sábado, 3 de octubre de 2020

EL PELIGRO DE CALLAR LOS PECADOS MORTALES EN LA CONFESIÓN

En la provincia de Güeldres hubo una mujer que por espacio de once años calló en la confesión un pecado de deshonestidad que había cometido. Pasando por el pueblo en que vivía esta mujer, dos religiosos de la Orden de nuestro Padre Santo Domingo, uno Sacerdote y otro lego, se acercó al primero, creyendo ocasión oportuna de confesar a aquel desconocido el pecado que tantas veces había callado, y le pidió que la oyese de confesión. Accedió gustoso el religioso y mientras la confesaba, el compañero permaneció en oración en la misma iglesia, y luego observó que mientras aquella mujer se confesaba salían de ella muchas y asquerosas culebras, y que una más disforme y asquerosa que las demás, asomaba de cuando en cuando la cabeza para salir, más luego volvía a recogerse, y que cuando se hubo recogido del todo al terminar la confesión, todas las demás que habían salido volvieron a entrar en aquella mujer. Acabada la confesión, los dos religiosos siguieron su camino, y andadas algunas millas, el religioso lego refirió al otro la visión que había tenido en la iglesia. Este sospechó al momento lo que aquella visión significaba, y determinó volver atrás con el objeto de decir a aquella mujer que volviese al confesonario, más al llegar al pueblo luego les dieron la infausta noticia de que aquella mujer muriera de repente al entrar en su habitación. Consternados los religiosos al oírlo, determinaron pasar tres días en ayuno y oración, pidiendo a Dios que se dignase manifestarles el estado de aquella alma en el otro mundo. En la noche del tercer día se les apareció aquella infeliz mujer rodeada de abrasadoras llamas, y arrastrada por un demonio en figura de horrible dragón; alrededor del cuello tenía enroscadas dos serpientes que la oprimían la garganta y le mordían cruelmente los pechos; en la cabeza una víbora horrible que la punzaba sin cesar; en los ojos dos sabandijas asquerosísimas que la roían sin descanso; en los oídos saetas encendidas que la penetraban hasta el cerebro; de su boca salían llamas de fuego, y dos monstruosos perros la atenazaban y mordían continuamente las manos y los pies, atados con cadenas de fierro candente; y dando un espantoso grito, dijo: «¡Ay de mí! ¡Yo soy la misma desventurada mujer que habéis confesado hace tres días! Aquellas asquerosas culebras que salían de mí, eran los pecados que iba confesando, y aquella otra más disforme era figura de un pecado deshonesto que siempre he callado por vergüenza en las confesiones. Al ver en vos un confesor desconocido intenté confesarlo, pero el demonio me sugirió tal vergüenza que volví a callarlo como siempre. Por eso ha visto vuestro compañero que al terminar la confesión se recogió definitivamente, y con él volvieron a mi todos los demás que había confesado. ¡Ay! ¡Y cuánto me atormentan ahora, y cuán fácilmente pude confesarlos todos y salvarme! Pero cansado Dios de sufrirme tantos pecados y sacrilegios, me mandó una muerte repentina, y me arrojó a los infiernos, en donde soy atormentada horrorosamente por los demonios en figura de horribles animales.
    
Esta víbora que traigo en la cabeza es un demonio que me atormenta espantosamente por mi orgullo y soberbia, y por la vanidad y esmerado cuidado en adornarme para servir de lazo a las almas de los jóvenes incautos y lascivos; las sabandijas que me roen los ojos son otros dos demonios que me atormentan sin cesar por mis miradas impuras y libidinosas; estas saetas encendidas me traspasan los oídos, por haber puesto atención y escuchado con gusto murmuraciones, palabras torpes y canciones deshonestas; estas serpientes que traigo enroscadas al cuello son también otros dos demonios que me ahogan la garganta y me muerden los pechos, por haberlos llevado siempre con poco recato, y a veces de un modo provocativo, por los abrazos deshonestos que he admitido, y por las alhajas y preseas con que excesivamente me he adornado; estos perros rabiosos me atenazan las manos y los pies por mis malas acciones y tocamientos impuros, por mis bailes y paseos a los sitios en que se ofendía a Dios; pero lo que más me atormenta sobre todo esto, es este formidable dragón que me arrastra. Éste me roe y despedaza las entrañas, me punza el corazón, me aprieta y atormenta en todos los miembros que han servido a la iniquidad, me recuerda todos mis pecados, y por cada especie de ellos me da un tormento particular insufrible.
   
¡Desgraciada de mí! ¡Ya no tengo remedio! ¡Para mí se acabó ya el tiempo de la misericordia! ¡Ay! ¡Y cuán fácilmente pude salvarme! ¡Oh maldita vergüenza que me has abandonado para pecar, y me has atado para confesarme!». Dicho esto dió un grito espantoso, abrióse la tierra, y el horrible dragón la arrastró consigo a los infiernos, en donde sus tormentos jamás tendrán fin.
   
