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lunes, 16 de noviembre de 2015

NOVENA A SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, VIRGEN, MÁRTIR Y DOCTORA

Novena escrita por un devoto de Santa Catalina de Alejandría, en 1840. Mons. Manuel José Mosquera, Arzobispo de Bogotá, le otorgó el Imprimátur e Indulgencia de 80 días por cada oración. Tomada de RADIO CRISTIANDAD.
 
    
Según la Tradición, Santa Catalina, nacida de familia de alto rango en Alejandría, con tanto éxito se entregó al estudio de las ciencias divinas y humanas, que, a los 18 años, confundió al emperador Maximino y a los filósofos paganos, convirtiendo a gran número de éstos. Convirtió también a la emperatriz Fausta y al tribuno Porfirio, quienes sufrieron el martirio con ella y los filósofos convertidos. Como consecuencia de ser azotada con látigo de puntas de plomo once días estuvo medio muerta. Sometida al tormento de las ruedas con dientes de hierro, a la primera vuelta rompiéronse éstas. Acabó su suplicio siendo decapitada. Su cuerpo fue llevado por los Ángeles a la cumbre del Sinaí.
 
Santa Catalina consagró su virginidad a Jesucristo desde edad muy temprana; prefirió conservar esta virtud padeciendo el martirio, a perderla subiendo al trono. ¡Oh virtud amable, que hace a los hombres amigos de Jesucristo, hijos de María, semejantes a los ángeles, y les da en la tierra un pregusto de la felicidad que regocija a los santos en el Cielo!
 
Santa Catalina recibió la corona de los doctores con la de las vírgenes, porque predicó la fe, confundió a los filósofos y convirtió a muchos paganos. Aprende con esto que Dios es el autor de toda ciencia: Él fue quien ilustró a Santa Catalina. Día y noche te consumes inclinado sobre los libros: vete a la fuente de todos los conocimientos, pide sabiduría al Señor. Él te la dará; pero, sírvete de tus luces para santificarte y para convertir a los otros. ¿Lo haces así?
 
A esas dos primeras coronas sumó ella la del martirio. Podía Catalina ser dichosa según el mundo: era hermosa, noble, rica, llena de ingenio, podía llegar a ser esposa de un emperador. Renunció a todas estas ventajas y murió por Jesucristo. ¿Qué hubieras hecho tú en su lugar? ¿qué haces todos los días? ¡Por un pequeño interés, abandonas al Señor! ¿Quieres participar de la corona del martirio? Mortifica tu carne, combate la voluptuosidad y la avaricia, desprecia al mundo. “Afligir la carne, vencer las pasiones, resistir a la avaricia, triunfar del mundo, es una gran parte del martirio” (San Agustín).

NOVENA A SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, VIRGEN, MÁRTIR Y DOCTORA

Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN - PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA
¡Oh Señor Dios Omnipotente!, cuyas misericordias no tienen número, que has prometido perdonar a los pecadores arrepentidos, que viniste al mundo, no a perder las almas, sino a salvarlas; yo me humillo ante el Trono de tus piedades para que te dignes de perdonar mis gravísimas culpas, de las que me arrepiento por las ofensas a Vuestra Majestad, y propongo enmendarme de ellas por intercesión de María Santísima, y por la de vuestra esposa Virgen y Mártir Santa Catalina. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 16 DE NOVIEMBRE
Fue Santa Catalina hija del Rey Costo en Alejandría: empleó los primeros años de su vida en el estudio de las letras sagradas y profanas; y como estaba dotada de excelente ingenio, llegó a ser un prodigio de sabiduría, y sucedió que habiendo publicado Maximino, tirano cruel, un edicto contra los cristianos, se vio Santa Catalina precisada a comparecer ante aquel Emperador.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios y Señor, que sois la fortaleza de los mártires, nosotros damos infinitas gracias y alabanzas por la que disteis a vuestra esposa y fidelísima sierva Santa Catalina para que se presentase con ánimo firme y denodado a confesar tu Santo Nombre delante de aquel tirano y cruel Emperador, y que no solo confundiera la sabiduría de cincuenta filósofos, sino que los convirtiera al conocimiento de vuestra Divinidad y a la profesión de verdaderos cristianos, con que merecieron la corona del martirio: nosotros os suplicamos que por la intercesión de esta ilustre Virgen y mártir, nos concedáis una invicta fortaleza para confesar la fe de Cristo en todo tiempo, y que por ningún respeto humano nos desviemos de vuestros santos mandamientos; y la gracia que os pedimos en esta novena, para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
  
Aquí se rezan tres Padrenuestros y Avemarías y Gloria.
 
