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viernes, 25 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA VIGESIMOQUINTO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia por la Imprenta Católica en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA VIGÉSIMOQUINTO – ASISTENCIA DEL ÁNGEL CUSTODIO EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera, alma mía, que si en todo el tiempo de nuestra vida tenemos necesidad de los auxilios del Ángel de la guarda; sobre todo en la hora de nuestra muerte se hace más imperiosa esta necesidad, porque entonces crecen asombrosamente los peligros del alma. Desde nuestro nacimiento ha venido sosteniendo nuestro Ángel custodio una lucha encarnizada con el ángel malo; y el éxito de esta lucha tiene que decidirse en los últimos momentos de la vida. El demonio, agota todos los recursos que su rabia le inspira para llevar al lugar de los tormentos eternos a un alma que no pudo perder quizá durante la vida, porque sabe que pocos instantes le quedan; pero el Ángel del Cielo está allí a nuestro lado defendiéndonos de las iras de satanás y desbaratando todas sus astucias y artificios malignos. El furor del demonio en esa hora, no puede ser más poderoso que el celo de nuestro Ángel; y basta sólo la voluntad y buena disposición de nuestra parte como la docilidad a sus santas inspiraciones, para que el enviado de Dios salga en la lucha vencedor. Verdad es que el demonio nos combate por el lado más flaco, porque conoce nuestras debilidades; y así nos pone las tentaciones más horrendas del vicio a que sabe hemos si lo más inclinados; acrecienta a nuestros ojos la malicia del pecado, la ingratitud a los beneficios recibidos, la tibieza en el uso de los Sacramentos, el desprecio a las obras de piedad; nos pinta, en una palabra, con los más vivos colores, la vida pasada, hace aparecer sin límites la severidad de la justicia divina y oculta la misericordia para que se pierda la esperanza cayendo en desesperación, amortigua la fe y casi extingue la caridad. La influencia satánica se extiende hasta en la enfermedad misma, si Dios lo permite, ya privándonos del juicio o del uso de los sentidos para inutilizar los buenos actos y todo medio de conversión y penitencia; y halagando con vanas apariencias a los médicos, a los deudos, a los amigos, para dar tregua a la administración de los sacramentos, y, si es posible, privar del todo al pobre moribundo de los últimos consuelos de la religión. Todo esto no es tan raro como se cree, son frecuentes los casos, nadie se exime de luchar más o menos con el demonio en la hora terrible de la muerte, y San Agustín afirma que nadie sale de esta vida sin verse cara a cara con el demonio.
    
PUNTO 2º. Considera, que, si son tan terribles las acometidas de satanás en los momentos de la muerte, serian aún más horrorosas si el Ángel de nuestra guarda no desplegara allí todo su poder y todo su celo en favor nuestro, pues él ahuyenta a los demonios y los tiene como atados para que no puedan hacernos daño; nos da fuerza contra las tentaciones, comunicándonos auxilios divinos. Nos muestra la justicia divina, pero no como satanás para desesperarnos, sino para infundirnos un saludable temor; nos descubre los tesoros de la divina misericordia para aumentar nuestra confianza. No nos oculta la fealdad de los pecados, pero aviva nuestra fe, la cual nos asegura de que un solo acto de arrepentimiento basta para borrarlos todos. Por último, nos pone delante de los ojos en toda su hermosura los méritos de Jesucristo, la ternura maternal de María, las buenas obras que durante la vida hicimos en obsequio suyo, y nos hace sentir más vivamente su presencia; todo esto para endulzar y suavizar el más amargo de los trances de la vida humana. Mas no se limitan los cuidados de nuestro Ángel a esto únicamente, sino que inspira a las personas ausentes que nos visiten para que nos hablen del peligro que corre nuestra alma, o nos traigan un sacerdote a la cabecera para que nos imparta los últimos auxilios de la religión, y lo iluminen sugiriéndole los consejos que ha de darnos más aptos para convertirnos y consolarnos. San Felipe Neri refiere que Dios le hizo ver en cierta ocasión a los Ángeles sugiriendo al oído de dos hermanos suyos, las palabras que decían a dos moribundos que estaban asistiendo. No puede dudarse que esto mismo pase con todos los que auxilian a los agonizantes; pero no siempre ha de haber almas como la de San Felipe que claramente lo vean. Pidamos, pidamos, pues, a nuestro Ángel nos imparta sus auxilios en esa terrible hora y no cesemos de dirigirle desde hoy nuestras oraciones para aquel trance.
    
JACULATORIA
Santo Ángel de mi guarda, defendedme de las asechanzas de satanás en la hora de mi muerte.
    
PRÁCTICA
Practicad con frecuencia el ejercicio de la buena muerte, que se halla en muchos libros de devoción y tiene concedidas numerosas indulgencias y ofrecedlo al Sagrado Corazón de Jesús por manos de vuestro santo Ángel custodio. Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Amabilísimo Ángel de mi guarda, tierno protector mío, que habéis de acompañarme hasta la hora en que mi alma sea arrancada de mi cuerpo; vos conocéis mejor que nadie los peligros a que seré expuesto en ese terrible trance, por eso desde hoy os suplico me dispenséis en esa hora vuestros poderosos auxilios; sí, os ruego que deis entonces fuerza a mis trémulas y torpes manos para estrechar contra mi pecho el crucifijo y no en el lecho del dolor; que prestéis luz a mis apagados y amortecidos ojos para que fijen en él sus miradas lánguidas y moribundas; que a mis labios fríos y balbucientes, les deis poder de pronunciar el santo nombre de Jesús; que a mis oídos, próximos a cerrarse para siempre a las conversaciones humanas, les comuniquéis virtud de abrirse para oír de los divinos labios la sentencia irrevocable de mi eterna suerte, que alejéis de mí los espíritus infernales; y, finalmente, que recojáis las últimas lágrimas de penitencia que derrame, ofreciéndolas al Dios de las misericordias, como un sacrificio de expiación, para que mi alma sea recibida en su seno amo amoroso, donde sea feliz eternamente en vuestra compañía. Amén.
 
EJEMPLO
Estando San Ignacio de Loyola en el monte Casino, queriendo rogar a Dios por la salud del devoto P. Diego de Hazes, que conoció estaba enfermo, vio de repente el alma de dicho Padre, que fue el primero que murió de la Compañía, llena de resplandores de gloria, que la llevaban al Cielo muchos Ángeles: lo cual sucedió en el mismo lugar que a San Benito aconteció otra revelación semejante en la muerte de San Germán, Obispo de Capúa. Estando enfermo el P. Juan Coduri, uno de los compañeros de San Ignacio, fue a decir misa por él su santo Padre a la Iglesia de San Pedro de Monte Áureo; más en el camino levantando los ojos al Cielo, vio el alma ele dicho P. Coduri muy resplandeciente, entre coros de Ángeles que la subían al Cielo; y vuelto San Ignacio a su compañero, le dijo: «Tornemos a casa, que ya ha muerto el maestro Juan Coduri» (Vida de San Ignacio por el P. Juan Eusebio de Nieremberg).
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

domingo, 26 de septiembre de 2021

RESPONSO PARA IMPETRAR EL AUXILIO DE SAN FELIPE NERI

Tomado del Aparecchio di nuove giorni alla festa del glorioso San Filippo Neri, publicado en Faenza por Ángelo Marabini, 1855.
   
  
LATÍN
Si prodígia quǽris, habes, 
Dom in corde non sit labes: 
Ad PHILÍPPUM mens devóta 
Fundat preces, et pia vota.
    
Ipse córporis languóres, 
Morbos pellit, et dolóres, 
Imperátque mari, et ventis: 
Tutor est Románæ gentis. 
    
Curas ánimi moléstas
Sedat: aëris tempéstas, 
Ignis, grando, si baccántur, 
Ejus ope dissipántur. 
   
Ipse córporis languóres, 
Morbos pellit, et dolóres, 
Imperátque mari, et ventis: 
Tutor est Románæ gentis. 
    
Terræmótus sunt représsi,
Liberántur et obséssi, 
Quísque premit sæva inópia 
Victas, aëris juvat cópia,
   
Ipse córporis languóres, 
Morbos pellit, et dolóres, 
Imperátque mari, et ventis: 
Tutor est Románæ gentis. 
    
Eo precánte, vita functi 
Vitæ rédeunt conjúncti, 
Salutárem monstrat viam, 
Quæ perdúcit ad Maríam. 
      
Ipse córporis languóres, 
Morbos pellit, et dolóres, 
Imperátque mari, et ventis: 
Tutor est Románæ gentis. 
    
O Philíppe spes salútis, 
Omnis spéculum virtútis: 
Ut fruámur intercéde 
Tandem cœ́lica mercéde. 
     
