jueves, 4 de junio de 2020

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA CUARTO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.

   

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

   

   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

   

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.

   

DÍA 4º – EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE PACIENCIA

  

I

  

¿Deseas, corazón mío, conocer a fondo la inagotable paciencia del Corazón de Jesús? Mírale como se dignó manifestarse a su devota Santa Margarita, herido por la lanza, coronado de espinas, clavado en el centro de la cruz. He n aquí las insignias del Sagrado Corazón, he aquí su escudo de armas. Diríase que para eso sólo vino al mundo, para padecer. 

 

¿Y qué padece? Dolores cruelísimos así en el cuerpo como en el alma. En el cuerpo pobreza, persecución, azotes, bofetadas, espinas, cruz. En el alma perfidias, ingratitud, tristezas, agonías, abandono de los suyos. Tal es la amarga historia de su vida pasible y mortal.

 

¿Y cómo padece? Callando, sin soltar la menor queja, sin mostrar iracundo el rostro, sin manifestarse cansado por tanto sufrir. Aun hoy en este Santísimo Sacramento, si padecer pudiera, no fuera el sagrario para Él, trono de gloria, sino Calvario de nuevos e ignorados dolores.

    

Mira si no cómo le tratan los hombres. ¡Con qué odios le blasfeman unos! ¡Con qué desprecio le miran otros! ¡Con qué frialdad y negligencia los más! ¡Con qué tibieza los mismos que se dicen amigos suyos! ¡Cuán pocos con verdadero amor!

 

¡Pobre Jesús mío, tan sufrido y tan paciente! Enseñad a mi enfermo corazón el secreto de esta heroica paciencia.

 

Medítese unos minutos.

   

II

 

¡Cuánto me confunde, oh buen Jesús, esta consideración! Vos, inocente, no os cansáis de padecer por mí; yo criminal, ni un instante me avengo a padecer por Vos. Insoportable se me hace cualquier pequeña aflicción; la menor de vuestras espinas, acaba con mi escasa paciencia.

  

Y no obstante, Vos queréis que padezca, y hasta me lo aconseja mi propio interés. Me habéis colocado en este valle de lágrimas, donde desde la cuna hasta la sepultura, me acompaña la tribulación. Quiera o no quiera el hombre, es éste su patrimonio. La salud, la fortuna, las inclemencias del tiempo, la rareza de nuestro carácter, nos son fuentes perenne de desazones y desabrimientos. Es necesario sufrir, he aquí la sentencia que desde el nacer traemos escrita sobre la frente. Sufrir, pues, con paciencia, como Vos, es el único modo de hacer suave y llevadera esta necesidad. 

   

¡Ah! Sufriré, Dios mío, sufriré con Vos y por Vos, y como Vos queráis y hasta donde Vos queráis. Contemplaré vuestro Corazón herido y coronado de espinas, para más alentarme a sufrir con paciencia las mías. Alzaré los ojos a ese cielo que ha de ser mi recompensa, para no desfallecer en los presentes combates. Vos lo habéis dicho, y escrito está. ¡Sólo se va a él por el camino de la cruz!

  

¡Feliz quien la abrace con Vos en esta vida, para recoger con Vos sus dulces frutos en la eternidad!

   

Medítese, y pídase la gracia particular.

   

ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.

 

¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos, dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

    

Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

   

LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros. 
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

  

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

miércoles, 3 de junio de 2020

NOVENA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR

Novena tomada del libro Coloquios con Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar, escrito en francés por un religioso benedictino de la Congregación de San Mauro, y traducida al castellano por Don Felipe Moreno Estepar en 1796. 4.ª edición publicada en Madrid por la Imprenta de la calle de la Greda en 1819.

NOVENA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR
    
    
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios y Señor mío, mi Criador, mi Redentor y Glorificador, en quien creo, en quien espero, a quien adoro y amo sobre todas las cosas: penetrado mi corazón del más vivo dolor de haberte ofendido, recurro a tus pies y presencia santísima, conociendo que he pecado delante del cielo, y contra ti; y por ser quién eres infinita bondad, me pesa una y mil veces de haberte ofendido: recibe, Señor, la contrición de mis pecados, y auméntala, y perfecciónala para que sea firme el propósito que hago de nunca más volverte a ofender, y de confesarme. Y en reconocimiento de la misericordia, que espero me has de conceder, admitiéndome a tu gracia, quiero dedicarme a tu obsequio en el Santísimo Sacramento, donde te alabaré y bendeciré toda mi vida. Amén.
  
DÍA PRIMERO
CONSIDERACIÓN: LA DIVINA MAJESTAD EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO COMO DIOS
Soberano y eterno Dios, en cuya presencia están llenos de respeto y reverencia los más altos Serafines; y maravillados de vuestra infinita grandeza no hacen más que repetir: «Santo, Santo, Santo»: que has querido encerrar en la sagrada Eucaristía todas tus perfecciones: dígnate recibir en señal de mi agradecimiento todas las alabanzas que te dieron,m y dan todos los bienaventurados desde su creación, y todos los santos desde que entraron en tu gloria, y las que te dan y darán todas las criaturas desde el principio del mundo por toda la eternidad; y te pido humildemente alumbres mi alma con una fe muy viva, para que conociendo tus finezas en el Santísimo Sacramento, te sepa tributar continuas acciones de gracias, y la más profunda adoración. Amén.
  
