sábado, 9 de marzo de 2013

PERSPECTIVA CATÓLICA SOBRE LA CREMACIÓN, POR EL PADRE BENEDICT HUGHES, CMRI

Actualmente presenciamos que muchas personas escogen (por ignorancia o con alevosía) que sus cadáveres sean cremados, y que la iglesia conciliar (la del Vaticano II) tolera (y hasta apoya) esta práctica. Pero, históricamente, muchos pueblos, culturas y religiones ven la cremación como una profanación. Y la Iglesia Católica, por su parte, ve la cremación como un rechazo tajante a la Fe (señal de Apostasía), negándole al que lo solicita los auxilios mortuorios.

Con todo, este tema despierta muchas preguntas, y por ello hemos publicado este artículo, para mostrar la historia de las prácticas fúnebres, y las razones de por qué los católicos NO ACEPTAMOS la cremación. (Artículo proveniente del web-site de la CONGREGACIÓN MARÍA REINA INMACULADA- Vía TRADICIÓN CATÓLICA).

PERSPECTIVA CATÓLICA SOBRE LA CREMACIÓN, POR EL PADRE BENEDICT HUGHES, CMRI

La historia del entierro frente a la cremación
Aunque los dos métodos de eliminación de los muertos se encontraban entre los pueblos primitivos, el entierro prevaleció en la mayoría de las culturas antiguas. Al menos en práctica, la cremación era desconocida para los egipcios, fenicios, cartagineses, persas, chinos, los habitantes del Asia Menor y hasta a los primeros griegos y romanos. “Los Babilonios — según Heródoto — embalsamaban a sus muertos, y los persas castigaban con la muerte tales cosas como el intento de cremación, siguiéndose reglamentos especiales en la purificación del fuego profanado” (Devlin, p. 481).

En la antigua Persia (y actualmente, en la religión mazdeísta), el fuego es considerado símbolo la presencia de Dios (por lo que para ellos, la cremación de cadáveres representa un sacrilegio).

La práctica del entierro en el Pueblo Escogido. En particular, los judíos utilizaban exclusivamente la inhumación, tolerándose algunas excepciones durante tiempos de pestilencia o guerra (cf. I Reyes, 31:12). Los incidentes de entierro y de respeto por los restos mortales son frecuentes por todo el Antiguo Testamento. Por ejemplo, el libro del Génesis menciona los sepelios de Sara, Abrahán y Raquel; sin embargo, es de particular interés la historia de los últimos días de Jacob. Consciente de su final próximo, llamó Jacob a José su hijo para que estuviera a su lado; le manifestó su deseo de ser enterrado con sus antepasados, en la cueva que Abrahán había comprado, y le pidió que le jurara cumplir su deseo. Después de su muerte, José mandó embalsamar a su padre, y luego buscó el permiso del Faraón para llevar el cuerpo a la tierra de Canaán y enterrarlo. Una gran caravana compuesta de familiares, viajando en cuádrigas, escoltaron el cuerpo al lugar de entierro (cf. Génesis, 47-50).

En la Biblia, se destaca la historia de los últimos días de Jacob como ejemplo del respeto que se debe tener ante los restos mortales de una persona (Cuadro “Jacob bendiciendo a los hijos de José”, por Juan Victors)

La muerte de José es aún más interesante, ya que poco antes de morir hizo que los jefes de las tribus le juraran que transportarían sus huesos de regreso a la tierra prometida cuando fuesen liberados de Egipto: promesa que sus descendientes cumplieron varios siglos después.

El entierro del profeta Eliseo, quien, según el Cuarto Libro de Reyes, obró numerosos milagros, es aún más sorprendente. Un año después de morir, el cuerpo de un hombre que había muerto fue enterrado en el sepulcro de Eliseo, “y al punto que tocó los huesos de Eliseo, el muerto resucitó y se puso en pie” (4 Reyes, 13:21).

El acto de sepultar a los muertos denota la esperanza de la resurrección. (Cuadro “El milagro en la tumba de Eliseo”, por Juan Nagel)

La historia de Tobías. También hay una historia en el Antiguo Testamento que me gustaría narrar brevemente. Es la historia de un hombre santo llamado Tobías, relatada en el libro bíblico que lleva su nombre. Durante el Cautiverio Asirio, Tobías sepultaba secretamente los cadáveres de sus compatriotas, algo que sus captores paganos habían prohibido so pena de muerte. Y aunque Dios probó la fidelidad de Tobías (perdiendo éste la vista), como lo había hecho con Job, al final fue recompensado de manera extraordinaria por su caridad: el Arcángel Rafael se le apareció bajo la guisa de hombre a fin de guiarlo en un largo viaje, protegerlo de toda desgracia, encontrarle una esposa y librarla a ésta del demonio, recuperarle una deuda y, por último, regresarlo sano y salvo a su padre, quien a su vez le restauró la vista. Asombrados por su fortuna, Tobías y su padre le ofrecieron a su bienhechor la mitad de sus riquezas, no sabiendo aún que era ángel. San Rafael se reveló a sí mismo, diciendo: “Cuando tú orabas con lágrimas, y enterrabas a los muertos, y te levantabas de la mesa a medio comer, y escondías de día los cadáveres en tu casa, y los enterrabas de noche, yo presentaba al Señor tus oraciones” (Tobías, 12:12). Esta obra corporal de misericordia —de proveer entierros convenientes a costa de la vida— es lo que le trajo a Tobías y a su familia tales favores.

La caridad de Tobías al enterrar a los muertos, le alcanzó justificación y gracia ante Dios

La práctica de los romanos. Desde la fundación de su ciudad hasta alrededor del año 100 a.C, los romanos practicaron exclusivamente la inhumación. Luego comenzaron a utilizar la cremación, especialmente para prevenir que sus enemigos exhumaran a los soldados muertos y profanaran sus cuerpos. La cremación, sin embargo, estaba reservada para los romanos más ricos; el pueblo pobre continuó con el sepelio, ya que no podían adquirir las piras funerarias. Después del año 63 a.C., se fundaron colonias judías en Roma, y a estos judíos se les permitió tener sus propios cementerios. Eventualmente llegaron también allí los cristianos, y, después que Nerón comenzó a perseguirlos en el 64 d.C., empezaron a excavar fascinantes laberintos subterráneos conocidos como catacumbas. Existen 60 catacumbas en las proximidades de Roma y muchas de ellas tienen hasta tres o cuatro niveles de profundidad. (Aunque las catacumbas romanas son las más conocidas, también hay en Nápoles y Milán, y en partes de Francia, Grecia, Iliria, África y Asia Menor). Si se conectaran una con otra, las asombrosas catacumbas romanas se extenderían por cientos de kilómetros, una hazaña de una magnitud increíble, especialmente dados los tiempos de persecución. Aun cuando las catacumbas sirvieron como lugares de escondite y para el culto cristiano, su principal uso era como cementerio para salvaguardar las tumbas cristianas contra la profanación, especialmente desde que los cadáveres de cristianos fueran algunas veces quemados en burla de su creencia en la vida futura.

Los primeros cristianos usaban las Catacumbas principalmente para darle sepultura a los mártires, y salvarlos de la profanación de los paganos

Con la conversión de Constantino en el siglo cuarto, cesaron las persecuciones. Gradualmente, conforme el cristianismo se expandía por el imperio, se descontinuaron las prácticas paganas de la cremación, y cesó totalmente hacia el siglo quinto de ser una forma aceptable para la eliminación de los cadáveres. Desde entonces la cremación no existió en occidente hasta el siglo XIX, cuando los librepensadores revivieron la práctica para atacar al cristianismo.

