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martes, 8 de agosto de 2023

NOVENA EN HONOR A SANTA CLARA DE MONTEFALCO

Novena dispuesta por el R. P. M. Fr. Juan de Villa Sánchez, del Orden de Predicadores, Rector que fue del Real y Pontificio Colegio de San Luis, Comisario del Santísimo Rosario y actual Prior del Convento de San Pablo, a devoción de una religiosa de Santa Mónica; e impresa en Puebla de los Ángeles por la imprenta de la Vda. de Miguel de Ortega en 1747, con Licencia del Obispo de Puebla de los Ángeles, dada el 11 de Julio de 1747.
   
TIERNA Y PIADOSA MEMORIA DE LA PASIÓN Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO CRUCIFICADO, MILAGROSA Y DIVINAMENTE ESCULPIDO EN EL CORAZÓN DE SANTA CLARA DE LA CRUZ DE MONTEFALCO, RELIGIOSA AGUSTINA EN UNA DEVOTA NOVENA A ESTA GLORIOSA SANTA, PARA ALCANZAR POR SU INTERCESIÓN DE LA DIVINA MAJESTAD LAS VIRTUDES
  

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Dulcísimo, amabilísimo, benignísimo Jesús, piadosísimo Redentor de nuestras almas, que sentado a la diestra de la Majestad en las alturas, conservas aquellas cinco sacratísimas llagas que recibisteis en la Cruz por nosotros, para orar, para abogar con ellas por nosotros ante tu Eterno Padre: yo te adoro, bien mío, amor mío: yo te adoro, no solo glorioso, sino nueva y admirablemente crucificado: yo te adoro, no solo en el seno de tu Padre, sino en el puro y casto virginal corazón de tu fidelísima esposa Santa Clara de la Cruz, en que fuiste como nunca visto prodigio grabar, esculpir tu Sacratísima Imagen, para avivar nuestra fe, para despertar la tiernísima memoria de tu dolorosísima Pasión y afrentosísima muerte, de que tanto se olvida nuestra torpe ingratitud, esta memoria ¡Oh Jesús amabilísimo! me hace acordar de mi olvido. Yo, infelicísima alma, yo, hombre ingratísimo, yo, desconocidísima criatura, yo, siervo tuyo sumamente infiel y desleal, no acordándome de ti, olvidado de esa Sangre que por mí derramaste, de esa Santísima Vida que diste por mi en un leño, he pecado, te eh ofendido, te he vuelto a crucificar, este corazón ingrato, este corazón infiel, este corazón atrevido, amando lo que aborreces, ha sido un cruel verdugo, cuantas veces pequé, renové tus llagas, herí, traspasé tu corazón con una lanza. ¡Así he tratado! ¡Así te he correspondido! Lo conozco, lo confieso, lo quiero llorar (ojalá con lágrimas de sangre), quiero arrepentirme: Ea mi Jesús, atraviesa este infeliz corazón con el dardo de un verdadero dolor de haberte ofendido, me duelo, me arrepiento cuanto puedo, haz Tú que sea cuanto debo. Dadme mi Jesús en esta hora, una verdadera vehemente contrición de mis pecados, yo los aborrezco, yo los abomino, yo los detesto, como ofensas hechas contra ti mi Dios, me pesa, me pesa de todo corazón haberte ofendido. No más pecar, no más pecar, amarte, obedecerte, servirte, corresponderte mi Jesús Crucificado, así lo propongo con tu gracia, tu me lo concedas por los infinitos méritos de tu Pasión y muerte. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús, óyeme! Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de ti. Del enemigo maligno, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 8 DE AGOSTO
ORACIÓN
Oh Gloriosísima Virgen Santa Clara de la Cruz, que, con la viva fe, con la perpetua memoria y continua meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, no solo mereciste que una y otra ves se te apareciese, sino, lo que, es más, que, con maravilla nunca oída, gravase y esculpiese su Sacratísima Imagen en tu puro, inocente y virginal corazón. Ruega, ¡oh felicísima Clara!, por mí y por todos tus devotos, alcánzanos de tu Esposo firmeza y perseverancia en la fe, que así por gracia de Dios, creemos y consideramos a Jesús, Hijo de Dios, Redentor y Salvador nuestro, perseveremos en esta fe hasta el último instante de nuestra vida, en que, encomendando nuestro espíritu en las manos de nuestro dulcísimo Redentor, la entreguemos y depositemos en la llaga de su costado. Amén.

