En el rezo de las Vísperas pontificales después de las consagraciones de ayer 1 de Julio, el recién consagrado obispo Michael Goldade FSSPX dió el siguiente sermón (traducción propia):
Los obispos recién consagrados hemos estado muy conmovidos por vuestra fidelidad, vuestras oraciones y vuestros sacrificios.Aún antes de las consagraciones de hoy, hemos oído historias de oraciones y ofrendas incluso heroicas hechas por los nuevos obispos. Muchas gracias por eso.Por supuesto, durante la ceremonia de hoy tuvimos mucho tiempo, durante la acción de gracias, para rezar el Rosario, para reflexionar y luego veros en la lluvia orando por los recién elegidos. Y luego, mientras íbamos por el campo las caras alegres y la mirada de esperanza por el futuro de la Iglesia; y quizá especialmente en ese momento, el sentido de responsabilidad de los nuevos obispos pesaba gravemente sobre nosotros. Así pues, gracias por vuestras oraciones, y vuestros sacrificios, y os alentamos a hacer aún más.En segundo lugar, estas consagraciones son un símbolo de la vitalidad de la Santa Madre Iglesia.A la Santa Madre Iglesia, la Esposa de Cristo, se ha confiado, y solo a ella se ha dado los medios para santificar a las almas, para preparar almas para el Reino de los Cielos. Ella tiene todo lo necesario para la salvación de las almas; y esto es un recordatorio de esa vida y la fuente de la vida en Nuestro Señor Jesucristo, que se halla en la Iglesia Católica.Veis en estas hermosas catedrales expresiones artísticas de vida: Tenéis viñedos, huertos, agua viva fluyendo… y no es solo algo natural. Es un símbolo de la vida sobrenatural que viene de la Iglesia Católica. Ella lava las almas, las purifica de sus pecados, las prepara, las eleva a una gran santidad, para el martirio, para ser miembros del Cielo. Y tenemos que creer en eso. Tenemos que tener fe en eso.Por supuesto, acá vemos muchas ruinas.Si la Iglesia Católica, en su tradición, da vida, la Iglesia modernista es un desierto. Mata. Mata todo lo que toca. Mata la vida sobrenatural. Mata las fuentes de la gracia. Lo seca todo porque ha puesto al hombre en el lugar de Dios y, por lo tanto, se ha alejado de las fuentes de la vida.Así que esto es un recordatorio hoy para ser fieles, para ser fieles al sagrado depósito que Nuestro Señor ha confiado a Su Iglesia y que transmite por la Tradición apostólica.Muchas veces, de hecho, antes de las consagración, he hablado con muchos fieles que no son parte de nuestros círculos, de los que están fuera de la Fraternidad, e incluso fuera de la Tradición, he oído un pensamiento común, un sentimiento común: “la Iglesia necesita estas consagraciones”. Y eso fue sorprendente. Pero eso muestra que los fieles, los fieles que no entienden las complejidades del modernismo, de la enfermedad del modernismo, ven que algo está mal, que algo está muriendo en esta nueva religión, y que de hecho es la Tradición la que está haciendo una restauración que es vivificante.Sí, mis queridos fieles, necesitamos esas consagraciones, necesitamos continuar este sagrado legado del arzobispo Lefebvre que le fue dado por la Santa Madre Iglesia, y os aliento a permanecer fieles, a que vuestras familias permanezcan fieles a estas santas instituciones, a estas sagradas instituciones, a la Misa, los sacramentos, y no dejarlos perder.Y si sois fieles, veréis hermosos frutos en vuestras familias, un hermoso crecimiento en vuestras parroquias, en las escuelas, y muchas, muchas más vocaciones, muchos, muchos más jóvenes que quieran sacrificarse por la Santa Madre Iglesia, que quieran darse a la Santa Madre Iglesia.
Ahora queda ver si, tras este sermón (y la “excomunión” chapucera redactada sin técnica jurídica y sin eficacia penal que les fulminó hoy el “Trucho”) se deciden de una vez por todas en romper con esa «Iglesia modernista que mata y seca todo cuanto toca», reconocer la realidad de la Sede Vacante y retirar de sus sacristías, rectorías y escuelas el retrato del Gato Bob y sus gerentes de zona.

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