viernes, 10 de noviembre de 2017

EXCOMULGARON A DON ALESSANDRO MINUTELLA

Noticia publicada en COMO VARA DE ALMENDRO.
 
Alessandro Minutella
   
Hoy se ha excomulgado a don Minutella. El sacerdote siciliano lo ha anunciado él mismo, en una intervención en directo ayer por la tarde en Radio Domina Nostra, una cadena religiosa siciliana, y cuyo vídeo pueden ver aquí.
 
En meses pasados, el sacerdote, muy explícito en sus críticas acerca de algunas decisiones del Vaticano y del papa, y particularmente muy crítico con las ambigüedades contenidas en la exhortación post-sinodal Amóris Lætítia, había sido removido de su parroquia y obligado a guardar silencio. Una medida a la cual ha obedecido por nueve meses. Ayer por la tarde ha vuelto a hablar. Les ofrecemos aquí una parte transcrita de su discurso:
“Después de mi apelación al Clero tras haber enviado una carta a mi obispo el 21 de septiembre en la que volví a profesar todas y cada una de las verdades de la fe católica, incluido el tratado de voluntad e intelecto al Romano Pontífice, el prefecto de la Congregación para el Clero me ha notificado que la apelación se suspendió hasta el 8 de diciembre. Mientras tanto, tendría que hacer público un testimonio de lealtad al Papa Francisco en las redes. Me he preguntado el porqué de tan singular exigencia. En cualquier caso, habiendo expresado en mi carta precedente mi respeto por el intelecto y la voluntad al Romano Pontífice, no he considerado que tuviera que intervenir ante tal exigencia. Me he preguntado ¿de dónde viene esta insólita petición, que no se ha dado nunca? De todos modos, hoy (ayer para los que lean hoy), he estado convocado a la Curia por mi obispo, que tras largos meses de ausencia hacia quien esto suscribe, me ha dado una carta en la cual dice que si yo no hago un acto de pública fidelidad al papa Francisco, seré excomulgado con dos solemnes excomuniones”.
    
Continúa don Minutella:
Me han venido ganas de sonreír pensando que a Lutero casi se le está levantando la excomunión, por tanto puedo esperar que suceda. Le recordé a mi obispo que en la carta que le envié y para el conocimiento de la Congregación, reiteré mi respeto por el Romano Pontífice. Esto, o es esquizofrenia o es verdaderamente un chantaje. Entonces, me pregunto y pregunto a todos ustedes: ¿pero el Romano Pontífice no es el mismo papa Francisco? ¿O nominalmente el Romano Pontífice es cualquier cosa respecto al papa Francisco? Porque, si es la misma persona ¡no entiendo como uno se puede mover en la dirección de dos excomuniones! Quiere decir que detrás hay alguna otra cosa. Pero estén atentos porque lo que aquí está en juego es el bien de la Iglesia. Porque si la distinción es solamente nominal, entre el Romano Pontífice y el papa Francisco, yo hice mi declaración por escrito, y la puse en la carta, No me han querido escuchar. ¿Qué finalidad tienen entonces nueve meses de obediencia? No hago este acto hipócrita, que no sería de obediencia, sino de sumisión supina y de sometimiento tal que, como dice Santo Tomás de Aquino, la virtud de la obediencia está sujeta al sistema de justicia. Si no hay justicia como virtud cardinal que gobierna la obediencia, la obediencia ya no es una virtud, sino que se convierte en sometimiento. Como sacerdote y bautizado, profundamente enamorado de Cristo y de su Iglesia que vive el calvario, declaro todo cuanto sigue: soy yo ahora quien humildemente pido al Romano Pontífice que aclare qué piensa realmente de la comunión a los divorciados vueltos a casar, porque está creando un clima de confusión del cual él es el primer responsable. En referencia a la salvación de las almas, este es el tiempo en el cual los católicos verdaderos que no quieren camuflarse detrás de un biombo, deben salir fuera. Ahora es el momento. Insto con fuerza llamando a los Cardenales, Excelencias y Hermanos Sacerdotes en un momento de confusión inmensa en la Iglesia: si callamos conduciremos a un número inmenso de almas al Infierno y también para nosotros será la condenación eterna. He callado por meses y desde mañana seré dos veces excomulgado. Ahora digo: ¡es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! Estas condenas para mi no serán válidas, son medallas al valor”.
 
Finalmente, una última llamada:
Esta falsa Iglesia va adelante con el abuso para meter miedo a los demás. Yo debo ser un ejemplo, así que si hay algún sacerdote que quiere salir fuera fíjese bien como han tratado de reducir a don Minutella. ¡No preciso del papa Francisco en la red para ser excomulgado dos veces! ¡Esto sabe a régimen, no a Iglesia Católica!
   
No hay duda de que la medida adoptada por el Vaticano, en particular por el prefecto de la Congregación, el card. Beniamino Stella, y compartida por el obispo Corrado Lorefice es extremadamente severa. Don Minutella dista mucho de ser el primer caso de sacerdote crítico, inclusive con tono áspero por las decisiones de la Iglesia, también en Italia. Pero para otros es preferible la paciencia y la tolerancia. Quién sabe por qué…

MARCO TOSSATI
Stilum Curiæ
  
COMENTARIO DE JORGE RONDÓN SANTOS: Otro capítulo más del ejercicio de la “misericordia” por Antipapa Bergoglio y su sanedrín frente a quienes disienten de él en favor de la poca Catolicidad que le queda (y que están demoliendo aprisa) en la iglesia conciliar.
  
Sobre el presbítero Alessandro Minutella, a quien, con todo y buena intención, le parece ciencia de cohetes la imposibilidad de una “hermenéutica de la continuidad tradicional” en el Vaticano II y de separar a Bergoglio de su antecesor Ratzinger. Sobra decir que una “Resistencia” a la deuterovaticanidad con sus mismos elementos doctrinales no es sólo infactible, sino ridículo siquiera imaginarlo, en especial teniendo en cuenta que el 99 por cien de los clérigos y laicos conciliares conciben un sentido de la obediencia radicalmente distinto al que enseñara el angélico Santo Tomás de Aquino, apagando el criterio y extendiéndola al error, al crimen y al usurpador.
  
Ahora, para no hablar del doble rasero que utiliza la Apocalíptica Ramera conciliar, ¿Cómo está eso de que la jerarquía vaticana y panormitana exijan sometimiento intelectual y volitivo “al Romano Pontífice” con la adición de “el papa Francisco”? ¿Será que ellos mismos no están seguros de lo que es su señor, como si se tratase de dos entidades diferentes? Está claro que la Deuterovaticanidad, bajo el marxista Bergoglio (que desde el Catolicismo no es nada, como tampoco lo fueron sus antecesores desde Roncalli, ni lo serán sus futuros sucesores), está convirtiéndose en un culto a la personalidad, como lo fueran la Alemania nazi, la Rusia estalinista y como es actualmente Corea del Norte.
  
Finalmente, como Católicos, debemos tener claro: NINGÚN HEREJE, CISMÁTICO Y APÓSTATA PUEDE SER PAPA, NI SE LE DEBE RECONOCER BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA, NI COMO JEFE DE ESTADO. Y por ello, las excomuniones conciliares NO TIENEN VALOR ALGUNO.

SELLO POSTAL VATICANO HONRA A LUTERO CON UN SELLO POSTAL EN EL 500º ANIVERSARIO DE LA “REFORMA”

Tomado de VATICANO CATÓLICO.
 
 
El Vaticano anunció que emitirá un sello postal especial que representa a Lutero al pie de la Cruz, para conmemorar el aniversario 500 de la Reforma Protestante.
 
El sello postal de 1.00 euro emitido por la Oficina Filatélica de la Santa Sede muestra en primer plano a Jesús Crucificado, y en el fondo “una visión dorada y eterna de la ciudad de Wittenberg”, dice la descripción del Vaticano.
 
Continuaba:
“Con una disposición penitencial, arrodillándose respectivamente a la izquierda y a la derecha de la cruz, Martín Lutero sostiene la Biblia, fuente y destino de su doctrina, mientras que Philipp Melanchthon, teólogo y amigo de Martín Lutero, uno de los principales protagonistas de la reforma, sostiene en la mano la Confesión de Augsburgo (Conféssio Augustána), la primera presentación pública oficial de los principios del protestantismo escritos por él”.
 
Exactamente hace un año, el 31 de octubre de 2016, el “Papa” Francisco viajó a Suecia para la conmemoración conjunta católica-luterana de la Reforma y para celebrar la “misa” con los católicos suecos en la solemnidad de Todos los Santos del 1 de noviembre.

EL CONGRESO SIONISTA DE BASILEA, EL “CONCILIO VATICANO II” DEL JUDAÍSMO

Traducción del artículo publicado por Cesare Baronio en OPPORTUNE IMPORTUNE.

Saludo entre Teodoro Herzl y Max Nordau, presidente y vicepresidente respectivamente del Congreso Sionista de Basilea (detalle de una postal de Año Nuevo judío, circa 1906. Fuente: eBay.com)
 
La historia del pueblo de Israel y la de la Iglesia Católica presentan una analogía que me parece no haber sido profundizada suficientemente, especialmente porque no responde a la vulgáta que la sociedad contemporánea ha impuesto tanto a propósito de los judíos como de los católicos.
  