¿Y qué ha de ser de ti, oh cristiano que esto lees, si por tu desgracia has callado algunos pecados en la confesión, y no té resuelves a confesarlos cuanto antes? ¿Qué ha de ser de ti si al momento no reparas por medio de una confesión general, tantos pecados, tantos sacrilegios como has cometido? ¿No temes que te suceda lo que a aquella desventurada mujer? Ella había callado un solo pecado mortal, y por más que confesó los demás, ninguno le fue perdonado, y por todos es y será eternamente atormentada en los infiernos. Otro tanto te sucederá a ti seguramente si la muerte te sorprende en ese mal estado. ¡No lo permita Dios!
   
P. Fray ANDRÉS MARÍA SOLLA GARCÍA OP, S. Th. D., Misionero Apostólico. “El gran lazo del Infierno preparado para las confesiones sacrílegas, y aviso a los cristianos para que se precaven de caer en él”. Santiago de Compostela, Estab. Tip. de Souto e Hijo, 1865.

CARTA APOSTÓLICA “Cúpimus Ímprimis”, SOBRE LA SITUACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA EN CHINA

Pío XII y la familia de John Ching Hsiung Wu (a la izquierda del Papa, con anteojos y tangzhuang chaqueta tradicional), embajador de la República de China ante la Santa Sede (año 1947)
       
Traemos hoy la Carta Apostólica “Cúpimus ímprimis”, redactada por el Papa Pío XII el 18 de Enero de 1952 en ocasión del comienzo de la etapa comunista de persecución a la Iglesia Católica en China tras el triunfo de Mao Zedong; dado que el Secretario de Estado del Vaticano Pietro Parolin Miotti, en su discurso de apertura del congreso “Otra China” del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras de Milán con ocasión del 150.º aniversario de su arribo a la provincia de Henán en Marzo de 1870, dijo en pretensión de darle historicidad al Acuerdo con el régimen comunista:
«El 17 de enero de 1951, las autoridades [chinas] invitaron a algunos obispos y sacerdotes católicos a un encuentro en el cual también participó el Primer Ministro y el Ministro de Exteriores Zhou Enlai. Este aseguró que los católicos podrían continuar siguiendo la autoridad religiosa del Santo Padre pero debían asegurar plena lealtad patriótica frente a su país. Inició entonces el intento de extender un documento que contenía dichos principios, en que participaron no solamente obispos y sacerdotes, sino también el secretario del internuncio Antonio Riberi: este último de hecho lo envió a Pekín precisamente porque participó en tal intento. Esto muestra que casi desde el tiempo de Pío XII, la Santa Sede advirtió la exigencia del diálogo’, aun si las circunstancias de entonces lo hacían muy difícil. En los primeros meses de 1951, se redactaron cuatro borradores de un posible acuerdo, mas sin embargo no fueron considerados satisfactorio. Creo que en el fracaso de tal intento habían contribuido –además de las tensiones internacionales: eran los años de la Guerra de Corea– también las incomprensiones entre las dos partes y la desconfianza recíproca. Es un fracaso que ha marcado toda la historia sucesiva».
echándole la culpa al Papa Pacelli y a la Iglesia por la situación actual de persecución que sufren los católicos chinos.
  
La “desconfianza” de la que habla Parolin no era más que la preocupación amorosa mostrada por un legítimo pastor para que la iglesia local siguiese siendo Católica y libre según la voluntad de Dios, actitud que está a las antípodas de los mercenarios como Roncalli Marzolla, Montini Alghisi, Wojtyła Katzorowski, Ratzinger Tauber/Peintner, Bergoglio Sívori, Parolin Miotti y tantos otros que, pisoteando la sanguis mártyrum, quieren erigir una capellanía “católica” para el PCCh.
  
CARTA APOSTÓLICA “Cúpimus Ímprimis”, SOBRE LA SITUACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA EN CHINA
      
Pío, Obispo, Siervo de los siervos de Dios, a los Venerables Hermanos y Amados Hijos Arzobispos, Obispos y demás Ordinarios de lugares, al Clero y al pueblo chino que está en paz y comunión con la Sede Apostólica, Salud y Bendición Apostólica.
   
1. El Cristianismo ha dado esplendor a la cultura china y no se opone a su idiosincrasia.
Deseamos ante todo manifestaros Nuestro ardiente afecto para con todo el pueblo de China, que ya desde los tiempos más remotos se ha distinguido por sus empresas, por su literatura y por el esplendor de su civilización, y que, después de haber sido iluminado por la luz del Evangelio, la cual supera inmensamente da sabiduría de este mundo, sacó de ellas riquezas mayores para su espíritu, es decir, las virtudes cristianas que perfeccionan y consolidan las mismas virtudes naturales. En realidad, la Religión Católica, como sabéis, no contradice a ninguna doctrina que sea verdadera, a ninguna institución pública o privada que tenga como fundamento la justicia, la libertad y la caridad, sino que todo esto resulta realzado y perfeccionado por ella. No se opone a la índole natural de ningún pueblo, a sus costumbres peculiares, ni a su civilización, que benévolamente las acoge y con ellas como con nuevos y variados adornos se embellece.
   
