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domingo, 18 de enero de 2026

LAS SEIS TINAJAS


«Había allí seis tinajas de piedra para las purificaciones de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres metretas [cerca de 40 litros]» (San Juan 2, 6).
  
Comentario:
«“Había allí seis tinajas de piedra para las purificaciones de los judíos”. Cristo entonces utilizó estas tinajas para que quedase más claramente evidente que no tenían vino; y así, la conversión del agua en vino en esos recipientes sería aún más notoria (Joann. 2, 9).
  
Purificación: Mediante la cual los israelitas, según sus tradiciones, acostumbraban lavar las manos en las fiestas cuando tocaban algo impuro en la mesa (Cf. Marc. 7, 3-4).
 
Tropológicamente, San Bernardo explica así este versículo: Las seis tinajas son las seis virtudes purificadoras del alma (Ps. 50, 12).

La primera tinaja, y la primera purificación, es el arrepentimiento, del cual leemos: “En el momento en que el pecador hiciere penitencia, no me acordaré ya de sus iniquidades” (Ez 18,21-22).
 
La segunda es la confesión; pues todo se lava con la confesión. “Confesé mi pecado, no oculté mi iniquidad. Dije: ‘Confesaré a Yahvé mi pecado’, y Tú perdonaste la culpa de mi pecado” (Ps. 32, 5) (1.ª Joann. 1, 9).
  
La tercera tinaja es dar limosna; pues leemos en el Evangelio: “Dad limosna, y vereis que todo quedará limpio para vosotros” (Luc. 11, 41). “La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los que practican la misericordia y la justicia serán colmados de vida” (Tob. 12, 9; Jac. 1, 27).

La cuarta tinaja es el perdón de las ofensas; pues decimos al orar: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Matth. 6,14-15).
   
La quinta tinaja es la mortificación; pues oramos para que, purificados por la abstinencia, podamos cantar gloria a Dios (Rom. 12, 1). “Yo corro, no como quien corre a la ventura; lucho, no como quien golpea al aire, sino que castigo mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, para que, habiendo sido predicador para otros, no venga yo a ser reprobado” (1.ª Cor. 9, 26-27).
  
La sexta tinaja es la obediencia a los mandamientos: así como los discípulos oyeron aquello que tal vez nosotros también merezcamos oír: “Vosotros estais limpios, por la palabra que os he hablado” (Joann. 15, 3).
   
Luego aplica lo restante de la siguiente manera: “Están llenas de agua para que se mantengan en el temor de Dios, pues el temor del Señor es la fuente de la vida” (Prov. 14, 27). Y agrega: “Mas, por la divina virtud, el agua se convierte en vino cuando la caridad perfecta expulsa el temor (1.ª Joann. 4, 18). Ahora, se dice que las tinajas son de piedra, no por su dureza, sino por su firmeza” (Ef. 2, 20-22)».
   
SAN BERNARDO DE CLARAVALSermón del domingo después de la Octava de la Epifanía. En P. CORNELIO ALÁPIDE SJComentario al Evangelio de San Juan, págs. 82-83.

viernes, 21 de noviembre de 2025

POR COOPERAR A LA REDENCIÓN, LA SANTÍSIMA VIRGEN ES Y DEBE SER CORREDENTORA


Observo que la Redención del género humano pertenece principalmente a Cristo y debe ser atribuida solamente a Él como Redentor principal; y esto es también una verdad cierta de fe, pues está dicho expresamente: «Pisé solo el lagar, y ninguno de entre las naciones conmigo estuvo» (Isa. 63, 3); y «Él es el Mediador del Nuevo Testamento» (Hebr. 9, 15), lo que no se afirma de ningún otro. Por tanto, Cristo Señor es indudablemente el Mediador y Redentor principal. Y por este motivo, los títulos de la Bienaventurada Virgen como Corredentora y Coadjutora de Cristo en la reparación del género humano son, por algunos, abolidos y rechazados como inconvenientes.
   
Pregúntase, pues, si de facto la Bienaventurada Virgen cooperó en la Redención humana y si, por esto, merece el título de Corredentora, especialmente en la Pasión del Señor. A este respecto, afirmo que la Bienaventurada Virgen cooperó verdaderamente en la Redención humana, de modo a merecer, con pleno derecho, el título de Cooperadora de la Redención humana. Esta afirmación parece estar conforme al sentir común de los Padres y Doctores, pues, en primer lugar, Dios quiso que la obra de la Redención dependiese del consentimiento de la Virgen, no queriendo que la Encarnación se realizase sino precedida por el consentimiento de la Bienaventurada Virgen.

Así, Ella no concibió a Su Hijo simplemente como las otras madres conciben los hijos —las cuales deberían decir con la madre de los Macabeos: «No sé como aparecisteis en mi seno» (2.º Mac. 7, 22)—, sino que lo generó después de haber recibido el pedido por medio del Ángel y dado el previo consentimiento a la obra de la Redención. Y así Lo concibió como Redentor, pues fue dicho: «Y le pondrás por nombre Jesús» (Luc. 1, 31), que significa lo mismo que Salvador.
  
Por esto, San Bernardo se dirige a la Santísima Virgen en estos términos (Homilía 4.ª sobre Missus est): «El Ángel espera la respuesta; esperemos también nosotros, ¡oh Señora!, la palabra de misericordia, nosotros que miserablemente estamos oprimidos por la sentencia de condenación. He aquí que te es ofrecido el precio de la salvación: seremos inmediatamente libertos si consintieres». Si, pues, de la anuencia de la Bienaventurada Virgen dependía la obra de la Redención, Ella realmente cooperó con esta por su consentimiento, por la donación de su sangre, por el parto y por sus oficios maternos en la Redención humana.

Canónigo JEAN-JACQUES BOURASSÉ. Summa áurea de láudibus Beatíssimæ Vírginis Maríæ, tomo VII. París, 1862, col. 1275. Tradución propia.

viernes, 12 de septiembre de 2025

FLORILEGIO DEL DULCÍSIMO NOMBRE DE MARÍA

El dulcísimo Nombre de María (Cristóbal de Villalpando, óleo sobre lienzo, c. 1690-1700. Ciudad de Méjico, Museo de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe).

Citas tomadas de Las glorias de María, de San Alfonso María de Ligorio, 1.ª parte, cap. X.
  • San Ambrosio: «Vuestro dulcísimo nombre, ¡oh María!, es un ungüento odorífico, que exhala el perfume de la divina gracia. Derramad en lo interior de nuestras almas este ungüento de salud» (De institutióne vírginum, cap. XIII).
  • San Bernardo: «¡Oh grande, oh pía, oh digna de toda alabanza santísima Vírgen María! Vuestro nombre es tan dulce y amable, que no puede pronunciarse sin que el que lo profiere quede inflamado de amor hacia Vos y hacia Dios, de modo que basta que se ofrezca al pensamiento de vuestros amantes, para acrecentar mucho mas en ellos su amor hacia Vos y consolarles» (En San Buenaventura, Spéculum Beátæ Maríæ Vírginis, cap. VIII).
  • San Antonio de Padua: «Dulce nombre que consuela al pecador y trae bendita esperanza. Señora, vuestro nombre está en el anhelo del alma. “Y el nombre”, dice, “de la Virgen es María”. Vuestro nombre es aceite derramado. El nombre de María es júbilo en el corazón, miel en la boca, melodía en el oído» (Sermón 2.º del Domingo III de Cuaresma).
  • San Buenaventura: «Vuestro nombre, ¡oh Madre de Dios!, está lleno de gracias y de bendiciones divinas, como dice San Metodio; de tal manera que no puede ser pronunciado sin que atraiga alguna gracia sobre el que devotamente le profiere» (Spéculum Beátæ Maríæ Vírginis, cap. VIII).
  • Ricardo de San Lorenzo: «Del tesoro de la Divinidad salió, ¡oh María!, vuestro excelso y admirable nombre, pues toda la santísima Trinidad os dio un nombre tan grande, que es superior a todo otro después del de vuestro Hijo, y le enriqueció de tanta majestad y poder, que al proferirle quiere que postrados le veneren el cielo, la tierra y el infierno» (De láudibus beátæ Maríæ Vírginis libri XII, lib. 1, cap. II, pág. 14).
  • Alano de Lila, abad del Císter: «La gloria de su nombre se compara al aceite derramado. Así como el aceite sana á los enfermos, difunde el olor y enciende la llama, así el nombre de María sana á los pecadores, recrea los corazones y los inflama en el divino amor» (Comentario sobre Cánticos II).
  • Raimundo Jordano “El Idiota”, abad de Selles: «Por más empedernido y desconfiado que sea un corazón, si este os invocare, ¡oh benignísima Virgen!, es tal la virtud de vuestro nombre que él ablandará admirablemente su dureza, porque Vos sois la que alentais a los pecadores a esperar el perdón y la gracia» (Contemplatióne de Virgo María, cap. V, 4).
  • Tomás de Kempis: «Si deseais, pues, ¡oh hermanos!, hallar consuelo en todos los trabajos, acudid a María, invocad a María, obsequiad a María, encomendaos a María. Con María regocijaos, con María llorad, con María rogad, con María caminad, con María buscad a Jesús. Con Jesús y María, en fin, desead vivir y morir. Haciéndolo así, dice, siempre iréis adelantando en el camino del Señor, pues María rogará gustosa por vosotros, y el Hijo ciertamente oirá a la Madre» (Sermones a los Novicios, 4).
  • Ludolfo de Sajonia O. Cart.: «El acordarse de vuestro nombre, ¡oh María!, consuela a los afligidos, vuelve al camino de la salud a los que se apartaron de él, y conforta a los pecadores, para que no se abandonen a la desesperación» (Vita Christi, 2.ª parte, cap. XXXVI).

miércoles, 20 de agosto de 2025

ORACIÓN A SAN BERNARDO POR LA ASUNCIÓN DE MARÍA

Aparición de la Virgen a San Bernardo (Bartolomé Esteban Murillo. Madrid, Museo del Prado).
   
Era muy apropiado que el heraldo de la Madre de Dios siguiera de cerca su carro triunfal; entrando al Cielo durante su brillante Octava, os deleitasteis en perderos en la gloria de aquella cuya grandeza proclamásteis en la tierra. Sed nuestro protector en su corte; atraed sus ojos maternales hacia el Císter; en su nombre salvad a la Iglesia una vez más, y proteged al Vicario de Cristo.
   
Pero hoy, en vez de rogar a vos, vos nos invitáis a cantar a María y rogar a ella con vos; y el homenaje más agradable a vos, ¡oh Bernardo!, es que debamos aprovechar por vuestros escritos sublimes y admirar a la Virgen que, «hoy, ascendiendo gloriosa al Cielo, puso el toque final a la felicidad de los ciudadanos celestiales. Resplandeciente como era ya, el Cielo se hizo refulgente con nuevo brillo por por la luz de la antorcha virginal. La acción de gracias y la alabanza resuenan en lo alto. ¿Y no deberíamos nosotros en este exilio participar del gozo de nuestra patria? No teniendo aquí una morada definitiva, buscamos la ciudad donde la Santísima Virgen ha arribado a esta misma hora. Ciudadanos de Jerusalén, es justo que desde las orillas de este río de Babilonia, debemos pensar con dilatados corazones del desbordante río de gozo, del cual algunas gotas son asperjadas hoy en la tierra. Nuestra Reina partió antes que nosotros; la recepción que la dieron nos alienta a nosotros que somos sus seguidores y sirvientes. Nuestra caravana será bien tratada con respecto a la salvación, porque ella es precedida por la Madre de misericordia como abogada ante el Juez su Hijo» [1].
  
«Si alguno recuerda haberos invocado en vano alguna vez en sus necesidades, ¡oh Virgen Bienaventurada!, sea silente sobre vuestra misericordia. En cuanto a nosotros, vuestros ínfimos siervos, alabamos vuestras otras virtudes, pero por esta nos congratulamos. Alabamos vuestra virginidad y admiramos vuestra humildad, pero vuestra misericordia es la más dulce para los desdichados, porque la abrazamos más amorosamente, más frecuentemente pensamos en ella, y la invocamos incesantemente. ¿Quién puede narrar lo largo y lo ancho, lo alto y lo profundo en Vos, ¡oh Bienaventurada!? Su largo, porque se extiende hasta el último día; su ancho, porque cubre toda la tierra; su altura y profundidad porque ha llenado el Cielo y vaciado el infierno. Vos sois tan poderosa como misericordiosa; y habiéndoos ahora reunido con vuestro Hijo, manifestad al mundo la gracia que habéis hallado ante Dios: obtened el perdón para los pecadores, la salud a los enfermos, fortaleza para los débiles, la consolación para los afligidos, y el auxilio y la liberación para los que están en cualquier peligro» [2], ¡oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! [3].
   
DOM PRÓSPERO GUÉRANGER OSB. El Año Litúrgico (edición inglesa), tomo XIV (Tiempo después de Pentecostés, parte IV). Londres, Burns & Oates, 1901 págs. 487-489.
   
NOTAS
[1] Sermón 1.º de la Asunción de la Virgen.
[2] Sermón 4.º de la Asunción de la Virgen.
[3] Una tradición de la catedral de Espira atribuye a San Bernardo la adición de este triple grito del corazón a la Salve Regína.

martes, 29 de julio de 2025

SANTA MARTA, MODELO DE LOS BUENOS PRELADOS

Santos María Magdalena, Lázaro y Marta (Juan de Valdés Leal, Sacristía de “los cálices” de la Catedral de Sevilla).
   