 

 

DÍA SEGUNDO – 9 DE AGOSTO

ORACIÓN

¡Oh Clara admirable! fidelísima y felicísima esposa de Jesús, a quien entre los riquísimos dones de su gracia con que te dotó tu Crucificado esposo Jesús, te constituyo singularmente en una firmísima esperanza, dándote por prenda y seguro de sus promesas, su viva imagen grabada y tallada en tu mismo corazón: ruega por mí, gloriosísima Clara, para que, no oprimido de la gravedad y muchedumbre de mis pecados, pierda alguna vez aquella esperanza, que tengo colocada en Jesús mi Redentor, sino que ofreciendo continuamente al Eterno Padre aquellos dolores, aquellas agonías, aquellas llagas, aquella muerte, aquella Sangre de mi Jesús, como precio abundantísimo de mi copiosa redención, espere de la divina misericordia, las inspiraciones, los llamamientos, los auxilios eficaces de la gracia, y la eterna felicidad de la gloria. Amén.

 

 

DÍA TERCERO – 10 DE AGOSTO

ORACIÓN

¡Oh Virgen Clara, firmísima amante y singularmente amada de Jesús Crucificado! ¡Oh Clara! prodigio del amor y milagro de la gracia, en cuyo corazón quiso Jesús encarnar su Sacratísima y Divina Imagen, quien como tu ah alcanzado una tan alta semejanza con la gran Madre de Dios, que así como la Santísima Virgen tuvo en su Purísimo Vientre al Hijo de Dios hecho hombre, de su propia carne, y de su propia substancia, así tuviste en tu pecho su divina efigie, hecha y formada de la sustancia y de la carne de tu limpio corazón, viva con tu misma vida, animado con tu misma alma: ruega pues, Ilustre Virgen, a aquel Señor a quien tanto amaste y que tanto te amo, que abrace, que inflame, que encienda mi corazón en su amor, que le ame cuanto deseo y cuanto debo, que le ame con todo mi corazón, con todo mi entendimiento, con toda mi alma, con todas mis fuerzas, que no piense sino en amarle, ni hable sino de su amor, ni obre sino por su amor, que solo mi dulcísimo Jesús, sea toda mi intención, todo mi deseo, todo mi afecto, todo mi cuidado, toda mi meditación, y que en todo y por todo, haga siempre su santísima voluntad, y solo aspire a su mayor honra y gloria. Amén.

 

 

DÍA CUARTO – 11 DE AGOSTO

ORACIÓN

Gloriosísima Clara, Virgen admirable en la Inocencia y en la penitencia más admirable, que habiendo empezado a amar a Dios, desde que empezaste a conocerle, con ninguna culpa manchaste la cándida estola, lavada en la Sangre del Cordero que recibiste en el Bautismo, que desde edad de cuatro años, elegiste por esposo a Cristo Crucificado, y no habiéndolo ofendido jamás gravemente, te arrepentías, te dolías y llorabas amarguísimamente tus leves defectos, como si fueran culpas gravísimas. Ruega ¡Oh Virgen Santa! a aquel Señor, que grabado y esculpido en tu corazón inocente, excitaba en tan vivo dolor, tan eficaz arrepentimiento, ruega por nosotros, miserabilísimos pecadores, que teniendo a su Divina Majestad, tan ofendido, no nos dolemos como debemos, pídele a Jesús, que por todos sus dolores, y por aquel (cualquiera que fue) el mayor, el supremo de todos cuanto padeció Crucificado, nos dé un dolor vivo, un dolor eficaz, un dolor vehemente, un dolor que iguale a la maldad de la ofensa, que por aquel bote de la lanza, que abrió su Sacratísimo Pecho, nos de un dolor que rompa, que parta, que traspase nuestro corazón, para que derramando por los ojos sangre por lágrimas, lavemos con la suya y con la nuestra, las manchas de nuestras culpas, así sea Jesús, amor dulcísimo, así sea, dueño piadosísimo y amorosísimo de las almas y de los corazones, rómpase, pártase, despedácese de dolor el corazón que ha amado alguna cosa contra su Santísima Voluntad. Así sea por tu misericordia, y por los ruegos de tu inocentísima y Penitentísima Virgen Santa Clara, para que el verdadero arrepentimiento nos restituya a tu amistad y a tu gracia. Amén.  