2. La persecución de la Iglesia china.
Por este motivo Nos ha entristecido sumamente el saber que entre vosotros la Iglesia Católica es considerada, presentada y combatida como enemiga de la nación, que sus Obispos y los demás ministros sagrados, los religiosos y religiosas, con mucha frecuencia, por desgracia, o son alejados de sus sedes o se les estorba el libre ejercicio de sus funciones, como si la Iglesia no estuviera al servicio de las cosas del cielo, no se cuidara de cultivar la virtud en las almas, de ilustrar las gentes fundando escuelas, de aliviar finalmente los sufrimientos humanos en los hospitales y de consolar a los niños y a los ancianos en asilos, sino que, por el contrario, obedeciera a los intereses humanos y a la ambición por el poder terreno.
   
3. Su fidelidad.
Por esto, si bien ya en la reciente Encíclica Evangélii præcónes [Acta Apostólicæ Sedis 43 (1951), págs. 467-528], hemos dirigido la palabra a todos los fieles de las últimas regiones del Oriente que han sufrido y sufren precisamente porque fueron y son fidelísimos a su Religión, con todo a vos otros de nuevo abrimos Nuestro corazón y de una manera particular deseamos dirigiros la presente Carta, para consolaros, exhortaros paternalmente, sabiendo bien vuestras angustias, vuestras ansiedades y vuestras adversidades. Y puesto que no Nos es menos conocido lo grande que es vuestra firmeza en la fe y el amor ardiente a Cristo y a su Iglesia, damos gracias a Dios Padre por medio de su Unigénito Hijo y Redentor nuestro Divino, el cual desde lo alto os ha con cedido y os concede la energía con que sostener las batallas por su gloria y la salvación de las almas.
    
4. Los católicos oran por ellos, y el Papa los exhorta.
Los católicos de todas partes del mundo dirigen hacia vosotros con admiración sus pensamientos y sus afectos; “vuestra fe es conocida en todo el mundo” [Rom. 1, 8], y a vosotros también se os puede aplicar cuanto escribe el Apóstol de las Gentes: “Fueron tentados, desprovistos de lo necesario, atribulados maltratados… de quienes no era digno el mundo” [Hebr. 11, 37-39]. No en deshonra vuestra, por lo tanto, sino que en vuestra gloria cede si os ha sido otorgado no sólo creer en Cristo sino también padecer por Él [Filip. 1, 29].
   
Ya que se trata también de la causa de Dios y de su santa Iglesia, “sin aterraros por nada ante vuestros enemigos [Filip. 1, 28], permaneced fuertes con aquélla fortaleza de ánimo que le se apoya no sobre las fuerzas humanas sino sobre la gracia divina, obtenida con la plegaria. Ofreced a Dios, como un suave holocausto, vuestras angustias, vuestros dolores y vuestros sufrimientos, a fin de que El quiera, en su benevolencia, conceder finalmente la tranquilidad y la libertad a la Iglesia en China y hacer comprender a todos -lo que por lo demás es más claro que la luz del sol- que ella no busca las cosas terrenas sino las celestiales y se esfuerza, como deber propio, por dirigir a todos sus discípulos hacia la patria celestial con la práctica de la virtud y con las buenas obras.
   
5. Los fines de la Religión y de la Iglesia; amor y no política.
No faltan ciertamente –como todos saben y fácilmente pueden ver– quienes tratan de adueñarse del poder terreno, buscando aumentarlo y dilatarlo cada día más; pero la Iglesia ni aspira a esto ni lo busca. Ella, por el contrario, se esfuerza por propagar la verdad del Evangelio, con el cual adorna los corazones de los hombres, los mejora y los hace dignos del Cielo, trata de promover la concordia fraterna entre los ciudadanos, consuela y alivia, en cuanto le es posible, a los miserables y consolida y refuerza los fundamentos mismos de la convivencia humana con las virtudes cristianas que son más poderosas que cualquiera otra arma. Los que a ella adhieren, no son inferiores a ningún otro en el amor a la patria; obedecen a las autoridades públicas por deber de conciencia y según las normas establecidas por Dios; dan a cada uno, y sobre todo a Dios, aquello que es debido. La Iglesia no llama a si a un solo pueblo, a una sola nación, sino que ama a todas las gentes, de cualquier raza que sean, con aquel amor sobrenatural de Cristo que necesariamente une a todos con un vínculo de fraterna y mutua solidaridad. Por eso nadie puede afirmar que ella esté al servicio de una determinada potencia, ni se puede pedir a la misma que, rota la unidad de la cual su Divino Fundador la ha querido adornar y, constituidas Iglesias particulares en cada nación, éstas se separen desdichadamente de la Sede Apostólica, en la que Pedro, Vicario de Jesucristo, sigue viviendo en sus sucesores hasta el fin de los tiempos. Si una comunidad cristiana cual quiera quisiera hacer esto, perdería su vitalidad, como un sarmiento arrancado de la vid [cf. Juan 15, 6], y no podrá producir frutos saludables.
    