«Marta acogió en su propia casa sobre la tierra al Salvador, y María, por otra parte, piensa en qué modo sea acogida por Él en aquella morada no hecha por mano de hombre, que es la eterna morada en los cielos. Pero también María Lo ha acogido, acogiéndolo en el espíritu: “Porque Dios es espíritu” (Joann. IV, 24) … Cristo dice que “María escogió para sí la mejor parte, que nunca le será quitada” (Luc. X, 42). Es decir, el Único que es necesario, aquella “sola cosa” que el Profeta Real solícito pedía: “Una sola cosa he pedido al Señor: esta sola busco yo” (Ps. XXVI, 4)… Tres cosas ha distribuido la ordenación de la divina caridad: a Marta la administración, a María la contemplación, y a Lázaro la penitencia. El alma perfecta tiene estas cosas simultáneamente, con todo parece que cada una corresponda a un alma particular puesto que algunos parecen dedicados a la santa contemplación, otros a la administración de los hermanos, otros en a amargura de su propia alma recuerdan sus años como heridos dormidos en los sepulcros. Así, claramente, así es necesario que María piense piadosa y sublimemente en su Dios, Marta benévola y misericordiosamente en el prójimo, y Lázaro con conmiseración y humildad en sí mismo… Aquellos a los cuales no fue dado ningún encargo, ni fue confiada ninguna administración, deben estar sentados o a los pies de Jesús con María o ciertamente con Lázaro en el sepulcro… ¿A quién más que a los prelados se puede convenientemente aplicar aquello que dice el Señor: “Marta, Marta, te afanas” (Luc. X, 41)? ¿O quién se preocupa de tantas cosas, si no a quien le incumbe la solicitud, y de María que contempla a Dios y de Lázaro penitente y de todos? Mira a Marta afanada, mira a Marta preocupada por todas las cosas. Hablo del Apóstol, que amonestando a los prelados sobre la solicitud, ha él mismo solicitud y cuidado de todas las Iglesias: “¿Quién es débil, que también yo no lo esté? ¿Quién recibe escándalo, que yo no me sonroje?” (2.ª Cor. XI, 28). Reciba pues Marta al Señor en su casa; a ella fue comisionada la administración de la casa. Ella es medianera para obtener para sí y sus sometidos la salvación y recibir la gracia».

SAN BERNARDO DE CLARAVAL, Sermón III de la Asunción, 1, 2, 4, 6. En DOM JEAN MABILLON OSBŒuvres de saint Bernard, vol. II, Milán 1851, cols. 405-408. Traducción propia.

lunes, 24 de marzo de 2025

ALGUNOS SON MINISTROS DE CRISTO, PERO SIRVEN AL ANTICRISTO

«Væ generatióni huic a ferménto Pharisæórum, quod est hypócrisis! si tamen hypócrisis dici debet, quæ jam latére præ abundántia non valet, et præ impudéntia non quǽrit. Serpit hódie pútida tabes per omne corpus Ecclésiæ, et quo látius, eo desperátius; éoque periculósius, quo intérius. Nam si insúrgeret apértus inimícus hæréticus, mitterétur foras et arésceret; si violéntus inimícus, abscondéret se fórsitan ab eo. Nunc vero quem ejíciet, aut a quo abscóndet se? Omnes amíci, et omnes inimici; omnes necessárii, et omnes adversárii; omnes doméstici, et nulli pacífici; omnes próximi, et omnes quæ sua sunt quǽrunt. Minístri Christi sunt, et sérviunt Antichrísto. Honoráti incédunt de bonis Dómini, qui Dómino honórem non deférunt» [¡Ay de esta generación, por la levadura de los fariseos, que es la hipocresía! Si, pues, se llama hipocresía a la que ya no puede ocultarse a causa de su abundancia, ni intenta hacerlo a causa de su descaro. Hoy en día una consunción pútrida se extiende por todo el cuerpo de la Iglesia, y cuanto más se extiende, más desesperada se vuelve; y cuanto más peligrosa es, más profunda es. Porque si surgiera un enemigo abiertamente herético, sería expulsado y se marchitaría; si el enemigo fuera violento, tal vez se escondería de él. Pero ahora, ¿a quién echará fuera, o de quién se esconderá? Todos amigos y todos enemigos; todos necesarios y todos adversarios; todos son domésticos y ninguno es pacífico; todos buscan a su prójimo y todos buscan lo que es suyo. Son ministros de Cristo y sirven al Anticristo. Honrados son los que van por los bienes del Señor, y no honran al Señor] (SAN  BERNARDO DE CLARAVAL, Sermón 33 sobre los Cánticos, 15. En Migne, Patrología Latína 183, col. 959A).

martes, 22 de octubre de 2024

MES DE LOS SANTOS ÁNGELES – DÍA VIGESIMOSEGUNDO

Dispuesto por el padre Alejo Romero, y publicado en Morelia por la Imprenta Católica en 1893, con licencia eclesiástica.
  
MES DE OCTUBRE, CONSAGRADO A LOS SANTOS ÁNGELES, EN QUE SE EXPONEN SUS EXCELENCIAS, PRERROGATIVAS Y OFICIOS, SEGÚN LAS ENSEÑANZAS DE LA SAGRADA ESCRITURA, LOS SANTOS PADRES Y DOCTORES DE LA IGLESIA.
 
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Soberano Señor del mundo, ante quien doblan reverentes la rodilla todas las criaturas del cielo, de la tierra y del infierno; miradnos aquí postrados en vuestra divina presencia para rendiros los homenajes de amor, adoración y respeto que son debidos a vuestra excelsa majestad y elevada grandeza. Venimos a contemplar durante este mes las excelencias, prerrogativas y oficios con que habéis enriquecido en beneficio nuestro a esos espíritus sublimes que, como lámparas ardientes, están eternamente alrededor de vuestro trono, haciendo brillar vuestras divinas perfecciones. Oh Sol hermoso de las inteligencias, que llenáis de inmensos resplandores todo el empíreo, arrojad sobre nuestras almas un destello de esos fulgores, a fin de que, conociendo la malicia profunda del pecado, lo aborrezcamos con todas nuestras fuerzas, y se encienda en nuestros corazones la viva llama del amor divino, para que podamos camina por los senderos de la virtud, hasta llegar a la celestial Jerusalén, donde unamos nuestras alabanzas a las de los angélicos espíritus y bienaventurados, para glorificarlos por toda la eternidad. Amén.
   
DÍA VIGÉSIMOSEGUNDO – REVERENCIA A NUESTROS ÁNGELES CUSTODIOS
   
MEDITACIÓN
PUNTO 1º. Considera, alma mía, que por muchos títulos estamos obligados a rendir a los Ángeles custodios nuestros homenajes de honor y de respeto; pues se honra y respeta a un príncipe, a un magistrado por el alto puesto que ocupa en la sociedad; a un sabio, a un maestro por su ingenio y sabiduría; se respeta mucho más a un sacerdote, a un obispo por la altísima dignidad de que están condecorados; se veneran y reverencian las virtudes de los santos, y las personas consagradas a Dios aun que la Iglesia no las haya declarado santas. Ahora bien, ¿cuál de estos títulos que arrebatan nuestras respetuosas atenciones, puede faltar a nuestros Ángeles custodios? Ellos son, como ya lo hemos repetido varias veces, por su naturaleza más excelentes que nosotros, más sabios, más poderosos; por la gracia divina que poseen, son hermosísimos, santos y felices, y todos estos títulos, ¿no serán suficientes para merecer nuestro respeto y reverencia? Si no lo son, entonces no hay criatura en el Cielo ni en la tierra que sea digna de nuestras más vulgares atenciones. Mas todos estos títulos convienen a todos los Ángeles sin excepción, por los cuales son acreedores a nuestros respetos y atención; pero respecto de nuestros Ángeles custodios, en cuanto se les ha encomendado el cuidado de nuestras almas, hay un título poderosísimo que nos obliga estrechísimamente a honrarlos y venerarlos; y este título es el haber sido constituidos cerca de nosotros los enviados y los embajadores de Dios, y los ministros y representantes de su Persona. Así, pues, como son rodeados de honores entre los hombres los embajadores de los reyes, así también, y mucho más, nuestros Ángeles custodios deben ser honrados con toda clase de honores y respetos. ¿Y que son los embajadores humanos comparados con los Ángeles? ¿Y que son los reyes que los envían comparados con Dios? Debemos, por consiguiente, honrar a nuestros Ángeles custodios, y todavía más que a nuestros mismos padres que nos han dado la vida corporal y que nos la conservan o la han conservado a costa de mil sudores y trabajos; porque, ¿la vida del alma no es superior a la del cuerpo? Aquellos que ponen todo su cuidado en conservárnosla para que podamos llegar al Cielo, merecen indudablemente ser honrados mucho más.
    
PUNTO 2º. Considera, en segundo lugar, a qué nos obliga esta reverencia y honor debidos á nuestro Ángel custodio. Nos obliga á no hacer nada en su presencia que pueda desagradarle, siguiendo el consejo de San Bernardo que nos dice: «Anda con recato como quien está en presencia del Ángel a quien has sido encomendado; en cualquier lugar, en cualquier rincón reverencia a tu Ángel: no te atrevas a hacer en su presencia lo que no te atreverías a hacer en la mía». «Así como la hediondez ahuyenta a las palomas, dice San Basilio, y el humo a las moscas de la miel, así el pecado pone en fuga a nuestros buenos Ángeles». ¿Por qué, pues, si creemos que en realidad un Ángel esta constantemente a nuestro lado y es testigo de todos nuestros actos, nos atrevemos a hacer en su presencia lo que no osáramos ni delante del más vil hombrecillo? ¡Cuán graves son las inconsecuencias de nuestra fe práctica! Nos avergonzamos si un amigo, un compañero llega a saber nuestras faltas, y se nos da poco de que el Ángel del Señor esté contemplando nuestras miserias y pecados. No olvidemos que Jesucristo inculca el respeto a los niños en atención a sus santos Ángeles: que San Pablo ordena que las mujeres se cubran la cabeza en el templo por respeto a los Ángeles que allí asisten: que Daniel, Tobías, y el Evangelista San Juan se turban y caen de rodillas en tierra en presencia de un Ángel. Imitemos a muchos santos y almas virtuosas que acostumbran no solo saludar a su Ángel de la guarda; si no que también a los Ángeles custodios de las personas con quienes tratan reclaman su apoyo, les ceden el paso antes de pasar por una puerta, y ejercen para con ellos otras mil respetuosas atenciones.
    
JACULATORIA
Ángel santo de mi guarda, perdonadme todas las faltas que he cometido hasta hoy en vuestra presencia soberana.
     
PRÁCTICA
Acostumbraos a andar en la presencia de vuestro Ángel custodio y a saludarle frecuentemente, en particular antes de comenzar una buena obra solicitando su asistencia y apoyo. Se rezan tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y se ofrecen con la siguiente:
   
ORACIÓN
Santo Ángel de mi guarda, vigilante centinela, que estáis siempre a mi lado observando hasta los más ligeros pensamientos de mi alma y los menores movimientos de mi cuerpo; ¿cuántas veces, olvidándome de vuestra presencia, he cometido irreverencias y desacatos delante de vos con mis pecados?; perdonadme y ayudadme, santo Ángel mío, a respetaros y a reverenciaros como lo merecéis, para que no piense, hable, ni obre sino lo que agrada a nuestro Señor y a vos. Amén.
 
EJEMPLO
De San Bernardino Realino, de la Compañía de Jesús, se lee en su vida, que guardaba a su Ángel custodio todas aquellas atenciones que prescribe la urbanidad: si iba por las calles, le ofrecía el lado más digno; si estaba en el templo, lo tenía al lado derecho. Y él también sentía las atenciones mutuas del Ángel: una vez siendo ya muy anciano, tropezó, y su santo compañero le dio la mano para que no cayese; en otra ocasión le estuvo cubriendo la cabeza mientras decía Misa, para que no le causase daño el frio, y mil otras finezas por este estilo. Esta fe viva había logrado infundir en sus congregantes el P. Jantier, hasta tal grado, que los niños, cuando le encontraban en los tránsitos, o iban a su cuarto, saludaban primero al Ángel del Padre con una expresión de afecto y reverencia que bien se veía de donde les nacían, y lo hacían aún más patentes con la regularidad de sus costumbres y acendrada piedad (P. Rafael Pérez SJ).
     
ORACIÓN A LA REINA DE LOS ÁNGELES PARA TODOS LOS DÍAS
Oh, María, la más pura de las vírgenes, que por vuestra grande humildad y heroicas virtudes, merecisteis ser la Madre del Redentor del mundo, y por esto mismo ser constituida Reina del universo y colocada en un majestuoso trono, desde donde tierna y compasiva miráis las desgracias de la humanidad, para remediarlas con solicitud maternal; compadeceos, augusta Madre, de nuestras grandes desventuras. El mundo no ha dejado en nosotros más que tristes decepciones y amargos desengaños; en vano hemos corrido en pos de la felicidad mentida que promete a sus adoradores, pues no hemos probado otra cosa que la hiel amarga del remordimiento, y nuestros ojos han derramado abundantes lágrimas que no han podido enjugar nuestros hermanos. Por todas partes nos persiguen legiones infernales incitándonos al mal, y no tenemos otro abrigo que refugiarnos bajo los pliegues de vuestro manto virginal, como los polluelos perseguidos por el milano no tienen otro asilo que agruparse bajo las alas del ave que les dio el ser. Por esto, desde el fondo de nuestras amarguras clamamos a Vos para que enviéis hasta nosotros y para nuestra defensa a los espíritus angélicos, de quienes sois la Reina y Soberana, a fin de que nos libren de sus astutas asechanzas y nos guíen por el recto camino de la felicidad. Amén.

miércoles, 21 de agosto de 2024

SAN BERNARDO LLAMANDO A LA DEFENSA DE LA IGLESIA FRENTE A LOS FALSOS PAPAS

   
En el año 1130, el Papa Honorio II Scannabecchi falleció, y el cónclave estaba dividido: los cardenales franceses apoyaban al cardenal Gregorio Papareschi, quien fue elegido como Inocencio II, mientras que los italianos apoyaban a Pedro Pierleone (bisnieto del judío Baruc/Benito Pierleone), quien se proclamó Anacleto II y se hizo coronar en la Basílica de San Pedro con apoyo del pueblo romano (a quien compró por fiestas públicas) y el rey Rogelio II de Sicilia. Inocencio II se hizo coronar en Santa María la Nueva y partió al exilio.
   