La oposición cristiana a la cremación
La oposición de los cristianos primitivos a la cremación fue inspirada por motivos religiosos, ya que la destrucción del cuerpo con fuego simbolizaba la aniquilación y la concepción materialista de que la muerte es el fin absoluto de la vida humana. En verdad, sus perseguidores paganos quemaban frecuentemente los cadáveres de mártires cristianos para burlarse de su creencia en la resurrección del cuerpo.

El cuerpo es templo del Espíritu Santo. Además, los cristianos primitivos comprendían la dignidad del cuerpo humano, y su destrucción por medio del fuego les parecía una seria falta de reverencia a lo que había sido templo del Espíritu Santo. Ungido en el Bautismo, la Confirmación y la Extremaunción, y alimentado con el alimento divino de la Sagrada Eucaristía, nuestro cuerpo queda santificado. San Pablo declara: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros…? Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo…” (I Co. 6:19-20).

A través de los Sacramentos, los cristianos obtenemos la gracia santificante, haciéndonos Morada del Espíritu Santo

Huelga decir que la destrucción por fuego no impide que Dios, en el día de la resurrección, reúna los elementos que hayan constituído un particular cuerpo humano. Sin embargo, este hecho no excusa una falta de respeto hacia los cuerpos de los difuntos. San Pablo compara el entierro del cristiano con la siembra: “Lo que se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción; lo que se siembra en deshonra, resucitará en gloria; lo que se siembra en debilidad, resucitará en poder; lo que se siembra en cuerpo animal, resucitará en cuerpo espiritual” (I Co. 15:42-44). Cristo resucitó, ciertamente, de entre los muertos después de su entierro, “y ha venido a ser como las primicias de los que durmieron” (I Co. 15:20).

San Pablo, al hablar de la resurrección de los muertos, lo hace considerando que el entierro cristiano es como la siembra de una semilla corrupta que dará un cuerpo incorruptible

La palabra cementerio. La misma palabra “cementerio” (en latín cœmentérium) es de origen cristiano, tomada del griego κοιμητήριον (koimeterion), que significa dormitorio. Nuestro uso de esta palabra, entonces, indica la fe que tenemos en la resurrección del cuerpo, el cual duerme en el cementerio hasta aquel triunfo final. Los fieles de varios países tienen otros términos para cementerio; por ejemplo, en Inglaterra, en tiempos de catolicismo, se llamaba “el acre de Dios” [N. del T. Acre: medida inglesa de superficie.]; mientras que en Italia al cementerio se le llama “campo santo”. Estos términos expresan esa verdad de nuestra fe tan bien parafraseada por San Agustín: “La muerte no es muerte para nosotros, sino sólo un sueño; a los que llamamos muertos, guardan vigilia hasta su resurrección”.

En palabras del “Doctor de la Gracia” San Agustín, la muerte es sólo un sueño del cual despertaremos en el día de la resurrección

La tradición católica
En los escritos de los Padres de la Iglesia, encontramos referencias de los entierros como expresión de nuestra fe. Hasta Juliano el Apóstata: “…observando cómo consideraban los cristianos el entierro de los muertos una obra corporal de misericordia, …identificó el cuidado religioso de sus muertos como uno de los medios por los cuales obtenían tantos conversos; y, por tanto, como una de las primeras cosas a suprimirse si se iba a erradicar el cristianismo” (Rumble, p. 7).

¿No alabó Nuestro Señor la buena obra de María, quien ungió su cabeza y pies, al decir “esto lo ha hecho para mi entierro”? Además, como dice San Agustín en La Ciudad de Dios, el evangelio ha coronado con eterna alabanza a los que bajaron el cuerpo de Jesús de la Cruz y diéronle honroso entierro. ¿Y qué de las bendiciones otorgadas a las mujeres santas que fueron temprano el día primero de la semana para ungir el cuerpo de Nuestro Señor?

A aquellos que descendieron de la Cruz el cuerpo de Jesús y le dispusieron un lugar digno para su sepulcro, se les concedió ser los primeros en contemplar la gloria de su Resurrección

Suelo consagrado. La reverencia debida al cuerpo de los difuntos también se evidencía en el ritual de la Iglesia para la dedicación de un cementerio, ceremonia llevada a cabo por el Obispo o su delegado. La elaborada ceremonia consiste de oraciones y cantos, durante la cual se rocía el suelo con agua bendita, santificándolo como digno lugar de descanso para los cuerpos de los fieles. El suelo consagrado se localiza normalmente cerca de la iglesia, indicando el respeto que se le merece. Además, la ley eclesiástica ordena que se coloque una barda o barrera alrededor del cemeterio, segregándolo del suelo no consagrado y para mantener a los animales fuera, no sea que se profane la santidad del cemeterio.

Los fieles siempre han deseado ser enterrados en suelo bendecido por un sacerdote católico. El serle negado un entierro católico o ser enterrado en suelo no consagrado es considerado una de las mayores desgracias que le puede acaecer a uno. Es por eso que el sacerdote, cuando lleva a cabo un entierro en un cementerio no católico, siempre bendice la tumba individual como parte de la ceremonia.

Resurgimiento del paganismo
Como ya se dijo, la práctica de la cremación no fue revivida sino hasta el siglo XIX. Veamos cuáles fueron las fuerzas que ocasionaron este cambio:

La edad de la razón. Los filósofos librepensadores del siglo XVII inauguraron un movimiento que llegó a conocerse como la “Edad de la Razón”, pero que de hecho no fue sino el renacimiento del paganismo. El camino fue allanado por los filósofos ingleses como Hobbes (fallecido en 1679) y Locke (m. 1704) y por la inauguración de la Francmasonería en Londres en 1717. Voltaire, filósofo francés, viajó a Londres para iniciarse como francmasón en 1726 y, junto con Rousseau y Diderot, promovió la causa del liberalismo secular en Francia, atacando violentamente a la Iglesia y sus costumbres. Ésto dio fruto en la Declaración de los Derechos del Hombre, promulgada durante la Revolución francesa. Como resultado, se confiscaron y profanaron iglesias, se suprimieron órdenes religiosas, y el sacrificio de la Misa fue sustituída por el culto de la “razón”.

Durante la Revolución francesa (inspirada y dirigida por la francmasonería), se atacó inmisericordemente las costumbres cristianas (entre ellas la inhumación de los cadáveres), tratando de remplazarlas con la filosofía paganizante de la Ilustración

De este movimiento surgió el Gobierno Republicano ateo de Francia, que, en 1797, propuso el renacimiento de la cremación como substituto del sepelio cristiano. Y aunque hubo incidentes aislados de su uso, sin embargo, el movimiento no sería popular por más de 75 años. Las costumbres no cambian fácilmente, pero ya había nacido un movimiento. Se formaron sociedades para fomentar la cremación de tal manera que se impresionara a la gente con la idea de que todo se acaba con la muerte. La cremación se consideraba un símbolo apto para el concepto naturalista de la aniquilación.

El movimiento crematorio. Para justificar el movimiento crematorio, fueron utilizados varios subterfugios: a la gente se le dijo que sería más sanitario, y que el entierro podía causar contaminación de suelo, aire y agua, afirmaciones que han sido probadas equivocadas. El verdadero motivo detrás del movimiento, sin embargo, puede verse en una cita tomada de una publicación masónica:
“Los hermanos de las logias deberán emplear todos los medios posibles para esparcir la práctica de la cremación. La Iglesia, al prohibir la incineración de los cuerpos está… meramente buscando preservar entre la gente las antiguas creencias de la inmortalidad del alma y de una vida futura: creencias hoy derribadas por la luz de la ciencia” (citado por M.A. Faucieux en Revue des Sciences Ecclesiastiques, 1886).

