martes, 3 de noviembre de 2020

MES DE NOVIEMBRE EN SUFRAGIO DE LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO - DÍA TERCERO

Dispuesto por el canónigo Francesco Vitali, Arcipestre de Fermo, y publicado en Sevilla por la Imprenta y librería de D. Antonio Izquierdo en 1858. Reimpreso en Madrid en 1863.
   
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
Postrados en la presencia de Dios con el mayor fervor de espíritu, supliquémosle que nos asista en el ejercicio de esta sagrada devoción, diciendo:
Disponed, Señor, y confortad nuestras almas con la abundancia de vuestra gracia, para que penetrando en la penosa cárcel del Purgatorio, con afectos de fe, caridad y compasión podamos procurar a los fieles difuntos la mayor abundancia de sufragios que redunde en favor suyo, gloria vuestra y provecho de nuestras almas. Amén.
   
DÍA 3 DE NOVIEMBRE
MEDITACIÓN: PENA DE SENTIDO.
    
PUNTO PRIMERO
El Señor, dice el Profeta, llamó para ministro de su justicia al fuego, el cual devoró el profundo abismo de la iniquidad, y la parte que se le allega de la imperfección de los justos.
  
El fuego, sigue el Apóstol, declara cuáles son las obras de cada uno; consume las malas, purifica las buenas y quien se salva, se salva casi por medio del fuego. De tales autoridades se deduce que una de las penas del Purgatorio es la de sentido causada por el fuego, la cual es sentencia común de los latinos, aceptada también por la mayor parte de los griegos, rogándose en una y otra Iglesia, para que aquellas benditas almas salgan libres de los ardores de fuego tan penetrante. Unamos nuestro espíritu con el de las Iglesias mencionadas, y como Aarón en el grande incendio del campo israelítico, poniéndonos también nosotros por Medianeros entre Dios y ellas, pidámosle que le conceda gracia tan singular.
   
PUNTO SEGUNDO
El fuego del Purgatorio, como enseñan las escuelas, no es metafórico ni ideal, sino verdadero y material; pero tanto más activo y poderoso que el fuego de este mundo, que este no es sino una sombra, una imagen, un fuego pintado en comparación del que arde en el abismo. El incendio suscitado por los Macabeos en las torres de los beanitas, que en breve las redujeron a cenizas; el horno encendido por Nabucodonosor con fuego siete veces duplicado; las llamas devoradoras de Pentápolis, que en breves momentos consumieron aquella vasta provincia, apenas bosquejan las chispas más amortiguadas de aquel cruel elemento. ¡Ah! ¿Quién podra, pues, sufrir los ardores de tan vivas llamas?
    
PUNTO TERCERO
Mas aquellas llamas son no solo vehementes sino también sabias y justas como aseguran los Padres, haciéndose más penetrantes y atroces donde fue más deliberada e intensa la maldad. Nada dejan sin castigo. Vengadoras de la divina Justicia, castigan a proporcion de los deméritos de cada uno, y en aquellas potencias y sentidos que mayor parte tuvieron en las culpas, hacen sentir más dolorosos efectos
de su martirio. El hombre en medio de las distracciones del mundo no lo reflexiona tanto: sin embargo, ved aquí, cristianos, qué quiere decir una falta más, o una falta menos, quiere decir un tormento más, un tormento menos, o sea un Purgatorio aumentado y duplicado.
   
ORACIÓN
¡Gran Dios! ¡Cuántos Purgatorios no mereceríamos nosotros por nuestros innumerables pecados, y cuántos Purgatorios duplicados sufrirán por sus defectos muchísimas almas de los difuntos! ¡Ah Señor! Moveos a piedad de ellas y de nosotros: de nosotros, perdonándonos en esta vida las culpas para no pagar en la otra con tanto rigor la pena merecida de ellas, extinguiendo los ardores de aquel fuego tan vivo y que atrozmente las martiriza. Derramad vuestras misericordias sobre los vivos y los muertos, y los unos y los otros bendecirán eternamente vuestro nombre.
   
EJEMPLO: La venerable Sor Paula de Santa Teresa, haciendo un sábado fervorosísimas oraciones en sufragio del Purgatorio, fue instantáneamente arrebatada en espíritu, y vio a la Santísima Virgen descender a aquella cárcel profunda, acompañada de una numerosa eorte de ángeles para librar de aquellas penas a algunas almas devotas suyas y conducirlas consigo a la bienaventuranza. Pero mientras rebosaba de júbilo el corazón de la sierva de Dios por la melodía de los cánticos celestiales entonados por aquellas ínclitas prisioneras cuando se remontaban a la gloria, quedé penetrado su oído de los tristes gemidos en que prorrumpían las que quedaban aún detenidas en las llamas, cuyas penas se puso ella a contemplar. Uno solo era el fuego que las atormentaba: mas en medio de un mismo fuego, diversos eran los padecimientos de cada uno y causándole grande admiración tal diferencia, preguntó la causa al Ángel Custodio que la guiaba y este la respondió: que según los propios deméritos se castigaba a cada una, y que la cualidad de las culpas determinaba la cualidad y la medida de las penas. La que había sentido más en vida el influjo de la soberbia y los honores, quedaba más abatida con penosos oprobios; la que más desahogo había dado a su apetito y a su carne, era traspasada con más acerbas llamas, la que estaba manchada de faltas pequeñas, poco padecía; y era grandemente atormentada la que se hallaba con mayores deudas. Justo es Dios, y en el Purgatorio ejerce la más exacta justicia; y si nosotros queremos huir de su rigor, abstengámonos de provocarle con las culpas (En su Vida).
  
Rezaremos cinco Padre nuestros, Ave Marías y Réquiem en memoria de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo en sufragio de los fieles difuntos (y particularmente de N.), suplicando al Eterno Padre que se apiade de sus almas por la Sangre que derramó su divino Hijo, diciendo cinco veces:
  
JACULATORIA: Eterno Padre, por la preciosísima Sangre de Jesús, misericordia. Padre nuestro, Ave María y Réquiem....
   
SUFRAGIO: Sustulísti mórtuum ab inferís in verbo Dómini Dei. (Eccli. 48, 5). Rezando la oración Dominical se libran del Purgatorio las almas de los difuntos.
  
Apareció al Beato Conrado de Ofida, religioso del orden de San Francisco, otro religioso de la misma orden, que había muerto poco antes, rodeado de vivísimas llamas, suplicándole que le aliviase con sus oraciones de las gravísimas penas que sufría; y él rezó inmediatamente en sufragio suyo un Pater noster con el Réquiem ætérnam: y sintiendo el difunto gran refrigerio, suplicó al caritativo Padre que lo repitiese, quien al momento le complació, y aumentándose cada vez mas su alivio, ¡ah! per víscera misericórdiæ Dei nostri, replicó aquella alma, continuad, oh Conrado, esta oración, que me proporciona la paz y la felicidad; y entonces el siervo de Dios la repitió hasta cien veces, y a la centésima el difunto cambió el tono de súplica en el de acción de gracias y de júbilo sintiéndose ya libre de toda pena y llamado a la gloria celestial. El ejercicio, pues, en que debemos poner hoy nuestro mayor empeño sea el rezar muchas veces el Pater noster y Réquiem ætérnam en sufragio de los fieles difuntos, y no dudemos que todo el Purgatorio recibirá grande alivio y consuelo.
  
Añadiremos un Padre nuestro y Ave María por los propagadores de esta devoción.
De profúndis clamávi ad te, Dómine: * Dómine, exáudi vocem meam:
Fiant aures tuæ intendéntes, * in vocem deprecatiónis meæ.
Si iniquitátes observáveris, Dómine: * Dómine, quis sustinébit?
Quia apud te propitiátio est: * et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
Sustínuit ánima mea in verbo ejus: * sperávit anima mea in Dómino.
A custódia matutína usque ad noctem: * speret Ísraël in Dómino.
Quia apud Dóminum misericórdia: * et copiósa apud eum redémptio.
Et ipse rédimet Ísraël, * ex ómnibus iniquitátibus ejus.
   
(Desde lo más profundo clamé a ti, oh Señor.
Oye, Señor, benignamente mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mis plegarias.
Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades, ¿quién podrá subsistir, oh Señor, en tu presencia?
Mas en ti se halla como de asiento la clemencia: y en vista de tu Ley he confiado en ti, oh Señor.
En la promesa del Señor se ha apoyado mi alma: En el Señor ha puesto su esperanza.
Desde el amanecer hasta la noche espere Israel en el Señor.
Porque en el Señor está la misericordia, y en su mano tiene una redención abundantísima.
Y él es el que redimirá a Israel de todas sus iniquidades.)
℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine. (Dadles, Señor, el descanso eterno)
℞. Et lux perpétua lúceat eis. (Y brille para ellos la luz perpetua)
℣. A porta ínferi. (De la puerta del Infierno)
℞. Érue, Dómine, ánimas eórum. (Librad, Señor, sus almas)
℣. Requiéscant in pace. (Descansen en paz)
℞. Amén.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam. (Escuchad, Señor, mi oración).
℞. Et clamor meus ad te véniat. (Y mi clamor llegue hacia Vos).
   
ORACIÓN
Fidélium, Deus, ómnium Cónditor et Redémptor: animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tríbue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum (Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, conceded a las almas de vuestros servidoes y servidoras la remisión de todos sus pecados, al fin de que obtengan, por nuestras devotas oraciones, el perdón que siempre han deseado. Vos que vivís y reináis por todos los siglos de los siglos). Amén.
   
℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine. (Dadles, Señor, el descanso eterno)
℞. Et lux perpétua lúceat eis. (Y brille para ellos la luz perpetua)
℣. Requiéscant in pace. (Descansen en paz)
℞. Amén.
   
***
  
Cuando se quieran hacer sufragios particulares por el alma de algún difunto se dirá algunas de las siguientes oraciones antes de la susodicha Fidélium Deus, con la cual se concluirá siempre:
Oración por un Sacerdote u Obispo: Deus, qui inter apostólicos Sacerdótes fámulos tuos pontificáli seu sacerdotáli fecísti dignitáte vigére: præsta, quǽsumus; ut eórum quoque perpétuo aggregéntur consórtio. Per Christum Dóminum nostrum (Oh Dios, que quisisteis elevar vuestros siervos a la dignidad Episcopal o Sacerdotal, escogiéndolos y poniéndolos en el número de los Sacerdotes Apostólicos, os suplicamos el que hagáis gocen también de su compañía en vuestra gloria. Por Jesucristo nuestro Señor). Amén.
   
Por el Padre o por la Madre: Deus, qui nos patrem et matrem honoráre præcepísti: miserére cleménter animábus patris et matris meæ, eorúmque peccáta dimítte; meque eos in ætérnæ claritátis gáudio fac vidére (Oh Dios, que nos mandásteis honrar a padre y madre, compadecéos clemente de las almas de mi padre y de mi madre, perdonando sus pecados, y haced que pueda verlos en el gozo de la luz eterna. Por Jesucristo nuestro Señor). Amén.
N. B. Si son muchos los que hacen este ejercicio, donde se dice Patris et Matris meæ; se sustituirá Paréntum nostrórum, y donde meque se dirá nosque: si se pide solamente por el Padre se dirá ánimæ Patris mei o nostri; si por la sola Madre, ánimæ Matris meæ o nostræ.
    