Esta analogía puede encontrarse entre el I Congreso Sionista, realizado en Basilea (Suiza) del 29 al 31 de Agosto de 1897, y el Concilio Vaticano II: uno y otro muestran similitudes que merecen ser analizadas.
 
Con motivo del Congreso Sionista, 204 miembros provenientes de países de Europa y de Asia se encontraron para darle inicio a una nueva era del judaísmo, que encontró la oposición del Rabinato occidental contra la idea de separar la pertenencia religiosa del pueblo judío (Hebraísmo) de su empeño político encaminado a la reivindicación de un Estado propio (Sionismo). Si el hebraísmo reclamaba para sí la elección divina proclamándose pueblo de Dios, el sionismo abandonaba el aspecto religioso y se calificaba únicamente como pueblo, titular de derechos que la comunidad internacional habría debido reconocer, permitiéndoles constituir una nación -Sión- en Palestina.
   
También después de la destrucción del Templo de Jerusalén por obra de Tito en el año 70 de la era cristiana, los judíos continuaban creyendo que la reconstrucción de Sión sucedería milagrosamente por el Mesías enviado por Dios. Las Sagradas Escrituras y las Profecías señalaban claramente a Jesucristo nuestro Señor como el Salvador prometido a Abrahán y anunciado por Moisés, como han explicado con meridiana claridad los hermanos Agustín y José Lémann (1836 - 1909/1915), convertidos del judaísmo al Catolicismo y devenidos sacerdotes, teólogos y luego nombrados Prelados Romanos por San Pío X. Sus obras, entre las más doctas y completas, representan un compendio inigualable de clara exposición sobre la doctrina mesiánica y muestran el celo apostólico de la Iglesia frente al pueblo que fue electo, «para completamiento y corona, no para subversión, de la religión mosaica».
 
La doctrina mosaica del Mesías venidero se contraponía a la doctrina católica, que en cambio reconocía en Jesucristo el Salvador prometido, y en la Iglesia el nuevo Israel. Pero al menos el pueblo judío continuaba creyendo en un Mesías personal, enviado por Dios.
 
Para el judío, la reconstitución de la propia patria, aunque en una dimensión terrena y no en la visión espiritual preconizada por la Escritura, se realizaría por obra del Mesías: ello lo encontramos confirmado en los escritos del Gran Sanedrín de 1807, que recomendaba a sus fieles «Es un deber religioso de todo israelita nacido o crecido en un Estado o que sea ciudadano por residencia, considerar aquel Estado como su patria» y prescribía tener «por el Príncipe y sus Leyes el respeto, la obediencia y la fidelidad que todos los súbditos le deben reconocer».
  
Cuando Napoleón decidió regular la cuestión hebrea convocando, por primera vez después de la destrucción del Templo, el Gran Sanedrín, corte suprema judaica compuesta por 71 integrantes entre rabinos y laicos israelitas. Creado el 10 de Diciembre de 1806, el Gran Sanedrín inició sus sesiones el 31 de Enero de 1807 en París, en la desacrada iglesia de San Juan en Grève, detrás del Ayuntamiento.
  
El 5 de Febrero sucedió un hecho que la vulgáta moderna evita divulgar. Lo informa el historiador François Piètri (1882-1966):
«El rabino Isaac-Samuel Avigdor pronuncia un discurso que constituye un auténtico golpe de escena pero que, tras un primer movimiento de sorpresa, provocará el entusiasmo de todo el Sanedrín. Apoyándose sobre un rico y preciso aparato de citas históricas, su alocución le da las gracias a la Iglesia Católica por la protección que no ha cesado nunca de otorgar a los hebreos perseguidos. Avigdor da una larga lista de Padres y Papas que han tratado con humanidad y hospedado a los israelitas expulsados y atormentados por el poder civil en casi todos los Estados de Europa. Recuerda que el único lugar en el cual el pueblo elegido nunca fue asediado es aquél sobre el cual los Pontífices ejercieron su poder temporal. En Francia, las mejores condiciones para los judíos fueron absolutamente las de Aviñón y las del Condado Venasino, territorios sujetos a la autoridad papal. Al final de su excúrsus histórico, el rabino de Niza -entre los aplausos de los colegas que lo escuchaban de pie- demanda al Sanedrín de deliberar “un voto de gratitud a la Iglesia de Roma por los beneficios del Clero católico hacia los hebreos”».
 
La moción, testimonian las crónicas, fue votada enseguida y obtiene la unanimidad de los 71 sanedritas. Observa Piètri, quien por otro lado, es un estudioso rigurosamente laico:
«Un homenaje similar puede parecer sorprendente a algunos, pero en realidad, era justificado. Quien conoce la historia de las persecuciones antijudías sabe que éstas partían siempre del poder laico o del populacho, y no por las autoridades eclesiásticas que, en cambio, fueron un freno a estas explosiones de violencia».
 
Como se ve, el reconocimiento de los hebreos a la Iglesia no era cuestión de disputa en la época, así como para cada judío la fe en el Mesías tenía un carácter dogmático,
«que no es doctrina personal de este o aquel Rabino, sino que aparece en el número de los trece artículos de fe de la Sinagoga, enseñados en nuestros catecismos a nuestros niños» (Zadoc Kahn, Gran Rabino de Francia, 1889-1905).
 
Pero volvamos al Congreso de Basilea, gracias al cual la idea mesiánica sufre una mutación radical, y el Mesías se convirtió en símbolo del progreso, de la fraternidad humana por conseguirse, del triunfo de las grandes verdades morales y religiosas del judaísmo. En resúmen, entre los judíos, muchos fieles consideran al Mesías como una esperanza lejana, concebida por los profetas de Israel en beneficio de la humanidad entera. Para los escépticos, el dogma debía ser leído con el mismo enfoque con el cual, en el seno de la Iglesia, los Modernistas condenados por San Pío X consideraban los dogmas católicos: en contínua evolución, fruto de una mentalidad encuadrada en un determinado período histórico, y por tanto susceptibles de interpretación distinta con el paso del tiempo.
   
Fue el periodista vienés Théodore Herzl, junto a algunos notables hebreos, quien lanzó la idea del sionismo:
«¿No es ahora llegado el momento de reconstruir la nación judaica que, del fondo de las sinagogas y los guetos, Israel nunca ha dejado de desear?»
 
Esta propuesta, hecha propia por el Congreso, debía concretarse en cuatro puntos:
  1. El impulso de la colonización de la Palestina por los agricultores, artesanos e industriales judíos;
  2. El reagrupamiento y la concentración de todos los judíos por parte de organismos locales y generales;
  3. La promoción entre los judíos del sentimiento de dignidad de la persona y del ideal nacional;
  4. El cumplimiento de los pasos preparatorios para obtener el consenso de los poderes públicos necesarios para la realización de los objetivos del sionismo.
 
Tal resolución, que sonaba herética para los judíos ortodoxos, suscitó vehementes protestas en el seno del hebraísmo.
 
Nathan Marcus Adler (1845-1891), Gran Rabino de Inglaterra, definió al Congreso como «un colosal deslumbramiento» y calificó como «absolutamente funesta la idea de establecer el Estado judío en Palestina». El Times, recogiendo una de sus declaraciones, dice:
«El Gran Rabino Adler y los judíos ortodoxos del Imperio Británico quieren conservar la propia nacionalidad inglesa, aunque conservando la religión de sus padres. La idea de una Nación hebraica nació en la mente de los judíos que están oprimidos en sus países; mas en Inglaterra, en Francia, en Italia y en los Estados Unidos, donde los judíos son ciudadanos que aman la Patria, ningún israelita puede aprobar un sueño semejante».
 
Samuel Kohn (1841–1920), Gran Rabino de Hungría, dice:
«El Sionismo es un sinsentido para los judíos húngaros, porque los judíos en Hungría gozamos de todos los derechos civiles y no tenemos necesidad de constituir un nuevo Estado. La Hungría es una nación con 700.000 hebreos; en la capital Budapest viven 600.000 habitantes, entre los cuales hay 120.000 hebreos; nosotros tenemos, a Dios gracias, todos los derechos civiles; debemos sacrificar nuestra fortuna y nuestra vida por nuestro Emperador-Rey y por la Patria; no tenemos otro país que Hungría; permaneceremos en nuestra capital, porque Budapest es el corazón de la Hungría».
 
Viene ahora citada la declaración del Gran Rabino Moritz Güdemann de Viena y de los Rabinos de los Estados Unidos:
«Hemos declarado que el Rabinato de Alemania, de Inglaterra y, podemos agregar, de los Estados Unidos han tomado claramente una posición contra las doctrinas peligrosas de las cuales el congreso reunido en Basilea se ha hecho portavoz».
  
