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viernes, 26 de junio de 2026

EDITOR DE REVISTA JESUITA DESPRECIA ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
La oración a San Miguel Arcángel, ordenada rezarse después de la misa rezada como resultado de una revelación al Papa León XIII de bendita memoria, quien vio una visión durante la Santa Misa de satanás abrumando almas en el mundo moderno.
La Pseudoiglesia abolió la oración, y está siendo abrumada por la herejía, el sacrilegio, falsos papas y clérigos pedófilos.
  
Una de las cosas más tristes del advenimiento de la Iglesia Novusordita, de corte anticatólico, según su constitución en 1964 en el Anticoncilio Vaticano II, es la apostasía de la fe católica en la que han caído las otrora grandes órdenes religiosas: los benedictinos, los franciscanos, los dominicos, los carmelitas, pero sobre todo los jesuitas, que fueron los que más se desviaron del camino: hacia el comunismo, la revolución e incluso el satanismo, documentados en las entrañas de la propia Iglesia Nueva del Vaticano, con un verdadero odio hacia la Iglesia Católica.
  
El 24 de Junio de 2026, el editor asociado y director digital de la veterana revista jesuita apóstata “America: The Jesuit Review” y coanfitrión del pódcast “Jesuitical Show” Zacharias “Zac” Davis blasfemó contra el Príncipe de los Ángeles y la oración al Arcángel Miguel, calificándola de «paranoia y cinismo». El Arcángel ocupa en el Cielo el segundo lugar después de Nuestra Señora como la más grande de las criaturas de Dios, quien permaneció fiel a la Divinidad al mismo tiempo que el otrora más alto de los ángeles, Lucifer, renunció a Dios y se precipitó al Infierno para gobernar las almas condenadas. En contraste con el «Nolo» (No quiero) de satanás, el Arcángel San Miguel se unió con el famoso «¿Quis ut Deus?» (¿Quién como Dios?).
  
Los católicos tradicionales conocen la famosa oración de San Miguel Arcángel que se reza como parte de las Preces Pío-leoninas después de la Misa rezada (excepto aquellas con cierta solemnidad, como las precedidas por la Hora de la Tercia del Oficio Divino o que tienen un Aspérges o sermón), ordenadas por el Papa León XIII (reinó entre 1878 y 1903) en 1886 y fue confirmado por todos los verdaderos papas posteriores.
  
La apóstata Iglesia del Nuevo Orden fue fundada el 21 de Septiembre de 1964, durante el Anticoncilio Vaticano II, para reemplazar a la Iglesia Católica. Tan solo cinco días después, el primer pseudo-neopopeyo Montini-Pablo VI, quien impuso los 16 documentos heréticos del Anticoncilio (1962-1965), abolió la oración a San Miguel mediante la instrucción “Inter Œcuménici”, que entró en vigencia el 7 de Marzo del año siguiente. Vale la pena contar aquí cómo se empezó a rezar esta oración después de la Misa rezada.
«En la mañana del 13 de octubre de 1884, el papa León XIII recibió, según se informa, una revelación privada. Mientras celebraba la Santa Misa en la Capilla Sixtina, el papa León XIII se desplomó repentinamente en el Agnus Dei. Los médicos que acudieron rápidamente a su encuentro, al no detectar pulso ni latidos cardíacos durante un tiempo, estaban a punto de declararlo muerto cuando, de repente, despertó muy agitado. Les dijo a quienes lo rodeaban que la visión que había tenido lo había aterrorizado tanto que pensó que iba a morir.
  
Dijo que en su visión había visto a Satanás y a las fuerzas del mal que hacían lo peor contra las almas cristianas en el mundo moderno. Al presenciar la magnitud de la devastación, el Papa se desmayó de la impresión. Sin embargo, cuando todo parecía casi perdido, apareció San Miguel Arcángel, radiante en un halo de luz, el arcángel que defendió a Dios contra Lucifer en la gran batalla celestial descrita en la Sagrada Escritura. Fue entonces cuando el propio Papa León compuso la oración a San Miguel Arcángel y ordenó que se recitara públicamente después de cada Misa rezada en todo el mundo».
Esta es la oración que implora la poderosa intercesión de San Miguel, protector de la Iglesia Católica: «Sancte Míchaël Archángele, defénde nos in prœ́lio». El texto completo de esta oración indulgenciada se encuentra aquí [Parte de la información para este Comentario proviene de Life Site News].
  
Católicos tradicionalistas, el Papa León XIII, bien podría haber tenido presente la inquietante declaración de San Pablo en su Carta a los Efesios (6, 12/DRV): «Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados y potestades, contra los gobernadores de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales del mal en las regiones celestes». En efecto, en nuestros tiempos abunda la maldad en las altas esferas de la falsa y apóstata Iglesia del Nuevo Orden.

miércoles, 30 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA TRIGÉSIMO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia por la Imprenta Católica en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA TRIGÉSIMO – SAN MIGUEL ARCÁNGEL, PATRONO DE LA IGLESIA UNIVERSAL
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera, alma mía, que reconociendo la Iglesia el poder, la excelencia y superioridad de San Miguel sobre todos los demás Ángeles, no ha vacilado en declararlo su Patrón y custodio, encomendando a su vigilancia y cuidado a todos los fieles que constituyen la misma Iglesia. Las funciones que este esclarecido Arcángel ejerce no pueden ser más importantes, pues según muchos santos Padres y autores piadosos, él vela incesantemente por la conservación del Sumo Pontífice; combate contra los enemigos invisibles de la Iglesia; designa los Ángeles custodios que han de cuidar de las almas; defiende a la Religión de los lazos que la tienden los herejes, protestantes, infieles e impíos; él está encargado de presentar nuestras almas ante el terrible tribunal de la divina justicia en la hora de nuestra muerte; él es, finalmente, el que hará resonar la trompeta en el Juicio universal, mandando legiones de Ángeles por las cuatro partes del mundo a recoger las cenizas de los muertos para darles animación y vida. ¡Qué funciones tan augustas y elevadas, dignas sólo del primer ministro de la Omnipotencia soberana, del Príncipe de la Iglesia Católica!
    
PUNTO 2º. Considera que no en vano la Santa Iglesia ha elegido a San Miguel para su patrono, pues que este poderosísimo Arcángel en todos tiempos y en todas partes ha dado muestras inequívocas del celo que le anima por el bien de la Iglesia. Entre innumerables rasgos de protección que pudieran citarse, bastará mencionar uno que por su trascendental importancia vale por muchos y da ha conocer claramente cuánto se interesa nuestro amado Príncipe por el buen nombre y prosperidad de la Iglesia que tiene bajo su custodia. Cuando padecía la Iglesia grandes trabajos en el pontificado de Pelagio, clamaban los celosos Prelados a Dios por que se apiadase de su querida esposa la Iglesia y remediase los daños que padecía. Se apareció entonces Sr. San Miguel a los afligidos Prelados, consolándolos y prometiéndoles que, en breve, después de la muerte de Pelagio, tendrían un sucesor que remediara las necesidades comunes que padecía, lo que a la letra se realizó. Nuestro Arcángel no sólo es custodio fidelísimo de la Iglesia en general y de todas las almas, en cuanto que las cuida a todas y procura libertarlas de las garras infernales, sino que también es protector especialísimo de aquellas que le aman y le sirven de veras siendo sus más fervientes devotas, a quienes en premio de su amor y fervor les ha revelado muchas veces el día de su muerte, gracia singular con que han sabido prepararse para la salida de este mundo. Al Abad Capracio se apareció y le dijo que dentro de dos días había de morirse, que se dispusiese. A San Wilfrido estando muriéndose le vino a visitar este Príncipe vestido de una estola blanquísima y le concedió salud milagrosa, advirtiéndole que después de cuatro años había de morir, que para entonces volvería a visitarle El emperador Otón segundo, supo de la boca de nuestro Ángel, cuando fue a visitarle a Gárgano, cuándo había de morir. En fin, son innumerables los prodigios que se refiere ha obrado este Santo Arcángel en favor de sus devotos: seámoslo, pues, todos muy de veras, para que nos asista durante la presente vida y sobre todo en el más terrible de los trances, en el de la muerte.
    
JACULATORIA
Ángel de Dios, que sois custodio de la Santa Iglesia, defendedla y protegedla siempre.
    
PRÁCTICA
Cada vez que oigáis la santa Misa, rezad juntamente con el sacerdote la oración a San Miguel que se acostumbra a rezar después de las Ave Marías, concluida la Misa. Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Soberano Príncipe de la Milicia angélica, protector poderoso de la Iglesia Católica, Patrón universal de todos los fieles, glorioso San Miguel, dirigid una mirada compasiva hacia esta porción del rebaño de Jesucristo, alejando de ella a todos sus formidables enemigos, así como alejasteis del Cielo a los ángeles rebeldes; confirmad en la fe de sus mayores a todo el pueblo cristiano, y haced que brille para la Religión y la Patria el día feliz del triunfo y de la gloria. Amén.
 