Por los hermanos, y por otros parientes o bienhechores: Deus, véniæ largítor et humánæ salútis amátor: quǽsumus cleméntiam tuam; ut nostræ congregatiónis fratres, propínquos et benefactóres, qui ex hoc sǽculo transiérunt, beáta María semper Vírgine intercedénte cum ómnibus Sanctis tuis, ad perpétuæ beatitúdinis consórtium perveníre concédas (Oh Dios, que concedéis el perdón y sois amáis la salvación de los hombres, os suplicamos vuestra clemencia; para que le concedáis a nuestros hermanos de congregación, parientes y bienhechores, que partieron de este siglo, por la intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen Santa María y con todos vuestros santos, llegar a ser consortes de la bienaventuranza perpetua. Por Jesucristo nuestro Señor).
    
Por un solo difunto: Inclína, Dómine, aurem tuam ad preces nostras, quibus misericórdiam tuam súpplices deprecámur: ut ánimam fámuli tui N., quam de hoc sǽculo migráre jussísti; in pacis ac lucis regióne constítuas, et Sanctórum tuórum júbeas esse consórtem. (Inclinad, Señor, vuestros oídos a nuestras súplicas, con que humildemente imploramos vuestra misericordia para que establezcáis en la región de la paz el alma de vuestro siervo N., que hicisteis salir de este mundo, y ordenéis sea compañera de vuestros Santos).
   
Por una sola difunta: Quǽsumus, Dómine, pro tua pietáte miserére ánimæ fámulæ tuæ N.: et a contágiis mortalitátis exútam, in ætérnæ salvatiónis partem restítue. (Os rogamos, Señor, tengáis piedad por vuestra misericordia del alma de vuestra sierva N., y que desnuda del contagio de la mortalidad, le restituyáis su parte en la salvación eterna).
   
Por dos o más difuntos: Deus, cui próprium est miseréri semper et parcére, propitiáre animábus famulárum famularúmque tuárum, et ómnia, eórum peccáta dimítte: ut mortalitátis vínculis absolúta, transíre mereántur ad vitam (Dios, de quien es propio tener misericordia y perdonar siempre, os suplicamos por las almas de vuestros siervos y siervas, y perdonadles todos sus pecados, para que siendo liberados de las cadenas de la muerte, merezcan llegar a la vida).
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 2 de noviembre de 2020

LA IGLESIA VASCA, EN CONTUBERNIO CON ETA

Columna de Santiago González para EL MUNDO (España).
  
ETA, CON LA IGLESIA NO HAN TOPADO
   
El obispo de San Sebastián José María Setién Alberro, fallecido en 2018.
    
A la Iglesia vasca le pasa respecto al terrorismo lo mismo que al párroco del chiste con el pecado: no es partidaria. El asunto ha vuelto a salir al hilo del estreno de la película de Iñaki Arteta ‘Bajo el silencio’ en la que se entrevista durante siete largos, larguísimos minutos al párroco de Lemona, Mikel Azpeitia. No se hacía uno idea de la cantidad de infamia que cabe en siete minutos. Seré breve, solo dos ejemplos. Él no sabe a qué atenerse ante un atentado: «por una parte te alegras de que… su merecido se lleva, y por otra, pues no está bien». Eso no es terrorismo «es una guerra entre bandos, entre una nación y otra nación».
    
La diócesis le ha afeado el discurso y lo ha apartado de todos los oficios eclesiásticos, menos es nada, pero hay mucho precedente. La Iglesia vasca necesita un dolor de contrición por su largo historial de connivencia. En la base y en la jerarquía. En abril de 1969, el terrorista Mikel Echevarría Iztueta, ‘Makagüen’, huía herido del tiroteo del piso franco de Artecalle en el que fue detenido Mario Onaindía. Subió a un taxi y ante el mosqueo del taxista, Fermín Monasterio Pérez, lo mató de cuatro tiros. Fue ayudado a escapar por el cura de Orozco y otros dos sacerdotes que lo vistieron con sotana y alzacuellos y le hicieron la tonsura para camuflarlo.
    
En 1979, el fraile capuchino Fernando Arburua Iparraguirre asesinó al guardia civil Félix de Diego, compañero de José Pardines el día del bautismo de fuego de ETA, el 7 de junio de 1968. En marzo de 2006, cumplida su condena, el fraile se explicaba en El Periódico: «En una lucha como la nuestra no hay espacio para el arrepentimiento... En las mismas circunstancias volvería a entrar en ETA».
   
El 4 de octubre de 1980, el párroco de Salvatierra, Ismael Arrieta Pérez de Mendiola, informó a un comando de los tres guardias civiles que iban a regular una carrera ciclista infantil: Avelino Palma, José Luis Vázquez y Ángel Prado. Fueron acribillados a tiros. José Luis Vázquez, malherido, trató de refugiarse bajo un coche, pero algunos vecinos alertaron al comando: «Ahí hay uno, ahí hay uno». Lo remataron en el suelo.
    
En mayo de 2002 una pastoral conjunta de los tres obispos vascos, Uriarte, Asurmendi y Blázquez, rechazaba la ilegalización de Batasuna y auguraban ‘consecuencias sombrías’ si tal se producía. Tres profetas. Los obispos vascos negaron la piedad a las víctimas, en aplicación estricta de la doctrina que Setién explicó a María San Gil: «¿Dónde está escrito que se ha de querer a todos los hijos por igual?».
    
El 20 de enero de 1996, Setién protagonizó una foto memorable. El empresario José Mª Aldaya llevaba 257 días secuestrado por ETA, sus familiares se concentraban a diario con pancarta en las escaleras del Buen Pastor y el obispo pasó frente a ellos sin dirigirles la mirada. Preguntado por el tema, el obispo respondió: «…Yo no me detuve, pero hice gestos para, de alguna forma, expresar mi relación con ellos… Quizá hubiera sido más sencillo dar la vuelta y no pasar por allí. Pero tampoco me parecía que era lo correcto».
   
En febrero del 92, el arcipreste de Irún, José Ramón Treviño, dio las llaves de la iglesia a Rekarte y Galarza, dos terroristas que venían huyendo de Santander donde habían asesinado a tres personas: Eutimio Gómez, Antonio Ricondo y Julia Ríos.
    
La Iglesia vasca no aceptaba celebrar funerales específicos por las víctimas del terrorismo. Setién negó la catedral del Buen Pastor para el funeral de Enrique Casas. Todo lo más, agregar los fallecidos por las más variadas causas, tiros, bomba lapa, tráfico o neumonía y pedir una oración por todos ellos, en la seguridad de que Dios reconocerá a los suyos.
   
Han sido cincuenta años de miseria, pero a lo largo de este medio siglo los terroristas pueden parafrasear la expresión de Don Quijote: Ellos, con la Iglesia no han topado.

MES DE NOVIEMBRE EN SUFRAGIO DE LAS BENDITAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO - DÍA SEGUNDO

Dispuesto por el canónigo Francesco Vitali, Arcipestre de Fermo, y publicado en Sevilla por la Imprenta y librería de D. Antonio Izquierdo en 1858. Reimpreso en Madrid en 1863.
   
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
Postrados en la presencia de Dios con el mayor fervor de espíritu, supliquémosle que nos asista en el ejercicio de esta sagrada devoción, diciendo:
Disponed, Señor, y confortad nuestras almas con la abundancia de vuestra gracia, para que penetrando en la penosa cárcel del Purgatorio, con afectos de fe, caridad y compasión podamos procurar a los fieles difuntos la mayor abundancia de sufragios que redunde en favor suyo, gloria vuestra y provecho de nuestras almas. Amén.
   
DÍA 2 DE NOVIEMBRE
MEDITACIÓN: ESTADO DEL PURGATORIO.
    
PUNTO PRIMERO
Aunque el Señor puede condenar las almas de los difuntos a pagar la pena de sus defectos donde le agrade, hay sin embargo un lugar especial llamado propiamente Purgatorio, donde de ordinario con gran pesar suyo son detenidos los humanos espíritus no perfeccionados aún suficientemente para el Cielo. Es llamado lugar inferior, pozo profundo, mar tempestuoso, tierra de miseria y de tinieblas, de torbellinos y de oscuridad, próxima al Infierno. ¡Oh, qué horror debe excitar en nuestros ánimos una cárcel tan terrible de justicia, y qué compasión de las almas que están allí encerradas!
   
PUNTO SEGUNDO
Mas ¿cuáles son las penas que se sufren en el Purgatorio? Nos responden comúnmente los Santos Padres y Doctores que son las mismas del Infierno. No hay diferencia, dice Santo Tomás, entre los tormentos del Infierno y los del Purgatorio. Con el mismo fuego, prosigue San Agustín, se quema la paja y se purifica el oro. En medio de las mismas llamas, continúa San Gregorio, encuentra su suplicio el condenado, y su purificación el justo. Ahora bien, si el Infierno es la pena mayor que la cólera divina ha aplicado a las criaturas rebeldes, imaginemos nosotros cuáles séran los padecimientos de las almas del Purgatorio al sentirse oprimidas y penetradas por aquel mismo elemento atormentador que forma la desesperación eterna de los réprobos.
    
PUNTO TERCERO
La única diferencia que hay entre las penas de los réprobos y las de las almas del Purgatorio es que las unas son eternas y las otras temporales. El condenado apenas entra en el Infierno pierde la esperanza de salir de él. No hay redención ni salvación para quien en la vida abusó de la redención que le procuró la Sangre preciosísima de Jesucristo. Las almas del Purgatorio adornadas con la gracia del Redentor están seguras de su eterna salvación. Saldrán sin duda del Purgatorio, pero antes tendrán que pagar hasta el último cuadrante de la deuda contraída con la divina justicia por sus culpas. ¿Y cuándo llegarán a satisfacerla? Quién antes y quién después, según la cualidad de la culpa y la cantidad de la pena correspondiente; y afirman los Doctores que algunos no saldrán de aquella cárcel atormentadora hasta el mismo día del Juicio, ¡oh, qué largo penar! ¡Oh, cuán caro cuesta el pecado! Guardémonos, pues, de cometerle, y si le hemos cometido, apresurémonos a satisfacerle en vida para que nada haya que pagar después de la muerte.
   
ORACIÓN
Gran Dios, dadnos gracia y fuerza para huir de toda culpa y para detestarla, al menos en la presente vida. El fuego terrible del Purgatorio, los atroces martirios que allí se sufren, la duración de la pena tan prolongada son otros tantos poderosos motivos que nos espanta de la sola sombra del pecado, y nos conmueven el corazón para atender con todo empeño a socorrer a aquellas ánimas benditas. Echad también Vos, oh Señor, una benigna mirada hacia ellas, y haced por vuestra gran misericordia que llegue cuanto antes el fin de tan larga pena, y siga a aquellos tormentos la gloria, a aquella cárcel vuestra feliz mansión, donde os adoren y bendigan para siempre.
   
