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viernes, 28 de enero de 2022

NOVENA EN HONOR A SAN PEDRO BAUTISTA, PROTOMÁRTIR EN JAPÓN

Tomada de la Vida y martirio de San Pedro Bautista por el Lic. Padre Felipe Robles Dégano, profesor de filosofía en el seminario de Ávila, publicada en Madrid por la Tipografía Moderna S. A. en 1927. Imprími Potest por Mons. Enrique Plá y Deniel, Obispo de Ávila, el 30 de Junio de 1927.
   
NOVENA EN HONOR A SAN PEDRO BAUTISTA, PROTOMÁRTIR EN JAPÓN
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
    
DÍA PRIMERO – 28 DE ENERO
ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO
¡Oh glorioso San Pedro Bautista, a quien desde niño inspiró el Señor un deseo tan grande de la salvación eterna y un amor tan intenso a la cruz, que continuamente te ocupabas en actos de devoción y penitencia y en hacer y repartir crucecitas a otros niños para atraerlos al amor de nuestro Dios crucificado, y después abandonaste el mundo para seguir un camino de áspera penitencia en la seráfica religión de San Francisco! ¡Quién tuviera un deseo tan fuerte de la propia salvación! Ayúdame, amado Santo, y con tu intercesión poderosa alcánzame de Jesús crucificado la gracia de tener siempre por único fin el agradar y servir a Dios, crucificando mis pasiones y negándome a mí mismo y, mediante esto, salvar mi alma. Pide, ¡oh santo mío!, que nunca me aparte de Dios por el pecado, y que la divina gracia me asista en todas las tentaciones para salir victorioso de ellas, y así pueda algún día, después de este miserable destierro, librarme del infierno y volar a la Patria celestial. Amén. 
   
Ahora se pedirá la gracia especial que cada uno desee conseguir por intercesión del Santo, y se rezarán tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad.
   
INVOCACIÓN A SAN PEDRO BAUTISTA PARA TODOS LOS DÍAS
San Pedro Bautista, Intrépido defensor de la Fe Católica, ruega por nosotros.
Ornamento brillante de la Orden franciscana, ruega por nosotros.
San Pedro Bautista, Celoso e infatigable Apóstol de la verdad, ruega por nosotros.
San Pedro Bautista, Ínclito mártir de Jesucristo, ruega por nosotros.
San Pedro Bautista, Ejemplar de todas las virtudes, ruega por nosotros.
San Pedro Bautista, Refugio de los que te invocan, ruega por nosotros.
San Pedro Bautista, Esperanza de tus devotos, ruega por nosotros.
San Pedro Bautista, Honra de esta tierra, ruega por nosotros.
San Pedro Bautista, Gloria y alegría de tu pueblo, ruega por nosotros.
℣. Ruega por nosotros, San Pedro Bautista.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
   
ORACIÓN 
Oh Señor Jesucristo, que que consagraste las primicias de la Fe entre las gentes del Japón con la sangre de tus Santos Mártires Pedro Bautista, Pablo y sus compañeros, que a tu imitación murieron en la cruz, concédenos te suplicamos que cuantos celebramos hoy su fiesta, seamos animados por su ejemplo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 29 DE ENERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO
Celoso Apóstol de la Fe Católica, sol refulgente del Japón, San Pedro Bautista, que abrasado en amor de Dios y de las almas llevaste la luz del Evangelio a las más apartadas regiones del mundo para aumentar el rebaño del Divino Pastor, Nuestro Señor Jesucristo. Acuérdate de que somos tu pueblo; no nos dejes, dulce Patrono. Intercede por nosotros; y por los grandes trabajos y penosas fatigas que sufriste en tus apostólicas misiones, alcánzanos del Señor que seamos siempre tus fieles imitadores en aquella Fe que te hizo tan glorioso, que procuró a Dios tanto honor y que tanta dicha llevó a las regiones sumidas en las tinieblas de la idolatría. De este modo la Fe nos hará felices en la eterna mansión del Cielo, adonde, mediante tu protección, llegaremos para contemplar allí con nuestros propios ojos las bellezas que Dios tiene preparadas para los que, creyendo y esperando en Él, le amaron de corazón. Amén.
   
Tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad. La invocación y la Oración se rezarán todos los días.
     