Ahora se reza una Estación, consistente en seis Padrenuestros, Ave Marías y Glorias, y después se dirán estos:
AFECTOS
  • Tú eres mi Dios, y te confesaré siempre en este Santísimo Sacramento.
  • Tú eres mi Dios, y te exaltaré.
  • Te confesaré siempre, porque te has dignado oír mis súplicas en este lugar de propiciación.
  • Glorificaré tu nombre eternamente, porque así manifiestas sobre mí tu misericordia.
  • Tú solo eres Dios; y no hay otro fuera de ti. Tú solo Santo. Tú solo Señor.
  • Tú solo Altísimo... Tú esplendor del Padre. Figura de su sustancia. Ilumina mi entendimiento, y abrasa mi corazón con tu amor.
   
Aquí se hará la súplica, pidiendo a nuestro Señor lo que se desee conseguir por medio de esta Novena.
   
ORACIÓN COMÚN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios eterno y misericordiosísimo, que obligado de tu infinita caridad quisiste enriquecer a tu Iglesia con el preciosísimo e inestimable tesoro de tu Cuerpo y Sangre, para ser en la Eucaristía rey que nos gobiernas, pastor que nos diriges, médico que nos sanas, maestro que nos enseñas, padre que nos amas, sol que nos alumbras, y fuente divina e inagotable de donde se derivan todas las gracias; reconocida mi alma a tus infinitas finezas, quisiera arder en el fuego de los Serafines para derretirse en tu obsequio, y saber darte gracias por haberte quedado en el Santísimo Sacramento para unirte a nosotros con vínculo tan estrecho de dulcísima caridad, o poder recompensar las injurias que recibes de tantos infieles y herejes, y de los malos cristianos con sus comuniones sacrílegas, o del olvido que padeces en las iglesias, donde no quieren hacer caso de Vos los hombres, con quienes aseguras tienes tus delicias. Pero ya que son tan débiles y pobres mis afectos, yo te ofrezco todas las adoraciones que te tributan los bienaventurados, y las alabanzas que te dio en la tierra, y te dará en el cielo la reina de los Ángeles María Santísima. Recíbeme, Señor, por perpetuo esclavo tuyo, y haz que lo acredite en la reverencia con que te adore, y en el celo con que promueva tus cultos. Te encomiendo las necesidades en que se halla tu santa Iglesia, y te pido humildemente mires con perpetua misericordia a este tu católico reino, que tanto te ha venerado. Que destruyas las herejías, conviertas a los pecadores, y perfecciones a los justos. Abrid, Señor, vuestra mano liberalísima, y compadecido de todas mis necesidades temporales y espirituales, dadme el remedio que en todo necesito, para que, santificado con tu gracia, te alabe por todos los siglos. Amén.
  
HIMNO
¡Oh, Hostia saludable!
Tú que abres las puertas del cielo,
préstanos tu fortaleza y tu auxilio
cuando los enemigos estrechan el cerco.
Para Ti, Señor, uno y trino,
sea siempre la gloria eterna,
que nos conceda una vida sin fin
en la patria (el Paraíso).
  
℣. Nos has dado Pan del Cielo.
℟. Que contiene en sí todo deleite.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
  
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
CONSIDERACIÓN: NUESTRO SEÑOR EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO COMO REY
Supremo Señor y eterno Rey, que estando en el cielo a la diestra del Padre con universal imperio y señorío sobre todas las criaturas, te reverencian, te aman y adoran todos los Santos y Espíritus bienaventurados, cantándote perpetuas alabanzas, y reconociéndote por verdadero Rey y Señor, quisisteis por mi amor humillarte en el Santísimo Sacramento del altar, encubriendo toda tu grandeza bajo el velo de los accidentes: te suplico con la mayor humildad vengas a mi alma, como poderoso rey, y destruyas todos mis enemigos, que son mis pasiones, e imprimas en ella firmemente tus divinas leyes. ¡Oh Dios mío!, abiertas están las puertas de mi corazón, te entrego las llaves de mi libertad, y te protesto serte fiel, obedecerte y adorarte en espíritu y verdad todos los días de mi vida. Amén.
  
Ahora se reza una Estación, consistente en seis Padrenuestros, Ave Marías y Glorias, y después se dirán estos:
AFECTOS
  • ¡Oh Señor! Tú eres mi Rey y mi Dios, que das la salud a Jacob, porque eres Dios, y Rey grande sobre todos los dioses.
  • A ti, Rey de los siglos, invisible e inmortal, sea dado el honor, la gloria y el imperio.
  • Salid, fervorosos suspiros de mi alma, a adorar al verdadero Rey en el Sacramento, dispuesto a desposarse, conmigo con indecible alegría de su dulcísimo Corazón.
  • ¡Oh Señor!, venga a mí tu reino; y no permitas reine jamás el pecado en este mortal cuerpo, ni me domine de aquí adelante la injusticia.
  • Rey clementísimo, tú seas quien poseas eternamente mi corazón.
  
Aquí se hace la Súplica. Las demás oraciones las rezarás todos los días.
  
