Mostrando entradas con la etiqueta Santa Margarita María de Alacoque. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santa Margarita María de Alacoque. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de noviembre de 2025

NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS POR LAS BENDITAS ALMAS

Traducción y adaptación de la Novena publicada en francés en el Manual de la Hermandad para la liberación de las almas del Purgatorio, publicado por el Priorato de Nuestra Señora de Pointet (Fraternidad Sacerdotal San Pío X – Distrito de Francia).
    
ORIGEN
Santa Margarita María nos da el origen de esta práctica: «Harás un “pequeño recorrido” por el Purgatorio en compañía del Sagrado Corazón de Jesús, para pedirle que aplique sus méritos a estas santas almas sufrientes. Y le suplicarás, al mismo tiempo, que use su poder para obteneros la gracia de vivir en el amor y la fidelidad a Nuestro Señor Jesucristo, respondiendo a sus deseos para con nosotros, sin resistencia. Y si pudieras liberar a algunas de esas pobres almas cautivas, estarías muy feliz de tener un abogado en el Cielo para interceder por tu salvación».
   
NOVENA AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESUS POR LAS ALMAS DEL SANTO PURGATORIO
    

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato: fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos: al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos: está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica: la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
   
CONSAGRACIÓN
Oh divino Corazón de Jesús, al hacer, en tu compañía, este “pequeño recorrido” por el Purgatorio, te consagramos todo lo que hemos hecho y haremos de bien, con la ayuda de tu gracia, durante este día. También te pedimos que apliques todos tus méritos a estas almas santas. Y vosotras, almas santas del Purgatorio, usad al mismo tiempo todo vuestro poder para obtener para nosotros la gracia de vivir en el amor y la fidelidad a Nuestro Señor Jesucristo, respondiendo sin resistencia a sus deseos para con nosotros. Amén.
   
PRELUDIO
¡Vamos a bajar en el pensamiento por un momento, con el amor del Corazón de Jesús y la abundancia de sus gracias al Purgatorio! ¡Cuántas almas vienen allí, en este momento, a comenzar su dolorosa cautividad! Felices de haber evitado para siempre el infierno… Están salvados… Pero también, exiliados, por un tiempo, de su patria celestial. ¡Qué santa legión, casi enteramente purificada, se prepara hoy para despegar hacia el Cielo! Démosles a estas almas el último voto que acelerará por unos instantes su gozosa partida y pidámosles que se acuerden de nosotros en el Reino eterno.
   
SALMO 50 (“Miserére”)
Ten piedad de mí, oh Dios, según la grandeza de tu misericordia: y según la muchedumbre de tus piedades, borra mi iniquidad.
Lávame todavía más de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado;
Porque yo reconozco mi maldad, y delante de mí tengo siempre mi pecado:
Contra ti solo he pecado; y he cometido la maldad delante de tus ojos, a fin de que perdonándome, aparezcas justo en cuanto hables, y quedes victorioso en los juicios que de ti se formen.
Mira pues que fui concebido en iniquidad, y que mi madre me concibió en pecado.
Y mira que tú amas la verdad: tú me revelaste los secretos y recónditos misterios de tu sabiduría.
Me rociarás, Señor, con el hisopo, y seré purificado: me lavarás, y quedaré más blanco que la nieve.
Infundirás en mi oído palabras de gozo, y de alegría; con lo que, viéndome perdonado, se recrearán mis huesos quebrantados o mis ya abatidas fuerzas.
Aparta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades.
Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, y renueva en mis entrañas el espíritu de rectitud.
No me arrojes de tu presencia, y no retires de mí tu santo espíritu.
Restitúyeme la alegría de tu Salvador; y fortaléceme con un espíritu de príncipe.
Yo enseñaré tus caminos a los malos, y se convertirán a ti los impíos.
Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios salvador mío, y ensalzará mi lengua tu justicia.
¡Oh Señor!, tú abrirás mis labios; y publicará mi boca tus alabanzas.
Que si tú quisieras sacrificios, ciertamente te los ofreciera: mas tú no te complaces con solos holocaustos o actos de religión meramente exteriores.
El espíritu compungido es el sacrificio más grato para Dios: no despreciarás, oh Dios mío, el corazón contrito y humillado.
Señor, por tu buena voluntad seas benigno para con Sion, a fin de que estén firmes los muros de Jerusalén.
Entonces aceptarás el sacrificio de justicia, las ofrendas, y los holocaustos: entonces serán colocados sobre tu altar becerros para el sacrificio.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espirítu Santo.
℟. Como era en el princípio, y ahora, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
  
SALMO 129 “De profúndis”
Desde lo más profundo clamé a ti, oh Señor.
Oye, Señor, benignamente mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mis plegarias.
Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades, ¿quién podrá subsistir, oh Señor, en tu presencia?
Mas en ti se halla como de asiento la clemencia: y en vista de tu Ley he confiado en ti, oh Señor.
En la promesa del Señor se ha apoyado mi alma: En el Señor ha puesto su esperanza.
Desde el amanecer hasta la noche espere Israel en el Señor.
Porque en el Señor está la misericordia, y en su mano tiene una redención abundantísima.
Y él es el que redimirá a Israel de todas sus iniquidades.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espirítu Santo.
℟. Como era en el princípio, y ahora, y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
   
DÍA PRIMERO
LAMENTAR EL TIEMPO PERDIDO
¿Qué lamentáis, almas santas del Purgatorio, de la tierra que dejasteis?
   
«Lamento el tiempo perdido… No pensé que fuera tan precioso, ni tan rápido, ni tan irreparable… Si lo hubiera sabido… ¡Si aún pudiera…! ¡Tiempo precioso...! Hoy te aprecio como te mereces. Tú me habías sido dado para ser usado enteramente por el amor de Dios, por mi santificación, por el alivio y edificación de mi prójimo. ¡Pero te usé para el placer y para obras que ahora me causan tan amargos pesares!
   
¡Oh vosotros que aún vivís en la tierra, consagrad por nosotros, al Corazón de Jesús, algunas de estas horas en que la gracia se os ofrece con tanta abundancia y con tanta facilidad! De antemano, gracias».
   
ORACIÓN FINAL
Oh Señor, Dios Todopoderoso, te suplicamos, por la preciosísima sangre de Jesús derramada durante su Pasión, que liberes las almas del Purgatorio, y especialmente aquellas que deben entrar antes en Tu gloria, para que comiencen ahora a te bendiga por toda la eternidad y que intercedas incansablemente por nosotros. Amén.
  
JACULATORIA: Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación.
      
Rezar un Padre nuestro, diez Ave Marías y un Réquiem.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO
Por la Señal…
Credo, Consagración, Preludio y Salmos “Miserére” y “De Profúndis”.
   
LAMENTAR LOS BIENES DISIPADOS
¿Qué lamentáis, almas santas del Purgatorio, de la tierra que dejasteis?
   
«Lamento los bienes disipados... Mi fortuna, mi salud, mis talentos, mi posición en el mundo: todo eso hubiera sido para mí un poderoso medio de salvación, si hubiera querido usarlos para la gloria de Dios. ¡Todos estos bienes desaparecieron de mis ojos en el momento de la muerte!
    
¡Ay!, si hoy fuera rico en estos bienes perecederos, ¿qué no daría por adelantar en un grado la gloria que Dios me reserva en el Cielo y por hacer conocer, aquí abajo, la devoción a su Sagrado Corazón?
   
¡Oh vosotros que en la tierra tenéis todavía alguna fortuna! Se os pedirá cuentas de ella... Pensadlo... Utilizadla según la justicia, la piedad y la caridad. Pagad vuestras deudas con los vivos y con los muertos. De antemano, gracias».
   
Rezar la Oración final, la Jaculatoria «Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación», un Padre nuestro, diez Ave Marías y un Réquiem.
   
DÍA TERCERO
Por la Señal…
Credo, Consagración, Preludio y Salmos “Miserére” y “De Profúndis”.
   
LAMENTAR LA GRACIA DESPRECIADA
¿Qué lamentáis, almas santas del Purgatorio, de la tierra que dejasteis?
   
«Lamento la gracia despreciada... Me ha sido ofrecida en tan gran abundancia, en cada momento de mi vida: regeneración cristiana, vocación, sacramentos, Palabra de Dios, santas inspiraciones, buenos ejemplos, favores eminentes del perdón después de la caída. ¡Qué gracias!
   
¡Ay! ¡Si tuviera, por un solo instante, la libertad de saciar mi sed en esos manantiales de misericordia que brotan del Sagrado Corazón de Jesús, y que los pecadores y los indiferentes desprecian!
   
¡Oh vosotros que estáis en la tierra! Escuchad a Santa Margarita María deciros desde el Cielo: “No hay nadie en el mundo que no pueda sentir todo tipo de ayuda, si realmente tuvo un amor agradecido a Jesucristo, como aquel que Le testimonió por la devoción a su Sagrado Corazón”».
   
Rezar la Oración final, la Jaculatoria «Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación», un Padre nuestro, diez Ave Marías y un Réquiem.
   
DÍA CUARTO
Por la Señal…
Credo, Consagración, Preludio y Salmos “Miserére” y “De Profúndis”.
   
¿Qué lamentáis, almas santas del Purgatorio, de la tierra que dejasteis?
   
LAMENTAR EL MAL COMETIDO
«Lamento el mal cometido. Una vez me pareció tan ligero y agradable. Sofoqué mi remordimiento en medio de los placeres. Ahora su peso me abruma, su amargura me atormenta, su recuerdo me persigue y me desgarra.
   
¡Ay!, si pudiera volver a la vida. Ninguna promesa, ningún placer, ninguna riqueza, ninguna palabra seductora podría inducirme a cometer el más mínimo pecado.
  
¡Oh vosotros que aún tenéis la libertad de elegir entre Dios y el mundo! Mirad las espinas, la Cruz, las llamas que torturaron el Corazón de Jesús; ellas os dirán lo que nuestros pecados le han costado en sufrimiento».
   
Rezar la Oración final, la Jaculatoria «Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación», un Padre nuestro, diez Ave Marías y un Réquiem.
   
DÍA QUINTO
Por la Señal…
Credo, Consagración, Preludio y Salmos “Miserére” y “De Profúndis”.
  
LAMENTAR LOS ESCÁNDALOS DADOS
¿Qué lamentáis, almas santas del Purgatorio, de la tierra que dejasteis?
  
