de edad de su hijo Luis Jesús Fernández de Córdoba y Salabert, a petición del presidente del Consejo de Ministros Antonio Cánovas del Castillo, cedió el sepulcro a la Real Academia de la Historia (que dos años después lo cederá a la exposición Histórico-Europea organizada por el Museo Arqueológico Nacional y promovida por Juan Navarro Reverter –abuelo de José–). Actualmente, el sarcófago está en los fondos del Museo Arqueológico Nacional.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL REMEDIO

Novena publicada en Barcelona por la imprenta de Manuel Texeró en 1814, con licencia eclesiástica por el Canónigo Ramón de Basart, Vicario General y Provisor del Obispado de Barcelona.
    
ADVERTENCIA
El medio más eficaz para venerar a María Santísima y merecer amparo es la imitacion de sus virtudes, y el procurarse la gracia y amistad de su divino Hijo. Por tanto se encarga a los que hicieren esta Novena mucha limpieza de conciencia, y confesar y comulgar en algún día de ella, para alcanzar de tan santa y piadosa Madre el remedio que cada uno desea conseguir.
    
DEVOTO NOVENARIO CONSAGRADO A LA SIEMPRE VIRGEN MARÍA, BAJO EL SOBERANO Y ESCOGIDO TIMBRE DEL REMEDIO, PATRONA DEL CELESTE ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, REDENCIÓN DE CAUTIVOS.
     
  
Puesto de rodillas delante del Altar o Imagen de Nuestra Señora del Remedio, hecha la señal de la Cruz, se hará con fervor y devoción el siguiente o semejante Acto de contrición.
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, que habiéndome hecho de la nada, a expensas de inmensos trabajos me librasteis de la esclavitud del demonio, porque sois tan bueno y tan amable, os amo con toda mi voluntad, más que a mi vida, más que a mi alma, y más que a todas las cosas: Por vuestra infinita bondad, os digo, Señor, que me pesa el haberos ofendido; quisiera que aún me pesara mucho más, hasta que rompiese mi corazón el dolor, y por ser quien sois propongo primero morir que pecar. También propongo confesar mis culpas, huir las ocasiones de ofenderos; buscar los medios de serviros en cuanto sepa y pueda, con el auxilio de vuestra divina gracia. Amén.
   
Aquí dará gracias a Dios por todos sus beneficios, y señaladamente los que ha hecho a su Santísima Madre: Ofrecerá también a mayor gloria de la Beatísima Trinidad y de María, sus oraciones y pensamientos, lo que podrá hacer con el siguiente
  
OFRECIMIENTO
¡Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, Hacedor admirable de todas las criaturas visibles e invisibles! Yo os alabo, os bendigo, os adoro, os doy gracias, y me complazco en vuestra inmensa gloria. Aquí me teneis humillado ante vuestro excelso Trono; y aunque indigno de parecer delante tan soberana Magestad, me alienta vuestra Bondad infinita, y me hace confiar que recibireis cuanto os ofrezco, los pensamientos, los deseos, las palabras, las obras, los sentidos, las fuerzas, mi vida, mi alma, lo que soy, y cuanto hiciere a Vos agradable en este ejercicio, a mayor honra y gloria vuestra y de la Santísima Vírgen, unido con los méritos de mi Señor Jesucristo, que con Vos, en unidad del Espíritu Santo, en Trinidad perfecta vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 29 DE SEPTIEMBRE
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES VERDADERO Y UNIVESRSAL REMEDIO.
Considera, oh cristiano, cuán justamente se debe a María, y cuán glorioso la es el soberano título del Remedio. Escogida para cooperadora de nuestra salud y corredentora del universo, encerró en su seno el bálsamo eficaz para cubrir las roturas que en en el vaso de nuestra justicia causó la primera culpa. Por Eva entró nuestra perdición; por María logramos la redención. Por aquella, la antigua serpiente infundió al hombre el veneno; por esta se propinó a todos el antídoto de salud. Eva nos mató arrojándonos a un mar de perdición; María nos vivificó conduciéndonos al puerto de la vida. Todos los males de Eva hallan seguro remedio en María, verdadera Madre del Redentor. Eficaz medicina para todas las dolencias se puede de ella decir, que quien la hallare hallará la vida. Búscala pues con tierno afecto, y aclama su poder.
   
ORACIÓN
¡Virgen santa, Madre del Redentor! Pues sois Vos el Remedio universal y verdadero para todas las necesidades, mirad con ojos compasivos las de mi alma: Compadecéos de las profundas llagas que abrió en ella el pecado. Constituida en el Calvario Madre de todos los hombres, hermanos de Jesús, sois el antídoto para todas las enfermedades del cuerpo y del espíritu. ¡Cuánto se complace mi alma en la grandeza de vuestra elevación! ¡Cuánto se alegra por la dichosa suerte de tener en Vos el remedio universal y eficaz para todos los infortunios y necesidades de la vida! Haced, oh Santísima Madre, que sanen mis heridas; que se fortalezca mi debilidad por la participación del remedio que trajisteis al mundo, por las gracias de vuestro Hijo, y así conserve mi alma el incomparable tesoro de la divina gracia. Amén.
   
Aquí se hará una breve pausa, y alentando la confianza pedirá cada uno el remedio y favor que con más especialidad desea conseguir.
  