DÍA TERCERO
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
CONSIDERACIÓN: NUESTRO SEÑOR EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO COMO PASTOR
Dulcísimo Señor, y vigilantísimo Pastor de mi alma, que no contento con haberme buscado a mí, oveja perdida, con tanto amor y diligencia, y llevado como sobre tus divinos hombros, manifestando la suma alegría que tienes en encontrar a las criaturas dóciles a los amorosísimos silbos de tus auxilios e inspiraciones; quisiste quedarte en el Santísimo Sacramento para darte en pasto a tus fieles ovejas, y que comiesen tu misma Carne, y bebiesen tu preciosa Sangre, cumpliendo de esta manera, y con excelencia los oficios de verdadero pastor, según lo ofreciste por tus Profetas: haz, piadosísimo Pastor, que arrepentido ya de haberte hecho trabajar en buscarme, y de haberme huido tantas veces, me deje de aquí en adelante guiar y gobernar por tu gracia, y apacentando mi alma con tan divino manjar jamás vuelva a caer en las garras de la fiera pésima del pecado. Amén.
  
Ahora se reza una Estación, consistente en seis Padrenuestros, Ave Marías y Glorias, y después se dirán estos:
AFECTOS
  • No temas, alma mía, que el Señor es tu Dios y tu Pastor, y como tal te dirige, y te apacienta con su sagrado cuerpo, y te da una prenda segura de colocarte en la gloria.
  • Si oigo los silbos de este Pastor divino, y le conozco, me dará vida.
  • No pereceré eternamente, y nadie me podrá arrebatar de su rebaño.
  • Búscame, Dios mío, y no se canse tu misericordia, que, ya conociendo mi ingratitud, y esta oveja de mi alma su perdición, quiere volver a ti; y para obligarte, te doy palabra de no olvidar jamás tus mandamientos.
  
Aquí se hace la Súplica. Las demás oraciones las rezarás todos los días.
  
DÍA CUARTO
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
CONSIDERACIÓN: NUESTRO SEÑOR EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO COMO MÉDICO
Amabilísimo Señor y Médico de mi alma, que entre los nombres con que quisiste dar a conocer tu misericordia, fue llamándote médico; significando también los oficios que como tal haces, en aquel samaritano que habían herido los ladrones, y se hallaba postrado en el camino; y para que sanásemos de nuestras enfermedades, te dignaste dejar en tu Iglesia la singularísima medicina de tu propia Carne y Sangre, con la cual nos curas de todas perfectamente; sanando las pasadas, preservando las futuras, y reparando la flaqueza de mi espíritu: compadécete, ¡oh Médico divino!, de todos mis males. Mirad, Señor, que ha muchos años que los padezco. Haced pues, que, aplicándome a recibir debida y frecuentemente tan soberano remedio, cobre la salud que necesita mi alma. Amén.
  
Ahora se reza una Estación, consistente en seis Padrenuestros, Ave Marías y Glorias, y después se dirán estos:
AFECTOS
  • Señor, a quien amas, está enfermo; basta que lo sepas, para que yo confíe de mi remedio.
  • Ten misericordia de mí, Señor, porque los males que me cercan no tienen número; y si te dignas oír la confesión humilde de mi enfermedad, con verdad, aunque avergonzado, te digo, que desde la cabeza hasta la planta del pie no hay en mí sanidad.
  • Señor, aunque te has dignado curar a esta babilonia, dispensándole tantas veces la preciosa medicina de tu Cuerpo, y no ha sanado; no me desampares, que yo ya quiero mi salud.
  • Aunque leproso y cubierto de miseria por mis muchas culpas, si quieres, tú puedes limpiarme.
  • Jesús, Hijo de David, tened misericordia de mí.
  
Aquí se hace la Súplica. Las demás oraciones las rezarás todos los días.
   
DÍA QUINTO
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
CONSIDERACIÓN: NUESTRO SEÑOR EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO COMO MAESTRO
Sapientísimo Señor y Maestro de mí alma, que después de haber hablado tantas veces, y de tantas maneras á tu antiguo pueblo por medio de los Profetas, quisiste hablar y enseñar por ti mismo a los hijos de tu Iglesia, estableciendo tu perpetua cátedra en el Santísimo Sacramento, adonde como a verdadero monte de Dios y casa de Jacob, convidas para que te oigan, comunicando los tesoros de sabiduría y ciencia que en ti se encierran; apiádate, ¡oh dulcísimo Maestro mío!, de mi rudeza e ignorancia, y dígnate comunicarme el entendimiento, para que aprenda tus mandamientos, enséñame a conocerte y a conocerme, y que en todo aprenda a hacer tu voluntad. Amén.
  
Ahora se reza una Estación, consistente en seis Padrenuestros, Ave Marías y Glorias, y después se dirán estos:
AFECTOS
  • Alegraos, hijas de Sion, en Dios vuestro Señor, porque en el Santísimo Sacramento se ha querido constituir vuestro Doctor.
  • Allí, allí está a quien el eterno Padre dice que le oigamos.
  • ¡Oh, que dicha la de mi alma!, pues ya con los ojos de mi fe veo a mi Preceptor.
  • Bienaventurado a quien tú enseñares, Dios mío.
  • ¿Quién pudiera hacer vinieran todas las criaturas, y postradas en tu presencia como la Magdalena, estuvieran atentas a oír tu voz?
  • Por lo que hace a mí, ya te lo digo, Dios mío; y sedme testigos, santos Ángeles de mi resolución.
  • Habla, Señor, que ya tu siervo oye.
  
Aquí se hace la Súplica. Las demás oraciones las rezarás todos los días.
  