ORACIÓN FINAL
¡Oh Dios!, que disteis la ley a Moisés en la cumbre del monte Sinaí y que dispusisteis fuese enterrado en el mismo lugar, por ministerio de vuestros Santos Ángeles, el cuerpo de la Bienaventurada Virgen Catalina; suplicamos nos concedáis, que por sus merecimientos y por su intercesión, podamos llegar al monte de la verdadera felicidad que es Jesucristo Señor Nuestro, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
Una Salve por los que están en pecado mortal. 
  
En el Nombre del Padre, del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
DÍA SEGUNDO - 17 DE NOVIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición...
     
En cumplimiento del edicto del Emperador, concurrían de todas partes a ofrecer sacrificios a los dioses en acción de gracias por un beneficio que erradamente atribuían haber recibido de ellos… El concurso era numeroso y el humo de las víctimas oscurecía el aire; pero mientras se ofrecían estos execrables sacrificios, se aplicaba Catalina a sostener la fe de los Cristianos, haciéndoles ver que los oráculos del gentilismo eran puras ilusiones, y sus dioses invenciones de los hombres; y en fin, que no se podía obedecer el edicto del Emperador sin hacerse reos de las penas eternas del Infierno, con que el Dios Verdadero Criador del Cielo y de la Tierra los castigaría.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús Divino, Sabiduría eterna!, que ilustrasteis a Santa Catalina para que conociese las verdades del Cristianismo, e ilustrase las tinieblas de los gentiles con su celo apostólico; concedednos por su intercesión, que penetrados nuestros entendimientos de las verdades católicas, las abracemos hasta la muerte, y que con nuestras palabras y ejemplos las insinuemos en los corazones de nuestros prójimos; y que nos concedáis la gracia que pedimos en esta novena para la mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.
  
Los tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, la Oración final y la Salve se rezarán todos los días
  
DÍA TERCERO - 18 DE NOVIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición...
     
Después que Santa Catalina confirmó a los cristianos en la fe e ilustró a los gentiles, se presentó al Emperador para hacerle visible su impiedad, alegándoles razones convincentes al efecto: su aire majestuoso, su hermosura y su sabiduría eran otros tantos títulos que podrían bastar si el cruel tirano diese oídos a la razón, pero informado de quién era, la citó para tener una conferencia pública, a que debían concurrir cincuenta filósofos de los más sabios y de mejor nombre en su Imperio.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios y Señor Nuestro!, que esforzaste a tu fidelísima esposa Santa Catalina para que con una heroica firmeza hablara al Emperador haciéndole conocer sus errores; concédenos propicio una firme y heroica resolución para primero morir, que hacer traición a la fe que hemos profesado en el santo bautismo. Y también la gracia que pedimos en esta novena para mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.
     
Los tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, la Oración final y la Salve se rezarán todos los días
  
DÍA CUARTO - 19 DE NOVIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición...
       
Habiendo concurrido pues los cincuenta filósofos, y expuesto sus sofísticos y astutos discursos, cuando parecía que Catalina debía quedar vencida, ella, confiada en la promesa que le había hecho Jesucristo por medio de un Ángel, habla, los confunde y los convierte, tanto, que dan la vida por la fe del Crucificado, y alcanzan la inmortal corona del martirio.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, fortaleza de los mártires y sabiduría increada de los doctores!; yo os doy infinitas gracias por la que infundiste a vuestra esposa Santa Catalina, con la que triunfó de los ardides diabólicos del demonio, trayendo a la Fe Católica a aquellos cincuenta doctores y sabios filósofos para que abrazasen nuestra Santa fe; y recibiesen la inmarcesible corona del martirio. Nosotros, humildes y confiados en la poderosa intercesión de esta esclarecida Virgen y mártir, y en la de los ilustres mártires sus discípulos y compañeros, os pedimos nos concedas una fortaleza invicta para primero morir mil veces que faltar a la Fe que profesamos en nuestro santo bautismo: y la gracia que pedimos en esta novena si es para gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.
  
Los tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, la Oración final y la Salve se rezarán todos los días
  
DÍA QUINTO - 20 DE NOVIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición...
     
