Noticia tomada de GLORIA NEWS, ampliada en algunos detalles.
Los recién publicados archivos del Grupo III del Departamento III del Ministerio del Interior, la policía secreta de la era comunista en Hungría, confirman que el fallecido cardenal Pacífico (en el siglo László/Ladislao) Paskai/Paska Ördögh OFM († 2015), arzobispón de Estrigonia-Budapest de 1987 a 2002, fue registrado como informante asignado a monitorear a la Iglesia Católica.
Paskai (profesó en la Orden de los Frailes Menores el 4 de Octubre de 1949, ordenado sacerdote el 3 de Marzo de 1951, “instalado” obispón el 5 de Abril de 1978 y creado cardenal el 28 de Noviembre de 1988) fue registrado el 3 de Junio de 1972 para la subdivisión III/III/1/a (Contramedidas contra la Iglesia Católica Romana) bajo el nombre clave “Tanár” (“Profesor”), aunque sus contactos con la Seguridad del Estado comenzaron en 1965.
El historiador Krisztián Ungváry identificó informes asociados con Paskai en 2006, sobre el clero húngaro en el extranjero, un colegio jesuita en Lovaina (Bélgica) y asuntos internos en el monasterio franciscano de Pasarét en Budapest. Ungváry lo consideró un informante, pero describió la mayoría de los informes como que contenían poca información comprometedora, a veces para la insatisfacción de sus manejadores comunistas.
Los defensores de Paskai argumentaron que había sido sometido a repetidos interrogatorios en lugar de colaborar voluntariamente.
Una investigación histórica citada por el medio húngaro 444.hu identificó conexiones con el Departamento de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior en 35 de los 52 nombramientos episcopales entre 1964 y 1987. Las cifras no establecen el alcance de la cooperación de cada individuo.
La policía secreta reclutó al clero a través de apelaciones ideológicas, intimidación y chantaje, asignando nombres en clave y supervisando a los informantes a través de oficiales de inteligencia.
Buscaban información sobre sacerdotes, seminarios, órdenes religiosas y comunidades católicas clandestinas.
Otros prelados nombrados en los registros incluyen al arzobispón István Seregély Várally de Eger († 2018; registrado el 17 de Noviembre de 1982 bajo el nombre clave “Gábor Bánhidi”), y a los obispones Justino de la Virgen del Carmen (en el siglo Nándor Takács) OCD de Alba Regia/Székesfehérvár († 2016; registrado bajo el nombre código “Csanaki”), Endre Béla Gyulay († 2024; registrado el 26 de Mayo de 1987 bajo el nombre clave “Zoltán Bogár”) y su sucesor László Kiss-Rigó de Szeged–Csanád, Miklós Beer de Vác (registrado el 25 de Agosto de 1988 bajo el nombre clave “Gábor Dunai”), y Mihály Mayer de Pécs (registrado el 25 de Noviembre de 1988 bajo el nombre clave “Pál Földvári”).
Gyulay y Mayer reconocieron contactos con oficiales de Seguridad del Estado, pero no se han establecido informes de informantes específicos de estos obispones en el material examinado.
Los archivos también documentan la resistencia. El archiabad benedictino Emérico Asztrik Várszegi Horváth se negó a cooperar a pesar de estar registrado como “Imre Kassai”.
Beer niega haberse unido a la red a sabiendas, mientras que Kiss-Rigó (registrado el 30 de Junio de 1989 con el nombre clave “Lawrence”) rechazó las acusaciones de colaboración y ganó a Ungváry un caso judicial relacionado en 2009.
El 4 de Noviembre, los obispones de Hungría reconocieron que algunos miembros de la Iglesia habían proporcionado información confidencial a las autoridades comunistas y pidieron perdón a las víctimas y sus familias.
Destacaron que la responsabilidad principal recaía en los líderes comunistas y en los oficiales que controlaban a los informantes.
Los obispones recordaron que más de 100 sacerdotes y religiosos fueron asesinados, aproximadamente 2.000 encarcelados o reasentados por la fuerza, y unos 11.500 miembros de órdenes religiosas expulsados de sus comunidades bajo el régimen comunista.
Se están preparando para su publicación aproximadamente un millón de páginas de expedientes de reclutamiento, que podrían revelar más detalles sobre el reclutamiento y la cooperación de los clérigos.
Partes significativas de los archivos de la policía secreta fueron destruidas durante el fallido alzamiento anticomunista de 1956 (causado entre otras por la brutal purga realizada entre 1949 y 1953 por la Államvédelmi Hatóság, la Autoridad de Protección del Estado) y tras la disolución en 1989, dejando un registro incompleto de quién realmente colaboró.

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