 

 

DÍA QUINTO – 12 DE AGOSTO

ORACIÓN

Oh Ínclita e Ilustre Virgen Santa Clara, cuya pura alma y virginal cuerpo, fue templo vivo del Espíritu Santo, y cuyo sagrado corazón fue el sagrario, fue altar, fue ara de Cristo Crucificado, ¿quién pudo igualmente a ti, aborrecer y abominar el pecado? ¿Quién pudo detestarlo como tú, que tenías en el corazón grabado y esculpido a Jesús, que murió por quitar del mundo el pecado? ¿de dónde ¡Oh Virgen Gloriosa! te pudo tanto aborrecimiento a los pecados, no solo para no tener los propios, sino para detestar los ajenos, de donde sino de tener en tu corazón a Jesús llagado por nuestras iniquidades, quebrantado por nuestros delitos? Ruega pues, ¡Oh benditísima Clara! a nuestro dulcísimo dueño, a nuestro amantísimo Jesús, que llene mi corazón de tanto amor suyo, como aborrecimiento al pecado, que me llene de un sumo horror de añadir llagas a tus llagas, dolores a sus dolores, tormentos a sus tormentos, no le de yo de beber la hiel infinitamente amarga de mis culpas, que habiendo derramado su preciosísima Sangre para lavarme con ella de las manchas de mis delitos, me horrorice y tiemble inmensamente de volvérsela al rostro llena de lodo, de los actos, de las inmundicias de mis pecados: ¡Oh Jesús amabilísimo, clavado en una Cruz por mis maldades! ruégote por las indulgentísimas entrañas de tu misericordia, enmienda mi vida, mejora mis hechos, compón mis costumbres para que aborrezca lo que única y solamente tu aborreces, que el pecado por cuyo aborrecimiento diste la vida, lo aborrezca yo, lo abomine, lo hay, lo deteste con toda mi alma. Amén.

 

 

DÍA SEXTO – 13 DE AGOSTO

ORACIÓN

Oh benditísima Virgen Clara, cuyo sublime y heróico espíritu quiso Dios Todopoderoso, purificar y purgar con siete años de una terrible desolación, ejercitándote tan severamente en su Santo Temor, que tenía sumergida en un abismo de impenetrables sombras de dudas, de desconfianzas, de desamparos que crecían en tu alma, especialmente a vista de aquel terrible espectáculo de la indignación de Dios, aquel portentoso ejemplo de su divina justicia Cristo Crucificado, que tenías esculpido en tu mismo corazón: Hazme, Oh Virgen Santa, con tu intercesión y con tu ejemplo participante del Santo Temor de Dios, alcanzándome de la Divina Majestad, que nunca aparte de mi memoria y de mi mente a mi Señor, a mi Salvador, a mi Redentor, a mi Jesús Crucificado, y que meditando en las llagas, en las espinas, en los clavos, en los dolores, en las angustias, en las afrentas, en la sed, en las amarguras, en el desamparo de mi Jesús, en todo aquel destrozo y estrago que por los pecados de los hombres, ejecutó Dios en el Justo, en el Inocente, en el Santo, en su Hijo, en su Unigénito, en Dios hecho hombre, piense continuamente y con sumo horror de mi maldad tema, que ejecutara por mis pecados la divina indignación en mi vilísima criatura, en mí, siervo infiel y desleal, en mí, ingrato siervo fiel y desleal, en mí, ingrato a tus beneficios, en mí, injusto despreciador de sus divinos preceptos, en mí, que redimido con la sangre de tu Hijo, la menosprecio y la piso. Tú, dulcísimo Jesús, por los ruegos e intercesión de tu dulcísima esposa, clava y crucifica con el temor santo de mis carnes, comience desde ahora a ser poseído de este santo temor, tema como hijo, no como siervo, tema, no las eternas penas, sino el eterno desamparo, tema, para que te ame, tema tu justica para que me disponga a tu gracia. Amén.