Ipse córporis languóres, 
Morbos pellit, et dolóres, 
Imperátque mari, et ventis: 
Tutor est Románæ gentis. 
     
Trino, ac uni Deo sit glória; 
Cum recólitur memória 
Sancte Pater, mirabílium, 
Quæ fecísti, fer auxílium. Amen.
     
Antiphona: Hic est, qui contémptus mundum adéptus est glóriam in conversatióne géntium, et fecit mirabília in vita sua.
    
℣. Ora pro nobis Sancte Pater Philíppe.
℞. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
  
ORATIO
Précibus nostris quǽsumus, Dómine, inténde placátus, et præsta: ut illo nos igne Spíritus Sanctus inflámmet, quo BEÁTE PHILÍPPI cor mirabíliter penetrávit. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit, et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.

TRADUCCIÓN
Si buscas prodigios, luego
Los tendrás, si estando en gracia
Tu devoción, y eficacia
Dirige a Felipe el ruego;
   
Él, nuestras dolencias, sana,
Del mar y viento el rigor
Mitiga y es Protector
De las gentes Romanas.
    
Cuidados y adversidades
De los ánimos serena;
El fuego aplaca y enfrena
Granizos, y tempestades:
   
Él, nuestras dolencias, sana,
Del mar y viento el rigor
Mitiga y es Protector
De las gentes Romanas.
    
Reprime los Terremotos;
Los Energúmenos cura;
Y en la pobreza procura
Socorrer a sus devotos.
   
Él, nuestras dolencias, sana,
Del mar y viento el rigor
Mitiga y es Protector
De las gentes Romanas.
    
Su intercesión cada día,
Restituye vida al muerto,
Y es el camino más cierto,
Para el favor de María.
   
Él, nuestras dolencias, sana,
Del mar y viento el rigor
Mitiga y es Protector
De las gentes Romanas.
    
Oh Gran Felipe, consuelo;
Y esperanza de salud;
¡Oh Espejo de la Virtud!
Solicítanos el Cielo.
   
Él, nuestras dolencias, sana,
Del mar y viento el rigor
Mitiga y es Protector
De las gentes Romanas.
    
A Dios trino y uno en tanto
Sea el honor; y por memoria
De tus Prodigios, y Gloria
Danos, tu auxilio, Gran Santo. Amén.
   
Antífona: Este es aquel, que, depreciando el Mundo, adquirió la gloria en medio de la multitud de los hombres, y en su vida hizo cosas maravillosas.
 
℣. Ruega por nosotros, Santo Padre Felipe.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
   
ORACIÓN
Eterno Dios, que con admirables dones de vuestra gracia adornaste el Bienaventurado Felipe vuestro Confesor, el cual ardía todo en el fuego de amor Divino por la salud de las almas concédenos benignamente, que arrepentidos de todo corazón, seamos por su intercesión libres de los inminentes peligros de alma y de cuerpo; y que merezcamos llegar a gozar la vida eterna. Así os lo suplicamos por nuestro Señor Jesucristo vuestro Hijo, que con vos vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amen.

domingo, 8 de agosto de 2021

ORACIONES A SAN FELIPE NERI PARA IMPETRAR UNA BUENA MUERTE

   
LATÍN
Antiphona: Sancte Pater Philíppe, preces nostras súscipe; et, ut viam sanctitátis teneámus, tua intercessióne nos adjúva; a morte perpétua líbera; Cœléstem glóriam impétra; atque ab omni malo Románam Ecclésiam defénde.
   
℣. Fungens Sacerdótio, quotídie hóstiam óbtulit Deo.
℞. Proréxit manum suam in libatióne, et libávit de Sánguine Salvatóris cum ingénti gáudio.
   
ORATIO
Précibus, et méritis Beati Philíppi ab omni nos, Dómine Deus Pater Omnípotens, adversitáte custódi; atque ante diem éxitus nostri, per veram pœniténtiam, púramque confessiónem, peccatórum remissióne percépta, gloriósi Córporis Jesu Christi Fílii tui Sacraméntum nos digne súmere, et de morte ad vitam perveníre concéde. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit, et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
      
ORATIO AD SANCTUM PHILIPPUM NERIUM
O moriéntium Filiórum tuórum fidelíssime Adjútor, Sancte Philíppe, esto mihi Pater et Patrónus in hora mortis meæ: Non me vincat Diábolus; non me opprímat tentátio; non me absórbeat timor in illa hora: sed fac tua intercessióne, ut Fide, Spe, et Charitáte munítus, patiénter et perseveránter ómnia substíneam, et morte Sanctórum fælíciter móriar. Amen.
    
ORATIO AD IMPETRÁNDAM PERSEVERÁNTIAM
Da nobis, quǽsumus Dómine, perseverántem in tua voluntáte famulátum, ut in diébus nostris, et mérito, et número pópulus tibi sérviens augeátur. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
   
TRADUCCIÓN
Antífona: Santo Padre Felipe, escucha nuestras oraciones; y por vía de vuestra santidad, ayúdanos con tu intercesión; libéranos de la muerte perpetua; obtennos la gloria Celestial; y defiende de todo lo malo a la Santa Iglesia Romana.
℣. Santo Sacerdote, que ofreces la Comunión a Dios todos los días.
℞. Que el cáliz en tus manos nos dé a beber la Sangre del Salvador para gozo nuestro.
   
ORACIÓN
Que las oraciones y méritos de San Felipe sean con nosotros Dios Padre Omnipotente para protegernos de todas las adversidades; para que el día de nuestra partida, por verdadera penitencia con una confesión pura, recibamos el perdón de nuestros pecados, recibamos dignamente el glorioso Cuerpo de Jesucristo en tus sacramentos, y de muerte en esta vida nos prevenga, concédenos propicio. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
ORACIÓN A SAN FELIPE NERI
Por la muerte de tu fiel siervo San Felipe, nuestro padre y patrón, te pedimos que en la hora de nuestra muerte no nos venza el diablo; no nos oprima la tentación, no nos sobrecoja el temor en esa hora; que, por su intercesión, nuestra fe, esperanza y caridad nos valgan para esperar y perseverar firmes, ante todo, y recibir la muerte santa de los justos. Amén.
    
ORACIÓN PARA PEDIR LA PERSEVERANCIA
Te pedimos Señor, nos concedas la perseverancia en tu voluntad a estos siervos tuyos, en los días de nuestras vidas, y que así se aumente el número de tus servidores con mérito. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

sábado, 5 de junio de 2021

ORACIONES A SAN FELIPE NERI PARA CADA DÍA DE LA SEMANA

   
PARA EL DOMINGO.
Oración para alcanzar la virtud de la humildad. ¡Oh mi glorioso protector San Felipe!, que viviendo sobre esta tierra fuisteis tan amante de la humildad, que tuvisteis por cosa vil no solo las alabanzas, sino que hasta el mismo aprecio de los hombres; alcanzad tambien para mí esta tan hermosa virtud. Ya veis cuán orgulloso soy en mis pensamientos, cuán altanero en mis palabras, y cuán ambicioso en mis obras. ¡Ah!, alcanzadme la humildad de corazón, y que mi entendimiento destierre de sí toda altanería, y que tenga profundamente impreso aquel vil sentimiento que tuvisteis de Vos mismo, reputándoos por el peor de todos los hombres, y por eso os alegrásteis de ser despreciado, y Vos mismo buscásteis los medios de ser tenido en nada. Sí, Santo mío, alcanzadme la verdadera humildad de corazón y el bajo conocimiento de mi nada; para que siendo yo despreciado, me alegre de ello; viéndome postergado, no me dé por ofendido; siendo alabado no me ensoberbezca; sino que solo busque ser grande a los ojos de Dios, y reciba únicamente de Él toda mi exaltación. Padre nuestro, Ave Maria y Gloria.
   
PARA EL LUNES.
Oración para alcanzar la virtud de la paciencia. ¡Oh Felipe mi santo abogado!, que tuvisteis siempre un corazón tan constante en las adversidades, y un espíritu tan amante de los sufrimientos, que, perseguido de vuestros émulos, calumniado por los impíos que pretendian desacreditaros, probado por el Señor con muchas enfermedades largas y penosas, todo lo sufristeis con admirable tranquilidad de corazón y de ánimo; alcanzad también para mí un espíritu de fortaleza en todas las adversidades de esta vida. ¡Ah, cuán necesitado estoy de la virtud de la paciencia!, pues que por el más pequeño trabajo me asusto, por las más leves aflicciones me impaciento, por la más ligera contrariedad me enfado y me irrito, y no sé conocer que por el camino espinoso de las tribulaciones se va al paraíso. Este fue el camino que quiso seguir nuestro divino maestro Jesús, y este mismo emprendisteis tambien Vos, oh Santo mío. Ea pues, alcanzadme valor para que abrace con la más firme voluntad las cruces que diariamente me envía mi Dios, y me haga digno de llevarlas con una resignación y una paciencia semejantes a las que Vos tuvisteis en este mundo, a fin de que me haga merecedor de gozar después su fruto juntamente con Vos en el Cielo. Padre nuestro, Ave Maria y Gloria.
   