San Bernardo, en esta controversia, apoyó a Inocencio II y logró persuadir a muchos reyes y obispos para apoyarlo frente al usurpador Pierleone, a quien describió en esta carta al maestro Gaufredo de Loroux como bestia apocalíptica.
   
LATÍN
1. Odor in flore, in fructu sapor requíritur. Odóre provocáti, charíssime frater, ólei effúsi nóminis tui, cúpimus et ex fructu óperis cognóscere te. Non enim nos tantum, sed ipse quóque qui núllius eget Deus, opus tamen habet hoc in témpore ópere tuo, si non dissímulas. Gloriósum tibi est Dei esse posse coadjutórem: posse et non esse damnósum. Porro áutem grátias habes apud Deum et hómines, habes sciéntiam, habes spíritum libertátis, habes verbum vivum et éfficax, et sale cónditum: nec opórtet te pro tantis víribus sponsæ Christi deésse in tanto discrímine, cum sis amícus sponsi. Amícus síquidem in necessitáte probátur. Quid enim? tu tibi quiéscis, et mater tua Ecclésia gráviter conturbátur? Hábuit sua témpora quíes, et sanctum ótium hacténus sua negótia licénter libénterque exércuit. Tempus faciéndi nunc, quia dissipavérunt legem (Ps. CXVIII, 126). Béstia illa de Apocalýpsi, cui datum est os lóquens blasphémias et bellum gerére cum sanctis (Apoc. XIII, 5-7), Petri cáthedram ocúpat, tánquam leo parátus ad prædam. Áltera quóque béstia juxta vos subsíbilat (Gerárdus Engolisménsis) sicut cátulus habítans in ábditis. Illa ferócior, ista callídior, páriter convenérunt in unum advérsus Dóminum et advérsus Christum ejus. Demus óperam cito dirúmpere víncula eórum et projícere a nobis jugum ipsórum. 
  
2. Nos in nostris pártibus, una cum áliis Dei servis divíno igne accénsis, Deo cooperánte laborávimus in convéniendo pópulos in unum, et reges ad dirumpéndum [al. diripiéndum] pravórum consénsum, ad destruéndam omnem altitúdinem extolléntem se advérsus sciéntiam Dei. Nec infructuóse, Alemánniæ, Fránciæ, Ángliæ, Scótiæ, Hispaniárum et Jerosolymórum reges, cum univérso clero et pópulis, favent et adhærent dómino Innocéntio, tánquam fílii patri, tánquam cápiti membra, sollíciti serváre unitátem spírtus in vínculo pacis. Mérito áutem illum récipit Ecclésia, cujus et opínio clárior, et eléctio sánior inventa est, nímirum eligéntium et número vincens, et mérito. At tu, frater, quid adhuc négligis? quoúsque vicíno serpénte tua male secúra dormítat indústria? Scimus quídem te fílium pacis nulla posse ratióne indúci deserére unitátem: sed profécto non súfficit, nisi et defensáre, átque ipsíus quóque turbatires totis víribus debelláre studúeris. Nec quíetis tímeas detriméntum, quod non parvo tuæ glóriæ increménto recompensábitur, si fera illa vicína vobis tuo stúdio mansuéscat, vel obmutéscat, et tantam Ecclésiæ prædam, cómitem dico Pictavénsem, in manu tua Dei píetas de ore Leónis erípiat.
   
TRADUCCIÓN
1. Se requiere fragancia en la flor, y sabor en el fruto. Deseamos ser tentados por la fragancia del aceite de tu nombre, querido hermano, y conocerte por el fruto de tu trabajo. Porque no sólo nosotros, sino también Dios, que no tiene necesidad de nadie, tenemos con todo esta necesidad a tiempo para tu obra, si no la ocultas. Es glorioso para ti poder ser ayudante de Dios: poder no ser dañino. Además, tienes gracia para con Dios y con los hombres, tienes conocimiento, tienes espíritu de libertad, tienes palabra viva y eficaz, y sazonada con sal: ni debes faltar en tal crisis por tantos poderes de la esposa de Cristo, cuando eres amigo del novio. En verdad, un amigo se demuestra en la necesidad. ¿Para qué? ¿Descansas tú, y tu madre la Iglesia está gravemente perturbada? Tuvo sus periodos de descanso, y su santo ocio hasta ahora había ejercido su negocio libre y voluntariamente. El momento de hacerlo es ahora, porque han destruido la ley (Salmo 118, 126). Aquella bestia del Apocalipsis, a quien se le dio boca para hablar blasfemias y hacer guerra contra los santos (Apoc. 13, 5-7), ocupa el asiento de Pedro, como un león listo para la presa. Otra bestia también silba cerca de ti (Gerardo de Angulema), como un cachorro que habita en lugares secretos. El uno más feroz, el otro más astuto, se unieron por igual en uno contra el Señor y contra su Cristo. Hagamos todo lo posible para romper rápidamente sus ataduras y librarnos de su yugo. 
   
2. Nosotros en nuestras partes, junto con otros siervos de Dios encendidos por el fuego divino, trabajamos junto con Dios para reunir a los pueblos y a los reyes para romper [otros, despojar] el acuerdo de los impíos, para destruir toda altura que se levanta contra el conocimiento de Dios. No infructuosamente, los reyes de Alemania, Francia, Inglaterra, Escocia, las Españas y Jerusalén, con todo el clero y el pueblo, favorecen y adhieren al Señor Inocencio, como hijos al padre, como miembros de la cabeza, ansiosos de preservar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz. Y la Iglesia lo recibe meritoriamente, cuya opinión es más clara y su elección más acertada, evidentemente venciendo tanto en número como en mérito. Pero tú, hermano, ¿qué es lo que aún descuidas? ¿Hasta cuándo dormirá tu energía con tu serpiente mal asegurada? Sabemos de hecho que tú, hijo de la paz, no puedes ser inducido por ningún motivo a abandonar la unidad: pero ciertamente no es suficiente, a menos que también la defiendas y te esfuerces por derrotar a sus perturbadores con todas tus fuerzas. Y no te quedes quieto y temas la pérdida, que no será compensada con un pequeño aumento de tu gloria, si esas fieras que te rodean son domadas por tu celo, o atontadas, y tal presa de la Iglesia (me refiero al Conde de Poitiers), por tu mano la misericordia de Dios rescata de la boca del león.
  
Epístola 125 (al maestro Gaufredo de Loroux), año 1131.

sábado, 27 de enero de 2024

IGLESIA Y JUDAISMO ANTES Y DESPUÉS DEL VATICANO II

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
   
Visita de Benedicto XVI a la Sinagoga de Roma (17 de Enero de 2010).

El cardenal Kurt Koch, presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos, pronunció un discurso el 16 de mayo en el Angélicum de Roma, en el que elogió la dedicación de Benedicto XVI a  Nostra Ætáte y sus desarrollos posteriores.
   
Koch elogió al Cardenal Ratzinger por sus "artículos innovadores" en el campo de las relaciones entre católicos y judíos, y luego celebró al Papa Benedicto como un hombre comprometido con un nuevo enfoque del Concilio Vaticano II, elogiándolo por seguir exactamente los pasos del Papa Juan Pablo II:
El Papa Benedicto XVI continúa y desarrolla la labor conciliadora de su predecesor en materia de conversaciones entre judíos y católicos. No sólo dirigió la primera carta de su pontificado al Gran Rabino de Roma, sino que, en su primer encuentro con una delegación judía, el 9 de junio de 2005, también aseguró que la Iglesia avanza con firmeza según los principios fundamentales de Nostra Ætáte y que tiene la intención de continuar el diálogo siguiendo los pasos de sus predecesores. Repasando los siete años de su pontificado, encontramos que en este corto período de tiempo también siguió todos aquellos pasos que dio el Papa Juan Pablo en sus 27 años de pontificado: El Papa Benedicto XVI visitó el antiguo campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, el 28 de mayo de 2006; durante su visita a Israel en mayo de 2009 se paró frente al Muro Occidental, se reunió con el Gran Rabinato de Jerusalén y oró por las víctimas de la Shoah en Yad Vashem; El 17 de enero de 2010 fue recibido calurosamente por la comunidad judía de Roma en su sinagoga. Naturalmente, su primera visita a una sinagoga la realizó el 19 de agosto de 2005 en Colonia, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, y el 18 de abril de 2008 visitó la sinagoga Park East en Nueva York. Por lo tanto, podemos afirmar con gratitud que ningún otro Papa en la historia ha visitado tantas sinagogas como Benedicto XVI  [1].
   
Asimismo, cuando el Papa Benedicto XVI visitó la sinagoga de Roma, el rabino David Rosen, director de Asuntos Interreligiosos del Comité Judío Americano, se mostró entusiasmado y comprendió mejor que muchos católicos la verdadera naturaleza revolucionaria de tales actos.

"Al visitar la sinagoga, el Papa Benedicto institucionalizó la revolución ", dijo el rabino Rosen. “Al visitar la sinagoga de Roma, el Papa Benedicto está dificultando que un futuro Papa no realice dicha visita. La visita de Juan Pablo II [1986] fue única, pero ahora, con la visita de Benedicto XVI, tenemos una sensación de continuidad” [2].

El Papa Juan Pablo II visitó una sinagoga durante su reinado de 26 años. En el corto lapso de seis años, el Papa Benedicto XVI ya ha visitado tres. Desde este punto de vista, en las acciones del Papa Benedicto vemos en acción el documento conciliar revolucionario Nostra Ætáte. Nuestros principales clérigos aclaman continuamente  Nostra Ætáte, no como una reafirmación de la Tradición, sino como una señal de una nueva dirección .

“Una reorientación fundamental”
El cardenal Koch, hoy jefe del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos –buscado específicamente por Benedicto XVI para este prestigioso cargo en el Vaticano– celebra Nostra Ætáte como la "brújula crucial" de todos los esfuerzos hacia el diálogo católico-judío. En su discurso del 16 de mayo, Koch se refiere a él como el “documento básico”, la Carta Magna del diálogo entre la Iglesia Católica Romana y el judaísmo. Define Nostra Ætáte como un texto que provocó "una reorientación fundamental de la Iglesia católica" después del Concilio [3].  Nostra Ætáte fue concebido para ser sólo el comienzo de algo mucho más grande. Fue la culminación de más de dos décadas de trabajo de teólogos promodernistas, decididos a superar la teología tradicional y establecer una nueva base en las relaciones entre católicos y judíos [4].

Sobre este punto, el texto clave de  Nostra Ætáte se encuentra en el cuarto párrafo del documento:

Es obvio que ningún católico puede apoyar el maltrato a los judíos o a cualquier otra persona. Este es un hecho cierto. Pero lo preocupante es la ambigüedad contenida en la frase: "Los judíos, sin embargo, no deben ser presentados como rechazados por Dios, ni como malditos, casi como si esto surgiera de la Sagrada Escritura". Esta frase carece de las distinciones necesarias.
     
Primero, todos somos miembros de una “raza maldita”: la raza humana. Ninguno de nosotros nace católico, sino que entramos en este mundo, contaminados por el pecado original, como hijos de Adán y Eva. Por tanto, nacemos, como explica el Beato Abad Columba Marmion, "enemigos de Dios" [5]. Los Salmos enseñan: «He aquí, yo nací en culpa, en pecado me concibió mi madre» (Salmo 50, 7). Y san Pablo afirma: "éramos por naturaleza merecedores de ira" (Efesios 2, 3). Todos nacemos como parte del Reino de Satanás.
   
Para ser liberados de este reino, necesitamos ser “salvados”. El eminente obispo Joseph Clifford Fenton explica: el proceso de salvación requiere una transferencia del reino de Satanás al Reino de Dios. Este Reino de Dios, según la antigua doctrina de los dos reinos [6], es la Iglesia Católica, la única sociedad sobrenatural establecida por Cristo, en la que se puede encontrar la salvación.
   
El proceso de salvación, como señala Fenton, es similar a ser rescatado de los restos de un bote de remos, en el que el individuo seguramente morirá, y ser trasladado a un crucero. Esta necesaria transferencia del reino de Satanás al Reino de Dios requiere el Bautismo y la aceptación de Jesucristo y su divina Revelación. “El que crea y sea bautizado, será salvo. El que no crea, será condenado” (Marcos 16, 16). Esta enseñanza se aplica a todos los pueblos de la tierra, ya sean judíos, musulmanes, hindúes o secularistas.

Por tanto, todos nacemos como parte de una “raza maldita”. La única manera de liberarnos de esta maldición, la única manera de salir del reino de Satanás, es dejar el imperio del diablo y pasar a la única y verdadera Iglesia de Cristo y mantenernos en estado de gracia a través de la oración y los sacramentos.

“Declaró caducado el primero”
Nostra Ætáte no logra hacer la distinción fundamental entre los judíos como individuos y la religión judía. Es cierto que los judíos no están sujetos a una maldición que impida su salvación, hasta el punto de que nuestra historia sagrada está llena de judíos conversos que abandonaron la religión de la sinagoga y abrazaron la Iglesia católica. Sin embargo, lo que hoy se llama religión judía no es de Dios, ya que se basa en el rechazo del Mesías. Nuestro Señor advirtió a los judíos de su tiempo: "Por eso os digo que el Reino de Dios os será quitado y será dado a un pueblo que lo haga fructificar" (Mateo, 21, 43).

Asimismo, San Pablo escribe que la Nueva Alianza de Cristo “ha declarado obsoleta la primera” (Hebreos 8:13).
   