La cremación lleva implícita la filosofía hedonista py paganizante del “Comamos y bebamos, que mañana moriremos”.

El primer crematorio de tiempos modernos se construyó en Milán (Italia) en 1874. Al lector puede que le sorprenda el hecho de que un país católico fuera el primero en tener un crematorio. No obstante, un conocimiento de la historia moderna de Italia nos provee fácilmente de la respuesta. En 1870 Mazzini y Garibaldi, ambos masones del Gran Oriente, tuvieron éxito en la captura de Roma y redujeron al papa Pío IX a prisionero en el Vaticano.

No es de extrañarse que José Mazzini (sentado) y José Garibaldi (ambos masones del grado 33º, R.E.A.A.) apresaran al Papa y establecieran una monarquía anticatólica en Italia (y en consecuencia, que se impusiera la cremación).
  
Con ello se estableció un gobierno profundamente anticatólico en Italia. Después de la construcción del primer crematorio, se establecieron otros por toda Europa y América.

Las leyes de la Iglesia
La autoridad de la Santa Madre Iglesia no tardó en responder al movimiento crematorio. El 19 de mayo de 1886, la Santa Sede expidió una fuerte condenación a todo intento por revivir la práctica pagana de la cremación. El decreto prohibía estrictamente a los católicos dar instrucciones para la cremación de sus propios cuerpos o los de otros. Además, se les ordenó a obispos y sacerdotes instruir a los fieles que la cremación es un abuso detestable, y a alentar a los católicos a abstenerse de ella.

El 16 de diciembre del mismo año, la Santa Sede promulgó otro decreto que es todavía más enfático. Ordena que cualquier católico que haya sido cremado como efecto de su propia voluntad, previamente expresada, han de reshusársele los ritos de un entierro cristiano.

Finalmente, el 27 de julio de 1892, se volvió a emitir otro decreto, el cual prohibía a los sacerdotes administrar los últimos sacramentos a quien haya hecho arreglos para cremar su cuerpo, a menos que se arrepintiera de su desafío a las leyes de la Iglesia y haya cancelado tales arreglos. El Código de Derecho Canónico (de 1917) expresa estos decretos en los cánones 1203 y 1240.
Código de Derecho Canónico, 1917. Canon 1203: Los cuerpos de los fieles han de ser enterrados, y la cremación está condenada. Si alguno ha ordenado en manera alguna cremar su cuerpo, será ilícito ejecutar su deseo; y si esta orden ha sido adjuntada a un contrato, a un último testamento o a cualquier otro documento, debe considerarse como inexistente.
Código de Derecho Canónico, 1917. Canon 1240 § 1: Las siguientes personas quedan privadas de un entierro eclesiástico, a menos que antes de morir hayan dado señales de arrepentimiento: [...] 5° Las personas que han dado instrucciones para la cremación de sus cuerpos.

Preocupaciones modernas
Aunque la Iglesia repetidas veces condenó la incineración, ello no descarriló el movimiento crematorio. Al contrario, se ha esparcido hasta el punto de que su práctica es muy común en nuestros tiempos. En una consulta reciente, un director de funerales le dijo al autor que en su funeraria hay tantas cremaciones como entierros.

Razones para la cremación. ¿Por qué tanta gente opta por la cremación, una práctica tan contraria a nuestra naturaleza humana? Ciertamente, una de las razones son los gastos. Una pequeña indagación hecha en una casa funeraria local proporcionó la siguiente información: un funeral normalmente cuesta $3,000 [dólares], mientras que la cremación tan sólo cuesta $865 [dólares]. ¡Qué diferencia! Además, mucha gente no se molesta en comprar una parcela y vigilar que se conserve. Sin duda, la culpa también la tiene nuestra falta de caridad por el difunto en nuestra época materialista. Uno se maravilla de la belleza de tantos cementerios en países europeos, donde la cultura católica ha inspirado a las generaciones futuras a cuidar por las tumbas de sus antepasados. Hoy muchos no quieren molestarse con dicha tarea. (Para contrarrestar algunos de los argumentos suscitados en tiempos modernos, la Santa Sede emitió otro decreto en 1926).

El Cementerio de la Recoleta (Buenos Aires, Argentina) constituye uno de los ejemplos del cuidado y respeto a la memoria de los difuntos

La cremación no es intrínsecamente mala. Es importante que los católicos entiendan que la cremación no es intrínsecamente mala, y por tanto puede ser tolerada por la autoridad eclesiástica por razones graves. Por el contrario, la Iglesia la condena por causa de su simbolismo y porque fue promovida por los enemigos de la fe con el propósito de expresar y avanzar la creencia materialista en la aniquilación. Además, el entierro conviene más a la dignidad del cuerpo y está en armonía con el amor y respeto por nuestros amigos y parientes fallecidos.

En la Iglesia posconciliar. Hoy la preponderancia de la cremación casi no estaría tan pronunciada si no fuera por el Concilio Vaticano II. De hecho, la moderna Iglesia posconciliar, en su Código de Derecho Canónico de 1983, permite específicamente la cremación (“a menos que haya sido escogida por razones que son contrarias a la enseñanza cristiana” canon 1176, §3). Consecuentemente, su práctica no está ya prohibida a los miembros de la Iglesia posconciliar. Este hecho es sólo una prueba más de que la Iglesia moderna no es de Dios, no es católica.

Conclusión
Los católicos han valorado por mucho tiempo los ritos del entierro cristiano; podríamos decir que esta apreciación es parte del Sensus Cathólicus, y es algo que asimilamos a través de una vida devota de nuestra fe. Como yo soy misionero, frecuentemente los fieles me preguntan si un sacerdote estará allí con ellos cuando mueran, es decir, si tendrán un funeral católico. Y las mismas veces me sorprendo al ver el alivio que sienten cuando les aseguro que les proveeremos de un sacerdote para su funeral y, si es posible, estar ahí en sus últimos momentos.

No olvidemos también que un funeral católico es una gran bendición para los fieles que permanecen atrás. La hermosa Misa de Difuntos; la bendición y la insensación del ataúd; las maravillosas melodías gregorianas del Subveníte, el Líbera Me, y el In Paradísum; y las oraciones finales en el lugar de entierro: todas estas cosas son una gran bendición y consolación para los fieles que las atestiguan. No sólo nos recuerdan de las grandes verdades de la eternidad, sino que demuestra el amor materno de la Iglesia, la cual cuida de sus hijos desde nuestro nacimiento hasta la tumba.

En tanto que poseemos muchos beneficios como miembros de la Iglesia católica, el Cuerpo Místico de Cristo, ciertamente uno de los mayores es el entierro cristiano, pues estamos junto con nuestros semejantes en oración por el reposo de nuestra alma y del sacerdote, el representante de Cristo, quien bendice nuestros restos mortales antes de ser bajados a la tierra para allí pagar nuestra deuda común por el pecado de Adán (“Recuerda hombre que polvo eres y al polvo regresarás”), y para esperar el glorioso día de la resurrección, cuando nuestros cuerpos mortales, ahora glorificados, se reúnan con nuestras almas, para nunca más separarse. Estas son las verdades que vienen a la mente cuando atestiguamos un entierro católico.