Incluso es más importante la intervención del Gran Rabino de París, Jacques-Henri Dreyfuss:
«¡Reconstituir el reino de Judá! ¿Pero qué quiere decir? Sin duda nosotros, los judíos ortodoxos, permanecemos fieles a la idea mesiánica; nosotros creemos en la venida del Mesías al cual se unirán los hombres de todas las religiones; del Mesías fundador del imperio universal en el cual se fundiran fraternalmente todas las naciones en el cual reinará la paz eterna. Podemos también admitir que el reino de Israel, devenido en centro espiritual del mundo pacificado, se reconstituya en este momento; pero, ¿cuál relación puede tener entre este ideal religioso y el proyecto del doctor Herzl y sus amigos? Nosotros aprobamos que la caridad judía asegure en Palestina o en la América del Sur vastos refugios destinados a acoger a los hebreos perseguidos o, en modo general, a todos aquellos que la ley (como en Rusia o en Rumanía) pone fuera del derecho común. ¿Pero qué razón tiene actualmente recrear una nacionalidad desaparecida, de rehacer una patria para los hombres que, luego de siglos -en Francia, en Inglaterra, en Alemania- tienen una patria, en la cual la ley los protege, en donde sus intereses más sagrados los retienen?». 
  
Es evidente que el sionismo se ha puesto como un abandono, basado en un racionalismo bíblico, de la fe en el Mesías personal, y de su sustitución con una idea de Estado-Mesías que repugna a la doctrina hebraica. Y que, si es permitido anotarlo, torna impracticable la conversión a la Iglesia, puesto que cancela la espera espiritual del Salvador prometido que aún persiste en la Sinagoga.
    
El año siguiente, se desarrolla el segundo Congreso Sionista (podremos llamarla la segunda sesión del mismo congreso, que propone nuevamente la cancelación de la doctrina de un Mesías personal.
 
El Gran Rabino de Viena, Güdemann, interviene para protestar:
«Intentar restaurar hoy la nacionalidad hebraica de Israel representa una infidelidad a las mismas doctrinas del judaísmo, la negación de las aspiraciones humanitarias de la religión hebraica y el desconocimiento de la misión de Israel de ser entre las naciones el apóstol de la fraternidad universal».
 
Y aún Adler, el Gran Rabino de Londres:
«Los Libros proféticos no afirman que nuestro retorno a Palestina será gracias a nuestra intervención directa y cuando lo decidamos nosotros. Nuestra redención se cumplirá por la intervención divina y cuando lo decida Dios».
 
La posición del Rabinato occidental considera que el futuro de Israel no consiste en una nacionalidad distinta fruto de un proyecto político, sino sobre todo en un  movimiento religioso que no reniegue las propias raíces espirituales.
    
Justamente se hacía observar que el sionismo, en cuanto movimiento ideológico, contradecía las promesas contenidas en las Sagradas Escrituras, y que habría sido absolutamente inútil si el pueblo judío se transfiriera a Jerusalén para profesar el escepticismo y el materialismo que estaba ya tomando pie en los países europeos. Tenemos por tanto un sionismo objeto de aversión por el Rabinato y por los fieles, como portavoz de un nacionalismo racionalista.
    
Es de tener presente que, mientras aún estaba en curso la discusión sobre el sionismo, en 1898 fue constituida la Compañía Colonial Judaica (Jüdische Kolonialbank), un banco dotado de un capital de 50 millones de francos [N. del T. Algo más de 195’943.379,63 euros actuales] con sede en Londres, cuyo objetivo declararo el de prestar apoyo financiero a la realización del Sionismo y al mismo tiempo desarrollar en todo el mundo la actividad bancaria.
   
En Agosto de 1899 se realizó el III Congreso Sionista (o, mejor, la tercera sesión). Se decide que el sujeto jurídico que deberá realizar las tratativas será la Banca colonial, que en esa época había reunido a 100.000 accionistas de todo el mundo. Será después creada una sociedad que adquiera los terrenos en Palestina (25.000 hectáreas de terrenos fueron adquiridas por Edmond James de Rothschild y transferidas a la Jewish Colonization Association).
    
Estas operaciones, que se acompañaban con una serie de iniciativas dirigidas a sondar el apoyo de las Naciones, suscitaron una preocupación siempre mayor entre los judíos observantes, al punto que se decidió confiar al líder sionista húngaro Max Simon Nordau (1849-1923) el deber de apaciguarlos con expresiones tranquilizadoras:
«El judaísmo no es solamente un culto; es una nación, pero una nación que tiene una base esencialmente religiosa, una teocracia, una cristocracia; sin el Mesías, la nacionalidad no es más que nada. Si Gedeón ha vencido con una élite de trescientas personas a la multitud de los madianitas, es por orden de Dios que los hérores de Israel se han limitado a este número insignificante; y es gracias a la intervención divina directa que se ha desbaratado al enemigo».
 
Una mentira que recuerda el mismo proceder del Concilio, visto que él agregaba poco después: «En el seno del Sionismo cualquiera puede seguir sus propias convicciones religiosas». Significativamente, el propio Nordau calificó como judíos asimilados o víctimas de la asimilación (hitbolélut, הִתְבּוֹלְלוּת) a los disidentes del Rabinato occidental, apuntando en cambio a convencer al Rabinato oriental.
   
Al  final del Tercer Congreso, un comentador subrayó que las muchas discusiones aún no llegaban a nada concreto, salvo poner las alarmas por el Gran Turco. Y concluyó:
«El judaísmo puede establecerse, practicarse y durar donde quiera, pero si se ata a un territorio particular, hará de nosotros un pueblo aparte, justificando así ataques de toda especie. Pero se pudo ser Católico lejos de Roma, protestante lejos de Ginebra, musulmán lejos de Constantinopla. La fe hoy no puede ser para ningún culto -ni lo será nunca más en el porvenir- congelada a los territorios privilegiados; las distintas religiones tienen en cambio todo el interés de propagarse sobre la faz de la tierra, a volver universal su residencia y a abdicar, gracias a esta difusión, a toda pretensión de monopolizar la acción política».
 
En esta óptica se puede quizá concebir el motivo por el cual muchas naciones protestantes, sin excluir las que hoy gozan de la fama de democracias, no fueron hostiles al confinamiento de los hebreos en un estado bien definido, y que el mismo Nazismo considerase esta eventualidad como un modo para alejar pacíficamente a los judíos. Fueron principalmente las naciones católicas las que no tuvieron interés particular en este éxodo.
  
No olvidemos que el Réich le concedió a la asociación juvenil sionista Bétar el uso de uniformes propios y banderas con el emblema del estado sionista, mientras se prohibían las asociaciones católicas. Sin mencionar los cientos de miles de judíos que fueron llevados por los alemanes a Palestina, no obstante la Inglaterra haber destacado sus propias naves de guerra con la amenaza de hundirles.

Manifestación del Bétar (en hebreo בֵּיתַ״ר/Fortaleza, acrónimo de בְּרִית יוֹסֵף טרוּמְפֶּלְדּוֹר/Pacto de Yosef Trumpeldor) en Alemania, año 1934.
  
Miembros uniformados del Bétar en Berlín, año 1936.
     
Dejemos la evolución del sionismo a los historiadores, y concentrémonos en cambio en el aspecto que más nos interesa: la significativa analogía entre las tres sesiones del Congreso de Basilea y el Concilio Vaticano II.
   
En uno y otro caso, una restringida élite intelectual, completamente separada de la jerarquía, impone su propia visión humana y política de la religión: el Sionismo contrapuesto al Hebraísmo por una parte, el Catolicismo contrapuesto al Modernismo por la otra. En ambos casos, el papel desarrollado por la prensa fue igualmente importante, para influenciar a las masas y dar la impresión de que podía haber una apertura hacia el mundo, una visión de la religión más moderna y menos influenciada por la doctrina, un enfoque pastoral que, aunque no negando abiertamente las bases teológicas que constituyen la esencia propia del judaísmo y del Catolicismo, abrieron la puerta a interpretaciones que inevitablemente despojarían a uno y otro de su propia esencia. En los dos casos, la fe de los custodios de la ortodoxia y del pueblo fue hecha objeto de escarnio y de compasión, en nombre del progreso y de la ineluctabilidad de un destino planificado por una minoría privada del sentido de lo sobrenatural y dedicada solamente a perseguir intereses de partido. En ambos casos, mientras se levantaban con mayor fuerza las críticas motivadas a las novedades introducidas en el seno de la religión, hubo quienes se preocuparon por tranquilizar los ánimos, simulando tener en su justa consideración las protestas de quienes querían mantenerse fieles al depósitum fidei.
   
Causa consternación el ver la evolución de la doctrina católica sobre la Sinagoga a partir de la declaración Nostra Ætáte, y en particular que en estos últimos años se han hecho propias las declaraciones heréticas del sionismo, más que defender con coraje aquellos elementos que en el seno del pueblo judío habían permitido en su día su conversión al verdadero Mesías, Jesucristo nuestro Señor.
   
Cabe preguntarse si a la pérdida de la fe judaica en la figura de un Mesías personal obrada por el Sionismo, no había correspondido también la pérdida en la iglesia conciliar de la fe católica en la Realeza de Cristo, suplantada por una visión democrática, horizontal, privada de anhelo apostólico y misionero, y en última instancia, otro tanto herética. La realización de una sociedad de matriz masónica, en suma, en la cual se refuta la intervención de la Providencia en los sucesos de la historia, no solo del otrora pueblo elegido, si no también de aquel que los ha sustituido en los planes de Dios para llevar la Luz de Cristo a las gentes. La Luz que, según nuestra santa Religión, verá la conversión de los judíos poco antes del fin del mundo.
  