Vosotros, Venerables Hermanos y amados hijos, conocéis bien todo esto y por ello oponéis la firmeza de vuestra voluntad a todo género de insidias, aunque os las presenten de una manera engañosa, escondidas y disfrazadas bajo apariencias de verdad.
   
6. El por qué de los Misioneros; el clero indígena y la propia Jerarquía.
No ignoráis que los misioneros de las naciones extranjeras se os mandan únicamente por este motivo para que atiendan a las inmensas necesidades de vuestras gentes en aquello que toca a la religión cristiana, y den su ayuda al clero indígena, que numérica mente no es todavía suficiente para estas mismas necesidades. Y así apenas esta Sede Apostólica ha tenido la posibilidad de confiar esas diócesis a Obispos que fuesen vuestros conciudadanos, lo ha hecho de muy buen grado. Han transcurrido ya en efecto veinticinco años desde que, Nuestro Predecesor Pío XI, de feliz memoria, en su gran amor hacia la Iglesia de China, consagró él mismo, en la majestad de la Basílica de San Pedro, a los seis primeros Obispos, de entre vuestra gente; y Nos mismo, no deseando otra cosa que aumentar y hacer siempre más duraderos los progresos de vuestra Iglesia, hace pocos años instituimos la Sagrada Jerarquía en China y un connacional vuestro, el primero en los anales de la historia, ha sido por Nos elevado a la dignidad de la Sagrada Púrpura. Y si se impone a todos los Misioneros, que, abandonada su propia patria, han trabajado con fatigas entre vosotros, en el campo del Señor, el que se alejen de vuestros lugares, como si fuesen nocivos a ellos, por esto mismo se les exige, cosa no solo ingrata, sino también dañosísima para el mismo desarrollo de vuestra Iglesia. Por el hecho de que los mismos no son ciudadanos de una sola nación extranjera, sino que se eligen de entre otras muchas, más aún, de entre las naciones, donde la Religión católica está floreciente y se ha desarrollado la llama del apostolado, resulta evidente que la Iglesia Católica manifiesta así la nota de su universalidad y estos heraldos del Evangelio no buscan otra cosa, ni desean mayormente que escoger vuestra tierra como su segunda patria, iluminada con la luz de la doctrina evangélica, introducir allí las costumbres cristianas, llevaros la ayuda sobrenatural de la caridad, y, poco a poco, aumentando en medio de vosotros el número del clero indígena, conducirla a aquella plena madurez que haga que no sean necesarias la ayuda y la colaboración de los misioneros extranjeros.
    
7. La obra de las religiosas.
No menos evidente debe aparecer ante todas las personas justas que las religiosas, las cuales también en medio vosotros, como ángeles consoladores, realizan su trabajo en las escuelas, en los orfanatos, en los hospitales, se mueven a obrar de este modo virtud de aquel amor divino por el que, renunciando a un matrimonio terrestre por unirse con el Esposo Celestial, toman como propios a vuestros hijos, especialmente a los pobres y abandonados, y con espíritu de dulce y sobrenatural maternidad, en cuanto está en su mano, los alimentan, los instruyen convenientemente y los educan.
   
8. Misión divina de la Iglesia y las persecuciones.
Como bien sabéis, la Iglesia Católica hace todo esto por misión propia y en virtud del mandato de su Divino Fundador, y no pide otra cosa sino la debida libertad para poder realizar en todas partes sus fines en pro del bien y salvación de los mismos pueblos.
    
Y si se ve atacada con falsas acusaciones, sus Pastores y sus discípulos no deben desanimarse por ello, sino más bien apoyarse confiadamente en las promesas de Jesucristo expresadas con tan solemnes palabras: “Las puertas del infierno prevalecerán contra ella” [Mat. 16, 18]: “He aquí que yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo” [Mat. 28, 20]. Elevad por el contrario a Dios fervorosísimas oraciones por perseguidores mismos, a fin de que Él en su bondad, con su luz y con su gracia, ilumine sus mentes y los mueva y dirija hacia las verdades celestiales. Continuad obrando así, Venerables Hermanos y amados hijos, sin temor a los peligros y a las dificultades, recordando aquella sublime sentencia del Divino Redentor: “Bienaventurados los que lloran; porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán saciados. Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan y con mentira digan contra vosotros todo género de mal, por mí. Alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra recompensa” [Mat. 5, 5-12]. Como los Apóstoles en los primeros tiempos de la Iglesia “se fueron contentos... porque habían sido dignos de padecer ultrajes por el nombre de Jesús” [Act. 5, 41], así también vosotros no os asustéis, sino que, puestos en el Cielo vuestros ojos, vuestro corazón y vuestra alma, llenaos de aquélla alegría y de aquellos consuelos celestiales que nacen de la buena conciencia y se alimentan de la firme esperanza del premio eterno
   
Ya otras veces, a lo largo de los siglos, vuestra Iglesia ha debido sostener crueles y acerbas persecuciones; vuestro suelo ha sido ya enrojecido con la sangre sagrada de los mártires; y sin embargo podéis con mucha razón aplicaros a vosotros mismos aquellas famosas palabras: “Somos más cuantas más veces se nos siega…; semilla es la sangre de cristianos” [Tertuliano, Apología, 50; en Migne, Patrología Latína I, col. 534].
    
