viernes, 2 de octubre de 2026

OBISPÓN EN NUEVA ZELANDA: «QUE DICE EL GRINGO QUE NO IMPORTEMOS NADA DEL 62».


El obispón Stephen Marmion “collar de chocolate” Lowe, de 64 años, de Auckland (Nueva Zelanda), ha redescubierto las rúbricas litúrgicas. En una carta del 11 de septiembre, pidió a los presbíteros de su diócesis que revisaran cómo celebran realmente la Cena Novus Ordo a la luz de la Instrucción General del Misal Romano (IGMR) de 2002.
  
   
TRADUCCIÓN 

DIÓCESIS CATÓLICA DE AUCKLAND
Oficina del Obispo Católico
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11 de septiembre de 2026
  
A todos los sacerdotes y a los comités de liturgia parroquial y comunitaria
  
Queridos hermanos y hermanas en Cristo,
  
Quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecerles su participación en los recientes talleres del P. Paul Turner, tanto para sacerdotes como para laicos. Como se mencionó, estas charlas fueron una iniciativa de la Conferencia Episcopal para las seis diócesis, a la luz de la carta apostólica del Papa Francisco, Desidério Desiderávi.
  
En su carta, el Santo Padre escribió: «Una forma de cuidar y profundizar en la comprensión de los símbolos de la Liturgia es, sin duda, el ars celebrándi, el arte de celebrar. Esta expresión también está sujeta a diferentes interpretaciones. Su sentido se aclara si nos remitimos al sentido teológico de la Liturgia descrito en Sacrosánctum Concílium n. 7, al que ya me he referido varias veces. El ars celebrándi no puede reducirse a un mero mecanismo rubical, y mucho menos debe considerarse como una creatividad imaginativa, a veces desbordante, sin reglas. El rito es, en sí mismo, una norma, y ​​la norma nunca es un fin en sí misma, sino que siempre está al servicio de una realidad superior que pretende proteger» (DD 48).
  
Las presentaciones nos invitaron a la humildad al reflexionar sobre nuestra propia forma de celebrar. Reconozco que algunos consideraron que las presentaciones se centraron demasiado en las rúbricas y que les hubiera gustado que se profundizara más en las dimensiones teológicas y espirituales. Sin embargo, las rúbricas reflejan y nos señalan estos fundamentos teológicos y espirituales, y nuestra atención a ellos debe guiar nuestra manera de rezar la Misa como servidores de la Liturgia, que el Señor ha confiado a su Iglesia, en lugar de hacerlo según nuestro estilo devocional o espiritual personal. A título personal, he incorporado varios cambios a mi forma de celebrar la Liturgia para poder, junto con el pueblo de Dios, participar y celebrar los sagrados misterios con mayor plenitud. En particular, quisiera destacar el comentario del P. Paul de que no deberíamos reincorporar a la Liturgia elementos que formaban parte de la Misa en latín de 1962.
  
Como continuación de sus charlas, les pido que comiencen a reflexionar sobre el ars celebrándi con sus Comités de Liturgia, estudiando juntos la Instrucción General del Misal Romano y reflexionando sobre lo que esta instrucción dice acerca de la celebración de la Misa y su praxis en la Misa de su comunidad. Espero que este ejercicio sea un trabajo formativo para el Comité de Liturgia y una manera de mejorar nuestra celebración de la Eucaristía en la Diócesis, más acorde con lo que la Iglesia nos pide y más hermosa. Le he pedido a Randall Ramos, de la Oficina de Liturgia, que les proporcione una guía para su reflexión sobre este trabajo, y la primera parte se incluye aquí. Al trabajar en estos temas, por favor, cuenten con la ayuda de Randall, quien está a su disposición para apoyar la celebración de los sagrados misterios en toda la Diócesis.

Como parte de este trabajo, también solicito que todas las versiones de las partes de la Misa (Gloria, Sanctus, Aclamación Memorial, Gran Amén y Agnus Dei) sean fieles al texto del Misal. Esta fue la instrucción cuando se publicó el nuevo Misal en 2010, pero varias parroquias y escuelas siguen utilizando otras versiones para estas partes. Cuando se publicó el nuevo Misal, fue necesario solicitar permiso para las nuevas versiones de las partes de la Misa. Lamentablemente, esta iniciativa fracasó y ahora muchos grupos musicales utilizan sus propias versiones, lo que puede provocar que los fieles no canten.
  
Al elegir la música para la Misa, les recomiendo que utilicen la que se usa habitualmente. La música debe propiciar que todos los fieles participen de forma plena y consciente en las celebraciones litúrgicas, tal como lo exige la propia naturaleza de la liturgia (SC, 14).
  
Al clausurar la segunda sesión del Concilio Vaticano (4 de diciembre de 1963), San Pablo VI dijo sobre los debates conciliares acerca de la liturgia: «Los difíciles y complejos debates han tenido ricos resultados. Han llevado a conclusión un tema: la sagrada liturgia. Tratada antes que cualquier otro, en cierto sentido tiene prioridad sobre todos los demás por su dignidad intrínseca y su importancia para la vida de la Iglesia… Dios debe ocupar el primer lugar; la oración a Él es nuestro primer deber. La liturgia es la primera fuente de comunión divina en la que Dios comparte su propia vida con nosotros. Es también la primera escuela de la vida espiritual. La liturgia es el primer don que debemos ofrecer al pueblo cristiano unido a nosotros por la fe y el fervor de sus oraciones. Es también una invitación primordial a la humanidad, para que todos puedan ahora elevar sus voces mudas en una oración bendita y genuina y así experimentar ese indescriptible poder regenerador que se encuentra cuando se unen a nosotros para proclamar las alabanzas de Dios y las esperanzas del corazón humano por medio de Jesucristo y en el Espiritu Santo».
  
Que nuestro amor por la oración de la Eucaristía, es decir, la Misa, siga creciendo para que juntos, como sacerdotes y fieles, podamos adentrarnos más profundamente en el misterio de Aquel que se ofrece por nosotros. Que siempre cantemos sus alabanzas.
  
Sinceramente en Cristo el Buen Pastor

[Fdo.] ✠ Steve Lowe
Obispo de Auckland
  
La carta sigue a los talleres dirigidos por el liturgista estadounidense Paul Turner (rector de la catedral de la Inmaculada Concepción en Kansas City-San José, Misuri) que fueron organizados por la Conferencia de Obispos Católicos de Nueva Zelanda en las seis diócesis del país.
  
En el caso de la diócesis de Auckland (la más grande de Nueva Zelanda, aunque no la principal), el taller tuvo lugar el 25 de Julio próximo pasado.

Visto en cierto modo, tiene sentido: incorporar elementos de la liturgia anterior al Novus Ordo es como ponerle parches de tafetán a unos harapos.

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