Fuentes
  • Bouscaren, T. L. (1934). Canon Law, vol. I. Milwaukee: Bruce Publishing Co.
  • Code of Canon Law in English Translation, The. (1983). Londres: Collins Liturgical Publications.
  • Coriden, J. (1985). The Code of Canon Law, Texto y Comentario. Nueva York: Paulist Press.
  • Devlin, W. (1908). “Cremation,” The Catholic Encyclopedia, vol. 4. Nueva York: Robert Appleton Company. 
  • Holy Bible, New Catholic Edition of the. (1957). Nueva York: Catholic Book Publishing Co.
  • O’Sullivan, P. (E. D. M.). (1954). St. Philomena the Wonderworker. Lisboa: The Catholic Printing Press.
  • Rumble, L., M.S.C. (1960). Is Cremation Christian? San Pablo: Radio Replies Press Society.
  • Woywod, S., O.F.M. (1957). A Practical Commentary on the Code of Canon Law. Nueva York: Joseph F. Wagner, Inc.

viernes, 8 de marzo de 2013

EL CÓNCLAVE SERÁ EL PRÓXIMO MARTES A LAS 19:00H

Desde EL PAÍS

     
La tarde del próximo martes, 115 cardenales menores de 80 años, procedentes de 51 países, se encerrarán en la Capilla Sixtina para tratar de elegir al nuevo pontífice de la Iglesia católica, después de que el anterior, Benedicto XVI, hiciera efectiva su renuncia el pasado 28 de febrero a las ocho de la tarde. Después de cinco días de reuniones, el colegio cardenalicio —formado por los 115 electores y los 90 purpurados mayores de 80 años— decidió este viernes fijar la fecha del cónclave para el día 12. El rito será cumplido con toda la solemnidad de que es capaz el Vaticano. En el momento en que un candidato obtenga los dos tercios de los votos, el cardenal decano le preguntará: “¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice?”.

Por la mañana, los 205 cardenales participarán en la basílica de San Pedro en la misa Pro eligendo Romano Pontifice, a la que podrán asistir todos los fieles que madruguen y el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. Por la tarde, los 115 electores —eran 117, pero el cardenal indonesio Darmaatmadja ha renunciado por enfermedad y el escocés O’Brien por un viejo asunto de acoso a otros sacerdotes— se reunirán en la capilla Paulina para ir en procesión a la Capilla Sixtina. En el trayecto recitarán letanías y entonarán cánticos para invocar la ayuda del Espíritu Santo. Una vez bajo el Juicio Final de Miguel Ángel, lo primero que harán los electores será comprometerse bajo juramento a no revelar jamás lo que allí suceda. El recinto ha sido blindado electrónicamente para evitar cualquier tipo de conexión con el exterior.

Las votaciones serán secretas. Los cardenales recibirán unas tarjetas rectangulares con la inscripción en latín “eligo in Summun Pontificem”. Deberán escribir solo un nombre —más de uno convertiría el voto en nulo—, intentando que su caligrafía no pueda ser reconocida. Son muy curiosas las normas que la constitución apostólica Universi Dominici Gregis contempla para garantizar una votación limpia. Entre otras cosas, advierte de que si se produce una votación entre los dos candidatos más votados, los interesados no pueden participar, y que si se detecta un caso de compra de votos —el llamado delito de simonía—, los infractores serán excomulgados, aunque el voto será valido. También está prohibido llegar a cualquier tipo de pactos para orientar el voto.

Si el martes ningún candidato obtuviese los 77 apoyos necesarios para ser elegido papa, sobre el cielo de Roma se elevará una fumata negra, y los cardenales volverán el miércoles a la Capilla Sixtina e intentarán de nuevo el consenso mediante dos votaciones por la mañana y dos por la tarde. Si el desacuerdo persistiera después de tres días de votaciones, los electores tomarán un descanso un día para dedicarse a la oración y al cambio de pareceres. Tras la pausa, se iniciará otro turno de siete votaciones. En cualquier caso, ni la experiencia ni lo sucedido estos días inducen a temer que las votaciones se eternicen. En primer lugar, porque desde el siglo XIX ningún cónclave ha durado más de cuatro días. En 1978, solo se tardó dos días en elegir a Juan Pablo II, y en 2005, solo día y medio para elegir a Benedicto XVI. Y, en segundo lugar, porque durante las congregaciones generales que se han celebrado desde el lunes en el Vaticano se ha adelantado mucho el trabajo. Más de 100 cardenales de los 153 presentes ya han intervenido y los principales objetivos de los encuentros —conocerse entre sí y poner en común cuál es la situación de la Iglesia y cuáles sus necesidades— parece que se han alcanzado. Muchos de los cardenales, sobre todo los procedentes de Estados Unidos, insistieron en que, antes de elegir al sucesor de Joseph Ratzinger, necesitaban saber los detalles del caso Vatileaks, la filtración de documentos secretos del Papa.

Tal vez el martes por la tarde, el cardenal Giovanni Battista Re Andreoli —que sustituirá al cardenal Ángelo Raffaele Sodano Brignolo, que tiene 85 años y por tanto no podrá entrar en la Capilla Sixtina— obtenga respuesta positiva a la pregunta: “¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice?”. En ese caso, volverá a hacer otra pregunta: “¿Cómo quieres ser llamado?”. Una fumata blanca se elevará sobre el cielo de Roma y una nueva etapa para la Iglesia será anunciada al mundo bajo la vieja fórmula: “Habemus Papam”.

VENDER LA PRIMOGENITURA POR UN PLATO DE LENTEJAS

“Jacob dio a Esaú pan y guiso de lentejas, y éste comió y bebió, se levantó y se fue. Así desdeñó Esaú la primogenitura”. (Génesis XXV, 34). (Cuadro “Esaú y Jacob”, por Matías Stom)
 
Para muchos, este artículo no es novedad (Y ES ASÍ, fue publicado en 2008). PERO como no hay mejor sobre el particular (el relevo generacional en la apóstata Holanda de la anticatólica Casa de Orange-Nassau), lo tomamos del BLOG DEL CABILDO y lo publicamos.
 
 MÁXIMA ZORREGUIETA ES UNA APÓSTATA
 
Retrato NO OFICIAL de la Casa real Holandesa de Orange-Nassau. (Máxima Zorreguieta es la segunda de atrás)
 
La nena tenía todo para llegar adonde llegó. Una ascendencia familiar alvearista; un padre procesista y pusilánime, unas vacaciones en Punta, un colegio bilingüe y caro, un Yatch Club para aprender a navegar, un instructor de esquí en Bariloche, unas vacaciones en Florianópolis, unos dinerillos para trotar por Europa. Y tenía —y sigue teniendo— un Rafael Braun para que la inspirara y sostuviera espiritualmente.

Con tales antecedentes, ¿a quién podría sorprender que consintiera en que se basureara a su padre, impidiéndosele llevarla al altar?; ¿a quién que abandonara a su patria, exhibiéndose impúdicamente en medio de la opulencia cuando sus conciudadanos gimen?; ¿a quién que renegara de la Iglesia Católica, para abrazar el protestantismo?; ¿a quién que renunciara a educar a sus hijos en la Fe Verdadera?; ¿a quién puede sorprender incluso, que opte por vivir a gusto en un país en el que la degeneración y la contranatura tienen plena aceptación legal, mientras se escandalizan de nuestra represión militar al marxismo?; ¿a quién llamará la atención que se emparente con la alta alcurnia masónica de la Casa de Orange, homicida de católicos?

El tilingaje nativo tuvo su princesa para festejar “lo grande que somos los argentinos”. No faltó un imbécil que pidiera la asistencia en Amsterdam de la fanfarria del Regimiento de Patricios, ni señoras y señoros encandilados por la gracia y el ropaje de la Mínima. Pero la Iglesia —¡ay, nuestra Santa Madre y sus pastores!— la que primero debió hablar y sancionar, amonestar y prevenir, dilucidar y distinguir, calló con culpa y cobardía. Y aceptó —sin llamarlo al orden— el protagonismo del desdichado Braun; un heresiarca no menor ligado al progresismo marxistoide de Criterio, como para que no quedasen dudas de la ninguna incompatibilidad entre el protestantismo y la, por ellos llamada, “Iglesia Conciliar”. Si para tales tipejos da lo mismo el apareamiento transitorio, el ritual vudú del connubio, el magnum sacramentum o el trámite luterano.