EJEMPLO
Refiere Fr. Joaquín de San Miguel Zapata en la novena que escribió dedicada a San Miguel Arcángel el siguiente caso: «Caminaba el Arzobispo Dn. Lope Fernández de Luna a visitar la imagen milagrosa de la Sierra, en compañía de un capellán suyo, cuando a deshora, antes de llegar a un pinar, camino de Villarroya, oyó una voz triste que lastimosamente se quejaba, y creyendo era ilusión, no puso atención: repitió la voz, y preguntando a su capellán si había oídola, respondió que una voz lamentable era la que había percibido. Asegurado el buen Prelado, le dijo que le siguiese. Caminaron e internando el bosque, vieron, no sin admiración grande y asombro, una cabeza separada de un cadáver que distaba algunos pasos de ella, la cual daba saltos; pero más se admiró, cuando en voz alta habló de esta suerte: “Arzobispo Lope, confesión”: y acercándose el vigilantísimo pastor a la cabeza, atendió a su confesión: y después de haberle referido sus culpas y ser absuelto de ellas dijo “que la causa de haberle favorecido el Cielo con el confesor que pedía, había sido por la devoción que en vida tuvo al Arcángel San Miguel, al cual se había encomendado fervorosamente cuando una cuadrilla de enemigos suyos le habían herido de la manera que le hallaban, conservándole milagrosamente en la cabeza su vida; y que el santo Arcángel le ofreció su asistencia hasta que se confesase”; y dicho esto, le faltó el aliento vital y murió».
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

martes, 29 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA VIGESIMONOVENO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia por la Imprenta Católica en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA VIGÉSIMONOVENO – SAN MIGUEL ARCÁNGEL, PRÍNCIPE DE LA MILICIA CELESTIAL
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera, alma mía, que si la excelencia y perfecciones del último de los Ángeles exceden la capacidad y alcances de nuestras pobres inteligencias; con mayor razón superan la fuerza de nuestros entendimientos la excelencia y perfecciones del primero y más encumbrado de los Ángeles. En el orden de la creación, es una ley constante e invariable que los seres superiores en cada género contengan de un modo eminente en su naturaleza todas las perfecciones y propiedades de sus inferiores, así vemos, por ejemplo, que el hombre contiene en sí cuantas perfecciones se encierran en los reinos mineral, vegetal y animal, además de las propias que lo diferencian de estos mismos. Ahora bien, ya hemos considerado con el profeta Daniel cuán asombroso es el número de los cortesanos de Dios, y con Santo Tomás hemos visto que de esta inmensa muchedumbre no hay ni siquiera dos Ángeles iguales que sean de una misma especie; pues que cada uno es por sí de una naturaleza diversa de la de los demás y hasta cierto modo infinita, porque agota todo el ser de la especie que lo constituye, de tal manera que nada hay ni puede haber fuera de él, que sea de esta misma especie. El Arcángel San Miguel es el Jefe de la milicia celestial, es, por decirlo así, el primero y el caudillo de esta gran república: «Míchaël et Ángeli ejus»: dice San Juan, «Miguel y sus Ángeles», como si dijera: el Rey y sus vasallos, el general y sus soldados. Reflexionemos ahora cuántos espíritus hay en cada jerarquía, en cada orden de estas tropas angélicas, todos diferentes unos de otros, constituyendo desde el último hasta el primero una serie numerosísima de grados de ser y de perfecciones cada vez más crecientes, más grandes y sublimes a medida que se acercan a nuestro Arcángel San Miguel, jefe o príncipe de todos ellos, el cual, por consiguiente, contiene en sí de un modo eminentísimo todos los atributos, excelencias y perfecciones de los Ángeles, Arcángeles, Principados, Potestades, Virtudes, Dominaciones, Tronos, Querubines y Serafines. Si, pues, el último de los Ángeles está tan elevado sobre nuestro conocimiento que no encontramos nombre que pueda expresar su naturaleza, ¿qué nombre podremos dar a este gran príncipe que está más arriba del común de todos los Ángeles, como éstos están más arriba de todos los hombres, y los hombres sobre todos los seres corpóreos? No hay, pues, nombre que exprese su excelente y sublime naturaleza; y sin embargo, él tiene un nombre que ha adquirido por la más santa, más heroica y meritoria de las acciones: esto es, lo que meditaremos en el siguiente punto.
    
PUNTO 2º. Considera que complaciéndose Dios en ser servido, honrado y glorificado el primero; exige siempre de sus criaturas los primeros actos, los primeros movimientos, los primeros frutos, las primicias de todas las cosas. El Arcángel San Miguel entre todas las criaturas, ha sido el primero que ha correspondido a esta voluntad soberana de Dios, porque él ha consagrado el primero a su Creador, el primer uso de su ser, el primer pensamiento de su espíritu, el primer esfuerzo de su voluntad y la primera efusión de su amor; pues en el primer instante de su creación, antes de contemplar a Dios con visión intuitiva, antes de que esta Majestad infinita se le descubriese en toda su grandeza y hermosura; Miguel la ha adorado perfectamente, le ha rendido el homenaje de sus perfecciones le ha dado gracias por los beneficios recibidos, y se ha abismado y anonadado en su Presencia, reconociendo su excelencia y soberanía con una sumisión profundísima. Miguel es la primera criatura del Cielo y de la tierra que ha combatido por la gloria de Dios: queriendo el Ángel rebelde igualarse a la Divinidad, Miguel se ha opuesto el primero a su soberbia, haciendo resonar por todo el empíreo estas sublimes palabras: «¿Quién como Dios? ¿Quis ut Deus?», como si dijera: «¿quién eres tú, Lucifer, quién soy yo y quiénes somos nosotros para ser comparados con Dios?». En estas breves palabras ha dado este espíritu bienaventurado la mayor alabanza el mayor honor que se pueden tributar a Dios En efecto, exclamar: «¿Quién como Dios?» es lo mismo que elogiar y ensalzar todo sus atributos y perfecciones, y no como quiera sino con una concisión y eminencia infinitas. «¿Quién como Dios?» es lo mismo que decir «¿quién hay grande como Dios? ¿Quién poderoso como Dios? ¿Quién es sabio, santo, infinito, incomprensible como Dios? ¿Quis ut Deus? ¿Quién fue, quién es, quién será, quién puede ser como Dios? Todo lo que ha sido, es, será o pueda ser, es nada delante de Dios». Las palabras del Profeta no son sino el eco de las del glorioso Arcángel San Miguel: «Todas las naciones como si nada fueran, así son delante de Dios, Omnes gentes quási non sint, sic sunt coram eo». ¡Qué tesoro, qué océano, qué abismo de gracias no habrá recibido este Ángel como premio debido al acto más heroico de humildad y abatimiento, que, con excepción de la Santísima Virgen, jamás ha sido practicado por criatura alguna! Seamos, por tanto, fieles devotos de este esclarecido Príncipe, cuyo poder es inmenso contra las potestades infernales, sobre todo en la hora de la muerte.
    
JACULATORIA
Príncipe de los Príncipes Angélicos, que os halláis tan cerca de la Majestad infinita, interceded por nosotros para que nos acerquemos a Dios por la práctica de las buenas obras.
    
PRÁCTICA
Invocad en todas las tentaciones de soberbia y vanidad el santo nombre de San Miguel, cuyo poder es de grande eficacia para vencerlas. Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Glorioso Príncipe de la milicia celestial, en cuyo ser resplandecen con vivos fulgores de un modo inefable todas las bellezas y perfecciones juntas de los demás espíritus bienaventurados, vos que tenéis un nombre que encierra la mayor alabanza que puede tributarse al Altísimo, y que es al mismo tiempo el terror y espanto de las potestades infernales; os suplicamos nos alcancéis por vuestro poderoso valimiento, que brille en nosotros la hermosura de la gracia por la práctica de las virtudes, y huyan para siempre de nuestro lado los espíritus malignos que trabajan sin cesar en perderno. Amén.
 