DÍA TERCERO – 30 DE ENERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA TERCERO
¡Oh perfecto modelo de santidad, dechado y ejemplar de todas las virtudes, San Pedro Bautista! Gozóme de aquella profundísima humildad que conservaste en medio de los honores que los tuyos te tributaban, venerándote como a hombre santísimo, sapientísimo y digno de los más elevados puestos en la Iglesia de Dios; gozóme de aquella ardentísima caridad, con la cual, como padre amoroso, acudías al socorro de los recién convertidos; gozóme de aquella áspera penitencia con que castigabas tu inocente cuerpo; gozóme de aquel fervoroso amor de Dios en que tu corazón se abrasaba, deseando que todos conociesen y amasen a un Dios tan amable; gozóme de todas tus singulares virtudes. Por todas ellas te suplico, ¡oh Santo mío!, me alcances del Señor que yo arroje de mi alma el pecado, que viva Dios siempre en mi corazón y me conceda ser fiel imitador tuyo, especialmente en la virtud de que más necesito, para lograr después, como tú, ir al Cielo a tomar posesión de la inefable herencia que Dios tiene preparada para sus hijos. Amén.
   
Tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad. La invocación y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 31 DE ENERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA CUARTO
Ilustre y esclarecido campeón San Pedro Bautista, que al verte preso y condenado a muerte, lleno de alegría, dabas gracias a Dios porque te concedía la singular merced de ofrecerle tu vida en sacrificio, y con invencible paciencia sufriste los malos tratamientos y las burlas y escarnios que las gentes te hacían durante el penoso viaje de doscientas leguas hasta llegar al monte destinado al suplicio. ¡Oh, si el Señor se dignase comunicarme algo de aquella tu admirable paciencia! Pon delante de la Divina Majestad, ¡oh santo mío!, los sublimes merecimientos que tantas penas te granjearon, y suplica al amoroso Jesús que me dé paciencia para soportar sin pecado las penalidades que me afligen, resignación perfecta para conformarme con la justísima voluntad de Dios y gracia para despreciar por su amor las injurias y afrentas, para de este modo atesorar muchos merecimientos, con los cuales pueda conseguir el Cielo, donde juntos gozaremos de Dios por toda la eternidad. Amén.
   
Tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad. La invocación y la Oración se rezarán todos los días.
      
DÍA QUINTO – 1 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO
¡Oh, glorioso Pedro Bautista, esforzado apóstol de la Fe Católica, que mereciste la incomparable dicha de dar tu vida en una cruz, a imitación de nuestro adorable Redentor, por defender y testificar la Fe que predicabas! Yo te veo, santo mío, subir presuroso al monte y abrazarte a tu cruz; contemplo los ardentísimos afectos de gozo con que la saludaste; admiro la invencible fortaleza de tu alma, que no vacilaste un punto en permitir que te extendieran en aquel madero y te ataran a él. ¿Cómo podré yo ensalzar suficientemente estos actos heroicos y singulares virtudes? Recibe, pues, mil alabanzas de este indigno siervo tuyo, y en retorno te suplico me alcances del amable Jesús, crucificado por nuestro amor, que a imitación tuya me abrace gustoso con la cruz, que su bondad se digna poner sobre mis hombros, la salude gozoso y la ame fervoroso, y mortificando mis apetitos me crucifique en ella con Cristo, para con Él y contigo reinar glorioso por eternidades sin fin en la bienaventuranza. Amén.
   
Tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad. La invocación y la Oración se rezarán todos los días.
      
DÍA SEXTO – 2 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA SEXTO
¡Oh, admirable mártir, San Pedro Bautista, que puesto en la cruz contemplabas el suplicio de tus compañeros, animándolos a padecer por Cristo, y cual amoroso padre, bendecías a cada uno, según el verdugo le atravesaba el pecho con la lanza, hasta que te llegó el ansiado momento del martirio! ¡Qué afectos serían los tuyos en aquellos supremos instantes! ¡Oh, santo mío!, permite que mi lengua te dirija estas alabanzas para ensalzar de algún modo aquel torrente de caridad que al abrir la lanza tu corazón salió juntamente con tu sangre bendita de aquel horno encendido en llamas del amor divino que ya no podía contenerse encerrado dentro de tu pecho. Yo te saludo, sangre preciosa de mi amado santo, fecunda semilla de fervorosos cristianos que brotaron de aquella venturosa tierra que regaste. ¡Oh, glorioso santo!, yo te ruego que me presentes al Divino Cordero inmolado por nuestra salud y le pidas que por los méritos de tu bendita sangre me dé fortaleza para entregarme todo a su santo servicio, dando mi sangre y mi vida, si necesario fuere, para conservar en mí el imponderable tesoro de su gracia, que me ha de llevar a las celestiales mansiones a gozar contigo de sus eternas delicias. Amén.
   
Tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad. La invocación y la Oración se rezarán todos los días.
         