¿Mas cuál conversión es posible para los judíos de hoy, si la iglesia conciliar apoya el sionismo, que niega no solamente el Mesías que llegó, sino también el que ellos esperan? La fe en las promesas de nuestro Salvador nos hace creer no sólo en la conversión de Israel, sino también en la necersaria desaparición tanto del Sionismo, como la del espíritu del Concilio.

HUMOR: TRIBU REMOTA CELEBRA QUE MISIONERO ATEO LES DIJERA QUE LA VIDA NO SIGNIFICA NADA

Traducción de la nota cómica publicada en THE BABYLON BEE.
 
Una celebración tribal en Papúa Nueva Guinea.

PAPÚA NUEVA GUINEA - Luego de meses de lento y arduo trabajo y la traducción completa del libro El espejismo de Dios a su lengua nativa, un misionero ateo disfrutó los frutos de su labor tanto como la tribu entera con la que trabajaba con un regocijo ritualístico tras comenzar a creer que la vida no tiene ningún significado objetivo.
  
En una sesión especial de enseñanza realizada en la plaza de la aldea, el misionero lanzó un discurso apasionado arguyendo que Dios no existe y que nosotros somos solamente polvo estelar sin ningún sentido o propósito último.
  
“Veo que sois un pueblo religioso”, dijo, refiriéndose a sus reliquias y decoraciones tribales a través de la aldea. “Bueno, yo estoy aquí hoy para remplazar vuestra creencia en deidades furiosas que debéis apaciguar con sacrificios y buenas obras por la buena nueva de que vuestras vidas son absolutamente sin valor”.
  
“En serio, nada de esto importa. Todos nosotros somos solamente primates altamente evolucionados bailando a nuestro ADN, así que haced lo que queráis. No me preocupa”, añadió al concluir su mensaje.
  
Luego de unos momentos de tenso silencio, los aborígenes comenzaron a saltar de arriba abajo en una danza alegre, gritando “EE-TAOW!! EE-TAOW!!” (¡¡Es verdad!! ¡¡Es verdad!!), una expresión de júbilo y asombro en su idioma. Los ancianos de la tribu se pusieron sus trajes sagrados y pintura facial mientras la danza duraba horas, y el misionero ateo fue levantado en hombros por los tribales en celebración de su recién descubierta esperanza de que todo lo que ellos conocían es simplemente el resultado del frío y algareteado azar.
  
Al cierre de esta edición, la gente de la tribu estaba haciendo sombreros fedoras hechos de fronda (hojas de helecho) y publicando impotables memes ateístas en Facebook.

jueves, 9 de noviembre de 2017

LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN DE EISENHOWER

Traducción del artículo publicado en SCRAPBOOKSPAGES BLOG. Tomado de APOSTOLADO CABALLERO DE LA INMACULADA
    
El 10 de Marzo de 1945, cuando la II Guerra Mundial estaba comenzando a terminar, el general Dwight D. Eisenhower firmó una orden creando el estatus de “Fuerzas Enemigas Desarmadas” para los prisioneros de guerra alemanes que estarían rindiéndose a los estadounidenses. Esta orden era una violación de la Convención de Ginebra porque le permitía a Eisenhower ignorar las normas para el tratamiento de los prisioneros de guerra. Esta orden le permitía dejar al hambre a los prisioneros de guerra alemanes, negarles el derecho a enviar y recibir cartas, y de recibir paquetes de la Cruz Roja y de los civiles alemanes. Todos esos derechos los disfrutaron los prisioneros en los campos para pricsioneros de guerra nazis e incluso en los famosos campos de concentración. Eisenhower firmó esta orden antes de haber visto siquiera los horrores de los campos de concentración que tanto le afectaron.
 
En su libro titulado “Other Losses” (Otras pérdidas), James Bacque escribe lo siguiente:
No había tiendas en el campo de FED de Gotha, sólo las usuales cercas con alambre de púas rodeaban un campo pronto convertido en barro. En el primer día, ellos recibieron una pequeña ración de comida, que entonces fue reducida a la mitad. Con el fin de conseguirlas, sufrian la pena de baquetas. Agachados, corrían entre líneas de guardias que los golpeaban mientras corrían hacia su comida. El 27 de Abril, fueron transferidos al campo estadounidense en Heidesheim, más al oeste, donde no había comida durante días, y cuando la había, era muy poca.
 
La ciudad alemana de Gotha es conocida por la mayoría, si no todos los estadounidenses, como el primer cuartel general del ejército estadounidense en Alemania, instalado por el general Dwight D. Eisenhower en Abril de 1945, y como el sitio de uno de los campos de prisioneros de guerra donde los soldados alemanes capturados fueron tratados en una forma barbárica, con total desprecio de las reglas de la guerra civilizada, según un guarda estadounidense en el campo.
 
El general Eisenhower mencionó a Gotha en su libro “Crusade in Europe” (Cruzada en Europa) como la ciudad más cercana al “campo de horror” en Ohrdruf-Nord, el primer campo de concentración descubierto en Alemania por los soldados estadounidenses el 4 de Abril de 1945, pero no hizo mención de SU propio campo de prisioneros de guerra localizado cerca de Gotha.
  
Hacía pocos años, me encontré con un ex-soldado alemán que había sido prisionero en el campo de prisioneros de guerra estadounidense cerca de Gotha en Alemania. Algunos de los soldados estadounidenses, que custodiaban el campo, le ayudaron a escapar. Él me contó los horribles detalles sobre el trato de los estadounidenses a los prisioneros de guerra alemanes.
  
El 7 de Mayo de 1945, el ejército alemán se rindió al general Eisenhower, quien se negó a estrechar su mano con el general alemán, como era la costumbre. El país neutral de Suiza fue eliminado como Potencia protectora para los prisioneros alemanes, lo que constituía otra violación de la Convención de Ginebra. El general George S. Patton rápidamente liberó los prisioneros que se rindieron a su III Ejército, pero el general Eisenhower mantuvo sus prisioneros de guerra hasta finales de 1946, forzándolos a vivir con raciones de hambre. Los paquetes de la Cruz Roja enviados a los campos de prisioneros de guerra alemanes eran devueltos. Los campos de prisioneros de guerra no tenían barracas o tiendas.
  
Los prisioneros alemanes fueron forzados a cavar agujeros en el suelo para refugio, como lo muestra la imagen siguiente. Incluso, aunque el ejército estadounidense tenía muchas tiendas, los prisioneros vivieron durante meses en sus agujeros. Cuando llovía, los agujeros colapsaban y los prisioneros morían.
 
Soldados alemanes cavando trincheras como refugio en un campo de exterminio aliado
  
Después de 1947, la mayoría de archivos sobre los campos de prisioneros fueron destruidos por el gobierno estadounidense, según James Bacque. Bacque escribió que los alemanes afirmaron que 1’700.000 soldados, que estaban vivos al finalizar la guerra y se rindieron a los aliados, nunca regresaron a casa. Todos los países aliados negaron cualquier responsabilidad, y las familias nunca supieron qué sucedió con sus seres queridos.
 
Prisioneros de guerra alemanes en un campo de exterminio estadounidense
 
La siguiente cita del teniente Ernest Fisher, de la 101ª División Aerotransportada y ex historiador del ejército estadounidense, es tomada del libro “Other Losses”:
A comienzos de Abril de 1945, el ejército de Estados Unidos y el ejército francés aniquilaron sin más a casi un millón de hombres, la mayoría en campos estadounidenses.
 
El odio de Eisenhower, proyectado a través de los lentes de una burocracia militar complaciente, produjo el horror de los campos de la muerte imparangonables en la historia militar estadounidense…
  
Stephen Ambrose, un conocido historiador de la IIGM, rechaza las afirmaciones hechas por James Bacque. Su reseña sobre el libro de Bacque puede leerse en este sitio web: http://www.nizkor.org/hweb/people/b/bacque-james/ambrose-001.html
 
Para otra opinión, id a este sitio web: http://www.rense.com/general46/germ.htm
 
Irónicamente, Gotha también tiene un lugar en la historia como la cuna del Partido Socialista Obrero de Alemania (Sozialistische Arbeiterpartei Deutschlands) en 1875. La misma casa, llamada Haus am Tivoli, donde August Bebel y otros formaron este nuevo partido político de izquierda, está en la intersección de Cosmartstrasse, pero está cerrada a los turistas. Una placa fue ubicada fuera de la casa por el gobierno comunista de Alemania Oriental, conmemorándola como el lugar donde “un momento glorioso en la historia de la clase obrera alemán” tuvo lugar.
  
Karl Marx escribió un libro mordaz llamado “Crítica del Programa de Gotha”, en el cual criticó al nuevo partido como una traición al proletariado y al Partido Comunista, que él había popularizado en 1848 con su “Manifiesto Comunista”. En 1890, el partido cambió su nombre a Partido Socialdemócrata (Sozialdemokratische Partei Deutschlands); que es aún uno de los partidos políticos más grandes en la Alemania de hoy.
  