El obispo Joseph Clifford Fenton, reafirmando la doctrina infalible e inmutable de dos milenios, explica que la antigua unidad social –la religión judía del Antiguo Pacto– había sido la ecclesia de Dios, pero “ha perdido su condición de ecclesia o del reino”. de Dios en la tierra” debido a su rechazo formal del Mesías. Nuestro Señor Jesucristo reemplazó el Antiguo Pacto por Su Nuevo Pacto mediante Su Pasión y Muerte en la Cruz y con la creación de Su Iglesia. “Este nuevo cuerpo, como remanente fiel de Israel ”, escribe Fenton, “continuó siendo la ecclesia en un sentido mucho más completo y perfecto que el otro”.
   
“Así –continúa Fenton– “la sociedad sobre la que reina el Romano Pontífice se llama Iglesia, no sólo porque es una comunidad u organismo religioso, sino porque esta sociedad es verdadera y definitivamente el Reino de Dios en la tierra, la asamblea de los el pueblo de la Alianza divina, la unidad social fuera de la cual no hay salvación ” [7].

Estas distinciones cruciales no se encuentran entre las ambigüedades de Nostra Ætáte. Este es otro ejemplo de cómo el Vaticano II esencialmente produjo documentos defectuosos. Las ambigüedades deliberadas [8] y las omisiones cruciales del texto, abren la puerta a una nueva teología sin precedentes en la historia de la Iglesia. Esta nueva interpretación se convirtió en la “interpretación oficial” del Concilio, implementada por el Vaticano posconciliar. Nostra Ætáte habla de “lazos espirituales que conectan” a judíos y cristianos y de la “gran herencia espiritual” común a ambos. Este nuevo enfoque ya no habla de la infidelidad de Israel, sino de su  fidelidad  [9]. El escritor judío Lazare Landau se alegró de que en el Vaticano II “la doctrina de la Iglesia sin duda haya sufrido un cambio total ” [10].
    
Y como hemos visto, Nostra Ætáte es celebrada por el cardenal Koch precisamente porque es un texto revolucionario que se aparta de 2.000 años de enseñanza católica. Él llama a la enseñanza de  Nostra Ætáte la “brújula crucial” que provocó “una reorientación fundamental de la Iglesia Católica” después del Concilio. Esta nueva orientación desafía la naturaleza de la verdad objetiva misma. Y también desafía la enseñanza de fide del Concilio Vaticano I, así como el juramento antimodernista, que compromete a los católicos a adherirse a la doctrina sagrada "en el mismo sentido y según la misma interpretación" que la Iglesia siempre ha sostenido. La nueva orientación de Nostra Ætáte es un ejemplo notable del modernismo en acción.

Hacer explícito lo que estaba implícito
Al ser elevado al papado, Juan Pablo II dijo que una de sus principales tareas como Papa era hacer explícito lo que estaba implícito en el Concilio  [11]. Fue esto lo que motivó sus actos ecuménicos, sus reuniones panreligiosas en Asís y otros programas revolucionarios. Del mismo modo, todo su acercamiento al judaísmo, incluido el hecho de ser el primer Papa en visitar una sinagoga, fue parte de hacer explícito lo que el Vaticano II estaba implícito.

El 6 de marzo de 1982, el Papa Juan Pablo II, en un discurso sobre las relaciones judío-católicas, declaró:
«Finalmente, nuestra herencia espiritual común es importante sobre todo a nivel de nuestra fe en un Dios único, bueno y misericordioso, que ama a los hombres y se hace amar por ellos, dueño de la historia y del destino de los hombres, que es nuestro Padre, y que eligió a Israel, “el buen olivo en el que fueron injertadas las ramas del olivo silvestre que son los gentiles”» [Discurso de Juan Pablo II a los delegados de las Conferencias Episcopales para las relaciones con el judaísmo].
El Papa Juan Pablo II habló también de un compromiso común con los judíos, de "una estrecha colaboración a la que estamos llamados por nuestra herencia común, es decir, el servicio al hombre" [12]. Jean Madiran, el conocido escritor católico francés, explica sucintamente la novedad de las palabras de Juan Pablo: "Tenemos dos ideas nuevas", escribe Madiran, la idea de que judíos y católicos veneran "al mismo Dios" y un llamamiento a judíos y católicos. trabajar "en estrecha colaboración, dos ideas que parecen derivar de la lógica del Concilio... incluso si el texto del Concilio no llegó a hablar de ellas tan claramente" [13].
    
Bajo el pontificado de Juan Pablo, la nueva actitud de la Iglesia posconciliar hacia los judíos se hizo aún más explícita en mayo de 1985, con el documento de la Comisión de la Santa Sede para las relaciones religiosas con el judaísmo: “Sobre una correcta presentación de los judíos y del judaísmo en la Predicación y Catequesis de la Iglesia Católica”. Este documento vaticano fue aprobado por Juan Pablo II, quien "lo ratificó por ser conforme a su pensamiento" [14].
   
El texto del Vaticano dice:
Atentos al mismo Dios que habló, unidos a la misma palabra, debemos dar testimonio de la misma memoria y de una esperanza común en Aquel que es el dueño de la historia. También debemos asumir nuestra responsabilidad de preparar el mundo para la venida del Mesías , trabajando juntos por la justicia social, por el respeto de los derechos de la persona humana y de las naciones, por la reconciliación social e internacional. A esto nos impulsa, judíos y cristianos, el precepto del amor al prójimo, la esperanza común en el Reino de Dios y el gran legado de los profetas. Transmitido lo antes posible por la catequesis, este concepto educará concretamente a los jóvenes cristianos en relaciones de cooperación con los judíos, mucho más allá del simple diálogo  (cap. II, n. 11) [15].
Así, en este documento de 1985, el Vaticano –con el cardenal Joseph Ratzinger al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe– invitó oficialmente a los católicos a cooperar con los judíos para preparar la venida del Mesías.

Una vez más, Madiran señala:
Esta idea, totalmente ajena al catolicismo, corresponde a una concepción tradicional de la teología judía, en su visión del papel de las "religiones derivadas del judaísmo". Una indicación oficial de ello la encontramos en la declaración hecha por el Gran Rabinato de Francia el 16 de abril de 1973, que recuerda "la enseñanza de los más grandes teólogos judíos, para quienes la misión de la religión derivaba del judaísmo [que para ellos sería el catolicismo] es preparar a la humanidad para el advenimiento de la era mesiánica anunciada por la Biblia" .
Así , en sus directivas de mayo de 1985, Roma asignó al catolicismo el lugar y el papel que le asignaba la teología judía [16]. Merece la pena detenerse a considerar una reciente declaración sobre el tema hecha por monseñor Tissier de Mallerais, de la Fraternidad San  Pío aceptar verdaderamente el Concilio Vaticano II y el magisterio posconciliar" [17]. La orientación completamente nueva hacia los judíos es un componente inevitable del “magisterio posconciliar” que la FSSPX debería aceptar, incluida la petición del Vaticano a católicos y judíos de “preparar al mundo para la venida del Mesías, trabajando juntos para promover la sociedad”. justicia, por el respeto de los derechos de la persona humana y de las naciones, por la reconciliación social e internacional". Además, según el mismo documento vaticano de 1985, esta petición debería "transmitirse lo antes posible mediante la catequesis", con el fin de educar "de manera concreta a los jóvenes cristianos en relaciones de cooperación con los judíos, mucho más allá del simple diálogo".
   
No es impensable que la jerarquía posconciliar pueda más tarde tratar de imponer esto en el plan de estudios para jóvenes en St. Mary's, Post Falls, Massena e incluso Winona [escuelas y seminarios de la FSSPX]; lo cual constituye una de las muchas razones por las que la dirección de la FSSPX no puede llegar a un acuerdo con la Roma de hoy en este momento.

Comprometidos con la nueva dirección
En todos sus escritos a lo largo de los años relacionados con las relaciones entre católicos y judíos, el Papa Benedicto ha omitido enfatizar el deber de los católicos de trabajar y orar por la conversión de los judíos a la fe católica. En cambio, su esfuerzo constante ha sido enseñar que judíos y cristianos deben ser el “testigo común” del único Dios.
   
Este tema se encuentra en sus libros: Muchas Religiones, Una Alianza; Dios y el mundo; Jesús de Nazaret, Parte II; y Luz del mundo. Hablé extensamente sobre esto en mi artículo de abril de 2011: “Misión común y silencio significativo” y no me repetiré aquí, solo repasaré algunos de los puntos más significativos.
   
En su libro Jesús de Nazaret, Parte II, el Papa Benedicto XVI cita a San Bernardo de Claraval, quien afirma que para los judíos “se ha fijado un tiempo que no se puede anticipar. La conversión de todos los paganos debe tener lugar primero... [18 ].
    
Estas palabras se utilizan para dar la impresión de que la Iglesia Católica no debe intentar convertir a los judíos a la única fe verdadera, ya que hay una profecía que dice que de todos modos se convertirán hacia el fin de los tiempos [19 ].
    
Desafortunadamente, el Papa Benedicto no informa la cita completa de San Bernardo, quien afina la doctrina católica sobre este punto. De acuerdo con la doctrina perenne de la Iglesia, San Bernardo enseña: “El Apóstol nos dice que cuando llegue el momento, todo Israel será salvo. Pero los que mueran primero [es decir, los que no se hayan convertido] permanecerán en la muerte " [20 ].
    
La cita completa de San Bernardo contrasta mortalmente con la nueva orientación del Vaticano II, razón por la cual no se informa íntegramente. Aquí el Papa Benedicto demuestra ser ante todo un teólogo ecuménico, más que un verdadero católico . Ya en 1962, el brillante teólogo padre Edward Hanahoe advirtió que la táctica de los teólogos ecuménicos es hacer pasar bajo un " silencio significativo " toda verdad católica que se oponga a su plan ecuménico [21 ].

De manera similar, a principios de la década de 1960, el protestante Dr. Visser't Hooft admitió que “el simple ABC del ecumenismo” es que “no existe ningún lenguaje ecuménico que esté completamente libre de ambigüedad” [22 ]. Siempre habrá falta de claridad. Siempre faltarán elementos. Ésta es la naturaleza del ecumenismo moderno y de sus teólogos ecuménicos, uno de los cuales es Joseph Ratzinger. No se gana nada fingiendo que las cosas son diferentes.

En su libro de 1998, Muchas religiones, un solo pacto , el entonces cardenal Ratzinger expuso un tema central de su teología: judíos y cristianos que adoran al mismo Dios y la implicación de que los católicos no deberían tratar de convertir a los judíos a la única fe verdadera. El cardenal Ratzinger escribe:
Judíos y cristianos deben aceptarse mutuamente en una reconciliación íntima y profunda, sin violar ni negar su fe, sino sobre la base de la profundidad de la fe misma. Con su reconciliación mutua pueden convertirse en una fuerza para la paz en y para el mundo. A través de su testimonio en el único Dios, al que no se puede adorar independientemente de la unidad del amor de Dios y ni siquiera violando su fe, ni negándola, sino por la profundidad de la fe misma. En su mutuo reconocimiento, pueden convertirse en fuerza de paz en y para el mundo…, pueden abrir la puerta del mundo a este Dios, para que se haga su voluntad… [23 ].

Claramente, no podemos evitar concluir que Benedicto considera que judíos y cristianos tienen una “misión común” de llevar a Dios a los hombres y la paz al mundo. No vemos ninguna mención de la necesidad de que los judíos se conviertan a la Iglesia para su salvación, sino que nos vemos obligados a sacar la conclusión opuesta.
   
Ciertamente es difícil conciliar las palabras del Cardenal Ratzinger con las enseñanzas del Papa Pío VII, quien en su encíclica Post tam diuturnas denuncia el indiferentismo y el nuevo concepto de libertad religiosa :
Porque se proclama la libertad indiscriminada de todas las formas de culto, se confunde la verdad con el error, y se pone a la santa e inmaculada esposa de Cristo al mismo nivel que las sectas heréticas e incluso la falta de fe judía [24].
Por eso Nuestro Señor dijo a los judíos que no lo aceptaron: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Os dije que moriréis en vuestros pecados; de hecho, si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados (Juan, 8, 23-24). Por el contrario, el nuevo programa posconciliar dice en realidad: “Si no creéis que Yo soy, a vuestro modo seguís siendo fieles a la Alianza”. Este nuevo enfoque es exactamente lo opuesto a las palabras de Cristo.

Cuando el Papa Benedicto visitó la sinagoga de Roma en 2010, reiteró el mismo tema que se encuentra en sus libros. El Papa Benedicto dijo:
Cristianos y judíos tienen en común gran parte de la herencia espiritual, oran al mismo Señor [25 ], tienen las mismas raíces, pero a menudo siguen siendo desconocidos entre sí. Nos corresponde a nosotros, en respuesta al llamado de Dios, trabajar para que permanezca siempre abierto el espacio para el diálogo, el respeto mutuo, el crecimiento de la amistad, el testimonio común ante los desafíos de nuestro tiempo, que nos invitan a colaborar para el bien de la humanidad en este mundo creado por Dios Todopoderoso y Misericordioso [26 ].
Sin embargo, sabemos que los judíos y los cristianos no adoran al mismo Dios. Los judíos rechazan al Dios trinitario. Rechazan a Jesucristo como Señor y Mesías. Y san Juan, apóstol del amor, escribe: "Quien no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió" (Juan 5, 23). Finalmente, como hemos señalado, el nuevo enfoque para dar "testimonio común" de Dios junto con los judíos requiere implícitamente que, para su salvación, ya no hablemos de la necesidad de su conversión a la única y verdadera Iglesia de Cristo. En efecto, este enfoque les dice a los judíos que tienen la libertad moral de vivir sus vidas como si Jesucristo fuera un fraude y un impostor.