No somos profetas para anticipar futuros, por módicos que estos sean. Todo puede sucederle a la muchacha; desde rectificar sus graves torceduras de rumbos hasta escaparse con el guardaespaldas; desde consolidar sus desarraigos fieros hasta hallar prematura fama y muerte accidentada. Si significara algo para ella, le recomendaríamos la lectura del 
Infierno del Dante, con sus círculos bien dispuestos para dar albergue a los traidores de toda especie.

Más realistas y modestos, le recordamos una cancioncilla que habrá escuchado alguna vez en sus correrías: “Qué va a ser de ti, lejos de casa. Nena, qué va a ser de ti”.

Antonio Caponnetto

viernes, 1 de marzo de 2013

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL RELATIVISMO

Desde CATHOLIC.NET-  Vía ESPADA CATÓLICA

RELATIVISMO O ANULACIÓN DEL HOMBRE 

En nombre del relativismo, la dignidad del ser humano SE REDUCE A CERO

En Occidente le llamamos relativismo, pero en el fondo el relativismo no esconde más que la anulación del hombre como ser racional y, con ello, la anulación de su libertad. Vivimos en el universo de la contradicción permanente.  

Analicemos la situación en unos pocos aforismos, que son los mandamientos vigentes.

El primero y más importante de todos, que los engloba a todos, que los resume y abarca a todos, es el siguiente:

1. “Nada es verdad ni nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”. Ahora bien, la frasecita de Campoamor, que revela como ninguna otra el fin de las verdades absolutas, es la que incurre en la primera contradicción flagrante: nada es verdad ni nada es mentira… menos esta frase, este principio, este dogma aniquilador.
2. “Prohibido prohibir”, tradujeron los del mayo francés, una generación que continúa sin abandonar el poder. Ahora bien, si prohibimos prohibir, ya hay algo que sí está prohibido: prohibir.
3. “Todo es opinable”, aseguran los hombres de la sociedad de la comunicación. Sí, todo es opinable; todo menos justamente eso: que todo sea opinable.
4. “Los dogmas son inadmisibles”. Salvo justamente el que a acabo de enunciar, indemostrable pero de aplicación forzosa. En cualquier caso, el hombre siempre parte de un dogma para concluir, tanto en el pensamiento deductivo como en el inductivo.
5. “Libertad de pensamiento”. Muy cierto, pero dos más dos sólo son cuatro en base 1 y por definición. Nadie comienza pensar desde cero, sino desde un eje de coordenadas que le viene dado. El pensamiento humano está sometido a reglas estrechas, que componen lo que se conoce como la ciencia de la lógica: no damos para más y no es para avergonzarse de ello. A fin de cuentas, mal de muchos...
6. “Toda idea, principio o creencia es tan respetable como otra”. ¿Todas? No, porque la que acabo de escribir vale mucho más que cualquier otra y es acreedora del mayor de los respetos.
7. “Eduquemos en libertad”. Pero eso es imposible: si concedemos libertad al alumno para someterse o rechazar la educación, seguramente optará por la libertad de no educarse, sobre todo si piensa en el sometimiento y el esfuerzo que implica el hacerlo. Lo único que importa es la tolerancia, no las ideas que se toleran. Es más, la misma libertad de expresión es un atentado contra la libertad ajena, en cuanto pude influir en el interlocutor.
8. “No acepto aquello que no sea demostrable”. Pero ni tan siquiera puedo demostrar nuestra existencia. Lo empíricamente demostrable no alanza ni el 0,1% e lo conocimientos humanos. Tampoco puedo dar razón de mi existencia.
9. “Lo que se ve, existe, y lo que no se ve, no existe”. Pero nuestros sentidos nos engañan. Además, de esta forma no existirían la lunas de Júpiter, ni el amor, ni el dolor, ni la belleza, ni el arte, ni la literatura… Además, ¿estamos seguros de que la vida no es sueño y ensueño no es la verdadera vida?
10. “Nadie puede decir lo que está bien o lo que está mal”. Pero esta política de no injerencia es buena en sí misma, así como sus numerosos desarrollos en forma de juicios morales, esos juicios que constantemente estamos pronunciando. Es más, si en algo creemos es en nuestras críticas al próximo o en nuestros halagos (en ésos menos, dado que resultan menos numerosos).
No me extraña que el hombre actual esté mareado. Sufre de vértigo intelectual y sus síntomas son: falta de personalidad, acentuada inseguridad en sus talentos. O sea, que el relativismo le ha llevado al complejo de inferioridad, a la tristeza: Porque el hombre puede ser bueno o malo, sabio o ignorante, pero lo que su propia naturaleza racional no puede aceptar jamás sin romperse en pedazos es vivir en la contradicción. El único velo capaz de ocultar la incoherencia es la locura. Y ésa es, precisamente, la meta lógica de todo relativismo.

¡LAS NACIONES SE PREPARAN PARA LA GUERRA!

Yahveh Dios, en el mensaje "¡TODO ESTÁ PLANEADO PARA DESESTABILIZAR LA PAZ!", advierte la inminencia de una gran guerra (que preparará la venida del anticristo). En este nuevo mensaje, dado a Enoc el día 10 de Febrero de 2013, a las 13:35, se reitera dicha advertencia; pero también declara que los sobrevivientes, ya purificados, verán la Restauración del los Cielos y la tierra. (Tomado de www.mensajesdelbuenpastorenoc.org)

¡LAS NACIONES SE PREPARAN PARA LA GUERRA!



LLAMADO URGENTE DE DIOS PADRE A LA HUMANIDAD

Pueblo mío, paz a vosotros.

Las naciones se prepararán para la guerra. Los emisarios del mal buscan acabar con una tercera parte de la humanidad, todo está planeado para desestabilizar la paz. Los reyes de las naciones poderosas al servicio de mi adversario quieren dar inicio a la guerra, para establecer su reinado de dominio y sometimiento a las naciones y así allanar el camino para la aparición del anticristo. Planes de destrucción masiva van a ponerse en marcha, aprovechando el conflicto bélico. La muerte silenciosa será esparcida por los aires, el caos y la anarquía, por un tiempo la humanidad vivirá.

Mi pueblo comenzará a ser purificado en el horno de la tribulación; el retumbar de los corceles, el estallido de las bombas y el estruendo de los pájaros de acero, se robarán la paz de mi creación. Mi tierra se estremecerá y gemirá como mujer en parto, mi pueblo caminará al destierro; las mujeres, los niños y los ancianos, abandonarán las ciudades; los jóvenes serán reclutados y los hombres serán más escasos que el oro de Ofir.

Ayes se escucharán por doquier, la hija de mi pueblo será mancillada, su honor y su vergüenza rodarán por el suelo. ¡Oh, cuánto dolor hay en mi pueblo, la desgracia le ha venido de improvisto!. De nada vale gritar, nadie escuchará, todo es caos y desolación. Las ciudades parecen fantasmas, el silencio de la muerte las habita; mi pueblo ha comenzado su calvario, su tragedia es un grito desesperado que traspasa la inmensidad del universo, clamando justicia y libertad.

¡Ay de ti, Jerusalén, porque no quedará de ti piedra sobre piedra!. Tus colinas serán tomadas por tus enemigos, tus casas saqueadas, tus hijas avergonzadas y tus valientes muertos.