EJEMPLO
A fines del siglo V, apacentaba su ganado un pastor sobre la cima del monte Gárgano, en el reino de Nápoles. Un día se desmandó un novillo y se introdujo en una cueva, el pastor para obligarle a que saliese de allí, le disparó una flecha, la cual retrocediendo con la misma violencia con que había sido disparada, hirió al pastor; quedaron sorprendidos todos los circunstantes a vista de tan asombroso suceso, cuya noticia llegó en breve a la ciudad de Siponto situada a la falda del monte. Informado el Obispo, creyó desde luego que en aquel milagro se ocultaba algún misterio, y para conocer lo que Dios quería dar a entender por aquel prodigio; ordenó un ayuno de tres días exhortando a los fieles a que uniesen la oración al ayuno, pidiendo a Dios se dignase descubrir su voluntad. Oyó el Señor las oraciones del Santo Obispo. Al cabo de los tres días, se le apareció San Miguel y le declaró ser la voluntad de Dios, que el Ángel tutelar de su Iglesia, es decir, el mismo San Miguel, fuese singularmente reverenciado en el mismo sitio donde acababa de suceder aquella maravilla para encender y animar la devoción y confianza de los fieles, experimentando particularmente en aquel lugar, los dulces efectos de su poderosa protección. Penetrado el Obispo de los más vivos sentimientos de reconocimiento y piedad, reunió al clero y al pueblo, les declaró la visión que había tenido, y fue procesionalmente con todos al paraje mencionado. Encontraron en una cueva bastante capaz en forma de templo; erigieron un altar en que celebró el Señor Obispo el santo sacrificio de la Misa. Después se hizo la dedicación de la Iglesia con la mayor solemnidad, siendo desde entonces aquel santuario el lugar en que ha desplegado todo su amor y protección a los fieles, el glorioso Arcángel San Miguel.
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

lunes, 30 de septiembre de 2024

SAN MIGUEL ARCÁNGEL: LA PROFECÍA DE SU BATALLA CONTRA EL DIABLO (PRÉDICA 4) POR Mons. FERNANDO ALTAMIRA

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo D. Fernando Altamira, Superior de la Sociedad de Santa María, el Domingo 29 de Septiembre de 2024 (XIX Domingo después de Pentecostés).
   
Para seguir el orden:
  1. LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES (Prédica n.º 1). Domingo 18 de Agosto, XIII después de Pentecostés.
  2. LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES (Prédica n.º 2). Domingo 25 de Agosto, XIV después de Pentecostés.
  3. FRANCISCO Y EL FALSO PROFETA DE LAS ESCRITURAS (Prédica n.º 3). Domingo 22 de Septiembre, XVIII después de Pentecostés.
   

SAN MIGUEL ARCÁNGEL: LA PROFECÍA DE SU BATALLA CONTRA EL DIABLO
    
TODO EN MARÍA y POR MARÍA. Y por las BENDIAS ALMAS DEL PURGATORIO
   
Queridos hijos:
   
Hoy es la Fiesta de San Miguel Arcángel, el príncipe de los Ejércitos del Cielo, EL DUX de las Milicias de Dios, vencedor de Satanás y de todas las tropas y movimientos contra Dios, patrono de tantos militares católicos con sus ejércitos, sobre todo en los reinos católicos de la Europa Medieval.
   
Queríamos traer a colación una profecía que es poco conocida: La Profecía del Apocalipsis sobre San Miguel Arcángel y su batalla contra el Diablo en los últimos tiempos, ese tiempo que parece ser nuestro tiempo; dicha profecía se encuentran en el capítulo 12 del Apocalipsis, y está muy relacionada con la conversión de los judíos hacia Dios Nuestro Señor Jesucristo; es interesante lo que dice Daniel sobre San Miguel como protector para la salvación-conversión del pueblo judío, pero hoy no veremos a esto sino el mencionado capítulo 12 del Apocalipsis:
   
El Capítulo 12 es LA MUJER PARTURIENTA, la que está dando a luz con dolor: El Padre Leonardo Castellani dice que se trata de la conversión de los judíos al Catolicismo, la mujer es Israel, y da a luz con dolor, por los inmensos dolores que le ha costado y le costará al pueblo judío el no haber reconocido durante siglos a Dios Nuestro Señor Jesucristo, para finalmente reconocerlo (“darlo a luz”), en los finales de la Historia y convertirse.
  
Repitamos el símbolo de la profecía: El pueblo judío -la mujer-, da a luz un varón -se convierte a Dios Nuestro Señor Jesucristo-, con dolor: pues después de muchos dolores, durante siglos, ese pueblo se convierte a Él y a su Catolicismo-.
  
La liturgia católica aplica por acomodación a la Santísima Virgen el primer versículo del mencionado Capítulo 12, es un modo impropio, aunque más que permitido, pero “no propio” porque la Santísima Virgen da a luz a Cristo SIN DOLOR, y la Mujer Parturienta de este capítulo sí tiene dolor.
  
En cuanto a SAN MIGUEL ARCÁNGEL, unos cuantos versículos más adelante está la referencia a él, su accionar en los últimos tiempos, con una batalla misteriosa contra el diablo, y probablemente con un rol capital también en la conversión de los judíos hacia el Catolicismo. 
  
En esta prédica, queríamos desarrollar: 
  1. El mencionado primer versículo que, por acomodación y figurativamente, se aplica a la Virgen; y a renglón seguido el versículo 2 que hace alusión propiamente a esa otra mujer de esta profecía y a su parto con dolor (por eso lo que aclarábamos al principio).
  2. Después, algunos comentarios sobre estos textos del Apocalipsis, siguiendo principalmente al Padre Castellani.
  3. Posteriormente veremos los versículos sobre la batalla de San Miguel Arcángel, junto con las palabras finales de esta profecía, palabras que competen al pueblo judío y a nosotros los pueblos gentiles.
(Cuerpo)

[1] En primer lugar, el mencionado primer versículo del Cap. 12 que, como dijimos, la liturgia de la Santa Iglesia Católica y arte católico (pintura y escultura) han aplicado a la Virgen figurativamente:
  
1 Et signum magnum appáruit in cœlo : MÚLIER AMÍCTA SOLE, et luna sub pédibus ejus, et in cápite ejus coróna stellárum duódecim.
1 Un gran signo apareció en el cielo: UNA MUJER VESTIDA CON EL SOL, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.
 
Y ahora leemos el versículo número 2 sobre los dolores de parto, que competen en forma propia, no a la Virgen, sino a la Mujer Parturienta de esta profecía, el pueblo judío:
  
2 et in útero habens, clamábat partúriens, et cruciabátur ut páriat.
2 y [esa mujer] había concebido en su útero, y clamaba dando a luz, y sentía los tormentos -con los dolores de parto- para dar a luz.
  
[2] Comencemos escuchando unos comentarios del Padre Leonardo Castellani [1]:
« La visión de la Gloriosa Parturienta... Esta mujer es símbolo de Israel, y alude a la conversión de los judíos -o una parte dellos- en los últimos tiempos [2], profetizada por San Pablo... (...) Dar a luz a Cristo puede convenir solamente a María Santísima, a la Iglesia y a Israel. Excluidas las dos primeras... por no convenir en modo alguno a ellas las peripecias que aquí narra el Profeta, la visión significa el Israel de Dios [el pueblo judío convertido al Catolicismo], como lo vieron, entre otros Padres, San Hipólito, San Victorino, San Agustín, San Beda y Beato de Liébana. La conversión [de los judíos] predicha por San Pablo parece imposible no esté señalada de algún modo en el Apocalypsis: creo que está señalada tres veces, y principalmente aquí: EL ISRAEL DE DIOS que tantas veces en los Profetas es simbolizado por una Esposa, a la cual se promete el perdón de su infidelidad, la total purificación y el Desposorio final... (...) [LOS JUDÍOS] VAN A CONCEBIR A CRISTO POR LA FE -expresión usual en la Escritura- Y LO VAN A DAR A LUZ CON GRADES DOLORES, por la pública profesión de fe; y lo van a hacer bajar de la Cruz. “Si eres Hijo de Dios, baja de la Cruz y creeremos en Ti” -creed en mí y bajaré de la Cruz. Por Zacarías [12,10] parecería que no todos los judíos sino una parte dellos retornará a Dios en ese tiempo... Cuándo será ese día, antes o después de la manifestación del Anticristo, no lo sé: divididos en eso andan los Santos Padres».
   
Frente a la mujer se para el demonio: Él está listo para devorar (destruir) al hijo que dará a luz: Cristo en el interior del pueblo judío, los judíos junto a Dios Nuestro Señor Jesucristo, los judíos convertidos al Catolicismo, y los judíos por fin siendo “Israel de Dios”. Mas no pudiendo nada contra Cristo -como es obvio-, el demonio querrá entonces destruir a la mujer, el pueblo judío convertido. Escuchemos, y noten que la descripción del diablo tiene coincidencias con las cuatro bestias de la profecía de Daniel: en especial la bestia de los 10 cuernos, y coincidencias asimismo con la bestia del mar -el Anticristo- en la descripción del cap. 13 del Apocalipsis; leemos esto en nuestro cap. 12:
  
3 Et visum est áliud signum in cœlo : et ecce draco magnus rufus habens cápita septem, et córnua decem : et in capítibus ejus diadémata septem
3 Y fue visto otro signo en el cielo: y he aquí un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.
  