«Lamento los escándalos dados. ¡Si, al menos, sólo tuviera que lamentar mis faltas! ¡Si al morir hubiera podido detener las tristes consecuencias de mis escándalos y mis maldiciones!
  
¡Oh vosotros que venís a visitarme en compañía del Sagrado Corazón, y que hacéis resplandecer en mis ojos un rayo de su Luz! Tenéis en Él el camino más seguro y más fácil, cooperando con su gracia y animándoos con su celo, convertir más almas de las que he escandalizado en la tierra.
   
Rezar la Oración final, la Jaculatoria «Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación», un Padre nuestro, diez Ave Marías y un Réquiem.
   
DÍA SEXTO
Por la Señal…
Credo, Consagración, Preludio y Salmos “Miserére” y “De Profúndis”.
   
LAMENTAR NO HABER FRECUENTADO LA CONFESIÓN
¿Qué lamentáis, almas santas del Purgatorio, de la tierra que dejasteis?
  
«Lamento no haber asistido lo suficiente al Sacramento de la Confesión. Sí, la confesión es curativa para el alma.
  
¡Oh vosotros que aún estáis en la tierra! ¡Id por nosotros, arrojaos en los brazos del Padre de la Misericordia! De antemano, gracias».
   
Rezar la Oración final, la Jaculatoria «Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación», un Padre nuestro, diez Ave Marías y un Réquiem.
   
DÍA SÉPTIMO
Por la Señal…
Credo, Consagración, Preludio y Salmos “Miserére” y “De Profúndis”.
  
LAMENTAR LA FALTA DE CARIDAD CON LAS ALMAS DEL PURGATORIO
¿Qué lamentáis, almas santas del Purgatorio, de la tierra que dejasteis?
  
«Lamento la poca caridad que tuve en la tierra por las almas del Purgatorio. ¡Podría haber sido tan útil para ellos durante mi vida! Oraciones, limosnas, buenas obras, comuniones, devoción al Sagrado Corazón; ¿qué medios no tenía para consolar a estas pobres almas, cautivas en esta morada de sufrimiento?
   
¡Ay!, si pudiera volver a la tierra, ¿qué Santas Misas no oiría? ¿Cuántas haría ofrecer por todas esas almas olvidadas? ¿Qué oraciones dirigiría al Cielo por ellas? Vosotros todavía podéis hacerlo...».
   
Rezar la Oración final, la Jaculatoria «Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación», un Padre nuestro, diez Ave Marías y un Réquiem.
   
DÍA OCTAVO
Por la Señal…
Credo, Consagración, Preludio y Salmos “Miserére” y “De Profúndis”.
  
LAMENTAR NO HABER AMADO MÁS A LA IGLESIA Y LOS SACERDOTES
¿Qué lamentáis, almas santas del Purgatorio, de la tierra que dejasteis?
  
«Lamentamos no haber amado suficientemente a nuestros sacerdotes y a nuestra Iglesia.
   
Amad a vuestros sacerdotes y orad por ellos. Amad a vuestros obispos y al Papado, que son dones de Dios para conduciros al Cielo».
   
Rezar la Oración final, la Jaculatoria «Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación», un Padre nuestro, diez Ave Marías y un Réquiem.
   
DÍA NOVENO
Por la Señal…
Credo, Consagración, Preludio y Salmos “Miserére” y “De Profúndis”.
   
LAMENTAR NO HABER AMADO MÁS A MARÍA SANTÍSIMA
¿Qué lamentáis, almas santas del Purgatorio, de la tierra que dejasteis?
   
«Lamentamos no haber amado suficientemente a María, la santa Madre de Dios. Ella es un atajo para llevarnos por el camino del Corazón de Jesús. Ella es una poderosa defensora porque no puede soportar ver a estos hijos en el Purgatorio.
  
Consagraos a Dios a través del Inmaculado Corazón de María; Ella os protegerá de las trampas de los demonios. Rezad el Santo Rosario y encomendaos a Ella. Poned también a vuestros hijos y a toda vuestra familia bajo su protección maternal».
   
Rezar la Oración final, la Jaculatoria «Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación», un Padre nuestro, diez Ave Marías y un Réquiem.

lunes, 1 de enero de 2024

MENSAJE DE AÑO NUEVO


Damos gracias a Dios nuestro Señor porque ha permitido en Su misericordia que empecemos otro año, y con la buena nueva de las consagraciones episcopales de los padres Pierre Roy y Fernando Altamira el próximo 7 de Enero por Su Ilustrísima Reverencia Mons. Rodrigo da Silva, por quienes invitamos a orar por su buen suceso, para que sean fortalecidos en su apostolado y corroboren a los fieles a ellos encomendado.

Queremos, en ocasión de los 350 años de las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque, las cuales transcurrieron del 27 de Diciembre de 1673 al 20 de Junio de 1675, evocar y destacar dos apariciones en especial, a saber: la segunda, a comienzos de 1674 (probablemente el primer viernes de Marzo), en la cual Le manifestó las insignias del Sagrado Corazón (Cruz, corona de espinas, la herida de lanza y las llamas), y la tercera el 1 de Junio de ese año (Viernes infraoctava de Corpus), donde mandó la práctica de la Comunión reparadora de los Primeros viernes y la Hora Santa.
   
En varias ocasiones, hemos presentado a vuestra piedad, carísimos hermanos, oraciones y devociones al Sagrado Corazón de Jesús. Este año, que dedicamos por tal motivo como Año Santo del Sagrado Corazón de Jesús, debe apelarnos a profundizar en corresponder al llamado de reparación por tantos pecados y apostasía, particularmente a causa y consecuencia del Vaticano II, que produjo entre otras cosas la malhadada declaración “Nostra Ætáte”, que fue la base del ecumenismo falso actualmente representado por los encuentros ecuménicos de Asís, la Declaración conjunta de Astaná y el Documento ecologista de Abu Dabi.
   
Pidamos a la Santísima Virgen María, Madre y primera Adoratriz y Reparadora del Sagrado Corazón de Jesús, y Esposo San José, Su Custodio fidelísimo, que crezcamos cada día más en el amor y devoción al Sagrado Corazón atendiendo a Su mandato de reparación, y que bajo este estandarte, sigamos combatiendo contra los enemigos de la Fe verdadera, hasta llegar a la Victoria Apocalíptica.
  
En unión de oraciones, amados hermanos.
   
JORGE RONDÓN SANTOS
1 de Enero de 2024 (Año Santo del Sagrado Corazón de Jesús).
Circuncisión de Nuestro Señor Jesucristo, Octava de la Natividad y Dedicación de Santa María Annunziata en Florencia.

jueves, 9 de noviembre de 2023

PARA PARTICIPAR EN LA MISA, NO ES NECESARIO ENTENDER LAS PALABRAS DE LA MISA

Traducción del artículo publicado en IL CAMINNO DEI TRE SENTIERI.
   
¿REALMENTE ES NECESARIO ENTENDER TODAS LAS PALABRAS DE LA MISA? RESPONDE SANTA MARGARITA MARÍA
  

Una de las objeciones más frecuentes que se hacen a quien afirma la plena catolicidad del Rito Romano Antiguo y de cuánto este es más conforme a la Verdad Católica, es que este Rito, siendo celebrado en lengua latina, resulta poco comprensible y por ende impediría una plena participación.
   
La objeción sin embargo no ha lugar porque la participación de la Misa no se da por la perfecta comprensión de las palabras del celebrante, sino en el ser consciente de lo que estaba sucediendo y por ende del Misterio que se realiza.
   
Ítem, la participación en la Misa se mide con la adhesión del corazón, no con una adhesión estrictamente intelectual.
   
Como ejemplo está la Virgen María, la cual, al pie de la Cruz, no respondía ni hablaba, sino que ofrecía y contemplaba.
   
Y que el modelo de la participación en la Misa es precisamente la Virgen, nos lo confirma también Santa Margarita María de Alacoque (1647-1690), la famosa apóstol del Sagrado Corazón de Jesús. Ella ha revelado: “Nuestro Señor me enseñó que debo asistir a la Santa Misa con las disposiciones de la Santísima Virgen al pie de la Cruz, y ofrecer al Eterno Padre las disposiciones de María junto con los padecimientos de su divino Hijo para pedirle la conversión de los pecadores obstinados”.
  
Más claro no se puede.

martes, 15 de febrero de 2022

BEATO CLAUDIO DE LA COLOMBIÈRE, CONFESOR

«Amaos recíprocamente con ternura y caridad fraternal» (Rom. 12, 10).
   
   
Nacido cerca de Lyon en 1641, Claudio de la Colombière entró en la Compañía de Jesús. Después de algunos años consagrados a la enseñanza, fue nombrado, a la edad de 33 años, superior en Paray-le-Monial. Encontró allí a Santa Margarita María de Alacoque, a la que estaba destinado por Dios para asistir en la propagación de la devoción al Sagrado Corazón y para dirigirla en las angustias espirituales que por entonces atravesaba. En seguida fue enviado a Londres, como predicador de la duquesa de York, que era católica. Fue puesto en prisión por los protestantes y condenado a muerte. Pena ésta que le fue conmutada por la de destierro. Murió en 1682.

MEDITACIÓN SOBRE EL AMOR AL PRÓJIMO
I. Debes amar a tu prójimo como a ti mismo, porque has sido creado a imagen de Dios, y Jesucristo, que ha muerto por él, así te lo ha mandado. ¿Cómo observas este precepto? ¿Dónde está tu compasión por los pobres y miserables? ¡Ah! muy lejos de amar a tus hermanos, tu corazón está lleno de envidia, de cólera, de odio contra ellos. Jesucristo te tratará como hayas tratado a los demás.

II. Debes amar a todos los hombres, porque Jesucristo ha muerto por todos y todos son tus hermanos en Jesucristo. Pero, hay infieles, herejes, pecadores… ¿Qué importa? ¿Te ha revelado Él acaso que no dejarán su infidelidad o el camino del vicio? Tal vez un día sean más grandes que tú en el cielo. «Dios te amó cuando eras pecador, a fin de hacerte pasar del estado de pecado al de gracia» (San Agustín).