Pueblo mío, preparaos, porque se acercan los días de vuestro desierto; todo tiene que cumplirse como está escrito; todo tiene su tiempo señalado en este mundo pasajero. La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de Dios perdura para siempre. La injusticia de los hombres despertará mi justicia, pero al final el orden y el derecho reinarán. Mis sobrevivientes serán mañana mi pueblo elegido que habitará conmigo, los nuevos cielos y la nueva tierra, de mi nueva creación. Quedad en mi paz, pueblo mío, heredad mía. Vuestro Padre, Yahvé, Señor de las Naciones.

Dad a conocer mis mensajes en todos los confines de la tierra.

martes, 26 de febrero de 2013

PROSEGUID VUESTRO CAMINO DE CRUZ

  
«Entonces dijo Jesús a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y cargue con su cruz, y sígame. Pues quien quisiere salvar su vida obrando contra mí, la perderá; mas quien perdiere su vida por amor a mí, la encontrará. Porque ¿de qué le sirve al hombre el ganar todo el mundo, si pierde su alma? ¿O con qué cambio podrá el hombre rescatarla una vez perdida? Ello es que el Hijo del hombre ha de venir revestido de la gloria de su Padre, acompañado de sus ángeles, a juzgar a los hombres; y entonces dará el pago a cada cual conforme a sus obras» (San Mateo XVI, 24-27).
«Si alguno quiere venir tras de mí niéguese a sí mismo, y cargue con su cruz, y sígame. Pues quien quisiere salvar su vida a costa de su fe, la perderá para siempre; mas quien perdiere su vida por amor de mí y del mensaje de salvación, la pondrá a salvo eternamente. Por cierto, ¿de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? Y una vez perdida, ¿por qué cambio podrá rescatarla? Ello es que quien se avergonzare de mí y de mi doctrina en medio de esta nación adúltera y pecadora, igualmente se avergonzará de él el Hijo del hombre cuando venga en la gloria de su Padre, acompañado de los santos ángeles» (San Marcos X, 34-38)
«Si alguno quiere venir en pos de mí que renuncie a sí mismo, lleve su cruz cada día, y me siga. Pues quien quisiere salvar su vida, la perderá; cuando al contrario, el que perdiere su vida por amor de mí, la pondrá a salvo. ¿Y qué adelanta el hombre con ganar todo el mundo, si es a costa suya, y perdiéndose a sí mismo? Porque quien se avergonzare de mí y de mis palabras, de ése se avergonzará el Hijo del hombre, cuando venga en su majestad, y en la de su Padre, y de los santos ángeles» (San Lucas IX, 23-26).

miércoles, 20 de febrero de 2013

DE LA INGRATITUD DE MUCHOS CRISTIANOS A LOS DONES DE DIOS

Nuestro Señor le revela a Santa Brígida que le aflige y mueve a dolor la ingratitud de muchísimas almas que, habiendo recibido gracias y favores de Dios (comenzando con el Santo Sacrificio de la Cruz), siguen en la vida de pecado; y muestra el terrible final que les esperará si no se convierten.

Revelaciones de Santa Brígida, Libro VI, cap. 12: "Quéjase el Señor de la mala correspondencia de muchos cristianos, a sus infinitos beneficios".

"Durante todo el día tendí mis manos a un pueblo infiel y rebelde, y lejos de volverse a Mi, me dio muerte." (Isaías LXV, 2)

Mira, hija mía, dice Jesucristo, cómo están delante de mí los que al parecer son míos; mira cómo se han vuelto. Lo veo todo esto y lo sufro con paciencia, y por la dureza de su corazón no quieren considerar todavía lo que por ellos hice, ni como estuve delante de ellos. Primeramente, como un hombre por cuyos ojos entraba una afiladísima cuchilla; en segundo lugar, como un hombre cuyo corazón era traspasado con una espada, y por último, como el hombre cuyos miembros todos se postraban desfallecidos con la amargura de la inminente Pasión; y así estuve delante de ellos. 

¿Qué significa el ojo sino mi cuerpo, al cual le era tan amarga la Pasión, como lo es el dolor y las punzadas en los ojos? Sin embargo, por amor sufría estas punzadas, ¿Qué significa la espada sino el dolor de mi Madre, que afligió más mi corazón que mi propio dolor? En tercer lugar, todo mi interior y todos mis miembros se extremecieron en mi Pasión. 

Así estuve delante de ellos, y esto padecí por salvarlos. Pero ahora todos lo desprecian, de nada hacen caso, como el hijo que abandona a su madre. Fuí para ellos como la madre que teniendo un hijo en su vientre, en la hora del parto desea que salga vivo, y si éste consigue el bautismo, no se duele mucho de su propia muerte. A semejanza de una madre, di con mi Pasión a luz al hombre, de las tinieblas del infierno a la luz perpetua de la gloria. Llevélo en mis entrañas con sumo trabajo, cuando cumplí todo lo que habían dicho los Profetas. Alimentélo a mis pechos, cuando le enseñé con mis palabras y le di los preceptos de la vida eterna. 

Pero el hombre, como el mal hijo que no hace caso del dolor de su madre, por el amor que le tuve, me desprecia y me irrita; por el dolor que tuve al darle a luz, me hace llorar; acrecienta la gravedad de mis heridas; para satisfacer mi hambre, me da piedras, y para saciar mi sed, me da lodo. Mas ¿qué dolor es este que me ocasiona el hombre, siendo yo inalterable e impasible, y Dios que eternamente vive? Me causa el hombre una especie de dolor, cuando se aparta de mí por medio del pecado, y no porque pueda caber en mí dolor alguno, sino como sucede al hombre que suele dolerse de la desgracia de otro. 

Causábame dolor el hombre, cuando ignoraba lo que era el pecado y su gravedad, cuando no tenía profetas ni ley, y aún no había oído mis palabras. Pero ahora me causa un dolor como de llanto, aunque soy inmortal, cuando después de conocer mi amor y mi voluntad, obra contra mis mandamientos y atrevidamente peca contra el dictamen de su conciencia; y aflíjome también, porque a causa de saber mi voluntad, bajan muchos al infierno a profundidad mayor de la que hubieran ido, si no hubiesen recibido mis mandamientos. 

Hacíame también el hombre ciertas heridas, aunque yo como Dios soy invulnerable, cuando amontonaba pecados sobre pecados. Pero ahora los hombres agravan mucho mis heridas, cuando no sólo multiplican los pecados, sino que se glorían y no se arrepienten de ellos. 

También me da piedras el hombre en vez de pan, y lodo para saciar mi sed. ¿Qué es el pan que apetezco sino el provecho de las almas, la contrición del corazón, el deseo de las cosas divinas y la humildad fervorosa en el amor? En vez de todo esto me dan los hombres piedras con la dureza de su corazón, me llenan de lodo con la impenitencia y vana confianza, tienen a menos volver a mí por las amonestaciones y castigos, y se desdeñan de mirarme y de considerar mi amor. 

