En el altar de las Benditas Ánimas de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora en Bermeo (Vizcaya, España), se puso un cartel explicativo en euskera y castellano negando el Purgatorio como si fuera (sus palabras) «una manera de pensar de tiempos pasados».
El texto literalmente dice:
«La imagen que ves en este altar corresponde a una manera de pensar de “tiempos pasados”.ARRIBA está el sacerdote que celebra la Eucaristía.ABAJO se ve a personas que sufren tormentos en el purgatorio.Nosotros no debemos creer en un Dios que hace sufrir a las personas. No merece la pena creer en un Dios así.Jesús nos enseñó que Dios es bueno con todos y solo quiere nuestro bien.TEN CONFIANZA en que todos tus seres queridos viven felices junto a Dios y cree también que tú también llegarás a vivir feliz junto a ellos.Eso da ESPERANZA, ganas de vivir y de hacer el bien.Esa ESPERANZA nos ayuda a ser buenas personas con todos».
Si bien no se ha divulgado quién redactó el texto o quién ordenó su publicación, es sabido que la parroquia está dirigida por el presbítero José María Cortázar Uriarte, párroco además de Santa Eufemia, encargado de la Zona Pastoral Bermeo y hasta el pasado Septiembre, vicario episcopal de la vicaría V (partido judicial de Guernica) de la diócesis de Bilbao, cuyo ordinario es Joseba Segura Etxezarraga (el de la dispensa por la alubiada, por si no lo ubicáis). Por tanto, él debió tener conocimiento del contenido del cartel y autorizar su publicación, a menos que sea tan incompetente que apruebe algo sin saber.
Infovaticana señala que la devoción a las Benditas Ánimas en Bermeo se remonta a la cofradía que existía en la iglesia de Santa María de la Atalaya (antecesora de la actual parroquia de la Asunción), y que en el Archivo Histórico Eclesiástico de la Diócesis de Bilbao se conservan los estatutos y documentos de la Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio de la parroquia de Santa María de Bermeo, fechados en 1846 y explicados entonces a los fieles también en lengua vasca.
El texto en el cartel frente al retablo, además de negar el Purgatorio (cuya existencia se deduce por las Sagradas Escrituras y ha sido sostenida como verdad de fe por los Padres griegos y latinos, y definida como dogma en los concilios de Roma, Cartago, Florencia, Letrán y Trento), conlleva a la herejía del universalismo (todo el mundo se salva sin importar en qué crea o cómo viva) y a la presunción de la misericordia de Dios, el primero de los seis pecados contra el Espíritu Santo (que no tienen absolución posible).
Aunque claro, ¿cómo van a creer los modernistas en el Purgatorio, si ellos niegan que sea un lugar real y a sus muertos les hacen “misas de la Resurrección” (con ornamentos blancos) como si se hubieran salvado?

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