sábado, 15 de agosto de 2026

ORACIONES ANTES Y DESPUÉS DE OÍR CONFESIONES


LATÍN
Ante
Da mihi, Dómine, sédium tuárum assistrícem sapiéntiam, ut sciam judicáre pópulum tuum in justítia et páuperos tuos in judício. Fac me ita tractáre claves regni cœlórum, ut nulli apériam cui claudéndum sit, nulli cláudam cui aperiéndum sit. Sit inténtio mea pura, zelus meus sincérus, cháritas mea pátiens, labor meus fructuósus. Sit in me lénitas non remíssa, aspéritas non sévera; páuperem ne despíciam, díviti ne adúlor. Fac me ad alliciéndos peccatóres suávem, ad interrogándos prudéntem, ad instruéndos perítum. Tríbue, quǽso, ad retrahéndos a malo sollértiam, ad confirmándos in bono sedulitátem, ad promovéndos ad melióra indústriam: in respónsis maturitátem, in consíliis rectitúdinem, in obscúris lumen, in impléxis sagacitátem, in árduis victóriam; inutílibus collóquiis ne detínear, pravis ne contáminer; álios salvem, meúpsum non perdam. Amen.

Dómine Deus! propítius esto mihi peccatóri, et qui me indígnum propter tuam misericórdiam minístrum fecísti offícii sacerdotális, quíque omnes hómines vis salvos fíeri, non morten volens peccatórum, sed ut convertántur et vivant: súscipe oratiónem meam, quam fundo ante conspéctum cleméntiæ tuæ pro peccátis meis, et pro fámulis et famulábus tuis ad pœniténtiam veniéntibus, ut des illis spíritum compunctiónis, ut resipíscant a láqueis diáboli et ad te toto corde per veram contritiónem, sincéram confessiónem et dignos pœniténtiæ fructus revertántur. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

Dómine Jesu Christe, hoc Sacrum Pœniténtiæ Sacraméntum administráre volo in amóre illo superexcellénti, quo illud sanctificásti, cum præ vehementíssimo salútis desidério illud instituísti, et ab Apóstolis, eorúmque successóribus administrári voluísti, ad láudem Dei Patris, et salútem tótius géneris humáni: rogans, ut in unióne amóris tui tam mihi, quam ómnibus, et síngulis, quibus illud administrábo, cedat in augméntum salútis, et beatitúdinis ætérnæ. Spíritus Sancti grátia ita illúminet, accéndat, et consérvet sensus meos, et cor meum; ut juxta tuum summum beneplácitum injúnctum ministérium perfícere, et ab omni tentatiónum incúrsu præmuníri, et præservári mérear. In Nomine ✠ Patris, et ✠ Fílii, et ✠ Spíritus Sancti. Amen.

Post 
Dómine Jesu Christe, Fili Dei vivi, súscipe hoc obséquii mei ministérium in amóre illo superdigníssimo, quo beátam Maríam Magdalénam omnésque ad Te confugiéntes peccatóres absolvísti; et quídquid in Sacraménti hujus administratióne neglegénter minúsque digne perféci, Tu per mérita tua supplére et satisfácere dignéris, oro. Omnes et síngulos, qui mihi modo conféssi sunt, comméndo dulcíssimi Cordi tuo rogans, ut eósdem custódias, et a malígna recidíva præsérves, in tua grátia confírmes, atque post hujus vitæ misériam Tecum ad gáudia perdúcas ætérna. Amen.

TRADUCCIÓN
Antes
Dame, ¡oh Señor!, la sabiduría asistente a tu trono, para que sepa juzgar a tu pueblo en justicia y a tus pobres en rectitud. Hazme tratar de tal manera las llaves del reino de los cielos, que no abra a quienes deba cerrar la puerta, ni la cierre a quienes se deba abrir. Sea pura mi intención, mi celo sincero, paciente mi caridad, y mi trabajo fructuoso. Que mi mansedumbre no sea débil, y mi seriedad no sea severa; que no desprecie a los pobres ni adule a los ricos. Hazme amable para confortar a los pecadores, prudente al interrogarlos y experto para instruirlos. Suplícote me concedas el ser capaz de alejarlos del mal, diligente al confirmarlos en el bien, y habilidoso para promoverlos a mejorar; tener madurez en las respuestas, rectitud en los consejos, luz en la oscuridad, sagacidad en las cosas complejas y victoria en las dificultades; que no me detenga en conversaciones inútiles ni me contamine con las malas, para que, salvando a otros, no me pierda a mí mismo. Amén.

¡Oh Señor Dios!, ten piedad de mí, pecador indigno, que por tu misericordia me hiciste ministro del oficio sacerdotal, y que quieres que todos los hombres sean salvos, y no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva: recibe mi oración, que presento a la vista de tu Presencia por mis pecados, y por tus siervos y siervas que vienen a la penitencia, para que les des el espíritu de compunción, para que eviten los lazos del diablo y se vuelvan a Ti de todo corazón por la verdadera contrición, sincera confesión y frutos dignos de penitencia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Señor Jesucristo, quiero administrar este Sagrado Sacramento de la Penitencia en aquel amor excelentísimo con el que lo santificaste, cuando lo instituiste con un vehementísimo deseo de salvación, y que quisiste que los Apóstoles y sus sucesores lo administrasen para alabanza de Dios Padre y salud de todo el género humano. Te ruego que, en unión de tu amor redunde en aumento de la salvación y la bienaventuranza eterna, para mí como para todos y cada uno a quienes lo voy a administrar. Que la gracia del Espíritu Santo ilumine, inflame y conserve mis sentidos y mi corazón, para que pueda ejercer este ministerio en tu sumo beneplácito, prevenirme de caer en toda tentación, y merezca perseverar. En el nombre del ✠ Padre, y del ✠ Hijo, y del Espíritu ✠ Santo. Amén.

Después 
Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, recibe este obsequio de mi ministerio en aquel superdignísimo amor con el que absolviste a Santa María Magdalena y todos los pecadores que acudían a Ti; y suplícote que te dignes suplir y satisfacer con tus méritos cuanto hice negligentemente y de menos digno en la administración de este sacramento. Encomiendo a tu dulcísimo Corazón a todos y cada uno de los que acabaron de confesarse conmigo, suplicándote que los custodies y preserves de toda recaída maligna, los confirmes en tu gracia, y después de las miserias de esta vida, los conduzcas contigo a la eterna bienaventuranza. Amén.

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