DÍA SEXTO
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
CONSIDERACIÓN: NUESTRO SEÑOR EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO COMO PADRE
¡Amabilísimo Señor y Padre, que siendo quién eres, universal Señor de todo lo creado, tienes tanto amor a los hombres, que los adoptas por hijos, y quieres que sean y se llamen así, preparándoles en la mesa divina el Pan del Cielo para su alimento: en tu soberana presencia se presenta mi alma, despertando del olvido en que ha vivido; y como aquel pródigo del Evangelio, recurro a ti, confiado en que eres mi Padre, aunque yo he perdido tantas veces la preciosísima cualidad de hijo tuyo. ¡Oh, quién pudiera dar una voz de verdadero dolor de mis pecados, que, penetrando los cielos, se oyera por todas partes que he pecado contra mi buen Padre! Humildemente te pido me perdones, y recibas a tu gracia, y me admitas al convite de tu divinísimo Sacramento, para que pueda permanecer en ella. Amén.
  
Ahora se reza una Estación, consistente en seis Padrenuestros, Ave Marías y Glorias, y después se dirán estos:
AFECTOS
  • ¡Oh, que fea ingratitud! Yo me he separado del Dios que me engendró, y tantas veces me he olvidado del Señor que me creó.
  • No, no caiga, Señor, sobre mí la maldición de tu Profeta: «¡Ay de los malvados hijos que vuelven las espaldas a su Señor!».
  • La madre podrá olvidarse de su hijuelo; pero tú no te olvidarás dé mí, Dios mío.
  • Eres rico sobre todos los que invocan tu misericordia; pues no dejes de manifestar tu liberalidad sobre tus hijos.
  • Ea, Señor, vuélveme, porque eres mi Padre, la estola primera de santidad e inocencia que he perdido por mis pecados.
  
Aquí se hace la Súplica. Las demás oraciones las rezarás todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
CONSIDERACIÓN: NUESTRO SEÑOR EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO COMO HUÉSPED
Benignísimo Señor y Huésped divino de mi alma, que siendo los cielos corto espacio para tu grandeza, gustas de hospedarte en la pobre casa de mi corazón, y aun te convidas y ruegas te dé entrada en ella, y por eso aseguras estás llamando a la puerta; y para facilitarme tanta dicha te has querido quedar en el Santísimo Sacramento: dígnate, Señor, que así como enriqueciste a la gran Reina de los Ángeles María Santísima con innumerables gracias y dones, porque la escogiste para morada tuya, derrames sobre mí a proporción las riquezas de tus misericordias, para que siendo templo tuyo, pueda recibirte dignamente, y conservar siempre en mí la santidad que necesito. Amén.
  
Ahora se reza una Estación, consistente en seis Padrenuestros, Ave Marías y Glorias, y después se dirán estos:
AFECTOS
  • ¡Oh qué felicidad! Sin desdeñarse este Dios de la humildad de mi alma, me dice como a otro Zaqueo: «Date prisa a recibirme, que voy a obrar en tu casa la salud».
  • Príncipe del Altísimo, Ángeles de la gloria, pedid quite el Señor con su gracia, y arranque las puertas de mi ingratitud, para que venga a morar en mí este único dueño de mi corazón.
  • Si Salomón no quiso entrase en la casa de su padre la hija de Faraón por haber estado allí el Arca, resuelvo, Dios mío, no admitir en mi alma más la culpa, conociendo me has escogido para habitación tuya.
  • Pobre soy, Señor, para recibir tanto huésped; pero en un momento, dice tu Escritura, podéis llenar al necesitado de bendiciones.
  
Aquí se hace la Súplica. Las demás oraciones las rezarás todos los días.
  
DÍA OCTAVO
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
CONSIDERACIÓN: NUESTRO SEÑOR EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO COMO FUENTE
Liberalísimo Señor, y Fuente de aguas vivas, que compadecido de mi necesidad, y deseoso de comunicarte a las criaturas, eres fuente divina en el Santísimo Sacramento del altar, adonde convidas lleguen todos los sedientos sin necesidad de plata u otra cosa, para beber abundantísimamente este vino sagrado y leche suavísima de tus finezas, en lo que significas tienen lugar en esta mesa soberana los párvulos y los adultos en la virtud: dígnate, Señor, concederme, que herida mi alma de un santo deseo de recibirte, corra como ligero ciervo para conseguir el refrigerio; y que apagadas mis pasiones, y lavadas las manchas de mis culpas, siempre viva encendida en caridad. Amén.
  
Ahora se reza una Estación, consistente en seis Padrenuestros, Ave Marías y Glorias, y después se dirán estos:
AFECTOS
  • Sí, alma mía, en el divinísimo Sacramento está patente la fuente para la casa de David, y para todos los que quieran habitar en Jerusalén.
  • Pasmaos cielos, mirad adonde ha llegado mi delirio: me he dejado a esta Fuente divina de agua viva, y mi ocupación ha sido mancharme con el barro de las cisternas disipadas.
  • Dichosa la criatura, que dedicada a obsequiar a Jesús Sacramentado, sea como un árbol plantado en las corrientes de estas aguas: ella llevará frutos de vida eterna.
  • Señor, ya conozco lo precioso de este don, y así frecuentemente te diré: «Dios mío, dame esta agua, para que jamás tenga sed».
  
Aquí se hace la Súplica. Las demás oraciones las rezarás todos los días.
  