III. ¿Quieres saber si tu amor para con el prójimo es puro, sincero y según Dios? Mira si haces a los demás lo que quisieras que te hagan a ti. Si eres pobre, si estás afligido o enfermo. ¿no te gustaría ser socorrido y aliviado? ¿Te resultaría agradable ser maltratado, ser objeto de burla, calumniado, en una palabra, tratado como tratas a los demás? Aplícate esta regla. y descubrirás las faltas que cometes contra el prójimo. «Según la medida con que midieres, serás medido», ha dicho Nuestro Señor Jesucristo.

La caridad para con el prójimo. Orad por el acrecentamiento de la caridad fraternal.

ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, que os habéis dignado hacer del bienaventurado Claudio el servidor fiel y el amigo de vuestro Sagrado Corazón, acordadnos por su intercesión, que seamos revestidos con las virtudes e inflamados con los sentimientos de vuestro Corazón. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 11 de junio de 2021

CONSAGRACIÓN DE SANTA MARGARITA MARÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

  
Corazón sagrado de mi amado Jesús: yo, aunque vilísima criatura, os doy y consagro mi persona, vida y acciones, penas y padecimientos, deseando que ninguna parte de mi ser me sirva si no es para amaros, honraros y glorificaros. Esta es mi voluntad irrevocable: ser todo vuestro y hacerlo todo por vuestro amor, renunciando de todo mi corazón a cuanto pueda desagradaros.
   
Os tomo, pues, oh Corazón divino, por el único objeto de mi amor, protector de mi vida, prenda de mi salvación, remedio de mi inconstancia, reparador de todas las culpas de mi vida; y asilo seguro en la hora de mi muerte. Sed, pues, oh Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios Padre, y alejad de mi los rayos de su justa cólera. Oh Corazón amoroso, pongo toda mi confianza en vos, pues aunque lo temo todo de mi flaqueza, sin embargo, todo lo espero de vuestra misericordia; consumid en mi todo lo que os desagrada y resiste, y haced que vuestro puro amor se imprima tan íntimamente en mi corazón, que jamás llegue a olvidaros ni a estar separado de vos. Os suplico, por vuestra misma bondad, escribáis mi nombre en vos mismo, pues quiero tener cifrada toda mi dicha en vivir y morir como vuestro esclavo. Amén.
   
300 días de Indulgencia una vez al día, aplicable a las Ánimas del Purgatorio (Papa León XIII, Decreto del 13 de Enero de 1898). Plenaria al mes, con las condiciones de rigor, aplicable a las Ánimas del Purgatorio, si se reza diariamente durante un mes (San Pío X, Decreto del 30 de Mayo de 1908).

jueves, 25 de marzo de 2021

LOS VEINTICUATRO “VERBO CARO FACTUM EST”

«Un día de la Anunciación, Nuestro Señor me hizo conocer que debía yo honrar sus humillaciones con veinticuatro “Verbum caro factum est”, prometiéndome que aquellos que con fidelidad se entregasen a esta devoción, no morirían sin recibir el fruto de su Encarnación por medio de los Santos Sacramentos». 
  
SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE. En Manual de la Archicofradía de la Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús, V Edición conforme a la XIX edición francesa. México, Librería Religiosa, Montero, Herrero y Cía., año 1904, pág. VIII.

lunes, 26 de octubre de 2020

SEMANA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Práctica recomendada de Santa Margarita María de Alacoque. Tomado del opúsculo Le Jubilée du Concile de l’Immaculée Conception, publicado en Montréal por Jean-Baptiste Rolland e Hijo en 1869.
    
  
  • DOMINGO. Con la Iglesia. Considera el Sagrado Corazón de Jesús como el sol de la Iglesia, porque es de Él que ella recibe toda luz, toda vida, todo amor para conocer, adorar y amar a la Santísima Trinidad: a quien sea para siempre alabanza, gloria y bendición. Práctica: Orar por los pobres, orar por los Obispos y sacerdotes fieles*.
  • LUNES. Con el Espíritu Santo. Considera el Sagrado Corazón de Jesús como un dulce retiro… una soledad llena de encantos… Ve en paz, en silencio, y escucha la voz de Dios. Práctica: Recogimiento interior.
  • MARTES. Con los santos Ángeles. Considera el Sagrado Corazón de Jesús como la escuela de la divina sabiduría y del puro amor; pasa todo este día con tu Ángel custodio, pidiéndole humildemente que te llene de saber por tu salvación. Práctica: Docilidad a la gracia.
  • MIÉRCOLES. Con San José. Considera el Sagrado Corazón de Jesús como un tesoro desconocido, una perla preciosa por cuya adquisición estás dispuestos a venderlo todo. Pide a San José que te afirme en estos deseos fervientes que tienen los sentidos. Práctica: Ensayo de la vida oculta. Ofrenda de algunos sacrificios.
  • JUEVES. Con los Asociados de la Guardia de Honor. Considera el Sagrado Corazón de Jesús siempre vivo en el Santísimo Sacramento del altar para abrasar los corazones que se entregan a Él… ¡Oh! ¡Cuánto desea verte frecuentemente cerca de su prisión de amor! Práctica: Devoción a la Santa Eucaristía.
  • VIERNES. Con todos los Santos. Considera el Sagrado Corazón de Jesús como el bálsamo de donde deriva el remedio de todas las mordeduras del pecado. Haz el Vía Crucis meditando la Pasión de este divino Corazón, y en cada estación aplica a tus llagas el bálsamo que deriva de sus heridas… Práctica: Sentimiento de nuestras miserias. Penitencias voluntarias.
  • SÁBADO. Con la Santísima Virgen. Considera el Sagrado Corazón de Jesús como el nido de la paloma. Esta paloma, es María tu Madre… Más, es ella quien te va a abrir la entrada y aprenderás a cantar con Ella las dulzuras del amor puro. Práctica: Vida de unión y amor. Oficio parvo del Sagrado Corazón de Jesús.
  
* En el original dice «Orar por nuestro Santo Padre el Papa», pero como estamos en Sede Vacante, se cambia el destinatario de la oración.

sábado, 17 de octubre de 2020

LETANÍA DE SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE

             
Traducción de la Letanía publicada en francés en la Novena, Misa y Letanía en honor a Santa Margarita María de Alacoque, publicada en 1866 por la Librería Religiosa y Clásica de Tolosa de Francia, con aprobación de Mons. Mons. Florián Desprez, Arzobispo de Tolosa.
   
LATÍN
Kýrie, eléison.
Christe, eléison.
Kýrie, eléison.
   
Jesu, áudi nos.
Jesu, exáudi nos.
   
Pater de cœlis, Deus, miserére nobis.
Fili, Redémptor mundi, Deus, miserére nobis.
Spíritus Sancte, Deus, miserére nobis.
Sancta Trínitas, unus Deus, miserére nobis.
    
Sancta Margaríta María, Sacrum Spíritus sancti habitáculum, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, devóta Cordis Jesu víctima, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, cujus cor in Cor Jesu mutátum est, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, Paradísus Cordis Jesu, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, Corde Jesu dotáta, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, tota cum Corde Jesu conglutináta, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, Honor hujúsce órdinis cultu sacratíssimi Cordis Jesu, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, qui supra Cor Dómini recubuísti, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, dulcédinis et humilitátis Cordis Jesu imitátrix, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, cujus omnes thesáuri et divítiæ fúerunt in Corde Jesu, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, qui in Corde Jesu domicílium tuum posuísti, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, caræ delíciæ Cordis Jesu, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, casta Colúmba nidíficans in Corde Christi, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, qui Dilécto tuo júgiter adhærébas, et unus spíritus cum illo, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, Sponsa elécta, humilitátis Abýssus, jugis obœdiéntiæ Víctima, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, cujus vita abscóndita cum Christo in Deo, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, Christo crucifíxo cruci confíxa, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, Ancílla fidélis Christi, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, dilécta a Regína Cœli, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, dono prophetíæ illustráta, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, ómnium desolatórum Consolátrix, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, vera Imágo Cordis Christi, ora pro nobis.
Sancta Margaríta María, Zelátrix animárum salútis, ora pro nobis.
   
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, parce nobis, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, exáudi nos, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, misérere nobis.
   
Antiphona: O diviníssima Christi Sponsa, quam lux prophetíæ illustrávit, láurea Vírginum coronávit, divínis amóris incéndio consummávit.
℣. Ora pro nobis, Sancta Margaríta María.
℟. Ut digni efficiámur amóre Cordis Jesu, et promissiónibus ejus. 
   
Orémus.
   
ORATIO
Deus, qui in puríssimo corde Beatæ Margarítæ Maríæ Vírginis tuæ jucúndam tibi habitatiónem præparásti: ejus méritis, et intercessióne, cordis nostri máculas cleménter abstérge, ut digna divínæ majestátis tuæ habitátio éffici mereátur. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
  
TRADUCCIÓN
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
   
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.
   
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
   
Santa Margarita María, morada del Divino Espíritu Santo, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, víctima devota del Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, cuyo corazón fue cambiado en el Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, Paraíso del Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, que recibiste por dote el Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, toda inseparable del Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, que honraste a tu Orden con el culto al Sacratísimo Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, que te reclinaste sobre el Corazón del Señor, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, imitadora de la dulzura y humildad del Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, cuyos todos tesoros y riquezas estuvieron en el Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, que estableciste tu morada en el Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, cara delicia del Corazón de Jesús, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, Paloma casta que anidaste en el Corazón de Cristo, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, que te uniste estrechamente a tu Amado, y eras un espíritu con Él, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, Esposa elegida, Abismo de humildad y Víctima del yugo de la obediencia, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, cuya vida estaba escondida con Cristo en Dios, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, fijada a la cruz de Cristo crucificado, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, fiel Sierva de Cristo, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, amada de la Reina del Cielo, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, ilustrada con el don de profecía, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, consoladora de todos los afligidos, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, verdadera imagen del Corazón de Cristo, ruega por nosotros.
Santa Margarita María, celosa de la salvación de las almas, ruega por nosotros.
   
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
   
Antífona: Oh divinísima Esposa de Cristo, que fuiste ilustrada con la luz de la profecía, laureada con la corona de las Vírgenes, y abrasada con el incendio del amor divino.
℣. Ruega por nosotros, Santa Margarita María.
℟. Para que seamos dignos del amor del Corazón de Jesús, y de sus promesas.
   