De hecho, el cardenal Koch menciona brevemente el insidioso problema de que los judíos no acepten a Cristo, pero lo hace de una manera que desafía la razón. En su discurso del 16 de mayo, Koch dice:
“Que los judíos participan en la salvación de Dios es teológicamente indiscutible, pero cómo esto puede ser posible sin que ellos confiesen explícitamente a Cristo es y sigue siendo un misterio divino insondable ” [27].
¿Será posible que una declaración de un cardenal sea más insípida? La verdad es que nuestros eclesiásticos posconciliares han distorsionado la doctrina católica tradicional y han fabricado una teología falsa para servir al nuevo dios de las “relaciones judío-católicas”. Estos hombres de Iglesia han adoptado contradicciones y enigmas imposibles y han tratado de camuflar el desastre , envolviéndolo en el piadoso sudario del “insondable misterio divino”.
   
La “reorientación fundamental de la Iglesia católica” llevada a cabo por el Vaticano II es una manifestación de los componentes del catolicismo liberal: sobre todo del “indiferentismo religioso” y la creencia modernista de “alguna transformación del mensaje dogmático de la Iglesia a lo largo del tiempo”. siglos" [28 ]. Al seguir el enfoque posconciliar hacia los judíos, el Papa Benedicto está, en palabras del rabino Rosen, “institucionalizando la revolución” –una revolución que choca frontalmente con el decreto infalible del Concilio de Florencia , según el cual “los paganos "Judíos, herejes y cismáticos" están "fuera de la Iglesia católica" y como tales "nunca podrán participar de la vida eterna", a menos que "antes de morir" se reúnan con la única y verdadera Iglesia de Jesucristo: la Iglesia católica.

Koch y el “antisemitismo”
En los últimos dos meses, el cardenal Koch ha reiterado una vez más la centralidad de Nostra Ætáte, en un discurso a los miembros de la Comisión Pontificia para las relaciones religiosas con el judaísmo, publicado en L'Osservatore Romano el 7 de noviembre. El esfuerzo por llegar a un acuerdo con la FSSPX, dijo Koch a la Comisión, “no significa en absoluto” que la Iglesia Católica acepte o apoye las posiciones antijudías o antisemitas que supuestamente han adoptado algunos miembros de la FSSPX.
“El Santo Padre me ordenó”, dijo Koch, “que presentara el tema de la manera correcta. En lo que respecta al judaísmo, Nostra Ætáte no puede ser cuestionada en modo alguno por el magisterio de la Iglesia, como el propio Papa lo ha demostrado repetidamente con sus discursos, sus escritos y sus gestos personales respecto a los judíos" [ 29 ].
La Liga Antidifamación pro-aborto inmediatamente elogió las declaraciones de Koch:
"... Compartimos y aplaudimos la firme y clara reafirmación del Cardenal Koch de la importancia de Nostra Ætáte para la Iglesia Católica", dijo Abraham Foxman, Director Nacional de la ADL. Un comunicado de prensa de la ADL elogia la reafirmación de Koch de que Nostra Ætáte es "la brújula fundamental de todos los esfuerzos hacia el diálogo judío-católico".
El mismo comunicado de prensa cita al rabino Eric J. Greenberg, director interreligioso de la ADL, diciendo que la ADL
Solicita respetuosamente que cualquier posible rehabilitación de la FSSPX incluya el requisito de que la Sociedad rechace públicamente sus décadas de odio [sic] y, como expresión de su aceptación de Nostra Ætáte, exija que eliminen toda retórica antisemita de sus publicaciones, ambos en línea se imprimen [30].
No podemos retirarnos demasiado rápido de la acusación de “antisemitismo” o “antijudaísmo” hasta que sepamos exactamente cómo deben entenderse estos términos medio concebidos. Hay que tener en cuenta que la ADL, en línea con el historiador judío Julio Isaac, considera “antisemitas” a santo Tomás de Aquino, a san Juan Crisóstomo, a los santos Papas y Padres de la Iglesia, así como a los autores del Santo Evangelio.
   
El 8 de junio de 1999 participé en una velada de diálogo judío-católico en un seminario católico local. Los dos oradores que dirigieron el debate fueron el profesor James McManus de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos y el rabino Leon Klenicki de la Liga Antidifamación de B'nai B'rith [31 ].
   
El rabino Klenicki afirmó que los clérigos de los primeros siglos (aquellos que veneramos como Padres de la Iglesia: Agustín, Ambrosio, Cipriano, etc.) operaban con una visión muy imperfecta de lo que había sucedido en tiempos de Nuestro Señor. También afirmó que Pilato era el único responsable de la muerte de Cristo y que los fariseos en realidad intentaron advertir a Jesús sobre la traición de Pilato.
   
En otras palabras, Klenicki defendió la falsa idea de que los relatos evangélicos de los acontecimientos que condujeron a la Pasión y Muerte de Nuestro Señor no son dignos de confianza, lo que sólo puede significar que los Evangelios no son verdaderamente la Palabra de Dios.

La doctrina católica tradicional, afirmó Klenicki, ha sido envenenada por un supuesto “triunfalismo” y “antijudaísmo”, que se ha manifestado en la llamada “enseñanza del desprecio” [32] de la Iglesia católica en la Edad Media. Esta llamada "enseñanza del desprecio", por otra parte, no era otra cosa que la doctrina tradicional de la Iglesia, basada en la Sagrada Escritura, según la cual Nuestro Señor puso un fin de la Antigua Alianza con su Pasión y Muerte en la Cruz, y el establecimiento de la Iglesia Católica como Nueva Alianza.

Para comprender plenamente el desprecio que algunos de estos grupos de poder judíos tienen hacia Cristo, su Evangelio y su Iglesia, y para evaluar mejor el daño causado a la doctrina católica por Nostra Ætáte, basta leer, con un escalofrío, la alabanza que el Papa Benedicto XVI expresó a Abraham Foxman, miembro de la Liga Antidifamación, por haberse “dedicado a la plena implementación de este documento [Nostra Ætáte] y por su compromiso genuino y sincero con las relaciones católico-judías” [33 ].

Tratar a todos los hombres, católicos y no católicos, con amor y respeto es un requisito tanto de la ley natural como de la divina. Y es la finalidad natural del alma que ama verdaderamente a Cristo y ajusta sus acciones al modelo divino. Asimismo, son legítimas las relaciones pacíficas con religiones no católicas. Pero reorientar nuestra doctrina sagrada para complacer a las religiones no católicas, como hizo el Vaticano II, es criminal. Trabajar en esta reorientación de la doctrina es, objetivamente, un pecado contra la fe misma . Para los ordenados antes de 1967, este pecado se ve agravado por la ruptura del juramento solemne contra el modernismo, que prestaron ante Dios, con una mano sobre la Biblia, en vísperas de su ordenación [34 ].

Si bien los fieles no pueden de ninguna manera juzgar las intenciones subjetivas del Papa (por ejemplo, no sabemos hasta qué punto comprende plenamente la naturaleza objetivamente pecaminosa de sus acciones ecuménicas), debe comprenderse que los católicos de ninguna manera están obligados a aceptar estas nuevas enseñanzas, aunque provengan de un Pontífice. Recordamos la instrucción dada por el Papa Inocencio III, quien enseñó que si un Papa se desvía de las enseñanzas y costumbres universales de la Iglesia, "no debe ser seguido" [35] . En realidad, como enseña San Roberto Belarmino, tenemos el deber de resistir [36] .

El Mensaje de Fátima nos insta a "rezar mucho por el Santo Padre". Que Nuestro Señor nos envíe pronto un Pontífice que sea una vez más fiel a la advertencia del Vaticano I y al juramento antimodernista, de enseñar y preservar la fe "en el mismo sentido y según la misma interpretación", como lo ha hecho la Iglesia. siempre enseñado a lo largo de los siglos.
   