DÍA NOVENO
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
CONSIDERACIÓN: NUESTRO SEÑOR EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO COMO LUZ
Amorosísimo Señor, que compadecido del mundo sumergido en un caos profundo de tinieblas, quisiste venir desde lo alto de la gloria de tu Padre, como Luz divina, para iluminarlo; y habiéndote quedado con nosotros en el Santísimo Sacramento, nos comunicas en él perpetuamente las luces y calor de tus misericordias, dígnate, ¡oh Sol divino!, alumbrar mi entendimiento con tan celestiales rayos, para que siempre te conozca; e inflamad mi voluntad con el fuego de tu caridad, para que siempre agradecido a tan precioso don, en ti crea, en ti espere, y a ti ame por todos los siglos. Amén.
  
Ahora se reza una Estación, consistente en seis Padrenuestros, Ave Marías y Glorias, y después se dirán estos:
AFECTOS
  • ¡Oh, quién pudiera hacer que todos entendieran que para los que le temen está perpetuamente en la Eucaristía el sol de justicia, y nadie quiere que se esconda de su calor!
  • Ya, ya conozco que por eso los pecadores no saben dónde caen, porque no se acercan a recibir esta luz.
  • Acércate, alma mía, y jamás te separes, que el Señor te llenará de sus resplandores si lo glorificas en el Santísimo Sacramento.
  • Pobres, los que habitáis en las tinieblas y sombras horribles de la muerte, mirad que ni para vosotros se escasea esta luz, si queréis disponeros para recibirla.
  • A nadie temeré, porque Dios es la luz de mi alma.
  
Aquí se hace la Súplica. Las demás oraciones las rezarás todos los días.

DE LAS PROTESTAS VANDÁLICAS EN ESTADOS UNIDOS

Tomado de diversas fuentes:
  
1º DR. E. MICHAEL JONES: «LOS DISTURBIOS DISTRAEN QUE LA GENTE PUSO FIN AL CONFINAMIENTO OLIGÁRQUICO».
El doctor E. Michael Jones, director de la revista Culture Wars, publicó en su cuenta de Twitter lo siguiente:
«Los disturbios a lo largo y ancho de los EE.UU. constituyen el modo que los oligarcas usan para distraernos del hecho de que la gente puso fin al confinamiento.
 
Ahora entendemos por qué los “Antifa” no participaron de las protestas contra el confinamiento.
 
Los “Antifa” trabajan para los oligarcas».
  
  
“Oligarcas” significan los gerentes y directivos de ciertas empresas y organizaciones internacionales, los grupos de presión izquierdistas (incluidos pro-aborto, pro-LGTBI, pro-inmigracionismo, etc.). Ergo, PARA LOS JUDÍOS.

“Antifa” (Anti-Fascista): es un grupo terrorista de extrema izquierda en los EE.UU. que ejercita la “acción directa”, similar a las “SA” (Sturmabteilung, traducible como “Sección de Asalto”), el primer brazo armado del Partido Nazi.
  
2º JEFE DEL SINDICATO DE POLICÍA DE MINNEÁPOLIS: «GEORGE FLOYD TENÍA UN HISTORIAL CRIMINAL VIOLENTO». (Por Kate Sheehy para NEW YORK POST).
  
  
El jefe del sindicato de policía de Minneápolis dice que se debe recordar el “historial criminal violento” de George Floyd y que las protestas por su muerte son obra de un “movimiento terrorista”.
   
“Lo que no se cuenta es la historia criminal violenta de George Floyd. Los medios no transmitirán esto”, dijo el presidente del sindicato de policía Bob Kroll a sus miembros en una carta publicada el lunes en Twitter.
   
Floyd había aterrizado cinco años tras las rejas en 2009 por un asalto y robo dos años antes, y antes de eso, había sido condenado por cargos que iban desde robo con arma de fuego hasta drogas, informó el Daily Mail.
   
Floyd murió la semana pasada después de que un policía blanco se arrodilló en el cuello del hombre negro de 46 años durante casi 9 minutos, un incidente impactante que fue captado en video y está generando protestas violentas generalizadas, incluso en la ciudad de Nueva York. Supuestamente, Floyd había intentado pasar una factura falsa de US$ 20 antes de morir.
   
“Este movimiento terrorista que está ocurriendo actualmente fue una acumulación de mucho tiempo que data de años”, dijo Kroll en su carta de protesta, y agregó que algunos de los problemas de su ciudad existen porque los líderes de Minneápolis han estado “minimizando el tamaño de nuestra fuerza policial”, y desviando fondos a activistas de la comunidad con una agenda antipolicial.
   
“Nuestro jefe solicitó 400 oficiales más y se le negó rotundamente. Esto es lo que llevó a esta revuelta récord”, dijo.
  
El jefe del sindicato prometió que su organización ayudaría al policía acusado de matar a Floyd, el ahora despedido oficial Derek Chauvin, y otros tres oficiales que estaban en la escena y están siendo investigados.
   
“He trabajado con los cuatro abogados defensores que representan a cada uno de nuestros cuatro individuos despedidos bajo investigación criminal, además de nuestros abogados laborales para luchar por sus trabajos. Fueron despedidos sin el debido proceso”, escribió Kroll.

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA TERCERO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 3º – EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE OBEDIENCIA
  
I
  
El Sagrado Corazón de Jesús es modelo de la más perfecta obediencia. Para dar el mayor y más fino ejemplo de ella, baja el Verbo a este valle de lágrimas, y toda su vida mortal puede compendiarse en esta sola palabra obedecer. Es rey de los cielos, y obedece. Es dueño de todo lo criado, y obedece. Es árbitro poderoso de cuanto existe, y no obstante obedece.