PARA EL MARTES.
Oración para alcanzar la virtud de la pureza. ¡Oh gloriosísimo San Felipe!, que conservasteis siempre intacta la cándida azucena de la pureza con tan grande honor vuestro, que el candor de tan hermosa virtud campeaba en vuestros ojos, se traslucía en vuestras manos, y transpiraba en todo vuestro cuerpo, despidiendo un olor tan agradable, que consolaba e infundía ánimo y devoción al que conversaba con Vos; alcanzadme del Espíritu divino un verdadero amor a tan bella virtud, de modo que ni las conversaciones, ni los malos ejemplos de las personas viciosas puedan hacer impresión alguna en mi espíritu. No permitáis que de ninguna manera pierda yo una virtud tan hermosa: y así como la fuga de las ocasiones, la oración, la fatiga, la humildad, la mortificación de los sentidos y la frecuencia de los Sacramentos fueron las armas con que vencisteis al terrible enemigo de la carne; así alcanzadme, os ruego, que las mismas sean las armas con que pueda yo tambien vencerle. ¡Ea!, no me privéis de vuestra asistencia, y manifestad hacia mí aquel celo que tuvísteis en vida por vuestros penitentes, manteniéndolos alejados de toda infección de los sentidos. Hacedlo así, mi santo Abogado, sed mi protector en esta tan bella virtud. Padre nuestro, Ave Maria y Gloria.
   
PARA EL MIÉRCOLES.
Oración para alcanzar el amor de Dios. ¡Oh amantísimo Felipe!, yo admiro el grande prodigio que en Vos obró el Espíritu Santo, cuando infundió en vuestro corazón toda la plenitud de su caridad, la cual dilató en tal extremo vuestro pecho, que se rompieron dos costillas por la vehemencia del amor; pero me confundo al comparar este mi corazón con el vuestro. El vuestro estaba todo inflamado de puro amor; pero el mío está enteramente aprisionado e inclinado a las criaturas. El vuestro estaba tan encendido de un fuego celestial, que su llama se reflejaba aún en el cuerpo, saliendo de vuestro rostro como unas centellas de fuego; pero el mío está lleno de amor a las cosas de la tierra. Amo al mundo que me alegra, y no puede hacerme feliz: amo la carne que me solicita, pero no puede hacerme inmortal: amo las riquezas que no puedo gozar sino por momentos. ¡Ah!, ¿cuándo aprenderé de Vos a no amar otras cosas que a Dios, único e incomprensible bien? ¡Oh!, haced, mi santo Abogado, que, mediante vuestra intercesión, comience yo a amarle a lo menos desde este día: alcanzadme un amor eficaz que se manifieste en las obras, un amor puro que me incite a amarle con toda perfección, y un amor fuerte que me haga superar todos los obstáculos que me pueden impedir mi unión con él en esta vida, para poseerle también después de mi muerte. Padre nuestro, Ave Maria y Gloria.
   
PARA EL JUEVES.
Oración para alcanzar el amor al prójimo. ¡Oh gloriosísimo Santo!, que os empleasteis enteramente en favor de los prójimos, amando, compadeciendo y ayudando a todos; y que en todo el curso de vuestra vida procurasteis la salud de todos, no perdonasteis jamás fatiga alguna ni trabajo, no reservando para vos ni tiempo ni comodidad alguna, a fin de ganarlos todos para Dios; alcanzadme, os suplico, con el perdon de mis pecados la caridad hacia mis prójimos, de modo que en adelante sea más compasivo en sus necesidades; conseguidme la gracia de amar a todos con un amor puro y desinteresado como a hermanos míos, socorriéndolos a todos, si no con auxilios temporales, a lo menos con las oraciones y buenos consejos. Enseñadme también a defender en toda ocasión el honor de mi prójimo, y a no proferir palabra que le pueda ser desagradable o nociva; y que siempre conserve, aun con mis enemigos, aquella dulzura de espíritu con que triunfasteis de vuestros perseguidores. Sí, Santo mío, alcanzad también para mí esta hermosa virtud, como la habéis alcanzado para tantos devotos vuestros, a fin de que todos juntos podamos un día alabar a Dios en la bienaventuranza eterna. Padre nuestro, Ave Maria y Gloria.
   
PARA EL VIERNES.
Oración para alcanzar el desprendimiento de los bienes temporales. ¡Oh gran Santo!, que preferisteis una vida pobre y austera a las comodidades que os prometía vuestra casa, cuya gloria y honores despreciasteis desde muy joven; alcanzadme la gracia que mi corazón no se aficione y apegue jamás a los bienes transitorios de esta vida. Vos, que deseasteis llegar a ser tan pobre, que reducido a mendigar, no encontrasteis quien os diera el menor auxilio para vivir; alcanzadme igualmente el amor a la pobreza, de modo que yo dirija todos mis pensamientos a los bienes eternos. Vos, que quisísteis más bien vivir en un estado humilde que ser promovido a las más elevadas dignidades de la Iglesia, interceded para que yo no vaya tras los honores, contentándome en aquel estado en que me ha puesto el Señor. Mi corazón está demasiado ansioso por las cosas vanas y fugaces del mundo; mas Vos que nos enseñásteis esta gran máxima: ¿Y despues?, en virtud de la cual se verificaron tan admirables conversiones, alcanzadme que quede muy impresa en mi mente, en términos que, despreciando la nada de esta tierra, sea solo Dios el objeto de mis pensamientos y afectos. Padre nuestro, Ave Maria y Gloria.
   
PARA EL SÁBADO.
Oración para alcanzar la perseverancia en el bien. ¡Oh San Felipe abogado mío!, que fuisteis siempre perseverante en la virtud, y, lleno de méritos, recibisteis del supremo Dios la corona de la gloria en premio de vuestros trabajos; alcanzadme la gracia de no apartarme jamás de su santo servicio. Vos, que os manifestásteis tan propicio para vuestros devotos, alcanzándoles el don de la perseverancia en el bien, alcanzadlo también para mí, combatiendo en mi auxilio en el último trance de mi muerte, e impetradme la gracia de salir de esta vida fortificado con los santísimos Sacramentos. Obtenedme entre tanto, oh gran Santo, la gracia de que haga penitencia de mis pecados, y los llore amargamente por todos los días de mi vida. Vos, que veis mis miserias y los muchos lazos que me tienen atado al pecado y a la tierra, alcanzadme mi libertad y la resolución constante de ser todo de Dios. Alcanzadme también un deseo fervoroso de cooperar a mi salvación, y una constancia inviolable en el bien comenzado, para que me haga digno, mediante vuestra intercesión, de ser asociado con Vos en la bienaventuranza eterna. Padre nuestro, Ave Maria y Gloria. 
   
Indulgencia de 300 días por cada oración. Indulgencia plenaria, con las condiciones acostumbradas, si se rezan todas las oraciones durante cuatro semanas. (Rescripto de la Sagrada Congregación de Indulgencias, 17 de Mayo de 1852; Decretos de la Sagrada Penitenciaría Apostólica del 12 de Enero de 1932 y 8 de Junio de 1949).

domingo, 24 de enero de 2021

LAS TENTACIONES, ANTESALA DE LA VIRTUD CONTRARIA

No te lamentes por las tentaciones que sufres. Cuando el Señor decide darnos una virtud particular, Él a menudo permite primero que seamos tentados por el vicio opuesto. Por tanto, veamos cada tentación como una invitación a crecer en una virtud particular y una promesa por Dios de que tendrás buen suceso, si solo te levantas rápido. (SAN FELIPE NERI)

sábado, 24 de octubre de 2020

BENEDICTO XIII ORSINI, SALVADO POR SAN FELIPE NERI

  
La devoción del futuro Benedicto XIII (Pedro Francisco Orsini Frangipani OP) a San Felipe Neri había tenido momentos fuertes en ocasión de dos célebres terremotos [en Benevento]: en particular el de 1688, cuando la protección del santo le salvó de grave peligro de muerte: El cardenal se encontraba en el apartamento superior del palacio [diocesano] discurriendo con un gentilhombre, cuando, al caerse el artesonado, entrambos fueron cubiertos por los escombros y el gentilhombre fue sacado cadáver, mientras el arzobispo no tuvo sino algunas contusiones: fue protegido de la caída de piedras y escombros por un armario vacío que se había caído abierto y lo había cubierto como una capa.
 