NOTAS
1 – Card. KURT KOCH, Building on Nostra Ætáte – 50 Years of Christian-Jewish Dialogue, Conferencia en la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino (Angelicum), Centro Juan Pablo II, Roma, 16 de mayo de 2012. Publicado por el Consejo de Centros de Estudios de las Relaciones Judeo-Católicas (las negritas son mías).
2  – Del Papa realizará una visita simbólica a la sinagoga de Roma este domingo, en Catholic Herald, 15 de enero de 2010 (las negritas son mías).
3  – KOCH, Building pn Nostra Aetate.
4  – Ver: PROF. JOHN CONNELLY, From Enemy to Brother: The Revolution in Catholic Teaching on the Jewish, 1933-1965, Harvard University Press, 2012. El libro del autor claramente simpatiza con los progresistas, pero esto no resta valor al valor de la documentación. Este libro recientemente publicado documenta el trabajo de los teólogos progresistas anteriores al Vaticano II para construir una nueva teología capaz de fomentar las relaciones judías-católicas modernas. Fue el trabajo de estos teólogos, principalmente el de Karl Theime, el que sentó las bases para el nuevo enfoque de Nostra Aetate. Esperamos brindar más detalles sobre este material en una edición futura de  CFN .
5  – Abad COLUMBA MARMION, Cristo, vida del alma, San Luis, Herder, 1925, p. 33.
6  – “El género humano, después de su miserable caída de Dios, Creador y Dador de los dones celestiales, 'por envidia del diablo' se dividió en dos partes diferentes, una de las cuales sostiene firmemente la verdad y la virtud, aquellas cosas que Son contrarias a la virtud y la verdad son otras. Uno es el Reino de Dios en la tierra, la verdadera Iglesia de Jesucristo, y los que desean de corazón unirse a ella, para obtener la salvación, deben necesariamente servir a Dios y a su Hijo Unigénito con toda su mente. y con toda la voluntad. El otro es el reino de Satanás, en cuya posesión y control están todos aquellos que siguen el fatal ejemplo de su líder y de nuestros primeros padres, todos aquellos que se niegan a obedecer la ley divina y eterna, y que persiguen muchas metas propias en desprecio de Dios, y muchos objetivos incluso contra Dios.Este reino dual, San Agustín, con agudo discernimiento, lo describe como dos ciudades, contrastantes en sus leyes porque luchan por objetivos opuestos; y con sutil brevedad expresó la causa eficiente con estas palabras: 'dos ​​amores han formado las dos ciudades: el amor a sí mismo, que llega hasta el desprecio de Dios: la ciudad terrena; el amor de Dios, que llega hasta el desprecio de sí mismo: la ciudad celestial'. En todo tiempo uno ha estado en guerra con el otro…”. La cita está tomada de MONS. FENTON, La Iglesia Católica y la Salvación, pág. 135. (las negritas son mías). Sin embargo, como explica Michael Davies en el Concilio del Papa Juan, el Vaticano II, particularmente el documento conciliar Gaudium et spes, abandonó efectivamente la doctrina de los dos reinos. Davies escribe: “La Gaudium et spes está impregnada de la idea de que todos los hombres son fundamentalmente hombres de buena voluntad, que buscan la verdad y están ansiosos por hacer el bien. Lejos de la idea de conflicto entre la Ciudad de Dios y la ciudad del hombre [como se expone, como acabamos de ver, en los escritos de San Agustín y el Papa León XIII – Humanum Genus], el documento conciliar Gaudium et spes prevé por un futuro en el que las dos ciudades trabajen juntas por el bien común de la humanidad”. (Concilio del Papa Juan, págs. 184-185).
7  – Ver: MONS. JOSEPH CLIFFORD FENTON, El significado de la palabra 'Iglesia', en American Ecclesiastical Review, octubre de 1954.
8  – El padre Ralph Wiltgen revela que, en los documentos del Concilio, los progresistas habrían utilizado términos ambiguos para poder explotarlos más tarde. Cita a un peritus progresista del Consejo que dijo: “Estamos estableciendo esto diplomáticamente, pero después del Consejo sacaremos las conclusiones implícitas en ello”. (PADRE RALPH WILTGEN, SVD, El Rin desemboca en el Tíber, publicado originalmente en 1966 por Hawthorne Books, reimpreso por Tan Books 1985, página 242). Michael Davies, en su libro El Consejo del Papa Juan, dedica un capítulo entero a estas "bombas de tiempo" deliberadas.
9  – Tomado de JEAN MADIRAN, L'accord secret de Rome avec les direants juifs (El acuerdo secreto de Roma con los líderes judíos), en Itineraires, otoño de 1990 (las negritas son mías). Para un resumen del artículo de Madiran, ver:  Misión común y silencio significativo , en CFN, abril de 2011.
10  – Ibídem.
11  – En su primer discurso como Papa, Juan Pablo II no habló de su deber de preservar la pureza de la doctrina católica frente a los numerosos errores de la época, siendo el Papa San Pío el principal promotor de la agenda progresista del Vaticano II. El 17 de octubre de 1978, el recién elegido Juan Pablo II decía: "Consideramos, por tanto, una tarea primordial promover, con una acción prudente y al mismo tiempo estimulante, la más exacta ejecución de las normas y directrices del mismo Concilio, favoreciendo sobre todo toda la adquisición de una mentalidad adecuada. Queremos decir que primero debemos ponernos en sintonía con el Consejo para implementar en la práctica lo que ha enunciado, para hacer explícito, también a la luz de experimentos posteriores y en relación con las instancias emergentes y las nuevas circunstancias, lo que está implícito en él". (Primer mensaje de radio desde la Capilla Sixtina – las negritas son mías).
12  – De: JEAN MADIRAN, La question juive dans l'Eglise [La cuestión judía en la Iglesia], en Itineraires, marzo de 1986, publicado en inglés en el Suplemento de los Enfoques, n° 93, p. 4.
13  – Ibídem, p. 4.
14  – Ibídem, p. 5.
15  – Ibidem, p. 8.
16  – Ibídem. (las negritas son mías)
17  – Publicado el 27 de septiembre de 2012 en el sitio web del CFN:  www.cfnews.org/tiss-sept27.htm  [ en italiano ver la conferencia en este sitio ]
18  – BENEDICTO XVI, Jesús Nazaret, vol 2: De la entrada en Jerusalén a la resurrección, pp. 44-45 de la edición inglesa [Jesús de Nazaret Parte II: Semana Santa: Desde la Entrada a Jerusalén hasta la Resurrección]. (las negritas son mías).
19  – El teólogo progresista Karl Theime, a quien el profesor John Connelly llama un pionero en las relaciones judeo-católicas modernas, propuso un tema similar antes del Vaticano II. “Theime notó que Pablo efectivamente había profetizado que 'todo Israel será salvo', pero sólo después de que el 'número completo' de gentiles entre al Reino Mesiánico. Si la salvación de Israel es segura, las actividades misioneras deberían centrarse en aquellos cuya salvación no es segura. Esta nueva lectura ya se había vuelto popular en el emergente diálogo judeo-cristiano en Francia, donde Jules Isaac argumentó que el significado de la misión debía trasladarse al mundo posterior al Holocausto”. (De enemigo a hermano, página 203). El joven Don Joseph Ratzinger mantuvo correspondencia con Karl Theime. Más información sobre este vasto tema en números futuros de CFN.
20  – “Carta a Inglaterra para convocar la Segunda Cruzada, 1146”. Traducción por Bruno Scott James, Las cartas de San Bernardo de Claraval (Londres: Burns Oates, 1953). Tomado de la página web del Consejo de Centros de Relaciones Judíos-Católicas.
21  – En PADRE EDWARD HANAHOE, Ecumenismo y Eclesiología, Parte II, en AmericanEcclesiastical Review, noviembre de 1962.
22  – PADRE DAVID GREENSTOCK, Unity: Special Problems, Dogmatic and Moral, en The Thomist, 1963, citado en un artículo en The Ecumenical Review, VIII, enero de 1956.
23  – JOSEPH RATZINGER, Muchas religiones – Un solo pacto, San Francisco: Ignatius Press, 1998, p. 45-46 [Joseph Ratzinger, Muchas religiones, una alianza, Ed. San Paolo, 2007].
24  – Carta de Pío VII a Mons. de Boulogne, Post tam diurturnas, citada en PADRE DENIS FAHEY, The Kingship of Christ and Organised Naturalism, 1943 y 1987, p. 10. También citado en La realeza de Cristo y la conversión de la nación judía, p. 12.
25  – Hablando de la noción modernista según la cual varias religiones adoran al mismo Dios, el eminente teólogo padre Reginald Garrigou-Lagrange explicó que este principio niega el principio de no contradicción, que es el principio fundamental de la razón. El padre Garrigou-Lagrange explica: “Es un insulto decir que Dios habría considerado todas las religiones con ecuanimidad, mientras una enseña la verdad y la otra el error, mientras una promete el bien y la otra promete el mal. Decir esto equivale a afirmar que Dios sería indiferente al bien y al mal, a lo honesto y a lo vergonzoso” (De Revelatione, París: Galbalda, 1921, Tomo 2, citado por el PADRE FRANÇOIS KNITTEL, Cristianos, musulmanes y judíos : ¿Tenemos todos el mismo Dios?, en Cristiandad, noviembre-diciembre de 2007).
26  – El Señor ha hecho grandes cosas con ellos, Discurso pronunciado por el Papa Benedicto XVI en la Sinagoga de Roma, el 17 de enero de 2010, en Zenit, el 17 de enero de 2010.
27  – KOCH, Edificio en Nostra Aetate.
28  – Ver: MONS. JOSEPH CLIFFORD FENTON, The Components of Liberal Catholicism, en American Ecclesiastical Review, julio de 1958. Para una lectura que describe estos componentes como la raíz de la nueva orientación del Vaticano II, consulte el CD de audio “Catholic Identity Theft; Los componentes del catolicismo liberal” por John Vennari (Oltyn Library Services, 2316 Delaware Ave, PMB 325, Buffalo NY 14216).
29  –  Cardenal: Las conversaciones entre el Vaticano y la FSSPX no indican tolerancia hacia el antijudaísmo , en Catholic News Service, 8 de noviembre de 2012.
30  – Comunicado de prensa de la ADL del 12 de noviembre de 2012:  La ADL elogia la reafirmación del cardenal Koch de las relaciones positivas entre católicos y judíos.
31  – Los informes de esta velada de diálogo judío-católico están publicados en J. VENNARI, El evangelio según los no creyentes, Parte I, Catholic Family News, mayo de 2000.
32  – La expresión “enseñanza del desprecio” fue acuñada en realidad por el profesor Jules Isaac (1877-1963), el historiador judío francés venerado por los judíos de todo el mundo. En sus numerosos escritos, Isaac libró la guerra a los Santos Evangelios como la “verdadera fuente” del antisemitismo. Según Isaac: “La fuente permanente del antisemitismo no es otra que la enseñanza religiosa cristiana con sus descripciones tradicionales e interpretaciones sesgadas de las Escrituras”. Dado que Julio Isaac rechaza a Jesucristo como Mesías, necesariamente rechaza el Nuevo Testamento como Palabra inspirada e infalible de Dios: para él, los Evangelios son escritos humanos falibles que pueden ser criticados, corregidos o condenados. Se muestra particularmente virulento contra el Evangelio de Mateo: “Es una verdadera competencia ver quién puede hacer que los judíos parezcan más odiosos. Ampliamente abigarrado y patético, como lo es el narrador del cuarto Evangelio [San Juan], la palma es para Mateo, su mano infalible ha disparado la flecha envenenada que nunca podrá retirarse”, Julio Isaac: Jesús e Israel. Citado en VISCONTE LEON DE PONCIS, Judaism and the Vatican, 1967, reimpreso por Christian Book Club of American, Palmdale, CA, 1999, p. 4.
33  – Comunicado de prensa de la ADL de 12 de noviembre de 2012.
34  – El obispo Joseph Clifford Fenton enseñó que un hombre que hiciera el juramento antimodernista y luego apoyara el modernismo mismo o permitiera que éste avanzara “se marcaría a sí mismo, no sólo como un pecador contra la fe católica, sino también como un perjuro común”. (Mons. JOSEPH CLIFFORD FENTON, Sacrorum Antistitum and the Background of the Oath Angaist Modernism, en The American Ecclesiastical Review, octubre de 1960, págs. 259-260.
35  – El cardenal Giovanni da Torquemada (1388-1468) fue un venerado teólogo medieval, responsable de la formulación de las doctrinas que se definieron en el Concilio de Florencia. El Cardenal Torquemada enseña: "Si el Papa ordena algo contra las Sagradas Escrituras o los artículos de fe o la verdad de los sacramentos o los dictados de la ley natural o divina, no debe ser obedecido y sus órdenes deben ser ignoradas". Citando la doctrina del Papa Inocencio III, el Cardenal Torquemada enseña más: “Así, el Papa Inocencio III (De Consuetudine) afirma que es necesario obedecer al Papa en todo, siempre y cuando él mismo no vaya en contra de las costumbres universales del Iglesia, si va en contra de las costumbres universales de la Iglesia "es necesario no seguirlas". Fuente: Summa de Ecclesia, Venecia, M. Tranmezium, 1561, Lib. II, c. 49, pág. 163B.
36   – San Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia, enseña: “Así como es lícito resistir al Pontífice que ataca el cuerpo, también es lícito resistir a quien ataca el alma o perturba el orden civil o, sobre todo,, que intenta destruir la Iglesia. Digo que es lícito resistirle: no haciendo lo que él ordena e impidiendo que se cumpla su voluntad; pero no es lícito juzgarlo, castigarlo o deponerlo, ya que son actos propios de un superior" (De Romano Pontifice, lib. II, cap. 29, en Opera omnia, Nápoles/Palermo/París, Pedone Lauriel, 1871, tomo I, pág.418). Para obtener más información, consulte: J. VENNARI, Resistiendo a los prelados descarriados, según los santos, en Catholic Family News, enero de 1998.

domingo, 11 de octubre de 2020

MARÍA LLAMA HIJO SUYO AL DIOS Y SEÑOR DE LOS ÁNGELES

Investidura divina de Alejandro VI (copia de Pietro Fachetti a partir del fresco original destruido de Bernardino di Betto “Pintoricchio”).
    
LATÍN
Deum et Dóminum Angelórum María suum fílium appéllat, dicens: Fili, quid fecísti nobis sic? Quis hoc áudeat Angelórum? Súfficit eis, et pro magno habent, quod cum sint spíritus ex conditióne, ex grátia facti sint et vocáti Ángeli, testánte David: Qui facit Ángelos suos spíritus. María vero matrem se agnóscens, majestátem illam, cui illi cum reveréntia sérviunt, cum fidúcia suum núncupat Fílium: nec dedignátur nuncupári Deus, quod esse dignátus est. Nam páulo post subdit Evangelísta: Et erat súbditus illis. Quis? Quíbus? Deus homínibus? Deus, ínquam, cui Ángeli súbditi sunt, cui Principátus et Potestátes obœ́diunt, súbditus erat Maríæ.
   
Miráre utrúmlibet, et élige quod ámplius miréris, sive Fílii benigníssimam dignatiónem, sive Matris excellentíssimam dignitátem. Utrímque stupor, utrímque miráculum. Et quod Deus fœ́minæ obtémperet, humílitas ábsque exémplo: et quod Deo fœ́mina principétur, sublímitas sine sócio. In láudibus Vírginum singuláriter cánitur quod sequúntur Agnum quocúmque íerit. Quíbus ergo láudibus júdicas dignam, quæ étiam præit? Disce, homo, obœdíre: disce, terra, subdi; disce, pulvis, obtemperáre. De Auctóre tuo lóquens Evangelísta: Et erat, ínquit, súbditus illis. Erubésce, supérbe cinis! Deus se humíliat, et tu te exáltas? Deus se homínibus subdit, et tu, dominári géstiens homínibus, tuo te præpónis Auctóri?
   
Felix María, cui nec humílitas défuit, nec virgínitas! Et quídem singuláris virgínitas, quam non temerávit, sed honorávit fecúnditas. Et nihilóminus speciális humílitas, quam non ábstulit, sed éxtulit fecúnda virgínitas: et incomparábilis prorsus fecúnditas, quam virgínitas simul comitátur et humílitas. Quid horum non mirábile? quid non incomparábile? quid non singuláre? Mirum vero, si non hǽsitas, in horum ponderatióne, quid tua júdices dignius admiratióne, utrum vidélicet pótius stupénda sit fecúnditas in Vírgine, an in Matre intégritas: sublímitas in prole, an cum tanta sublímitate humílitas: nisi quod indubitánter horum síngulis præferénda sunt simul cuncta, et incomparabíliter excelléntius est atque felícius ómnia percepísse, quam áliqua. Et quid mirum, si Deus, qui mirábilis cérnitur, et légitur in Sanctis suis, mirabiliórem se exhíbuit in Matre sua? Venerámini ergo, cónjuges, in carne corruptíbili carnis integritátem: vos sacræ vírgines in Vírgine fecunditátem. Imitámini, omnes hómines, Dei Matris humilitátem.
  
TRADUCCIÓN
«María da el nombre de Hijo al Dios y Señor de los Ángeles, cuando le dice: “Hijo mío, ¿por qué has obrado así con nosotros?”. ¿Cuál de los Ángeles se habría atrevido a ello? Bástales, y lo tienen por gran honor, el que, siendo espíritus, hayan sido elevados por gracia a la categoría de Ángeles y llamados con este nombre, según dice David: “El cual hace a sus espíritus Ángeles”. Pero María, consciente de su maternidad, no vacila en dar el nombre de Hijo a aquél a quien sirven los Ángeles con temor; y en cuanto a Dios, no tiene reparo en ser tratado como lo que realmente se ha dignado ser. Porque añade el Evangelista: “Les estaba sometido”. ¿Quién estaba sometido? ¿A quiénes? Dios a los hombres; Dios, sí, aquél a quien están sujetos los Ángeles, a quien los Principados y Potestades obedecen, estaba sometido a María.
  
De ambas cosas admírate; considera qué sea más admirable, si la benignísima dignación del Hijo o la excelentísima dignidad de la Madre. Ambas constituyen un milagro. Que Dios se someta a una mujer, es un acto de humildad sin igual y que una mujer mande a un Dios, puedes ver en ello una sublimidad sin par. En alabanza de las Vírgenes se canta que siguen al Cordero dondequiera que vaya. Ahora bien: ¿de qué alabanzas juzgas digna a la que le precede? Aprende, oh hombre, a obedecer; aprende, tú, que eres tierra, a estar sumiso; aprende, oh polvo, a sujetarte. Hablando de tu Hacedor, dice el Evangelista: “les estaba sometido”. ¡Avergüénzate, ceniza soberbia! Dios se humilla, ¿y tú te exaltas? Dios se sujeta a los hombres, ¿y tú, deseando dominarlos, pretendes ser más que tu Hacedor?
   
Dichosa Tú, oh María, en quien no sufrieron mengua la humildad ni la virginidad: virginidad singular, que lejos de empañarse con la fecundidad, recibió de ella mayor lustre; humildad verdaderamente privilegiada, no menguada, sino realzada por la virginidad fecunda; fecundidad incomparable, acompañada a la vez de la virginidad y de la humildad. ¿Hay nada aquí que no sea admirable, extraordinario y único? Puesto a comparar tales prodigios, y de resolver qué es más de admirar, si la fecundidad de la Virgen o la virginidad de la Madre; si la excelsitud a que se eleva la maternidad, o la humildad con que acoge este encumbramiento, consideramos mucho mejor poseerlas todas a poseer tan sólo alguna de ellas. ¿Y qué tiene de particular que Dios, que a nuestros ojos, y según la Sagrada Escritura, es admirable en sus santos, haya manifestado serlo tanto en su Madre? Venerad esposos, la pureza en una carne corruptible; en cuanto a las santas Vírgenes, admirad en una Virgen la fecundidad; y nosotros, hombres todos, imitemos la humildad de la Madre de Dios».
  
SAN BERNARDO DE CLARAVAL. Homilía I sobre las alabanzas de la Virgen Madre. (Lecciones del III nocturno en las Máitines de la Divina Maternidad de María Santísima).

jueves, 10 de septiembre de 2020

MARÍA ATIENDE A TODOS LOS QUE LA INVOCAN

    
LATÍN
«Quemadmódum Sol óritur super bonos et malos indifferénter; sic María petíta non discúrrit mérita, sed ómnibus sese exorábilem, ómnibus clementíssimam præbet, ómnium dénique necessitátibus amplíslsimo miserétur afféctu».
    