Oremos.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que dichosamente te preparaste una morada en el purísimo corazón de tu bienaventurada virgen Santa Margarita María: por sus méritos e intercesión limpia clemente las manchas de nuestro corazón, para que merezcamos ser hechos digna morada de tu divina Majestad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

viernes, 7 de junio de 2019

LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Esta letanía es una síntesis de varias otras que se remontan al siglo XVII, entre ellas la publicada por la madre Luisa Enriqueta de Soudeille, superiora de las visitandinas de Moulins en La dévotion au Cœur de Jésus-Christ, pour les premiers Vernedis de chaque mois, Moulins 1687, que pudo haber sido compuesta por Santa Margarita María de Alacoque. El padre Juan Croiset SJ compuso una letanía que fue impresa en La dévotion au Sacré Cœur de Notre-Seigneur Jésus-Christ, par un Père de la Compagnie de Jésus, Lyon 1691, de las cuales 17 invocaciones fueron usadas por la Venerable Ana Magdalena Rémusat cuando compuso la suya en 1718, publicada ese año en el Manuel de l’Adoration perpétuelle du Sacré-Cœur impreso en Marsella y empleado por Mons. François-Xavier de Belsunce de Castelmoron SJ durante las procesiones penitenciales del 1 de Noviembre de 1720 con motivo de la peste que azotó la ciudad (Marsella fue la primera ciudad y diócesis en consagrarse al Sagrado Corazón de Jesús).
 
Sor Ana María añadió diez invocaciones a las del padre Croiset, para un total de 27 invocaciones. Seis invocaciones más que fueron escritas por Sor Magdalena Joly en el opúsculo La Dévotion au Sacré-Cœur de Notre-Seigneur Jésus-Christ, Dijón 1687, fueron agregadas por la Sagrada Congregación de Ritos en 1899, cuando se aprobó el uso público de la misma, haciendo un total de 33 invocaciones, una por cada año de vida de Nuestro Señor Jesucristo. De estas 33 invocaciones, 15 están en concordancia, en lo que se refiere a su sentido, con la Letanía de Moulins, por lo que pudiéramos decir que la Letanía que nosotros rezamos hoy en día es casi la misma que Santa Margarita María solía rezar.

   
LATÍN
Kýrie, eléison.
Christe, eléison.
Kýrie, eléison.
  
Christe, áudi nos.
Christe, exáudi nos.
  
Pater de cœlis, Deus, miserére nobis.
Fili, Redémptor mundi, Deus, miserére nobis.
Spíritus Sancte, Deus, miserére nobis.
Sancta Trínitas, unus Deus, miserére nobis.
      
Cor Jesu, Fílii Patris ætérni, miserére nobis.
Cor Jesu, in sinu Vírginis Matris a Spíritu Sancto formátum, miserére nobis.
Cor Jesu, Verbo Dei substantiáliter unítum, miserére nobis.
Cor Jesu, majestátis infinítæ, miserére nobis.
Cor Jesu, templum Dei sanctum, miserére nobis.
Cor Jesu, tabernáculum Altíssimi, miserére nobis.
Cor Jesu, domus Dei et porta cœli, miserére nobis.
Cor Jesu, fornax ardens caritátis, miserére nobis.
Cor Jesu, justítiæ et amóris receptáculum, miserére nobis.
Cor Jesu, bonitáte et amóre plenum, miserére nobis.
Cor Jesu, virtútum ómnium abýssus, miserére nobis.
Cor Jesu, omni laude digníssimum, miserére nobis.
Cor Jesu, rex et centrum ómnium córdium, miserére nobis.
Cor Jesu, in quo sunt omnes thesáuri sapiéntiæ et sciéntiæ, miserére nobis.
Cor Jesu, in quo hábitat omnis plenitúdo divinitátis, miserére nobis.
Cor Jesu, in quo Pater sibi bene complácuit, miserére nobis.
Cor Jesu, de cujus plenitúdine omnes nos accépimus, miserére nobis.
Cor Jesu, desidérium cóllium æternórum, miserére nobis.
Cor Jesu, pátiens et multæ misericórdiæ, miserére nobis.
Cor Jesu, dives in omnes qui invócant te, miserére nobis.
Cor Jesu, fons vitæ et sanctitátis, miserére nobis.
Cor Jesu, propitiátio pro peccátis nostris, miserére nobis.
Cor Jesu, saturátum oppróbriis, miserére nobis.
Cor Jesu, attrítum propter scélera nostra, miserére nobis.
Cor Jesu, usque ad mortem obœ́diens factum, miserére nobis.
Cor Jesu, láncea perforátum, miserére nobis.
Cor Jesu, fons tótius consolatiónis, miserére nobis.
Cor Jesu, vita et resurréctio nostra, miserére nobis.
Cor Jesu, pax et reconciliátio nostra, miserére nobis.
Cor Jesu, víctima peccatórum, miserére nobis.
Cor Jesu, salus in te sperántium, miserére nobis.
Cor Jesu, spes in te moriéntium, miserére nobis.
Cor Jesu, delíciæ Sanctórum ómnium, miserére nobis.
  
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, parce nobis, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, exáudi nos, Dómine.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, miserére nobis, Dómine.
  
℣. Jesu, mitis et húmilis Corde.
℟. Fac cor nostrum secúndum Cor tuum.
  
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, réspice in Cor dilectíssimi Fílii tui et in laudes et satisfactiónes, quas in nómine peccatórum tibi persólvit, iísque misericórdiam tuam peténtibus, tu véniam concéde placátus in nómine ejúsdem Fílii tui Jesu Christi: Qui tecum vivit et regnat in sǽcula sæculórum. Amen.
   
TRADUCCIÓN
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
   
La Santidad del Papa León XIII, mediante decreto de la Sagrada Congregación de Ritos fechado a 2 de Abril de 1899, aprobó esta Letanía para su uso público, y se dignó conceder Indulgencia de 7 años cada vez que se rece; y Plenaria, con las condiciones de rigor acostumbradas, si se reza diariamente durante un mes con el verso y la oración Indulgencias confirmadas por el Papa Pío XI mediante Decreto de la Sagrada Penitenciaría Apostólica del 10 de Marzo de 1933.

miércoles, 17 de octubre de 2018

SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE, APÓSTOL DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

«Vosotros lloraréis y gemiréis, y el mundo se regocijará; os contristaréis, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo». (San Juan 16, 20).
 
Santa Margarita María de Alacoque
 
A pesar de los grandes santos y del inmenso número de personas piadosas que hubo en Francia en el siglo XVII, no se puede negar que la vida religiosa de dicho país se había enfriado, en parte, debido a la corrupción de las costumbres y, en parte, a la mala influencia del jansenismo, que había divulgado la idea de un Dios que no amaba a toda la humanidad. Pero, entre 1625 y 1690, florecieron en Francia tres santos, Juan Eudes, Claudio de la Colombiére y Margarita María Alacoque, quienes enseñaron a la Iglesia, tal como la conocemos actualmente, la devoción al Sagrado Corazón como símbolo del amor sin límites que movió al Verbo a encarnarse, a instituir la Eucaristía y a morir en la cruz por nuestros pecados, ofreciéndose al Padre Eterno como víctima y sacrificio.
   
La más famosa de los “santos del Sagrado Corazón” nació en 1647, en Janots, barrio oriental del pueblecito de L’Hautecour, en Borgoña. Margarita fue la quinta de los siete hijos de un notario acomodado. Desde pequeña, era muy devota y tenía verdadero horror de “ser mala”. A los cuatro años “hizo voto de castidad”, aunque ella misma confesó más tarde que a esa edad no entendía lo que significaban las palabras “voto” y “castidad”. Cuando tenía unos ocho años, murió su padre. Por entonces, ingresó la niña en la escuela de las Clarisas Pobres de Charolles. Desde el primer momento, se sintió atraída por la vida de las religiosas, en quienes la piedad de Margarita produjo tan buena impresión, que le permitieron hacer la primera comunión a los nueve años. Dos años después, Margarita contrajo una dolorosa enfermedad reumática que la obligó a guardar cama hasta los quince años; naturalmente, tuvo que retornar a L’Hautecour. Desde la muerte de su padre, se habían instalado en su casa varios parientes y una de sus hermanas, casada, había relegado a segundo término a su madre y había tomado en sus manos el gobierno de la casa. Margarita y su madre eran tratadas como criadas. Refiriéndose a aquella época de su vida, la santa escribió más tarde en su autobiografía: “Por entonces, mi único deseo era buscar consuelo y felicidad en el Santísimo Sacramento; pero vivíamos a cierta distancia de la iglesia, y yo no podía salir sin el permiso de esas personas. Algunas veces sucedía que una me lo daba y la otra me lo negaba”. La hermana de Margarita afirmaba que no era más que un pretexto para salir a hablar con algún joven del lugar. Margarita se retiraba entonces al rincón más escondido del huerto, donde pasaba largas horas orando y llorando sin probar alimento, a no ser que alguno de los vecinos se apiadase de ella. “La mayor de mis cruces era no poder hacer nada por aligerar la de mi madre”.
  
Dado que Margarita se reprocha amargamente su espíritu mundano, su falta de fe y su resistencia a la gracia, se puede suponer que no desperdiciaba las ocasiones de divertirse que se le presentaban. En todo caso, cuando su madre y sus parientes le hablaron de matrimonio, la joven no vio con malos ojos la proposición; pero, como no estuviese segura de lo que Dios quería de ella, empezó a practicar severas penitencias y a reunir en el huerto de su casa a los niños pobres para instruirlos, cosa que molestó mucho a sus parientes. Cuando Margarita cumplió veinte años, su familia insistió más que nunca en que contrajese matrimonio; pero la joven, fortalecida por una aparición del Señor, comprendió lo que Dios quería de ella y se negó rotundamente. A los veintidós años recibió el sacramento de la confirmación y tomó el nombre de María. La confirmación le dio valor para hacer frente a la oposición de su familia. Su hermano Crisóstomo le regaló la dote, y Margarita María ingresó en el convento de la Visitación de Paray-le-Monial, en junio de 1671.
  