Despues se dirá tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri en honor de la Beatísima Trinidad, que escogió y destinó a María Santisima para nuestro universal remedio; y se concluirá todos los días con la siguiente
DEPRECACIÓN
Altísima Señora, que quisisteis os llamasen y venerasen los fieles por Madre del Remedio, véisme aquí postrado a vuestras plantas con la mayor confianza, suplicándoos el remedio para todas mis necesidades. Os pido también la exaltación de la Santa Fe Católica, extirpación de las herejías y de todos los errores; dirección y acierto en el gobierno de la Iglesia al Sumo Pontífice, a los Príncipes y Ministros; observancia y estabilidad de las sagradas Religiones; unión y concordia entre los Príncipes cristianos; temor de Dios a sus Consejeros y Ministros; salud y prosperidad a nuestro Católico Monarca y Real Familia; aumento al celeste Orden de la Santísima Trinidad de que sois benéfica Patrona; abundancia de frutos, paz, salud y serenidad en nuestros tiempos; alivio a las almas del Purgatorio; libertad a los cautivos cristianos, paciencia a los enfermos, seguridad a los navegantes: alcanzadnos también satisfacción de nuestras culpas, victoria contra las tentaciones, sufrimiento en las adversidades, y caudal de todas las virtudes, para que por la observancia de los divinos Mandamientos os imitemos en vida, y nos dispongamos para una buena muerte, la que nos conceda por vuestros méritos y los suyos vuestro Hijo y Señor nuestro Jesucristo, quien con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
   
GOZOS A NUESTRA SEÑORA DEL REMEDIO
  
Pues sois, por la mas hermosa,
Templo de la Trinidad,
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
   
Del Remedio con razón
Todo el mundo os apellida,
A Vos, Madre de la vida,
Vida, alivio y Redención:
Por Vos con la Encarnación
Logramos la libertad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Vuestro remedio, oh María,
Es medio el más oportuno
Para con Dios Trino y Uno,
Eterna Sabiduría;
Vuestra gran abogacía
Mostráis en la adversidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Del Remedio con el nombre
Os invocan en Lepanto,
Siendo para el Turco espanto
Tan soberano renombre:
Allí, porque al mundo asombre,
Triunfos vio la Cristiandad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
En Valencia por blasón
De tan raras maravillas
Se ven hoy las campanillas
Y un frontal con un pendón:
Vuestra gran intercesión
Canta ufana la piedad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Vuestra eficaz protección
En Túnez San Juan de Mata
Disfruta, cuando allí trata
Del triste la Redención:
De dinero gran porción
Le entregáis con suavidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Este favor repetido
En Valencia vio su anhelo,
Bajando Vos desde el Cielo
Por verle de amor herido:
No pusisteis en olvido
Remediar su caridad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
De Trinitaria vestida
A cantar bajáis del Cielo,
Premiando a Félix su celo
Aun en esta mortal vida:
De ángeles asistida
Entonais con suavidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
La Trinitaria Familia
De vuestro amparo blasona,
Pues con voto por Patrona
Os venera amante y fina;
Sois la estrella matutina,
Que anuncia serenidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Córdoba por vuestro medio
Vio libertar al cautivo,
Pues burlando al Moro altivo
Le ofrecisteis el remedio:
Sois el más noble compendio
De nuestra felicidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
En la peste que a Valencia
Generalmente afligía
Se logró la mejoría
Por Vos, Madre de clemencia:
Por Remedio, es evidencia,
Trocais timbre de Piedad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Zaragoza con fervor
Si a vuestra piedad se acoge,
Copiosos frutos recoge
De vuestro muy tierno amor:
Se ve por vuestro favor
Libre de esterilidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Por su Patrona os aclaman
Reinos, Ciudades y Villas,
Obrando Vos maravillas
Con los que devotos claman:
Todos a porfía os llaman
De dolencias sanidad.
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
  
Pues sois, por la mas hermosa,
Templo de la Trinidad,
Remediadnos, Virgen Madre,
En toda necesidad.
   
℣. Hacedme digno de alabaros, oh Virgen Sagrada.
℞. Dadme virtud contra vuestros enemigos.
   
ORACIÓN
Os suplicamos, Señor, infundáis vuestra gracia en nuestras almas; para que reconociendo y venerando la Encarnación de Jesucristo vuestro Hijo, anunciada a María por el Ángel, consigamos, por su Pasión y Cruz, llegar a la gloria de la Resurrección. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
   
℣. En toda tribulación, enfermedad, necesidad y angustia.
℞. Remediadnos siempre, oh Virgen María.
   
ORACIÓN
Os rogamos, Santísima Madre de Dios, por la tristeza que tuvisteis en aquella hora en que vuestro Hijo Jesucristo nuestro Señor yacía en el sepulcro, y por el gozo que tuvisteis de su resurrección, que nos impetréis el remedio, y convirtáis nuestras tribulaciones, enfermedades y necesidades en gozo y salud, para que siempre os bendigamos por Jesucristo nuestro Salvador, que es bendito y glorioso por los siglos de los siglos. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 30 DE SEPTIEMBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES AUXILIO DE LOS CRISTIANOS.
Es la Soberana Vírgen del Remedio justamente venerada como auxilio de los cristianos. La misma Señora en varias ocasiones ha acreditado serlo; y principalmente en la famosa y tan señalada victoria que contra los Turcos consiguieron las armas católicas en el mar de Lepanto el día siete de Octubre de mil quinientos setenta y uno. Engreídos los enemigos de la Santa Fe, y vanamente confiados en el poder de su brazo, pensaban aniquilar el pueblo cristiano. Mas aquel Dios que preside en lo alto; el Señor de los ejércitos, que está cerca de los que le invocan, tenía preparado a los suyos un auxilio oportuno en la tribulación. Aquel piadosísimo Caudillo de la Santa Liga, Don Juan de Austria, a insinuación de Don Miguel de Moncada, manda dar la batalla bajo el patrocinio e invocación de la Virgen del Remedio, cuya fiesta se celebraba en Valencia aquel aquel mismo dia. No faltó a los suyos la compasiva Madre, y así con su visible protección alcanzáron los Católicos el más completo triunfo contra los soberbios enemigos del nombre cristiano.
   