TRADUCCIÓN
«Del mismo modo que el sol brilla sin distinción sobre buenos y malos, así María, cuando es invocada, no discute los méritos de los peticionarios, sino que se muestra pronta a oírlos, es clementísima con todos, y se compadece de toda necesidad con amplísimo afecto».
  
SAN BERNARDO DE CLARAVAL. Sermón 3 para la Domínica infraoctava de la Asunción (Santa María, en las palabras de Apocalipsis XII). En CONRADO HOLYINGER DE SAJONIA OFM, Espejo de la Bienaventurada Virgen María, cap. X (Santa María, Hija nobilísima, Madre dignísima, Esposa hermosísima y Sierva devotísima del Señor).

martes, 11 de agosto de 2020

NOVENA EN HONOR A SAN BERNARDO DE CLARAVAL

Novena dispuesta por un sacerdote devoto del santo, e impresa con licencia en Ciudad de México por José Bernardo de Hogal en 1735. El Acto de Contrición y los Gozos provienen de la Novena publicada por Pablo Nadal en Barcelona en 1753.
  
PRÓLOGO DEL AUTOR
El Angélico Doctor Santo Tomás, en un sermón que escribió del Melifluo Doctor San Bernardo, le alaba angélicamente diciendo “que San Bernardo tuvo todos los oficios y las virtudes de todos los Ángeles”. Encomio que a mi ver explica que San Bernardo en su heroica vida no sólo ejercitó los oficios todos de aquellos soberanos Espíritus, superiores en su ser a nuestra humana naturaleza, sino también la suficiencia y proporción de la gracia divina, para que con la imitación de todas las virtudes angélicas, ejecutara todos sus oficios: y así, empezando desde la última Jerarquía, San Bernardo fue Ángel en la humildad, Arcángel en la obediencia, Virtud en lo magnánimo de su Fe, Potestad en el celo de la honra de Dios, Principado en la altísima pureza de sus consejos, Dominación en la eficacia de su oración, Trono en lo admirable de su castidad, Querubín en lo profundo de su ciencia, y Serafin en lo abrasado de su caridad.
  
Con este mismo orden te exhorto a que celebres y pidas las mismas virtudes, repartidos los nueve Coros de los Ángeles, cuyos Órdenes han de llenar y suplir los predestinados, del menoscabo que causó la ruina de Lucifer, y así es congruente que aspire tu imitación a sus virtudes; y si aquellos Espíritus gloriosos son el ejemplar más perfecto de enuestras Novenas, pues nueve Coros, repartidos en tres Jerarquías, alaban incesantemente a Dios nuestro Señor con otro ternario en que le celebran Santo: celebremos a nuestro Patrón gloriosísimo en el mismo número, con la misma significación, que no es otra sino que la alabanza de las criaturas no excede de nueve, pues se reserva el décimo para lo infinito de Nuestro Dios, a quien con tan santo ejemplar será bien que invoquemos como principio y fin de todo lo bueno, diciendo la siguiente oración a la Santísima Trinidad, que puede ser preparatoria para todos los días de nuestra Novena.
  
Puédese, para dar principio, confesar y comulgar (si diere licencia el Confesor), hacer alguna limosna, o algunas obras de caridad, de mortificación o las que buenamente pudiere cada uno, según la posibilidad de su estado.
   
NOVENA A HONRA DEL GLORIOSO PATRIARCA Y DOCTOR MELIFLUO SAN BERNARDO
    
   
Puesto de rodillas ante alguna imagen del Glorioso Patriarca San Bernardo, se hará la Señal de la Cruz y el Acto de Contrición con todas las veras y dolor posible.
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Amantísimo Padre у Redentor de mi Alma, con todo mi corazón te adoro, te alabo, у te bendigo; у me pesa haber ofendido a tu Divina Majestad. Propongo la enmienda de mi vida; y espero firmemente el perdón de todas mis culpas en tu infinita clemencia. Yo, Señor, te ofrezco para siempre mi Cuerpo, mis Sentidos, у mi Alma con sus Potencias, Memoria, Entendimiento, у Voluntad. Propongo emplearme, con todas mis fuerzas, en el servicio у gloria vuestra. Os doy infinitas gracias por vuestros beneficios. A Vos, Señor, Bondad infinita, os amo, por Vos mismo, con todo el afecto de mi Alma: у quisiera saberos amar, como os han amado y aman todos los Ángeles у Santos del Cielo. Ofrezco a vuestra Majestad, con Sus méritos, con los de la Purísima Reina de los Ángeles, у con los del Dulcísimo Bernardo, todas mis obras, palabras y pensamientos, bañándolas con la Sangre de Jesús mi Redentor у Señor, en cuya Fe y amor deseo vivir y morir. Amén.
  
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Oh Santísima, Gloriosísima y Beatísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres Personas en una esencia, a quien confieso por mi soberano e inmenso Dios, yo os adoro, alabo y bendigo. Yo te adoro, Padre todopoderoso, de infinita majestad, Creador del Cielo y de la tierra, y de todo cuanto hay visible e invisible. Yo te adoro, Hijo unigénito, tesoro de sabiduría, Verbo del Padre, perfectísima Imagen de su substancia, piadosísimo Redentor del mundo. Yo te adoro, Espíritu Santo, compendio de toda la bondad, que procedes del Padre y del Hijo, y eres vínculo de purísimo y ardentísimo amor de ambos, dulcísimo Consolador y maravilloso santificador de las almas. Yo te adoro, oh Altísimo y Clementísimo Dios, bien infinito y perdurable, que beatificas a todos los Santos y Espíritus Angélicos, a ti, Padre ingénito, Hijo unigénito, y Espíritu Santo, que de ambos procede, invoco para que con fruto de mi alma ejecute estos ejercicios que hago en honra de vuestro querido siervo y Abogado mío San Bernardo y de los Santos Ángeles, que no cesan de daros alabanzas, gloria y honra por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
DÍA PRIMERO – 11 DE AGOSTO
Aplícase la humildad del primer Coro de los Santos Ángeles, mirados de nosotros para Dios Nuestro Señor, y se les aplica, porque aquellos Soberanos Espíritus, siendo de la Corte Celestial, su ocupación es ser enviados a las Embajadas de cosas pequeñas. Esta virtud ejercitó San Bernardo con tal singularidad que, metido todo y sumergido en el abismo de su nada, cosa ninguna le pudo desvanecer y levantar: ofreciéronle seis Obispados y otras grandes dignidades, y ninguna quiso aceptar, teniéndose por indigno para ellas. Teníase por indigno de que Dios Nuestro Señor se sirviese de él para la salvación de las almas. En los mayores agravios no pensaba que se le hacía injuria, y así decía, “que no quería ser humilde sino vil”; y de aquí nacía hacer fervorosa oración por sus contrarios y perseguidores (que tuvo muchos), procurando con humildad y sumisión ablandarlos y dar bien por mal, beneficio por injurias, y honra y reverencia por desprecios y afrentas.
  
Celebremos esta humildad y animémonos a su imitación, y pidámosla con todas veras, diciendo tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados al primer Coro de los Santos Ángeles, y esta oración:
Oh Dios y Señor mío, ejemplar y premio de la verdadera humildad, que te dignaste de concederla tan profunda a tu querido siervo San Bernardo, humildemente te suplicamos que por tu intercesión te dignes de concedernos gracia para despreciar al Mundo y sus vanidades, y para vencer nuestras inclinaciones a honra y estimación, para que por el camino del desprecio sigamos tu Cruz, y consigamos gozarte en la Gloria. Amén.
  
OFRECIMIENTO Y SÚPLICA A SAN BERNARDO PARA TODOS LOS DÍAS
Admite, Dulcísimo Bernardo, Padre у Abogado mío, este corto obsequio que en estos nueve días te rinde mi afectuosa devoción, у suple los defectos de mi fragilidad, interponiéndote compasivo con mi Dios, para que no atendiendo a mis culpas, ni a quien yo soy, me conceda, por tu intercesión, el feliz despacho de mi suplica en mi necesidad. No quede sin fruto la confianza que tengo en tan Glorioso Patrón. En ti, Dulce Padre, confío; de ti espero la intercesión; у por ti la gracia de mi Dios para que yo le sirva en esta vida, y le ame por toda la eternidad. Amén.
  
GOZOS
  
Dulce miel de los Doctores,
De María tierno amante,
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.

  
A este mundo habéis venido
Por Privado de Jesús,
En cuyos clavos y Cruz,
Tenéis la morada y nido:
Pues con afecto constante
Vos cargáis con sus dolores:
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.

  
De ilustre noble hidalguía
Vuestro ser habéis tomado,
Y estás muy ilustrado
Con la leche de María:
En cuyo candor flamante
Inflaman vuestros candores:
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.

  
Vuestro noble corazón
De amor le partió la aljaba,
Porque siempre meditaba
De Jesús en la Pasión:
Sin cesar nunca un instante
De meditar sus rigores:
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.

  
A Dios sí miráis sangriento
En su amor os abrasáis,
Y al corazón trasladáis
De su pasión el tormento:
Y con Fe perseverante
Sois fénix de sus ardores:
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.

  
Con santo у divino celo
Instruís a los mortales,
Y desarraigáis los males,
Siendo de virtud modelo:
Pues a Luzbel arrogante
Vencéis desterrando errores:
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.

  
Vuestra celestial doctrina
Pasto de la Iglesia fue,
Y es el néctar de la Fe,
Y de sus dulzuras mina:
Cuyo caudal abundante
Se lleva inmensos loores:
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.

  
Císter Religión Sagrada
Su Fundador os venera,
Y como sois su lumbrera
Está por vos ilustrada:
Ella os tiene por Atlante
Del Cielo, de sus fulgores;
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.

  
Doctor, Virgen у Prelado
El mundo todo os blasona,
Y tres lauros por corona
A vos Dios os ha alargado:
Y en la Iglesia militante
Lográis supremos honores:
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.

   
Dulce miel de los Doctores,
De María tierno amante,
Bernardo, Sol rutilante,
Amparad los pecadores.
    
Antífona: Como estrella matutina, y cual refulgente Sol, así resplandece Bernardo en la casa de Dios, y como vaso de oro sólido adornado con toda piedra preciosa. Todo en él es disciplina, toda insigne virtud, e imagen de perfección.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurado Padre San Bernardo.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
    
ORACIÓN
Te rogamos, Señor, que traigas a perfección en nosotros el amor a la santa religión, y para obtener la generosidad de tu gracia, interceda siempre ante ti por nosotros los méritos y oraciones de tu egregio Abad y Doctor el bienaventurado Padre San Bernardo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
Rezar un Ave María por los devotos que iniciaron esta Novena.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 12 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria
      
La virtud de la obediencia resplandece en los Santos Espíritus que llamamos Arcángeles, no por singularidad, pues todos los Ángeles son obedientísimos, sino por excelencia: porque tienen los Arcángeles como oficio el ser Mensajeros en los más graves negocios de la celestial curia. Fue Nuestro Glorioso Padre San Bernardo fidelísimo ejecutor de esta virtud, no solo dentro de la Religión en donde, para estímulo de la guarda puntual de los tres votos principales, tenía siempre en su corazón, y muy de ordinario en sus labios estas palabras, dignas de que todos los Religiosos las repitamos continuamente para recuerdo de nuestras obligaciones: “Bernardo, Bernardo, ¿A qué viniste a la Religión?”, sino también en los negocios que por el bien de la Iglesia hizo fuera de la Religión: Porque no era San Bernardo de los que con pretexto de darse a la contemplación huyen el trabajo, o por su gusto particular dejan el bien común, antes juntaba la acción con la contemplación, y anteponía las cosas públicas y de obediencia a las suyas propias, y aun a su misma vida: pues siendo así que los médicos se maravillaban cómo estando tan flaco y exhausto a rigores de la penitencia, podía atender a ocupación alguna: por obediencia caminó a la villa de Étampes al Concilio, que todo se puso en su determinación, como lo hizo, declarando por sumo y verdadero Papa y Pastor de la Iglesia a Inocencio II contra el Antipapa Anacleto II; por obediencia caminó dos veces a Roma, a Milán, a la Gascuña; y otras muchas y sagradas correrías que ejecutó por la obediencia en provecho de la Iglesia.
  
Pidamos la imitación de esta virtud, rezando tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriadas a los Santos Arcángeles, y luego dirás la siguiente oración:
¡Oh Jesús! ¡Oh Señor! ¡Oh bien nuestro!, que por nosotros te hiciste obediente desde el principio de tu gloriosa vida hasta la afrentosa muerte de Cruz: haznos por la intercesión de tu Glorioso Siervo San Bernardo obedientes a todos tus preceptos, para que con la observancia puntual de todas las insinuaciones de tu voluntad santísima, acabemos nuestra peregrinación en tu santo servicio, y después de ella merezcamos gozar las felicidades que concedes a tus escogidos. Amén.
  