El tirano Maximino, lleno de furor y de cólera, viendo que no solo no había quedado confundida Catalina, sino que habían sido convertido los cincuenta filósofos, en cuya sabiduría tenía colocada su esperanza de ver confundida y avergonzada a nuestra Santa, condenó a muerte a los filósofos, con la que aumentaron el número de los invictos mártires de nuestra Santa Religión.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús amantísimo!, que prometiste a vuestros discípulos, no abandonarlos cuando fuesen presentados ante los tribunales del mundo para dar razón de su fe y Religión, y les ofreciste que les darías palabras y sabiduría, a que no podrían responder y contradecir sus enemigos, como aconteció a Santa Catalina y a sus discípulos y compañeros mártires; concedednos, os rogamos, que por los méritos de esta ilustre Virgen y mártir, una sabiduría celestial para que, triunfantes de los errores con que los pretendidos filósofos tratan de engañarnos, lleguemos a la única sabiduría, que es saber a Cristo Crucificado, morir en su gracia; y la gracia que pedimos en esta novena si es para mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.
  
Los tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, la Oración final y la Salve se rezarán todos los días
  
DÍA SEXTO - 21 DE NOVIEMBRE
Por la señal...
Confesión general y Oración inicial...
     
El cruel Emperador convirtió después su rabia contra Catalina, mandando que pasase por su inocente cuerpo una rueda sembrada toda de cortantes navajas: invención cruelísima que sufrió la Santa con invencible y heroico valor.
  
ORACIÓN
¡Oh Dios Eterno, Admirable en tus Santos!, que quisiste para gloria de tu augusto y sacratísimo Nombre, que vuestra fidelísima sierva sufriese con un ánimo y valor admirable a los hombres, a los Ángeles, y aun a los mismos verdugos el horrible tormento de la rueda de navajas; concedednos por sus méritos e intercesión que suframos con paciencia cristiana las frecuentes adversidades que continuamente ruedan sobre nosotros; y la gracia que pedimos en esta novena para mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.
  
Los tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, la Oración final y la Salve se rezarán todos los días
  
DÍA SÉPTIMO - 22 DE NOVIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición...
     
Esta ilustre Virgen fue conducida a la cárcel, en donde convirtió muchas almas: la Emperatriz, Porfirio coronel de la primera legión, y doscientos soldados, que confesaron a Cristo, rubricando con su sangre esta gloriosa confesión.
  
ORACIÓN
¡Oh Espíritu Divino, fuego que enciendes e iluminas, unción que confortas los espíritus, y que formaste de Santa Catalina un Apóstol que con sus palabras y heroicos ejemplos convirtiese a la Fe de Jesucristo las almas de los que estaban sentados a la sombra de la muerte!; os suplicamos que ilumines nuestras tinieblas, y abrases nuestros corazones en el fuego del amor Divino; esto esperamos conseguir por la poderosa intercesión de Santa Catalina; y la gracia que pedimos en esta novena para mayor gloria de Dios y provecho de nuestras almas. Amén.
  
Los tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, la Oración final y la Salve se rezarán todos los días
  
DÍA OCTAVO - 23 DE NOVIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición...
     
Finalmente, Maximino mandó que un verdugo cortase la cabeza de Santa Catalina; y al feroz golpe de la espada, en vez de sangre, corrió leche, que simboliza la pureza, la inocencia y la santidad de esta Virgen pura y esforzada mártir.
  
ORACIÓN
¡Oh Reina de la pureza y de los mártires, oh Virgen inmaculada!, por cuya intercesión consiguió Santa Catalina la brillante corona del martirio; vos Señora sois nuestra esperanza, nuestra vida y nuestra abogada, para que nos alcancéis poder imitar en algo la fortaleza, la inocencia y demás virtudes de la gloriosa Santa Catalina: esto os pedimos, y la gracia final para conseguir la eterna felicidad. Amén.
  
Los tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, la Oración final y la Salve se rezarán todos los días
  
DÍA NOVENO - 24 DE NOVIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición...
     
Los ángeles, espectadores de su glorioso triunfo, tomaron el Santo cadáver de nuestra Santa, como lo canta la Iglesia en la oración del día de su festividad, y la condujeron a la cumbre del monte Sinaí, monte en que se publicó la ley del Señor: tan honrado sepulcro y tal acompañamiento convenía que fuese a celebrar las exequias de esta Virgen, admirable por su sabiduría, su heroica firmeza en la Fe y por el cúmulo de sus grandes y estupendas virtudes.
  
ORACIÓN
Omnipotente y Sempiterno Dios, vednos aquí postrados delante de vuestra adorable Majestad pidiéndoos que por vuestra fidelísima esposa e invicta mártir Santa Catalina os dignéis mandar a vuestros Santos Ángeles para que nos guarden, nos protejan y nos defiendan de nuestros enemigos, especialmente a la hora de nuestra muerte, para que en su compañía y en la de nuestra abogada y protectora Santa Catalina podamos cantaros “Santo, Santo, Santo”, por los siglos de los siglos. Amén.
  