EJEMPLO: En las conferencias de espíritu que San Malaquías, Obispo de Hibernia, tenía frecuentemente con sus discípulos, tratándose un día de la muerte se propuso a cada uno el declarar si acaso le sucediese morir fuera de la patria, dónde y cuándo desearía más bien cumplir sus días. Como son varios los pensamientos de los hombres, así fueron varios sus pareceres, y quién designó un tiempo; quién otro, quién este y quién aquel lugar: mas cuando toco al Santo exponer su propia opinión, entre todos los lugares más celebres del cristianismo eligió el monasterio de Claraval, que tanto florecía entonces por el fervor de la caridad, y entre los días del año, el que hoy celebra la Iglesia con la conmemoración de todos los fieles difuntos para gozar de la mayor copia de sufragios que en día tan grande y en lugar tan santo estaba seguro de obtener. No quedó sin efecto su deseo: pues poco después, habiéndose puesto en camino para postrarse a los pies del Sumo Pontífice Eugenio III, apenas llegó al monasterio de Claraval, fue asaltado de tan fiera enfermedad, que bien conoció acercarse el día de su muerte: por lo cual levantados los ojos al Cielo en acción de gracias exclamó con el Salmista: «Aquí será mi reposo por todos los siglos; dejaré mis restos mortales en este asilo que entre todos me he elegido Hic réquies mea in sǽculum sǽculi; hic habitábo, quóniam élegi eam» (Salmo 131, 14). En efecto, al rayar del segundo día de noviembre, el ardor de la fiebre, no menos que el fervor de la caridad, crecieron de tal modo, que rotos los lazos de la vida, el espíritu ya libre acompañado de las oraciones de los monges y de los fieles; en medio de una numerosa corona de almas libradas por él del Purgatorio con abundantes sufragios se presentó al tribunal de Cristo juez para recibir la merecida corona de sus virtudes. En tan gran día, en el cual todo fiel se acuerda de sus difuntos, no nos olvidemos nosotros de los nuestros, y hagamos que queden contentos de nuestra piedad. (San Bernardo de Claraval. Vida de San Malaquías).
  
Rezaremos cinco Padre nuestros, Ave Marías y Réquiem en memoria de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo en sufragio de los fieles difuntos (y particularmente de N.), suplicando al Eterno Padre que se apiade de sus almas por la Sangre que derramó su divino Hijo, diciendo cinco veces:
  
JACULATORIA: Eterno Padre, por la preciosísima Sangre de Jesús, misericordia. Padre nuestro, Ave María y Réquiem....
   
SUFRAGIO: Mórtuo ne prohíbas grátiam. (Eccli. 7, 37). No neguemos en este día copiosos sufragios a nuestros difuntos.
  
Para mantener la mutua comunicación de oficios con los difuntos, ejercitemos en orar por ellos, y particularmente recemos el De profúndis
   
El día de la conmemoración de todos los difuntos suelen los religiosos Carmelitas descalzos reunirse en la capilla, despues del Oficio de Réquiem, para ofrecer sufragios a los muertos, y quién promete hacer por ellos rígidas penitencias, quién largas oraciones, quién limosnas, quién ganar indulgencias; unos celebrar misas, otros rezar el Oficio, otros visitar iglesias y hospitales, de suerte que se recogen riquezas de sufragios para socorrer al Purgatorio. Hoy es el día de la Conmemoración general de los difuntos; sea este también en el ejercicio de nuestra santa devoción, el uso digno de la imitación de todos. Cada uno se imponga a sí mismo aquellas obras de piedad que en su fervor piensa elegir para alivio de los difuntos, prométalas a Dios, y cumpla después fielmente su promesa. (Santiago Hautino SJ, Patrocinio de los difuntos, libro  3º, cap. 2. art. 2, parágrafo 2º).
 
Añadiremos un Padre nuestro y Ave María por los propagadores de esta devoción.
De profúndis clamávi ad te, Dómine: * Dómine, exáudi vocem meam:
Fiant aures tuæ intendéntes, * in vocem deprecatiónis meæ.
Si iniquitátes observáveris, Dómine: * Dómine, quis sustinébit?
Quia apud te propitiátio est: * et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
Sustínuit ánima mea in verbo ejus: * sperávit anima mea in Dómino.
A custódia matutína usque ad noctem: * speret Ísraël in Dómino.
Quia apud Dóminum misericórdia: * et copiósa apud eum redémptio.
Et ipse rédimet Ísraël, * ex ómnibus iniquitátibus ejus.
   
(Desde lo más profundo clamé a ti, oh Señor.
Oye, Señor, benignamente mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mis plegarias.
Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades, ¿quién podrá subsistir, oh Señor, en tu presencia?
Mas en ti se halla como de asiento la clemencia: y en vista de tu Ley he confiado en ti, oh Señor.
En la promesa del Señor se ha apoyado mi alma: En el Señor ha puesto su esperanza.
Desde el amanecer hasta la noche espere Israel en el Señor.
Porque en el Señor está la misericordia, y en su mano tiene una redención abundantísima.
Y él es el que redimirá a Israel de todas sus iniquidades.)
℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine. (Dadles, Señor, el descanso eterno)
℞. Et lux perpétua lúceat eis. (Y brille para ellos la luz perpetua)
℣. A porta ínferi. (De la puerta del Infierno)
℞. Érue, Dómine, ánimas eórum. (Librad, Señor, sus almas)
℣. Requiéscant in pace. (Descansen en paz)
℞. Amén.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam. (Escuchad, Señor, mi oración).
℞. Et clamor meus ad te véniat. (Y mi clamor llegue hacia Vos).
   
ORACIÓN
Fidélium, Deus, ómnium Cónditor et Redémptor: animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tríbue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum (Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras la remisión de todos sus pecados, al fin de que obtengan, por nuestras devotas oraciones, el perdón que siempre han deseado. Vos que vivís y reináis por todos los siglos de los siglos). Amén.
   
℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine. (Dadles, Señor, el descanso eterno)
℞. Et lux perpétua lúceat eis. (Y brille para ellos la luz perpetua)
℣. Requiéscant in pace. (Descansen en paz)
℞. Amén.
   
***
  
Cuando se quieran hacer sufragios particulares por el alma de algún difunto se dirá algunas de las siguientes oraciones antes de la susodicha Fidélium Deus, con la cual se concluirá siempre:
Oración por un Sacerdote u Obispo: Deus, qui inter apostólicos Sacerdótes fámulos tuos pontificáli seu sacerdotáli fecísti dignitáte vigére: præsta, quǽsumus; ut eórum quoque perpétuo aggregéntur consórtio. Per Christum Dóminum nostrum (Oh Dios, que quisisteis elevar vuestros siervos a la dignidad Episcopal o Sacerdotal, escogiéndolos y poniéndolos en el número de los Sacerdotes Apostólicos, os suplicamos el que hagáis gocen también de su compañía en vuestra gloria. Por Jesucristo nuestro Señor). Amén.
   
Por el Padre o por la Madre: Deus, qui nos patrem et matrem honoráre præcepísti: miserére cleménter animábus patris et matris meæ, eorúmque peccáta dimítte; meque eos in ætérnæ claritátis gáudio fac vidére (Oh Dios, que nos mandásteis honrar a padre y madre, compadecéos clemente de las almas de mi padre y de mi madre, perdonando sus pecados, y haced que pueda verlos en el gozo de la luz eterna. Por Jesucristo nuestro Señor). Amén.
N. B. Si son muchos los que hacen este ejercicio, donde se dice Patris et Matris meæ; se sustituirá Paréntum nostrórum, y donde meque se dirá nosque: si se pide solamente por el Padre se dirá ánimæ Patris mei o nostri; si por la sola Madre, ánimæ Matris meæ o nostræ.
    
Por los hermanos, y por otros parientes o bienhechores: Deus, véniæ largítor et humánæ salútis amátor: quǽsumus cleméntiam tuam; ut nostræ congregatiónis fratres, propínquos et benefactóres, qui ex hoc sǽculo transiérunt, beáta María semper Vírgine intercedénte cum ómnibus Sanctis tuis, ad perpétuæ beatitúdinis consórtium perveníre concédas (Oh Dios, que concedéis el perdón y sois amáis la salvación de los hombres, os suplicamos vuestra clemencia; para que le concedáis a nuestros hermanos de congregación, parientes y bienhechores, que partieron de este siglo, por la intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen Santa María y con todos vuestros santos, llegar a ser consortes de la bienaventuranza perpetua. Por Jesucristo nuestro Señor).
    
Por un solo difunto: Inclína, Dómine, aurem tuam ad preces nostras, quibus misericórdiam tuam súpplices deprecámur: ut ánimam fámuli tui N., quam de hoc sǽculo migráre jussísti; in pacis ac lucis regióne constítuas, et Sanctórum tuórum júbeas esse consórtem. (Inclinad, Señor, vuestros oídos a nuestras súplicas, con que humildemente imploramos vuestra misericordia para que establezcáis en la región de la paz el alma de vuestro siervo N., que hicisteis salir de este mundo, y ordenéis sea compañera de vuestros Santos).
   
Por una sola difunta: Quǽsumus, Dómine, pro tua pietáte miserére ánimæ fámulæ tuæ N.: et a contágiis mortalitátis exútam, in ætérnæ salvatiónis partem restítue. (Os rogamos, Señor, tengáis piedad por vuestra misericordia del alma de vuestra sierva N., y que desnuda del contagio de la mortalidad, le restituyáis su parte en la salvación eterna).
   
Por dos o más difuntos: Deus, cui próprium est miseréri semper et parcére, propitiáre animábus famulárum famularúmque tuárum, et ómnia, eórum peccáta dimítte: ut mortalitátis vínculis absolúta, transíre mereántur ad vitam (Dios, de quien es propio tener misericordia y perdonar siempre, os suplicamos por las almas de vuestros siervos y siervas, y perdonadles todos sus pecados, para que siendo liberados de las cadenas de la muerte, merezcan llegar a la vida).
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 1 de noviembre de 2020

INDULGENCIAS QUE SE PUEDEN GANAR EN FAVOR DE LOS DIFUNTOS

Enchíridion indulgentiárum, edición de 1952, cap. VIII, págs. 451 y ss.
  
Condiciones habituales para la Indulgencia Plenaria:  
  1. Cumplir la obra prescrita, con la intención (al menos habitual y general) de ganar la indulgencia.
  2. Confesión (también en la semana que precede o sigue a la obra prescripta) y comunión (también en el día que precede o en la semana que sigue a la obra prescripta).
  3. Si se requiere la visita de una iglesia, se puede hacer desde el mediodía del día anterior.
  4. Hacer cualquier oración vocal por las intenciones de los Sumos Pontífices, es decir, de la Santa Iglesia, que son las siguientes: exaltación de la Fe; extirpación de las herejías; conversión de los pecadores; paz entre los príncipes cristianos.
  5. Estar en estado de gracia.
I - Indulgencias que se pueden ganar todo el año:
  • Invocaciones:
    1. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine; et lux perpétua lúceat eis. Requiéscant in pace. Amen: 300 días cada vez  (Sagrada Congregación de Indulgencias, 13 de Febrero de 1908; Sagrada Penitenciaría Apostólica, 17 de Mayo de 1927).
    2. Pie Jesu Dómine, dona eis réquiem sempitérnam: 300 días c.v.  (Suprema Congregación del Santo Oficio, 18 de Marzo de 1909).
  • Oficio de Difuntos:
    1. Maitines y Laudes del Oficio de difuntos: 7 años, Plenaria si durante un mes. CC.
    2. Un Nocturno y Laudes del Oficio de difuntos: 5 años.
    3. Vísperas del Oficio de difuntos: 5 años. (Breve Apostólico del 2 de Abril de 1921; Sagrada Penitenciaría Apostólica, 15 de Junio de 1936).
  • Salmos:
    1. De profúndis (Salmo 129), o Pater-Ave-Réquiem: 3 años (5 durante el mes de Noviembre).  (Breve Apostólico del 11 de Agosto de 1736; Sagrada Penitenciaría Apostólica, 29 de Mayo de 1933 y 20 de Noviembre 1940).
    2. Miserére (Salmo 50): 3 años. (Sagrada Penitenciaría Apostólica, 9 de Marzo de 1934).
  • Secuencia Dies Iræ: 3 años. (Sagrada Penitenciaría Apostólica, 9 de Marzo de 1934).
  • Ejercicios piadosos:
    1. Visita de un cementerio, rezando cualquier oración, aún mental, por los difuntos: 7 años. (Sagrada Penitenciaría Apostólica, 31 de Octubre de 1934).
    2. Recitar cualquier oración o ejercicio de piedad por los difuntos con la intención de continuar durante 7 ó 9 días: 3 años, una vez por día. Plenaria si durante 7 ó 9 días sucesivos. CC. (Pío IX, Audiencia del 5 de Enero de 1849; Sagrada Congregación para los Obispos, 28 de Enero de 1850; Sagrada Congregación de Indulgencias, 26 de Noviembre de 1876; Sagrada Penitenciaría Apostólica, 28 de Mayo de 1933).
II - Indulgencias propias de todo el mes de noviembre: Cualquier oración o ejercicio de piedad en sufragio de los difuntos: 3 años, una vez por día. Plenaria si cada día del mes. CC. (Sagrada Congregación de Indulgencias, 17 de Enero de 1888; Sagrada Penitenciaría Apostólica, 30 de Octubre de 1932).
       