9. La Iglesia vencerá.
Ciertamente, como cualquiera lo puede ver, todas las cosas humanas, tristes o alegres, débiles o poderosas, tarde o temprano deberán desaparecer; pero la sociedad que Cristo Nuestro Señor ha fundado, continúa bajo la asistencia del Dios Eterno hasta el fin de los tiempos, a través de dificultades y de contrastes, asechanzas y triunfos, luchas y victorias, siguiendo su camino y realizando su misión de paz y de salvación: podrá, en efecto, ser combatida, pero jamás vencida.
   
Confiando, pues, firmemente en las divinas promesas, de ningún modo os dejéis atemorizar; de la misma manera que el sol vuelve a brillar después de la tempestad, así también después de tantas angustias, trastornos y sufrimientos, con la ayuda de Dios resplandecerá al fin sobre vuestra Iglesia la paz, la tranquilidad y la libertad. Entretanto de la manera más intensa se unen íntimamente a vuestras plegarias, tienden a conseguir del Padre de las misericordias que todo esto se realice de la manera más rápida y más feliz.
    
10. Intercesión de los mártires y de María Santísima.
Alcáncennos tales gracias aquellos Santos Mártires que ya dieron ejemplo de heroísmo a vuestros antepasados y que ahora gozan de gloria inmortal: os lo obtenga principalmente la Virgen María, Madre de Dios, Reina de China, que vosotros amáis y veneráis con tanto amor y piedad. Sea Ella el poderosísimo consuelo principalmente a todos los que se hallan en medio de los peligros, en angustias, en cárceles, en el destierro, y a aquellos especialmente que entre vosotros, habiendo constituido una pacifica asociación, se han consagrado al servicio de Ella y se glorían de su nombre, les sea propicia y les dé fuerza, consuelo y ayuda.
    
11. Bendición Apostólica.
Mientras Nos elevamos al Cielo Nuestras oraciones e impetramos para vosotros la divina gracia, portadora de cristiana fortaleza, en prenda de ésta y como testimonio de Nuestra benevolencia, a todos y a cada uno de vosotros. Venerables Hermanos, y a todos los fieles confiados a vuestros cuidados pastorales, de corazón impartimos la Bendición Apostólica.
   
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 18 de enero de 1952, en la fiesta de la Cátedra Romana de San Pedro, año duodécimo de Nuestro Pontificado. PÍO XII.

EJERCICIO PARA EL TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

EJERCICIO PIADOSO AL TRÁNSITO DE SAN FRANCISCO
  
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios omnipotente y Padre misericordiosísimo, que penetráis hasta lo más íntimo del corazón, aquí me tenéis rendido a vuestra divina presencia, movido de un vivo deseo de conocer mis pecados, para poderlos debidamente llorar, y obtener de vuestra inefable bondad el perdón de todos ellos. Alumbrad mi entendimiento con vuestras soberanas luces, inflamad mi voluntad con un rayo de vuestro divino amor, para que devota y fructuosamente medite en esta novena las virtudes, que con su ejemplo me enseñará mi seráfico padre San Francisco. Sostenedme, Dios mío, con vuestra gracia. María, Madre de Dios y madre de pecadores, ayudadme a alcanzar de vuestro divino Hijo el perdón de todas mis culpas, y la perseverancia final en su santo amor y temor. Amén.
    
HIMNO
Cayó la noche sobre el mundo, 
la creación fue envuelta en la sombra;
el Seráfico Padre Francisco
su vida concluye sereno.
    
¡Cuánta fuerza revela en su rostro! 
¡Cuánta fe desde el alma segura!
¡Cuán grande el incendio que quema 
con ardientes llamas sus dulces entrañas!
    
Lo rodean sus hijos devotos, 
y le imploran con voz sollozante:
“¿Por qué debes, Pastor bienamado, 
tu rebaño dejar para siempre?”.

Elevando la vista a lo alto, 
mansamente extiende su diestra:
“Os colme cual providente 
rocío abundante la gracia divina”.
     
“De todos aleje el pecado,
en los corazones alimente el amor,
en las almas reavive
la luz que esplendente conduce a la meta”.
    
La voz se apaga en sus labios, 
el cielo arrebata su espíritu,
su rostro revela, radiante, 
la perfecta alegría celeste.
    