[3.1] Ahora nos adelantemos en el texto, y escuchemos las alusiones a San Miguel Arcángel dentro de este capítulo del Apocalipsis [2]:
  
7 Et factum est PRŒ́LIUM MAGNUM in cœlo : MÍCHAËL ET ÁNGELI EJUS PRŒLIABÁNTUR CUM DRACÓNE, et draco pugnábat, et ángeli ejus : 8 et non valúerunt, néque locus invéntus est eórum ámplius in cœlo.
9 Et projéctus est draco ille magnus, serpens antíquus, qui vocátur diábolus, et Sátanas, qui sedúcit univérsum orbem : et projéctus est in terram, et ángeli ejus cum illo missi sunt.
10 Et audívi vocem magnam in cœlo dicéntem : Nunc facta est salus, et virtus, et REGNUM DEI NOSTRI, et POTÉSTAS CHRISTI EJUS : quia projéctus est accúsator fratrum nostrórum, qui accusábat illos ante conspéctum Dei nostri die ac nocte. 11 Et ipsi vicérunt eum propter sánguinem Agni, et propter verbum testimónii sui, et non dilexérunt ánimas suas úsque ad mortem.
12 Proptérea lætámini cœli, et qui habitátis in eis.
12 in fine : Væ terræ, et mari, quia descéndit diábolus ad vos habens iram magnam, SCIENS QUOD MÓDICUM TEMPUS HABET.
7 Y se produjo UNA GRAN BATALLA en el cielo: MIGUEL Y SUS ÁNGELES LUCHABAN CONTRA EL DRAGÓN, y el dragón luchaba y sus ángeles, 8 y no vencieron, y no se halló más el lugar de ellos en el cielo.
9 Y fue arrojado ese gran dragón, la Serpiente Antigua, el cual es llamado diablo y Satanás, el cual seduce a todo el orbe: Y fue arrojado hacia la tierra, y sus ángeles fueron enviados con él.
10 Y oí una gran voz diciendo en el cielo: Ahora ha sido hecha la salvación, y la virtud, y EL REINO DE NUESTRO DIOS, y EL PODER DE SU CRISTO, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el cual acusaba a ellos delante de nuestro Dios día y noche. 11 Y ellos lo vencieron a causa de la Sangre del Cordero, y a causa de la palabra de su testimonio, y (porque) no amaron sus vidas hasta entregarlas a la muerte.
12 Por eso alegraos, oh cielos, y los que habitáis en ellos.
12 in fine: (Pero) ay de la tierra, y del mar, porque el diablo descendió hacia vosotros teniendo una ira magna, SABIENDO QUE TIENE POCO TIEMPO.
  
Escuchemos unas explicaciones del Padre Castellani:
«Existe una interpretación disparatada de este pasaje -común entre los exégetas copiadinos- que lo refiere a la caída de los ángeles malos antes de la creación del universo: o sea, que San Juan abandonaría aquí el profetizar sobre la Parusía y saltaría atrás, más allá del Génesis... No existe ningún relato de la Caída de los Ángeles en la Escritura, excepto una frase... de Cristo, y esta frase no señala ninguna lucha: “Vi a Satanás caer del cielo como un rayo”: cayó por su propio peso y pecado... [La lucha entre San Miguel y Lucifer es] una lucha misteriosa de los últimos tiempos... [El diablo] conserva un poder desconocido... que le será quitado en la Parusía... su poder cesa con la Parusía, “su lugar no es hallado más en el cielo”; lo cual concuerda con el encadenamiento de Satanás que está en el Apokalypsis XX. [ Hasta que llegue ese momento: ] Su poder se redobla en “la tierra y el mar”, o sea el mundo mundano, porque “le queda poco tiempo” [y tierra es el mundo religioso, y mar es el mundo de la política: en los finales se redobla el poder diablo para hacer daño en el mundo religioso y para hacer daño en el mundo político, y qué daño que hará, y que hace, en esas dos esferas pues... “le queda poco tiempo”]».
[3.2] Sigamos con la profecía sobre esta misteriosa Mujer, y qué ocurre después de la derrota del demonio en manos de San Miguel:
    
13 Et póstquam vidit draco quod projéctus esset in terram, persecútus est muliérem, quæ péperit másculum :
14 et datæ sunt muliéri alæ duæ áquilæ magnæ ut voláret in desértum in locum suum, ubi álitur per tempus et témpora, et dimídium témporis a fácie serpéntis.
13 Y el dragón después de que vio que había sido arrojado hacia la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón:
14 Y fueron dadas a la mujer dos alas del águila grande, para que volara hacia el desierto, hacia su lugar, donde es alimentada durante un tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo (protegida) de la faz de la serpiente.
  
Escuchemos comentarios del Padre Castellani:
«Si damos que este símbolo representa la conversión de los judíos y LA COMPLECIÓN de la Iglesia en los últimos tiempos, el sentido de las peripecias que siguen es claro. Son perseguidos [los judíos convertidos], el texto es claro. Las dos alas de águila pueden ser los dos Testamentos... o los Dos Testigos... o bien otra cosa... La soledad o el éremo puede significar el abandono y desprecio por parte de los judíos no convertidos y del inmenso mundo apostático y neopagano en derredor; pero también y a la vez, puede profetizar un desierto físico, la tierra de Moab “locum parátum sibi a Deo”, a la cual exhorta Isaías, en el Capítulo XVI, que no rechace a los “refugiados y peregrinos” judíos... y les sirva de escondite en los últimos tiempos... “Moab, sé tú su escondite ante la faz del devastador...”»;
y se marca un tiempo para estas cosas que coincide con los famosos 3 años y medio del Anticristo, de los cuales en otra oportunidad ya hemos hablado.
   
Sigamos escuchando el texto de la Biblia:
  
15 Et misit serpens ex ore suo post muliérem, áquam támquam flumen, ut eam fáceret trahi a flúmine.
16 Et ádjuvit terra muliérem, et apéruit terra os suum, et absórbuit flumen, quod misit draco de ore suo.
15 Y la Serpiente arrojó desde su boca, en pos de la mujer, agua como un río, para hacer que ella [la mujer] fuese arrastrada-englutida por el río.
16 Y la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca y absorbió el río que el dragón arrojó desde su boca.
  
El agua, en el símbolo de la profecía, es siempre (o casi siempre) el mundo político. El demonio trata de destruir a los judíos convertidos con el agua que él mismo arroja desde su boca: i.e. a través de los movimientos y revueltas de la política que él mismo provoca, usando a los jerarcas políticos y a sus mecanismos persecutorios: todo esto azuzado por el demonio; el Padre Castellani dice que son «convulsiones políticas persecutorias...» contra los judíos convertidos. Pero la profecía agrega que la tierra se tragó esa agua, el río: Si aquí tierra es el mundo religioso, tal vez alguna intervención de Dios salva a los judíos que se han convertido al Catolicismo, salvando a esas comunidades de ser destruidas por el Diablo y por el Anticristo.
   
[3.3] Ahora la parte final de la profecía:
  
17 Et irátus est draco in muliérem : et ábiit fácere prœ́lium cum RÉLIQUIS de sémine ejus, qui custódiunt mandáta Dei, et habent testimónium Jesu Christi.
18 Et stetit supra arénam maris.
17 Y montó en ira el dragón contra la mujer: Y se fue a hacer la guerra contra LOS OTROS de la semilla de ella, los cuales cumplen los Mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.
18 Y (el dragón) se paró sobre la arena del mar.
  
Si la mujer es el pueblo judío convertido al Catolicismo, cuando ellos quedan a salvo y protegidos por Dios (“la tierra”), dice la profecía que entonces el diablo-dragón se fue a hacer la guerra contra LOS OTROS de la semilla de ella, “los cuales cumplen los Mandamientos de Dios”: ¿Quiénes son estos “otros” de la semilla de ella, cómo está conformado este segundo núcleo que recibe las iras del diablo y de su Nuevo Orden Mundial? El Padre Castellani responde: «Este pasaje indica que hay dos núcleos o grupos de “hijos de la mujer” separados (los judíos convertidos, y los católicos [3] gentílicos fieles y perseverantes) como lo notó Andrés de Cesárea, y San Alberto Magno y todos los medievales, y está claro en el texto. ¿Quiénes son “los otros”, “los restantes”... sino los católicos viejos?». Vale decir que cuando el diablo vea que no puede destruir a los judíos convertidos, se vendrá contra los católicos que hayan logrado mantenerse fieles y perseverantes en la tribulación y entregados a Dios Nuestro Señor Jesucristo: Atención, pues podemos estar en “los inicios” de estas profecías y hechos. Esperemos con su gracia poder ser de esos católicos, y mantenernos fieles a Dios y a su Catolicismo.
   