DÍA SÉPTIMO – 3 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA SÉPTIMO
Invicto héroe San Pedro Bautista, glorioso confesor de la Fe de Jesucristo: yo alabo y glorifico a Dios Nuestro Señor, que te comunicó tanta fortaleza en medio de tan atroces suplicios, que después de derramar toda tu sangre bendita exhalaste en la cruz el último aliento de tu vida, volando tu alma gloriosa y acompañada de Angeles a la mansión de los Santos. ¡Cuan preciosa fué tu muerte a los ojos del Señor! ¡Oh, dichoso Santo!, no te olvides de que al subir al Cielo has dejado en este valle de lágrimas a muchos desgraciados que te invocan de corazón, pidiéndote que ruegues a Dios por ellos. Alcánzanos de la Divina Bondad gran fortaleza y constancia para permanecer firmes en el servicio de Dios, a fin de que nuestra muerte sea también preciosa y agradable en su presencia, y así nuestra alma, al desprenderse de nuestro cuerpo pueda volar a unirse contigo en el Cielo y cantar allí eternamente las misericordias de Dios. Amén.
   
Tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad. La invocación y la Oración se rezarán todos los días.
         
DÍA OCTAVO – 4 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA OCTAVO
¡Oh, admirable y glorioso San Pedro Bautista, cuya bendita alma coronada con la brillante aureola de los mártires disfruta hoy de todas las delicias del Cielo, que Dios tiene preparado para los que por amor suyo vencieron al mundo, al demonio y a la carne! Desde ese excelso trono que ocupas en la Gloria dirige una mirada de compasión hacia tu pueblo atribulado, y ya que tanto valimiento tienes con Dios, preséntale nuestras súplicas y ruégale por nosotros. Pide a la Bondad Divina que tenga misericordia de estos pobrecitos que gemimos en este destierro, cercados de tantos males de alma y cuerpo, atraídos hacia el pecado por tantos escándalos como nos ponen nuestros enemigos. No permitas, ¡oh, Santo querido!, que se condene ninguno de tus devotos; ruega por nosotros ahora y siempre, y especialmente en la hora de nuestra muerte, para que, libres entonces de todas las miserias de este mundo de dolor, entremos en la bienaventuranza, donde todo es alegría y abundancia eterna. Amén.
   
Tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad. La invocación y la Oración se rezarán todos los días.
      
DÍA NOVENO – 5 DE FEBRERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA NOVENO
¡Oh Dios, admirable en tus Santos, que por un exceso de tu bondad dignaste favorecer a tu pueblo con un varón santísimo y perfectísimo en la persona de tu siervo San Pedro Bautista, dándonosle por ejemplar para que le imitemos como él imitó al divino modelo de tus escogidos Nuestro Señor Jesucristo! Recibe y acoge benigno las alabanzas que hoy te tributamos, celebrando tu gloria y el poder de tu diestra, el cual resplandece en las singulares virtudes que nuestro Santo practicó en su vida y martirio. Por su intercesión te suplicamos nos concedas que nuestra vida sea semejante a la suya en la fe, esperanza, caridad, humildad, paciencia, castidad, obediencia, fortaleza y demás virtudes. Danos también los frutos de la tierra necesarios para el sustento, a fin de que con más facilidad podamos dedicarnos a tu santo servicio; otórganos que vivamos siempre en tu gracia para después entrar en la Gloria, en la cual reinaremos triunfantes por toda la eternidad. Amén.
   
Tres Padrenuestros a la Santísima Trinidad. La invocación y la Oración se rezarán todos los días.

lunes, 6 de febrero de 2017

SAN PEDRO BAUTISTA, MÁRTIR EN EL JAPÓN

"Gloria, Gloria a San Pedro Bautista, de Castilla hermosísima Flor, Diplomático ilustre de España, Protomártir de Cristo en Japón".
  
San Pedro Bautista, Obispo y Mártir en Japón
 
Padre Pedro Bautista nació en Ávila, España, en 1542. Se unió a los Franciscanos y se convirtió en un famoso predicador en Toledo. Llegó a las Filipinas en 1584 y evangelizó en Manila y Laguna. In 1586, fue elegido superior de los Franciscanos; sus frecuentes visitas pastorales le condujeron a Laguna, Bulacán, Quezón, Sorsogon y Camarines. Después de su mandato, fue hecho superior del convento de Manila, donde adquirió fama por su bondad y vida de oración. Posteriormente renunció a ser el superior, pero continuó como predicador. Siempre estuvo sensible y activamente involucrado en los temas candentes del día. Defendió la justicia, la caridad y la libertad para los inocentes. Criticó sin temor a los oficiales del gobierno que abusaban de los nativos.
  
