La religiosa británica Helen Mary Josephine Alford OP, presidenta de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, comentando el relato evangélico de la conversación de Jesús y la mujer samaritana de que habla el capítulo IV del Evangelio de San Juan, afirma que hubo un “coqueteo”.
«Uno de mis hermanos dominicos presenta esta historia como el modelo o paradigma básico de evangelización para la Iglesia. Él identifica cuatro etapas en ella, argumentando que todas ellas son importantes, y es que lo son. El orden es importante. De una manera un tanto provocadora, pero pienso que esta es una provocación útil: él llama a esta primera etapa “coqueteo” [en el original inglés, flirting, N. del E.], una conversación entre una mujer y un hombre que están solos. Jesús lleva la discusión y la va transformando gradualmente por su pregunta a una meditación sobre la felicidad y la plenitud humana. Sin embargo, la ambigüedad persiste por largo tiempo, puesto que uno tiene la impresión de que la misma palabra significa distintas cosas para Jesús y la mujer samaritana. Solo cuando parece un poco convencida por Jesús, le dice “Señor, dame de esa agua, para que nunca más tenga sed ni tenga que venir aquí nunca”».
Tal como ella misma admitió con toda franqueza, la teoría la había ideado «uno de mis hermanos dominicos», el presbítero polaco Michał Paluch, que postula que la evangelización tiene cuatro fases: el despertar inicial del deseo, la confrontación con la propia fragilidad, la apertura a la verdad y, finalmente, la transmisión a otros de lo recibido.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, “coqueteo” significa «entablar relaciones amorosas» y tiene por sinónimos “amorío”, “flirteo” (que es un anglicismo derivado de flirting), “ligue”, “conquista”, “rollo” (por lo que esta se circunscribe al amor eros, no a la caridad, que tiene como finalidad a Dios en Sí mismo y por Él al prójimo); de ahí que ligar muestra la existencia de una necesidad, lo cual es incompatible con Nuestro Señor, que no necesita nada ni de nadie, al ser como es Dios, y todas sus palabras y obras eran perfectas y tenían como finalidad dar gloria a Su Padre y salvar a las almas, por lo que no es de recibo insinuar si quiera que Él se valiese de tonterías como ésa.
Y si nos vamos al contexto (que es la excusa favorita de los modernistas), tampoco era posible que hubiese coqueteo o que el episodio se lea como tal, por un lado porque en las sociedades orientales, el amor se construye dentro del matrimonio (que es concertado por las familias y no por los interesados); y por el otro, porque en el mismo relato evangélico se lee que los discípulos se extrañaron que se extrañaron de ver a Nuestro Señor hablar a solas con una mujer.
Economista de profesión, Alford fue recibida como miembro ordinario de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales el 4 de septiembre de 2020 por Francisco Bergoglio, quien la nombró presidenta del mismo el 1 de Abril de 2023, siendo ratificada posteriormente por León XIV Riggitano-Prévost.
La intervención tuvo lugar en el Aula Pablo VI, durante la primera jornada del encuentro «A diez años de Amóris lætítia: anunciar el Evangelio con las familias hoy», organizado por León XIV Riggitano-Prévost y al cual asistieron los presidentes de las Conferencias Episcopales y los jerarcas de las iglesias orientales. Pero como visto predican un Evangelio a la altura de novela de Wattpad, vaciado por la Alta y Baja Crítica donde se pretende discernir con prismáticos modernistas al “Jesús histórico” amoldado al presentismo, no están predicando el Evangelio verdadero, y por tanto, incurren en el anatema de San Pablo: «Si alguno, así sea un ángel del cielo, os predica un evangelio distinto al que habéis recibido, sea anatema».

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