Por tanto, bien puedo quejarme de que como una madre los di a luz con los dolores de mi Pasión, pero ellos prefieren estar en las tinieblas. Alimentélos con la leche de mi dulzura, y los sigo alimentando y no hacen caso, y así, al dolor de la ignorancia añaden el lodo de la malicia. Fatíganme con sus muchos pecados, en vez de reanimarme en favor de ellos con lágrimas y virtudes. Y me presentan piedras, cuando debían presentarme la dulzura de costumbres. Por consiguiente, como justo juez que tiene paciencia con justicia, y misericordia con justicia, y sabiduría con misericordia, me levantaré contra ellos a su debido tiempo para juzgarlos según sus méritos, y verán mi gloria dentro y fuera del cielo, encima y debajo, y en rededor, y en todo lugar, y en todos los valles y collados, y hasta la verán los que se condenen, y serán justamente confundidos.

martes, 12 de febrero de 2013

VATICANO: RENUNCIA BENEDICTO XVI – HABEMUS CÓNCLAVE

Nos sorprende cada vez más la secta vaticana: Ahora, Benedicto XVI anunció que el día 28 del presente mes renunciará al Pontificado por “faltarle fuerzas” para ejercer su Ministerio. Se presentan nombres de posibles sucesores, pero en el Vaticano cualquier cosa puede pasar: Los candidatos más opcionados pueden cambiar en cualquier momento. (VALE ADVERTIR QUE LA VERDADERA IGLESIA CATÓLICA ESTÁ EN SEDE VACANTE DESDE 1958). (Noticias tomadas de INFOCATÓLICA y REUTERS – Vía TRADICIÓN CATÓLICA)
  
1.º RENUNCIA DE BENEDICTO XVI 
No se encuentra con suficientes fuerzas- Benedicto XVI renuncia a seguir siendo el Obispo de Roma
 
Benedicto XVI, luego de casi 8 años, renunciará al pontificado. Así lo declaró ante los cardenales.
  
Benedicto XVI ha anunciado que renuncia a su ministerio como Papa. Lo ha hecho personalmente, en latín, durante el consistorio para la canonización de los mártires de Otranto. El Santo Padre ha asegurado que no se encuentra con fuerzas y que su vigor «tanto del cuerpo como del espíritu (…) en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado». El 28 de febrero la sede de Roma quedará vacante y se convocará el cónclave para elegir al nuevo Pontífice.
  
(InfoCatólica) Benedicto XVI dejará el Pontificado el próximo 28 de febrero a las 20.00 horas «por falta de fuerzas».
 
Palabras del Papa:
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
  
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
  
Vaticano, 10 de febrero 2013
BENEDICTUS PP. XVI
  
El último Pontífice en renunciar fue Gregorio XII, el veneciano Angelo Correr, que dimitió en 1515, dos años antes de morir. Los otros casos de renuncia al pontificado han sido los de Benedicto IX, elegido en el 1032 y Celestino V, que renunció en 1294 al declararse carente de experiencia en el manejo de los asuntos de la Iglesia.
  
Celestino V (San Pedro Celestino), renunció a la dignidad pontificia al poco tiempo de su elección como Papa (1294), y se retiró a un monasterio benedictino
  
El Santo Padre habló de esta posibilidad
A finales de septiembre de 2011 el diario milanés “Libero” publicó un artículo de Antonio Socci que ponía en circulación los rumores de una futura dimisión del Papa sin ofrecer ninguna fuente, ni dato más concreto.
  
Por este motivo, el padre Lombardi (…), con una sonrisa, respondió sorprendido a los periodistas: 
«Si lo dice Socci, hay que preguntarle de dónde ha tomado esta información. Lo que sabemos todos es lo que el mismo Papa ha escrito en el libro entrevista ‘Luz del mundo’. No tengo otras informaciones».
En la entrevista “Luz del mundo”, publicada en el año 2010, en respuesta al periodista Peter Seewald, Benedicto XVI declaraba: 
«Si el Papa llega a reconocer con claridad que física, psíquica y mentalmente no puede ya con el encargo de su oficio, tiene el derecho y, en ciertas circunstancias, también el deber de renunciar».
Pero en el mismo libro, el Papa añade hablando de las dificultades de la Iglesia, en particular tras el descubrimiento de los casos de pedofilia: 
«Si el peligro es grande, no se debe huir de él. Por eso, ciertamente no es el momento de renunciar. Justamente en un momento como éste hay que permanecer firme y arrostrar la situación difícil. Ése es mi concepción. Se puede renunciar en un momento sereno, o cuando ya no se puede más. Pero no se debe huir en el peligro y decir: que lo haga otro».
Renuncia del Papa y sede vacante en el Código de Derecho Canónico
Se conoce como periodo de Sede Vacante el periodo que hay entre el momento en que se produce la vacante en la Sede romana y la elección del siguiente sucesor de San Pedro. Este periodo ha sido regulado con detalle por la legislación canónica, teniendo en cuenta que se trata de un periodo delicado para la vida de la Iglesia.
    
La vacante de la sede romana se puede producir por fallecimiento del Romano Pontífice y por renuncia. Cuando el Papa fallece se produce en ese momento la Sede vacante; y en cuanto a la renuncia, el canon 332 § 2 da los requisitos para su validez:
Canon 332: Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie.
Por lo tanto, la renuncia sería efectiva desde el momento en que se manifiesta formalmente. Obsérvese que no se requiere que se haga por escrito. Sí que se haga de modo formal, pero hay otros modos de expresar formalmente la renuncia.
   
Desde el momento de producirse la vacante se aplica el principio de Nihil innovetur, o que no se innove nada, según declara el canon 335:
Canon 335: Al quedar vacante o totalmente impedida la sede romana, nada se ha de innovar en el régimen de la Iglesia universal: han de observarse, sin embargo, las leyes especiales dadas para esos casos.
El concepto de Sede Impedida lo define el canon 412 para una sede diocesana. Nada obsta para que también se aplique a la Sede Romana.
Canon 412: Se considera impedida la sede episcopal cuando por cautiverio, relegación, destierro o incapacidad, el Obispo diocesano se encuentra totalmente imposibilitado para ejercer su función pastoral en la diócesis, de suerte que ni aun por carta pueda comunicarse con sus diocesanos.
  
2.º POSIBLES CANDIDATOS PARA LA SUCESIÓN (Actualizado a cierre de edición)
Tras el anuncio de Benedicto XVI, estos son los candidatos que suenan con más fuerza para ser elegidos como sucesor del Papa.
  
Ciudad de México/Agencia Reuters. Si bien no existen candidatos oficiales para suceder a Benedicto XVI, quien anunció que dejará el cargo el 28 de febrero, a continuación sigue la lista de los ‘papables’ o potenciales pontífices, que son los que se mencionaron con más frecuencia recientemente.
  
La lista es alfabética, no en orden de sus posibilidades, y probablemente cambie entre hoy y el momento en que se celebre el cónclave en marzo.
  
Joao Braz de Aviz Hack (Brasil, 65 años): Llevó un aire fresco al departamento vaticano de congregaciones religiosas cuando asumió en el 2011. Apoya la preferencia por los pobres en la Teología para la Liberación latinoamericana, pero no los excesos de sus impulsores. Su perfil bajo podría jugarle en contra.
  
Timothy Michael Dolan Radcliffe (Estados Unidos, 62 años): Se convirtió en la voz del catolicismo estadounidense tras ser nombrado arzobispo de Nueva York en el 2009. Su humor y su dinamismo han impresionado al Vaticano, donde suelen faltar esas características. Pero los cardenales son cautos ante un “Papa de una superpotencia” y su estilo efusivo podría ser demasiado estadounidense para algunos. 
  
Marc Armand Ouellet Michaud PSS (Canadá, 68 años): Es en la práctica el principal director de personal del Vaticano como jefe de la Congregación de Obispos. Alguna vez dijo que convertirse en Papa “sería una pesadilla”. Aunque está bien conectado, el laicismo amplio de su Quebec natal podría resultarle un punto negativo.
  
Gianfranco Ravasi Tavola (Italia, 70 años): Ha sido ministro de Cultura del Vaticano desde el 2007 y representa a la Iglesia en los mundos de las artes, la ciencia, la cultura e incluso ante los ateos. Este perfil podría perjudicarlo si los cardenales deciden que requieren a un pastor experimentado más que otro profesor como Papa.
 