ORACIÓN
Santísima Virgen del Remedio, que en esta ocasión tan visiblemente patentizasteis ser el auxilio de los cristianos, ved a mi alma sumergida en un abismo de tribulación por estar rodeada de fuertes y peligrosos enemigos. Las pasiones agitadas por las sugestiones de los espíritus de tinieblas se enardecen y se aúnan para combatir a mi alma y sojuzgarla. Levantaos en mi auxilio, oh invicta Madre de mi Dios; ayudadme, y protegedme por vuestro santo Nombre. Nuestros Padres confiaron en Vos, y no fueron confundidos; ellos nos han manifestado la eficacia de vuestro patrocinio en los más temibles apuros: renovad y aumentad en mí vuestros gloriosos triunfos, sed mi remedio y eficaz auxilio; ponéos a mi lado en los combates, para que pueda cantar la victoria en vuestra compañía. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA TERCERO – 1 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES APOYO DE DESVALIDOS.
Como firme apoyo de los desvalidos veneramos en este día a la Santísima Virgen del Remedio. Así lo experimentó el glorioso Padre y Patriarca San Juan de Mata. Hallándose en el año mil docientos diez en Túnez cumpliendo el oficio de Redentor, no podía dar libertad a todos los cautivos por faltarle el dinero. Conmovidas sus entrañas por los clamores de los infelices que quedaban en las obscuras mazmorras con peligro de naufragar en la fe у destituido de auxilios humanos, acude fervoroso a la Soberana Virgen del Remedio, aclamada ya con este título Patrona de todo su Orden. Esta dulce Madre, que jamás desprecia las oraciones de los humildes, se le aparece y le entrega todo el dinero que necesitaba para una copiosa y universal redención. ¡Oh ternura incomparable de María! ¡Cuán cierto es que su misericordia se extiende a todos, de modo que no hay quién esté privado de su compasivo y eficaz valimiento!
   
ORACIÓN
¡Oh Soberana y misericordiosa Madre! Compadecéos de mi infeliz y duro cautiverio, en que me tiene encadenado el espíritu maligno. ¿Quién como Vos, indefectible y seguro apoyo de toda esperanza, puede fortalecer mi debilidad? Las vanidades del mundo me arrastran, las pasiones me ciegan, grandes peligros me circuyen y amenazan. En tan triste situación me hallo por mí mismo destituido de todo auxilio. Solo Vos, poderosa mediadora con la Beatísima Trinidad, podéis ampararme y socorrer mis necesidades. Sed pues mi apoyo, mi seguro lugar de refugio, la firme áncora de mi esperanza en el tiempo, y gozo en la eternidad. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA CUARTO – 2 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES LA GLORIA DE SUS SIERVOS.
Gloria de Jerusalén y alegría de Israel aclamaban los de Betulia a Judit. ¿Con cuánta más razón debe llamarse María gloria de sus siervos y escogidos? Ella no solo los glorifica después de su muerte, procurándoles la eterna Bienaventuranza, sí que aun aquí les anticipa las inefables dulzuras de la celestial Jerusalén, en cuanto es capaz la condición del hombre mortal. Este singular favor dispensó María a su escogido siervo y cordial devoto el Patriarca San Félix de Valois en la noche de la Natividad de la misma Virgen del año mil doscientos diez. Velaba Félix a la media noche, y vio bajar al Coro del Convento de Ciervo-Frío a la Santísima Vírgen vestida con el celeste Hábito Trinitario, acompañada de los espíritus Angélicos adornados con la misma divisa. Con esta santa compañía cantó el glorioso Patriarca los Majtines, entendiendo de María el especial patrocinio que en ella tendría todo su Orden, y empezando a gozar un destello de aquella inefable gloria que en breve gozaría de lleno en la eterna Patria. ¡Oh admirable dignación de María para con sus siervos! ¡Dichoso el verdadero devoto de esta gran Reina! Seguro puede estar de su remedio, de su salvación y de su gloria.
   
ORACIÓN
¡Oh excelsa Madre del Remedio! Vos sois el puerto seguro de nuestra esperanza, nuestra gloria y el canal terso de todas las gracias. Vos derramáis mil dulzuras sobre los últimos momentos de vuestros siervos, y aun les anticipáis las glorias de la Patria celestial. Haced, oh Madre mía, a mi alma merecedora de tanta felicidad. Abogada y protectora mía, después de este destierro mostradme a Jesús, fruto bendito de vuestras entrañas; a Jesús Salvador, Médico y salud de las almas; a Jesús, camino por donde andamos, verdad en quien y por quien creemos, vida por quien suspiramos: concededme un vislumbre de vuestra gloria, que me haga despreciar las vanidades del siglo. Sobre todo en la hora de mi muerte amansad las iras del justo Juez; miradme con ojos de ternura; recibidme entre vuestros brazos, y alcanzadme la corona de inmortalidad en vuestro celestial Imperio. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA QUINTO – 3 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES ESTRELLA LUMINOSA.
Veneramos hoy a la Soberana Virgen como astro siempre resplandeciente sin padecer algún eclipse ni menguante; como estrella de la mañana que disipa las tinieblas de la culpa y del error. Ciega la posteridad de Adán y enferma por las miserias que contrajo de su envenenado principio, vivía sumergida en las sombrías regiones de la muerte. Para iluminarnos viene María, luz grande y brillante antorcha: tal amaneció en el místico firmamento de Barcelona por su Imagen del Remedio que aquí se venera en su propio Altar, la misma que antes tenía por titular de su Real e Imperial Capilla la Reina de España Isabel, esposa de Carlos V. ¡Oh, cuán digna es de nuestra afectuosa veneración esta sagrada Imagen, pues la majestad, y brillantez de su apacible rostro nos acuerda las luces y copiosos remedios que ha derramado y derrama incesantemente para recrear nuestra alma, y desvanecer tas tinieblas de nuestro entendimiento!
   