Una estampa de San Felipe Neri, que estaba custodiada en el armario –representación de la Virgen en el acto de sostener el techo de la iglesia de Santa María en Vallicella de Roma– fue hallada bajo la cabeza del cardenal. Lo relata el cardenal mismo en un texto autógrafo, editado en Nápoles en 1688:
«Mis familiares me dicen que yo había estado bajo las ruinas por espacio de una hora, o de una hora y media, pero para mí, por nueva gracia no me parece haberse demorado sino por el espacio de un cuarto de hora; vino entre tanto el Padre Lector Buonaccorti de mi orden [dominicos], llamándome sobre ese montón de rocas y lo oí en seguida, y él oyó mi voz, aunque no distinguía mis palabras, y junto con el señor canónigo Pablo Farella comenzaron a desenterrarme, y en seguida sobrellegaron otros dos, con la ayuda de los cuales me sacaron de las rocas... Extraído que fui, el dicho Señor Canónigo me encontró bajo la cabeza la señalada imagen de mi santo abogado» (Vicente María Orsini, Narrazioni de’ prodigi operati del glorioso S. Filippo Neri nella persona dell’Eminentissimo Sig. Cardinale Orsini Arcivescovo di Benevento, in occasione, che rimase sotto le rovine delle sue stanze nel tremoto, che distrusse quella città ’a 5 Giugno 1688, Nápoles, 1688).
En reconocimiento del peligro mortal evitado, el cardenal consagró al Santo, en 1692, una capilla en el interior del obispado y posteriormente comisionó al pintor Giuseppe Castellano un cuadro (destruido en el bombardeo del último conflicto mundial) en el cual fue representada la escena del milagro. También la Iglesia Nueva (Santa María en Vallicella) conserva, en recuerdo del hecho, el precioso cuadro de Pier Leone Ghezzi, conservado en las “Estancias” de San Felipe.
  
EDOARDO ALDO CERRATO CO. Il Servo di Dio Benedetto XIII, grande devoto di San Filippo Neri (Fragmento). Traducción propia.

martes, 26 de mayo de 2020

LETANÍA DE SAN FELIPE NERI

Letanía compuesta por el cardenal John Henry Newman CO.
 
    
LATÍN
Kýrie, eléison.
Christe, eléison.
Kýrie, eléison.
   
Christe, áudi nos.
Christe, exáudi nos.
   
Pater de cœlis Deus, Misérere nobis.
Fili, Redémptor mundi, Deus, Misérere nobis.
Spíritus Sancte, Deus, Misérere nobis.
Sancta Trínitas, Unus Deus, Misérere nobis.
   
Sancta María, Ora pro nobis.
Sancta Dei Génitrix, Ora pro nobis.
Sancta Virgo Vírginum, Ora pro nobis.
Sancte Philíppe, Ora pro nobis.
Vas Spíritus Sancti, Ora pro nobis.
Fílius Maríæ, Ora pro nobis.
Apóstolus Romæ, Ora pro nobis.
Consiliárius Pontifícius, Ora pro nobis.
Vox fatídica, Ora pro nobis.
Vir prisci témporis, Ora pro nobis.
Sanctus amábilis, Ora pro nobis.
Heros umbrátilis, Ora pro nobis.
Pater suavíssimus, Ora pro nobis.
Flos puritátis, Ora pro nobis.
Martyr charitátis, Ora pro nobis.
Cor flammígerum, Ora pro nobis.
Discrétor spirítuum, Ora pro nobis.
Gemma sacerdotum, Ora pro nobis.
Vitæ divínæ spéculum, Ora pro nobis.
Spécimen humilitátis, Ora pro nobis.
Exémplar simplicitátis, Ora pro nobis.
Lux sanctæ lætítiæ, Ora pro nobis.
Imágo puerítiæ, Ora pro nobis.
Forma senectútis, Ora pro nobis.
Rector animárum, Ora pro nobis.
Piscátor fluctuántium, Ora pro nobis.
Manudúctor pupillórum, Ora pro nobis.
Patrónus tuórum, Ora pro nobis.
Hospes Anglórum, Ora pro nobis.
Qui castitátem adoléscens coluísti,
Qui Romam divínitus petiísti,
Qui multos annos in catacúmbis delituísti,
Qui ipsum Spíritum in cor recepísti,
Qui mirábiles écstases sustinuísti,
Qui párvulis amánter serviísti,
Qui peregrinántium pedes lavísti,
Qui martýrium ardentíssime sitiísti,
Qui verbum Dei quotidiánum distribuísti,
Qui tot corda ad Deum allexísti,
Qui sermónes dulces cum María contulísti,
Qui emórtuum ab ínferis reduxísti,
Qui domos tuas in omni regióne constituísti,
   
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Parce nobis, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Exáudi nos, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Miserére nobis.
   
Christe, áudi nos.
Christe, exáudi nos.
      
Antiphona: Meménto congregatiónis tuæ, qui possedísti ab inítio.
℣. Ora pro nobis, Sancte Philíppe.
℟. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
   
ORATIO
Deus, qui beátum Philíppum, Confessórem tuum, sanctórum tuórum glória sublimásti, concede propítius, ut cujus commemoratióne lætámur, ejus virtútum proficiámus exémplo. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
  
TRADUCCIÓN
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
 
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
 
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
 
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
San Felipe, ruega por nosotros.
Vaso del Espíritu Santo, ruega por nosotros.
Hijo de María, ruega por nosotros.
Apóstol de Roma, ruega por nosotros.
Consejero de los Papas, ruega por nosotros.
Voz de la profecía, ruega por nosotros.
Hombre de los tiempos antiguos, ruega por nosotros.
Santo amable, ruega por nosotros.
Héroe del retiro, ruega por nosotros.
Padre suavísimo, ruega por nosotros.
Flor de pureza, ruega por nosotros.
Mártir de caridad, ruega por nosotros.
Corazón flamígero, ruega por nosotros.
Discernidor de espíritus, ruega por nosotros.
Gema de los sacerdotes, ruega por nosotros.
Espejo de la vida divina, ruega por nosotros.
Modelo de simplicidad, ruega por nosotros.
Ejemplo de sencillez, ruega por nosotros.
Luz de santa alegría, ruega por nosotros.
Imagen de la infancia, ruega por nosotros.
Retrato de la ancianidad, ruega por nosotros.
Director de almas, ruega por nosotros.
Pescador de los vacilantes, ruega por nosotros.
Guía de la juventud, ruega por nosotros.
Patrón de tu propiedad,
Anfitrión de los Ingleses, ruega por nosotros.
Tú que observaste la castidad en tu juventud, ruega por nosotros.
Tú que buscaste a Roma por divino consejo, ruega por nosotros.
Tú que por largo tiempo te escondiste en las Catacumbas, ruega por nosotros.
Tú que recibiste al Espíritu Santo en tu corazón, ruega por nosotros.
Tú que experimentaste tan admirables éxtasis, ruega por nosotros.
Tú que tan amablemente serviste a los pequeños, ruega por nosotros.
Tú que lavaste los pies de los peregrinos, ruega por nosotros.
Tú que tuviste sed de martirio, ruega por nosotros.
Tú que distribuiste diariamente la palabra de Dios, ruega por nosotros.
Tú que volviste tantos corazones a Dios, ruega por nosotros.
Tú que conversabas tan dulcemente con María, ruega por nosotros.
Tú que resucitaste a los muertos, ruega por nosotros.
Tú que estableciste tus casas en toda región, ruega por nosotros.
 
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
 
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
 
Antífona: Acuérdate de tu congregación, que poseíste desde el inicio.
℣. Ruega por nosotros, San Felipe.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
 
ORACIÓN
Oh Dios, que elevaste a tu Confesor el bienaventurado San Felipe a la gloria de tus santos, concédenos propicio, que cuantos nos alegramos por su conmemoración, aprovechemos el ejemplo de sus virtudes. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

domingo, 17 de mayo de 2020

NOVENA EN HONOR A SAN FELIPE NERI

Novena compuesta por un padre de la Congregación del Oratorio en Lima, reimpresa en 1795 y en 1849. El Dr. Don Juan Domingo González de la Reguera, Arzobispo de Lima, concedió 80 días de Indulgencia a cuantos hicieren la Novena; y los Drs. Don Pedro José Chávez de la Rosa y Don Blas Sobrino y Minayo, Obispos de Arequipa y Trujillo respectivamente, concedieron cada uno 40 días de Indulgencia.
  