Gloria al Padre
y al Hijo cantemos, 
y al Espíritu Consolador;
Trinidad sempiterna y beata 
que enaltece a los pobres en el cielo. Amén.
     
ANTÍFONA
¡Oh alma santísima,
a cuyo tránsito salen al encuentro los ciudadanos del cielo,
exulta el coro de los ángeles,
y la gloriosa Trinidad invita diciendo:
Permanece con nosotros para siempre!

ORACIÓN
Oh Seráfico Padre San Francisco, al atardecer del sábado, a la hora de tu paso de este mundo al Padre, rodeado de tus hijos que lloraban, tú, Patriarca de los pobres, con los ojos ya apagados no por la vejez, sinopor las copiosas lágrimas, extendiste las manos con los brazos en forma de cruz, y bendijiste con singular amor, cual otro Jacob, a todos tus Hermanos presentes. Ahora te pedimos: con tu paterna bondad, socórrenos también a nosotros, que conmemoramos tu tránsito; e implora por nosotros al mismo Señor Jesucristo la gracia de su bendición. Él, que ha mostrado en ti la fuerza misteriosa de la cruz, y vive y reinacon el Padre y el Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
MEDITACIÓN (San Buenaventura, Leyenda Mayor de San Francisco de Asís, 14, 6).
Cumplidos, por fin, en Francisco todos los misterios, liberada su alma santísima de las ataduras de la carne y sumergida en el abismo de la divina claridad, se durmió en el Señor este varón bienaventurado.
   
Las alondras, amantes de la luz y enemigas de las tinieblas crepusculares, a la hora misma del tránsito del santo varón, cuando al crepúsculo iba a seguirle ya la noche, llegaron en una gran bandada por encima del techo de la casa y, revoloteando largo rato con insólita manifestación de alegría, rendían un testimonio tan jubiloso como evidente de la gloria del Santo, que tantas veces las había solido invitar al canto de las alabanzas divinas.

ANTÍFONA
Salve, padre santo, luz de la patria, 
forma de los Menores,
espejo de virtud, camino de lo que es recto, regla de costumbres: desde el exilio de la carne 
llévanos al reino de los cielos.
    
HIMNO
La paz se ha derramado suavemente
desde Jesús sobre el llagado cuerpo;
Francisco dice adiós a sus hermanos,
los ángeles le salen al encuentro.
   
Todo está consumado. La fatiga
es ahora el cantar del gavillero;
la pobreza, la esposa engalanada,
heredera feliz del reino eterno.
   
Viene la muerte en ademán de hermana,
la recibe con cantos y con besos;
y a Cristo entona el salmo vespertino
con un coro de alondras sobre el cielo.
    
Se han abierto las puertas de la gloria,
se apresuran celestes mensajeros;
“¡Francisco, ven, hermano con nosotros,
junto al Señor guardado está tu puesto!”.
    
Llegó la noche plácida a la tierra,
mientras Francisco amaneció en el cielo;
era por fuera el muerto del Calvario,
era por dentro el que surgió en el Huerto.
    
¡Oh Padre, cuyo pecho es nuestro hogar,
hoy arriba Francisco del destierro;
a tu divino pecho llamaremos
cuando un día nosotros arribemos! Amén.
    
ORACIÓN
Santísimo y bendito padre: concédeme a mí, miserable, te siga en la presente vida con tal fidelidad que, por la misericordia divina, merezca alcanzarte en la futura.Acuérdate, oh piadoso, de tus pobres hijos, a quienes después de ti, su único y singular consuelo, apenas si le queda alguno. Pues aunque tú, la mejor parte de su herencia y la primera, te encuentres unido al coro de los ángeles y seas contado entre los apóstoles en el trono de la gloria, ellos, no obstante, yacen en el fango y están encerrados en lacárcel oscura, desde donde claman a ti entre llantos. Muestra, padre, a Jesucristo, Hijo del sumo Padre, sus sagradas llagas y presenta las señales de la cruz que tienesen tu costado, en tus pies y en tus manos para que él se digne, misericordioso, mostrar sus propias heridas al Padre,quien ciertamente por esto ha de mostrarse siempre propicio con nosotros, pobres pecadores. Amén.
    
MEDITACIÓN (Beato Tomás de Celano, Vida I de San Francisco de Asís, parte segunda, cap. IX)
La ciudad de Asís fue llegando por grupos, y los habitantes de toda la región corrieron a contemplar las maravillas divinas que el Dios de la majestad había obrado en su santo siervo. Cada cual cantaba su canto de júbilo según se lo inspiraba el gozo de su corazón y todos bendecían la omnipotencia del Salvador por haber dado cumplimiento a su deseo. Mas los hijos se lamentaban de la pérdida de tan gran padre, y con lágrimas y suspiros expresaban el íntimo afecto de su corazón.
 