III - Indulgencias excepcionales para los primeros días de noviembre:
  • Durante la Octava de la Conmemoración de los fieles difuntos (del 2 al 9 de Noviembre), Indulgencia plenaria por la visita a un cementerio, rezando cualquier oración, aún mental, por los difuntos. Una vez por día, CC. (Sagrada Penitenciaría Apostólica, 31 de Octubre de 1934).
  • El 2 de noviembre y el domingo siguiente (durante la Octava), Indulgencia plenaria por la visita de una iglesia u oratorio público, recitando 6 Pater-Ave-Gloria c.v. (Suprema Congregación del Santo Oficio, 25 de Junio de 1914 y 14 de Diciembre de 1916; Sagrada Penitenciaría Apostólica, 5 de Julio de 1930 y 2 de Enero de 1939).
  • Toda Alma por la que se ofrezca Misa, celebrada por cualquier sacerdote y en cualquier altar durante la Conmemoración de los fieles difuntos y su Octava, gozará del privilegio como si fuese celebrada en Altar Privilegiado  (Sagrada Congregación de Indulgencias, 19 de Mayo de 1761; Benedicto XV, Constitución Apostólica Incruéntum Altáris, 10 de Agosto de 1915; Código de Derecho Canónico, canon 917 § 1; Sagrada Penitenciaría Apostólica, 31 de Octubre de 1934 y 12 de Junio de 1949).
IV - Para los fieles que han hecho el Acto heroico de caridad por las almas del Purgatorio, pueden ganar una Indulgencia Plenaria (CC) (Sagrada Congregación de Indulgencias, 30 de Septiembre de 1852 y 20 de Noviembre de 1854; Sagrada Penitenciaría Apostólica, 26 de Enero de 1932):  
  • Todo el año y a cada comunión hecha en una iglesia u oratorio público.
  • Cada lunes (y si no es posible, el domingo siguiente) al asistir a una Misa por las almas del Purgatorio.
  • Para los sacerdotes que han hecho el Acto heroico de caridad, altar privilegiado.
Nota: CC=Condiciones habituales; c.v.= cada vez.

PRESBÍTEROS CONCILIARES + ACTIVISMO SOCIAL = PRISIÓN

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
¿QUÉ SUCEDE CUANDO LOS PRESBÍTEROS CONCILIARES SE METEN A ACTIVISTAS POLÍTICOS? COMO ESTE JESUITA, COMETEN DELITOS Y ACABAN EN PRISIÓN
  
Consignado a una sucia celda por tres años, el presbítero jesuita socialista/socialista Stephen Kelly irrumpió a una base naval estadounidense en Georgia.
El presbítero hipócrita quería salvarse afirmando que tenía una “sincera creencia religiosa”. La juez federal no la tenía, y sentenció al presbítero criminal a tres años en una celda (¡no monástica!) para penitencia, porque el presbítero era un criminal reincidente, que había purgado ocho años por otras acusaciones, y aún estaba en libertad condicional
   
Stephen Kelly decidió que ser un presbítero novusordiano no era lo suficientemente satisfactorio, así que se tornó activista político. Nada sorprendente. Él creció en el semillero de la orden jesuita, que se volvió fanática de la “Teología de la Liberación” y comunista, como el máximo jesuita actual, Francisco Bergoglio. Kelly conspiró con otros seis sediciosos irrumpir en una base naval estadounidense en Saint Mary, Georgia. Como consecuencia de la traición de su vocación (si se puede decir que ser presbítero en la pseudoiglesia es tan vocación como ser un ministro protestante, rabino judío o imam musulmán), fue confinado a una sucia celda (¡no del tipo monástico!) por tres años, gracias a un jurado de sus pares y el Tío Sam.
   
Un año atrás, Kelly y seis compañeros activistas (Elizabeth McAlister, Carmen Trotta, Mark Colville, Martha Hennessy, Clare Grady y Patrick O’Neill) fueron condenados por un jurado por conspiración, allanamiento, destrucción de propiedad gubernamental y otros delitos derivados por su arresto en la Base Naval de Submarinos Kings Bay. El presbítero hipócrita Kelly arguyó que no debería ser encarcelado porque actuó sobre una “sincera creencia religiosa”, pero la juez federal Lisa Godbey Wood no la tenía, y lo consignó a tres años de “penitencia y reflexión” como la iglesia conciliar la llama, en comunidad con otros criminales [Parte de la información para este Comentario viene de Religious News Service]
    
Verdaderos Católicos, el presbítero Kelly era un criminal reincidente, habiendo pagado más de ocho años en prisión por otras condenas por allanamiento y vandalismo. De hecho, aún estaba en libertad condicional cuando cometió su último crimen. ¿Sorprende qué trabajo le paga la iglesia conciliar a sus presbíteros? La Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos informa que los presbíteros pueden ganar hasta 100.000 dólares, adicional a beneficios como concesión de vehículo, habitación y oficina en la rectoría, seguro médico y un plan de retiro. Obviamente, ellos son tan ociosos que pueden involucrarse en actividades criminales como su ocupación principal.

ORACIÓN DE SAN LUIS GONZAGA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

   
Oh Príncipe Victorioso, humildísimo guardián de la Iglesia de Dios y de las almas fieles, que con tal caridad y celo tomáis parte en tantos conflictos y ganáis tan grandes victorias sobre el enemigo, por la conservación y protección del honor y la gloria que nosotros todos debemos a Dios; os rogamos acudáis a nuestra asistencia, porque estamos continuamente asediados con tan grandes peligros por nuestros enemigos, la carne, el mundo y el diablo. Y, como fuisteis un líder para el pueblo de Dios durante el desierto, sed también nuestro fiel líder y compañero a lo largo del desierto de este mundo, hasta que nos conduzcáis seguramente hacia la tierra dichosa de los vivientes, en esa Patria bienaventurada de la cual estamos exiliados. Amén.

NOVENA EN HONOR A SANTA CRISTINA LA ADMIRABLE

Novena compuesta por el padre José Tercero, de la Compañía de Jesús, y publicada en Puebla de los Ángeles en 1726.
   
El Padre Dimas Serpi OFM en su libro intitulado Tratado del Purgatorio, al cap. 17, y el Padre José Tercero de la Sagrada Compañía de Jesús, en el que escribió e imprimió en la Ciudad de la Puebla, el año de 1726 de la Vida y Prodigios de Santa Cristina Virgen la Admirable, expresionan llena su discreción de pasmos, los agigantados y exquisitos progresos de esta purísima Santa, y dejando en sus doctas plumas tan debidos elogios, desea solo la devoción de quien este Novenario escribe, el que a vista de este rasgo de la Divina Omnipotencia conozca el Cristiano lo que hace Dios con quien de veras le ama. Por el dedo pequeño de este cuadernito bien puede conocerse cuán gigante es la Virgen Cristina; y el modo será aprender a imitar sus nobles pasos, los que en cada día de los nueve se hallarán manifiestos.
    
Materia bastante daba un solo prodigio de la Soberana Mano del Altísimo para que conocieras lo que mereció Cristina, y si no, publíquenlo en nevadas planas sus castísimos pechos; pues en el espacio de nueve semanas no se mantuvo más que con la suave leche que de estos milagrosamente le destilaban; pero pues en la esfera de las admiraciones es una via lecta toda su vida, siendo cada paso una estrella, es más propio que toda la tinedas, para que la debilidad de Cristina te mueva a hacer una vida toda muerte.
    
Si la oración, comunión y mortificaciones consultas con un docto Confesor, o con tu Padre espiritual, si por tu dicha lo tienes, y obedeces sus órdenes (ojalá y todos se sujetaran a un Confesor), tendrás el más seguro acierto en cuanto intentares ejecutar en obsequio de la peregrina Virgen Cristina y sufragio de las Almas del Purgatorio, y por esto es forzoso prevenirte, lo que espero diestramente te enseñen.
    
Lo que te encargo es, tengas a Dios presente en todos instantes, y verás como no le ofendes. No tengas miedo a la Oración mental, aunque discurras no sabes, como se tiene, que es ardid del demonio para quitarte la llave de la mano, con que has de entrar en el Cielo: frecuenta la Comunión Sagrada, que es pan de cada día, y mal puedes vivir si no comes. No te horrorices de las penitencias: contempla en la VIrgen Santa Cristina, y te dará vergüenza tu temor. Harás un Acto de Contrición al principio del ejercicio de cada día, poniendo cuidado en lo que es arrepentimiento de las culpas, por solo amor de Dios, y que el propósito de la enmienda sea heroicamente firme.
   
NOVENA A SANTA CRISTINA LA ADMIRABLE, VIRGEN ABOGADA DE LAS ALMAS BENDITAS DEL PURGATORIO Y LOS PECADORES ARREPENTIDOS

   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Clementísimo Dios y Amantísimo Dueño de las almas, Padre a quien debo el ser y a quien, cual hijo pródigo, sin reparar en que la Bondad y Majestad, que yo, vil gusanillo, ofendía, era la misma a quien sirven con amor los Serafines, y adoran con reverencia los Ángeles. Pésame, Dios mío, de todo corazón de haberos disgustado: pésame una y mil veces de haberos ofendido. Oh, ¡y quién pudiera no haber nacido por no haber pecado, solo por ser tan bueno como sois, digno de ser amado y temido! Yo, Señor, os ofrezco enmendarme, y con vuestra gracia primero perder la vida, que otra vez volver a ofenderos. Ofrezco, Señor, mis obras, juntas con vuestros méritos, para que me perdonéis, y deis auxilio para perseverar en vuestro servicio hasta la hora de mi muerte. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh gloriosísima y amorosísima Virgen Santa Cristina! Consuelo apetecido de las pacientes Almas del Purgatorio, embeleso de los cristianos corazones, extática esposa del Divino Dueño Jesús: Tù que con razón gozas el especial renombre de Admirable por lo prodigioso de tu muerte y nueva Vida, por el exquisito modo de padecer, y por los muchos favores y dotes con que nuestro Piadosísimo Padre Jesús te enriqueció; Tú que supiste en vida, y sabes en muerte patrocinar a los que en tan espantosas agonías esperan aquel severo Juicio formado según el proceder de nuestras obras: Tú que tanto alcanzaste de tu Divino Esposo para bien de las afligidas Almas que en cárceles de fuego suspiran, es muy propio de tu caridad consigas para todos los que devotamente te veneran, haciendo admiración de tus virtudes, el que pues es todo fuego el Mundo, donde la terrible llama de la culpa aniquila el espíritu y hace retirar a Dios el Rostro, siendo tan sensible daño la mayor pena, pidas a su Majestad Divina sepa yo conocer mis errores, advertir sus confusiones, pensar sus daños y así desengañado camine con pie fijo entre sus espinas, hasta que a la trémula llama de la candela, teniendo ya mi corazón abrazado en amor de un Dios Trino, lleno de fe y esperanza, sean mis lágrimas como verdaderamente arrepentido de mis pecados, las que apaguen los encendidos enojos de la Divina Justicia; y confesando a Dios Uno y Trino, muera en su humildad y gracia, y por tu intercesión confío el especial favor que en esta Novena te pido, si es muy del agrado de su Divina Majestad, que ceda en su mayor gloria. Amén. 
   