Leonardo Sandri Righi (Argentina, 69 años): Es una figura “transatlántica”, nacido en Buenos Aires de padres italianos. Tuvo el tercer puesto en importancia en el Vaticano como su jefe de gabinete entre el 2000 y el 2007. Pero carece de experiencia pastoral y su labor supervisando a las iglesias orientales no es una posición de poder en Roma.
 
Odilo Pedro Scherer Steffens (Brasil, 63 años):  Se ubica como el candidato latinoamericano más fuerte. Arzobispo de Sao Paulo, la mayor diócesis en el mayor país católico, es conservador en su nación, pero en otras partes resultaría moderado. El rápido crecimiento de las iglesias protestantes en Brasil podría no beneficiarlo.
  
Christoph Maria Michael Hugo Damian Peter Adalbert Graf von Schönborn von Doblhoff OP (Austria, 67 años): Es un ex estudiante del Papa Benedicto XVI con un acercamiento pastoral que el pontífice no tiene. El arzobispo de Viena figura como papable desde que editó el catecismo de la Iglesia en la década de 1990. Pero algunas posturas cautelosas en materia de reformas y el fuerte disenso de parte de algunos clérigos austríacos no lo favorecen.
  
Angelo Scola Colombo (Italia, 71 años): Es un arzobispo de Milán, una plataforma para el papado, y es la principal apuesta de muchos italianos. Experto en bioética, también conoce el Islam como responsable de una fundación para promover el entendimiento entre cristianos y musulmanes. Su densa oratoria podría alejar a los cardenales que busquen un comunicador carismático.
  
Luis Antonio Tagle y Gokim (Filipinas, 55 años): Tiene un carisma que se suele comparar con el del fallecido Juan Pablo II. También es un colaborador estrecho de Benedicto XVI luego de trabajar con él en la Comisión Teológica Internacional. Si bien tiene muchos partidarios, solo se convirtió en cardenal en el 2012 y los cónclaves son cautos frente a los candidatos jóvenes.
  
Peter Kodwo Appiah Turkson (Ghana, 64 años): Es el principal candidato africano. Jefe de la oficina de justicia y paz del Vaticano, es el portavoz de la conciencia social de la Iglesia y respalda la reforma financiera mundial. Mostró un video criticando a los musulmanes en un reciente sínodo vaticano, generando dudas sobre qué piensa del Islam.
  
PREGUNTAS DE JORGE RONDÓN SANTOS: 
  • ¿Será que Benedicto XVI ha decidido renunciar para volver a la verdadera Iglesia Católica?
  • ¿La renuncia fue motivada por los graves escándalos que han sacudido al Vaticano (acusaciones de pederastia, VatiLeaks, presiones de la Curia Romana)?
  • ¿El próximo Papa será el “Petrus Románus” del que habla San Malaquías en su “Profecía de los Papas”?
  • ¿Qué será de la Fraternidad San Pío X? ¿Logrará vencer a Roma? ¿Acordará con el enemigo conciliar (como hiciera la Fraternidad San Juan Vianney al morir su fundador)?
  • ¿Asistiremos impotentes a un “Asís V”, o se acabará finalmente esta pesadilla ecuménica?
  • ¿El próximo Papa depondrá las herejías del nefasto Vaticano II? ¿O perseverará en sus errores?
  • ¿Será que los verdaderos Católicos (los sedevacantistas) superaremos nuestros odios parroquiales y nos reuniremos en cónclave para escoger al Verdadero sucesor de Pío XII y terminar estos años de interregno?
  • ¿NO SERÁ MÁS BIEN QUE ESTA SITUACIÓN DE APOSTASÍA INICIADA POR JUAN XXIII EN EL CONCILIO VATICANO II Y CONTINUADA HASTA EL PRESENTE SEGUIRÁ SU MARCHA IRREVERSIBLE HACIA EL ANTICRISTO, Y QUE LA ÚNICA ESPERANZA QUE DEBEMOS TENER ES LA GRAN PARUSÍA APOCALÍPTICA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO?
“Jesús dijo a Pedro: ‘Simón, Simón, mira que SATANÁS HA PEDIDO PODER PARA ZARANDEAROS COMO A TRIGO, PERO YO HE ROGADO POR TI, PARA QUE NO PIERDAS LA FE. Y tú, DESPUÉS QUE TE HAYAS CONVERTIDO, CONFIRMA A TUS HERMANOS’”. (LUCAS XXII, 31-32)

lunes, 11 de febrero de 2013

LA POBREZA: PENSAMIENTOS DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

 San Francisco de Asís

Siendo inminente la Cuaresma, reflexionemos con el seráfico San Francisco de Asís sobre la pobreza entendida como el desapego a los bienes materiales para buscar a Dios. (Tomado de LA PUERTA ANGOSTA) :
"Cualquiera que sea el modo que mejor te parezca de agradar al Señor Dios y seguir sus huellas y pobreza, hazlo con la bendición del Señor Dios y con mi obediencia". (De la "Carta a Fray Leon")

"Todos los hermanos empéñense en seguir la humildad y pobreza de nuestro Señor Jesucristo, y recuerden que ninguna otra cosa del mundo entero debemos tener, sino que, como dice el Apóstol: teniendo alimentos y con qué cubrirnos, estamos contentos con eso (cf. 1 Tim 6,8). Y deben gozarse cuando conviven con personas de baja condición y despreciadas, con pobres y débiles y enfermos y leprosos y los mendigos de los caminos. Y cuando sea necesario, vayan por limosna. Y no se avergüencen, sino más bien recuerden que nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios vivo (Jn 11,27) omnipotente, puso su faz como roca durísima (Is 50,7), y no se avergonzó. Y fue pobre y huésped y vivió de limosna él y la bienaventurada Virgen y sus discípulos. Y cuando la gente les ultraje y no quiera darles limosna, den gracias de ello a Dios; porque a causa de los ultrajes recibirán gran honor ante el tribunal de nuestro Señor Jesucristo. Y sepan que el ultraje no se imputa a los que lo sufren, sino a los que lo infieren. Y la limosna es herencia y justicia que se debe a los pobres y que nos adquirió nuestro Señor Jesucristo. Y los hermanos que trabajan adquiriéndola tendrán una gran recompensa, y hacen que la ganen y la adquieran los que se la dan; porque todo lo que dejarán los hombres en el mundo perecerá, pero, de la caridad y de las limosnas que hicieron, tendrán premio del Señor". (De la "Regla no bulada")

"¡Señora santa pobreza!, el Señor te salve con tu hermana la santa humildad.(...) La santa pobreza confunde a la codicia y avaricia y cuidados de este siglo. La santa humildad confunde a la soberbia y a todos los hombres que hay en el mundo, e igualmente a todas las cosas que hay en el mundo". (Del "Saludo a las virtudes")

"Siempre amen y guarden la santa pobreza, nuestra señora, y siempre se muestren fieles y sumisos a los prelados y todos los clérigos de la santa madre Iglesia". (Del "Testamento de Siena")

"Yo, el hermano Francisco, pequeñuelo, quiero seguir la vida y la pobreza del altísimo Señor nuestro Jesucristo y de su santísima Madre, y perseverar en ella hasta el fin; y os ruego, mis señoras, y os doy el consejo de que siempre viváis en esta santísima vida y pobreza. Y protegeos mucho, para que de ninguna manera os apartéis jamás de ella por la enseñanza o consejo de alguien". (Última voluntad escrita a Santa Clara)

"Donde hay pobreza con alegría, allí no hay codicia ni avaricia". (De las Admoniciones)

"Él, siendo rico (2 Cor 8,9), quiso sobre todas las cosas elegir, con la beatísima Virgen, su Madre, la pobreza en el mundo". (De la "Segunda carta a los fieles")