No obstante, un gozo inexplicable templaba esta tristeza, y lo singular del milagro los había llenado de estupor. El luto se convirtió en cántico, y el llanto en júbilo. No habían oído ni jamás habían leído en las Escrituras lo que ahora estaba patente a los ojos de todos […].
  
Llegábanse presurosos los hermanos e hijos, y, derramando lágrimas, besaban las manos y los pies del piadoso Padre que los había dejado, y el costado derecho, cuya herida recordaba la de Aquel que, derramando sangre y agua, reconcilió el mundo con el Padre. Muy honrada se sentía la gente; no sólo aquellos a quienes era dado el besar, sino también los que no podían más que ver las sagradas llagas de Jesucristo que San Francisco llevaba en su cuerpo.
 
Francisco había sido en la tierra el Serafín alado (Is 6) con seis alas: dos alas sobre la cabeza, dos alas para cubrirse, dos alas para volar: “El segundo par de ellas es para volar, esto es, para consagrarnos a un doble deber de caridad para con el prójimo, alimentando su alma con la palabra de Dios y sustentando el cuerpo con los bienes de la tierra…”

HIMNO
Llanto y gozo se juntaron
ante el cuerpo de Francisco;
de rodillas lo besaban
cual se besa al Crucifijo.
    
Al Cordero inmaculado
allí lo veían vivo,
nunca en los siglos contado
nunca visto tal prodigio.
    
El cuerpo moreno ayer
tiene hoy un blanco brillo,
y anuncia, flexible y puro,
que Cristo es cuerpo divino.
    
La pobreza es sacramento
que aquí cumple su destino:
comunión con el Desnudo,
amor de Cruz compartido.
   
El Serafín de seis alas
allí se encontraba herido,
y en el costado derecho
era fuente el paraíso.
    
Dos alas para volar
se abrieron a un tiempo mismo,
para dar a Dios mi todo
y al prójimo mi servicio.
    
Pero el Hermano menor
ya su camino ha cumplido,
vive con Cristo por siempre,
y su presencia sentimos.
    
Dulce hermano en mi Evangelio,
mi Francisco hermano mío,
al abrigo de tu pecho
yo quiero alcanzar a Cristo.
    
¡Cristo Jesús, gloria y paz,
y luz de los redimidos,
en la pura Trinidad
seas tú santo y bendito! Amén.
     
ORACIÓN
Gloríate ya seguro en la gloria de la cruz, tú que fuiste glorioso portador de los signos de Cristo; diste comienzo a tu vida en la cruz, caminaste según la regla de la cruz y en la cruz diste cima a tu carrera, manifestando a todos los fieles, por el testimonio de la cruz, la gloria de que disfrutas en el cielo. Que te sigan confiadamente los que salen de Egipto, porque, dividido el mar por el báculo de la cruz de Cristo atravesarán el desierto, y, pasado el Jordán de esta mortalidad, ingresarán, por el admirable poder de la cruz, en laprometida tierra de los vivientes. Que el verdadero guía y salvador del pueblo, Cristo Jesús crucificado, por losméritos de su siervo Francisco, se digne introducirnos en la tierra de los vivientes para alabanza y gloria de Diosuno y trino, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
     
GOZOS
     
Pues con Dios tanta cabida
Tenéis, Padre soberano,
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
  
Vuestro nacimiento santo
Causó con igual porfía
Al mundo eterna alegría
Como al Infierno dio llanto:
El Cielo ansioso por tanto
Como un pesebre os convida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
Cuando os llegasteis a echar
En la nieve, Santo mío,
No tuvisteis miedo al frío,
Que a todos hace temblar:
Y pues no disteis lugar
A la pasión atrevida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
    
En una zarza, a mi ver,
De cambrones penetrantes,
¡Oh Francisco!, quereis antes
Arrojaros, que caer:
Y la que espinas fue ayer,
Hoy de tenerlas se olvida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
En apariencias de dama
Os tentó el demonio, y luego
Para apagar aquel fuego
De otro fuego hicisteis cama:
Vuestra fervorosa llama
Fue del Infierno temida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
Herido, mi Padre fiel,
En manos, pies y costado,
De Cristo crucificado
Hacéis un vivo papel:
Y pues sois a la de Aquél
Imagen tan parecida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
Entre resplandores bella,
Dejó el mundo vuestra alma,
A gozar dichosa palma
Se fue como clara estrella:
Y pues del lugar de aquella
Dio Lucifer su caída.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
En pie quedó, como es cierto,
¡Oh divino Serafìn!,
Vuestro cuerpo, porque al fin
No tuvo en qué caer muerto:
Y en la esfera en que os advierto,
Sois de pobres acogida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
Y pues sois patrón y guía
De quien busca vuestro amparo,
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.

Antífona: ¡Oh mártir de deseo, San Francisco! ¡Con qué afecto tan tierno y compasivo sigues por el camino de la Cruz al que se la carga por tu amor! En vano suspiras por el martirio, pues ya el mismo Señor crucificado imprime en ti sus llagas, y hace que sientas la atrocidad de sus dolores. Atiende desde el Cielo a tus devotas ovejuelas, y alcánzales de Dios que vayan a aumentar el número de tus dichosos compañeros en la gloria.