La Oración y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA TERCERO – 13 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria
      
Es el oficio de las Virtudes el oponerse a las leyes de la naturaleza, y obrar continuamente milagros: y como la heroica Fe de San Bernardo, en confirmación de lo que predicara, hiciese tantos, se aplica este día a lo magnánimo de su Fe. No es fácil el contarlo, ni aun en común: Godefrido, Monje de Claraval, Secretario y Compañero del Santo, afirma que un solo día con la imposición de sus manos alumbró once ciegos, sanó diez mancos y diez y ocho cojos: en Colonia denro de tres días doce cojos, dos estropeados, tres mudos y diez sordos cobraron entera salud. Algunos hombres piadosos quisieron escribir los milagros que el Santo obraba, y comenzándolo a hacer, después lo dejaron, vencidos de la muchedumbre de ellos. Bendijo cierto día muchos panes, y al repartirlos, dijo a los que los tomaban: “la prueba de la verdad que os predico será el que todos vuestros enfermos que comieren de este pan, quedarán sanos”. Estaba presente un Obispo, que modificando la proposición del Santo, dijo: “Habéis de entender, que sanarán, si comieren con Fe de este pan”, a lo cual replicó el Santo: “No digo yo eso, Señor, sino como mis palabras suenan, que todos los enfermos que gustaren de este pan cobrarán salud: porque se entienda que nosotros somos legítimos y verdaderos Embajadores de Dios”; y como lo dijo sucedió, pues cuantos comieron de aquel pan bendito, sin excepción alguna sanaron, porque era tal y tanta la Fe de San Bernardo, que aun aquellos que no tenían Fe, el mismo pan se la comunicaba, para que no se frustrase el milagro. Aquí pienso que miraba esta Nobilísima Ciudad de México, cuando le juró Patrón de las Mieses, con la Fe de que por su intercesión no le podría faltar pan.
  
Pidamos, pues, por sus ruegos la firmeza en tan grande virtud, rezando a las Virtudes angélicas tres Padre nuestros, y tres Ave Marías gloriados, y dirás esta oración:
Todopoderoso y benigno Dios y Señor mío, yo te alabo y doy infinitas gracias porque me criaste de la nada, porque me redimiste con la preciosa Sangre de tu Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, porque me hiciste Cristiano y diste entera noticia de tu Santa Fe y doctrina de tu Iglesia: a todo esto correspondí ingrato, de lo que me arrepiento y te pido perdón: suplícote por la intercesión de tu maravilloso Siervo y Padre mío San Bernardo abundancia de frutos, así de buenas obras para avivar la Fe, como de mieses en los campos, para que todos los que estamos encomendados a su protección, gocemos consuelos en esta vida, y descanso eterno en la otra. Amén.
    
La Oración y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA CUARTO – 14 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria
      
Las Potestades son aquellas sagradas inteligencias, que gozan por oficio ordenar los buenos Ángeles que presiden a los Reinos y potestades, y resistir a las potestades adversas; uno y otro empleo se vio en la vida admirable de San Bernardo, celando la honra de Dios Nuestro Señor, y por eso a este celo dedicamos este día. La resistencia que hizo a las potestades adversas, dígalo el hereje Pedro de Abelardo, ya avisado por el Santo, benigna y secretamente, para que revocase las nuevas, falsas y perniciosas opiniones que había diseminado; ya concluido y convencido por el Santo, en el Concilio que se celebró en Sens, lugar de Francia; dígalo Gilberto Porretano, que disputando con el Santo dos días en el Concilio de Reims, vino a retractar los errores que había enseñado. Dígalo el perverso Maestro Enrique, entregado por los mismos a quienes había pervertido, a quienes redujo a Nuestra Santa Fe la predicación de San Bernardo: el ordenar los Ángeles buenos lo publican sus escritos, como el insigne libro que llamó de la Consideración con que doctrina su discípulo el Papa Eugenio III, y declara el hecho en que por ayudar al Arzobispo de Tréveris, que había ido a Claraval, y echándose a los pies del Santo Abad, suplicándole que fuese a componer graves discordias que padecían sus ovejas, le acompañó el Santo, que se hallaba en una cama, disponiéndose ya para morir, haciendo el costo para aquel viaje la Omnipotencia de Dios Nuestro Señor, que le dio súbitamente fuerza para aquella jornada, porque la tomaba para su honra y servicio.
  
Procuremos imitar esta virtud, pidiéndola por medio de las Potestades rezarás tres Padre nuestros, y tres Ave Marías gloriados, y luego esta oración:
Oh Espejo inmenso de bondad, Sabiduría del Padre Eterno, Jesús mío, por el ardiente celo de tu honra que fuiste servido conceder a tu querido siervo San Bernardo, te suplicamos nos comuniques verdadero dolor y sentimiento de que hayamos correspondido ingratos a tus beneficios, y de que todo el mundo no te ame con amor correspondiente a los innumerables beneficios que continuamente recibe de tu liberalísima misericordia; usa, Señor, de ella con nosotros ahora, y en el tiempo, que esperamos, de nuestra muerte. Amén.
  
La Oración y los Gozos los rezarás todos los días.
    
DÍA QUINTO – 15 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria
      
Son los Principados aquellos gloriosos Espíritus que disponen lo que han de ejecutar los súbditos, a quienes presiden, y como se hallen en el Glorioso Padre San Bernardo divinos documentos para sus súbditos, a ellos le dedicamos este quinto día. Fue al principio de su gobierno tan rígido y fervoroso, que cuando recibía a algún novicio, lo primero que le avisaba era que dejase fuera del Convento el cuerpo con todos sus resabios, y que solamente entrase con el Espíritu. Cuando confesaba a sus Monjes, cualquiera falta, por ligera que fuese, le parecía grave; y pedía a todos la grande perfección, que a muchos le quitaba la esperanza de alcanzarla, y aún la gana de procurarla; pero después que vio un Niño, que apareció vestido de una luz celestial, se le infundió una nueva gracia y singular don de suavidad y dulzura, tanta, que porque algunos echaron de ver que debajo de sus hábitos viejos y remendados traía un áspero cilicio le dejó, temiendo que otros, con graves enfermedades, le quisiesen imitar.
  
Pidamos la imitación de tan santa prudencia, rezando a las Potestades nueve Padre nuestros, y nueve Ave Marías con Gloria Patri, y dirás esta oración:
¡Oh Clementísimo! ¡Oh piadosísimo! ¡Oh Benignísimo Redentor mío Jesús, protección, providencia mía en todos mis aprietos, luz y dirección mía en todas mis dudas! Por los merecimientos de tu amado hijo San Bernardo, merezca tener la discreción t providencia verdadera en el principal negocio de mi alma, que es su salvación, para este fin a ti te invoco, Jesús mío, que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
  
La Oración y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA SEXTO – 16 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria
      
Tiene la Dominación dos aspectos en sus oficios, pues se emplea en que no seamos tiranizados, y en mandar sobre otros Espíritus, y como uno y otro se halle en los efectos de la Oración de Nuestro Padre San Bernardo, a ella se aplica el oficio de aquellos soberanos espíritus. Véase a un respecto en la Conversión de San Guillermo, a quien por su Oración libró de la tiranía del demonio, con tan raro prodigio, que estando el Duque de Aquitania sin entrar en la iglesia, por estar por cismático incurso en la excomunión, salió a ella San Bernardo, revestido con ornamentos sacerdotales, y la hostia sobre la patena, y diciéndole, como Cristo Señor Nuestro a Saulo, que era perseguidor de Cristo, y que a su Majestad no volvería las espaldas, y otras razones, que preparado en el Santo Sacrificio de la Misa había prevenido su espíritu, obró el mismo efecto, que la voz de Cristo Nuestro Señor en Saulo, que cayó en tierra obediente, arrepentido, discípulo de San Bernardo y Santo, de quien nuestra Sagrada Religión reza a los diez de Febrero. No sólo libró de la tiranía la Oración de San Bernardo, sino que mandó con eficacia a los espíritus malignos que dejasen los cuerpos de los que poseían, y saliendo al instante; y aun sirviendo en cierta ocasión de rueda con cuerpo fantástico a un carro en que iba el Santo a componer cierta disensión, en castigo de haber roto media rueda, para impedir su malicia el bien que se seguía de aquietar aquella discordia.
  
Pidamos por la intercesión de San Bernardo un perfectísimo hábito de Oración, y que si fuere voluntad de Dios, nos dé contemplación pasiva fructuosa, para por su medio tener robustez para no ser siervos del demonio, sino hijos de Dios Nuestro Señor, y que sea por medio de las Dominaciones, rezando nueve Padre nuestros con otras tantas Ave Marías gloriados, y luego esta oración:
Oh Gozo de los entendimientos, Jesús, y Señor mío, poned los ojos de vuestra piedad divina en la contemplación que fuisteis servido conceder a vuestro regalado Siervo y Padre mío San Bernardo, y por su intercesión, sed servido de concederme el que sepa frecuentar la Oración y ser instruidos en santos ejercicios, por los cuales suba a lograr la corona de los escogidos. Amén.
    
La Oración y los Gozos los rezarás todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 17 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria
      
Son los Tronos aquellos espíritus purísimos que se llenan de la gracia de la Divinidad, para que en ellos se siente la divina Majestad: y esto mismo dice del alma pura y casta San Lorenzo Justiniano (De Castitáte, conción 14) que sirve de asiento en que alegremente se sienta el Esposo celestial, por esta razón aplicamos a la admirable Castidad de Nuestro Padre San Bernardo este día. Qué aprecio fuese el del Santo a esta virtud, se ve ya en aquella modestia y compostura rara con que tenía cerrados todos los sentidos, pues el de la vista no fue bastante a dar razón de un lago por donde todo el día había caminado el Santo, el del gusto no supo distinguir un vaso grande de aceite que el Santo bebió por agua; así tenía cerradas las ventanas por donde podían robarle el tesoro de su mayor aprecio, frase que usó el Santo cuando una insolente mujer quiso manchar el armiño de su pureza, pues comenzó a gritar “ladrones, ladrones”, y acudiendo gente se libró de aquel peligro. Cuando por un descuido de los ojos se entró en un estanque en lo rígido del invierno, de donde le sacaron medio muerto, mereció que Dios Nuestro Señor con su gracia le mortificase la concupiscencia de la carne, que reina en nuestros miembros.
  
Celebremos esta pureza, y pidámosla por medio de los Tronos; di tres Padre nuestros y tres Ave Marías con Gloria Patri, y esta oración:
Todopoderoso Dios y Señor, amante de la santa pureza, por la que le concediste a tu amado siervo San Bernardo te suplicamos rendidos, el que dedicados a tu santo servicio, con pureza de conciencia y limpieza de corazón, guardemos nuestros sentidos, a fin de conservar con tu ayuda la virtud de la castidad, para que triunfando de la carne, enemigo cruel de nuestras almas, merezcamos llegar a las felicidades eternas. Amén.
  
La Oración y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA OCTAVO – 18 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición.
   
Plenitud de ciencia se interpretan los Querubines, y mirando la de Nuestro glorioso Patrón San Bernardo, se le ajusta este día con propiedad. De la ciencia de los Santos algo se ha dicho en los demás días; de la ciencia de las Escrituras y altísimos misterios de la Teología, decía el Santo, haber sido sus escuelas la soledad, sus maestros los árboles, y su estudio la Oración y meditación; su aprovechamiento se deja ver en sus obras, en donde se conoce tener con eminencia penetradas las palabras y ápices de los Libros sagrados, pues escribe la Sagrada Escritura, no como quien la cita, sino como quien la tenía rumiada, dirigida y convertida en sí.
  
Celebremos este día esta gran Sabiduría, pidiendo su imitación por medio de los Querubines. Rezarás nueve Salves a Nuestra Señora, y dirás esta oración:
Oh dulce Jesús mío, esperanza mía, consuelo verdadero de mi alma, Sabiduría inmensa, por la que le comunicaste a tu querido Siervo San Bernardo, haciéndole Doctor Melifluo de la Iglesia nuestra Madre, y dándole especial dulzura en lo que dijo y escribió de tu Gloriosísima Madre la Reina de los Ángeles María Santísima, Señora nuestra, te suplico rendidamente que de tal manera estudie la ciencia de tus preceptos divinos, que sea de los aprovechados en tu santo servicio, y de los premiados con la dulzura de entenderte y amarte en las eternidades de la Gloria. Amén.
  
La Oración y los Gozos los rezarás todos los días.
 
DÍA NOVENO – 19 DE AGOSTO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración Preparatoria
      
Son los Serafines los que arden en caridad; y fue un Serafín en carne San Bernardo. Son testigos fieles aquellos compasivos afectos con que, contemplando un día los dolores y afrentas de Cristo Nuestro Señor Crucificado, derretido en ansias, hizo tan suyas aquellas penas por el afecto, que mereció el que desclavando la imagen las dos manos, le abrazara, y en estrechos lazos se uniera con su amado. Es testigo fiel aquel éxtasis dulcísimo en que mereció ser regalado con la Sangre del costado de Cristo Nuestro Señor, y con la leche purísima de lo sagrados pechos de su Madre Santísima. Son testigos fieles los elementos; no sin misterio se pone por primera de todas las Epístolas de San Bernardo la que escribió a su sobrino Roberto, porque estándola dictando el Santo, comenzó a llover fuertemente, quiso recoger el secretario el papel, y el Santo le dijo: “Obra es de Dios, escribe y no temas”, y así escribió, y acabó su Epístola en medio del agua sin mojarse, porque la Caridad, que movía al Santo Padre a dictar la carta, es la que no pueden apagar las muchas aguas.
  
Pretendamos, por intercesión del Santo, muchos aumentos de caridad. Rezarás tres Credos a los Serafines, y nueve a los nueve Coros de los Ángeles, y esta oración:
Oh Dios mío, Señor mío, haced que ame vuestra infinita Bondad con todo el afecto de mi alma por amor de Vos mismo, y concededme por intercesión de mi singular Abogada y Madre vuestra María Santísima, de los nueve Coros de los Ángeles de vuestro amado Siervo San Bernardo la gracia que os pido, si conduce a mi salvación. Dad, Señor paz y concordia a los Príncipes Cristianos; acierto en sus gobiernos a todos los Príncipes Eclesiásticos; reducid los infieles a vuestra divina Ley, los cismáticos a Nuestra Santa Madre Iglesia, y los que están en pecado mortal a verdadera penitencia: compadeceos, Señor, de las Ánimas del Purgatorio, tened por bien de apararme, defenderme y librarme de las astucias, lazos y tentaciones de mis enemigos visibles e invisibles, ahora y para siempre jamás. Amén.
 
La Oración y los Gozos los rezarás todos los días.