ORACIÓN
¡Oh luz resplandeciente de mi alma! ¡Estrella feliz y luminosa que anuncia la calma y serenidad! Señaladme el rumbo que debo seguir en esta peligrosa navegación. ¡Oh dulce Madre del Remedio!, ¿cuándo se disiparán por vuestra mediación las densas obscuridades de que está circuida mi alma? ¿Cuándo se alegrará con la clara luz de vuestra brillante aurora? ¿Qué gozo puedo tener, pues no veo la luz del Cielo, porque me lo impide la espesa nube que han formado sobre mi alma las vanidades del siglo? Pero qué, ¿he de quedar para siempre privado de tanta luz? No lo permitáis, Madre mía; antes bien a la sombra de vuestra sagrada Imagen, Luna bella, benéfica y apacible, haced me amanezca el alba de la gracia, que ilumine y disipe mis tinieblas hasta formar el día claro de mi verdadera y eterna felicidad. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA SEXTO – 4 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES CONSUELO DE AFLIGIDOS.
Como suave consoladora de afligidos se nos representa hoy la Soberana Virgen del Remedio. Ella, dice San Bernardo, se ha hecho toda para todos; a todos abre el seno de su copiosa misericordia para que todos reciban de su plenitud, la salud el enfermo, el pecador el perdón, el justo la gracia, la redención el cautivo, el triste su consuelo. Ella tranquiliza con su presencia las tempestuosas olas de aflicción en que debían naufragar los miserables hijos de Adán. Así apareció esta benéfica Madre del Remedio el año de mil doscientos treinta y seis a unos infelices cautivos cristianos, que gemían bajo la tiranía de los Moros en la ciudad de Córdoba, consolándoles en sus angustias y asegurándoles su pronta libertad, como se verificó en la conquista que de aquella Ciudad hizo el santo Rey Don Fernando. Tristes y desconsolados mortales, en todas las aflicciones mirad a vuestra estrella, invocad a María.
   
ORACIÓN
¡Misericordiosa Remediadora de los hombres, vida y esperanza nuestra! ¿Qué afligido imploró jamás con tierno afecto vuestro amparo, y no fue consolado? ¿Por qué temerá acercarse a vuestro compasivo Trono la humana fragilidad? En Vos nada hay de aspereza ni terrible; sois toda dulce y suave: vuestras entrañas están llenas de piedad y gracia, de mansedumbre y misericordia: ofreceis a todos la leche y lana de suavidad. Mirad pues, oh Señora mía, los males que me circundan en el cuerpo y en el espíritu, las tribulaciones que me agitan; ponéos de mi parte, y nada temeré. Y cuando a tantos habeis consolado, ¿quedará mi alma excluida de vuestra eficaz protección? Verdaderamente así lo merece mi ingratitud a vuestros llamamientos: pero no, Madre mía, no lo consentirá vuestro Corazón amante. Sed mi dulce consuelo ahora y siempre. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA SÉPTIMO – 5 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES SALUD DE LOS ENFERMOS.
Salud de los enfermos canta la Iglesia y aclama a María. Ella misma ha cumplido serlo invocada como Madre del Remedio; y así lo experimentó con especialidad la Ciudad y Reino de Valencia en el año mil trescientos quarenta y ocho. Un horrible contagio lo devoraba todo, cuando una Imagen llamada antes de la Piedad habla a una devota mujer, y le manda se le mude el nombre en el de Remedio. Se cumple así con aclamación universal, y desde luego cesan los agostadores estragos de la mortandad ocasionada por la peste. ¡Oh virtud y eficacia del Remedio de María! ¡Oh Medicina universal y poderosa para todos los males! Considera cuánto aprecia nuestra misericordiosa Madre el ser Remedio de nuestras dolencias, pues para sanarlas prefiere el título de Remedio al de Piedad. Procura merecerte y aplicarte este bálsamo eficazmente indefectible, que sin duda será segura medicina para todas tus necesidades.
   
ORACIÓN
¡Oh dulce Madre del Remedio! Vuestras entrañas misericordiosas se abrieron en otro tiempo para derramar el antídoto de vuestras gracias sobre los males del cuerpo: derramadlo ahora sobre las necesidades de mi alma. Compadecida de los infortunios de vuestro pueblo, disteis sobre él una mirada de ternura, y bajasteis para su remedio: miradme ahora con ojos compasivos, y curad en mi alma la peste del pecado. Haced se disipen los envenenados aires de corrupción y libertinaje, con que los enemigos de vuestro Hijo procuran inficionar mi espíritu y sofocar en él las preciosas semillas de la fe y Religion santa que heredamos de nuestros Padres. Conservadla pura y resplandeciente, para que me ilumine y dirija en la obscura peregrinación de este destierro hasta llegar a la feliz mansión de la eterna Patria. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA OCTAVO – 8 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA.
Entre las alabanzas que la Iglesia tributa a la Soberana Madre del Remedio, con razón la apellida causa de nuestra alegría. Ella como brillante aurora ya desde su nacimiento desvaneció las sombras de la infidelidad. Ella ya exaltada al Trono de la Gloria apareció a sus siervos para consolarles en los mayores apuros, dudas y perplejidades, y traerles el verde y frondoso olivo de serenidad. Ella principalmente manifestó ser causa de la alegría de sus escogidos apareciendo de nuevo en Valencia al Patriarca San Juan de Mata. Se hallaba este Santo Redentor en aquella Ciudad, ocupada por los Moros, con el fin de procurar la libertad de los miserables cautivos que allí gemían, pero sin los medios necesarios para el rescate. Mientras aquel glorioso Patriarca celebraba el santo Sacrificio de la Misa, implorando con ternura los auxilios de aquella excelsa Reina, cuyas misericordias jamás faltan, se le aparece María, y renovando el prodigio ya antes acaecido en Túnez le deja sobre las aras cuanto dinero necesitaba para su caritativo designio; y así todos los infelices trocaron sus lamentos en justos cánticos de alegría.
   
ORACIÓN
¡Oh Soberana Virgen, Madre del amor hermoso y santa esperanza! Vos, llena de bendiciones desde el primer instante de vuestro purísimo ser, trajisteis la luz para disipar las tinieblas del error y de la más crasa ignorancia. Vos fuisteis el arco Iris, feliz presagio de la más tranquila y apacible serenidad; sois Madre de los vivientes, estrella de la mañana, aurora de felicidad, gloria y alegría de nuestro pueblo. ¡Oh Madre mía amorosa! ¿No llegarán hasta mi alma para iluminarla y alegrarla los brillantes reflejos de vuestra virtud y soberanos dones? Constituido en este valle de lagrimas entre tinieblas más densas que las de Egipto, mi triste alma gime y suspira desde el profundo de la más penosa esclavitud, esperando el remedio y alegría de vuestra misericordia. ¿Y no conmoverá vuestras compasivas entrañas mi triste situación? Ea, tierna Madre del Remedio, amanezca a mi pobre alma la resplandeciente luz de vuestra gracia y alegría de vuestro Corazón, para que así fortalecido conciba una firme esperanza, un acendrado amor y ardientes deseos de la tranquilidad perfecta e imperturbable alegría de la eterna Gloria. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.
   