DÍA PRIMERO – 15 DE JULIO
Nació Santa Cristina en una villa llamada San Trudón, de la provincia de Haebania en Alemania, dedicáronla dos hermanas que tuvo al blando ejercicio de pastora (por fiel pronóstico de que en la carrera de sus años, lo había de ser de las almas), en el que se mantuvo llena del temor de Dios, único Maestro que la enseñó como buen Pastor, para que la voz muda de la Pastora fuera continua oración hasta que antes de cumplir doce años de edad, murió naturalmente.
    
Rezar la Estación mayor, consistente en seis Padrenuestros y Avemarías gloriados, para que por las muchas Indulgencias concedidas, aplicándolas a las Almas del Purgatorio, se les aumente el sufragio.
   
ORACIÓN
¡Oh Esclarecida Virgen Santa Cristina la Admirable! A tu vista comienzan hoy los tiernos validos con que mi alma se queja a tu piedad, pues no escucha otra cosa que los roncos aullidos del Demonio, carnicero lobo, que rodeando el mísero redil de mi alma genere malos pensamientos, tentaciones, y engaños, contra la presa en su descuido: más pues Tu bella Pastorcita, sin que te estorbara el cuidado del rebaño, supiste no apartarte de Dios en tan tiernos años: haz como te lo suplico, que en los días que viviere busque a mi Dios en la quietud de la Oración, donde con tu intercesión espero conseguir hasta la hora de la muerte, fortaleza contra los malos pensamientos y tentaciones, para el mayor remedio de mi alma: Y así mismo te ruego, que las Santas Almas del Purgatorio se libren con tu Patrocinio de las penas en que se hallaren, pasando a descansar para siempre a la Gloria. Amén.
     
Rezar un Credo a la Santísima Trinidad.
      
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Augustísima, Amabilísima y Misericordiosísima Trinidad, Dios Trino y Uno, en quien creo, a quien venero y adoro, humildemente te pido por los méritos de tu querida Sierva Santa Cristina, hagas que tu Admirable Nombre sea exaltado y alabado de todas las gentes, que nuestra Santa Fe Católica se aumente, reduciendo a su dulce gremio a los bárbaros gentiles y herejes, destruyendo sus errores y sectas; que la Cabeza de la Iglesia nuestro Romano Pontífice sea obedecido de los rebeldes, admitiendo sus gloriosas determinaciones; que nuestros Reyes Católicos, Príncipes y demás Monarcas Cristianos vivan el paz, y muy unidos declaren guerra contra el paganismo; que los Sagrados Lugares de Jerusalén y miserables cautivos sean libres del poder del sarraceno, que los frutos de la tierra sean los más óptimos, y las lluvias en su tiempo las más fecundas, que las necesidades de la Iglesia sean socorridas al deseo de nuestros Cristianos pechos. Y por fin, te pido que mediante estas Oraciones, con ellas cumpla en todo la intención de los Sumos Pontífices, que han concedido innumerables Indulgencias a  los que en forma de Estación se te consagran, para que aplicándolas según tu soberana voluntad, por las Almas del Purgatorio, consigan el eterno y único descanso de irte a ver, confesar Santo, Santo, Santo, a los Alcázares de la Gloria. Amén.
  
℣. Ruega por nosotros, Bienaventurada Cristina.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
  
ORACIÓN
Omnipotente Dios y Señor mío, que no quieres que alguno se condene, sino que todos logren vuestra gloria: Ruégoos por los merecimientos de vuestra Sierva Santa Cristina tengáis misericordia de mi alma, y que me deis, que arrepentido de mis muchos pecados, prevenido con los Sacramentos dignamente recibidos, muera en vuestra amistad y gracia, con el amparo de la Santa Virgen. Amén.
  
Un Padre nuestro y Ave María por los que están en pecado mortal.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 16 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
     
Estando ofreciéndose por su Alma el Santo Sacrificio de la Misa, al pronunciar el Sacerdote el tercer Agnus Dei, resucitó Cristina, y con ligereza de ave voló, sentándose sobre la cornisa de la cúpula del Templo, hasta que a la voz del Sacerdote bajó humilde, siendo este su repentino vuelo, efecto a la viveza suma del olfato con que Dios le prevenía para que con Él padeciera, no pudiendo sufrir el hedor que arrojaban los cuerpos humanos de los circunstantes.
     
Rezar la Estación mayor, consistente en seis Padrenuestros y Avemarías gloriados, para que por las muchas Indulgencias concedidas, aplicándolas a las Almas del Purgatorio, se les aumente el sufragio.
  
ORACIÓN
¡Oh Singular Virgen Santa Cristina la Admirable! ¿Es posible que a tu vista he de estar respirando hediondeces por la corrompida costumbre de pecar en que me hallo expuesta a ella a morir para siempre, y que cuando piense en resucitar a la vida de la gracia, estén tan cansadas las voces del arrepentimiento, que ni aun por señas le perciban? No lo permita tu caridad, venga a mi corazón tu amparo, y pues aquellas piadosísimas palabras de que el Divino Cordero quita los pecados del Mundo, fueron el aliento de tu vida cuando reposaba en el féretro tu delicado Cuerpo: haz que el mansísimo Cordero Jesús tenga misericordia de mí, perdone mis culpas, me dé vida para servirle, destruya el pestífero aliento de mis pasiones, y prestándole alas a mi debido amor haga que vuele ligero a la más encumbrada cúpula de su amistad y gracia. Y también te ruego, que las Almas Santas del Purgatorio suban volando a descansar para siempre a la Gloria. Amén.
    
Rézase un Credo a la Santísima Trinidad. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA TERCERO – 17 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
  
Vuelta Cristina a su casa, les dijo a sus hermanasm y a otras muchas personas, que luego que su Alma se había desatado de su cuerpo, la llevaron los Ángeles al lugar del Purgatorio, después al del Infierno, y por último al Paraíso, desde donde conducida al Augustísmo Trono de Dios Uno y Trino, fue de su Majestad divina benignamente favorecida, y escuchó de sus piadosísimos labios estas tiernas palabras:
A ti, dulcísima Hija, te han subido a este Solio de mi eterno Reino los brazos de mi gracia, aquí reinarás conmigo para siempre, pero mi infinita piedad y las entrañas de mi misericordia mal conocida y peor correspondida en los hombres me convidan a darte esta opción. Te han movido a compasión las penas del Purgatorio, y aunque tienen las dichosas Almas que allí padecen la suerte de Esposas mías, están con manchas, que para parecer ante mis Purísimos Ojos es preciso se limpien, que satisfacciones ajenas ofrecidas por ellas las purifiquen: viste los tormentos que padecen los rebeldes que despreciaron mis llamamientos. Mas tú puedes, Hija, hacer con la asistencia de mi gracia, que se acaben las penas de las Almas del Purgatorio, y no se aumenten las de los condenados: permito, pues, a tu libre elección, o permanecer gloriosa desde ahora, o volver por el tiempo de mi voluntad a la tierra a vestirte de tu cuerpo (en que conservará mi Poder, aunque debiera fallecer) con el destino de sentir voluntarios tormentos, penitencias, y hacer Oraciones por mis amadas Almas que padecen en el Purgatorio y tanta compasión te causan. Y a los pecadores que viven, y son capaces de corregir sus vidas, muevas con tus ejemplos y asperísimas penitencias a que enmienden sus vidas para lograr el Cielo.
Dijo, y derritiéndose el corazón de Cristina en ternuras, aceptó prontamente la divina propuesta de Jesús, disponiéndose a padecer constante en este mudno los tormentos más excesivos en satisfacción de las Almas del Purgatorio.
     
Rezar la Estación mayor, consistente en seis Padrenuestros y Avemarías gloriados, para que por las muchas Indulgencias concedidas, aplicándolas a las Almas del Purgatorio, se les aumente el sufragio.
     
ORACIÓN
¡Oh Caritativa Virgen Santa Cristina la Admirable! en cuya presencia quiero ponderar los Beneficios que a mi Padre Dios debo, y confieso, para que como publicadora de ellos me ayudes a darle justas, y humildes gracias. La Misericordia Divina empeñada, no solo en facilitar el alivio, y del calor a las Almas Santas del Purgatorio, llamándolas con el amoroso nombre de Esposas, sino en prevenir su sufrimiento en los rígidos golpes del padecer, porque los pecadores, como Yo no sé condenen. Qué ceguedad es la mía, que no mira con los ojos del alma, tan desmedidas finesas del amor de su Dios. Y al mismo tiempo no considera la razón el noble esfuerzo, y constante animo con que Tú, Santa mía, te ofreces a los tormentos. Más ya herido el discurso con el filo del desengaño conozco la suma infinita caridad de mi Dios, y por ella arrepentido de mis maldades, prometo enmendar mi desastrada vida, y dejar al Mundo siguiendo en cuanto pueda tus generosísimos pasos para satisfacer a Dios por mis ofensas, vaya conseguir su Gracia. Y te ruego que las Almas Santos del Purgatorio, logren por tu intercesión el eterno descanso de la Gloria. Amén.
    
Rézase un Credo a la Santísima Trinidad. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA CUARTO – 18 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
Avivado el olfato de Cristina, era tal el hedor que percibía de los hombres vivientes, que aunque a veces lo toleraba por comenzar a padecer, otras casi desmayada se retiraba a buscar el socorro de Dios en los campos, donde eran frecuentes sus oraciones, repetidas las disciplinas: y mostrando sus hermanas tanta extrañez, teniéndola por loca, la pusieron en duras prisiones, que la soberana diestra desató, después de que gimió entre ellas lo necesario, pasándose la misma prisión a la boca, pues nada comía, ni tenía entre las breñas por donde caminó como fugitiva más socorro que agua que destilaba de la líquida nieve de aquel frigidísimo sitio, y un tanto de sueño sobre secas yerbas, hasta que compadecido nuestro amoroso Dios, le facilitó el sustento en sus castos pecos en blanda leche por el espacio de nueve semanas, que pasadas volvió a ser presa de las tiranas manos de sus hermanas, pero las de Dios como más fuertes le dieron en breve libertad, quedando solo presa de la divina palabra, que le intimó pasase a la ciudad de Lieja, teatro glorioso de sus proezas, donde como Sagrada Heroína, para entrar en la cruda batalla de penas que le esperaba, procuró fortalecerse con el mejor Pan, que da valor a los débiles: y notando el Párroco de San Cristóbal, a quien le pidió le ministrara este sustento, su celeridad en las súplicas hasta conseguir de otro Sacerdote la posesión deseada de su alma, y la prisa con que salía de la Iglesia, ambos la fueron siguiendo por averiguar quién era tal mujer. Y su desengaño fue admirar el portento de verla pasar a pie enjuto por sobre las caudalosas corrientes del río Mosa.
      
