EL PAPA FRANCISCO LEGITIMA EL BUDISMO ZEN
Por Giuseppe Vatinno para AFFARI ITALIANI
Francisco I recibiendo la “khata”, el manto azafrán insignia del budismo. (Sri Lanka, 13 de Enero de 2015)
En la última edición de Civiltà
El título habla por sí solo: Ejercicio zen y Meditación cristiana.
El articulista cita prejuicios pasados que tuviera la Iglesia Católica sobre estas prácticas como próximas a la herejía, pero que ahora alcanzaron una rehabilitación teológica completa:
“Es posible mostrar de un modo fundamentado que el ejercicio Zen no distancia de Cristo al practicante, como temen algunos, sino que lo hace encontrar la vía para estar en él, una manera de hacer una experiencia concreta de la combinación de «Cristo-en-mí» y «Yo-en-Cristo»”.
Además, Waldenfels llega a comparar la meditación Zen (que él llama «ejercicios» dejando el término «meditación» solamente para el Cristianismo) y los ejercicios espirituales del fundador de la orden jesuita, San Ignacio de Loyola. El entrelazamiento entre las prácticas orientales y las prácticas cristianas (católicas en particular) en verdad se remontan en el tiempo y son atribuibles, culturalmente, al período posterior al Concilio Vaticano II, que marcó una época de gran apertura ecuménica por parte de la Iglesia
En todo caso, se trata de una novedad importante porque, como se dijo, Civiltà Cattolica es la voz mediática del Papa Francisco, también jesuita.

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ResponderEliminar¡LEE ESTO!
Las tres cosas que te alejan y
Las tres que te acercan a Dios
- El exceso de alcohol te aleja de Dios
- El exceso de drogas te aleja de Dios
- El exceso de sexo sin amor también te aleja de Dios
Las tres que te acercan a Dios
- Ama a tu prójimo como a tí mismo
- Aprende a perdonar y
- A ser humilde
Eternamente
Joaquín Gorreta Martínez 62 años
Sabe que analizando la filosofía budista encontré una paradoja.
ResponderEliminarSegún los seguidores de shaka existen cuatro nobles verdades, la primera de ella es la existencia del sufrimiento o insatisfacción; Luego también creen que todo en el universo está condicionado a emerger de otra cosa que a su vez está condicionado a emerger de otra y así sucesivamente.
Pues bien, la paradoja es tal que así:
Cada cosa tiene una causa, y si el universo es finito, por muy grande que sea, entonces hay un número finito de permutaciones posibles para toda la realidad, por lo que finalmente toda la realidad vuelve a un punto en el que es absolutamente igual en todo. Sin diferenciación, entonces es exactamente el mismo momento; cuando se trata de causas y originación dependiente, entonces cualquier causa en esta cadena puede decirse que es el principio de todas las causas que, eventualmente, le dan causa a ella misma. Si es cíclico, entonces el movimiento es una ilusión, porque siempre vuelve a donde uno empieza a contar, así que su fin siempre fue estático. La verdad de la realidad estática tendría una eternidad adyacente.
En un universo finito la realidad es estática, con lo que el *sufrimiento es una ilusión*, lo cual va contra una de las cuatro nobles verdades, en específico la existencia del sufrimiento.
Si por el otro lado hubiese causas infinitas, y la realidad también es infinita, para que sea diferente de una realidad finita debe ser un universo en eterna expansión. En tal universo todas las leyes de la realidad ordenada eventualmente cambian a algo nuevo, y esas nuevas leyes son siempre algo nuevo, si se repiten entonces eventualmente resultaría en un ciclo que se causa a sí mismo como antes. Así que esto resulta en un universo que tiene proliferación en el tiempo. Si retrocedemos en el tiempo entonces eso significa que hubo un punto original que no tuvo otro momento que lo precediera.
* En un universo infinito siempre hubo un comienzo y hubo un momento en donde no era y fue dado inicialización*.
Y si fuese un momento infinitesimalmente subdividible, entonces el conjunto infinito de causas no es tan infinito en realidad. Ya que un conjunto infinito se contiene a sí mismo, podemos sacar un conjunto con todos los números que empiezan con 1, luego con 2, luego con 3, ad infinitum, por lo tanto tenemos infinitos conjuntos infinitos, luego los conjuntos infinitos están en realidad jerarquizados porque hay un patrón que se repite, pero como este conjunto no tiene principio ni fin, su naturaleza jerárquica sólo puede expresarse si se causa a sí mismo. Así que ya ves, en realidad fue cíclico todo el tiempo, sólo que en una dimensión diferente.
Entonces, el universo es finito, y hubo un momento en donde no era, con lo que todo hereda de lo que vino antes de sí. Luego cada cosa que ‘es’ se distingue por ‘no ser’ otra cosa, con lo que decir cosa es igual que decir anti-otro, y lo opuesto también es el caso que el otro es la anti-cosa. Pero entonces si tenemos una cosa y su otro entonces tenemos la cosa y la anti-cosa, con lo que lógicamente deberían aniquilarse mutuamente. Entonces *algo mantiene las cosas y sin ella nada sería porque la nada solo engendra más nada y existir es persistir.*
Y así es como con metafísica budista puedes justificar la existencia del motor inmóvil de Aristóteles qué hace hacer las cosas.