DÍA NOVENO – 7 DE OCTUBRE
Por la Señal…
Acto de Contrición y Ofrecimiento.
  
CONSIDERACIÓN: MARÍA ES POZO DE AGUAS VIVAS.
Pozo de aguas vivas podemos llamar a nuestra excelsa Madre del Remedio, por haber ella sido, mediante la veneración de sus Imágenes, copioso manantial de aguas en los tiempos de esterilidad. Dígalo la ciudad de Zaragoza y su comarca, cuando afligida por la sequedad de la tierra en el año mil setecientos cuarenta y ocho, y por segunda vez en mil setecientos cincuenta y cuatro acude a la Vírgen del Remedio, llevando en procesión su Imagen desde San Lamberto a Zaragoza, y firme en su poderoso valimiento ve con júbilo universal abrirse las cataratas del cielo y fecundizarse sus campiñas, sucediendo la abundancia a la miseria. ¡Oh, cuánto es el poder de María, pues los elementos obedecen a su imperio! Así podemos asegurar que la intercesión de la Madre del Remedio, y aun la vista o la sola sombra de su sagrada Imagen en muchos pueblos y Ciudades renovó aquellos prodigios de salud que obró en otro tiempo entre los Israelitas la vista de la serpiente de metal. Y si tan compasiva se ostenta en remediar las esterilidades del cuerpo, ¿cuánto más lo hará en las del alma, por ser ellas más peligrosas?
   
ORACIÓN
¡Oh misericordiosa Madre del Remedio! Vos sois el pozo de aguas vivas y la fuente sellada de que manan las saludables influencias de la divina gracia. Compadecéos de la esterilidad de mi alma, tierra seca e infructífera por estar poseída de los abrojos y espinas de la culpa. Derramad sobre ella los riegos de espirituales bendiciones, y fertilizadla para que lleve abundante cosecha de virtudes. ¡Oh María!, ¡cuánto se regocija mi alma por hallar en Vos el inagotable manantial no solo de frutos y alimentos temporales, sino principalmente los bienes espirituales? Dignaos remediar todas mis necesidades, haciendo que participe dignamente el fruto bendito de vuestras entrañas, Cristo Jesús, en el admirable Sacramento de su infinito amor. Haced en fin, que rociada mi alma con el suave néctar y poderosa suavidad de vuestros influjos, dé frutos dignos de penitencia, con que se abra el camino para la Sion santa, y pueda allí cantar eternamente en vuestra compañía las misericordias del Señor. Amén.
   
Aquí se hará la pausa, pidiendo lo que se desea recibir; se dirán los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias, y se concluirá con la Deprecación, los Gozos y la Oración.

lunes, 14 de junio de 2021

NOVENA EN HONOR A SAN JUAN DE MATA

Novena dispuesta por un devoto del Santo, y publicada en Valencia por Agustín Laborda en 1768, con licencia eclesiástica. El obispo de Barcelona, y posteriormente Arzobispo de Toledo Don Diego de Astorga y Céspedes concedió 40 días de Indulgencia a cuantos hicieren devotamente esta Novena.
   
ADVERTENCIAS PARA HACER ESTA NOVENA CON FRUTO
La diligencia principal es estar en gracia y amistad de Dios, y será muy de su agrado confesar y comulgar con debida disposición el día que se empieza la Novena, y algún otro día, si se pudiere: o por lo menos disponerse con Actos de Contrición, para merecer la Divina gracia.
    
En cualquier tiempo del año, según la devoción o necesidad, se puede hacer esta Novena. El tiempo más propio parece ser, o nueve días antes de la Fiesta del Santo, que es a 8 de Febrero: o asimismo, antes del día 23 de Junio, en que nació el Santo. O los mismos días antes del día 17 de Diciembre, que fue el día de su felicísimo tránsito: o antes del día 7 de Mayo, día de su traslación de reliquias.
   
Puédese hacer en la Iglesia, donde haya Altar del Santo, o en casa teniendo algún Retrato o Estampa suya: y aunque sean muchos a un tiempo; bastará que lea uno solo, con que los demás atiendan devotamente y recen el Padre nuestro, las veces que se prescribe.
  
NOVENA AL GLORIOSO PATRIARCA SAN JUAN DE MATA, FUNDADOR DEL ORDEN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, ABOGADO ESPIRITUAL CONTRA LAS CALENTURAS
      

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador Padre, Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Dios y Señor, Majestad suprema, Sabiduría increada, bondad infinita, uno en esencia y trino en personas, que para testimonio de vuestra Divina providencia poblasteis la Iglesia de insignes y bien esforzados varones, para que con sus virtudes y ejemplos la hermoseen y defiendan; entre los cuales colocasteis al gran Padre y Patriarca San Juan de Mata, Fundador del Celestial Orden de la Santísima Trinidad, a quien escogisteis para primero y verdadero imitador de vuestro Hijo, redimiendo las almas de la cadena de la culpa, y a sus cuerpos de la esclavitud más penosa. Yo el más humilde de sus devotos os doy infinitas gracias por el mucho aprecio que hicisteis de nuestro Santo, morando en esta vida, y viviendo allá en la Gloria; pues le concedéis poder tan dilatado que continuamente franquea sus piedades a cuantos llegan a su aras necesitados, logrando vida los muertos, salud los enfermos, los desconfiados remedio, consuelo los afligidos, la esterilidad sucesión, libertad los pobres cautivos, auxilio los pecadores y favores los justos. En cumplimiento de mi devoción os pido, Beatísima Trinidad, por los merecimientos de mi abogado el Señor San Juan de Mata, fervoricéis lo desmayado de mi tibieza y encendáis mi corazón con el fuego de vuestro Divino amor; para que con vuestra Divina gracia, logre el fruto de esta Novena, perseverar en vuestro santo servicio hasta mi fin, y después gozaros eternamente en la Gloria. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 30 DE ENERO
Padre mío San Juan de Mata, ejemplo de abstinencia y Maestro de penitencia, pues desde los pechos de tu Madre predicaste el ayuno. Milagroso Protector de cuantos buscan tu amparo. Redentor prodigioso, que no solo redimiste los Cuerpos del Cautiverio, sino las Almas de la tirana esclavitud del Demonio. Por aquellos tan repetidos Laureles que alcanzaste de las furias infernales, por aquel imperio tan Soberano que te dio la Majestad Divina, para reprimir al Infierno su astucia y soberbia, humildemente te suplico, Santo mío, postrado a tus pies, me defiendas de las asechanzas y lazos del Demonio, ahora y en la hora de mi muerte, para que sea yo libre de enemigo tan cruel, y cante en tu compañía las gracias por siglos eternos a la Beatísima Trinidad. Y también te suplico me alcances todos los demás favores que pido a nuestro Señor por medio de esta Novena; y entre ellos la especial gracia que deseo, si conviene al servicio de Dios y bien de mi Alma. Amén.
   