ADVERTENCIAS
  • Para esta Novena, como para las demás, es diligencia indispensable procurar estar en gracia de Dios, mediante una buena confesión y comunión: o a lo mnos proponer de corazón hacerlo cuanto antes, porque querer que Dios nos conceda lo que le pedimos, aunque sea por medio de los santos, y no hacer nosotros lo que su divina Majestad nos manda, es insufrible desacato, que atrae sobre nosotros su justa indignación. 
  • Esta Novena comienza el diez y siete de Mayo, para concluir el veinte y cinco, que es víspera del santo Patriarca, en cuyo tiempo, si hay oportunidad se leerá en la vida del Santo, la virtud que corresponda al día.
  • El rosario menor, o corona Neriana, cuyo autor fue San Felipe Neri, consta de dos jaculatorias: la primera que hace veces de Padre nuestro, por decirlo así, es esta: Virgen y Madre, y se responde: Madre y Virgen: la segunda que hace de Ave María es: Virgen María Madre de Dios, y se responde: ruega a Jesús por mí: esta se repite setenta y tres veces, que forman la corona de siete misterios, y tres más de estas que decimos jaculatorias segundas: distinguiendo cada diez con un Gloria Patri, el que también se añade al fin de las tres últimas.
      
    Empiézase así: Gloria Patri &c.
    ℣. Virgen y Madre.
    ℟.
     Madre, y Virgen.
    ℣.
     Virgen María, Madre de Dios.
    ℟.
     Ruega a Jesús for mí.
    De este modo prosiguen hasta ajustar las diez, luego el Gloria Patri, y después Virgen y Madre; &c.
     
    Este rosario se rezará cada dia de la Novena, si hubiere lugar, para obligar a la Santísima Virgen a que interponga sus ruegos para la gracia que pedimos. Las Indulgencias concedidas por la Novena se aplican también cuantos rezaren el rosario menor o Corona neriana.
   
NOVENA AL GLORIOSO PATRIARCA SAN FELIPE NERI, APÓSTOL DE ROMA Y FUNDADOR DE LA CONGREGACIÓN DEL ORATORIO

 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Por vuestro santísimo amor, perdono, Señor, a todos mis enemigos: tened misericordia de mí.
    
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS.
Gloriosísimo Padre San Felipe Neri, Apóstol de Roma, espejo de Santidad, luz clarísima de la Iglesia: por aquella ardiente llama de caridad en que a mayor gloria de Dios y salud de las almas, se abrasaba vuestro amante corazón: humildemente os suplico, que desde este día hasta el último de mi vida, seáis mi protector, y dirijáis en todo mis pasos: Y asimismo seáis guarda vigilante de mis sentidos, para que no se empleen en los bienes falaces de este mundo. En vos, santísimo abogado mío, pongo toda mi esperanza: volved pues los ojos hacia quien humilde os honra e implora tan necesitado vuestro auxilio: atended a este corazón que se ofrece gustoso a vuestros sagrados pies, en muestra de devoción a vuestro nombre. Y pues ninguno hasta aquí ha recurrido a vos, que no haya logrado por vuestra intercesión ser oído: alcanzadme de la bondad infinita, con el perdón de mis pecados, que adorne mi alma con aquellas virtudes con que tanto complacisteis a sus divinos ojos. Asimismo os suplico que roguéis por nuestro Soberano Sumo Pontífice, y lo que que él quiere que pidamos: por nuestro Católico Monarca, su Real familia, sus armas y monarquía. Por nuestros Príncipes eclesiásticos y seculares, y por todas las necesidades de la Iglesia y del Estado, como también que me alcancéis la gracia particular que deseo, si conviene para mayor gloria de Dios, honra vuestra, y bien de mi alma. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 17 DE MAYO
DEL AMOR DE DIOS
MEDITACIÓN
Considera, cristiano, cuán grande fue el amor de Felipe para con Dios, pues para darle suficiente espacio a esta divina llama, se le rompieron milagrosamente dos costillas, siendo tal el incendio en que se abrasaba que llegaba a decir: «Basta, Señor, basta, que no puedo más». Alabarás a Dios por el excesivo amor con que enriqueció el corazón de San Felipe, y avergonzado de tu monstruosa frialdad, pedirás a la divina Majestad, por los méritos de su fiel siervo, que te conceda el mismo amor.
  
Aquí se hace pausa el tiempo conveniente.
  
ORACIÓN
Espíritu Santo, Dios todopoderoso, dulcísimo Esposo de las almas que os adoran: eficaz y deliciosa llama que propicio a las afectuosas humildes súplicas de vuestro fidelísimo siervo San Felipe Neri, os dignasteis ocupar sensiblemente su amante corazón, y hacer en él vuestra perpetua y agradable morada: introducid, Espíritu amantísimo, un rayo de vuestro divino fuego en mi helado corazón, para que olvidando todo lo visible, solo a Vos ame, que merecéis infinitamente ser amado. Precepto vuestro es, ayudadme, clementísimo, a cumplirlo, como vuestro siervo Felipe lo ha cumplido; por cuyos méritos os pido también la particular gracia que solicito, si conviene para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí se rezan cinco Padre nuestros y Ave Marías, con su Gloria Patri, para alcanzar de Dios el don de la perseverancia en su santo servicio por intercesión de Nuestro Padre San Felipe Neri.
   
ORACIÓN
¡Oh Santo Patriarca!, gloriosísimo Felipe, Serafín de caridad, que sois tan propicio para alcanzar a vuestros devotos las llamas del divino amor: vos que con solo aplicar a vuestro sagrado pecho a vuestros hijos espirituales les comunicábais el celestial incendio en que se abrasaba vuestro amante corazón: ved aquí que se ofrece a vuestras entrañas de misericordia, la más bella ocasión de ejercitar su caridad: desamorado y enteramente helado soy para mi Señor y Dios, haga pues ahora, Protector amantísimo, vuestra intercesión lo que entonces hacía vuestro sagrado contacto. Nada quiero más que despreciarme y olvidarme, para solo apreciar y amar a mi Dios, obedeciéndole en todo, y retornándole amor por amor, como vos lo hicisteis: esto os suplico encarecidamente, y también la gracia particular que solicito, si conviene para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí alentando la confianza, se hace al Santo la petición que traemos.
   
ELOGIOS EN HONOR AL SANTO PATRIARCA SAN FELIPE NERI
   
Felipe, si es tu blasón
Que el Cielo de almas se llene,
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
    
Fénix del amor divino
Que en sacro fuego abrasado
Os advertís transformado
En Serafín peregrino:
Como que Dios os previno
Para su grata mansión.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Vuestro cuerpo virginal
Un templo a Dios le prepara,
Donde el corazón es el ara,
Y el pecho el arco triunfal:
El rito el más celestial
Y todo vos la oblación.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Elevado entre esplendores
Cuando la Misa decíais,
Siempre al encuentro salíais
Al Dios de vuestros amores:
De aquí los grandes temores
Y sacra palpitación.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Al que se os lamenta helado,
De su amor mal satisfecho,
Aplicado a vuestro pecho
Lo despedís abrasado.
¡Oh contacto que has formado
Tanta santificación!
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
De Roma Apóstol glorioso,
Que aspirando a su reforma,
Os hacéis espejo y norma
De su Clero numeroso,
Y así lograsteis dichoso
Tan divina pretensión.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Al Orbe tenéis atento
Viendo en vos tan familiares
Los milagros a millares,
Las profecías sin cuento.
Para el triste sois contento,
Para el pobre protección.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Por la Palma suspiráis,
Y ya que no se os permite,
Ofrecéis como en desquite
La penitencia que usáis:
Y tanta sangre arrojáis
Cuanta os virtiera el Japón.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Venera tanta virtud
El mar y se consolida,
Los muertos recobran vida,
Los moribundos salud:
Su regla la juventud,
La ancianidad perfección.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Vuestra voz llave del Cielo,
Terror fue para el abismo,
Que atropellado en sí mismo
Huye de aceptar el duelo:
Y en eterno desconsuelo
Publica su confusión.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
    
Por caridad noche y día
Tenéis las puertas patentes
Para cuantos penitentes
Vienen a vos a porfía:
Pues para maestro y guía
Lográis particular don.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Morador feliz del Cielo,
Que mantenéis soledad
Entre la publicidad,
Que os pide audiencia y consuelo,
Formado para modelo
De la mental Oración
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
      
Llevando a un pobre el sustento
En noche muy tenebrosa,
En una profunda fosa
Caéis con golpe violento:
Mas un Ángel al momento
Os extrajo sin lesión.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
En parto el más arriesgado,
Terremoto o tempestad,
Quien os clama con verdad
Halla en vos un abogado
Que piadoso, de contado,
Empeña su intercesión.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Vuestra angélica pureza
Azucena fue fragante,
Que a la Iglesia militante
Por sus dotes embelesa:
Pues discernís con destreza
El candor y la infección.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Nobleza condecorada,
Hacienda, Mitras, Capelos,
Como amante de los Cielos,
Son para vos polvo y nada:
Conociendo a una mirada
Los que les tienen pasión.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Enfermo de amor un día,
Por premiar vuestro cariño,
Os dio su divino Niño
La misma Virgen María.
Los favores que os haría
No admiten explicación.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Tomáis con amor filial
De Jesús la lección propia,
Y vino a salir la copia,
Conforme al original:
Dulce, inocente, jovial,
Y humilde de corazón.
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
Felipe, si es tu blasón
Que el Cielo de almas se llene,
Pedid lo que más conviene
Para nuestra salvación.
   