 

 

DÍA SÉPTIMO – 14 DE AGOSTO

ORACIÓN

Oh Tierna, compasiva y Fiel esposa de nuestro Señor Jesucristo Crucificado, Santa Clara de la Cruz, a quien, apareciendo la Santísima Virgen con su dulcísimo Hijo en los brazos, deseando tu recibirle para tenerlo en los tuyos, el bellísimo Niño se recató y escondió en el regazo de su Santísima Madre, porque no quería desposarse contigo, Niño tierno, dulce, delicado, sino Varón de Dolores, quería ser para ti el esposo de la Sangre que grabado y esculpido en tu corazón, te hiciese participante de sus dolores, y que tu vida fuiste una perpetua compasión de su penosísima muerte: ¡Oh! corazón tuyo, Clara Bendita, tanto más feliz, cuanto más adolorido y atormentado ¡Oh Corazón! que podían envidiar los Ángeles de paz, para estarle en la misma bienaventuranza, doliendo y llorando amargamente la Pasión y Muerte de Jesús, y pues tu ¡Oh Clara! fuiste en este don tan singular, pide amantísima Esposa al Dios de tu corazón, que me quite este corazón de piedra y me dé un corazón de carne, que sepa sentir lo que solo debe sentirse, la muerte de mi dulcísimo Redentor, vuelva yo en mi, despierte de mi ingratitud, deponga mi dureza, deje mi insensibilidad, sienta a lo menos en mi corazón un dolor de que en el cuerpo y en el alma, tanto padeció por mí: ¡Oh pacientísimo bien mío! ¡Oh amor mío Crucificado! todos los dolores que padeciste, de mi los quitaste, son míos, vuélveme uno de tantos, un dolor, un sentimiento, una compasión, que haga estar siempre Crucificado contigo. Sea así mi buen Jesús, por los ruegos de tu santa Esposa Clara, para que compadeciendo contigo, sea contigo glorificado. Amén.  

 

 