Ahora rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, en acción de gracias a la Santísima Trinidad, por habernos dado tan singular Abogado y Protector. Después dirá la Oración siguiente, que repetirá todos los días.
Omnipotente Dios y Señor, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Bondad infinita, que gustáis que los hombres os pidan para derramar en ellos vuestras misericordias: Pídoos primeramente la exaltación de vuestra Santa Fe Católica: pídoos la Paz y Concordia entre los Príncipes Cristianos: pídoos la extirpación de las herejías: pídoos, Señor, que libréis las Provincias Católicas de peste y de toda suerte de plagas: pídoos por la conservación de los Justos en vuestra Divina gracia, y por la conversión de los pecadores: pídoos por los pobres Cautivos Cristianos, para que les esforcéis en vuestra Santa Fe y libréis del Cautiverio: pídoos por las Almas del Purgatorio: Y finalmente os pido el alivio de todas las necesidades espirituales y temporales de todos los vivos, y difuntos: Y todo esto os lo pido por los merecimientos de mi Protector San Juan de Mata, en cuyo nombre os pido principalmente lo que sabéis deseo, o lo que fuere más de vuestro Divino agrado. Amén.
     
Este día enseña San Juan de de Mata a ejercitar la virtud del ayuno, y más la abstinencia de los vicios, a cuyo fin me aprovechará mucho si sé retirarme del comercio de las criaturas. Y todas las buenas obras de este día las ofrezco a Dios nuestro Señor por la exaltación de la Santa Fe Católica.
   
Ahora recogido algo en su interior, pedirá a Dios por medio del Santo aquella gracia que desea conseguir.
   
GOZOS DEL GRAN PATRIARCA SAN JUAN DE MATA
   
Por grande Redentor,
Vuestra Gloria Dios dilata:
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
De Vos la Virgen María,
A vuestra Madre en visión,
Reveló la perfección
Que tendríais algún día:
Y que Dios os elegía
De Esclavos Libertador;
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
La Nobleza, que heredasteis,
La esmaltasteis glorioso;
Pues liberal, y piadoso,
Con los Pobres os portasteis:
Y con la virtud hallasteis
Esmalte más superior
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
La Gracia muy soberana
Desde Niño ya teníais;
Pues que mamar no queríais
Días cuatro en la semana;
Emprendiendo con gran gana
De la abstinencia el rigor;
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
En París, brillante Estrella,
Lucisteis con gran doctrina;
Y siendo en perfección Divina,
Borla mas docta, y mas bella:
Y por único en aquella,
Manda el Cielo seáis Doctor;
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
Al tomar el Orden Santo,
Vieron todos, desde luego,
Una Columna de fuego
Sobre Vos, con grande espanto:
La que pregonaba cuánto
Era vuestro Sacro ardor;
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
Un Ángel visteis volando,
Que Hábito blanco vestía,
Con señas que redimía
A dos Cautivos trocando:
La Cruz del pecho mostrando,
Os señala Redentor;
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
Fundáis por alto destino
Orden Celeste, y Sagrado,
De la TRINIDAD nombrado,
Porque es su Autor Uno y Trino:
Cuyo instituto Divino
Da al Mundo grande olor;
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
A todo Pobre, y Cautivo,
El Santo instituto mira;
Quien lo sabe, en Vos admira
Ardor tan caritativo:
Al que es muerto, y al que es vivo,
Alcanza vuestro favor;
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
Vuestra grande protección,
Alcanza de Dios favores,
Quitáis penas y dolores
Con vuestra intercesión:
Cómo a Redentor el don
Dad, de Gracia, al Pecador;
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
Pues del primer Redentor
La Fe, vuestro amor dilata;
Santo Padre Juan de Mata,
Sed benigno Protector.
    
Antífona: Por la ardiente caridad con que amaba San Juan a los cautivos, entregó todo lo suyo, y no dudó en arriesgar su vida.
  
℣. Ruega por nosotros, Santo Padre Juan.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que milagrosamente has instituido, por medio de Nuestro Padre San Juan de Mata, la orden de la Santísima Trinidad, para el rescate de los cautivos del poder de los sarracenos, haz benignamente que ayudados por sus méritos y por tu gracia, seamos librados de la cautividad del cuerpo y del alma. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Purísima Concepción de María Santísima Señora nuestra, sin pecado original desde su primer instante. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 31 DE ENERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Padre mío San Juan de Mata, a quien honró en tu dichoso nacimiento María Santísima, admitió su piedad por hijo, y amparó como Madre en todos tus ahogos: por la ardentísima devoción y amor purísimo, que toda la vida tuviste a la Reina de los Ángeles. Por los grandes prodigios y continuados favores que de su poderosa mano recibiste y consuelos celestiales que en su tierno corazón hallaban todas tus aflicciones. Humildemente postrado a tus pies te pido, Santo mío, me alcances de nuestro Señor el verdadero amor y tierna devoción a esta Soberana Reina, para que sabiendo amarla, acierte a agradarla y servirla, y logre el que me haga bueno su Hijo querido; me ampare y defienda en todos mis trabajos, hasta que asegurado de todos los peligros; dé a su Majestad y a ti las gracias en el Cielo. Y también te suplico, Santo Padre mío, me alcances todos los demás favores que pido a nuestro Señor, por medio de esta Novena; y entre ellos la especial gracia que sabes deseo, si conviene al servicio de Dios y bien de mi Alma. Amén.
   