Fue el SPD quien declaró la República en Alemania el 9 de Noviembre de 1918, forzando la abdicación del Káiser, y entonces firmó el armisticio que acabó la I Guerra Mundial dos días después. Los nazis se referían a los socialdemócratas como los “Criminales de Noviembre” (Novemberverbrecher) y calificaron sus acciones como “der Dolchstoß” (la puñalada por la espalda). La afirmación de que Alemania había perdido la IGM en el campo de batalla fue llamada “la Gran Mentira” (der Großen Lüge) por Hitler en su libro “Mein Kampf”. El duro Tratado de Versalles, firmado por los socialdemócratas en Junio de 1919, aseguró que otra guerra comenzaría pronto.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

DEL PROGRESO EN EL SERVICIO DE DIOS

“Si deseamos hacer algún progreso en el servicio de Dios, debemos comenzar cada día de nuestra vida con nuevas disposiciones. Debemos permanecer en la presencia de Dios tanto como sea posible, y no tener otra mira o finalidad en todas nuestras acciones que el honor de Dios”. (San Carlos Borromeo)

martes, 7 de noviembre de 2017

LOS VALORES ISLÁMICOS SOBRE LA FAMILIA SON CONTRARIOS A LOS CRISTIANOS

Traducción del artículo publicado por William Kilpatrick para CRISIS MAGAZINE.
  
El musulmán inglés Hasan Phillips, con sus tres esposas y sus hijos (fotograma del documental “The Men with Many Wives”, transmitido por el Canal 4 - Reino Unido-).
  
Así como no es buena idea fijarse demasiado en la cruz tatuada en el bíceps de un motero amenazante en el bar, es mejor no fijarse demasiado en las concesiones ocasionales hacia la Cristianidad que encontramos en el Islam.
 
Para algunos “católicos”, parece ser suficiente escuchar, como dice Nostra Ætáte, los musulmanes “reverencian” a Jesús y “honran” a María. No puedo recordar el número de veces que algunos  “católicos” optimistas me han señalado que en el Corán hay un capítulo entero llamado María, o que María es mencionada más que cualquier otra mujer en ese libro. Supuestamente, eso compensa de algún modo a todos los versos en el Corán que apelan a crucifixiones, decapitaciones y amputaciones, y al hecho de que los cristianos que viven en países musulmanes generalmente llevan una existencia precaria.
  
En el departamento de “aferrarse a un clavo ardiendo”, uno de los ítems más frecuentemente exhibidos es la afirmación de que los musulmanes tienen más o menos el mismo código moral que gobierna a los cristianos tradicionales. Por ejemplo, en Nostra Ætáte se lee que los musulmanes no solamente honran a Jesús y María, sino que “valoran la vida moral”. Además, muchos escritores “católicos” han planteado la hipótesis de que los musulmanes son nuestros aliados en las guerras culturales porque se oponen al aborto, al adulterio y la pornografía, y aprecian la modestia y la castidad.
 
Para estar seguros, muchas familias musulmanas, especialmente en los Estados Unidos, no parecen diferentes a las familias cristianas. Ellos oran regularmente, atienden a servicios semanales, donan a caridad, y crían niños educados, de ahí que sea fácil concluir que los valores familiares en el islam y en el cristianismo son esencialmente los mismos. Pero en realidad, hay un mundo de diferencia entre los dos. Para tener un mejor retrato de los valores familiares del islam, es aconsejable mirar en países musulmanes o en aquellas partes de Occidente que están cayendo rápidamente bajo influencia islámica.
   
Tomemos por ejemplo a Gran Bretaña. Un nuevo website del Reino Unido diseñado para ayudar a los hombres musulmanes encontrar segundas esposas tiene más de cien mil usuarios. Y se estima que ya hay alrededor de 20.000 matrimonios polígamos entre los musulmanes británicos. Adicional a la poligamia, hay muchas otras prácticas que uno difícilmente encontraría en las familias cristianas: decenas de miles de casos de mutilación genital femenina, matrimonios forzados entre primos hermanos, y mujeres envueltas en burqas.
   
Pero enfoquémonos en la poligamia. No es simplemente algo incidental que suela encontrarse en las culturas árabes, sino un elemento central en el sistema islámico. La práctica está completamente de acuerdo con la ley sharia y el Corán. En el Corán, los hombres musulmanes tienen permitido hasta cuatro esposas a la vez. Sin embargo, Mahoma recibió una revelación especial de Alá permitiéndole tener tantas esposas como quisiera. Puesto que Mahoma es considerado el hombre perfecto, y modelo de conducta, no hay razones teológicas allí para oponerse a la poligamia. Por supuesto, la gran mayoría de hombres musulmanes no practica la poligamia, y no porque se considere inadecuada, sino porque muchos hombres no están en condiciones de sostener más de una esposa. Pero siempre hay una posibilidad. El contrato matrimonial estándar en Egipto contiene espacios para que el esposo pueda llenar con los nombres de las esposas número uno, dos, y tres, según el caso.
  
La Cristiandad introdujo una revolución entre las relaciones entre hombres y mujeres. Borró la desigualdad entre los sexos que sustentaba prácticas como la poligamia; y elevó al nivel de Sacramento el matrimonio entre un hombre y una mujer. Bajo la influencia del cristianismo, la poligamia se hizo ilegal en Occidente y muchas otras regiones del mundo. Por otro lado, la fe que introdujo Mahoma retuvo y fortaleció la poligamia dándole una sanción religiosa. Además, la poligamia no es una mera reliquia del pasado. Con el hodierno resurgimiento del islam, la práctica se está esparciendo. Un occidental convertido al islam puede ser súbitamente transportado de vuelta al tiempo cuando un hombre podía dirigir su hogar cual califa gobernando su harén.
  
¿Por qué Mahoma rechaza la visión cristiana del matrimonio? Un teólogo puede trazarlo hacia el rechazo que Mahoma mostró hacia la Trinidad. Así como la Encarnación del Verbo eleva nuestro entendimiento del hombre, la doctrina de la Trinidad eleva nuestra comprensión sobre el matrimonio y la familia. El amor compartido entre las tres personas de la Trinidad se convierte en el modelo para el matrimonio y la familia. Pero no hay tal modelo celestial en el islam. En el libro de Mahoma, Alá es un Dios solitario y debe permanecer así. Por tanto:
«Creed, pues, en Dios y en Sus enviados, y no digáis: “[Dios es] una trinidad” [...] Dios es sólo un Dios Unico; muy distante está, en Su gloria, de tener un hijo» (Sura 4 “Las mujeres”, 171 -Traducción de Muhammad Asad/Leopold Weiss).
  
El Corán no proporciona bases teológicas para entender el matrimonio como una propuesta de un solo hombre y una sola mujer. Pero la teología puede no ser el factor decisivo. Mahoma también pudo tener motivos personales para preferir la poligamia a la monogamia. Es muy posible que simplemente no quisiera limitarse a una sola esposa. Los estudiosos del islam desigan a varias revelaciones de Mahoma como “revelaciones de conveniencia”. Esto es, revelaciones que trabajan para su beneficio personal o le ayudaron a resolver un problema familiar. La revelación que le permitió casarse con su propia nuera entra en esa categoría, y también lo hace la revelación que le permitió tener un número ilimitado de esposas (y esclavas sexuales).
  
Pero todavía hay un tercer motivo que es menester considerar. Como han señalado numerosos eruditos, los sistemas totalitarios consideran como rival a la familia biparental tradicional. El miedo es que esa familia pueda tomar prelación sobre la “muy alta” lealtad que se le debe al Estado. Los tiranos saben que los lazos afectivos que se desarrollan en una familia pueden probar ser más fuertes que la lealtad individual a la ideología gobernante, o al Gran Hermano, o al Querido Líder.
  
Este era el caso del nazismo. A través de organizaciones como las Juventudes Hitlerianas, los nazis buscaban transferir al Estado la lealtad del niño hacia sus padres. Igualmente, los comunistas veían a la familia tradicional como un rezago reaccionario de los días de la moralidad burguesa. Los comunistas no tenían remordimiento sobre urgir a los niños a actuar como informantes contra sus padres, y en la Rusia estalinista uno de estos informantes, Pável Trofímovich Morózov, de trece años de edad, fue elevado al estatus de “héroe nacional”.
  
A medida que el Estado secularista moderno se convierte en totalitario a pasos agigantados, también comienza a ver a la familia como un rival para su objetivo del control total de los ciudadanos. Por eso el Estado busca por varios medios minar el propósito del matrimonio (v. g., promoviendo el aborto), y fracturar las relaciones entre esposo y esposa (v. g., haciendo a las mujeres depender financieramente del Estado). Mientras tanto, los medios de masas, que a menudo actúan como agentes del Estado, pueden ser contados entre los ensalzadores de modelos heterodoxos de familia. En estos días, las comedias de situación sobre las familias tradicionales son tan prohibidas como los comerciales de cigarrillos.
  