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS, PARA LOGRAR EL PATROCINIO DEL SANTO EN TEMBLORES, TEMPESTADES, Y OTROS GRAVES RIESGOS: Y MÁS EN PARTICULAR PARA LA HORA DE LA MUERTE, EN LA QUE ES ESPECIALÍSIMO ABOGADO PARA SUS DEVOTOS
Santísimo Padre Felipe Neri, que abrasado en caridad estáis siempre atento a las súplicas de los que confiadamente os invocan, por aquellos tremores que continua y dulcemente agitaban vuestro dichoso corazón a presencia del soberano Huésped que lo ocupaba, os suplico que cuando me vea cercado de la tribulación o amenazado de la justa ira de Dios, con tempestad, temblor, u otra adversidad, me protejáis, libertéis y alcancéis gracia para aprovecharme de esos auxilios. Asimismo os ruego encarecidamente que me asístais en la hora de mi muerte, como tantas veces lo habéis hecho con vuestros devotos, y aunque soy el último y más indigno de todos, Vos, Padre piadosísimo, no atendáis al mérito, sino a la necesidad. Hacedme propicia a la Santísima Virgen, para que mediante su favor logre después de una vida verdaderamente cristiana, una feliz muerte en compañía de Jesús y Maria, y de vos, Santo mío. Amén.
    
Antífona: Este es el que obró grandes virtudes ante Dios, y repleto su corazón con la llama celestial alabó al Señor: que interceda por los pecados de todas las gentes, y nos proteja de todo peligro de alma y cuerpo.
℣. Ruega por nosotros, Santo Padre Felipe.
℟. Para que, ardiendo en amor divino, seamos dignos de las promesas de Cristo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que admirablemente dilataste el corazón de tu confesor el bienaventurado San Felipe, movido agitadamente en el amor divino, fracturando las costillas, te suplicamos por su intercesión que crees en nosotros un corazón puro, y renueves un espíritu recto en nuestras entrañas, para que con temor y temblor de la magnitud de tu brazo, y amándote con perfecta caridad, merezcamos ser libres de las conmociones de la tierra y de toda adversidad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO – 18 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
DEL AMOR AL PRÓJIMO
MEDITACIÓN
Considcra cuán grande e infatigable fue la caridad de San Felipe Neri para con los prójimos. Mírale siempre empleado en toda suerte de trabajo para remediar sus necesidades espirituales y corporales, ya con pláticas, ya con ejercicios de piedad, ya con perpetua asistencia al confesionario. Advierte como en sus enfermedades, en sus prisiones y penurias procuraba su socorro con cuanto tenía, llegando para este efecto al extremo de vender sus libros y pobres alhajas, y cercenar de su corto sustento, sin otro interés que el bien de sus almas. Alabarás al Señor que dio tanta caridad a este su siervo; y avergonzado ver en ti tan poca, pedirás al Santo glorioso te la consiga de su Majestad. Amén.
  
Aquí se hace pausa el tiempo conveniente.
  
ORACIÓN
Eterno Dios, que después de haber prevenido a vuestro siervo San Felipe Neri con las más abundantes celestiales luces, y encendido en su corazón un ardientísimo deseo de vuestra mayor gloria y salud de las almas, lo sacasteis de la soledad para hacerlo un grande Apóstol de Roma y un insigne Padre de los pobres: haced, mi Dios, que animado yo de un igual celo procure, a lo menos con un buen ejemplo, la salvación de mis hermanos. Dadme un corazón compasivo, ojos y lengua de caridad, aun para mis enemigos, y que con todos igualmente conserve aquella paz y dulzura de espíritu que hace el propio carácter de vuestros siervos. Asimismo la gracia particular que os pido por los méritos de vuestro amantisimo San Felipe, si conviene para mayor gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí se rezan cinco Padre nuestros y Ave Marías, con su Gloria Patri, para alcanzar de Dios el don de la perseverancia en su santo servicio por intercesión de Nuestro Padre San Felipe Neri.
   
ORACIÓN
Gloriosísimo Protector mío, que todo os consagrasteis a procurar la eterna salud de vuestros prójimos, dadme a conocer la grandeza de esta obra para que os imite: muestre celo ardiente e industrioso en solicitar la conversión de infieles, herejes y pecadores, me haga también diligente en cuanto me sea posible para su remedio; y vuestra tierna compasión para los necesitados, torme en mi corazón un sistema perpetuo de compasión para con ellos. En fin alcanzadme, oh Padre, una perfecta caridad hacia todos, como la habéis alcanzado a muchos de vuestros devotos, y asimismo el bien que además solicito por vuestro medio, si conviene para mayor gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.
 
Aquí alentando la confianza, se hace al Santo la petición que traemos. Los Elogios y las Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 19 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
DE LA ORACIÓN
MEDITACIÓN
Considera, alma devota la continua oración de San Felipe Neri, ya mental, ya vocal, sin que hubiese tentación ni ocupación que le impidiese tan santo ejercicio: pareciéndole que se convertía en bestia el rato que por mandato de los médicos la dejaba. Humíllate en la presencia de Dios, y confúndete de tu tibieza, pues cualesquiera leve embarazo o sugestión es suficiente para que dejes la oración y te prives de tanto bien. Alabarás al Señor que concedió a nuestro Santo el don de oración tan sublime, y le pedirás por su intercesión que te lo conceda. Amén.
  
Aquí se hace pausa el tiempo conveniente.
  
ORACIÓN
Señor mío Jesucristo, única luz del universo, ya por vuestra misericordia conozco que mis enormes delitos han provenido de mi falta de oración: si yo hubiese recurrido a Vos, si hubiese orado, nunca hubiera errado nunca os hubiera ofendido. Perdón, Señor, perdón: que con todas veras os ofrezco mediante Vuestra misericordia, enmendarme y obedeceros. Ea bien mío, continuad vuestra obra: enseñadme, hacedme dócil a vuestras divinas inspiraciones, comunicadme el don de oración: alimentad mi alma con este pan celestial, para que desde esta vida quede unido para siempre con Vos. Todo os lo suplico por los méritos de vuestro siervo San Felipe, y la gracia particular que solicito, si es para mayor gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí se rezan cinco Padre nuestros y Ave Marías, con su Gloria Patri, para alcanzar de Dios el don de la perseverancia en su santo servicio por intercesión de Nuestro Padre San Felipe Neri.
   
ORACIÓN
Oh Santísimo Patriarca, varón extático, morador de los cielos en medio de la multitud de los hombres, que mereceis por justo elogio que se os llame el amante de la oración, pues no solo la tuvisteis continua y fervorosa, sino que fundasteis para tan santo ejercicio una Congregación que quisiste se titulase del Oratorio: Yo el más indigno de Vuestros devotos, y por tanto el más necesitado de vuestra protección, recurro a vos, suplicándoos me alcanceis de la divina Majestad la virtud de la oración, y su práctica hasta el último día de mi vida, como con otros muchos lo habéis ejecutado, y también fidelidad en aprovecharme de las luces que se dignare su Majestad comunicarme, y que a ejemplo vuestro fabrique yo en mi corazón una interior soledad, donde siempre le ame, le adore y obedezca. Y así mismo os suplico me consigais la especial gracia que por vuestra mediación solicito, si conviene para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
 
Aquí alentando la confianza, se hace al Santo la petición que traemos. Los Elogios y las Oraciones se dirán todos los días.
      
