El obispón de Scranton (Pensilvania) Joseph Charles Bambera Kucharski, presidente del Comité de Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, envió un vídeomensaje de saludo a los judíos en ocasión de sus fiestas de Rosh Hashaná (el año nuevo civil judío –el litúrgico comienza seis meses después–) y el Yom Kipur (el día de la Expiación):
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TRADUCCIÓN
Mientras nuestros amigos y vecinos judíos celebran el Yom Kipur (el Día de la Expiación), quiero expresarles mis más sinceros deseos de un día significativo y pacífico.El Yom Kipur es el día más sagrado del año judío para las comunidades judías de todo el mundo. Se celebra con ayuno, oración y arrepentimiento, y buscando la reconciliación con Dios y entre nosotros. Siguiendo el gozo de hace pocos días de la renovación del Rosh Hashaná (el Año nuevo civil judío), el Yom Kipur invita a un examen profundo del año transcurrido y un compromiso con el año que viene. En el centro de esta celebración está el reconocimiento de que nuestras relaciones con Dios y los unos con los otros nos llaman continuamente a la reflexión, al arrepentimiento, y una renovación para considerar cómo podemos vivir con mayor fidelidad y generosidad.Estos temas también resuenan profundamente con nosotros como católicos y nuestra relación con el pueblo judío no se trata simplemente de un diálogo entre dos comunidades religiosas. Tiene sus raíces en los profundos lazos espirituales que nos unen, incluyendo nuestro patrimonio común y la herencia escritural de la que se nutren ambas tradiciones. Por eso es importante construir relaciones genuinas.La amistad y el entendimiento entre judíos y católicos son de suma importancia. Por eso también debemos rechazar el antisemitismo en todas sus formas y trabajar juntos para asegurar que el pueblo judío pueda vivir y practicar su religión [carraspeo], libres de odio y miedo. Como católicos, estamos llamados no solo a oponernos al antisemitismo cuando aparece, sino también para profundizar nuestra comprensión del judaísmo y del pueblo judío. Las relaciones que han crecido entre nuestras comunidades, particularmente a través de promulgación de Nostra Ætáte nos recuerda que el diálogo no es simplemente un intercambio de ideas. En su mejor expresión, crea amistades, genera confianza y nos ayuda a reconocer nuestras responsabilidades mutuas.En este Yom Kipur, que el año venidero traiga mayor comprensión, amistad y paz entre nuestras comunidades.Gujmár jatimá tová (גְּמַר חֲתִימָה טוֹבָה, “un buen sellado final” [en el libro de la vida]).
Empecemos por el principio: El Yom kipur era una festividad que se realizaba una confesión nacional y que implicaba el sacrificio de un macho cabrío (la ofrenda para expiación de los pecados) y el envío a despoblado de otro cargado simbólico de los pecados del pueblo de Israel.
Como con la muerte de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario, las ceremonias del Yom Kipur (y las demás prescritas en la Ley de Moisés) cesaron de tener eficacia porque eran figuras de aquella, y en la actual ley de la gracia, no se pueden observar sin pecado mortal de apostasía y superstición (contrario al Primer mandamiento de la Ley de Dios):
«Dios puede ser adorado erróneamente, ya sea mediante la falsa adoración o mediante la adoración superflua. […] Las ceremonias y prácticas de la religión judía anunciaban la venida del Mesías, por lo que, tras la llegada de nuestro Señor, no podían emplearse sin caer en la superstición [=falsa adoración]. Dado que la falsedad en la religión constituye una grave ofensa a Dios, este tipo de superstición es pecado mortal» (Padre Thomas Slater SJ, Manual de Teología Moral, vol. I, 5.ª ed., cap. “Sobre la superstición”, § “Formas erróneas de adorar a Dios”. Londres, Burns Oates & Washbourne, 1925], pág. 140).
Finalmente, Bambera concluye con la frase Gujmár jatimá tová (גְּמַר חֲתִימָה טוֹבָה, “un buen sellado final” [en el libro de la vida]), un saludo que usan los judíos durante la semana entre el Año nuevo y el Día de la expiación, que merece un análisis particular.
