El pasado 12 de Julio tuvo lugar una “liturgia de la palabra” en la capilla de la Visitación de María en la meseta del Monte Zugspitze, la montaña más alta de Alemania y el punto fronterizo con Austria en donde la asistente pastoral Angelika Brunnbrauer (del ministerio de turismo de la archidiócesis de Múnich y Frisinga) y la responsable del ministerio de mujeres, Irmi Huber, bendijeron y encendieron una vela artesanal dedicada a “la apóstol” Santa María Magdalena, junto a las tradicionales doce velas de los apóstoles de la capilla (que tres años antes presenció el “réquiem ecuménico” para el glaciar de Schneeferner del Sur).
También tuvo lugar un ritual simbólico en el que se compartieron pan y uvas. Los participantes (mayormente de la tercera edad sin otra cosa que hacer) sostuvieron el pan y la fruta con reverencia en sus manos, casi como si fueran elementos sagrados.
Las fotos fueron publicadas en la cuenta de Facebook de la Archidiócesis de Múnich y Frisinga, donde hubo comentarios como «¿Desde cuándo los asistentes pastorales, que no son sacerdotes ordenados (!), tienen permitido bendecir objetos como una vela? Eso sí que es nuevo para mí…», «En nuestro país, incluso los cantantes de villancicos bendicen las casas», «Por cierto, también falta la decimocuarta vela, la de Pablo, que ha sido apóstol durante casi 2000 años», o «La Fraternidad San Pío X se frota las manos de alegría».



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