DÍA CUARTO – 20 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
DE LA HUMILDAD
MEDITACIÓN
Considera la humildad admirable a que llegó el glorioso San Felipe Neri, pues procuraba encubrir con el más diligente cuidado las grandes gracias, y excelentes dotes que el Señor le había comunicado y aun la salud que por su medio lograban los enfermos: teniéndose en tan bajo concepto que se reputaba por menos que pecador, y aun por un demonio. Para tu confusión, pues de cualquiera buena obra que mediante Dios haces, solicitas el aplauso, y quieres que llegue a noticia de todos: y siendo peor que Lucifer en ofender a Dios recibes pesadumbre cuando no te tienen por bueno. Toma la resolución de imitar a nuestro Santo y alabando a Dios porque lo hizo tan profundamente humilde, le suplicarás te conceda virtud tan necesaria. Amén.
  
Aquí se hace pausa el tiempo conveniente.
  
ORACIÓN
Supremo Señor de majestad infinita, que os habeis dignado tomar la forma y naturaleza de siervo, y en ellas humillaros hasta el extremo de lavar lo pies a los hombres, sin exceptuar los del sacrílego traidor, confieso Dios mío, con el mayor dolor, el fondo de soberbia y vanidad que hay en mi corazón: perdonadme, Señor, por Vuestra profundísima humildad, y por ella, y los méritos de vuestro siervo San Felipe, concededme que huya generosamente de cuanto pueda atraerme el aplauso de las criaturas: que solo a Vos atribuya todo lo bueno y perfecto: que jamás desee ser preferido; en fin, Señor, la humildad de corazón, y la particular gracia que solicito, si conviene para mayor gloria vuestra y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí se rezan cinco Padre nuestros y Ave Marías, con su Gloria Patri, para alcanzar de Dios el don de la perseverancia en su santo servicio por intercesión de Nuestro Padre San Felipe Neri.
   
ORACIÓN
Admirable protector mío San Felipe Neri, vivo retrato de Jesucristo Nuestro Señor y fiel imitador de sus virtudes, que fuisteis tan humilde que os tuvisteis por el peor de los hombres, alegrándoos de ser despreciado, y teniendo por cosa vil sus alabanzas: desde ese excelso trono de gloria en que os hallais sublimado en recompensa de vuestra rara humildad, volved compasivo los ojos hacia esta soberbia criatura que tenéis a vuestros pies, altiva en los pensamientos, jactanciosa en las palabras, y ambiciosa en las obras. Doleos de mí, y para remedio de tanto mal, conseguidme de la clemencia de nuestro amable Jesús la humildad de corazón: como también, si conviene a mayor gloria de Dios y bien de mi alma, lo demás que os suplico. Amén.
 
Aquí alentando la confianza, se hace al Santo la petición que traemos. Los Elogios y las Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 21 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
DE LA POBREZA DE ESPÍRITU
MEDITACIÓN
Considera el horror que tuvo el glorioso San Felipe a las máximas del mundo, que dicta deberse trabajar y desvelar por amontonar riquezas y adquirir sublimes honores, pues puso su mayor cuidado en apartar de sí lo uno y lo otro aun cuando más porfiadamente le seguían. Para confusión tuya, que pones tu mayor desvelo en buscarlas a toda costa, atropellando luces y desengaños que te muestran su vanidad. Bendice al Señor que concedió a nuestro Santo un corazón tan desprendido, y por su medio pedirás te lo conceda. Amén.
 
Aquí se hace pausa el tiempo conveniente.
  
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús, que siendo Señor y creador de Cielo y tierra, elegiste para nuestra enseñanza vivir en la mayor pobreza y abatimiento, y que concediste esta virtud a vuestro amante siervo San Felipe Neri, con el privilegio de conocer la avaricia de los hombres con sólo mirarlos al rostro, concededme benigno por su intercesión, que no me deje cautivar del interés y la ambición, sino que viva siempre como siervo de un Dios pobre y abatido por mi amor, y así mismo os pido la gracia particular que deseo, si es de vuestro santísimo agrado. Amén.
   
Aquí se rezan cinco Padre nuestros y Ave Marías, con su Gloria Patri, para alcanzar de Dios el don de la perseverancia en su santo servicio por intercesión de Nuestro Padre San Felipe Neri.
   
ORACIÓN
Oh esclarecido Patriarca, apóstol sagrado; que con valor invicto despreciasteis los tesoros, las conveniencias, las honras y cuanto el mundo ofrece, ansiando solo a las riquezas de la gracia y excelencias del celestial paraíso: de vuestro patrocinio se vale mi afectuosa devoción para que me alcanceis del divino Maestro la gracia de mantener siempre libre mi corazón de todo afecto a los falaces bienes y honores de la tierra, y que a vuestro ejemplo solo aspire a los del Cielo, para lo cual imprima fuertemente en mi alma aquella vuestra gran máxima, y después para que conforme y gustoso con el estado en que se dignó ponerme su santa Providencia nada más anhelo que amarlo y poseerlo aquí, para poseerlo, amarlo y alabarlo en la eternidad. También, Padre amado, os pido no olvidéis la súplica particular que os hago, por si conviene a mayor gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.
 
Aquí alentando la confianza, se hace al Santo la petición que traemos. Los Elogios y las Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO – 22 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
DE LA PACIENCIA
MEDITACIÓN
Considera que la paciencia es el camino real de la cruz necesaria a cuantos quieren hacer la voluntad de Dios y salvarse; por esta senda han ido San Felipe y todos los Santos, y aun el Santo de los Santos Jesucristo bien nuestro para enseñarnos esta verdad, quiso que toda su vida fuese un continuo sufrir y padecer. Avergonzado pues de tu delicadeza, toma prontamente la resolución de seguir a nuestro Santo, y alabarás a Dios por haberle concedido esta virtud en el mas heroico grado pidiéndole tambien te la conceda. Amén.
   
Aquí se hace pausa el tiempo conveniente.
  
ORACIÓN
¡Oh Pacientísimo Jesús!, imagen y norma perfectísima de sufrimiento, que con la fuerza de vuestra gracia hicisteis que vuestro fidelisimo siervo San Felipe Neri soportase con indecible gozo las enfermedades, persecuciones y demás trabajos que siempre siguen a los que se declaran por Vuestros: concededme por sus méritos esta virtud, no solo para vencer los transportes de la ira, sino para llevar a lo menos con conformidad los trabajos y cruces que os agrade enviarme; ser con todos pacífico, y siempre resignado con el peso y aflicciones de mi estado. En fin, mi Jesús, que vaya en vuestro seguimiento hasta la muerte para lograr entonces la triunfante corona de gloria, que teneis ofrecida a los que toleran con paciencia por vuestro amor las tribulaciones. Así os lo suplico por los méritos de vuestro siervo San Felipe, como también la especial merced que solicito si conviene para vuestra mayor gloria, y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí se rezan cinco Padre nuestros y Ave Marías, con su Gloria Patri, para alcanzar de Dios el don de la perseverancia en su santo servicio por intercesión de Nuestro Padre San Felipe Neri.
   
ORACIÓN
Amado Padre mío San Felipe, Job admirable de la ley de gracia, perfecto modelo de paciencia: con el más fervoroso afecto os ruego me alcanceis del Todopoderoso, que os comunicó tanto sufrimiento y fortaleza en las tribulaciones, así interiores como exteriores, que a vuestra imitación, mantenga siempre un exterior afable y benigno en sus mayores tribulaciones; y al mismo tiempo paz y uniformidad de ánimo en mi interior; y un ardiente deseo de padecer, como que es el carácter de los predestinados, hasta pedir a Dios lo que vuestra constante fortaleza pedía. Aumentad, Señor, los dolores, con tal que me aumentéis la paciencia. Así lo espero de vuestra benignidad, con lo demás que solicito, si conviene para mayor gloria de Dios, honra vuestra, y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí alentando la confianza, se hace al Santo la petición que traemos. Los Elogios y las Oraciones se dirán todos los días.
      
DÍA SÉPTIMO – 23 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
DE LA CASTIDAD
MEDITACIÓN
Considera, alma devota, la angélica pureza que San Felipe Neri, quien se conservó tan puro toda su vida, que jamas empañó el candor de esta inestimable virtud, ni con un solo pensamiento, triunfando siempre de los más poderosos asaltos con que pretendió el enemigo común afearla: siendo tal la inocencia de su vida, que en medio de haber llegado a los ochenta años que vivió conservó siempre sin mancilla esta preciosa virtud. Confúndete de la multitud y gravedad de tus delitos: avergüénzate de la poca o ninguna vigilancia que has tenido en las ocasiones en que ha naufragado tu castidad; y esforzándote a imitar a tan gran Santo, bendecirás a Dios que le concedió esta virtud en grado tan elevado, y pedirás por su intercecion te la conceda. Amén.
  
Aquí se hace pausa el tiempo conveniente.
  
