martes, 28 de agosto de 2018

SECUENCIA Y PREFACIO DE SAN AGUSTÍN

    
En el Propio de los Santos de los Ermitaños de San Agustín (años 1699 y 1727) y el de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, se encuentran la secuencia “De profúndis tenebrárum” (de la autoría del monje Adán de San Víctor OSA) y el Prefacio de San Agustín. Ambos son empleados en la fiesta de San Agustín y durante su Octava, y compendian las principales virtudes del Doctor de la Gracia y Predestinación: el ejemplo en la reforma de las costumbres, el celo por la Verdad y la espiritualidad de su Orden.
 
SECUENCIA “De profúndis tenebrárum”
 
LATÍN
De profúndis tenebrárum
Mundo lumen exit clarum,
Et scintíllat hódie:
Olim quidem vas erróris,
Augustínus vas honóris
Datus est Ecclésiæ.
   
Verbo Dei dum obœ́dit,
Credit errans, et accédit
Ad Baptísmi grátiam.
Quam in primis tuebátur,
Verbis, scriptis, exsecrátur
Erróris falláciam.
  
Firmans fidem, formans mores,
Legis sacræ perversóres
Verbi necat gládio.
Obmutéscit Fortunátus:
Cedunt Manes, et Donátus
Tantæ lucis rádio.
  
Mundus marcens, et inánis,
Et doctrínis doctus vanis
Per pestem hæréticam.
Multum cœpit fructum ferre,
Dum in fines orbis terræ
Fidem sparsit únicam.
  
Monachális vitæ formam
Conquadrávit juxta normam
Cœtus Apostólici.
Sui quippe nil habébant;
Tanquam suum, sed vidébant
In commúne Clérici.
  
Sic multórum pro salúte
Diu vivens in virtúte,
Tandem bona senectúte
Dormívit cum Pátribus.
In extrémis nil legávit
Qui nil suum æstimávit:
Immo totum reputávit
Commúne cum frátribus.
 
Salve gemma confessórum,
Lumen Christi, vox cœlórum,
Tuba vitæ, lux Doctórum,
Præsul beatíssime.
Qui te Patrem venerántur,
Te Ductóre, consequántur
Vitam, in qua gloriántur
Beatórum ánimæ.
Amen. Allelúja.
  
TRADUCCIÓN
De lo más profundo de las tinieblas
Sale al mundo y centella hoy
Un claro luminar.
Ciertamente Agustín,
En otro tiempo instrumento del error,
Es dado a la Iglesia como vaso de honor.

Obedeciendo a la palabra divina,
Cree en el reconocimiento de su error
Y se acerca a recibir la gracia bautismal.
Condena de palabra y por escrito
La falsedad del error,
Que antes con ardor defendía.

Pregonando una fe firme y reformando las costumbres
Pulveriza con el vigor de su elocuencia
A los que pervierten la Ley sagrada.
A los rayos de tanta luz
Enmudece Fortunato
Y se rinden los maniqueos y donatistas.

El mundo podrido y huero,
E hinchado de doctrina sin valor
Por la herética peste,
Comienza a dar grandes frutos,
Cuando por todos los confines de la tierra
Se extiende la Fe única.

Encauzó la forma de la vida monacal
Conforme a las normas
De la era apostólica.
Puesto que sus Religiosos
Nada tenían como cosa propia,
Sino que hacían vida común.

Así, viviendo largamente en la santidad
Por la salvación de las almas,
Durmió por fin después de largos años
En la santa paz de los Padres.
Nada dejó en su última hora
Quien nada estimó como cosa suya;
Antes bien, todo lo consideró
Común con sus Hermanos.

Salve, hermosura de los Confesores,
Luz de Cristo, voz celestial,
Clarín de vida, esplendor de los Doctores,
Beatísimo Prelado.
Los que te veneran como Padre,
Consigan bajo tu amparo
La vida en la que se gozan
Las almas de los Santos.
Amén. Aleluya.
  
Præfatio de S. Augustine: Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: Quia vas electiónis tuæ, et lux Doctórum mellífluus Augustínus, toto terrárum orbe rádio miræ claritátis infúlsit, et Ecclésiam Sanctam Fídei Orthodóxæ, vere Augustínus ilustrávit: destrúxit hæréses, erróres repúlit, hæreticósque postrávit, ac status fidélium univérsæ Christiánæ vitæ, Augustínus móribus decorávit. Cléricos dócuit, láicos mónuit, dévios in viam veritátis redúxit: cunctótumque conditiónibus salúbriter previdéndo, tuam in hoc mari navículam Augustínus próvide gubernávit. Et ídeo cum Ángelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus cumque omni milítia cœléstis exércitus hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes. [Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias en todo tiempo y lugar, Señor Santo, Padre todopoderoso y eterno Dios, porque el melífluo Agustín, vaso de tu elección y la luz de los Doctores, derramó por toda la faz del mundo los rayos de su claridad admirable; e ilustró en verdad Agustín a la santa Iglesia de la fe ortodoxa: destruyó las herejías, rechazó los errores y postró a los herejes; y adornó Agustín con su ejemplo la vida cristiana de los fieles en todos estados: enseñó a los clérigos, amonestó a los laicos e hizo regresar a los errantes hacia la senda de la Verdad; y proveyendo con entera sabiduría la condición de todos, gobernó providente Agustín tu nave en este mar. Y por eso, con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, entonamos a tu gloria un himno, diciendo sin cesar]

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