Si bien la idea de un Libro de la Vida se remonta al Antiguo Testamento (véase Éxodo 32, 32-33; Salmo 68, 29; Eclesiástico 24, 32) y se enseña claramente en el Nuevo (véase Filipenses 4, 3; o Apocalipsis 20, 15), la del “buen sellado final” es de origen mesopotámico:
- Himno del rey Rim-Sîn I de Larsa al dios Haya, línea 51-52: «Concede debidamente un gozoso reinado de largos días al príncipe Rim-Sîn, marcando sus años en la tabla de la vida, para siempre inalterable».
- Carta de Nabû-šumu-iddina, inspector del templo de Nebo, al rey Asaradón de Asiria (tablilla Kuyunjik 545), líneas 1-12: «Al rey, mi señor, su siervo Nabû-šumu-iddina. Que todo sea muy bueno para el rey, mi señor. Que Nebo y Marduk bendigan al rey, mi señor. El 7 es el día para cuadrar las cuentas. ¡Que Nebo cuadre para siempre la cuenta del rey, mi señor, y las de los hijos de mi señor, en su libro de cuentas de la vida!».
y ha sido incorporada en el Talmud de Babilonia, tratado Rosh Hashaná 16b, 12:
HEBREO
אָמַר רַבִּי כְּרוּסְפָּדַאי אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן : שְׁלֹשָׁה סְפָרִים נִפְתָּחִין בְּרֹאשׁ הַשָּׁנָה, אֶחָד שֶׁל רְשָׁעִים גְּמוּרִין, וְאֶחָד שֶׁל צַדִּיקִים גְּמוּרִין, וְאֶחָד שֶׁל בֵּינוֹנִיִּים. צַדִּיקִים גְּמוּרִין — נִכְתָּבִין וְנֶחְתָּמִין לְאַלְתַּר לְחַיִּים, רְשָׁעִים גְּמוּרִין — נִכְתָּבִין וְנֶחְתָּמִין לְאַלְתַּר לְמִיתָה, בֵּינוֹנִיִּים — תְּלוּיִין וְעוֹמְדִין מֵרֹאשׁ הַשָּׁנָה וְעַד יוֹם הַכִּפּוּרִים, זָכוּ — נִכְתָּבִין לְחַיִּים, לֹא זָכוּ — נִכְתָּבִין לְמִיתָה.
TRADUCCIÓN
«La Guemará vuelve a hablar del Día del Juicio. El rabino Kruspedai dijo que el rabino Yojanán dijo: “Tres libros se abren en Rosh Hashaná ante el Santo, Bendito Sea: uno de personas totalmente malvadas, uno de personas totalmente justas y uno de personas intermedias cuyas buenas y malas obras están equilibradas. Las personas totalmente justas son escritas y selladas inmediatamente para la vida; las personas totalmente malvadas son escritas y selladas inmediatamente para la muerte; y a las personas intermedias se les deja su juicio suspendido desde Rosh Hashaná hasta Yom Kipur, quedando su destino indeciso. Si lo merecen, mediante las buenas obras y mandamientos que realizan durante este período, son escritas para la vida; si no lo merecen, son escritas para la muerte”».
En limpio, se extrae que Bambera (y la USCBC) respaldan al judaísmo, si no instando explícitamente a la conversión de los católicos a esa religión, sí dando a entender que aún es agradable a Dios. Y de ese modo, ellos faltan a la caridad porque le niegan a los judíos la posibilidad de convertirse y salvarse.
Podemos contrastar lo anterior con la forma en que el Vaticano reaccionó ante una petición judía de que el Papa interviniera en favor de los judíos en Polonia durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
El 30 de diciembre de 1915, el Comité Judío Estadounidense envió una petición al Papa Benedicto XV Della Chiesa (reinó entre 1914 y 1922) para que utilizara su influencia moral y espiritual para aliviar el sufrimiento del pueblo judío en ciertas regiones durante la Gran Guerra europea. Con ese fin, incluyeron una copia de su libro Los judíos en la zona de guerra del este.
Su petición dice lo siguiente (Fuente: Samson D. Oppenheim, editor: The American Jewish Year Book 5678. Filadelfia, Sociedad de Publicaciones Judías de Estados Unidos 1917, págs. 453-456).