Este capítulo 12 termina diciendo: “Y el dragón-diablo se paró sobre la arena del mar”. Y allí comienza el famoso capítulo 13 del Apocalipsis, que trata primero de la aparición del Anticristo: Describe cómo él aparece del mar (del mundo político). Por eso, es que esto parece darnos luz sobre cuándo será la conversión de los judíos hacia el Catolicismo; porque algunos han dicho que ello será con la destrucción del Anticristo y como hecho último junto con la Parusía; pero otros creen (allí estamos nosotros) que dicha conversión será antes del Gobierno Mundial del Anticristo, y que por eso el diablo y el Anticristo los perseguirán a muerte al convertirse, y esta posibilidad es la que parece verse en estos versículos: Se convierten, los persigue el diablo después de su conversión, y después de un intento fallido de destruirlos (el agua arrojada como un río contra la mujer -contra los judíos convertidos-), el diablo se va con furia a perseguir a los católicos que aún quedan, a los católicos remanentes, pero para ello se va al borde del mar a esperar al Anticristo, y el Anticristo recién allí hace su aparición: Por ello “parece” que la conversión de los judíos es anterior al Gobierno Mundial del Anticristo.

-Pondremos de nuevo los dos últimos versículos del cap. 12, y el primer versículo del recién mencionado capítulo 13:
  
17 Et irátus est draco in muliérem : et ábiit fácere prœ́lium cum réliquis de sémine ejus, qui custódiunt mandáta Dei, et habent testimónium Jesu Christi.
18 ET STETIT SUPRA ARÉNAM MARIS.
[Cap. 13, 1] Et vidi DE MARI BÉSTIAM ASCENDÉNTEM habéntem cápita septem, et córnua decem, et super córnua ejus decem diadémata, et super cápita ejus nómina blasphémiæ
17 Y montó en ira el dragón contra la mujer: Y se fue a hacer la guerra contra los otros de la semilla de ella, los cuales cumplen los Mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.
18 Y (EL DRAGÓN) SE PARÓ SOBRE LA ARENA DEL MAR.
[Cap. 13, 1] Y vi LA BESTIA QUE SUBÍA DEL MAR, la cual tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cuernos diez diademas (Daniel dice: son diez reyes), y sobre las cabezas de ella nombres de blasfemia. [LLEGÓ EL ANTICRISTO: AHORA ÉL ESTÁ EN ESCENA]
  
(Conclusión)

Para terminar, un punto que no es tan conocido: El Papa León XIII, después de una visión que tuvo sobre el demonio, escribió en el año 1884 el llamado “Exorcismo Menor”, o “Exorcismo del Papa León XIII”, o “Exorcismo de San Miguel Arcángel”, el cual exorcismo ha quedado más breve en los últimos Rituales, pero ustedes lo tienen en su versión extensa y completa en el “Devocionario Católico”.
   
Como hoy es la fiesta de San Miguel, y en vistas a las épocas que estamos viviendo, queríamos recalcar de este exorcismo un fuerte -y muy gráfico- extracto, el cual parece sin duda UNA PROFECÍA DE NUESTRA ÉPOCA, mostrando la situación de esta falsa Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II, la cual usurpa LA SEDE de Roma y la ha hecho SU PROPIA SEDE DEL ERROR, esto parece ser -así lo enseña San Jerónimo- “la abominación de la desolación, predicha por el Profeta Daniel, estando en el lugar santo” con estos falsos papas modernos y con esta falsa Iglesia Moderna; e igualmente parece el cumplimiento de esa famosa frase de Nuestra Señora de La Salette: “Roma perderá la Fe, y se convertirá en la sede del Anticristo”. Las palabras del Papa León XIII, en la parte que nos interesa, dicen así:
  
Ecclésiam, Agni immaculáti sponsam, vaférrimi hostes replevérunt amaritudínibus, inebriárunt absínthio; ad ómnia desiderabília ejus ímpias misérunt manus.
Ubi sedes beatíssimi Petri et Cáthedra veritátis ad lucem géntium constitúta est, IBI THRONUM POSUÉRUNT ABOMINATIÓNIS ET IMPIETÁTIS SUÆ;
ut percússo Pastóre, et gregem dispérdere váleant.
Los más taimados enemigos han llenado de amarguras a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido.
Donde fue constituida la Sede del Beatísimo Pedro y la Cátedra de la Verdad para luz de las naciones, ALLÍ PUSIERON ELLOS EL TRONO DE LA ABOMINACIÓN DE SU IMPIEDAD [es decir, que el Papa León XIII habla de la sede de los malvados en la misma Roma];
de suerte que, golpeado el Pastor, también puedan ellos dispersar el rebaño [es lo que pasa hoy, con la falsa Iglesia Moderna y con falsos papas modernos, los fieles andan errantes y dispersos, y se pierde la Fe Católica].
  
Y en esa parte del exorcismo, el Papa León XIII invoca a San Miguel Arcángel para implorar su ayuda a la Iglesia Católica.
   
Y nosotros terminamos nuestra prédica, hoy en la Fiesta de San Miguel, haciendo nuestras esas palabras para que este Arcángel nos ayude:
  
Adésto ítaquæ, Dux invictíssime, pópulo Dei contra irrumpéntes spiritáles nequítias, ET FAC VICTÓRIAM.
Oh Príncipe siempre invencible [San Miguel Arcángel, DUX INVICTÍSSIME], ayuda al pueblo de Dios (ayuda a los católicos) contra la perversidad de los espíritus que le atacan, Y DA LA VICTORIA.
  
Sí, San Miguel, DANOS LA VICTORIA: Da al Catolicismo la victoria, adelanta la victoria, ayudándonos a poder ser buenos católicos y ser buenos hijos de Dios, esperando que Cristo vuelva, para poner -por fin- las cosas en orden, en este mundo impío e insolente, el cual todo el tiempo insulta a Dios.
  
AYÚDANOS, SAN MIGUEL, PARA QUE TENGAMOS EL TRIUNFO FINAL PROMETIDO, que sea nuestro triunfo, con la Parusía gloriosa del gran Dios y Salvador Nuestro Jesucristo; si es que logramos -sólo con su Gracia- mantenernos fieles hasta el final.
   
AVE MARÍA PURÍSIMA.
     
NOTAS
[1] Libro “El Apokalypsis de San Juan”, Ediciones Capilla San Pío X, “Visión Décima: La Mujer Coronada”, página 111 ss.
[2] El Profeta Daniel, en su profecía del capítulo 10 y del capítulo 12, asigna una función a San Miguel Arcángel con los judíos en los tiempos finales, para salvación-conversión de éstos, siendo él su Patrono y Protector, el Ángel del pueblo de Israel. Daremos tan sólo algunos versículos sin más para que no sea tan extenso: -EN EL CAPÍTULO 10 del Profeta Daniel, se narra de un ángel que da a él una visión y mensaje, se cree que este ángel fue San Gabriel, pero él le hablará sobre San Miguel; utilizaremos la versión de Mons. Juan Straubinger: -“10 He aquí que una mano me tocó y me sacudió, poniéndome sobre mis rodillas y las palmas de mis manos. 11 Y me dijo: Daniel, varón muy amado -en la Vulgata, “vir desideriórum: varón de deseos”-, atiende las palabras que te voy a decir y ponte de pie... 12 El príncipe del reino de Persia se me opuso veinte y un días; mas he aquí que Miguel, uno de los príncipes más altos, vino a ayudarme... 14 He venido a enseñarte lo que ha de suceder a tu pueblo [los judíos] al fin de los tiempos, pues la visión es para tiempos (remotos)... 21 Pero te anunciaré lo que está escrito en la Escritura de la verdad; y no hay nadie que me ayude contra ellos [el príncipe de Persia y el príncipe de Grecia] sino Miguel vuestro príncipe [San Miguel es el príncipe del pueblo judío, patrono y protector]”. -EN EL CAPÍTULO 12, versión de Mons. Straubinger, leemos: -“1 En aquel tiempo [el comentario dice que se trata de los tiempos finales] se alzará Miguel, el gran príncipe y defensor de los hijos de tu pueblo [del pueblo judío]; y vendrá tiempo de angustia cual nunca ha habido desde que existen naciones hasta ese tiempo. En ese tiempo será librado tu pueblo, todo aquel que se hallare inscripto en el libro. 2 También muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para ignominia y vergüenza eterna... 4 Tú, Daniel, encierra estas palabras, y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos buscarán y se acrecentará el conocimiento... (...)”.
[3] Decía allí “cristianos”, pero como esa expresión hoy confunde con los protestantes, siempre -o casi- la he reemplazado por “católicos”.
     

miércoles, 11 de septiembre de 2024

CUARESMA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL – DÍA VIGESIMONOVENO

Compuesta por el Rev. P. Dr. D. Pedro Ramírez del Castillo, Cura propio del Sagrario Metropolitano y de la Iglesia Parroquial del San Miguel Arcángel en Pachuca, publicada por los Herederos de la Viuda de Francisco Rodríguez Lupercio, en 1717; reimpresa en Puebla de los Ángeles por la Imprenta de la Viuda de Miguel de Ortega y Bonilla en 1754.
   