     
Rezar la Estación mayor, consistente en seis Padrenuestros y Avemarías gloriados, para que por las muchas Indulgencias concedidas, aplicándolas a las Almas del Purgatorio, se les aumente el sufragio.
      
ORACIÓN
¡Oh Invicta Virgen Santa Cristina la Admirable! es tan pestilente el hedor de una mala conciencia, que, aunque no te hubiera avivado el olfato la Divina Providencia, no lo pudiera tolerar tu cándida pureza. Pobre de mí si tan fétida se haya a mía, y más si es fatal cubierta dé la fea sensualidad, y de la soberbia, las que, como hermanas moletas, ponen en infernal prisión a mi alma, de la que no saldrá jamás si no busca por seguro el Sagrado de la penitencia, huyendo presurosa pues para que así lo logre de la culpa. Abogada mía, concédeme el gustar la preciosa leche de tu enseñanza, y que, con ella bien criado, mueva los palios al retiro de la mortificación, pidiéndole a tu Divino Esposo, el que siempre le reciba Sacramentado con humildad, y pureza para que así fortalecido me aliente a pasar el caudaloso Rio de los trabajos, que mis culpas merecen, y por ellos inundarme después en un torrente de gracia. Y te ruego que las Almas Santos del Purgatorio, logren por tu intercesión el eterno descanso de la Gloria. Amén.
    
Rézase un Credo a la Santísima Trinidad. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA QUINTO – 19 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
No hay humana lengua que pueda explicar los continuados tormentos que Cristina se hacía a sí misma padecer. Arrojábase entre las voraces llamas de los hornos de cal, barro y vidrio. Quedaba formada estatua de nieve entre los empedernidos hielos del río Mosa. Se reducía a menudos pedazos entre las violentas ruedas de los batanes. Se sujetaba al imperioso golpe de aguas que despiden los rodeznos de los molinos, la que cuajaba sus delicdas carnes en cristales que fabrica el invierno. Se entregaba animosa a los dentados tórculos de hierro. Se suspendía de un cordel en las horcas. Se enterraba en las más funestas y hediondas sepulturas. Se fingía en las más noches espantajos de los perros, y poniéndose en cuatro pies, incitaba a los brutos para que furiosos la despedazasen. Se desnudaba con la licencia de la noche el pobre saco que vestía, y así se recostaba festiva entre las espinas, o las levantaba como azote para rasgar sus carnes. En cada martirio se le achacaba la vida, pero como el empeño era padecer más y más, queaba en cada uno de ellos sin lesión alguna. Y como le faltaba el tiempo para más penar, era su alimento el muy preciso, su sueño el más breve: mas el orar y sentir el más dilatado.
     
Rezar la Estación mayor, consistente en seis Padrenuestros y Avemarías gloriados, para que por las muchas Indulgencias concedidas, aplicándolas a las Almas del Purgatorio, se les aumente el sufragio.
        
ORACIÓN
¡Oh Penitente Virgen Santa Cristina la Admirable! Así coio me asombran los incesantes tormentos que con tanta resignación padeciste, también me confunde el pensar que pudiendo tu noble caridad destinaste a sentir un solo género de tormento repetido, no quisieras sino su variedad en fuego y agua en ecúleos y horcas; en nieve, y hielos; en espinas y golpes; quizá porque como tu paciente vida fue el más florido Jardín de tu Jesús Esposo, y donde tenía sus delicias, previno tu cuidado para los mares y ríos, alelíes, claveles, y violetas, que cortaran las soberanas manos de Jesús, y con la mezcla de sus ensangrentados matices conociera su amor, que cuando más variabas en las penas, tanto más guardabas la constancia del padecer. Por ese amor con que obedeciste, te suplico me alcances de Nuestro Padre Dios, me envíe en esta vida los trabajos, y penas que por mis pecados merezco; aliente mi espíritu para que solo se acuerde de la eternidad, y que, castigando el vil cuerpo, ya que aprisionado vivo tenga modo de satisfacer a un Dios ofendido. Y te ruego que las Almas Santos del Purgatorio, logren por tu intercesión el eterno descanso de la Gloria. Amén.
    
Rézase un Credo a la Santísima Trinidad. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA SEXTO – 20 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
     
Fue tan privilegiada la Santa Virgen en esta la especial dote de agilidad y levedad, pues parecía toda espíritu y nada carne, y cuando deseaba remontarlo en los más nobles extremos de quitud y sosiego, ligeramente se encaramaba en los árboles, y aun se sabía mantener cual pequeña ave, sobre la más débil rama, y si en la Ciudad procuraba sus dulces retiros, subía veloz a las más altas cúpulas de los templos, y aun en lo superior de las veletas: y en tales abstracciones, cuando ya fuera de sí entre de los deliquios con su amado, se enajenaba, experimentaba una maravilla nunca vista, cual era el estrecharse su cuerpo al tamaño de un pequeño globo, hasta quedar en figura esquelética: pasado el rapto, se restituía a su antigua conexión, y con el artículo dolor que le causaba la extensión de sus huesos, tenía nuevo asunto de padecer y como este por todos modos se lo preparaba la Voluntad divina, dio licencia a sus hermanas y pariente para que indignadas contra tantos prodigios, que les parecían alucinaciones, conmovieran el dañado genio de un mal ombre tan cruel y riguroso, que arrojándole una clava de hierro tuvo el logro de quebrarle una pierna, y entregarla herida y presa a sus hermanas, las cuales al parecer condolidas, determinaron transportarla en un carro a la ciudad del Lieja, para que los Cirujanos la curaran. Disposiciones todas de Dios, pues con el trasiego del camino se había de acrecentar el dolor: y sujeta a la rigurosa curación del Arte, había de sufrir tirones, tablas, estopas y ligamentos, como sucedió en manos de un Cirujano,, quien receloso de los frecuentes vuelos de la enferma, no permitió se le quitasen las prisiones, con que le había asegurado la tiranía, ni que se moviese de una sala bien amurallada: mas, ¡oh prodigios de Dios! a corto espacio, movida de secreta y particular inspiración, rompió las prisiones, destrozó las ligaduras, quedándos con sus soldada pierna tan fuerte, que pudo en un vuelo saltar las altas paredes que la enclaustraban.
   
ORACIÓN
¡Oh Peregrina Virgen Santa Cristina la Admirable! qué entendimiento por más alto que sea, llegará a conocer los excesos de amor con que nuestro Santísimo Jesús te regalaba, ni el grande con que tu generoso corazón le correspondía. Lo que conozco solo es, que tu Coro eran las cúpulas y beleces de los Templos; su facistol las ramas y los troncos; el instrumento tu ciega voluntad; y el compás la acorde quietud del espíritu; y que porque estos coloquios con su Amado tuvieran consonancia con sus penas eran continuados ayes las voces, que en el breve esférico punto de tu Cuerpo, más le alegraban, siendo para Tí las prisiones, otra nueva dulzura con que a Ti misma te celebrabas hasta conseguir la libertad, y la fuga por entre dificultades, y paredes, pues querida Santa mía, si todo esto conozco, haz que también conozca cómo te lo pido, el que solo es verdadera quietud: cuando el alma busca á su Dios, teniendo siempre los altos pensamientos de amarle, que conociendo mi bajeza confiese el que vivo reducido a la nada de mi miseria, para que, aunque gima en las peladas cadenas de este Mundo, sea con la esperanza de que llegará el día de vencerlas desastradas para ir a cantar al Cielo la victoria. Y te ruego que las Almas Santos del Purgatorio, logren por tu intercesión el eterno descanso de la Gloria. Amén.
    
Rézase un Credo a la Santísima Trinidad. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA SÉPTIMO – 21 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
Viéndose claramente burladas las hermanas y deudos de Cristina (y aun el molesto Cirujano, que la había afligido y no curado) de la impensada fuga trataron ciegos e indignados de cebar su encono en perseguir de nuevo a la paciente Virgen hasta prenderla, y así lo lograron, sujetándola con duros cordeles a un palo, quitándole todos los movimientos hasta el de la boca, pues solo le daban un escaso mendrugo de pan, como si fuera lebrel de su casa, la que solo ladraba con el ejemplo. La ligera moción que le permitían las ligaduras, le fue más heroico empeño a su padecer, por habérsele llagado todo su virginal cuerpo, y después empodrecido, de que le resultaron vehementes dolores, no quedándole el alivio, aun de reclinarse, porque no podía del tronco desunirse. Mas el Médico divino, preparando remedio a tanta llaga, quiso que de sus honestísimos pechos manase un licor como aceite, con el que ungiéndose quedaba sana, y con él mismo, mojándose los mendrugos los masticaba blandos y gustosos. A vista de tanto prodigio, fueron arrepentimiento de sus hermanas y demás verdugos verdaderos, confesando las maravillas del Altísimo, y dejándola libre para que siguiese la voluntad de Dios, que en este tiempo fue la de temperarse sus continuos tormentos, disponiendo su gran Providencia para ello el que entrando en una Iglesia, se arojaba súbitamente en la Pila bautismal que había en ella, bañándose toda en sus sagradas aguas, quedando con este saludable baño, destruida la rigidez de sus  sus martirios, conservándose en la línea de otras usuales mortificaciones, aunque su interior se mantuvo todo caridad, todo fuego.
   
ORACIÓN
¡Oh Paciente Virgen Santa Cristina la Admirable! qué fatales y engañosas son las redes del Demonio, pues cuando más alegres vivimos en las bonanzas, que nos promete el mar del Mundo, entonces logra nuestro común enemigo el lance y burlándose de la facilidad con que caemos nos deja miserablemente presos, y atados al infame tronco de la culpa, para que perezcamos en ella llagados, y empodrecidos, mas, o caridad divina, que derramándole sobre nuestras pobrecitas Almas nos cura, sana, sustenta y libra de aquella fuerte red de la perdición eterna; y pues así, amada Santa mía, Yo lo confieso, y en su nombre a todos los pecadores lo público, deba a tu piedad, y te debamos todos, el que nos mantengamos sanos y libres de ofender a nuestro Padre Dios, y que habiéndonos enteramente purificado en las aguas de la Confesión, no volvamos a engañarnos ni a herirnos con nuevos delitos, si, procuremos mortificarnos con la interior penitencia de nuestras pasiones, para vivir y morir en paz. Y te ruego que las Almas Santos del Purgatorio, logren por tu intercesión el eterno descanso de la Gloria. Amén.
         
Rézase un Credo a la Santísima Trinidad. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA OCTAVO – 22 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
Ya que en Cristina había cesado la furiosa tempestad de tormentos corporales, la puso el Señor a padecer otra espantosa tormenta, cual fue de mandarle se vistiese y sustentase de lo que mendigara a las puertas, no de los misericordiosos, sino de los usureros, forajidos y otros de escandalosas costumbres, ya para que obligada de la limosna, echase sobre sí el peso de los pecados de tan perversa gente, ya que para esta se buscase a la poca costa de la dádiva eficaces auxilios que le compeliese a salir del abominable estado de los vicios. Así lo ejecutaba la obediente Virgen, siendo un puñal cada voz que levantaba para pedir la limosna. Era tan constante su amor y celo del prójimo, que que cuando moría alguno, luego que Dios se dignaba de manifestarle la sentencia de aquella alma; si era de salvación, no cabían en su pecho los júbilos; y si de condenación, todo él se convertía en lágrimas, suspiros y otros afectos compasivos. Cuando volvía de los éxtasis en que continuamente se hallaba, reprendía severamente los pecados del mundo, y en otras ocasiones, estando hospedada en el castillo de Laon, en casa de una venerable mujer llamada Ibeta, después que retirada a la Iglesia, había oído cantar en ella los Maitines, y regalándose dulcemente a su Amado, comenzaba a pasearse y a cantar con tan peregrina suavidad, que parecía Ángel, y excedía con ella a cuantos instrumentos músicos se han inventado, siendo lo que cantaba elegantísimos himnos que componía su enamorado corazón, como iluminada. Predijo muchos casos de admirables circunstancias, y entre ellos el de la perdición de los Lugares Santos de Jerusalén.
  