La joven se mostró humilde, obediente, sencilla y franca en el noviciado. Según el testimonio de una de sus connovicias, edificó a toda la comunidad “por su caridad para con sus hermanas, a las que jamás dijo una sola palabra que pudiese molestarlas, y por la paciencia con que soportó las duras reprimendas y humillaciones a las que fue sometida con frecuencia”. En efecto, el noviciado de la santa no fue fácil. Una religiosa de la Visitación debe ser “extraordinaria, en lo ordinario”, y Dios conducía ya a Margarita por caminos muy poco ordinarios. Por ejemplo, era absolutamente incapaz de practicar la meditación discursiva: “Por más esfuerzos que hacía yo por practicar el método que me enseñaban, acababa siempre por volver al método de mi Divino Maestro (es decir, la oración de simplicidad), aunque no quisiese”. Cuando Margarita hizo la profesión, Dios la tomó por prometida suya “en una forma que no se puede describir con palabras”. Desde entonces, “mi divino maestro me incitaba continuamente a buscar las humillaciones y mortificaciones”. Por lo demás, Margarita no tuvo que buscarlas cuando fue nombrada ayudante en la enfermería. La hermana Catalina Marest, la directora, era una mujer activa, enérgica y eficiente, en tanto que la santa era callada, lenta y pasiva. Ella misma se encargó de resumir la situación en las siguientes palabras: “Sólo Dios sabe lo que tuve que sufrir ahí, tanto por causa de mi temperamento impulsivo y sensible como por parte de las creaturas y del demonio”. Hay que reconocer, sin embargo, que si bien la hermana Catalina Marest empleaba métodos demasiado enérgicos, también ella tuvo que sufrir no poco. Durante esos dos años y medio, Margarita María sintió siempre muy cerca de sí al Señor y le vio varias veces coronado de espinas. El 27 de diciembre de 1673, la devoción de Margarita a la Pasión fructificó en la primera gran revelación.
  
Hallábase sola en la capilla, arrodillada ante el Santísimo Sacramento expuesto y de pronto, se sintió “poseída” por la presencia divina, y Nuestro Señor la invitó a ocupar el sitio que ocupó San Juan (cuya fiesta se celebraba ese día) en la última Cena, y habló a su sierva “de un modo tan sencillo y eficaz, que no me quedó duda alguna de que era Él, aunque en general tiendo a desconfiar mucho de los fenómenos interiores”. Jesucristo le dijo que el amor de su Corazón tenía necesidad de ella para manifestarse, y que la había escogido como instrumento para revelar al mundo los tesoros de su gracia. Margarita tuvo entonces la impresión de que el Señor tomaba su corazón y lo ponía junto al Suyo. Cuando el Señor se lo devolvió, el corazón de la santa ardía en amor divino. Durante dieciocho meses, el Señor se le apareció con frecuencia y le explicó claramente el significado de la primera revelación. Le dijo que deseaba que se extendiese por el mundo el culto a su corazón de carne, en la forma en que se practica actualmente esa devoción, y que ella estaba llamada a reparar, en la medida de lo posible, la frialdad y los desvíos del mundo. La manera de efectuar la reparación consistía en comulgar a menudo y fervorosamente, sobre todo el primer viernes de cada mes, y en velar durante una hora todos los jueves en la noche, en memoria de su agonía y soledad en Getsemaní (actualmente la devoción de los nueve primeros viernes y de la hora santa se practican en todo el mundo católico). Después de un largo intervalo, el Señor se apareció por última vez a Santa Margarita, en la octava del Corpus de 1675 y le dijo: “He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, sin ahorrarse ninguna pena, consumiéndose por ellos en prueba de su amor. En vez de agradecérmelo, los hombres me pagan con la indiferencia, la irreverencia, el sacrilegio y la frialdad y desprecian el sacramento de mi amor”. En seguida, pidió a Margarita que trabajase por la institución de la fiesta de su Sagrado Corazón, que debía celebrarse el viernes siguiente a la octava del Corpus. De esa suerte, por medio del instrumento que había elegido, Dios manifestó al mundo su voluntad de que los hombres reparasen la ingratitud con que habían correspondido a su bondad y misericordia, adorando el Corazón de carne de su Hijo, unido a la divinidad, como símbolo del amor que le había llevado a morir para redimirlos.

Altar donde sucedieron las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María. Tras ser desmantelado por las monjas de Paray le Monial, fue reubicado en la capilla prioral de Nuestra Señora de la Anunciación (Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Menzingen, Suiza).
   
Nuestro Señor había dicho a Santa Margarita: “No hagas nada sin la aprobación de tus superiores para que el demonio, que no tiene poder alguno sobre las almas obedientes, no pueda engañarte”. Cuando Margarita habló del asunto con la madre Francisca de Saumaise, su superiora, ésta “hizo cuanto pudo por humillarla y mortificarla y no le permitió poner en práctica nada de lo que el Señor le había ordenado, burlándose de cuanto decía la pobre hermana”. Santa Margarita comenta: “Eso me consoló mucho y me retiré con una gran paz en el alma”. Pero esos sucesos afectaron su salud y enfermó gravemente. La madre de Saumaise, que deseaba una señal del cielo, dijo a la santa: “Si Dios os devuelve la salud, lo tomaré como un signo de que vuestras visiones proceden de Él y os permitiré que hagáis lo que el Señor desea, en honor de su Sagrado Corazón”. La santa se puso en oración y recuperó inmediatamente la salud; la madre de Saumaise cumplió su promesa. Sin embargo, como algunas de las religiosas se negaban a prestar crédito a las visiones de Margarita, la superiora le ordenó someterlas al juicio de ciertos teólogos; desgraciadamente esos teólogos, que carecían de experiencia en cuestiones místicas, dictaminaron que se trataba de meras ilusiones y se limitaron a recomendar que la visionaria comiese más. Nuestro Señor había dicho a la santa que le enviaría un director espiritual comprensivo. En cuanto el P. de la Colombiére se presentó en el convento como confesor extraordinario, Margarita comprendió que era el enviado del Señor. Aunque el P. de la Colombiére no estuvo mucho tiempo en Paray, su breve estancia le bastó para convencerse de la autenticidad de las revelaciones de Margarita María, por quien concibió un gran respeto; además de confirmar su fe en las revelaciones, el P. de la Colombiére adoptó la devoción al Sagrado Corazón. Poco después partió para Inglaterra (donde no encontró “Hijas de María, ni mucho menos a una hermana Alacoque”) y Margarita atravesó el período más angustioso de su vida. En una visión, el Señor la invitó a ofrecerse como víctima por las faltas de la comunidad y por la ingratitud de algunas religiosas hacia su Sacratísimo Corazón. Margarita resistió largo tiempo y pidió al Señor que no le diese a beber ese cáliz. Finalmente, Jesucristo le pidió que aceptase públicamente la prueba y la santa lo hizo así, llena de confianza, pero al mismo tiempo apenada porque el Señor había tenido que pedírselo dos veces. Ese mismo día, 20 de noviembre de 1677, la joven religiosa, que sólo llevaba cinco años en el convento, obtuvo de su superiora la autorización de “decir y hacer lo que el Señor le pedía” y, arrodillándose ante sus hermanas, les comunicó que Cristo la había elegido como víctima por sus faltas. No todas las religiosas tomaron aquello con el mismo espíritu de humildad y obediencia. La santa comenta: “En aquella ocasión, el Señor me dio a probar el amargo cáliz de su agonía en el huerto”. Se cuenta que, a la mañana siguiente, los confesores que había en Paray no fueron suficientes para escuchar las confesiones de todas las religiosas que acudieron a ellos. Desgraciadamente, existen razones para pensar que no faltaron religiosas que mantuvieron su oposición a Santa Margarita María por muchos años.
  
Durante el gobierno de la madre Margarita Péronne-Rosalie Greyfié, que sucedió a la madre de Saumaise, Santa Margarita recibió grandes gracias y sufrió también duras pruebas interiores y exteriores. El demonio la tentó con la desesperación, la vanagloria y la compasión de sí misma. Tampoco las enfermedades escasearon. En 1681, el P. de la Colombiére fue enviado a Paray por motivos de salud y murió ahí en febrero del año siguiente. Santa Margarita tuvo una revelación acerca de la salvación del P. de la Colombiére y no fue ésa la única que tuvo de ese tipo. Dos años después, la madre Melin, quien conocía a Margarita desde su ingreso en el convento, fue elegida superiora de la Visitación y nombró a la santa como ayudante suya, con la aprobación del capítulo. Desde entonces la oposición contra Margarita cesó o, por lo menos, dejó de manifestarse. El secreto de las revelaciones de la santa llegó a la comunidad en forma dramática (y muy molesta para Margarita), pues fue leído incidentalmente en el refectorio en un libro escrito por el Beato de la Colombiére. Pero el triunfo no modificó en lo más mínimo la actitud de Margarita. Una de las obligaciones de la asistenta consistía en hacer la limpieza del coro; un día en que cumplía ese oficio, una de las religiosas le pidió que fuese a ayudar a la cocinera y ella acudió inmediatamente. Como no había tenido tiempo de recoger el polvo, las religiosas encontraron el coro sucio. Esos detalles eran los que ponían fuera de sí a la hermana de Marest, la enfermera y, probablemente, debió acordarse entonces con una sonrisa de la que fuera su discípula doce años antes. Santa Margarita fue nombrada también maestra de novicias y desempeñó el cargo con tanto éxito, que aun las profesas pedían permiso para asistir a sus conferencias. Como su secreto se había divulgado, la santa propagaba abiertamente la devoción al Sagrado Corazón y la inculcaba a sus novicias. En 1685, se celebró privadamente en el noviciado la fiesta del Sagrado Corazón. Al año siguiente, los parientes de una antigua novicia acusaron a Margarita María de ser una impostora y de introducir novedades poco ortodoxas, lo que suscitó nuevamente la oposición durante algún tiempo; pero el 21 de junio de ese año toda la comunidad celebró en privado la fiesta del Corazón de Jesús. Dos años más larde, se construyó allí una capilla en honor del Sagrado Corazón y la devoción empezó a propagarse por todos los conventos de las visitandinas y por diversos sitios de Francia.
  
En octubre de 1690, después de haber sido elegida asistenta de la superiora por un nuevo período, Margarita cayó enferma. “No viviré mucho, anunció, pues ya he sufrido cuanto podía sufrir”. Sin embargo, el médico declaró que la enfermedad no era muy seria. Una semana después, la santa pidió los últimos sacramentos: “Lo único que necesito es estar con Dios y abandonarme en el Corazón de Jesús”. Cuando el sacerdote le ungía los labios, Margarita María expiró. Su canonización tuvo lugar en 1920.
  
