miércoles, 1 de abril de 2026

LA OTRA RENUNCIA A LA SEMANA SANTA (Y DE LA QUE EN OCCIDENTE NO SE HABLA)

Traducción de la noticia publicada por Nico Spuntoni en IL GIORNALE (Italia).
  
TRAS EL ASCENSO DE EX LÍDER DE AL QAEDA, INCLUSO EN SIRIA, LOS DÍAS FESTIVOS ESTÁN “PROHIBIDOS” PARA LOS CRISTIANOS. PERO LA AMENAZA ISLAMISTA PERMANECE LATENTE.
Crece el temor a los ataques extremistas. Los ataques contra un pueblo abierto al diálogo están causando estragos.

Nico Spuntoni 1 de abril de 2026 - 12:00 p. m.
  
No hay mal que por bien no venga, y así, el incidente en el Santo Sepulcro ha revelado la existencia de muchos defensores de la libertad de culto cristiana en Oriente Medio dentro de la izquierda europea. Las voces que se alzaron contra la policía israelí para defender el derecho del cardenal Pierbattista Pizzaballa a celebrar el Domingo de Ramos han permanecido en silencio ante lo que sucede en Siria. Allí también, la antigua comunidad cristiana se ha visto obligada a renunciar a las procesiones solemnes al comienzo de la Semana Santa y tendrá que conformarse con los ritos de Pascua a puerta cerrada. Pero a diferencia de Jerusalén, la cancelación no fue impuesta por las autoridades gubernamentales para proteger la seguridad de los fieles de los misiles iraníes. La suspensión de las ceremonias solemnes fue decidida por los líderes de las iglesias cristianas ante la amenaza concreta de que sus comunidades fueran blanco de extremistas islámicos.
   
La amarga decisión se tomó hace unos días en una reunión a la que asistieron el Patriarca de Antioquía y de todo Oriente, Juan X, el Patriarca ortodoxo siríaco Ignacio Efrén II Karim y el Patriarca griego melquita José Absi. Desde el ascenso del exmiembro de Al Qaeda, Ahmed al-Sharaa, la violencia de los extremistas islámicos progubernamentales contra la minoría cristiana ha continuado. La gota que colmó el vaso fue la reciente ola de ataques en la aldea cristiana de Al Suqaylabiyah. La comunidad local había decidido acercarse a sus vecinos musulmanes organizando una fiesta en un restaurante local para celebrar el fin del Ramadán. El intento de diálogo interreligioso terminó en tragedia: después de que algunos invitados acosaran a mujeres locales y tras una discusión, la aldea fue invadida durante la noche por cientos de musulmanes en motocicletas y camionetas procedentes de los alrededores, que lo devastaron todo. Ventanas rotas, saqueos, allanamientos de morada y mujeres acosadas. Una tragedia devastadora que no ha perdonado a los lugares de culto cristianos, con el ataque al patio de una iglesia y la destrucción de símbolos religiosos. El incidente ha conmocionado a la minoría cristiana siria, muchos de cuyos miembros desean abandonar el país. Por ello, los patriarcas han ordenado una celebración de Pascua a puerta cerrada, temiendo que las recientes tensiones en Al-Suqaylabiyah puedan derivar en ataques como el perpetrado el pasado junio en la iglesia ortodoxa griega de San Elías en Damasco, que se cobró la vida de 30 personas.

Los líderes religiosos no se sienten seguros en un país gobernado por un hombre con un pasado yihadista y donde las milicias islamistas parecen gozar de impunidad. Por ello, han recalcado que es responsabilidad del Estado garantizar la seguridad de los cristianos para que puedan ejercer su libertad religiosa y han exigido el control de las armas ilegales. Existe un fuerte temor a que esta Pascua se vea empañada por la violencia, como ocurrió en Sri Lanka en 2019, cuando el terrorismo islámico atacó tres iglesias, dejando 300 muertos y 500 heridos. Los responsables de aquella masacre aún no han comparecido ante la justicia, y el cardenal arzobispo Malcolm Ranjith sigue exigiendo la verdad cada año.

La libertad religiosa de los cristianos está, sin duda, amenazada, pero no por las prohibiciones preventivas de Israel: la verdadera amenaza, como siempre, sigue siendo el extremismo islámico, que muchos en Occidente continúan subestimando.

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