¿Y, a quién obedece? Además de la obediencia de continuo prestada al Padre celestial, los demás a quienes obedeció fueron siempre criaturas suyas, y por tanto infinitamente inferior es a Él. Mandábale María, mandábale José, mandábale el juez impío, mandábanle los crueles verdugos. Y a todos obedecía. Hoy mismo, en este augusto Sacramento obedece a la voz de sus ministros, a quienes ha dado en cierto modo la facultad de mandarle colocarse en nuestros altares.

¡Oh confusión de mi insoportable y orgullosa independencia! El gusano vil no gusta sino mandar y hacer su propia voluntad, cuando Dios mismo le da el ejemplo de tan rendida obediencia! Avergüénzate aquí, corazón mío, y aprende del Sagrado Corazón tal excelente virtud.

Medítese unos minutos.
   
II

¡Oh Señor! Si toda vuestra vida fue obedecer, la mía, infeliz y desdichada, fue siempre continua desobediencia. Soy un miserable esclavo que nunca ha sabido más que rebelarse contra vuestra, suavísima voluntad. Mi rey ha sido mi gusto, mi regla los vanos antojos de mi veleidoso corazón. Obedecíais Vos, y yo insolente y loco pretendía alzarme con el mando. Os hacíais Vos esclavo, y yo quise darme en todo, aires de señor.

En mi corazón he levantado tronos y altares; pero no han sido para Vos, sino para dar culto en ellos a mis ambiciosas pretensiones, a mi insensata arrogancia. ¿Qué freno hubo que me contuviese? ¿Qué valla me pusisteis que yo no saltase? ¿Qué precepto me dictasteis que yo no rompiese?

¡Oh siervo rebelde, digno del más infame castigo! ¡Oh mal vasallo, merecedor de la cárcel perpetua! ¡Oh hijo contumaz, indigno de la herencia de tan buen Padre! Pero, perdonadme, Jesús mío; perdonad al extraviado, que sumiso ya y lloroso vuelve a Dios. Mandad, Señor, que a mí me toca obedecer. Prometo desde hoy a vuestra ley, a vuestras inspiraciones, a vuestros ministros, a mis superiores, formal, perpetua y decidida obediencia.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.

¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos, dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA TRES DEL MES, EN HONOR A SAN FRANCISCO JAVIER

Devoción compuesta por un sacerdote secular del Arzobispado de México, y publicado por la imprenta de Don Pedro de la Rosa en Puebla de los Ángeles en 1780, con aprobación eclesiástica.
   
DEVOCIÓN PARA EL DÍA TERCERO DE CADA MES EN HONOR DEL GLORIOSÍSIMO APÓSTOL DE LA INDIA SAN FRANCISCO JAVIER
  
   
Invocada la gracia del Espíritu Santo, y actuándote bien que tienes a Dios presente, dirás con todo dolor el siguiente Acto de contrición:
  

Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

   

Antífona: Ven, oh Santo Espíritu: llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor.

℣. Envía tu Espíritu, y las cosas serán creadas.

℟. Y renovarás la faz de la tierra.

 

ORACIÓN

Oh Dios, que con la claridad del Espíritu Santo iluminaste los corazones de los fieles; concédenos este mismo Espíritu para obrar con prudencia y rectitud, y gozar siempre de sus consuelos inefables. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, mi Criador, mi Conservador, mi Redentor, mi Padre, a quien tantas veces he ultrajado con las más feas, torpes y abominables culpas: a mí me pesa, Señor, me pesa en el alma y con todo mi corazón haberos ofendido, no por miedo del Infierno, con que me podéis justamente castigar, ni por amor de la Gloria, con que queréis premiarme si observo vuestros divinos mandamientos; sino única, sola y precisamente porque sois quien sois, tan bueno, tan Santo, tan amable y dignísimo de ser amado de todas las criaturas. Confío, Padre amorosísimo, en vuestra misericordia infinita en los méritos de vuestra santísima vida, pasión y muerte, en la poderosa intercesión de vuestra Madre Virgen, mi muy amada Madre María Santísima, y en los ruegos de vuestro Apóstol San Francisco Javier, me habéis de perdonar todos mis pecados, y dar gracia para perseverar en vuestro santo servicio, hasta el último instante de mi vida. Amén.
  
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Beatísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Dios uno en la Esencia y Trino en Personas, en quien creo, en quien espero, a quien amo y adoro: yo te doy gracias, y quisiera dártelas infinitas, por lo mucho que engrandecisteis a tu fiel Siervo San Francisco Javier, comunicándole tu Poder, Sabiduría y Amor con que ejecutó tantos prodigios, maravillas y milagros, para gloria tuya, y en beneficio de las almas y de los cuerpos. Suplicóte, Trinidad amabilísima, por la intercesión y méritos de éste tu amado Siervo, me concedas poder para resistir a las tentaciones de mi común enemigo el Demonio; sabiduría para conocer tus infinitas perfecciones, y amor ardientísimo para amarte sobre tocias las cosas en todos los instantes de mi vida; la que quiero y deseo emplear únicamente en tu obsequio, ejecutando tu voluntad santísima en la tierra, para ir después a verte, gozarte y alabarte eternamente en la Gloria. Amén. 
  
Se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías, con Gloria Patri.
 