ADVERTENCIAS
Esta Cuaresma del Santo Arcángel empieza el 14 de agosto, que es la víspera de la Asunción de Nuestra Señora, y se termina en la víspera de la Fiesta de San Miguel, inclusivamente hay cuarenta y seis días, para esto, se evitará hacer la penitencia o ayuno seis domingos, para que den 40 días de ayuno y oración.
   
CUARESMA EN HONRA DEL PRÍNCIPE SANTÍSIMO Y PODEROSÍSIMO SAN MIGUEL ARCÁNGEL, PATRONO DE LA UNIVERSAL IGLESIA, DEFENSOR AMATÍSIMO DE LAS ALMAS Y ABOGADO ESPECIALÍSIMO PARA ALCANZAR LA SALVACIÓN
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA
Gloriosísimo Miguel, príncipe de los ejércitos celestiales, refugio de las almas, destructor de los espíritus malignos, ciudadano de Dios, capitán admirable después de Cristo, de gran excelencia y virtud; líbranos a todos los que a ti clamamos de toda adversidad y haz con tu precioso oficio y dignísima intercesión, que aprovechemos en el servicio del Señor. Amén.
   
DÍA VIGESIMONOVENO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
Tú detuviste las corrientes del Jordán y demoliste la muralla de Jericó,
Tú hiciste parar la luna y el sol en la guerra de Josué contra Gabaón,
Tú trasladaste a Habacuc, llevándolo a Daniel en el lago de los leones, cuyas bocas cerraste.
   
Ahora se dice lo siguiente, que es para todos los días:
℣. Ruega por nosotros a la Divina Majestad, ¡oh Santísimo Miguel!, Príncipe de la Iglesia.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que por tu suma clemencia destinaste para la salud de los hombres al gloriosísimo príncipe de tu Iglesia San Miguel Arcángel, concédenos, que, por su intercesión y eficaz auxilio, merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos, y en la hora de nuestra muerte, seamos libres y presentados benignamente ante el trono de su majestad excelsa. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Soberano Arcángel! ¡Oh Excelentísimo Príncipe de la Corte Celestial! ¿Quién no os será muy devoto? ¿Quién no os servirá con gran cuidado, si de esta manera pagáis los servicios que se os hacen? Mas, para que yo os ame, basta saber el amor que nos tenéis, a que no puedo corresponder con igual amor; para que os sirva no es necesario prometerme nuevos favores, con los pasados me tenéis más obligado de lo que jamás podré pagar ni reconocer, pero ya que no puedo con obras responder a tantas mercedes, recibid palabra y afectos. Gracias os doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios, que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy por el Ángel que habéis destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que Vos mismo, o por medio de vuestros Ángeles me habéis hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo debidamente agradecer, y por eso pido y suplico al Ángel de mi guarda, que en mi nombre os los agradezca, y juntamente los que habéis hecho a toda la naturaleza humana y principalmente a la Santa Iglesia de que soy miembro. Gózome de todos los privilegios, gracias y prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor os ha honrado y enriquecido, y doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltaros y haceros su privado y favorecido entre todos los Ángeles; defendedme, ¡oh valerosísimo capitán de los celestiales ejércitos!, enviad en mi socorro a vuestros soldados, para que me defiendan de Satanás y sus Ángeles y no me rinda a sus embates y tentaciones. Mandad a vuestros Ángeles que me guíen para que no ande errado, que me alumbre para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso de esta vida; asistid con vuestros Ángeles a mi muerte y alcanzadme del Señor, contrición verdadera de mis culpas, para que, presentada mi alma en vuestro tribunal, merezca ser llevada en vuestras manos ante el trono de la Santísima Trinidad y entrar en la posesión de la gloria donde alabe al Señor para siempre y os dé perpetuas gracias, por haber conseguido, con vuestra intervención, la eterna bienaventuranza. Amén.

GOZOS EN HONOR A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
  
Pues lleváis la voz de Dios
Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
  
Sois el Príncipe Miguel,
Que cual valiente adalid
Venciste en gloriosa lid
Al arrogante Luzbel:
Y pues triunfaste de él
Con sólo el nombre de Dios:
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el ministro más fiel,
Protector del Cristianismo,
Que os encargó el Altísimo
Que cuidáseis siempre de él:
Y del mundo y de Luzbel
Le defendéis con tu voz:
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois celoso defensor,
De la Iglesia fiel custodio,
Defendiéndola del odio
Del demonio engañador,
Y pues todo ese valor
Debéis al nombre de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
  
Sois especial enemigo
De todo error y herejía,
Pues ni de noche ni de día
Jamás podrá hallar abrigo,
Y pues Dios le vence contigo
Y vos con la voz de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois de la fe el oráculo,
La que nunca podrá caer,
Por más que haga Lucifer
Desde su último habitáculo;
Y pues es débil obstáculo
Para no seguir tu voz.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois abogado piadoso
De todas las almas fieles,
Proveyéndolas de bienes
Ante el Juez justo y celoso,
Y pues que sois tan poderoso
Como lo es también tu voz.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el Ángel enviado
A Juan Evangelista, siervo de Dios,
Para darle vos, la Voz
De profeta que ha anunciado:
«Y pues bienaventurado
El que oye la voz de Dios».
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el Príncipe armado
Con las armas de la Cruz,
Armas de Cristo Jesús,
Con las que nos han signado,
Y con ellas siempre has triunfado
A honor y gloria de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Al fin que sois compañero
De las otras seis lumbreras
Que arden en sus esferas,
Y sois de ellas el primero,
Que del Dios verdadero
Es el trono que nos dais vos.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Pues lleváis la voz de Dios
Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
    
Antífona: Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel, acuérdate de nosotros, y aquí y en cualquier parte ruega por nosotros al Hijo de Dios.
℣. En presencia de los Ángeles te alabaré, Dios mío.
℟. Te adoraré en tu santo Templo, y confesaré tu santo Nombre.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que con admirable orden dispones los ministerios de los Ángeles y de los hombres, concédenos benigno que nos amparen en la tierra mientras vivimos aquellos que nunca cesan de servirte oficiosos en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

martes, 10 de septiembre de 2024

CUARESMA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL – DÍA VIGESIMOCTAVO

Compuesta por el Rev. P. Dr. D. Pedro Ramírez del Castillo, Cura propio del Sagrario Metropolitano y de la Iglesia Parroquial del San Miguel Arcángel en Pachuca, publicada por los Herederos de la Viuda de Francisco Rodríguez Lupercio, en 1717; reimpresa en Puebla de los Ángeles por la Imprenta de la Viuda de Miguel de Ortega y Bonilla en 1754.
   
ADVERTENCIAS
Esta Cuaresma del Santo Arcángel empieza el 14 de agosto, que es la víspera de la Asunción de Nuestra Señora, y se termina en la víspera de la Fiesta de San Miguel, inclusivamente hay cuarenta y seis días, para esto, se evitará hacer la penitencia o ayuno seis domingos, para que den 40 días de ayuno y oración.
   
CUARESMA EN HONRA DEL PRÍNCIPE SANTÍSIMO Y PODEROSÍSIMO SAN MIGUEL ARCÁNGEL, PATRONO DE LA UNIVERSAL IGLESIA, DEFENSOR AMATÍSIMO DE LAS ALMAS Y ABOGADO ESPECIALÍSIMO PARA ALCANZAR LA SALVACIÓN
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA
Gloriosísimo Miguel, príncipe de los ejércitos celestiales, refugio de las almas, destructor de los espíritus malignos, ciudadano de Dios, capitán admirable después de Cristo, de gran excelencia y virtud; líbranos a todos los que a ti clamamos de toda adversidad y haz con tu precioso oficio y dignísima intercesión, que aprovechemos en el servicio del Señor. Amén.
   
DÍA VIGESIMOCTAVO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
Tú conservaste al pueblo de Dios en la columna de fuego por la noche y en la nube lúcida por el día,
Tú despojaste a Egipto en obsequio de los hebreos,
Tú adornaste con los rayos de luz el rostro de Moisés.
   