ORACIÓN
¡Oh Excelente Virgen Santa Cristina la Admirable! es verdad, que pidiendo una limosna hoy te contemplo, más bien advierto, que, mendigando el socorro, has sabido atesorar corazones: usureros buscabas, y dejándolos por tu caridad movidos a la restitución, comprabas mucha parte de las culpas que habían ganado entre sus vicios, para satisfacer por ellos con nuevos tormentos. A Ladrones pedías, y con ofrecerte una corta dadivados robabas el alma para dársela a Dios arrepentida. Seguía tu caridad los pasos a la muerte, doliéndose de los que la padecían eterna, alegrándole de los que la convertían en eterna vida. Pronosticabas sucesos memorables, mas eran siempre para el aprovechamiento de los pecadores. Y pues ahora te miras, no solo rica de eternos bienes, sino poderosa de los continuos favores de tu Divino Esposo y nuestro Padre Jesús, te suplico, y pido socorras mis graves necesidades, alcanzando de fu Majestad Soberana el remedio seguro de mi alma, y que, logrando en el severo punto de la eternidad, una Favorable sentencia asiendo desde ahora feliz pronóstico de mis dichas, la tierna devoción con que te venero. Y te ruego que las Almas Santos del Purgatorio, logren por tu intercesión el eterno descanso de la Gloria. Amén.
    
Rézase un Credo a la Santísima Trinidad. Las demás oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA NOVENO – 23 DE JULIO
Por la señal…
Acto de contrición.
      
Después de haber estado nueve años en el Castillo de Leon, la Virgen Cristina se restituyó a su patria San Trudón, mas fue para vivir en un monasterio de Religiosas Benedictinas que tiernísimamente la amaban, aunque sin guardar clausura, porque salía a sus muy piadosas correrías cuando Dios se lo mandaba. Allí fueron continuos sus raptos, con tanta singularidad advertidos por las Religiosas, que a sus movimientos no se le podían percibir ni ojos, ni mejillas, frete, brazos ni manos, revolviéndose todo en un globo, según en el día sexto va referido, y después de muchas horas de estos movimientos, se aquietaba su cuerpo y comenzaba a recibirse otro prodigio, porque dentro de su pecho se escuchaba una hermosa música de la que solo se entendía la consonancia, hasta que vuelta en los sentidos llamada a las Religiosas, para que la ayudasen a dar gracias a Dios por los beneficios. Un año antes de su dichosa muerte, todo lo pasó en incesante Oración y éxtasis repetidos, sin que se le viese en todo él una vez reír, sino todo suspirar, por lo que se le representaban los fatales insultos de los pecadores, y las ocasiones que entraba en el Monasterio a tomar un corto alimento (que fueron pocas, porque el más tiempo se lo pasaba en el desierto), nunca pudieron las Religiosas atenderle una sola voz. Llegó el tiempo de su dichoso tránsito, y tres semanas antes se recogió en una cama que le dispuso una Religiosa llamada Beatriz, a sufrir en ella un epílogo de los tormentos que antes había padecido en los contrarios efectos de fuego y nieve, hambre y sed, aunque el que más la vejó fue la desolación y desamparo en que la dejó su divino Esposo Jesús, hasta que al tiempo de recibir por Viático su Sacratísimo Cuerpo, experimentó el lleno de consolaciones, luces y deleites celestiales. Apartóse de la celda Beatriz, creída en que de la dejaba arrebatada en sus delicias: y cuando dio breve la vuelta, halló el sagrado Cadáver en el suelo, vestido de su remendado saco, siendo con tal silencio con tal silencio la muerte de Cristina, porque así se lo había pedido a Dios, y que suspendiese el esplendor de milagros con que pudiera en este tiempo favorecerla. La afligida Beatriz toda se redujo a lágrimas, mas impaciente de su dolor la conjuró en nombre de Jesucristo para que volviese su alma al cuerpo, a sólo desatarle algunas dudas monásticas que la afligían. Resucitó Cristina segunda vez, y aunque se quejó de la Religiosa porque le suspendía sus glorias, satisfizo a cuanto le preguntó, dióles bendición a todas las Monjas, y restituyóse a la Patria Celestial.
   
ORACIÓN
¡Oh Religiosa Virgen Santa Cristina la Admirable! Si en el Claustro del Convento de Santa Catalina, y al mismo tiempo en los desiertos de tu Patria, supiste no apartarte un punto de la Oración y unión con nuestro Padre Dios, logrando por ello favores inexplicables: si en el último año de tu vida te empeñaste en no hablar más que con quien solo es la verdadera palabra, llorando con silencio el mísero estado de los infelices reos de culpas. Por todo te suplico rendidamente; intercedas con Dios nuestro Señor me dé su gracia (y a todos los pecadores) para que con ella no me aparte jamás de su Presencia, y que mortificado de mi cuerpo, y mis pasiones, pueda levantar el espíritu, hasta unirme con sus apetecidos amores, sin que le falten a mis ojos lágrimas de haberle ofendido, nacidas del corazón donde reside el dolor; para que así alcance una dichosa muerte, y sin los horrores, tentaciones, y sobresaltos de aquella precisa hora, camine en paz a la deseada Patria, y en el día de la resurrección de mi cuerpo, merezca verle compañero de mi alma en el Cielo. Y te ruego que las Almas Santos del Purgatorio, logren por tu intercesión el eterno descanso de la Gloria. Amén.
    
Rézase un Credo a la Santísima Trinidad. Las demás oraciones se rezarán todos los días.

MES DE NOVIEMBRE EN SUFRAGIO DE LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO - DÍA PRIMERO

Dispuesto por el canónigo Francesco Vitali, Arcipestre de Fermo, y publicado en Sevilla por la Imprenta y librería de D. Antonio Izquierdo en 1858. Reimpreso en Madrid en 1863.
   
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
Postrados en la presencia de Dios con el mayor fervor de espíritu, supliquémosle que nos asista en el ejercicio de esta sagrada devoción, diciendo:
Disponed, Señor, y confortad nuestras almas con la abundancia de vuestra gracia, para que penetrando en la penosa cárcel del Purgatorio, con afectos de fe, caridad y compasión podamos procurar a los fieles difuntos la mayor abundancia de sufragios que redunde en favor suyo, gloria vuestra y provecho de nuestras almas. Amén.
   
DÍA 1 DE NOVIEMBRE
MEDITACIÓN: EXISTENCIA DEL PURGATORIO.
    
PUNTO PRIMERO
La muerte es cierta. Está ya pronunciado el gran decreto que todos los hombres han de morir. Cualquiera otra desgracia podrá evitarse, pero la muerte jamás, no hay estado, edad condicion o sexo exento, ni medio alguno de librarse de ella. Desde el primero de los hombres hasta el último, cada uno ha de ver el término de su camino, y ya muchos le tocaron; otros le siguen de cerca, y todos como agua que se desliza caeremos finalmente en la tumba sin remedio. Y entre tanto, ¿qué hacemos nosotros, oh cristianos? ¿Nos preparamos al inevitable fin que nos espera? ¡Oh, cuán amarga nos será la muerte si no nos disponemos con tiempo a recibirla!
   
PUNTO SEGUNDO
Con la muerte se parte de este mundo y se va a la otra vida. ¿Y qué es lo que hay en la otra vida? La fe nos enseña que hay una Gloria, un Infierno, y un Purgatorio. Las almas perfectas que no son reos de culpa, ni deudoras de pena, libres de los lazos del cuerpo, al punto vuelan a gozar de la bienaventuranza. Las almas manchadas de culpas graves son arrastradas al Infierno por el peso de sus iniquidades donde reciben de la divina justicia el castigo merecido. ¡Oh, que diversidad entre las unas y las otras! Aquellas eternamente felices con Dios, estas condenadas para siempre con los demonios. ¿Cual quisiéramos nosotros de estas dos suertes? En nuestra mano esta la elección. Si deseamos la Gloria con los justos vivamos justamente como viven los justos. Si nos horroriza el Infierno, huyamos del pecado que conduce al Infierno.
    
PUNTO TERCERO
Pero si la muerte sobrecogiese al alma, no en pecado mortal, ni tampoco en la más perfecta justicia, sino en un estado medio, por lo cual no pudiese ser condenada al Infierno, por no merecer tan gran castigo, ni ser introducida inmediatamente en la Gloria, porque aún no es digna de tal premio, ¿cual será su destino? He aquí la necesidad de establecer un lugar intermedio entre el Cielo y el Infierno; lugar no de término sino de paso, donde las almas de los fieles difuntos, como el oro se purifica de la escoria se purifican también de sus defectos y se perfeccionan para el Cielo. Ahora bien, en este lugar cae la mayor parte de las almas que se salvan, y pocas se libran de él, porque pocas son las que no quedan contaminadas del polvo mundano. ¿Deseamos nosotros evitarle? Purifiquémonos perfectamente en esta vida, pues quien sale purificado de ella vuela directamente al Cielo.
   
ORACIÓN
¡Cielo, cielo, qué atractivos tiene tu premio! ¡Infierno, infierno, tú nos atemorizas con tu castigo! ¡Purgatorio, purgatorio, tú nos llenas de compasión y de piedad por tus penas! Oíd, oh gran Dios, nuestras súplicas, cerrad para todos los fieles la puerta del horroroso  abismo, abrid para ellos las de la eterna gloria, librad, Señor, de sus penas a cuantas almas hay en el Purgatorio, y llamadlas a gozar con Vos de la inmortal corona de las bienaventuranza. Amén.
   
EJEMPLO: Murió en la diócesis de Nocera un jovencito que había profesado una devocion singularísima a San Bernardino de Siena, y este santo para recompensarle obtuvo del Señor el poder restituirle la vida. Mas antes quiso informarle bien de las cosas del otro mundo, por lo cual haciéndose guía suya le condujo a las regiones infernales donde entre los torbellinos de densísimo humo y de inquieto fuego le hizo ver una turba casi infinita de condenados, carcomidos de eterna desesperación. Para quitarle el horror de tan triste espectáculo le transportó despues al Cielo, donde dispuestos en bello orden los coros de los Ángeles y de los Santos gozaban de una felicidad superior a todo concepto. Por último le hizo observar la prisión del Purgatorio donde en medio de voracísimas llamas se purificaban las almas de los difuntos hasta que fuesen dignas de la gloria celestial. Fue un espectáculo que le movió a gran compasión el ver cómo aquellas almas suspirando se le acercaban para suplicarle que cuando volviese al mundo refiriese a los mortales sus crueles tormentos, y los moviese a socorrerlas con abundantes sufragios: lo que él hizo con fruto grandísimo de aquellas infelices. Luego que volvió a la vida, a cuantos encontraba hablaba del Purgatorio: «Tu padre, decía a uno, está en aquellas llamas abrasadoras esperando los efectos de tu piedad filial»; «tu hijo, anunciaba a otro, se encomienda a tu amor paterno»; «tu bienhechor, echaba en cara al heredero, te recuerda la ejecución de sus legados piadosos».
    