ORACIÓN A SAN FRANCISCO JAVIER
Gloriosísimo Apóstol de la India San Francisco Javier, a quien escogió Dios como a otro Pablo para Vaso de Elección que llevase su santo Nombre a los más remotos Países de la Gentilidad. Asombro de la gracia, portento de la naturaleza, obrador de prodigios, maravillas y milagros; salud de los enfermos, resucitador de muertos, amparo de los pobres, Maestro de los ignorantes, celador ardentísimo de la honra y gloria de Dios, Ángel en la pureza, Querubín en la sabiduría, Serafín en el amor, que deseoso de que en los hombres todos se lograse la Sangre preciosísima de Jesús, padeciste hambres, sedes, cansancios, fatigas, trabajos, en tan peligrosas, largas y continuas peregrinaciones así por tierra como por mar, hasta dar la vida en la Isla de Sanchón, en la mayor pobreza y desamparo, destituido de todo humano socorro; pero lleno de consolaciones celestiales, repitiendo muchas veces el Nombre dulcísimo de Jesús. Suplícote, Santo mío, me alcances de Dios un deseo grande de mi eterna salvación, que me estimule a practicar todos los medios conducentes para alcanzarla, por arduos y difíciles que sean, o me parezcan; como también el remedio de la necesidad presente que me aflige, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra tuya, y provecho de mi alma. Amén.
   
Se hace la petición, se reza una Salve, y se concluye con esta oración a María Santísima:
¡Oh Purísima Virgen María, Madre admirable de Dios, Consuelo de los afligidos y Reina de todos los Santos! A la sombra de vuestra gran protección se acoge la criatura más miserable del Mundo, solicitando de vuestra maternal piedad el remedio de todos sus males. Acordaos, Virgen benignísima, misericordiosísima y clementísima, que ninguno que ahora, de cuantos han acudido a valerse de vuestro socorro, ha salido desconsolado: en esta confianza ocurro a Vos, (¡oh Virgen de las Vírgenes!), y con el mayor afecto de mi atribulado corazón, os suplico me alcancéis de vuestro preciosísimo Hijo un dolor verdadero de todos mis pecados, el perdón general de todos ellos y la gracia santificante para vivir en lo que me resta como corresponde a un hijo vuestro. Ruégoos también, Señora y Madre mía, me ayudéis y favorezcáis en la hora de mi muerte, defendiéndome de las asechanzas del Demonio, y que acabe mi vida como terminó la suya San Francisco Javier, invocando el Nombre Dulcísimo de Jesús y vuestro Santísimo Nombre María. Últimamente, os pido por nuestro Sumo Pontífice, por los Eminentísimos Cardenales, por Nuestro Ilustrísimo Prelado y demás Prelados Eclesiásticos; por nuestro Católico Monarca y demás Reyes y Príncipes Cristianos; por la exaltación de nuestra Santa Fe Católica, conversión de los Infieles y Herejes al gremio de la Iglesia, y de todos los pecadores a verdadera penitencia, por las Almas del Purgatorio, a fin de que salgan de sus penas; por toda esta Ciudad y Reino Americano, lo libres de terremotos, pestes, guerras, inundaciones, tempestades y demás infortunios con que Dios castiga nuestros pecados; sino que logremos de toda felicidad en esta vida, para ir después a gozar una eternidad de Gloria. Amén.
   
Antífona: Este hombre, despreciando el mundo y triunfando de lo terreno, granjeó riquezas para el Cielo con sus obras.
℣. El Señor conduce al justo por caminos rectos.
℟. Y le muestra el reino de Dios.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste agregar a tu Iglesia los pueblos de la India por la predicación y milagros de San Francisco Javier, concédenos propicio que cuantos veneramos sus gloriosos méritos, imitemos también su ejemplo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

martes, 2 de junio de 2020

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS ‐ DÍA SEGUNDO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.

   

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

   

   

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

   

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.

   

DÍA 2º – EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE HUMILDAD

  

I


Mira, alma mía, la profundísima humildad del Corazón de Jesús. Siendo Jesucristo Dios, y como tal potentísimo y excelso, no le bastó hacerse Niño en las entrañas de una mujer, y nacer luego en una cueva de animales, y trabajar más tarde en un taller, y morir, finalmente, como reo miserable en una cruz. Aun después de su existencia mortal vive glorioso en el cielo, es verdad, pero en la tierra vive humillado y abatido.

 

Contémplale en este Sacramento. Ha escogido para vivir entre nosotros las apariencias más modestas. Déjase encerrar como prisionero en el fondo de nuestros pobres tabernáculos, en nuestras iglesias mil veces desiertas y abandonadas. ¡Ah, mi buen Jesús! ¡Cómo sois Vos el mismo hoy que cuando nacíais en Belén, trabajabais en Nazaret, recorríais a pie los campos y aldeas de Judea, y moríais entre injurias y desprecios en el Calvario! No habéis mudado la condición llana y sencilla; no habéis dejado vuestras humildes maneras, a fin de que se acercasen a Vos sin temor los pobres y pequeñuelos, y aprendiesen en Vos sencillez y humildad los vanos y orgullosos.

   

¡Oh! ¡humildísimo Jesús! ¡Enseñadme a mí, altivo y presuntuoso que soy, esta santa virtud de la humildad!

 

Medítese unos minutos.

   

II

 

Me avergüenzo y me espanto, ¡oh Jesús mío!, cuando doy una mirada a mi pobre corazón. Es todo al revés del vuestro, tan sencillo y tan humilde. Está lleno de vanidad, presunción, necio orgullo, insaciable amor propio. Busca siempre el aplauso y la alabanza, sobresalir y brillar, obscurecer a los demás, hacerse superior a todos.