En Manila, Padre Pedro conoció a Gonzalo García, un indo-portugués que vivió y trabajó muchos años en Japón, que posteriormente se unirá a la Orden Franciscana en 1587. Su conocimiento de la lengua japonesa probaría ser útil para su última misión en tierras del Sol Naciente. Fue en Manila donde Padre Pedro conoció a tres franciscanos españoles: Padre Francisco Blanco, Fray Martin de la Ascensión y Fray Francisco de San Miguel. En 1590, Felipe de Jesús, mexicano, se unió a los Franciscanos. Felipe visitó el hábito franciscano en México, pero lo abandonó un año después, marchando a las Filipinas para dedicarse al comercio.
 
En 1590, llegaron noticias de que no había misioneros en el Japón después de la expulsión y persecución de los jesuitas en 1587. Padre Pedro escribió al Rey de España pidiéndole que convenciera al Papa de permitir que los misioneros fueran al Japón. La oportunidad se dio en 1592 cuando el dictador japonés Hideyoshi amenazó con invadir las Filipinas, y el Padre Pedro fue escogido para negociar la paz. Partió con Fray Gonzalo García y Fray Francisco de San Miguel. Navegaron a Japón el 30 de Mayo de 1593, llegando a finales de Junio. Su gestión para firmar la paz fue exitosa, además de que se obtuvo el permiso para predicar libremente el Cristianismo. Padre Francisco y Fray Martin se unieron a él en Japón.
  
Los Franciscanos pusieron manos a la obra fundando varios conventos, construyendo o restaurando iglesias y hospitales, y convirtiendo al Cristianismo a cientos de paganos. Ellos recibieron ayuda de varios conversos japoneses, que luego serían martirizados junto a ellos: Pablo Suzuki, Tomás Dangi y Gabriel, catequistas; Francisco y Miguel Kozaki, carpinteros; su hijo Tomás Kozaki; Pablo Ibaraki, un cervecero; su hermano menor León Karasumaru; su sobrino Luis Ibaraki, de 12 años; Cosme Takeya, fabricante de espadas; Juan Kinuya, tejedor de seda; el joven Antonio, de 13 años; Joaquín Sakakibara, cocinero de ambos; otro Francisco, médico y predicador; y Buenaventura.
  
El 20 de Octubre de 1596, un galeón español que se dirigía hacia México fue arrojado por las tormentas a costas japonesas. A bordo de él iba Fray Felipe, que supuestamente iba a ser ordenado sacerdote en México. El capitán de la nave fue tan imprudente como para alabar al rey español y decir que los misioneros habían sido enviados en avanzada para la conquista de Japón. Hideyoshi, furioso, ordenó a sus soldados apresar a los misioneros Franciscanos y a sus ayudantes, cosa que sucedió en Diciembre de 1596. Un tal Matías y Pedro Sukejiro fueron sumados al grupo, como también al jesuita Pablo Miki, Santiago Kisai y Juan de Goto.
  
El 3 de Enero de 1597, todos ellos fueron sacados de la prisión a la plaza pública de Miyako (actual Kioto), donde se les dijo que serían crucificados, y que les cortarían parte de la oreja izquierda en señal de deshonor. Acto seguido fueron conducidos por toda la ciudad, donde la plebe fue autorizada para maltratarlos e insultarlos. Al día siguiente, comenzaron su viacrucis hacia Nagasaki, viaje que duró cuatro semanas. Llegaron a Nagasaki a la mañana del 5 de Febrero. Las cruces habían sido hechas en una colina a las afueras de la ciudad. Los mártires fueron tomados, y cada uno fue atado a su cruz. En alta voz, dieron gracias a Dios por la merced de morir como Cristo su Señor, y alabáronle con salmos e himnos. Como los mártires estaban colgados en la cruz, los verdugos traspasaron sus cuerpos con dos lanzas. Padre Pedro fue el último en ser ejecutado. Testigos reportaron que Padre Pedro permanecía impasible, extático y absorto en la oración mientras sus compañeros eran ejecutados. Sus cuerpos permanecieron en las cruces por meses para aterrorizar a otros cristianos. En 1598, un enviado de las Filipinas fue autorizado por Hideyoshi para recoger los restos de los mártires y sus cruces. Pero el lugar pronto se hizo meta de peregrinación y llegó a ser conocido como la Colina de los Mártires.
  
En la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz de 1627, el Papa Urbano VIII declaró beatos a los mártires franciscanos. Los jesuitas fueron beatificados en 1629. Todos fueron canonizados en 1862 por Pío IX.
   
ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, que que consagraste las primicias de la Fe entre las gentes del Japón con la sangre de tus Santos Mártires Pedro Bautista, Pablo y sus compañeros, que a tu imitación murieron en la cruz, concédenos te suplicamos que cuantos celebramos hoy su fiesta, seamos animados por su ejemplo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.