En la biografía escrita por el P. André Hamon, Vie de Ste Marguerite-Marie (1907), que es muy completa, hay casi treinta páginas consagradas al estudio de las fuentes y la bibliografía. Nosotros nos contentaremos con mencionar la semblanza autobiográfica, escrita por la santa cinco años antes de su muerte, a petición de su director espiritual, así como las 133 cartas suyas y las notas espirituales escritas de su mano. Existen, además, un interesante memorial escrito por la madre Greyfié y los testimonios de sus hermanas, con miras a la beatificación. El primer resumen biográfico de la santa fue publicado en 1691; el P. Jean Croiset lo incluyó en forma de apéndice en su libro sobre la “Devoción al Sagrado Corazón”. A este resumen siguió una cuidadosa biografía escrita por Mons. Jean-Joseph Languet, obispo de Soissons (1729). De entonces acá se han publicado numerosas biografías, de las que mencionaremos las principales: Mons. Émile Bougaud; Mons. François-Léon Gauthey (3 vols., 1915); Padre Maurice Demimuid (1912), en la colección Les Saints; Jean Rime (1947); y Margaret Yeo, These Three Hearts. Existen numerosas biografías cortas en todos los idiomas occidentales. Generalmente se citan las obras de la santa, refiriéndose a Vie et Œuvres, publicado por las religiosas de la Visitación de Paray-le-Monial en 1876. Véase Dictionnaire de Théologie Catholique, vol. III, cols. 320-351. Acerca de los nueve primeros viernes, cf. Herbert Thurston SJ, en The Month, junio de 1903, págs. 635-649; y John Berthram O’Connel, The Nine First Fridays (1934).
  
MEDITACIÓN SOBRE LA PASIÓN DE JESUCRISTO
I. Contempla a Jesús clavado en la cruz, mira cuánto sufre en todo su cuerpo. Su sagrada cabeza está coronada de espinas, su rostro magullado, sus manos y sus pies taladrados; todo su cuerpo, en fin, está cubierto de llagas y es presa de los dolores más crueles. ¡He ahí el estado en que se encuentra Jesús, mi Cabeza, mi Rey y mi modelo! Es menester que me asemeje a Él, en esto consiste mi perfección y mi dicha. ¡Ay! vivo en medio de placeres mientras Jesús es colmado de oprobios y sufrimientos. “No conviene que los miembros sean afeminados cuando la cabeza está coronada de espinas”. (San Bernardo).
  
II. El Corazón de Jesús estaba sumergido en amargura y dolores tanto como su cuerpo. Él preveía que sus sufrimientos serían inútiles para la mayor parte de los hombres. Tenía piedad del enceguecimiento de los judíos. Estaba afligido más de lo que se puede imaginar, por la tristeza, los suspiros y las lágrimas de su Madre, al pie de la cruz con el discípulo amado. ¡Oh espectáculo doloroso! ¿Puedo yo contemplar a Jesús y a María en este estado sin derramar lágrimas, sin compadecer los dolores del Hijo y la aflicción de la Madre?
 
III. Para librarme del infierno, Jesús soportó esta muerte tan ignominiosa y tan cruel. Estaba yo perdido sin remedio si no hubiera muerto Él por mí. ¡Nada había hecho para merecer este favor; y aun ahora ni siquiera pienso en él! No sólo no doy mi sangre por este Dios que murió por mí, sino que le rehúso una lágrima, un suspiro; ¡añado nuevos pecados a mis faltas antiguas! “Reconoce cuán grave es la herida del pecado, puesto que fueron menester, para curarlo, las heridas de Jesucristo”. (San Bernardo).
 
La meditación sobre la Pasión. Orad por la conversión de los cismáticos.
 
ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, que admirablemente revelaste las inescrutables riquezas de tu Corazón a la bienaventurada Virgen Santa Margarita María, concédenos por sus méritos e imitación, amarte en todo y por sobre todas las cosas, para que merezcamos tener nuestra morada en tu mismo Corazón. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

lunes, 8 de octubre de 2018

NOVENA EN HONOR A SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE

Adaptación de la Novena dispuesta por un sacerdote de la Diócesis de León (Guanajuato), la cual Mons. Tomás Barón y Morales, Obispo de León, aprobó mediante decreto del 4 de Octubre de 1886, y concedió 40 días de Indulgencia por cada oración que la compone.
  
NOVENA EN HONOR A SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE
  
  
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN (Tomado de diversos escritos de Santa Margarita María)
¡Dios mío! Al considerarme tan pecador, tan mezquino y despreciable, me admiro con frecuencia de que la tierra no se abra bajo de mis pies para tragarme a causa de mis grandes pecados, que no me dejarían esperar más que castigos, si Vos no fueseis tan misericordioso. ¡Tened piedad, tened piedad de mí, Señor! ¿No sois omnipotente para curarme, Vos, que sois el remedio soberano de todos mis males? Yo espero que vuestro divino Corazón sea para mí una fuente inagotable de misericordia. Yo os amo, y quiero amaros sobre todas las cosas, y con todas mis fuerzas y potencias; detestando todo pecado, y esperando que puesto que soy todo vuestro, por haberme dado la vida en la Cruz, a costa de tantos dolores, tendréis piedad de mi flaqueza y miseria, y no permitiréis que me pierda. Bien veis, Señor, que yo no tengo con qué pagaros; consiento en que me arrojéis a una prisión, con tal que ella sea en vuestro Sagrado Corazón; y cuando yo esté allí, tenedme bien cautivo, ligado con las cadenas de vuestro amor, hasta que os haya pagado todo lo que os debo; y como esto no lo podré hacer jamás, así también, deseo no salir nunca de esa prisión. Amén.
   
ORACIÓN INICIAL - PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA
Adorable Trinidad, os damos gracias por todos los favores con que os dignasteis enriquecer a vuestra sierva la Bienaventurada Margarita María, y por intercesión de la misma os pedimos las gracias que deseamos conseguir en esta Novena.
  
Padre Eterno, yo os ofrezco el Corazón de Jesús, vuestro Hijo muy amado, como se os ofrece Él mismo en sacrificio. Recibid por mí esta ofrenda juntamente con todos los afectos y movimientos de ese Corazón Sagrado. Son todos míos, puesto que se inmola por mí, y no deseo tener en adelante más deseos que los suyos. Recibidlos en satisfacción de mis pecados y en acción de gracias por todos vuestros beneficios. Recibidlos para que por sus méritos nos concedáis a todos las gracias que necesitamos durante la vida y especialmente la gracia de la perseverancia final. Recibidlos como otros tantos actos de amor, de adoración y de alabanza que ofrecemos a vuestra divina Majestad, porque sólo por el Corazón de Jesús sois honrado y glorificado dignamente. Amén.
   
Rezar un Credo por la conversión de los pecadores.
  
DÍA PRIMERO - 8 DE OCTUBRE
¡Salve gloriosa Margarita María! Nosotros reverenciamos tu inocente niñez, en que por una disposición admirable de la Providencia Divina, no tuviste otro pensamiento ni otro amor que el de Dios, consagrándote a él con voto de castidad desde la tierna edad de cuatro años, aun sin comprender lo que era voto ni lo que era castidad; pero sintiéndote a ello suavemente impelida por la gracia del Señor. Dígnate, como te lo suplicamos, alcanzar a los niños la conservación de la inocencia, y a nosotros todos el horror al pecado, y el espíritu de penitencia para borrar con nuestras lágrimas todos los que hemos cometido. Amén.
   
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
MEDITACIÓN DE LOS ESCRITOS DE LA SANTA
«Nuestro Señor Jesucristo quiere retirar muchas almas de la perdición eterna, pues este Divino Corazón es como una fortaleza y un asilo seguro para todos los pobres pecadores que quieran refugiarse en él, y por este medio librarse de los golpes de la divina Justicia que, justamente indignada contra los culpables, caería sobre ellos como un torrente impetuoso a causa de los crímenes con que irritan su cólera divina.
  
Una cosa me consuela mucho, y es la esperanza que tengo de que, en compensación de las amarguras que este Divino Corazón sufrió en los palacios de los grandes durante las ignominias de su Pasión, esta devoción será recibida de ellos con magnificencia, andando el tiempo. Y cuando yo le presentaba con este fin mis humildes súplicas, pareciéndome esto muy difícil de obtener, me parecía oír estas palabras: “¿Crees tú que pueda yo hacerlo? Si lo crees, verás el poder de mí Corazón en la magnificencia de mi amor”. Y a medida que veo dichosos progresos: “¿No te he dicho que si puedes creer, verás el efecto de tus deseos cumplidos?”. Yo no sirvo sino de obstáculo por lo cual desearía salir de esta vida, aunque no ceso de aplicar al solo interés de la gloria de este Sagrado Corazón todo el bien que puedo hacer, y cuanto se hace por mí. Me da tales impulsos de reconocimiento por manifestarse así, que quisiera deshacerme en acciones de gracias. Este es un abismo de bienes, donde debemos perdernos para no gustar ya de ninguna cosa de la tierra». (Carta)

CONSEJO PRÁCTICO: «Debéis mirar siempre vuestra alma como un santuario donde Dios habita: ved por qué debéis evitar mancharla con ninguna falta».
      
ORACIÓN A SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE
¡Oh Santa Margarita María, que por una especial predilección fuisteis escogida de Dios para propagar la devoción y culto del Sacratísimo Corazón de su Hijo Santísimo! Por el encendido amor que os infundió el Espíritu Santo hacia el Divino Corazón de Jesús, por las grandes contradicciones y trabajos que sufristeis en llevar a cabo vuestra empresa, por los méritos eminentes y corona inmortal con que os halláis dichosamente adornada en la gloria, os suplico me alcancéis del Señor un amor ardiente, tierno y constante al Sagrado Corazón de Jesús, y que a imitación vuestra se haga mi corazón semejante al suyo; y que recibiendo copiosamente sus influencias, me consagre del todo a su amor y servicio y viva sólo para El, y muera en el seno de su amor, a fin de que mi alma pase a glorificarle eternamente en el cielo en vuestra compañía. Amén. Ahora se hará la petición, alentando la confianza de conseguir lo que se desea por intercesión de esta gloriosísima Santa, a quien su divino esposo Jesús ofreció no negar cosa que ella le pidiese.
  