Ahora se dice lo siguiente, que es para todos los días:
℣. Ruega por nosotros a la Divina Majestad, ¡oh Santísimo Miguel!, Príncipe de la Iglesia.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que por tu suma clemencia destinaste para la salud de los hombres al gloriosísimo príncipe de tu Iglesia San Miguel Arcángel, concédenos, que, por su intercesión y eficaz auxilio, merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos, y en la hora de nuestra muerte, seamos libres y presentados benignamente ante el trono de su majestad excelsa. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Soberano Arcángel! ¡Oh Excelentísimo Príncipe de la Corte Celestial! ¿Quién no os será muy devoto? ¿Quién no os servirá con gran cuidado, si de esta manera pagáis los servicios que se os hacen? Mas, para que yo os ame, basta saber el amor que nos tenéis, a que no puedo corresponder con igual amor; para que os sirva no es necesario prometerme nuevos favores, con los pasados me tenéis más obligado de lo que jamás podré pagar ni reconocer, pero ya que no puedo con obras responder a tantas mercedes, recibid palabra y afectos. Gracias os doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios, que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy por el Ángel que habéis destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que Vos mismo, o por medio de vuestros Ángeles me habéis hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo debidamente agradecer, y por eso pido y suplico al Ángel de mi guarda, que en mi nombre os los agradezca, y juntamente los que habéis hecho a toda la naturaleza humana y principalmente a la Santa Iglesia de que soy miembro. Gózome de todos los privilegios, gracias y prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor os ha honrado y enriquecido, y doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltaros y haceros su privado y favorecido entre todos los Ángeles; defendedme, ¡oh valerosísimo capitán de los celestiales ejércitos!, enviad en mi socorro a vuestros soldados, para que me defiendan de Satanás y sus Ángeles y no me rinda a sus embates y tentaciones. Mandad a vuestros Ángeles que me guíen para que no ande errado, que me alumbre para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso de esta vida; asistid con vuestros Ángeles a mi muerte y alcanzadme del Señor, contrición verdadera de mis culpas, para que, presentada mi alma en vuestro tribunal, merezca ser llevada en vuestras manos ante el trono de la Santísima Trinidad y entrar en la posesión de la gloria donde alabe al Señor para siempre y os dé perpetuas gracias, por haber conseguido, con vuestra intervención, la eterna bienaventuranza. Amén.

GOZOS EN HONOR A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
  
Pues lleváis la voz de Dios
Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
  
Sois el Príncipe Miguel,
Que cual valiente adalid
Venciste en gloriosa lid
Al arrogante Luzbel:
Y pues triunfaste de él
Con sólo el nombre de Dios:
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el ministro más fiel,
Protector del Cristianismo,
Que os encargó el Altísimo
Que cuidáseis siempre de él:
Y del mundo y de Luzbel
Le defendéis con tu voz:
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois celoso defensor,
De la Iglesia fiel custodio,
Defendiéndola del odio
Del demonio engañador,
Y pues todo ese valor
Debéis al nombre de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
  
Sois especial enemigo
De todo error y herejía,
Pues ni de noche ni de día
Jamás podrá hallar abrigo,
Y pues Dios le vence contigo
Y vos con la voz de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois de la fe el oráculo,
La que nunca podrá caer,
Por más que haga Lucifer
Desde su último habitáculo;
Y pues es débil obstáculo
Para no seguir tu voz.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois abogado piadoso
De todas las almas fieles,
Proveyéndolas de bienes
Ante el Juez justo y celoso,
Y pues que sois tan poderoso
Como lo es también tu voz.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el Ángel enviado
A Juan Evangelista, siervo de Dios,
Para darle vos, la Voz
De profeta que ha anunciado:
«Y pues bienaventurado
El que oye la voz de Dios».
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el Príncipe armado
Con las armas de la Cruz,
Armas de Cristo Jesús,
Con las que nos han signado,
Y con ellas siempre has triunfado
A honor y gloria de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Al fin que sois compañero
De las otras seis lumbreras
Que arden en sus esferas,
Y sois de ellas el primero,
Que del Dios verdadero
Es el trono que nos dais vos.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Pues lleváis la voz de Dios
Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
    
Antífona: Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel, acuérdate de nosotros, y aquí y en cualquier parte ruega por nosotros al Hijo de Dios.
℣. En presencia de los Ángeles te alabaré, Dios mío.
℟. Te adoraré en tu santo Templo, y confesaré tu santo Nombre.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que con admirable orden dispones los ministerios de los Ángeles y de los hombres, concédenos benigno que nos amparen en la tierra mientras vivimos aquellos que nunca cesan de servirte oficiosos en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

lunes, 9 de septiembre de 2024

CUARESMA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL – DÍA VIGESIMOSÉPTIMO

Compuesta por el Rev. P. Dr. D. Pedro Ramírez del Castillo, Cura propio del Sagrario Metropolitano y de la Iglesia Parroquial del San Miguel Arcángel en Pachuca, publicada por los Herederos de la Viuda de Francisco Rodríguez Lupercio, en 1717; reimpresa en Puebla de los Ángeles por la Imprenta de la Viuda de Miguel de Ortega y Bonilla en 1754.
   
ADVERTENCIAS
Esta Cuaresma del Santo Arcángel empieza el 14 de agosto, que es la víspera de la Asunción de Nuestra Señora, y se termina en la víspera de la Fiesta de San Miguel, inclusivamente hay cuarenta y seis días, para esto, se evitará hacer la penitencia o ayuno seis domingos, para que den 40 días de ayuno y oración.
   
CUARESMA EN HONRA DEL PRÍNCIPE SANTÍSIMO Y PODEROSÍSIMO SAN MIGUEL ARCÁNGEL, PATRONO DE LA UNIVERSAL IGLESIA, DEFENSOR AMATÍSIMO DE LAS ALMAS Y ABOGADO ESPECIALÍSIMO PARA ALCANZAR LA SALVACIÓN
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA
Gloriosísimo Miguel, príncipe de los ejércitos celestiales, refugio de las almas, destructor de los espíritus malignos, ciudadano de Dios, capitán admirable después de Cristo, de gran excelencia y virtud; líbranos a todos los que a ti clamamos de toda adversidad y haz con tu precioso oficio y dignísima intercesión, que aprovechemos en el servicio del Señor. Amén.
   
DÍA VIGESIMOSÉPTIMO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
Tú apareciste a los hijos de Israel por cuarenta años con el maná del Cielo, y diste agua sacada de una piedra,
Tú guiaste a la tierra abundante de leche y miel, y diste reinos y provincias en que habitasen,
Tú guarneciste al pueblo de Dios con armas, consejos, revelaciones, profecías y victorias.
   
Ahora se dice lo siguiente, que es para todos los días:
℣. Ruega por nosotros a la Divina Majestad, ¡oh Santísimo Miguel!, Príncipe de la Iglesia.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que por tu suma clemencia destinaste para la salud de los hombres al gloriosísimo príncipe de tu Iglesia San Miguel Arcángel, concédenos, que, por su intercesión y eficaz auxilio, merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos, y en la hora de nuestra muerte, seamos libres y presentados benignamente ante el trono de su majestad excelsa. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Soberano Arcángel! ¡Oh Excelentísimo Príncipe de la Corte Celestial! ¿Quién no os será muy devoto? ¿Quién no os servirá con gran cuidado, si de esta manera pagáis los servicios que se os hacen? Mas, para que yo os ame, basta saber el amor que nos tenéis, a que no puedo corresponder con igual amor; para que os sirva no es necesario prometerme nuevos favores, con los pasados me tenéis más obligado de lo que jamás podré pagar ni reconocer, pero ya que no puedo con obras responder a tantas mercedes, recibid palabra y afectos. Gracias os doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios, que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy por el Ángel que habéis destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que Vos mismo, o por medio de vuestros Ángeles me habéis hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo debidamente agradecer, y por eso pido y suplico al Ángel de mi guarda, que en mi nombre os los agradezca, y juntamente los que habéis hecho a toda la naturaleza humana y principalmente a la Santa Iglesia de que soy miembro. Gozóme de todos los privilegios, gracias y prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor os ha honrado y enriquecido, y doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltaros y haceros su privado y favorecido entre todos los Ángeles; defendedme, ¡oh valerosísimo capitán de los celestiales ejércitos!, enviad en mi socorro a vuestros soldados, para que me defiendan de Satanás y sus Ángeles y no me rinda a sus embates y tentaciones. Mandad a vuestros Ángeles que me guíen para que no ande errado, que me alumbre para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso de esta vida; asistid con vuestros Ángeles a mi muerte y alcanzadme del Señor, contrición verdadera de mis culpas, para que, presentada mi alma en vuestro tribunal, merezca ser llevada en vuestras manos ante el trono de la Santísima Trinidad y entrar en la posesión de la gloria donde alabe al Señor para siempre y os dé perpetuas gracias, por haber conseguido, con vuestra intervención, la eterna bienaventuranza. Amén.