No debería sorprender entonces que el islam, que es un sistema totalitario por excelencia, favorece la estructura familiar polígama. Por medio de la ley sharia, el islam busca controlar todo aspecto de la vida del individuo. Como insisten sus voceros, el islam no es solo una religión, es un modo de vida completo. Además, es una vida dirigida a un propósito. Esto es, se vive en servicio de la ideología de la yihad por la causa de Alá. Como Nonie Darwish señala en Wholly Different (Enteramente diferentes), «En el islam, después de creer en Alá, la prioridad número uno para un creyente musulman no es la familia; lo es la yihad». Consecuentemente, «un hombre dedicado a su esposa y sus hijos en un matrimonio monógamo es una amenaza para la yihad».
  
Darwish sostiene que el ideal cristiano de la leatad exclusiva y permanente entre un hombre y su esposa está en desacuerdo con los objetivos del islam. El matrimonio concebido en esa forma es rival a la persecución decidida de la yihad. Pero un matrimonio polígamo no lo es. Por una parte, el esposo no tiene obligación de permanecer leal a una esposa. Aunado a ello, por su propia naturaleza, una familia poligámica es desgarrada por las luchas internas. Falta la unidad orgánica que puede llevarla a erigirse como rival ante la ideología de la yihad.
  
Según Darwish y otros ex-musulmanes, la estructura de las familias polígamas (combinadas con el conocimiento de que un matrimonio monógamo puede ser súbitamente transformado en uno múltiple) produce división en las lealtades y familias disfuncionales. Enciende a esposa contra esposa, medio hermano contra medio hermano, y suegra contra nuera.
   
En adición, la teología islámica crea rivalidad entre la(s) esposa(s) incumbente(s) del creyente y las novias que le prometen en el paraíso. Con el fin de asegurar que los hombres musulmanes nunca estarán satisfechos con sus esposas actuales, les es prometida más poligamia con más compañeras deseables en el próximo mundo. Por supuesto, el único camino seguro para asegurar estas doncellas en el paraíso es cometer la yihad por la causa de Alá. Por ello, como Darwish señala, «el islam ha sustituido el amor a la familia con el amor a la yihad y al martirio».
  
Un ejemplo reciente de la observación de Darwish es proporcionado por Sayfulla Saipov, el yihadista que mató a ocho personas en una ciclovía en la ciudad de Nueva York atropellándolas con una camioneta. Saipov es un hombre de familia, pero solamente en el sentido más estricto de la palabra. Tiene una esposa y tres hijos, pero también tiene la yihad en su mente. Al contrario del soldado ordinario que espera regresar del campo de batalla para reencontrarse con su esposa y sus hijos, este “soldado del ISIS/Dáesh” en cambio intentaba encontrarse con sus prometidas en el paraíso. La promesa de esposas perfectas en el paraíso tiende a debilitar los lazos con la familia aquí en la tierra. Además, como entendió Mahoma, tal promesa es un mecanismo eficiente en asegurar que siempre habrá un abundante suministro de reclutas para la yihad.
 
Por supuesto, no todos los musulmanes tienen tal mentalidad. A algunos no les interesa ni la poligamia ni la yihad, y pueden tener sus dudas sobre la existencia de las 72 vírgenes. Algunos matrimonios musulmanes, como admite Darwish, “son felices y exitosos”. Algunos musulmanes tratan de levantarse sobre la ideología e ignorar las enseñanzas misóginas del islam
  
Aún, en su totalidad, las relaciones familiares islámicas son más disfuncionales de lo que se imaginan los ciudadanos occidentales. La poligamia no es el único problema. El matrimonio infantil es común, y también los matrimonios forzados. En Irán y otras sociedades musulmanas chiíes, es legal el sigheh [صیغه,‎ el nombre persa para lo que en árabe se llama Nikah mut‘ah/نِكَاح الْمُتْعَة, “matrimonio de placer”, el cual es similar al suní Nikah misyar/نِكَاح الْمِسْيَار o “matrimonio de viajero”, N. del T.] o matrimonio temporal (una forma de prostitución). Y el 91 por 100 de todos los crímenes de honor a nivel mundial es cometido por musulmanes.
  
En ese respecto, la ley islámica declara que no hay penalidad para una madre o padre que mate a sus propios hijos, ni tampoco para una abuela o abuelo que mate a sus nietos (Ahmed ibn Naqib al Misri, La confianza del viajero, libro O “Justicia”, sección 1.2.4: Sobre la retaliación). En cambio, un hijo puede matar a un padre por causa de honor. A menudo los hijos toman parte en el asesinato de sus madres (o hermanas) que han mancillado el honor familiar de una forma u otra. En La Lapidación de Soraya M. (una película basada en una historia real), el padre y el hijo de una esposa y madre acusada son los que tiran las primeras piedras. En Cisjordania, los padres deliberadamente educan a sus hijos para convertirlos en atacantes suicidas. Esto también es por el honor, porque, como puede esperarse en un sistema que gira en torno a la yihad, un gran honor redunda a las familias de los mártires.
  
Si los soviéticos y los nazis alentaban a los niños a traicionar a sus padres, el sistema islámico enseña que cualquier miembro de una familia puede ser sacrificado por cualquier otro miembro de la familia por causa de Alá y la yihad. El hijo contra el padre, el padre contra el hijo, el esposo contra la esposa, el hermano contra la hermana, la esposa contra la esposa: es un sistema siniestro. Y no debería ser comparado con el ideal de familia cristiano.
 
Es verdad, ciertamente, que las familias en las sociedades occidentales son a menudo problemáticas y destructivas. Pero en el mundo cristiano y poscristiano, la disfunción familiar no está en función de los valores cristianos, sino alejada de ellos. Los problemas que afligen a las familias modernas son en gran medida el resultado de los valores anticristianos y antifamiliares de la sociedad secularista.
   
Los cristianos están lejos de la perfección. Ellos no son inmunes a la insensatez o al pecado. Pero los valores familiares cristianos son tan diferentes a los valores islámicos como lo son respecto a los valores familiares nazis o los de los soviéticos. Los católicos que trazan una falsa equivalencia entre dos visiones de familia tan diferentes como la del cristianismo y la del islam, deberían saberlo mejor. Y DEBERÍAN DEJAR DE HACERLO.

lunes, 6 de noviembre de 2017

PADRE PÍO SOBRE LOS PROTESTANTES

«Lutero, Calvino y los demás, [estuvieron] llenos de soberbia, saciados completamente de vicios, los cuales se separaron de la Iglesia para secundar sus malvadas pasiones de las cuales estaban dominados. Secundariamente carecen de la santidad de la doctrina. La doctrina que estas sectas [protestantes] enseñan es impía e inmoral. Esto es lo que enseñan sobre la fe y la moral: Dios es el autor del pecado, y empuja al hombre al pecado para condenarlo. Que Dios manda a los hombres cosas imposibles, y que después les niega la gracia para cumplirlas. Que es perder el tiempo, y también cosa sacrílega el recurrir a la intercesión de los Santos, y especialmente a María Santísima, y que sus imágenes deben ser pisoteadas y arrojadas al fuego; y que la sola fe basta para salvarse, luego la blasfemia, la impudicia y el sacrilegio no impiden al hombre el poderse salvar, siempre que crea».
   
PADRE PÍO DE PIETRELCINA, Epistolario IV: Corrispondenza con diverse categorie di persone. Edizioni “Padre Pio da Pietrelcina”, Convento Santa Maria delle Grazie, San Giovanni Rotondo, 2002. Apéndice 2 “Scritti vari”, XI: “Le note della vera Chiesa”.

domingo, 5 de noviembre de 2017

ANSELM GRÜN: UN BENEDICTINO RENEGADO

Traducción del artículo publicado en OPPORTUNE IMPORTUNE.
   
   
Mirad bien a esta especie de Rasputín con cogulla: se llama dom Anselm (en el siglo Wilhelm) Grün Dederichs, y es un monje benedictino alemán herético. Uno de los tantos, diréis. Pero este personaje, que vive en la Abadía de Münsterschwarzach (Baviera), lejos de ser condenado por sus delirantes afirmaciones heterodoxas, es idolatrado por la Conferencia Episcopal Alemana y, el que vocifera, es uno de los miembros de la comisión vaticana que prepara la autodenominada “Misa ecuménica”.
  
Este renegado osa afirmar:
«Cuando tengo cursos en la casa para huéspedes de nuestra abadía de Münsterschwarzach, invito siempre y expresamente a todos a hacer la Comunión, porque algunos cristianos evangélicos no creen en ella. Pero cuando los invito, acuden voluntariamente. Que el párroco católico celebre la Eucaristía en forma distinta al evangélico, hace parte de las diferencias de representación de las varias confesiones. Lo que es importante es la fe en el hecho de que Jesús está presente en la hostia, expresada por las palabras de la institución: “Esto es mi cuerpo” y “Esta es mi sangre”. Dado esto, nada impide hacer juntos la Comunión».
  
Epítome del nuevo curso conciliar bergogliano, él se hace paladín de la intercomunión considerando irrelevante, a fin del diálogo interreligioso, la diferencia sustancial entre la fe en el dogma católico de la Transustanciación y la herejía luterana de la Transignificación.
  