GOZOS EN HONOR DE LA BIENAVENTURADA SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE
  
Un divino mercader
¡Oh Margarita!, te vio,
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Borgoña te dio la cuna,
De lo que hoy se gloría,
Y aplaude con alegría
Su verdadera fortuna:
Y Jesús desde el primer
Crepúsculo te miró.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Desde tu infancia primera
Te muestras santa futura,
Siempre te conservas pura
Y hermosa cual primavera:
Y Jesús, que quiere ser
Tu esposo, te regaló.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Las hijas de Santa Clara
Cuidan de tu educación,
Recibes la Comunión
Con la devoción más rara:
Y Jesús para crecer
En el fervor te auxilió.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Mundo, demonio y natura
Te declaran guerra fuerte,
Mas la gracia a socorrerte
Acude con gran premura:
Jesús te ha de sostener
Si tu fervor desmayó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Tu buena madre engañada,
Víctima de su candor,
Contigo sufre el rigor
De vivir esclavizada:
Te ve Jesús padecer,
Y tu paciencia le agradó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
    
La Madre del Salvador,
Que es de vírgenes modelo,
Te amó y cuidó con gran celo;
Tú respondiste a su amor,
Y Jesús, que con placer
Tal devoción observó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
La cruel flagelación
A tu vista se presenta,
Y una escena tan sangrienta
Te derrite en contrición:
Viendo a Jesús padecer,
Cruces pides, y te oyó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Te hace el Salvador oir
La divina vocación
Con que a la Visitación
Te llama; quieres partir:
¡Cuánto tienes que vencer!
Mas al fin Jesús triunfó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
La profesión religiosa
Haces, ¡y con qué fervor!
Y las glorias del Tabor
Jesús concede a su Esposa:
Tú prefieres padecer
Porque Jesús padeció.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
 
En oración recogida
Ves al Salvador radiante,
Y su Corazón amante
Te descubre por la herida:
Te sientes desfallecer,
Mas Jesús te confortó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Laméntase el Salvador
De que el hombre fementido,
Ingrato y desconocido
Se muestra a su fino amor:
Tú Víctima quieres ser,
Jesús por tal te aceptó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
En la dilección más pura
Tu corazón se abrasaba,
Del de Jesús imitaba
La humildad y la dulzura:
Desprecios quieres beber,
Y Jesús tu sed sació.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.

El Salvador te destina
A instalar la devoción
De su dulce Corazón,
Pues eres su amante fina:
Tu humildad te hace temer,
Pero Jesús te animó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
 
Con tus novicias empiezas
A plantear tal devoción,
Y Jesús con profusión
Ostenta nuevas finezas.
Satán ruge... estremecer
Hace... mas Jesús llegó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Al Corazón del Amado
Deseas verle reinar,
Y el mundo entero abrasar
En aquel fuego sagrado:
Que Jesús vino a prender
Cuando a la tierra bajó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Para ti es muerte el vivir,
Pues estás de amor herida,
Y para gozar la eternal vida
Solo ansías por morir:
Ves a Jesús descender,
Y de gloria te coronó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
¡Oh rico y precioso don
Que a sus hijas San Francisco de Sales
Predijo!; de amor raudales
Brotan de este Corazón;
Ven de esta fuente a beber,
Grey santa que Dios juntó.
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
   
Un divino mercader
¡Oh Margarita!, te vio,
Y su Corazón te dio
Para el tuyo poseer.
       
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Margarita María.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
  
ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, que admirablemente revelaste las inescrutables riquezas de tu Corazón a la bienaventurada Virgen Santa Margarita María, concédenos por sus méritos e imitación, amarte en todo y por sobre todas las cosas, para que merezcamos tener nuestra morada en tu mismo Corazón. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO - 9 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración inicial y Credo.
     
¡Salve gloriosa Margarita María! Nosotros reverenciamos tu juventud pasada casi de continuo en una fervorosa oración y en la práctica de toda clase de penitencias; soportando las burlas del mundo y las persecuciones de las gentes de tu propia casa, no oponiendo a todo eso más que una dulce sonrisa, una compasión amorosa y un absoluto perdón. Dígnate, como te lo suplicamos, obtener a cuántas personas sufren penas domésticas, la generosidad y dulzura para soportarlas, y a todos nosotros, la gracia necesaria para vivir en la paz y unión cristianas con las personas que nos rodean. Amén.
 
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
MEDITACIÓN DE LOS ESCRITOS DE LA SANTA
«Creo que nada podéis hacer que gane más la amistad del Sagrado Corazón de nuestro buen Maestro y que os haga más agradable en su presencia que el ser muy dulce y humilde, pero con una dulzura y humildad que os haga estar sumisa a todos y sufrir en silencio, estar alegremente y de buen grado las pequeñas humillaciones y mortificaciones que os vinieren, sin excusaros ni quejaros, pensando siempre que merecéis mucho más, reprimiendo valerosamente los sentimientos de la naturaleza inmortificada.
   
Cuando os vinieren deseos de excusaros, decid interiormente: “Jesús era inocente, y callaba cuando le acusaban, y yo que he sido tantas veces criminal, ¿osaré justificarme?”
  
Amad y honrad a los que os humillan o mortifiquen, mirándolos como vuestros mayores bienhechores. El Sagrado Corazón tendrá para vosotros un particular cuidado y amor si os mantenéis dentro de vosotros mismos, haciéndoos dulces y humildes en sufrir con constancia las contradicciones y humillaciones que son tanto más sensibles cuando más pequeñas sean en apariencias.

Vuestro empeño debe ser decir con resolución: “He aquí la hora de humillarme y de manifestar a Dios mi amor”». (Avisos particulares)
 
CONSEJO PRÁCTICO: «No conservéis jamás frialdad alguna con el prójimo, porque el Sagrado Corazón la tendrá con vosotros si lo hacéis así».

Pedir la gracia que se desea. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 10 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración inicial y Credo.
     
¡Salve gloriosa Margarita María! Nosotros te reverenciamos llamada de un modo extraordinario por el Señor, al Monasterio de la Visitación, para acabar allí tu educación y consumar tu sacrificio en la dulce y fuerte escuela de San Francisco de Sales, dando allí los mas admirables ejemplos de humildad, de obediencia, de dulzura y del más completo y generoso sacrificio. Dígnate, como te lo suplicamos, alcanzarnos a todos la práctica de esas mismas virtudes, en el grado que a cada uno nos son necesarias para cumplir los deberes de nuestra respectiva vocación. Amén.
    
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
MEDITACIÓN DE LOS ESCRITOS DE LA SANTA
«Encomendándoos al Señor, –escribía a un alma probada-, me ha venido este pensamiento: “Que sea fiel en su camino, sufriéndolo todo sin quejarse, puesto que no puede ser el número de las perfectas amigas de mi Corazón sin ser antes probadas y purificadas en el crisol del sufrimiento”. Sufrid, pues, y contentaos con el agrado divino, al cual debéis estar siempre inmolada y sacrificada, con una firme esperanza y confianza de que el Sagrado Corazón no os abandonará, porque está más cerca de vos cuando sufrís que cuando gozáis.
  
Se nos ha dado la vida para sufrir, y se nos dará la eternidad para gozar. La cruz es la herencia de los elegidos en esta vida. Aunque Dios quiera salvarnos, es preciso que contribuyamos de nuestra parte, de otro modo no hará nada sin nosotros. Este es el tiempo de sembrar con fruto, para recoger una cosecha abundante en la eternidad. No os desaniméis; vuestras penas, padecidas con paciencia, valen mil veces más que toda otra austeridad». (Instrucciones).
 
CONSEJO PRÁCTICO: «Sufrir o gozar, todo debe sernos indiferente, con tal que se cumpla lo que agrada al Divino Corazón. Amar y sufrir en silencio es el secreto de los amantes de Jesucristo».

Pedir la gracia que se desea. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO - 11 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración inicial y Credo.
     
¡Salve gloriosa Margarita María! Nosotros te reverenciamos como modelo acabado de la perfección monástica, admirando a la vez tu heróico desprendimiento en el Tabor de las santas visiones y místicas comunicaciones con que el Señor te recrea, y tu generosa fortaleza en el Calvario de los terribles sufrimientos y penas interiores con que Él mismo te prueba. Dígnate, como te lo suplicamos, alcanzarnos la gracia de recibir con igualdad de ánimo los acontecimientos prósperos o adversos que la Providencia nos enviare, y que besemos con el mismo amor su bendita mano, sea que nos acaricie o nos castigue. Amén.
 
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
MEDITACIÓN DE LOS ESCRITOS DE LA SANTA
«Hablando de obediencia, dice así: En el interior, obedeceréis fielmente a los movimientos de la gracia por los actos de las virtudes, y en el exterior, obedeceréis amorosamente a aquellos que tienen poder de mandaros, pensando en estas palabras: “Jesucristo fue obediente hasta la muerte de Cruz”; quiero pues, obedecer hasta el último instante de mí vida.
  
Vuestra obediencia serán para honrar las de Jesucristo en el Santísimo Sacramento; si sois fiel en hacer la voluntad de Dios en el tiempo, la vuestra se cumplirá por toda la eternidad. En verdad, me parece que toda la dicha de un alma consiste en hacer la voluntad de Dios: en esto encuentra nuestro corazón su paz, nuestro espíritu con Él; y yo creo que es el verdadero medio de hacer nuestra voluntad, porque su amorosa bondad se complace en contentar al alma, en la cual no halla resistencia». (Carta).
 
CONSEJO PRÁCTICO: «Sometámonos con alegría a las órdenes de nuestro Soberano y confesemos que, por más que sus pruebas nos parezcan duras, Él es bueno y justo en todo lo que hace, y merece en todo tiempo alabanza, amor y gloria».

Pedir la gracia que se desea. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO - 12 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración inicial y Credo.
     
¡Salve, gloriosa Margarita María! Nosotros te reverenciamos como el dulce instrumento preparado durante veintitrés años con inefables gracias, por la Providencia Divina, para la grande misión que iba a confiarte, de ser la confidente de los secretos del amante corazón de Jesús, y la encargada de revelarlos al mundo. Dígnate, como te lo suplicamos, alcanzarnos una completa docilidad a la voluntad divina, para que dejándonos conducir por sus determinaciones, cumplamos fielmente la misión que a cada uno nos tuviere encomendada. Amén.
 
