Preguntó un hermano: «¿Qué le aprovechan al hombre las vigilias y el ayuno?». El anciano le dijo: «La vigilia y el ayuno humillan al alma, porque escrito está: “Ve mi aflicción y mi penar, quita todos mis pecados” (Sal. 25, 18). Si el alma soporta esos trabajos, Dios tendrá, a causa de ellos, misericordia».
Sentencias de los Padres del Desierto, Sentencias del abad San Moisés Etíope, sentencia 5.ª