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
Este día enseña el Santo a sus Devotos a ocuparse en alabanzas a María Santísima, y exhortar a los Fieles a su devoción, y hacer por su amor alguna obra de caridad; y todas las obras de este día se ofrecerán a nuestro Señor por la Paz universal de la Cristiandad.
   
DÍA TERCERO – 1 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Glorioso Padre mío San Juan de Mata, por aquel ilustre sacrificio que hizo en nombre tuyo tu piadosa Madre, aun antes de parirte, consagrándote por mano de María Santísima al Cielo. Por aquella tan heroica resolución, con que renunciaste toda la gloria y honra vana del Mundo, caduca y perecedera, ofreciendo a Dios todas tus acciones y pensamientos. Te pido humildemente, Santo mío, postrado a tus pies, me alcances verdadero amor de Dios y pureza de corazón, para que limpio de imperfecciones, pueda ofrecer alma, vida, acciones y pensamientos a los pies de la Santísima Trinidad. Y también te suplico me alcances todos los restantes favores que pido a nuestro Señor por medio de esta Novena; y entre ellos la especial gracia que sabes deseo, si conviene al servicio de Dios y bien de mi Alma. Amén.
         
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
Este día enseña el Santo Patriarca a sus Devotos, a que encaminen todas sus acciones a la mayor honra y gloria de Dios; y todas las buenas obras de este día se ofrecerán a nuestro Señor por el Sumo Pontífice, y todo el Estado Eclesiástico.
   
DÍA CUARTO – 2 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Padre mío glorioso San Juan de Mata, escogido por la poderosa mano de Dios para empleos tan ilustres, como ejercitaste en el Mundo. Por aquella humildad excelente que tanto sobresalió en tu Alma entre todas las virtudes con que te adornó el Altísimo; pues siendo sabio y capaz de los mayores puestos, de todos te reputabas indigno, por aquel horror que te daban las Dignidades, y el amor con que mirabas los oficios humildes, te suplico, Santo mío, postrado a tus pies rendido, me alcances del Divino Redentor la verdadera humildad, para que yo haga el cabal concepto que debo tener de mí. Desterrad de mi corazón todo impulso de soberbia y vanidad, para que haga asiento en mi Alma tan excelente virtud. También te suplico me alcances de nuestro Señor los demás favores que deseo conseguir por medio de esta Novena, y entre ellos la especial gracia que sabes deseo, si conviene al servicio de Dios у bien de mi Alma. Amén.
   
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
Este día enseña el Santo Patriarca a sus Devotos a ejercitarse en actos humildes, como son servir a un pobre, hacer la cama a algún enfermo en el Hospital, o cosas semejantes; y éstas, y las demás buenas obras de este día, se ofrecerán a Dios por los que están en pecado mortal.
   
DÍA QUINTO – 3 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Padre mío muy amado, San Juan de Mata, consuelo de afligidos y refugio de los necesitados. Por aquella ardentísima caridad que inflamaba tu noble corazón para utilidad del prójimo, obrando con él los ejercicios altos de misericordia que tanto te ilustran, como son la conversión de los pecadores más obstinados; el hospicio de los pobres Peregrinos; la asistencia de los enfermos y la Redención de los Cautivos, sin poder apagar, ni aun entibiar esta ardiente llama toda la agua del Mar, ni las avenidas de la tribulación, ni la amenaza del cuchillo. Te pido, Santo mío, humildemente postrado a tus pies, enciendas en mi helado corazón la noble llama de esta excelentísima virtud. Y también te suplico, Santo mío, me alcances de nuestro Señor los demás favores que pido por medio de esta Novena; y entre ellos la especial gracia que sabes deseo, si conviene al servicio de Dios y bien de mi Alma. Amén.
   
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
Este día enseña el Santo a sus Devotos a hacer algunas obras de misericordia con el prójimo, como son dar limosna al pobre, visitar al preso, consolar al afligido, &c. Y todas las demás obras buenas que se hicieren en este día se han de ofrecer a Dios por los que se hallan en el artículo de la muerte.
   
DÍA SEXTO – 4 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Padre mío amantísimo, San Juan de Mata, a quien nos puso la Divina Providencia por ejemplar, para que pusiésemos en Dios toda nuestra confianza. Tú, Santo mío, que en las peregrinaciones, en los trabajos y en los ahogos, despreciando los humanos auxilios, solo esperabas el favor del Cielo. Por las grandes mercedes y asistencias que te alcanzó de Dios esta grande confianza se vio en tantas y tan raras maravillas, como obró en confirmación de esta virtud la Divina Omnipotencia. Te suplico, Santo mío, postrado a tus pies, me alcances de la Divina Majestad una esperanza tan firme, que solo de su Soberana mano espere todo el bien. Y también te suplico me alcances todos los demás favores que pido a nuestro Señor, por medio de esta Novena; y entre ellos la especial gracia que sabes deseo, si conviene al servicio de Dios y bien de mi Alma. Amén.
   
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
Este día nos enseña el Santo Patriarca a encaminar todos nuestros deseos al último fin, que es Dios, y a hacer alguna buena obra, que sea de honra y gloria suya; y ésta, y las demás buenas obras de este día se han de ofrecer a Dios por la conversión de los Infieles.
   
DÍA SÉPTIMO – 5 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Bienaventurado Padre mío San Juan de Mata, nuevo Moisés en el ejercicio de redimir, y puntual imitador de su obediencia, por quien obró la poderosa mano de Dios tantas maravillas. Por lo muy agradable que fue a Dios esta tan heroica virtud. Te suplico, Santo mío, postrado a tus pies, que me enseñes a ser obediente, y me alcances la gracia para enfrenar este indómito corazón, sordo siempre a las inspiraciones Divinas y rebelde a las Santas Leyes. También te suplico, Santo mío, me alcances todos los demás favores que pido a nuestro Señor por medio de esta Novena; y entre ellos la especial gracia que sabes deseo, si conviene al servicio de Dios y bien de mi Alma. Amén.
   