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
MEDITACIÓN DE LOS ESCRITOS DE LA SANTA
«Pidamos sin cesar a este amable Corazón que se haga conocer y amar, y que derrame sus misericordias sobre todos aquellos que recurran a Él, encomendándole las necesidades públicas. ¡Cuán poderoso es este Sagrado Corazón para apaciguar la cólera de la justicia divina que la multitud de nuestros pecados ha irritado, atrayendo sobre nosotros todas las calamidades que nos afligen!
  
Las oraciones comunes tienen gran poder cerca de este Divino Corazón, el cual contiene y aparta los rigores de la justicia divina, poniéndose entre ella y los pecadores para obtener misericordia.
“Me parece que el gran deseo que tiene Nuestro Señor de que su Sagrado Corazón sea honrado con algún homenaje particular, es con el fin de renovar en las almas los efectos de su Redención, haciendo de este divino Corazón un segundo Mediador entre Dios y los hombres, cuyos pecados se han multiplicado de tal manera, que es necesaria toda la extensión de su poder para obtenerles misericordias y las gracias de salvación y santificación que tanto deseo tiene de derramar con abundancia”». (Carta).

CONSEJO PRÁCTICO: «Aprended a dejaros y olvidaros con un pleno abandono en manos de la Providencia, y estad en el Corazón de Jesús como una estatua en manos de su escultor, la cual deja que la labren cortando y quitando de ella cuanto quiere al artista que la perfecciona».

Pedir la gracia que se desea. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA SEXTO - 13 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración inicial y Credo.
     
¡Salve, gloriosa Margarita María! Nosotros te reverenciamos en aquellos instantes solemnes, en que por primera vez el Señor se te aparece mostrándote su divino Corazón todo radiante y brillando más que el sol, visible allí la llaga del costado, rodeado de una corona de espinas y ostentando sobre él una cruz, y diciéndote lo apasionado de amor que está por los hombres y el deseo que lo consume de difundir en el mundo, por tu medio, las ardientes llamas de su caridad. Dígnate, como te lo suplicamos, obtenernos una verdadera devoción hacia el Corazón divino, para alcanzar aquellas gracias que te prometió dar en esta vida a sus devotos; a los pecadores el dolor y el perdón, a las almas tibias el fervor, y a las almas fervorosas grandes adelantos en la perfección. Amén.
 
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
MEDITACIÓN DE LOS ESCRITOS DE LA SANTA
«Podéis considerar al Sagrado Corazón de Jesús como un divino conducto por donde sale sin cesar el manantial de aguas vivas para regar el jardín de vuestra alma, donde las flores de las virtudes están tan ajadas, que sólo con este riego cobrarán su natural belleza, para que vuestra alma sea el jardín de sus delicias. Suplicadle que después de ser un manantial de aguas vivas, sea también un sol divino, siempre brillante y abrasador que, calentándose, os haga crecer en virtudes y disipe las nueves y tinieblas de vuestra alma.
  
Otras veces, miráos como un árbol plantado en la corriente de las aguas que da el fruto a su tiempo, el cual cuanto más combatido es por los vientos, más introduce sus raíces en la tierra; de la misma suerte, cuanto más combatida seáis por el viento de las tentaciones, más debéis introducir las raíces de una profunda humildad en el Corazón, exige de sus amigos la pureza de intención, la humildad en las obras, y la unidad en las pretensiones; la pureza de intención y de corazón hará que seáis objeto de sus complacencias, la humildad le hará reinar en su amistad; y la caridad os hará reinar a vos en este Corazón adorable». (Avisos particulares).
 
CONSEJO PRÁCTICO: «Es preciso obrar de tal suerte, que vuestra virtud se adelante como la resplandeciente aurora, hasta la perfección del día».

Pedir la gracia que se desea. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 14 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración inicial y Credo.
     
¡Salve, gloriosa Margarita María! Nosotros te reverenciamos en aquellos instantes solemnes, en que por segunda vez el Señor se te aparece, con sus cinco llagas brillantes como cinco soles, todo rodeado de llamas, dejándote ver su muy amante y amable Corazón, que era la viva fuente de esas llamas. Dígnate, como te lo suplicamos, obtenernos una ferviente devoción hácia el Corazón divino, para alcanzar aquellas gracias que te prometió dar a la hora de la muerte a sus devotos; ser su refugio seguro contra el demonio que en aquellos momentos redobla sus esfuerzos, y una garantía para los rigores del juicio de Dios. Amén.
 
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
MEDITACIÓN DE LOS ESCRITOS DE LA SANTA
«Nuestro Señor me hizo conocer que no podía hacer oración que más agradable le fuese en aquel santo tiempo del Jubileo, que pedir en su nombre tres cosas:
  • La primera, ofrecer a su Eterno Padre las satisfacciones que Él dio a su Justicia, clavado en la Cruz en favor de los pecadores rogándole hiciese eficaz el mérito de su Preciosísima Sangre para todas las almas criminales a quienes el pecado ha dado la muerte, y que, resucitándolas a la gracia, puedan ellas glorificarle eternamente.
  • La segunda, ofrecerle los amorosos incendios de su Divino Corazón para satisfacer por la tibieza y flojedad de su pueblo escogido, pidiéndole que por el encendido amor que le hizo sufrir la muerte, se digne calentar los corazones tibios en su servicio y abrasarlos en su amor, para que puedan glorificarle eternamente.
  • La tercera, ofrecer la sumisión de su voluntad a su Eterno Padre, pidiéndole por sus infinitos merecimientos las consumación de todas sus gracias y el cumplimiento de su divina voluntad y de todos sus deseos». (Vida, por los contemporáneos)

CONSEJO PRÁCTICO: «Cuidad mucho de no juzgar ligeramente a nadie, ni acusar o desaprobar cosa alguna que no os incumba, a fin de que vuestra lengua, destinada únicamente a bendecir y alabar al Señor, sea como el medio para que Él penetre con frecuencia en vuestro corazón, y no sea jamás instrumento de Satanás, para envenenar vuestra alma».

Pedir la gracia que se desea. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO - 15 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración inicial y Credo.

¡Salve, gloriosa Margarita María! Nosotros te reverenciamos en aquellos instantes solemnes, en que por tercera vez el Señor se te aparece, y descubriéndote su Corazón te dice: «He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio no recibe de la mayor parte de ellos más que ingratitudes». Dígnate, como te lo suplicamos, obtenernos el que no seamos del número de los ingratos al amor de Jesús, sino antes al contrario, encendidos en su caridad, alcancemos aquella gracia que te prometió dar para la vida eterna a sus devotos: el escribir el nombre de ellos en su Santísimo Corazón, y no borrarlo nunca de allí. Amén.
 
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
MEDITACIÓN DE LOS ESCRITOS DE LA SANTA
«Un viernes, durante la Santa Misa, sentí un gran deseo de honrar los sufrimientos de mí Divino Esposo crucificado. Entonces me respondió con mucho amor que deseaba que todos los viernes le adorase treinta y tres veces en el árbol de la Cruz, que es el trono de su misericordia, postrándose humildemente a sus pies y procurando mantenerme en las mismas disposiciones en que se encontraba la Santísima Virgen en el tiempo de su Pasión; ofreciendo todo esto al Padre Eterno, junto con los padecimientos de su Divino Hijo, para pedirle la conversación de los corazones endurecidos. A todos aquellos que fueren fieles a esta práctica les será favorable en la hora de su muerte.

Otra vez, me enseñó tres disposiciones que convendría llevásemos a los tres ejercicios más importantes que tenemos.
  • El primero, la Santa Misa, que debería oír en las disposiciones en que se hallaba la Santísima Virgen al pie de la Cruz.
  • El segundo, la Sagrada Comunión, que debía ofrecerle en las disposiciones en que estaba esta Señora en el momento de la Encarnación, procurando penetrar en ellos lo más que me fuese posible, pidiéndolas por su intercesión, y diciendo con ella: “He aquí la esclava del Señor”.
  • El tercero, la Oración; debía ofrecer las disposiciones de la Santísima Virgen cuando fue presentada en el Templo».
(Vida, escrita por los contemporáneos)
 
CONSEJO PRÁCTICO: «Cuando sintáis turbado vuestro corazón por alguna contrariedad o humillación decid con frecuencia: “Dulzura del Corazón de Jesús, pacificad mi corazón”».

Pedir la gracia que se desea. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 16 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración inicial y Credo.
     
¡Salve, gloriosa Margarita María! Nosotros te reverenciamos cuando después de haber cumplido tu misión de hacer que el Sagrado Corazón de Jesús, fuente de toda caridad, recibiera de los hombres toda la honra y adoraciones que de tu celo dependían, consumida, no tanto por la enfermedad, cuanto por el fuego de la caridad, rompiste las ligaduras terrenales, para volar a las bodas celestiales del Cordero inmaculado. Dígnate, como te lo suplicamos, obtenernos el que practiquemos la devoción al Sacratísimo Corazón de Jesús, de una manera exterior, interior y pública: reverenciando sus imágenes, uniendo nuestro corazón al suyo, y procurando difundir su culto y la confianza en su poder, para hacernos dignos de que derrame con abundancia sobre nosotros las riquezas de su amor, conforme a la promesa solemne que te hizo. Amén.
 
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
MEDITACIÓN DE LOS ESCRITOS DE LA SANTA
«Jesucristo es el solo y verdadero Amigo de nuestros corazones, que han sido creados para solo Él; por esto no pueden hallar alegría, reposo ni hartura sino en Él.

Este divino Amor, que reposa sobre nuestros altares, no nos predica más que amor, a fin de que, por Él mismo, podamos tributarle todo el amor que espera de nosotros. Amor fuerte, que no se deja abatir; amor puro, que ama sin mezcla alguna de interés; amor crucificado, que no goza más que en el sufrimiento para conformarse con su Bien Amado; amor de preferencia, de olvido, de abandono de sí mismo, para dejar obrar a Él, para dejarle cortar, abrasar, anonadar en nosotros cuanto le desagrade, siguiéndole a ciegas, sin detenernos a mirar y reflexionar sobre nosotros mismos, para ver lo que hacemos». (Cartas).
  
CONSEJO PRÁCTICO: «Haréis treinta y tres comuniones espirituales y una Sacramental para reparación de honor al Sagrado Corazón de Jesús, implorando el perdón por todas las comuniones mal hechas, tanto por vos como por los malos cristianos».

Pedir la gracia que se desea. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.