Nueva York, 30 de diciembre de 1915.Su Santidad:Los peticionarios, ciudadanos de los Estados Unidos de América y seguidores de la fe judía, han conocido con creciente horror las indescriptibles crueldades y penurias sufridas por sus correligionarios en diversos países beligerantes desde el estallido del actual conflicto mundial. Mucho más allá de los sufrimientos que esta calamidad ha infligido a quienes profesan otras religiones, y además de los estragos y la destrucción ocasionados por el choque de los ejércitos contendientes a todos los que se encuentran en la esfera de sus hostilidades, los judíos han sido objeto de una persecución especial y han sido sometidos a medidas opresivas que no han soportado sus compatriotas de otras creencias. Se han fomentado la pasión y el prejuicio contra nuestros desafortunados hermanos, frecuentemente por aquellos que comparten su misma lealtad política, hasta que su situación se ha vuelto insoportable. En algunas de las tierras donde han residido durante mucho tiempo, sus propios vecinos están empeñados en su aniquilación, ejerciendo contra ellos la más refinada crueldad y, en muchos casos, mediante un boicot económico, condenándolos a la inanición. Presentamos aquí hechos comprobados que solo revelan una pequeña parte de la espantosa verdad.Convencidos plenamente de que, de haber tenido Su Santidad conocimiento de estos hechos, la Santa Sede habría ejercido de inmediato la profunda influencia moral, ética y religiosa con la que está dotada la Iglesia Católica Romana sobre aquellos que consideran a Su Santidad su Pastor, pero que lamentablemente han participado en esta persecución, con toda la debida veneración nos dirigimos ahora al Sumo Pontífice en busca de auxilio en esta amarga hora de nuestra necesidad, conscientes de la ejemplar humanidad por la que Su Santidad se distingue con justicia. Es nuestra sincera oración que esta ocasión sea considerada apropiada para recurrir a la autoridad conferida al Soberano de la gran Jerarquía Católica Romana, para exhortar a Sus Cardenales, Arzobispos, Obispos y Sacerdotes a que amonesten a sus feligreses a aborrecer estos actos de persecución, prejuicio y crueldad que han afligido a nuestros desafortunados hermanos.Recordamos con admiración y gratitud que, en numerosas ocasiones, algunos de los venerados predecesores de Su Santidad, en circunstancias similares, brindaron protección a los judíos en aras de la justicia y el derecho. Conscientes de la importancia trascendental que todo el mundo civilizado otorga a cualquier declaración proveniente de una fuente tan excelsa de moralidad y sabiduría como la que representa Su Santidad, expresamos con confianza la esperanza de que el Vaticano actúe con prontitud para que los sufrimientos que aquejan a millones de nuestros hermanos en la fe lleguen a su fin mediante un acto de esa humanidad a la que Su Santidad está tan profundamente consagrado, y para que la cruel intolerancia y el injusto prejuicio que se han suscitado contra ellos desaparezcan para siempre ante este glorioso ejercicio de Su Supremo Poder Moral y Espiritual.Le rogamos a Su Santidad que nos crea,sus más respetuosos suplicantes,COMITÉ JUDÍO ESTADOUNIDENSELouis Marshall, Presidente.Jacob H. Schirr,Isaac W. Bernheim,Cyrus Adler,Samuel Dorr,Julius Rosenwald,Isador Sobel,Jacob Hollander,Mayer Sulzberger,Adolphus Leo Weil,Julian W. Mack,Oscar S. Straus,Harry Curier,Judah Leon Magnes,Cyrus L. Sulzberger,
A lo cual respondió el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Gasparri en nombre del Papa:
SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDADDEL VATICANO,N.º 13.7269 de febrero de 1916.Caballeros:El Sumo Pontífice ha tomado nota con interés de la carta fechada el 30 de diciembre de 1915, que os habéis dignado dirigirle en nombre de los tres millones de ciudadanos judíos de los Estados Unidos de América, con el fin de comunicarle en general el trato al que sus correligionarios se quejan de haber sido expuestos en diversas regiones, y al mismo tiempo le ha solicitado que interponga el peso de su supremo poder moral y espiritual, para que estos sufrimientos puedan terminar mediante un acto de esa humanidad a la que el Santo Padre está tan apasionadamente consagrado.El Sumo Pontífice no puede pronunciarse sobre los hechos particulares a que se refiere el memorando adjunto a vuestra carta, pero, en principio, como cabeza de la Iglesia Católica, que, fiel a su doctrina