 

¡Ah! No Son éstas las lecciones de vuestro humildísimo Corazón. Vos me queréis humilde para con Dios, para con mis prójimos y para conmigo mismo. Para con Dios, reconociéndome siervo y discípulo suyo, acatando sin murmurar todas sus disposiciones, sujetándome sin réplica a su dulce Providencia, agradeciendo como cosa suya todo lo que de bueno haya en mí.

 

Para con mis prójimos, portándome como si fuese el menor de todos ellos, sufriéndolos con caridad, tratándolos con dulzura, perdonando sus injurias, huyendo sus aplausos y alabanzas.

 

Paro conmigo mismo, teniéndome por lo que soy, criatura miserable, indigna del polvo que piso, del cielo que contemplo y del aire que respiro, reconociéndome infeliz pecador que sólo por la divina compasión no ardo ya en los infiernos.

 

¡Corazón de Jesús humilde! Dadme ese espíritu de perfecta humildad, para que consiga sentarme un día en el trono que reserváis a vuestro lado a los humildes como Vos.

   

Medítese, y pídase la gracia particular.

   

ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.

 

¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos, dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

    

Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

   

LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros. 
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

  

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 1 de junio de 2020

DE LA DEFENSA DE LA MISA TRADICIONAL

   
«El deber de defender la Misa es un honor y una gracia». (PADRE NOËL BARBARA).

MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA PRIMERO

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany y publicado en Barcelona por la Tipografía Católica en 1879, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA  – EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE AMOR
  
I

¿Qué motivos han inducido al buen Jesús a darnos su Sagrado Corazón? Sólo por motivos de amor. Porque nos amó se hizo hombre, porque nos amó sufrió Pasión y muerte, porque nos amó quiso quedarse en la Eucaristía, porque nos amó se dignó manifestarnos en estos últimos tiempos las riquezas de su adorable Corazón.

¿Y a quién amó? A criaturas ingratas y culpables, indignas de ocupar uno solo de sus pensamientos. Nos vio como éramos, pobres, infelices, llenos de corrupción y de pecados, por nuestra suma miseria nos amó. ¡Oh amor tiernísimo del Corazón de Jesús!
   
¿Y cómo nos amó? No como aman los hombres, ni como aman los Ángeles, ni como ama la misma Virgen María. Nos amó como sólo puede amar Él; con amor eterno, infinito, divino, amor del Corazón de un Dios.

¡Oh Pobre corazón mío! ¡Qué nobleza la tuya! Has sido amado a pesar de tu miseria por el Corazón de todo un Dios! ¿Conoces, ¡oh hombre!, hasta qué punto te ha engrandecido Dios, haciéndote objeto de su amor?

Medítese unos minutos.
   
II

¿Y qué pide el Corazón de Jesús en cambio de este amor? No pide nuestra vida, nuestra salud ni nuestras riquezas. Pide sólo el amor de nuestro corazón. Pide sólo ser amado, no como merece Él, sino como podemos amar nosotros con nuestro pobrecito corazón. Con una gotita del nuestro se contenta Él, a trueque del océano que nos da del suyo.

Tengo sed, clama desde este sagrario, como desde la cruz. Tengo sed de vuestro amor. ¡Ah! ¡hermanos míos! ¡amigos míos! ¡no nos hagamos los sordos a este grito amoroso del Corazón de Jesús! ¡Amemos al Sagrado Corazón!
    
¿Y cómo se le ama? Se le ama guardando su ley, procurando seguir sus inspiraciones, buscándole amigos que le quieran, ganándoles almas que un día sean con Él dichosas, evitándole injurias y menosprecios, desagraviándole por ellos. Así se aman los hombres unos a otros. Así debemos amar a Jesús.
   
¿Qué haces tú por aquel padre, por aquella esposa, por aquel hermano, por aquel amigo a quien amas tanto? ¿Cómo les hablas? ¿Cómo les sirves? ¿Cómo les contentas? pues bien; haz lo mismo con el Corazón de tu buen Jesús, y estará satisfecho de ti.
   
¡Ay de ti si no le amas por lo menos de esta suerte! ¡Infeliz! Deberás aborrecerlo por toda la eternidad.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.

¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos, dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
LETANÍA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
       
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
      
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
      
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, unido substancialmente al Verbo Divino, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, lleno de amor y bondad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en quien el Padre tiene todas sus complacencias, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud hemos participado todos nosotros, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, deseado de los collados eternos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, paciente y de gran misericordia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, rico para con todos aquellos que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, despedazado por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, traspasado con la lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra vida y resurrección, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, nuestra paz y reconciliación, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, salud de los que en ti esperan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
    
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
   
℣. Jesús, manso y humilde de Corazón.
℟. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
  
ORACIÓN
¡Oh Jesús, Señor nuestro, que por un nuevo beneficio de tu gracia te has dignado manifestar a tu Iglesia las riquezas de tu Corazón!: haz que podamos pagar a este divino Corazón amor con amor, y reparar con dignos desagravios los ultrajes que te ha hecho la ingratitud de los hombres.
   
Omnipotente y sempiterno Dios, pon los ojos en el Corazón de tu muy amado Hijo, y en las alabanzas y satisfacciones que te ha ofrecido a nombre de los pecadores, y aplacado con ellas, perdona a los que imploran tu misericordia en nombre del mismo Jesucristo, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.