Todas aquellas almas en suma recurren a vuestra fe, a vuestra caridad por un generoso y pronto socorro. Imaginemos que hoy se repita otro tanto con cada uno de nosotros, y cada uno dé las pruebas mas significantes de su devoción al Purgatorio (P. Francisco Bearcio SJ. Continuación de los Bolandistas, en Acta Sanctórum, apéndice, al 20 de Mayo).
  
Rezaremos cinco Padre nuestros, Ave Marías y Réquiem en memoria de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo en sufragio de los fieles difuntos (y particularmente de N.), suplicando al Eterno Padre que se apiade de sus almas por la Sangre que derramó su divino Hijo, diciendo cinco veces:
  
JACULATORIA: Eterno Padre, por la preciosísima Sangre de Jesús, misericordia. Padre nuestro, Ave María y Réquiem....
   
SUFRAGIO: Ómnium finis appropinquávit, ítaque vigilánte in oratiónibus, mutuam charitátem habéntes. (I Petr. 4).
  
Para mantener la mutua comunicación de oficios con los difuntos, ejercitemos en orar por ellos, y particularmente recemos el De profúndis.
  
El P. D. Juan Pablo Montorfano, Teatino, para demostrar un día a un espíritu demasiado mundano el valor de los piadosos sufragios para con los difuntos, tomó una gran suma de dinero y la puso en un platillo de la balanza, poniendo en la otra el Salmo De profúndis, escrito en un papel pequeño, el cual pesó más que aquel metal tan estimado, y tanto, que lo levantó inmediatamente en el aire con admiración grandísima de los circunstantes. Animémonos con esto a rezar a menudo tan precioso Salmo en sufragio de nuestros difuntos, y desde el primero hasta el último día de este mes sea el De profúndis la conclusión y sello de nuestro santo ejercicio. (P. D. José Silos, Historia de la Orden Teatina, I parte, libro 15, año 1580).
  
Añadiremos un Padre nuestro y Ave María por los propagadores de esta devoción.
De profúndis clamávi ad te, Dómine: * Dómine, exáudi vocem meam:
Fiant aures tuæ intendéntes, * in vocem deprecatiónis meæ.
Si iniquitátes observáveris, Dómine: * Dómine, quis sustinébit?
Quia apud te propitiátio est: * et propter legem tuam sustínui te, Dómine.
Sustínuit ánima mea in verbo ejus: * sperávit anima mea in Dómino.
A custódia matutína usque ad noctem: * speret Ísraël in Dómino.
Quia apud Dóminum misericórdia: * et copiósa apud eum redémptio.
Et ipse rédimet Ísraël, * ex ómnibus iniquitátibus ejus.
   
(Desde lo más profundo clamé a ti, oh Señor.
Oye, Señor, benignamente mi voz. Estén atentos tus oídos a la voz de mis plegarias.
Si te pones a examinar, Señor, nuestras maldades, ¿quién podrá subsistir, oh Señor, en tu presencia?
Mas en ti se halla como de asiento la clemencia: y en vista de tu Ley he confiado en ti, oh Señor.
En la promesa del Señor se ha apoyado mi alma: En el Señor ha puesto su esperanza.
Desde el amanecer hasta la noche espere Israel en el Señor.
Porque en el Señor está la misericordia, y en su mano tiene una redención abundantísima.
Y él es el que redimirá a Israel de todas sus iniquidades.)
℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine. (Dadles, Señor, el descanso eterno)
℞. Et lux perpétua lúceat eis. (Y brille para ellos la luz perpetua)
℣. A porta ínferi. (De la puerta del Infierno)
℞. Érue, Dómine, ánimas eórum. (Librad, Señor, sus almas)
℣. Requiéscant in pace. (Descansen en paz)
℞. Amén.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam. (Escuchad, Señor, mi oración).
℞. Et clamor meus ad te véniat. (Y mi clamor llegue hacia Vos).
   
ORACIÓN
Fidélium, Deus, ómnium Cónditor et Redémptor: animábus famulórum famularúmque tuárum remissiónem cunctórum tríbue peccatórum; ut indulgéntiam, quam semper optavérunt, piis supplicatiónibus consequántur: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum (Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras la remisión de todos sus pecados, al fin de que obtengan, por nuestras devotas oraciones, el perdón que siempre han deseado. Vos que vivís y reináis por todos los siglos de los siglos). Amén.
   
℣. Réquiem ætérnam dona eis, Dómine. (Dadles, Señor, el descanso eterno)
℞. Et lux perpétua lúceat eis. (Y brille para ellos la luz perpetua)
℣. Requiéscant in pace. (Descansen en paz)
℞. Amén.
   
***
  
Cuando se quieran hacer sufragios particulares por el alma de algún difunto se dirá algunas de las siguientes oraciones antes de la susodicha Fidélium Deus, con la cual se concluirá siempre:
Oración por un Sacerdote u Obispo: Deus, qui inter apostólicos Sacerdótes fámulos tuos pontificáli seu sacerdotáli fecísti dignitáte vigére: præsta, quǽsumus; ut eórum quoque perpétuo aggregéntur consórtio. Per Christum Dóminum nostrum (Oh Dios, que quisisteis elevar vuestros siervos a la dignidad Episcopal o Sacerdotal, escogiéndolos y poniéndolos en el número de los Sacerdotes Apostólicos, os suplicamos el que hagáis gocen también de su compañía en vuestra gloria. Por Jesucristo nuestro Señor). Amén.
   
Por el Padre o por la Madre: Deus, qui nos patrem et matrem honoráre præcepísti: miserére cleménter animábus patris et matris meæ, eorúmque peccáta dimítte; meque eos in ætérnæ claritátis gáudio fac vidére (Oh Dios, que nos mandásteis honrar a padre y madre, compadecéos clemente de las almas de mi padre y de mi madre, perdonando sus pecados, y haced que pueda verlos en el gozo de la luz eterna. Por Jesucristo nuestro Señor). Amén.
N. B. Si son muchos los que hacen este ejercicio, donde se dice Patris et Matris meæ; se sustituirá Paréntum nostrórum, y donde meque se dirá nosque: si se pide solamente por el Padre se dirá ánimæ Patris mei o nostri; si por la sola Madre, ánimæ Matris meæ o nostræ.
    
Por los hermanos, y por otros parientes o bienhechores: Deus, véniæ largítor et humánæ salútis amátor: quǽsumus cleméntiam tuam; ut nostræ congregatiónis fratres, propínquos et benefactóres, qui ex hoc sǽculo transiérunt, beáta María semper Vírgine intercedénte cum ómnibus Sanctis tuis, ad perpétuæ beatitúdinis consórtium perveníre concédas (Oh Dios, que concedéis el perdón y sois amáis la salvación de los hombres, os suplicamos vuestra clemencia; para que le concedáis a nuestros hermanos de congregación, parientes y bienhechores, que partieron de este siglo, por la intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen Santa María y con todos vuestros santos, llegar a ser consortes de la bienaventuranza perpetua. Por Jesucristo nuestro Señor).
    
Por un solo difunto: Inclína, Dómine, aurem tuam ad preces nostras, quibus misericórdiam tuam súpplices deprecámur: ut ánimam fámuli tui N., quam de hoc sǽculo migráre jussísti; in pacis ac lucis regióne constítuas, et Sanctórum tuórum júbeas esse consórtem. (Inclinad, Señor, vuestros oídos a nuestras súplicas, con que humildemente imploramos vuestra misericordia para que establezcáis en la región de la paz el alma de vuestro siervo N., que hicisteis salir de este mundo, y ordenéis sea compañera de vuestros Santos).
   
Por una sola difunta: Quǽsumus, Dómine, pro tua pietáte miserére ánimæ fámulæ tuæ N.: et a contágiis mortalitátis exútam, in ætérnæ salvatiónis partem restítue. (Os rogamos, Señor, tengáis piedad por vuestra misericordia del alma de vuestra sierva N., y que desnuda del contagio de la mortalidad, le restituyáis su parte en la salvación eterna).
   
Por dos o más difuntos: Deus, cui próprium est miseréri semper et parcére, propitiáre animábus famulárum famularúmque tuárum, et ómnia, eórum peccáta dimítte: ut mortalitátis vínculis absolúta, transíre mereántur ad vitam (Dios, de quien es propio tener misericordia y perdonar siempre, os suplicamos por las almas de vuestros siervos y siervas, y perdonadles todos sus pecados, para que siendo liberados de las cadenas de la muerte, merezcan llegar a la vida).
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 31 de octubre de 2020

NO CONFUNDIR EL RESPETO AL PAPA CON LA PAPOLATRÍA

«Ya que estamos con Satán y sus cositas, veamos lo que siguió en seguida de la Confesión de Pedro. Les predijo después Cristo por primera vez su Pasión e ignominiosa Muerte. Pedro protestó y comenzó muy acalorado a disuadirlo (“no digas macanas”) a la manera de los criados viejos cuando reprenden al patrón mozo. Cristo le reprendió a su vez con una violencia increíble: lo llamó “¡Satán!”. ¿Ayer no más era “bienaventurado” e “inspirado por el Padre” y hoy es Satán?, se asombra san Agustín. Así es. La razón la dio antes Cristo: “No es la carne y la sangre, Simón Pedro, quien te ha dictado esta palabra, sino mi Padre que está en los cielos”: quien te ha dictado AYER; pero HOY (distíngue témpora et concordábis jura), es el afecto natural de Pedro a Cristo quien dicta y habla; y su ambición, y sus ilusiones acerca del Reino Mesiánico, tan pertinaces. Y el evangelista o Cristo mismo quiso marcar este contraste y enseñar esto: que no es necesario para el gobierno de la Iglesia, y la guarda de la Revelación, que el hombre Pedro, o el hombre Pío, o el hombre Juan, sean puros e inmaculados; aunque sea deseable. Pedro representa a Cristo y está en lugar de Cristo; y cuando reconoce, confiesa, profesa y proclama a Cristo, habla con la voz de Dios; pero el mismo Pedro como persona privada, hablando por sus fuerzas naturales y con su entendimiento humano… puede decir y hacer en efecto cosas indignas, escandalosas e incluso satánicas. Existen entre nosotros fulanos que piensan es devoción al Sumo Pontificado decir que el Papa “gloriosamente reinante” en cualquier tiempo “es un santo y un sabio”, “ese santazo que tenemos de Papa”, aunque no sepan un comino de su persona. Eso es fetichismo africano, es mentir sencillamente a veces, es ridículo; y nos vuelve la irrisión de los infieles. Lo que cumple es obedecer lo que manda el Papa (como estos no siempre hacen) y respetarlo en cualquier caso, como Pontífice; y amarlo como persona, cuando merece ser amado.

Los defectos y los pecados personales son pasajeros; la función social del Monarca Eclesiástico es permanente. “Satán” desapareció de allí al grito de Cristo: “¡Atrás, Satanás!”, y quedó Pedro el Primado. El Papa como Papa está en lugar de Cristo; como hombre será juzgado (gravemente) por Cristo; y no necesita ni que nosotros lo juzguemos ni que lo andemos alabando a lo bobo» (PADRE LEONARDO CASTELLANI, Las Parábolas de Cristo, págs. 130-131).