Alerta: él no niega explícitamente que las Sagradas Especies, por el ministerio del sacerdote ordenado, se transforman sustancialmente en el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo nuestro Señor [N. del T. En la Iglesia Deuterovaticana el Orden Sacerdotal y la Transustanciación NO EXISTEN]; mas afirma que este dogma católico pueda conjugarse con el error protestante, según el cual en el Pan y en el Vino, por la fe de los presentes, se realiza una presencia meramente espiritual de Jesús.

A continuación, lo que afirmaba la primera versión heretical de 1969 de aquel artículo VII de la Institútio Generális Missális Románi promulgada por Pablo VI, y que después fue modificada en la siguiente Edítio týpica, sin aun cambiar el rito al cual daba forma:
«La Cena del Señor, o Misa, es la sagrada sinaxis o asamblea del pueblo de Dios, presidida por el sacerdote, para celebrar el memorial del Señor. De ahí que sea eminentemente válida para esta asamblea local de la Santa Iglesia, aquella promesa de Cristo: “Donde están reunidos dos o tres en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. XVIII, 20)».
Artículo que en 1970 fue enmendado así:
«En la Misa o Cena del Señor, el pueblo de Dios es convocado bajo la presidencia del sacerdote, que representa a la persona de Cristo, para celebrar el memorial del Señor o sacrificio eucarístico. De ahí que sea eminentemente válida para esta asamblea local de la Santa Iglesia, aquella promesa de Cristo: “Donde están reunidos dos o tres en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. XVIII, 20). Pues en la celebración de la Misa, en la cual se continúa el sacrificio de la cruz, Cristo está realmente presente en la misma asamblea congregada en su nombre, en la persona del ministro, en su palabra y, con toda verdad, sustancial y contínuamente, bajo las especies eucarísticas».
  
La astucia diabólica de las afirmaciones de dom Grün reside en el ignorar deliberadamente la diferencia entre la Misa católica y la Cena luterana, considerándolas entrambas dos legítimas declinaciones de la fe, meras diferencias de representación de las distintas confesiones, en nombre de la unidad en la diversidad tan cara a los fautores del ecumenismo.
  
Se diría que un comportamiento no disímil caracteriza también, ad intra, la aceptación de dos formas de celebración del mismo Rito Romano, razón por la cual la Misa tridentina [la reforma roncalliana de 1962, N. del T], a través de Summórum Pontíficum, se encuentra legitimada, pero sólo si se la acepta como versión extraordinaria del Novus Ordo, que en la mens del Legislador permanece como forma ordinaria.
  
No es que no vea que, si es difícil considerar posible una equiparación entre un rito perfectamente católico y su versión censurada y equívoca, es también imposible fingir que uno de los más sagrados dogmas custodiados y defendidos por la Iglesia en todos tiempos –y particularmente contra la herejía de Lutero– sea puesto en el mismo nivel que el error que lo niega. Mas en nombre de la unidad con las sectas inaugurada por el Concilio, hay quien evidentemente está dispuesto a comportarse exactamente como quien considera irrelevante el abismo doctrinal que separa la Misa católica de su versión omisoria y edulcorada elaborada por Bugnini con la colaboración activa de pastores protestantes.
  
Lo que de ahí resulta es hoy claro: el católico cree –más o menos– que en el Pan Eucarístico está sustancial e ininterrumpidamente presente el Señor, mientras que el calvinista cree que aquella presencia es solamente simbólica y temporera. Pero como entrambos creen en una presencia, esto les une al punto de poder participar de la misma mesa.
     
Me pregunto si piensan lo mismo, en el Cielo, los Mártires masacrados por los herejes por defender el dogma de la Presencia Real.
  
Grün afirma también:
«María es el prototipo del hombre redimido y lo que viene dicho de ella vale también para nosotros. La Inmaculada Concepción no es otra cosa que lo que se dice en la carta a los Efesios y en la liturgia: todos hemos sido elegidos en Cristo antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados. Ello no significa por tanto, que María es un ser especial y nosotros los pobres pecadores. Lamentablemente es una interpretación frecuente, pero esta no es la dogmática católica».
 
El horror que suscita esta afirmación blasfema contra la Beatísima Virgen no debe sin embargo llevar a considerar que dom Grün negó explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción: como en el caso precedente, él muestra una perfidia luciferina en extender dicho dogma a toda la humanidad, haciendo así que no sea más un privilegio exclusivo de la Madre de Dios, sino compartido por toda la humanidad según una interpretación arbitraria y distorsionada de la Carta a los Efesios de San Pablo.
   
Así, según este delirio, la Virgen fue preservada del pecado, pero nosotros también lo somos; y no por la incorporación a Cristo en virtud del Bautismo –cosa que de todos modos sería errónea–, sino ciertamente en virtud del simple hecho de ser, igual que Ella, seres humanos. Lo que hace eco a aquella herejía posconciliar, según la cual la salvación habría sido adquirida por Cristo, de hecho, casi impuesta a la humanidad entera, por medio de la Encarnación.
  
Propiamente en razón de esta presunta impecabilidad –que niega el pecado personal así como el original–, dom Grün invita a la Sacra Mesa a todos, católicos y herejes, prescindiendo de su disposición y del estado de Gracia exigido para comulgar: como se ve, tout se tient. Los pecadores obstinados agradecen la ocasión de cometer sacrilegio, recibiendo indignamente el Cuerpo del Señor [N. del T. En el Novus Ordo no importa si se está en pecado mortal o no. Igual, en él no se recibe a Cristo, sino al Anticristo] alentados por este benedictino indigno.
  
Y aquí me viene a la mente el sueño de San Juan Bosco, que ve como fortaleza de la Iglesia aquellas dos místicas columnas, aquellos estandartes sobre los cuales fulguraban la Hostia Santa y la Virgen Auxílium Christianórum.
  
Aquí se desvela el engaño diabólico: el odio a la Santísima Eucaristía y a la Beatísima Virgen. Poco importa que se niegue explícitamente el dogma de la Transustanciación –como osa afirmar con infame arrogancia el “liturgista” Andrea Grillo, docente en el Ateneo Sant’Anselmo e igualmente miembro de la comisión secreta que reforma en sentido calvinista la Misa– o el de la Inmaculada Concepción: lo que cuenta es que entrambas columnas de nuestra Santa Religión sean consideradas de poca importancia ante el “supremo bien” de la unidad ecuménica, la cual de hecho implica, si no la negación de lo Verdadero y lo Falso, del Bien y el Mal, cuando menos su equiparación.
   
Para indicar la postura ideológica del monje, baste saber que él fue citado en un escrito masónico del Gran Maestro Silvano Danesi del pasado Mayo de 2017, donde sostiene que “La meta del proceso de transformación consiste en la unificación de los opuestos” (ver aquí). No hay más que decir: dom Grün fue nombrado –vale decir, al igual que otro personaje puesto en muy alto Solio– para defender la tolerancia, entendida “como transformación en iguales y hermanos”, considerada significativamente “principio fundamental de la Masonería Libre”.
  
Y se verá, si solo se quiera usar el simple raciocinio, que esta es en fondo la matriz perversa que aúna estos errores doctrinales y pastorales implicados en Amóris Lætítia, gracias a los cuales es posible admitir la coexistencia de un bien en la teoría y de un mal en la práctica, en virtud de un presunto “discernimiento subjetivo”. Se necesita denunciar en alta voz estos engaños diabólicos, y considerar anatema a quienes se hacen desvergonzados heraldos en el seno de la Iglesia, o a quienes permanecen bajo este infaustísimo pontificado.

ARZOBISPO DE NUEVA YORK: “VAMOS A DEJAR DE DECIR MISAS, PORQUE NOS SALEN CARAS PARA LA POCA AFLUENCIA DE FIELES”

COMENTARIO PREVIO: El Vaticano apóstata y sus representantes tienen la mente puesta en el dinero, tanto para evitar indemnizar a las víctimas de su clero abusador, como para cerrar sus templos ya desprovistos de sacralidad y de la presencia de Dios; pero tanto mejor. Así habrán menos sacrilegios por parte de esos “presbíteros” que simulan el servicio protestante-masónico-pagano del Novus Ordo, que al ser la Abominación Desoladora -el segundo altar puesto al frente y contra el altar legítimo- de la que hablan las Escrituras (Daniel 9, 27; I Macabeos 1, 57, 62; Mateo 24, 15 y Marcos 13, 14), se ofrece a los demonios que no a Dios, y donde el que se transubstancia allí no es Jesucristo el Señor, sino el Anticristo.
   
Noticia tomada de ABC (España).
 
EL CARDENAL DOLAN REDUCE LAS MISAS POR EL GASTO QUE SUPONEN PARA LOS POCOS FIELES QUE ACUDEN
El arzobispo de Nueva York pide a los sacerdotes que recorten el número de celebraciones ante «el gasto creciente que supone tener demasiadas misas».
  
El cardenal arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, ha pedido a los sacerdotes de su diócesis que recorten el número de misas en sus parroquias como medida de ahorro ante el menor número de fieles que acuden a las celebraciones religiosas.
  