Los tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria, la Oración final y la Salve se rezarán todos los días

lunes, 24 de noviembre de 2014

SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, UNA SANTA PARA ESTOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Santa Catalina de Alejandría exhortando a los filósofos convertidos
  
Entre las muchas visiones y revelaciones que tuvo la Venerable Ana Catalina Emmerick son particularmente interesantes las que se refieren a Santa Catalina de Alejandría [1].
 
Al parecer, tocóle vivir a esta santa en un tiempo y lugar donde predominaba un ambiente de tolerancia y de diálogo. “Por entonces —dice la vidente— se hallaba en Alejandría el patriarca Teonás, quien con su grandísima mansedumbre había conseguido que los paganos no persiguiesen a los cristianos. Estos vivían muy oprimidos y tenían que proceder con la mayor cautela y guardarse de hablar contra los ídolos. De aquí surgió una tolerancia muy peligrosa respecto de los paganos y tibieza en los cristianos, por lo cual dispuso Dios que Catalina, con su luz interior e inflamado celo, reanimase a muchos”.
   
Todo esto no es imaginación de la Emmerick. Teonás existió real­mente y el Martirologio Romano lo menciona como santo, el 23 de agosto: “En Alejandría, san Teonás, Obispo y Confesor”. Más explícita aún, La Leyenda de Oro se refiere a él en los siguientes términos:
“Fue colocado en la silla patriarcal de Alejandría el año 282, y la gobernó por espacio de diez y nueve años. Por su sabiduría y santidad fue el más bello ornamento de su iglesia, floreciente entonces en un gran número de personajes distinguidos. Escribió una célebre instrucción en forma epistolar, en la cual trazaba las reglas de la conducta que debían guardar los cristianos que vivían en la corte de los emperadores, y la dirigió a Luciano, primer chambelán de Diocleciano. El santo obispo murió en Alejandría el 23 de agosto del año 300” [2].
   
He aquí, en el siglo IV, un santo varón, puesto que tal lo considera la Iglesia, embarcado en el diálogo y en la apertura al mundo pagano. Al punto que, según la Emmerick, “se mostraban los paganos tan afi­cionados a él que muchos cristianos débiles sacaban de aquí la conse­cuencia de que no sería cosa tan mala el paganismo”.
   
Pero, pese a las buenas intenciones de su santo ministro, parece que el Señor tuvo distintos designios. “Por esta razón —continúa la vidente— suscitó Dios a aquella esforzada, animosa e inspirada doncella para que con sus palabras, con su ejemplo y con su glorioso martirio convirtiera a muchos que de otro modo no se habrían salvado”.
   
¿Qué hizo Santa Catalina? Según la tradición, llevada por fuerza al templo pagano, reprochó de palabra al Emperador su idolatría y su conducta para con los cristianos y le expuso con sólidos argumentos la necesidad de creer en Jesucristo para lograr la salvación eterna. Según Ana Catalina Emmerick, su actitud fue más drástica. “Catalina —di­ce— fue obligada por sus parientes a ir al templo de los ídolos; pero no sólo no fue posible reducirla a ofrecerles sacrificios, sino que cuando la solemnidad era mayor, Catalina, arrebatada de santo entusiasmo, se acercó a los sacerdotes y derribó el altar de los perfumes y echó por tierra los vasos, clamando contra las abominaciones de la idolatría. Levantóse entonces un gran tumulto; apoderáronse de ella, la tuvieron por loca furiosa y la condujeron al peristilo del templo para interro­garla. Ella seguía clamando con mayor violencia. Fue conducida a la cárcel, y en el camino llamó a todos los confesores de Cristo invitándo­los a unirse a ella para derramar su sangre por Aquel que nos ha redimido con la suya. Fue encarcelada, azotada con escorpiones y arrojada a las bestias feroces. Yo pensaba que no era lícito buscar tan de intento el martirio; pero se dan excepciones y hay instrumentos elegidos por Dios”.
   
El resto ya lo conocen quienes todavía leen las vidas de los santos. El suplicio de las ruedas con cuchillas, milagrosamente destruidas por un rayo, y la decapitación final [3].
    
