En su homilía en la catedral de la Inmaculada Concepción de La Plata (Argentina) el domingo 5 de Marzo de 2023 (ese año, 2.º Domingo de Cuaresma), un entonces arzobispón Víctor Manuel “Tucho” Fernández Martinelli que ni en sus sueños más guajiros se veía de cardenal o prefecto de Doctrina de la Fe dijo estas palabras comentando el relato de la Transfiguración en San Mateo XVII, 1-9 (ver desde el minuto 25:22; negrillas y tachados fuera del texto):
«Ustedes saben que, durante muchos siglos, la Iglesia fue en otra dirección. Sin darse cuenta fue desarrollando toda una filosofía y una moral llena de clasificaciones, para clasificar a la gente, para ponerle rótulos. “Esto es… Este es así, este es asá. Este puede comulgar, este no puede comulgar. A este se lo puede perdonar, a este no…”. Terrible que nos haya pasado eso en la Iglesia, ¿eh? Gracias a Dios, elPapaFrancisco nos ayuda a liberarnos de esos esquemas.A la miércoles… Entonces, antes que ponerse a juzgar los defectos de los hermanos, las debilidades de los otros, hay que pensarlo un poquito, ¿no? Y eso lo dice Jesús en el Evangelio, no es un invento mío ni delNo queremos ser maestros para juzgar a los otros, porque Jesús en el Evangelio nos dio un consejito (sic) muy práctico [carraspeo]. ¿Qué consejito te dio? “No juzgues a los otros, y vos no vas a ser juzgado. No condenes a los otros, vos no vas a ser condenado”. Qué negocio, ¿no? Así que hay que tener un cuidado bárbaro… Al final dice: “la misma medida que le uses vos para los demás, esa misma medida te la voy a aplicar Yo a vos”.PapaFrancisco, ¿no?».
Recuérdese que “Tucho” había sido “víctima” del rigorismo vaticano porque tuvo que pasar diez y seis meses y seis días para posesionarse como rector de la Pontificia Universidad Católica de Argentina el 20 de Mayo de 2011 (Bergoglio lo había nombrado el 15 de Diciembre de 2009) después de responder las objeciones que la in illo témpore Congregación para la Doctrina de la Fe puso a su nombramiento a partir de quejas anónimas enviadas desde Argentina con respecto a la ortodoxia de algunos artículos de su autoría (¿Entre esos estaba su artículo sobre Romanos 9-11? «Es una muy buena pregunta, la verdad… y no sé qué contestarte», dijo AuronPlay).
Así era y decía entonces… Ahora, como cardenal y prefecto del hoy Dicasterio para la Doctrina de la Fe, “Tucho” declaró que la FSSPX «no puede comulgar» por causa de las consagraciones episcopales sin mandato de León XIV Riggitano-Prévost (aunque en la China comunista HACEN EXACTAMENTE LO MISMO, y ahí sí él 🤐), les «puso el rótulo» de cismáticos, y mandó tres pueblos después del cruce de La Quinta Porra con El Carajo el “consejito”/mantra de «No juzguéis, y no seréis juzgados. No condenéis, y no seréis condenados. Porque con la misma vara que mides serás medido» que siempre usan como arma arrojadiza contra los que señalan el error. Pero bueno, como dicen el historiador Lucio Mestrio Plutarco de Queronea (o Plutarco, para los amigos) sobre el dictador romano Sila en sus Vidas paralelas, «Honóres mutant mores, sed raro in melióres» (Honores mudan costumbres, pero rara vez a mejores), y Mari Sancha “Sanchica”, la hija de Sancho Panza, citando al Arcipreste de Hita: «Vióse el perro en bragas de cerro, y no conoció a su compañero». O el casticismo español: «El cura se olvidó que una vez fue sacristán» (aunque ni eso es él…), y el ídem colombiano: «La lengua es el azote del cuerpo» (para no decir otra cosa, por respeto a los lectores).

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