ORACIÓN
Jesus amabilísimo, Cordero inmaculado, a quien cerca y acompaña deliciosamente festivo el purísimo coro de Vírgenes, al que habeis agregado para que os haga corte a vuestro amante siervo San Felipe Neri. Vos, dulce Padre mío, para elevarlo a tan eminente grado, le concedisteis una gracia victoriosa y admirable con que venció esforzado, y triunfó de los enemigos de su pureza virginal: compadeceos de mí, y por sus méritos concededme con el perdón de mis gravísimos pecados, la virtud de la castidad; y para no perderla, imprimid en mi corazón un grande amor hacia ella, de modo que como guarda vigilante de vuestro santuario, resista celoso de vuestro honor y gloria los asaltos de mis enemigos, para que conservando con fidelidad el depósito que me habeis encomendado, logre la bienaventuranza que teneis prometida a los limpios de corazón. Y a más de esta gracia, os pido otra particular que deseo, si conviene a vuestra mayor honra y gloria y bien de mi alma, por intercesión de vuestro Santo siervo. Amén.
   
Aquí se rezan cinco Padre nuestros y Ave Marías, con su Gloria Patri, para alcanzar de Dios el don de la perseverancia en su santo servicio por intercesión de Nuestro Padre San Felipe Neri.
   
ORACIÓN
Purísimo abogado mío, que conservasteis siempre intacta la cándida azucena de la virginidad, con tanto honor vuestro que resplandecía en vuestros santos ojos, en vuestras manos, y en todo vuestro cuerpo, exhalando tan celestial olor, que infundía espíritu y devoción: siendo por esta angélica virginal pureza, recreando con la Vista, no. solo de los Santos Ángeles, sino de la Reina de los Ángeles y del mismo Jesucristo nuestro Señor en forma de bellísimo niño. Alcanzadme, Protector mío, la virtud de la castidad, un grande amor hacia ella y cuanto conduzca a guardarla, como son la fuga de las ocasiones, humildad, mortificación, oración y frecuencia de Sacramentos. Favorecedme con vuestra asistencia, para que venciendo con tales armas al terrible enemigo de mi salvacion, logre por fin único con Vos, seguir y alabar al Cordero inmaculado por los siglos de los siglos. Últimamente os suplico la gracia particular que deseo, si conviene para mayor gloria de Dios, honra vuestra, y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí alentando la confianza, se hace al Santo la petición que traemos. Los Elogios y las Oraciones se dirán todos los días.
      
DÍA OCTAVO – 24 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
DE LA DEVOCIÓN A MARÍA SANTÍSIMA NUESTRA SEÑORA
MEDITACIÓN
Considera el diligente esmero y devota ternura con que Felipe amó desde que tuvo uso de razón hasta el último instante de su vida, a la Purísima Virgen María, desempeñando con el más fino primor todas las atenciones de esclavo, siervo, hijo y capellán de tan soberana Reina y Madre nuestra, sin apartar jamás del corazón su dulce regalado nombre: empleando días y noches en deliciosos coloquios y tiernísimos afectos con esta amabilísima Señora, de la que mereció favores y cariños de Madre. Avergüénzate de tu inconstancia y tibieza en el amor de esta dulcísima Reina, y bendiciendo a Dios que creó a Felipe tan amante de su Santísima Madre, le suplicarás por la misma Señora, te conceda imitarlo. Amén.
  
Aquí se hace pausa el tiempo conveniente.
  
ORACIÓN
Soberana Reina de los cielos, gloriosísima Madre de Dios, Virgen siempre inmaculada, que fuisteis tan amante de vuestro siervo San Felipe Neri, que quisisteis ser Madre y especialísima directora de su Congregación del Oratorio. Dignaos recibirme bajo vuestra soberana protección, por los méritos de este gran Santo, y pues sois refugio y esperanza de los pecadores, alcanzadme con el perdón de mis pecados la gracia de que desde este instante hasta el último de mi vida os ame, sirva, y honre, como él os amó, sirvió y honró. Cierto estoy, Señora, de que nada os niega vuestro Santísimo Hijo mi Señor: y de que nadie recurre a Vos con legítima confianza, que sea abandonado: Oíd pues, Madre de clemencia, al miserable pecador que os invoca: consolad al pobre que os busca: alistadme en el número feliz de vuestros esclavos, para que siempre amparado de vuestra misericordia, logre después de una buena vida, una dichosa muerte. Últimamente os suplico me alcanceis la merced particular que solicito, si conviene para mayor gloria de vuestro Santísimo Hijo y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí se rezan cinco Padre nuestros y Ave Marías, con su Gloria Patri, para alcanzar de Dios el don de la perseverancia en su santo servicio por intercesión de Nuestro Padre San Felipe Neri.
   
ORACIÓN
Benignísimo Padre San Felipe Neri, que fuiste tan amado y favorecido de la Madre de Dios, que no solamente lograsteis el alto honor de ser visitado de tan Soberana Emperatriz, sino también que a intercesión vuestra haya hecho, y haga tantos milagros: ya que sois, amado Padre mío, de tanto valimiento para con esta Madre de la gracia, alcanzadme verdadera devoción hacia su Majestad, con la que pueda yo complacerla siempre y honrarla dignamente. Hacedmela propicia, y para ello alcanzadme un grande amor a la pureza, mediante la cual sé ciertamente que esta clementísima Reina volverá hacia mí sus ojos de misericordia, de los que protegido hasta mi muerte espero verla y amar a con Vos eternamente. Y también os ruego la pidais la gracia particular que deseo, si conviene para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí alentando la confianza, se hace al Santo la petición que traemos. Los Elogios y las Oraciones se dirán todos los días.
      
DÍA NOVENO – 25 DE MAYO
Por la señal…
Acto de Contrición y Oración Inicial.
  
DE LA PERSEVERANCIA
MEDITACIÓN
Considera este Campeón glorioso y esforzado en las empresas del espíritu proponente digno para ejemplar de perseverancia, a nuestro amado Padre San Felipe Neri. Si atiendes al ejercicio de las más heroicas virtudes y obras meritorias de su santa vida, hallarás una constancia invicta e invariable. Si observas el tiempo que permaneció en este dichoso empleo, verás que fue el de casi ochenta años: en fin si reflexionas sus progresos le advertirás un anhelo incesante de más amar, de más merecer, y de más servir a Jesus, a su amado Jesús. Confúndete pues, alma ingrata e inconstante, de que a la menor dificultad o sugestión vuelves la espalda, abandonas la empresa, y dejas el camino comenzado. Alabarás a Dios que dotó de tan heroica constancia a nuestro Santo, y pedirás por su mediación te la conceda hasta el último instante de tu vida. Amén.
  
Aquí se hace pausa el tiempo conveniente.
  
ORACIÓN
Misericordiosísimo Dios, que mantuvisteis en vuestra gracia a vuestro fidelísimo siervo San Felipe Neri hasta el último momento de su dilatada vida, en que lleno de virtudes y merecimientos lo colocasteis en vuestro Reino: usad también conmigo esta misericordia, y pues habeis determinado no coronar sino al que legítimamente combatiere y venciere, dadme valor y fuerza para combatir y vencer a mis enemigos, y mantenerme en vuestra gracia hasta el último instante de mi vida, en que saliendo victorioso, ensalce eternamente el poder infinito de vuestra miscrícordiosa diestra. Finalmente os suplico la gracia particular que por intercesión de San Felipe os he pedido en esta Novena, si conviene para mayor honra y gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí se rezan cinco Padre nuestros y Ave Marías, con su Gloria Patri, para alcanzar de Dios el don de la perseverancia en su santo servicio por intercesión de Nuestro Padre San Felipe Neri.
   
ORACIÓN
Gloriosísimo Patriarca, que por la sensible protección que de Vos han experimentado vuestros devotos para seguir hasta el fin en la santa resolución que han tomado de servir a Dios, sois tenido por especial abogado de la perseverancia: a vuestros pies tenéis el menor de todos, suplicándoos encarecidamente uséis conmigo de igual misericordia. Empéñese pues vuestra grande caridad en alcanzarme esta gracia final, y por consiguiente la de aprovecharme de los medios que conducen a adquirirlo. Y pues sabeis, amado Padre, que sin perseverancia nada aprovechan las demás virtudes, conseguídmela a toda costa, no perdonéis en mí aun la misma vida, que seré vuestro eterno reconocido por tan gran bien. Por último os suplico que con el perdón de mis pecados, me alcancéis la especial merced que os he pedido estos días, si conviene para mayor gloria de Dios, honra vuestra, y bien de mi alma. Amén.
   
Aquí alentando la confianza, se hace al Santo la petición que traemos. Los Elogios y las Oraciones se dirán todos los días.