DÍA OCTAVO – 15 DE AGOSTO

ORACIÓN

¡Oh felicísima y Bienaventurada Virgen Clara! en cuyo virginal corazón, hizo Jesucristo un calvario de delicias en no padecer, sino gozar una crucifixión dulce, una crucifixión agradable, una crucifixión amorosa, en tu amantísimo corazón gozó Jesús pasión sin penas, tormentos sin dolor, heridas sin sangre, clavos sin martirio, cruz sin agonía, expiración sin muerte, en tu corazón la Cruz es dulce, dulces los clavos, dulces las espinas, dulce la hiel y hasta la lanza, no era cruel, sino dulce, porque de tu corazón amantísimo se tomaron los instrumentos de tan dulce y amorosa Pasión, en tu corazón, Oh Virgen Clara, buscó y halló Jesús el desagravio de los ingratísimos mortales, que le retributamos males por bienes, odio por su dilección, tú, sintiendo siempre sus dolores, compadeciendo sus penas, correspondiendo su amor, agradeciendo sus beneficios, le hiciste dulce aquella muerte de Cruz, que grabó y esculpió en tu corazón ¡Oh Virgen Santa! ¡Oh Virgen felicísima! duelante nuestra ingratitud, sino por lo que tiene en nosotros de miseria y de culpa, por lo que tienes contra tu Divino Esposo de ofensas. Yo, yo el más ingrato de todos sus redimidos, desleal, desconocido, no he empleado toda mi vida en agradecerle, en darle gracias, por haberme redimido con su Preciosa Sangre, y lo que inmensamente más enorme ingratitud, después de redimidos me he vuelto a ser esclavo del demonio por las culpas, pensando y conociendo que ello es repeler, desechar, malograr, aquel precio infinito de mi Redención, tú, Virgen Santa, postrada ante el soberano acatamiento de tu dulcísimo Jesús, ruega, pide, insta, que perdonándome su Divina Majestad esta injuria, me inspire un perpetuo recuerdo, me excite, me mueva aun digno agradecimiento al inmenso beneficio de mi redención, que de aquí en adelante no viva para mí, sino para aquel amantísimo Redentor, que murió por mí, que todo lo que siento, lo que muevo, lo que pienso, lo que hablo, lo que obro, lo que vivo, y lo que soy, sea todo a obsequio, a honra, a alabanza, a gloria de mi dulcísimo Jesús, de mi amantísimo Redentor. Amén.

 

 

DÍA NOVENO – 16 DE AGOSTO

ORACIÓN

¡Oh Virgen escogida y especialmente amada de Dios! pues aquel Señor que hace señalada y selladamente los corazones humanos que no selló el tuyo con otro sello que el de su Unigénito Hijo Crucificado, bendigo, alabo, glorifico a aquel Señor que obró en ti un tan nunca visto milagro, y te hizo un tan nunca oído beneficio, y a ti, Virgen Santa, te alabo y te bendigo en Dios, que correspondiendo tan exactamente estos dones, estos favores del altísimo, no solo tuviste el alma Crucificada con Cristo, sino que también en la Cruz de Cristo clavaste y crucificaste la carne, con todos sus vicios, sus apetitos, sus pasiones y deseos, llorando en tu corazón la muerte de Cristo, y manifestando en la mortificación de tu cuerpo la misma vida de Cristo, queriendo Dios que tu penitencia y austeridad, fuese ejemplo de las almas religiosas que se abrasan con la Cruz y confusión de los mundanos, que amando las delicias, son enemigo de la Cruz: Ruégote pues, ¡Oh Ilustre Virgen! que intercedas por mi con tu dulcísimo esposo, mi Señor Jesucristo, para que por los méritos de su Santísima Pasión y muerte, me conceda las virtudes que por esta novena le he pedido, fe, esperanza y caridad, aborreciendo el pecado, el santo temor de Dios, la compasión de sus dolores y muerte, el agradecimiento al beneficio de la Redención, y el amor a la Cruz de la mortificación. Y tú, dulcísimo bien mío crucificado, poderosísimo Imán de los corazones, que desde la Cruz atraes a todas las cosas, atrae a mi corazón, atrae mi alma, atrae mis potencias y sentidos, úneme a ti por gracia, para que con tu amada y escogida esposa Santa Clara, con todos los bienaventurados con la Santísima Virgen María, tu Madre, te alabe y bendiga, por toda la eternidad en la gloria. Amén.