Pensarán algunos que Santa Catalina sufrió el martirio por ser incapaz del diálogo. Error profundo. Catalina era una joven inteli­gente y culta. Antes de su martirio quisieron hacerla abjurar de su fe y la enfrentaron con cincuenta doctores de Egipto. Ella expuso la Verdad con tanta fuerza y elocuencia que convenció a muchos de ellos, a tal punto que se convirtieron al cristianismo y murieron mártires. Aquí no hubo concesiones, búsqueda de coincidencias y ocultamiento de disidencias, ni transbordo ideológico inadvertido. La Verdad se impuso íntegramente. Sólo así vale la pena el diálogo. De lo contrario suele asemejarse a los de Pedro en el patio del tribunal de Caifás, cuando no al de Judas con los sacerdotes del Templo.
   
Santa Catalina es venerada por los griegos como “la gran mártir”. Hoy el martirio cristiano no está de moda. Sigue existiendo en la Igle­sia del Silencio, pero se lo oculta lo más posible. En cambio, están de moda otros “mártires”. Los mártires armados de ametralladora. Los mártires asesinos. Los mártires que no entregaron su vida, sino que fueron muertos porque no pudieron matar antes. No son mártires de Cristo. Son mártires de la religión “humanitaria”, que es la religión del Anticristo. Son mártires del “cambio de estructuras”. Son mártires de la “liberación”. ¡Linda liberación hacen cuando logran el poder! Ya lo vimos en Francia en 1789, en Rusia en 1918, en España en 1931. Pero los hombres tienen mala memoria. O mucha inconsciencia.
  
Santa Catalina fue una de las santas más grandes de la Cristian­dad. Fue una de las tres mujeres incluidas entre los Catorce Santos Auxiliadores, tan venerados en la Edad Media y hoy tan olvidados. Se la considera la “sabia consejera”, patrona de estudiantes, teólogos, filósofos, abogados, oradores e intelectuales católicos en general. Ha sido en todas las épocas tema predilecto de los artistas, que se han complacido en pintarla en el episodio de su vida referente a sus des­posorios con el Niño Jesús, o también con su rueda, con una pequeña cruz, con un libro, con una espada, o en su disputa con los doctores.
   
Santa Gertrudis, en sus “Revelaciones”, refiere que Dios se la mostró “en un trono tan encumbrado, que si no hubiera en el cielo Reina mayor, la gloria de esta sola parecería bastar a hacerle sobrado vistoso”[4].
   
Y Dios no sólo honró su alma, sino también su cuerpo, haciéndolo trasladar por los ángeles al monte Sinaí. Este hecho, aparentemente el más “legendario” de la vida de la santa, está avalado por la Iglesia, que lo menciona en la oración de su misa y en el Martirologio Romano. Lo confirman las revelaciones privadas de Ana Catalina Emmerick y Teresa Neumann. Y es tradición viva en el monasterio de Santa Cata­lina, al pie del monte, donde se conserva parte de sus restos.
    
Desgraciadamente los tiempos actuales no son muy propicios para la devoción a Santa Catalina, a pesar que la devoción a Santa Cata­lina sería muy propicia para los tiempos actuales. Cuando vemos que se duda de todo, de la Santísima Trinidad, de Cristo, de la Eucaristía, de la Santísima Virgen, de la Moral, de la Oración, de la Escritura, ¿cómo sorprendernos de que se dude hasta de la existencia de Santa Catalina? Con mayor razón cuando se trata de una santa evidentemente preconciliar y, por lo tanto, molesta.   
   
Fue triste para los amantes de la tradición, y en especial para los devotos de Santa Catalina, que esta santa fuera suprimida del calen­dario litúrgico desde el 1º de enero de 1970. Precisamente en estos momentos en que los filósofos y teólogos católicos tanto necesitan de su protección para no caer en el error y mantener incólumes los fueros de la Verdad.
  
ALBERTO EZCURRA MEDRANO. Revista Roma Nº 23, Bs. As., Marzo de 1972.

NOTAS
[1] Ana Catalina Emmerick, Visiones y Revelaciones completas, tomo IV, págs. 368-73. Editorial Guadalupe, Buenos Aires, 1954.
[2] La Leyenda de Oro, tomo III, pág. 382. Ed. González y Cía., Barcelona, 1897. 
3] “Catalina fue martirizada en el año 299, a la edad de dieciséis años”, dice Ana Catalina Emmerick. Esto concuerda con el relato de su muerte en tiem­pos tranquilos. Los hagiógrafos, en cambio, la hacen morir en tiempos de per­secución, entre el 305 y el 313, o sea en los de Diocleciano, Maximino o Majencio, pero estas contradicciones restan valor a sus datos.
[4] Revelaciones de Santa Gertrudis la Magna, pág. 559. Editorial Benedictina, Buenos Aires, 1947.