GOZOS EN HONOR A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
  
Pues lleváis la voz de Dios
Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
  
Sois el Príncipe Miguel,
Que cual valiente adalid
Venciste en gloriosa lid
Al arrogante Luzbel:
Y pues triunfaste de él
Con sólo el nombre de Dios:
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el ministro más fiel,
Protector del Cristianismo,
Que os encargó el Altísimo
Que cuidáseis siempre de él:
Y del mundo y de Luzbel
Le defendéis con tu voz:
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois celoso defensor,
De la Iglesia fiel custodio,
Defendiéndola del odio
Del demonio engañador,
Y pues todo ese valor
Debéis al nombre de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
  
Sois especial enemigo
De todo error y herejía,
Pues ni de noche ni de día
Jamás podrá hallar abrigo,
Y pues Dios le vence contigo
Y vos con la voz de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois de la fe el oráculo,
La que nunca podrá caer,
Por más que haga Lucifer
Desde su último habitáculo;
Y pues es débil obstáculo
Para no seguir tu voz.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois abogado piadoso
De todas las almas fieles,
Proveyéndolas de bienes
Ante el Juez justo y celoso,
Y pues que sois tan poderoso
Como lo es también tu voz.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el Ángel enviado
A Juan Evangelista, siervo de Dios,
Para darle vos, la Voz
De profeta que ha anunciado:
«Y pues bienaventurado
El que oye la voz de Dios».
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el Príncipe armado
Con las armas de la Cruz,
Armas de Cristo Jesús,
Con las que nos han signado,
Y con ellas siempre has triunfado
A honor y gloria de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Al fin que sois compañero
De las otras seis lumbreras
Que arden en sus esferas,
Y sois de ellas el primero,
Que del Dios verdadero
Es el trono que nos dais vos.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Pues lleváis la voz de Dios
Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
    
Antífona: Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel, acuérdate de nosotros, y aquí y en cualquier parte ruega por nosotros al Hijo de Dios.
℣. En presencia de los Ángeles te alabaré, Dios mío.
℟. Te adoraré en tu santo Templo, y confesaré tu santo Nombre.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que con admirable orden dispones los ministerios de los Ángeles y de los hombres, concédenos benigno que nos amparen en la tierra mientras vivimos aquellos que nunca cesan de servirte oficiosos en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

domingo, 8 de septiembre de 2024

CUARESMA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL – DÍA VIGESIMOSEXTO

Compuesta por el Rev. P. Dr. D. Pedro Ramírez del Castillo, Cura propio del Sagrario Metropolitano y de la Iglesia Parroquial del San Miguel Arcángel en Pachuca, publicada por los Herederos de la Viuda de Francisco Rodríguez Lupercio, en 1717; reimpresa en Puebla de los Ángeles por la Imprenta de la Viuda de Miguel de Ortega y Bonilla en 1754.
   
ADVERTENCIAS
Esta Cuaresma del Santo Arcángel empieza el 14 de agosto, que es la víspera de la Asunción de Nuestra Señora, y se termina en la víspera de la Fiesta de San Miguel, inclusivamente hay cuarenta y seis días, para esto, se evitará hacer la penitencia o ayuno seis domingos, para que den 40 días de ayuno y oración.
   
CUARESMA EN HONRA DEL PRÍNCIPE SANTÍSIMO Y PODEROSÍSIMO SAN MIGUEL ARCÁNGEL, PATRONO DE LA UNIVERSAL IGLESIA, DEFENSOR AMATÍSIMO DE LAS ALMAS Y ABOGADO ESPECIALÍSIMO PARA ALCANZAR LA SALVACIÓN
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA
Gloriosísimo Miguel, príncipe de los ejércitos celestiales, refugio de las almas, destructor de los espíritus malignos, ciudadano de Dios, capitán admirable después de Cristo, de gran excelencia y virtud; líbranos a todos los que a ti clamamos de toda adversidad y haz con tu precioso oficio y dignísima intercesión, que aprovechemos en el servicio del Señor. Amén.
   
DÍA VIGESIMOSEXTO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
Tú te apareciste a Moisés en la zarza y le diste las leyes en el monte Sinaí,
Tú castigaste a todo Egipto y quitaste la vida a sus primogénitos,
Tú guiaste al Pueblo de Israel por medio de la mar y ahogaste en las aguas al ejército del Faraón.
   
Ahora se dice lo siguiente, que es para todos los días:
℣. Ruega por nosotros a la Divina Majestad, ¡oh Santísimo Miguel!, Príncipe de la Iglesia.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que por tu suma clemencia destinaste para la salud de los hombres al gloriosísimo príncipe de tu Iglesia San Miguel Arcángel, concédenos, que, por su intercesión y eficaz auxilio, merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos, y en la hora de nuestra muerte, seamos libres y presentados benignamente ante el trono de su majestad excelsa. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Soberano Arcángel! ¡Oh Excelentísimo Príncipe de la Corte Celestial! ¿Quién no os será muy devoto? ¿Quién no os servirá con gran cuidado, si de esta manera pagáis los servicios que se os hacen? Mas, para que yo os ame, basta saber el amor que nos tenéis, a que no puedo corresponder con igual amor; para que os sirva no es necesario prometerme nuevos favores, con los pasados me tenéis más obligado de lo que jamás podré pagar ni reconocer, pero ya que no puedo con obras responder a tantas mercedes, recibid palabra y afectos. Gracias os doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios, que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy por el Ángel que habéis destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que Vos mismo, o por medio de vuestros Ángeles me habéis hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo debidamente agradecer, y por eso pido y suplico al Ángel de mi guarda, que en mi nombre os los agradezca, y juntamente los que habéis hecho a toda la naturaleza humana y principalmente a la Santa Iglesia de que soy miembro. Gozóme de todos los privilegios, gracias y prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor os ha honrado y enriquecido, y doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltaros y haceros su privado y favorecido entre todos los Ángeles; defendedme, ¡oh valerosísimo capitán de los celestiales ejércitos!, enviad en mi socorro a vuestros soldados, para que me defiendan de Satanás y sus Ángeles y no me rinda a sus embates y tentaciones. Mandad a vuestros Ángeles que me guíen para que no ande errado, que me alumbre para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso de esta vida; asistid con vuestros Ángeles a mi muerte y alcanzadme del Señor, contrición verdadera de mis culpas, para que, presentada mi alma en vuestro tribunal, merezca ser llevada en vuestras manos ante el trono de la Santísima Trinidad y entrar en la posesión de la gloria donde alabe al Señor para siempre y os dé perpetuas gracias, por haber conseguido, con vuestra intervención, la eterna bienaventuranza. Amén.

GOZOS EN HONOR A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
  
Pues lleváis la voz de Dios
Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
  
Sois el Príncipe Miguel,
Que cual valiente adalid
Venciste en gloriosa lid
Al arrogante Luzbel:
Y pues triunfaste de él
Con sólo el nombre de Dios:
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el ministro más fiel,
Protector del Cristianismo,
Que os encargó el Altísimo
Que cuidáseis siempre de él:
Y del mundo y de Luzbel
Le defendéis con tu voz:
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois celoso defensor,
De la Iglesia fiel custodio,
Defendiéndola del odio
Del demonio engañador,
Y pues todo ese valor
Debéis al nombre de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
  
Sois especial enemigo
De todo error y herejía,
Pues ni de noche ni de día
Jamás podrá hallar abrigo,
Y pues Dios le vence contigo
Y vos con la voz de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois de la fe el oráculo,
La que nunca podrá caer,
Por más que haga Lucifer
Desde su último habitáculo;
Y pues es débil obstáculo
Para no seguir tu voz.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois abogado piadoso
De todas las almas fieles,
Proveyéndolas de bienes
Ante el Juez justo y celoso,
Y pues que sois tan poderoso
Como lo es también tu voz.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el Ángel enviado
A Juan Evangelista, siervo de Dios,
Para darle vos, la Voz
De profeta que ha anunciado:
«Y pues bienaventurado
El que oye la voz de Dios».
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Sois el Príncipe armado
Con las armas de la Cruz,
Armas de Cristo Jesús,
Con las que nos han signado,
Y con ellas siempre has triunfado
A honor y gloria de Dios.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Al fin que sois compañero
De las otras seis lumbreras
Que arden en sus esferas,
Y sois de ellas el primero,
Que del Dios verdadero
Es el trono que nos dais vos.
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
 
Pues lleváis la voz de Dios
Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».
    
Antífona: Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel, acuérdate de nosotros, y aquí y en cualquier parte ruega por nosotros al Hijo de Dios.
℣. En presencia de los Ángeles te alabaré, Dios mío.
℟. Te adoraré en tu santo Templo, y confesaré tu santo Nombre.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que con admirable orden dispones los ministerios de los Ángeles y de los hombres, concédenos benigno que nos amparen en la tierra mientras vivimos aquellos que nunca cesan de servirte oficiosos en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.