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
Hoy enseña el Santo Patriarca a ejercitar la virtud de la obediencia a cada uno según su estado, creyendo firmemente que obedeciendo a los Superiores se obedece a Dios en ellos. Y así estos actos de virtud, como las demás buenas obras de este día, se han de ofrecer a nuestro Señor por los que se hallan en alguna tribulación espiritual o temporal.
   
DÍA OCTAVO – 6 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Padre mío muy amado San Juan de Mata, que con increíble fortaleza, paciencia y constancia sufriste tantos trabajos, penas y fatigas por la gloria de Dios, provecho de las Almas, y por sacar Cautivos de las bárbaras cadenas. Por aquel Señor que tanta fortaleza te dio para llevar tantos trabajos, y sufrir tantas tribulaciones. Te pido humildemente, Santo mío, postrado a tus pies, me alcances de la Divina Majestad constancia, fortaleza y paciencia para sufrir por su amor cualquier trabajo que fuere servido de enviarme en este Mundo, recibiéndolo con alegría, como prenda que viene de su Santísima mano. También te suplico, Santo mío, me alcances todos los demás favores que pido a nuestro Señor por medio de esta Novena; y entre ellos la especial gracia que sabes deseo, si conviene al servicio de Dios y bien de mi Alma. Amén.
   
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
Hoy nos enseña el Santo Patriarca a ejercitar la virtud de la paciencia en las adversidades que a cada paso se nos ofrecen; y estas mortificaciones, con las demás buenas obras de este día, se han de ofrecer a Dios por los Enfermos, Peregrinos y Navegantes.
   
DÍA NOVENO – 7 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Glorioso Padre mío San Juan de Mata, por aquellas vivas ansias, que teníais de gozar ya de la Santísima Trinidad perpetuamente en la Gloria. Por aquellos admirables ejemplos de humildad, penitencia y pobreza, desengaño y resignación que nos dejaste al tiempo de morir, Por aquel Soberano solio que ya gozas, libre de estas temporales miserias, te suplico, Santo mío, postrado a tus pies, me alcances de la Divina Majestad una buena muerte, con perfecto dolor de mis culpas, para que logre el recrearme con tu presencia eternamente en la Gloria, y allí te dé las debidas gracias por el singular patrocinio que ejercitaste conmigo en la Tierra. Y mientras logro esta dicha, te pido, Santo mío, me alcances de nuestro Señor los demás favores que pido por medio de esta Novena; y entre ellos la especial gracia que sabes deseo, si conviene al servicio de Dios y bien de mi Alma. Amén.
   
Tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los Gozos se dirán todos los días.
   
Hoy nos enseña el Santo Patriarca con su Santa muerte tan prevenida a contemplar en la que nos espera, ajustando bien las cuentas, para que sea dichosa; y esta meditación con las las demás buenas obras de este día, se aplicarán por los Fieles Cautivos, para que nuestro Señor los saque de sus trabajos; a cuyo fin los ayudará el que pudiere con alguna limosna.

viernes, 8 de febrero de 2019

SAN JUAN DE MATA, FUNDADOR DE LA ORDEN TRINITARIA

«El mayor entre vosotros ha de ser vuestro servidor». (San Mateo 23, 11).
   
San Juan de Mata
 
Este santo es el fundador de la orden de la Santísima Trinidad, destinada, al igual que la que más tarde fundó San Pedro Nolasco, al rescate de los cristianos cautivos de los moros. Tan baja opinión tenía de sí mismo y un respeto tan grande por el sacerdocio, que no consintió en ser ordenado sino por obediencia a los insistentes requerimientos del arzobispo de París. En el mismo día de su primera misa Dios le inspiró la generosa resolución de trabajar para la salvación de los cristianos que gemían en la esclavitud.
 
MEDITACIÓN SOBRE LOS TRES MOTIVOS QUE DEBEN MOVERNOS A HUMILDAD
I. La verdadera humildad está basada sobre el conocimiento de sí mismo. ¿Qué eras antes de que Dios te creara? ¿Dónde estabas? ¿Qué hacías? Eras nada; Dios, por su bondad, hizo que fueses. Sin embargo, te glorías de ello; te crees necesario para la gloria de Dios y para la salvación de las almas, te crees indispensable para la familia o para la sociedad de que formas parte. Sin ti muy bien se las arreglaron Dios y los hombres antes de tu nacimiento; igualmente sucederá después de tu muerte.
  
II. ¿Y qué eres al presente? Tu cuerpo no es sino corrupción, tu alma, ignorancia y malicia. Tu vida es una llama que el menor soplo apaga. Cuida cuanto quieras tu salud, es preciso que, por fin, tu vida acabe, y que tus grandes proyectos se disipen en humo. ¡Oh hombre! si conocieses tu nada, conocerías la grandeza de tu Dios y serías humilde en su presencia. «Para conocer a Dios, aprende a conocerte a ti mismo». (San Cipríano).
 
III. ¿Qué serás durante toda la eternidad? ¿Quién lo sabe? Ignoras si serás víctima del infierno o heredero del paraíso. Puedes tener vanidad cuan do te dices a ti mismo: Yo no sé adónde iré después de mi muerte; mi cuerpo descenderá a la tumba, pero, mi alma, ¿a dónde irá? Humíllate delante de los hombres. Ése que ahora te parece despreciable y malo, acaso un día esté más elevado que tú en el cielo. «¡Señor Jesús, haced que os conozca y que me conozca a mí mismo!» (San Agustín).
  
El amor a las humillaciones. Orad por los que os persiguen.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que milagrosamente habéis instituido, por medio de San Juan de Mata, la orden de la Santísima Trinidad, para el rescate de los cautivos del poder de los sarracenos, haced, benignamente, que ayudados por sus méritos y por vuestra gracia, seamos librados de la cautividad del cuerpo y del alma. Por J. C. N. S. Amén.