Timothy Michael Dolan Radcliffe, arzobispo de Nueva York
  
En un boletín parroquial del 29 de octubre, el padre Joseph R. Giandurco, párroco de la iglesia de San Patricio en Yorktown Heights, Nueva York, informa a los fieles sobre el menor número de misas que se celebrarán para la próxima Navidad y Año Nuevo tras la sugerencia realizada por el cardenal Dolan.
 
«Muchos católicos en la archidiócesis de Nueva York no saben que el cardenal Dolan ha pedido a todos los pastores intentar recortar el número de misas en todas nuestras parroquias debido a varios factores: menos gente que viene a misa; menos curas disponibles en parroquias; y los gastos crecientes que supone tener demasiadas misas», explica monseñor Giandurco en su nota.
   
El sacerdote advierte también de que la reducción del número de celebraciones eucarísticas para Navidad podría ser permanente en el futuro.
  
La Iglesia de San Patricio tiene dos espacios donde se ofrece la misa, una iglesia principal y una capilla de piedra. La parroquia está dirigida por monseñor Giandurco y cuenta con dos vicarios, los sacerdotes John Wilson y Christian Amah.
  
Iglesia de San Patricio (Yorktown Heights, NY)
  
La iglesia principal cuenta con una misa de vigilia los sábados y cinco misas dominicales; mientras que la capilla de piedra tiene dos misas todos los domingos por la mañana. Los días de semana, la parroquia tiene un promedio de dos Ecuarístías y dos confesiones por día. Una de las misas dominicales en la capilla de piedra podría llegar a su fin en el otoño de 2018, tras la carta de monseñor Giandurco.

sábado, 4 de noviembre de 2017

CARTA DE SANTA JUANA DE ARCO A LOS HEREJES HUSITAS

Santa Juana de Arco en oración
 
El 23 de Marzo de 1430, Juana de Arco le dictó una carta a un escribano, la cual contenía un ultimátum a los husitas, amenazándoles con que ella tomará parte en la Cruzada decretada por el Papa Martín V contra ellos a menos que retornen a la ortodoxia Católica. La carta fue redactada durante la tregua entre Inglaterra y la Casa de Valois por la sucesión del reino de Francia.
 
Los husitas eran una corriente religiosa de Chequia fundada en torno a la doctrina de Juan Hus, que propugnaba que los laicos pudieran comulgar también con el cáliz (de ahí que el cáliz era uno de sus estandartes) y una reforma radical de la Iglesia (de ahí que se los considera predecesores de los protestantes y modernistas); y al ser condenado Hus a la hoguera, tomaron el camino de las armas. Juana de Arco denuncia la teología husita como una “falsa y vil superstición”, les condena por destruir iglesias y las imágenes de los santos, y les amenaza con sumar su propia presencia en la cruzada contra ellos a menos que “regresen a la Fe Católica y a la luz original”.
  
Algunos historiadores y escritores modernos comentan negativamente las amenazas contra los husitas, quizá creyendo que Juana de Arco era una pacifista. Sin embargo, hay que tener en cuenta que ese mismo tono empleado también contra los ingleses era una respuesta a un estado de guerra preexistente, lo cual coincide con el principio de guerra justa. Aparte, ella se refiere en forma específica a los ataques de los husitas radicales a las iglesias y monasterios en medio de sus campañas contra varias poblaciones en Silesia, Hungría, Lusacia, Meissen y Sajonia (algo que, según conocidos de Juana, le enfurecía particularmente -en otras circunstancias, su carácter era normalmente agradable-).
  
La versión original de la misiva fue traducida al latín por el fraile Jean Pasquerel OSA, escriba y confesor de Juana, quien la firma al final (como era la costumbre en el siglo XV cuando un escriba redactaba una carta dictada por otra persona y en la correspondencia real y señorial). Una copia de la carta se conserva en los archivos de Viena, y el estudioso Allen Williamson, fundador de la Sociedad de estudios de Juana de Arco, la tradujo al inglés.
Jesús, María.
  
Hacía largo tiempo, el conocimiento común me ha aclarado a mí, Juana la Virgen, que de verdaderos cristianos os habeis convertido en herejes y prácticamente iguales a los sarracenos. Habeis eliminado la fe y la adoración válida, y habeis tomado una desgraciada e ilegal superstición; y mientras las sosteneis y promoveis no hay una sola desgracia ni acto de barbarie que no os atreváis a hacer. Vosotros corrompeis los Sacramentos de la Iglesia, mutiláis los artículos de la Fe, destruís iglesias, rompeis y quemais las estatuas de los santos, que fueron creadas como memoriales, masacráis a los Cristianos a menos que adopten vuestras creencias. ¿Qué es esta furia vuestra, o qué capricho y locura estáis manejando? Perseguís y planeáis arruinar y destruir esta Fe que Dios todopoderoso, el Hijo y el Espíritu Santo han levantado, fundado, exaltado e ilustrado de mil formas por medio de miles de milagros. Vosotros mismos estáis ciegos, pero no porque seáis del número de los que no tienen ojos o la capacidad de ver. Realmente creéis que escaparéis impunes, o estáis inconscientes de la razón por la que Dios no entorpece vuestros ilícitos esfuerzos y permite que permanezcáis en las tinieblas y el error, es para que mientras más os indulgáis a vosotros mismos en el pecado y los sacrilegios, Él prepare sufrimientos y castigos mayores para vosotros.
 
Por mi parte, os digo sinceramente, si no estuviera tan ocupada con las guerras inglesas, hubiera ido a veros hacía mucho tiempo, pero si no encuentro que os habéis reformado a vosotros mismos, puedo dejar a los ingleses atrás e ir contra vosotros, para que por la espada -si no pudiera hacerlo de otro modo- elimine vuestra falsa y vil superstición y os libre o de vuestra herejía o de vuestra vida. Pero si preferís regresar a la Fe Católica y a la luz original, entonces enviadme vuestros embajadores y les diré lo que necesitáis hacer, y si obstinadamente deseais resistir el aguijón (cf. Actos 26, 14), considerad qué daños y crímenes habéis cometido y esperadme, que os daré el pago adecuado con la mayor de las fuerzas, tanto humana como divina.
 
Dada en Sully, el 23 de Marzo, a los herejes de Bohemia.
  
Jean Pasquerel [escriba de Juana]

jueves, 2 de noviembre de 2017

MORA CON NOSOTROS, SEÑOR

Oh Jesús, tú dijiste a tus apóstoles y a nosotros todos en sus personas: «morad conmigo, como yo en vosotros» (Juan XV, 4). Resuena otra vez en mis oídos, voz suave y querida, palabra encantadora de mi Salvador.
  
Sí, «quédate con nosotros, Señor, porque el día baja y se hace ya tarde» (Lucas XXIV, 29). Las olas de las tribulaciones han subido hasta nosotros; las alegrías del fervor se han cambiado en suspiros, y el soplo de las tentaciones ha removido nuestra alma hasta en sus íntimos pliegues. «Quédate con nosotros», oh tú, paz, refugio y consuelo de los corazones atribulados. Nuestros ojos te imploran, y nuestra alma alterada suspira por ti. «Quédate con nosotros», no sea que nuestra caridad se entibie y nuestra luz se extinga en la noche; porque «el día baja y se hace ya tarde».
  
Ya ha llegado la tarde de mi vida: ya mi cuerpo cede a la violencia de los dolores; la muerte me cerca, mi conciencia se turba, tiemblo al pensamiento de tu juicio, Señor, Señor. «Se hace tarde, el día declina; quédate con nosotros». «En tus manos entrego mi espíritu (Lucas XXIII, 46)». En ti solo está mi salud; hacia ti solo sé levantar mis miradas. «Quédate con nosotros», a fin de que emancipándose el alma en la tarde de la vida por medio del fervor del yugo de las tribulaciones, le preparen la oración y el amor una dulce hospitalidad en el seno de Dios.
 
Oh Jesús, vida de los vivos, resurrección de los muertos, salud eterna de los creyentes, yo te adoro y pongo toda mi esperanza en Ti. Por tu pasión, por tu muerte, por tu sepulcro, resucita mi alma de la muerte. (San Bernardo, en Tesoro de los Santos, Dijón, 1826).

LA MENTIRA DEL MUNDO

 
“He aquí las dos grandes mentiras del mundo. Pero no hay ninguna mentira que no tenga algo de verdad —una mentira pura no se podría sostener—. El mundo predica del hombre dos verdades: la grandeza de su alma y la miseria de su cuerpo. Pero ignora del hombre dos verdades: la miseria de su alma, que es el pecado original, y la grandeza de su cuerpo, que es la resurrección final”.
 
Padre Leonardo Castellani

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA MISA ATENÚA LA ESTADÍA EN EL PURGATORIO

“Dice San Jeróni­mo que a las almas por las que está obligado a orar el que oye la Santa Misa -su padre, su madre, sus parientes y bienhechores-, durante el espacio de tiempo en que oye la Santa Misa, les serán atenuadas las penas del Purgatorio”.

SAN VICENTE FERRER, Las Propiedades de la Misa.