divina y a sus gloriosas tradiciones, considera a todos los hombres como hermanos y les enseña a amarse unos a otros, no cesará de inculcar entre los individuos, como entre las naciones, la observancia de los principios del derecho natural y de reprender toda violación de los mismos. Este derecho debe observarse y respetarse en relación con los Hijos de Israel como con todos los hombres, pues no sería conforme a la justicia ni a la religión misma derogarlo únicamente por una diferencia de fe religiosa.Además, en su corazón paternal, afligido por el espectáculo de la horrible guerra que asola el mundo, el Sumo Pontífice siente ahora más profundamente que nunca la necesidad de que todos los hombres recuerden que son hermanos y que su salvación reside en el retorno a la ley de la caridad, que es la ley de los Evangelios. Asimismo, desea involucrar en este noble fin a todos aquellos que, especialmente por los sagrados atributos de su ministerio pastoral, puedan prestar ayuda eficaz para lograr este importante resultado.Mientras tanto, Su Santidad se regocija en la unidad que existe en los asuntos civiles de los Estados Unidos de América entre los miembros de diferentes credos, la cual contribuye tan poderosamente a la prosperidad pacífica de su gran país. Ruega a Dios que finalmente la paz se manifieste para la felicidad de esa humanidad de la cual, con razón, usted dice que el Santo Padre es el guardián.Aceptad, señores, las seguridades de mis más distinguidos y devotos sentimientos.(Fdo.) Pietro Cardenal GasparriAl Sr. Louis Marshall, Presidente,y a los miembros del Comité Ejecutivodel Comité Judío Estadounidense.
La respuesta del Papa por medio de Gasparri es de destacar porque, si bien no entra a pronunciarse en un sentido u otro sobre los hechos específicos señalados por el Comité Judío estadounidense (que por otra parte, reconocieron que hubo Papas que los defendieron –a diferencia y despecho de lo que dicen sus descendientes actuales–), se apresta inmediatamente a recordar que por la ley natural, todos los hombres y todas las naciones comparten un mismo origen y deben vivir en hermandad y justicia. Y del plano natural, pasa al espiritual señalándoles que así como tiene un mismo principio, la humanidad tiene un mismo fin al que debe tender, y es la salvación eterna que Dios provee por medio de su Hijo en su Iglesia. Para tal fin, deben convertirse y creer, y solo de esta manera se podrá obtener la verdadera paz que dura en el tiempo.
En pocas palabras, el Papa les dice a los judíos que por encima y más allá de sus legítimas preocupaciones temporales, hay una cuestión que es más importante: la salvación, y para alcanzarla, deben convertirse de la Ley de Moisés a la Ley de Cristo.
Y en la práctica, ¿qué significa esto? Se puede tener relaciones cordiales con los judíos (o cualquier otro pueblo y nación) y protestar contra las injusticias que se cometan, PERO también se les debe predicar el Evangelio para que se conviertan. Una cosa no va contra la otra.
Inevitablemente, es de contrastar esto con la carta de Francisco Bergoglio por medio de su cardenal Kurt Koch Buhlmann al rabino Ratzon Halevi Arusi, presidente del Comité del Rabinato Principal de Israel para Asuntos Interreligiosos, donde le dice:
«La frase “La Ley no da la vida, no ofrece el cumplimiento de la promesa” no debe ser extrapolada de su contexto, sino que debe ser considerada dentro del marco general de la teología paulina. La creencia vinculante cristiana es que Jesucristo es el nuevo camino de salvación. Sin embargo, esto no significa que la Torá sea disminuida o ya no sea reconocida como el “camino de salvación para los judíos”. […] En su catequesis, elSanto Padreno hace ninguna mención del judaísmo moderno; el discurso es una reflexión de la teología paulina dentro del contexto histórico de una era determinada. En manera alguna es cuestionado el hecho que la Torá es crucial para el judaísmo moderno».
En fin, es lamentable que la “jerarquía” conciliar no predique el Evangelio a los judíos, y desaliente cualquier proyecto encaminado a tal fin. Pero por otro lado, es totalmente entendible, porque ¿Cómo van a predicarles algo en lo que ellos mismos claramente NO CREEN? Y en consecuencia, ¿No sale sobrando dedicar particularmente el penúltimo domingo de Octubre a las misiones y que manden hacer colectas durante el mes para tal fin?
Para pensar…
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