Durante su encuentro con la comunidad católica en la basílica de Nuestra Señora de África en Argel (Argelia), León XIV dijo:
«En está basílica, bajo el manto de Nuestra Señora de África, se construye la comunión entre cristianos y musulmanes. Aquí el amor maternal de Lalla Meryem (لالة مَرْيَمُ) reúne a todos como hijos, cada uno rico en su diversidad, unidos por la misma aspiración a la dignidad, al amor, a la justicia y a la paz. […] En un mundo donde las divisiones y las guerras siembran dolor y muerte entre las naciones, en las comunidades e incluso en las familias, vuestra forma de vivir juntos, unidos y en paz es un gran signo».
Aludiendo a las palabras del cardenal franco-argelino Jean-Paul Vesco Chaillan OP unos minutos antes:
«La vocación de esta basílica que recoge tantas confidencias y acoge tantas manifestaciones culturales o religiosas, son sobre todo las piedras vivas de una “Iglesia mosaico” compuesta por varias decenas de nacionalidades, de otras comunidades cristianas, migrantes y presos».
Todo ello apenas 24 horas, ¡VEIN-TE Y CUA-TRO HO-RAS!, después de estas palabras improvisadas durante la visita a la Gran Mezquita de Argel [DÁTOLO: Argel (y por tanto, Argelia) es la forma castellanizada del francés Alger, derivada a través del catalán Aljer a partir del árabe al-Yazair/الْجَزَائِر, “Las Islas”, en alusión al Peñón de Argel, los islotes que estaban frente a la ciudad de Icosio (actual Ciudadela de Argel) y que fueron terraplenados para construir el muelle del actual puerto]. después del discurso de bienvenida de su rector Mohamed Mamún al-Qasimi:
«Agradezco por esta reflexión y por estas palabras ―tan importantes en esta visita― pronunciadas desde un lugar que representa el espacio que pertenece a Dios, un espacio divino, sagrado, donde tantas personas vienen a orar para encontrar la presencia del Altísimo, de Dios, en sus vidas.Como usted sabe, vengo con gran alegría a Argelia porque es también la tierra de mi padre espiritual, san Agustín, que ha querido enseñar tantas cosas al mundo, sobretodo con la búsqueda de la verdad, con la búsqueda de Dios, reconociendo la dignidad de cada ser humano y la importancia de construir la paz.Buscar a Dios es reconocer la imagen de Dios en cada criatura, en los hijos de Dios, en cada hombre y mujer creados a imagen y semejanza de Dios. Esto significa para nosotros que es muy importante aprender a vivir juntos con respeto por la dignidad de cada persona humana.Hay otro valor que ustedes han querido incluir en este bellísimo centro: precisamente con la Mezquita, lugar de oración, también se encuentra un centro de estudio. Es muy importante que el ser humano desarrolle la capacidad intelectual que Dios ha dado al hombre, para que podamos descubrir cuán grande es la creación, cuán grande es lo que Dios ha dejado en toda la creación y especialmente en el ser humano.Con el espíritu, con este lugar de oración, con la búsqueda de la verdad, incluso a través del estudio, y con la capacidad de reconocer la dignidad de todo ser humano, nosotros sabemos ―y hoy este encuentro es la prueba de ello― que podemos aprender a respetarnos mutuamente, vivir en armonía y construir un mundo de paz.Esta tarde oro por ustedes, por el pueblo de Argelia, por todos los pueblos de la tierra, para que la paz y la justicia del Reino de Dios se hagan presentes también en medio de nosotros, y para que todos estemos cada vez más convencidos, de la necesidad de ser promotores de la paz, de la reconciliación, del perdón y de lo que es verdaderamente la voluntad de Dios para toda su creación».
Acontece que en Argelia, la constitución de 2020 prevé en su artículo 2.º que el islam es la religión del Estado, y el artículo 11.º de la Ordenanza 06-03 del 28 de Febrero de 2006 sobre la práctica de otras creencias distintas al islam (adoptada bajo la Ley 06.09 del 17 de Abril de 2006) tipifica como delito
- Incitar, constreñir o utilizar “medios de seducción” para convertir a un musulmán a otra religión.
- Usar establecimientos educativos, de salud, sociales culturales, de entrenamiento o de cualquier otro tipo, o medios financieros, para tal fin.
- Producir, almacenar o distribuir material impreso, contenido audiovisual o cualquier otro medio con el fin “sacudir la fe de un musulmán” o socavar las creencias islámicas.
Delito para el cual se prevé una pena de entre uno a tres años de prisión y multa de 500.000 dinares argelinos (3.783,90 dólares estadounidenses; 3.207,69 euros). Penas que aumentan a entre dos a cinco años de prisión y una multa de un millón de dinares argelinos (7.567,81 dólares estadounidenses; 6.415,38 euros) para los líderes religiosos.
Y, como no es excepción en muchos países musulmanes, la Iglesia Conciliar en Argelia está conformada casi mayoritariamente por extranjeros (en su mayoría los migrantes que se quedaron a mitad de camino hacia Europa y los descendientes de los pocos franceses que se quedaron después de la independencia), y su labor se circunscribe a la asistencia social como cualquier oenegé del montón.


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