domingo, 14 de agosto de 2022

TRIDUO EN HONOR A SANTA CLARA DE MONTEFALCO

   
TRIDUO EN HONOR A SANTA CLARA DE MONTEFALCO, VIRGEN DE LA ORDEN DE LOS ERMITAÑOS DE SAN AGUSTÍN
 
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Te rogamos, Señor, que inspires con tu gracia nuestras acciones y las acompañes con tu ayuda, para que todas nuestras obras tengan siempre en ti su principio y por ti lleguen a buen término. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 14 DE AGOSTO
ORACIÓN
Gloriosísima  Clara, ejemplo vivo de paciente fortaleza, yo te felicito con el más sincero corazón por esa admirable victoria que has obtenido sobre el Enemigo común, cuando a la edad de seis años entraste al Monasterio con júbilo y alegría indecible, como si fueras una religiosa, siendo la más disciplinada y hábil;  con buen ánimo y deseo abrazaste y realizaste con exactitud todos los ejercicios aún más arduos y fatigosos de la religión; donde Lucifer al verse derrotado buscó tentarte varias veces, incluso apareciéndose en la forma de tu hermana la Beata Juana y amenazándote de muerte con desprecios; queriendo apartarte con tal engaño del camino emprendido de la observancia religiosa, pero tú que habías sido ilustrada con el discernimiento celestial, descubriste el fraude del enemigo, despreciaste las espantosas amenazas, y te mantuviste constante en las santas resoluciones triunfando gloriosa sobre el malvado monstruo del Infierno; por lo cual mereciste una victoria tan hermosa como recompensa, que el Señor se te apareció, consolándote por completo y animándote a llevar la Cruz de buena gana y con corazón generoso, por tan señalado favor te ruego, a ti mi gloriosa Abogada, que me vuelvas a impetrar del Señor Nazareno una vigilante prudencia para prever y discernir la fraudes, y las trampas del infernal León hambriento, que deambula incesantemente procurando masacrar las almas desconfiadas e incautas, tirando de ellas con sus lisonjeros y fraudulentos consejos para que dejen de seguir al querido Esposo y Señor. Amén.
    
Cinco Padrenuestros, cinco Avemarías y cinco Glorias y luego la siguiente:
    
ORACIÓN
¡Oh gran protectora Santa Clara bendita, vuelve tus ojos benignos hacia mí! Por favor, mira mis miserias, no dejes de escucharme, mientras te suplico con toda la confianza de mi corazón, por lo tanto, te ruego por esa caridad ardiente, que al vivir mostraste hacia tus prójimos, aliviándolos de miserias espirituales y temporales, y por ese amor ardiente, que tuviste a Jesús Crucificado, para implorarme con tu compasión por piedad a la Divina Misericordia el perdón de mis pecados que detesto con corazón arrepentido, y con esto te suplico la liberación de N. para bendecir y alabar por toda la eternidad junto contigo a nuestro Dios misericordioso. Amén.
   
HIMNO
Vírgines inter memoránda prima,
Cándidum sancti spéculum pudóris
CLARA, nec vultum semel intúeri
Passa virílem.
   
Quánta vel primis píetas ab annis!
Quántus in carnem rigor innocéntem!
Vicit ætátem, fragilémque sexum
Máscula virtus.
  
Témperans, prudens, pátiens, benígna,
Aetuans zelo Fídei tuénde,
Fórtis advérsus rápidos furórisç
Orbis et Orci.
   
Ómnibus Coeli decoráta donis
Coéteras longe superemínebas
Mira, sublímis, pretiósa, sanctis,
Sed tibi vilis.
   
Te peregríno nímium favóre,
Mýstica Sponsus dape recreávit,
E suis sese mánubus púdico
Indúlit Ori.
   
Quid quod in Cordis médio repérta
Númuis poenas reférens Imágo?
Totus heu Christi dolor, et dolórum
Sculta supéllex.
  
Lora, Crux, Clavi, rigidique Sentes, 
Porrigens fellis latices arundo, 
Quæque transfodit gelidum cadaver 
Barbara cuspis.
   
Quin et arcanum Triadis notantes
Triplices intus globulos gerebas,
Singulos, mirum! pariterque trinos
Pondere eodem.
   
Tot Dei signis ubi consecrátum:
Vidit, ex illo venerata Corpus, 
Nil tuos ultra sibi mors licére 
Sensit in artus.

Pæne cum vivas tumulo superstes,
Incolens Terras, eademque Celos,
Hoc magis nostræ tibi sit, precamur. 
Cura salutis.
   
