viernes, 3 de abril de 2020

CARDENAL DE BIRMANIA ACUSA AL PARTIDO COMUNISTA CHINO DE SER EL PRIMER RESPONSABLE DEL CORONAVIRUS

En un comunicado publicado por el sitio de la archidiócesis de Yangón en Birmania (y reproducido en UCA News), el cardenal Charles Maung Bo (en birmano ချားလ် မောင် ဘို) SDB acusó al Partido Comunista Chino de ser el responsable de la actual epidemia del coronavirus, por su negligencia en omitir la información del brote y por su campaña de represión intensificada por el presidente Xi Jinping. 
  
Charles Maung Bo SDB.

A continuación (quizá la primera vez en español), la declaración completa de este purpurado:
EL RÉGIMEN CHINO Y SU CULPABILIDAD MORAL POR EL COVID-19
La represión, mentiras y corrupción del Partido Comunista Chino son los responsables de esta crisis global.
    
El viernes pasado, el Papa Francisco estuvo de pie ante una vacía Plaza de San Pedro, hablando a millones alrededor del mundo que lo miraban por medio de transmisiones en vivo y por internet. La plaza estaba vacia, pero en cada lugar los corazones estaban llenos no sólo de miedo y dolor, sino también de amor.
  
En su hermosa homilía Urbi et Orbi, nos recordó que la pandemia del coronavirus ha unido nuestra común humanidad. “Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos”, dijo.

Ningún rincón del mundo está intacto por esta pandemia, ninguna vida está a salvo. Según la Organización Mundial de la Salud, casi un millón de personas han sido infectadas y más de 46.000 han muerto. Con el pasar del tiempo, la cifra global de muertes se espera que llegue a millones.
   
Se han estado levantando voces internacionales contra la actitud negligente mostrada por China, especialmente por su despótico Partido Comunista Chino (PCCh) liderado por su hombre fuerte Xi Jinping. El diario británico Telegraph informó el 29 de Marzo cómo China ha ocultado la verdadera escala del coronavirus. Con asombro, informó la reapertura del mercado mojado identificado como la causa de la propagación del virus. James Kraska, un reconocido profesor de derecho, escribes en el website War on the Rocks que China es legalmente responsable por el Covid-19 y los reclamos llegarían a trillones de dólares.
  
Un modelo epidemiológico de la Universidad de Southampton en el Reino Unido encontró que si China hubiese obrado en un modo responsable una, dos o tres semanas antes, el número de los contagiados por el virus hubiese sido menos respectivamente del 66%, del 86% y del 95%. Su fallo ha desarado un contagio global que mata a miles de personas.
   
En mi propio país, Birmania, somos extremadamente vulnerables. Bordeando a China, donde comenzó el Covid-19, somos una nación pobre sin los recursos de salud y asistencia social que tienen muchas naciones desarrolladas. Cientos de miles de personas en Birmania son desplazadas por el conflicto, viviendo en campamentos en el país o en nuestras fronteras sin la sanidad, medicamentos o atención adecuados. En tales campos sobrepoblados las medidas de aislamiento social implementadas por muchos países son imposibles de aplicar. Los sistemas de salud en los países más avanzados están desbordados, así que imaginad los peligros en un país pobre y golpeado por el conflicto como Birmania.
   
Mientras manejamos el daño hecho a las vidas alrededor del mundo, ¿debemos preguntarnos quién es el responsable? Por supuesto, en todas partes se pueden hacer críticas de las autoridades. Muchos gobiernos son acusados de no prepararse cuando vieron emerger por primera vez al coronavirus en Wuhan.
  
Pero hay un país que tiene la responsabilidad primaria por lo que ha hecho y ha dejado de hacer, y es el régimen del PCCh en Beijing. Permitidme ser claro: el que ha sido responsable es el PCCh, no el pueblo de China, y nadie debería responder a esta crisis con odio racial hacia los chinos. De hecho, el pueblo chino ha sido la primera víctima de este virus, y por largo tiempo han sido las víctimas de su régimen represivo. Ellos merecen nuestra simpatía, nuestra solidaridad y nuestro apoyo. Pero el PCCh es el responsable de la represión, las mentiras y la corrupción.
  
Cuando el virus apareció primero, las autoridades en China suprimieron las noticias. En vez de proteger al público y apoyar a los médicos, el PCCh silenció a los informantes. Peor que eso, la policía le ordenó a los médicos que trataron de levantar la alarma –como el Dr. Li Wenliang en el Hospital Central de Wuhan que publicó una advertencia a sus colegas médicos el 30 de Diciembre– a “dejar de hacer comentarios falsos”. Del Dr. Li, un oftalmólogo de 34 años, se dijo que sería investigado por “propagar rumores” y fue forzado por la policía a firmar una confesión. Luego murió después de contraer el coronavirus.
  
Jóvenes periodistas ciudadanos que intentaron informar sobre el virus desaparecieron entonces. Li Zehua, Chen Qiushi y Fang Bin están entre aquellos que se cree han sido arrestados por decir la verdad. El erudito legal Xu Zhiyong ha sido también detenido después de publicar una carta abierta criticando la respuesta del régimen chino.
  
Una vez se conoció la verdad, el PCCh rechazó las ofertas iniciales de ayuda. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidense fue ignorado por Beijing durante más de un mes, e incluso la Organización Mundial de la Salud, aunque colabora estrechamente con el régimen chino, inicialmente fue hecho a un lado.
  
Además, hay una profunda preocupación que las estadísticas oficiales del régimen chino minimizan significativamente el nivel de infección dentro de China. Al mismo tiempo, el PCCh ahora ha acusado al Ejército de los Estados Unidos de causar la pandemia. Las mentiras y la propaganda han puesto en peligro a millones de vidas alrededor del mundo.
  
La conducta del PCCh es sintomática de su naturaleza crecientemente represiva. En años recientes, hemos visto un intenso descenso de la libertad de expresión en China. Abogados, blogueros, disidentes y activistas de la sociedad civil han sido acorralados y han desaparecido.
  
En particular, el régimen ha lanzado una campaña contra la religión, resultando en la destrucción de miles de iglesias y cruces, y el encarcelamiento de al menos un millón de musulmanes uigures en campos de concentración. Un tribunal independiente en Londres, presidido por Sir Geoffrey Nice QC, que acusó a Slobodan Milošević, acusa al PCCh de cosecha forzada de órganos de prisioneros de conciencia. Y Hong Kong, una vez una de las ciudades más abiertas de Asia, ha visto dramáticamente erosionadas sus libertades, derechos humanos y el imperio de la ley.
  
Por su manejo inhumano e irresponsable del coronavirus, el PCCh ha probado lo que previamente se pensaba: que es una amenaza para el mundo entero. China como país es una gran y antigua civilización que a lo largo de la historia ha contribuido mucho al mundo, pero hoy este régimen es responsable, por su criminal negligencia y represión, por el azote de la pandemia por nuestras calles.
  
El régimen chino dirigido por el todopoderoso Xi Jinping y el PCCh –no su pueblo– nos debe a todos una disculpa y compensación por la destrucción que ha causado. Como mínimo, debería cancelar las deudas de otros países para cubrir el coste del Covid-19. En nombre de nuestra común humanidad, no debemos tener miedo de hacer responsable a este régimen. Los cristianos creemos, con las palabras de San Pablo Apóstol, que debemos “gozarnos con la verdad”, porque como dice Jesús, “la verdad os hará libres”. Verdad y libertad son los dos pilares sobre los cuales nuestras naciones deben construir fundamentos más seguros y más fuertes”.

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