Solvimus Patri, Genitoque grates,
Solvimus grates utriusque Amori,
Nostra qui.Claræ facibus beatis
Corda perurat. Amen.
   
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Clara.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que esclareciste a tu bienaventurada Virgen Santa Clara renovando en su corazón los Misterios de tu Pasión y la Trinidad, concédenos te suplicamos, por sus ruegos e imitación que recordemos en tal modo la amargura de tu Pasión, para que merezcamos gozar de la Bienaventuranza de la Trinidad. Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo en la Santísima Trinidad y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
   
Concluir con la Letanía a la Santísima Virgen.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 15 DE AGOSTO
Por la señal…
Oración inicial.
   
ORACIÓN
Gloriosa Santa Clara, tu Oración fue continua incluso en esos breves momentos, que le concediste a tu debilitado Cuerpo un poco de descanso, que francamente podrías decir con el sagrado Esposo: Ego dórmio, et cor meum vigílat. De cuya Oración recibiste tan grandes luces de los Divinos Misterios, que aclaraste a los letrados los pasajes más ocultos de las Sagradas Escrituras, y llegaste a confundir a los herejes más obstinados haciéndolos arrepentirse, y a confesar, que, si la Predicación Evangélica cesaba, yo habría sabido cómo enseñar al mundo entero la Santa Fe Católica. Oh Gloriosísima Santa Clara, tan favorecida por Dios, obtenme, te suplico, un rayo de esta luz, que me revela las vanidades de las cosas presentes, para que en mis acciones me regule según los dictados de la Fe Católica. Amén.

Cinco Padrenuestros, cinco Avemarías y cinco Glorias; y luego la Oración, el Himno y las letanías de la Santísima Virgen como el primer día.
   
DÍA TERCERO – 16 DE AGOSTO
Por la señal…
Oración inicial.
   
ORACIÓN
Admiro, mi gloriosa Santa Clara, el favor que recibiste de Jesús, contemplando la herida del Costado Sacrosanto, se te apareció con la Cruz al hombro con palabras dulces y claras diciéndote: “He buscado un lugar estable, para plantar mi Cruz, y he encontrado tu Corazón para hacer esto, por lo tanto, debes morir en esta Cruz, si quieres ser mi Hija y heredera”. ¡Cómo te felicito, oh santa mía, por tan hermosa felicidad de tener un tesoro tan precioso en ti! Por eso al estar siempre fija en la meditación de la Pasión de Cristo, era imposible que quisieras, ni siquiera por un momento, extender tu pensamiento lejos de ella. ¡Oh! Te suplico, mi gloriosa Protectora, por este mismo favor singular que se te ha concedido: te ruego que me obtengas del Señor la gracia de no tener que olvidarme nunca de esa Pasión tan amarga que Jesús sufrió por mí y que quede tan grabada en mi corazón para que todo lo que hago y sufro sea en retribución por lo que mi amado Jesús sufrió por mí. Amén.

Cinco Padrenuestros, cinco Avemarías y cinco Glorias; y luego la Oración, el Himno y las letanías de la Santísima Virgen como el primer día.
   
POR EL PAPADO
Oh Dios, que eres el Pastor y Rector de todos los fieles de tu Iglesia, y que has elegido a N., tu siervo, como Pastor para gobernar tu Iglesia, concédenos misericordioso, que él nos sirva de ejemplo y de palabra, para que siguiendo tus mandatos seamos una sola vida unidos con él como rebaño que tú le has encomendado para que juntos alcancemos la vida eterna.
   
Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, escucha las oraciones de tu Iglesia, tú que eres el autor de todo lo bueno, y concédenos que todo lo que pedimos de corazón con fe nos sea concedido eficazmente. Por Cristo nuestro Señor.
  
Oh Dios, que en este admirable Sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión, concédenos te suplicamos que a cuantos veneramos estos sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que podamos sentir siempre dentro de nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.