℣. Ruega por nosotros, padre nuestro San Francisco.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN
Oh Dios, que por los méritos del bienaventurado San Francisco adornaste tu Iglesia con una nueva familia, concédenos que, a imitación suya, despreciemos las cosas de la tierra, y nos hagamos dignos de ser partícipes de los dones celestiales: Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

LETANÍA TRADICIONAL DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

    
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
   
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
   
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
   
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Santa Teresa de Jesús, madre espiritual de Santa Teresita, ruega por nosotros.
San Juan de la Cruz, preceptor de Santa Teresita, ruega por nosotros.
Santos patronos y patronas de Santa Teresita, ruega por nosotros.
Santa Teresita, hija bienamada de Dios, ruega por nosotros.
Santa Teresita, hermana menor del Niño Jesús, ruega por nosotros.
Santa Teresita, prevenida por las gracias del Espíritu Santo, ruega por nosotros.
Santa Teresita, dulce flor de la Santísima Virgen María, ruega por nosotros.
Santa Teresita, prodigio de santidad, ruega por nosotros.
Santa Teresita, consumida de amor por Dios, ruega por nosotros.
Santa Teresita, modelo de humildad, ruega por nosotros.
Santa Teresita, espejo de simplicidad evangélica, ruega por nosotros.
Santa Teresita, llena de confianza en Dios, ruega por nosotros.
Santa Teresita, florón delicado de la corona de las vírgenes, ruega por nosotros.
Santa Teresita, animada de celo por la gloria de Dios, ruega por nosotros.
Santa Teresita, devorada de la sed de almas, ruega por nosotros.
Santa Teresita, fervorosa en orar e inmolarte por los pecadores, ruega por nosotros.
Santa Teresita, protectora de los sacerdotes y los misioneros, ruega por nosotros.
Santa Teresita, apóstol de los apóstoles, ruega por nosotros.
Santa Teresita, hija amante de nuestra Madre la santa Iglesia, ruega por nosotros.
Santa Teresita, víctima del Amor misericordioso, ruega por nosotros.
Santa Teresita, colmada de favores divinos, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que ardías en deseos de ser santa, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que has comprendido tan perfectamente que Dios es para nosotros un tierno Padre, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que has sondeado los abismos de la misericordia divina, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que desde vuestra más tierna infancia no has buscado más que complacer a Jesús, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que te alimentaste de las lecciones del Evangelio, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que nos has enseñado el camino de la infancia espiritual, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que has estado apasionada por los misterios de la cruz, ruega por nosotros.Santa Teresita, que has profundizado los secretos de la Santa Faz, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que fuiste santificada por la fidelidad a las cosas pequeñas, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que no has vivido sino para el amor de Dios, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que has muerto en un último acto de amor por Dios, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que has prometido pasar tu cielo haciendo el bien sobre la tierra, ruega por nosotros.
Santa Teresita, que has recibido por misión hacer amar a Dios como lo has amado, ruega por nosotros.
Santa Teresita, coronada de gloria en el Cielo y sobre la tierra, ruega por nosotros.
Santa Teresita, llena de compasión por nuestros sufrimientos, ruega por nosotros.
Santa Teresita, madre de las almas, ruega por nosotros.
Santa Teresita, cautivadora de los corazones, ruega por nosotros.
Santa Teresita, sembradora de rosas, ruega por nosotros.
Santa Teresita, flor espléndida del Carmelo, ruega por nosotros.
Santa Teresita, gloria de la Iglesia Católica, ruega por nosotros.
Santa Teresita, brillante estrella de la corte celestial, ruega por nosotros.
Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

℣. Ruega por nosotros, Santa Teresita,
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
ORACIÓN
Señor, que has dicho: “Si no os hacéis semejantes a niños, no entraréis en el reino de los cielos”, concédenos que imitemos de tal modo la humildad y sencillez de corazón de la virgen Santa Teresa, que logremos alcanzar las recompensas eternas. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
   
Ímprimi potest concedido en Gante el 10 de Febrero de 1926 por el P. Tomás de Aquino del Espíritu Santo OCD, provincial de Flandes. Imprimátur concedido por Mons Andrés de Bock, Vicario general de la Diócesis de Gante, en Febrero de 1926. 100 días de Indulgencia concedido por Mons. José card. Mercier, Arzobispo de Malinas, el 5 de Mayo de 1926, y 50 días de Indulgencia concedidos por los Obispos de Gante, Brujas, Lieja, Namur y Tournai el 14, 23, 25, 29 de Enero y el 5 de Febrero de 1926 respectivamente. Traducción propia.

viernes, 2 de octubre de 2020

LA MORALIDAD DE VOTAR: ¿EL MENOR DE DOS MALES?

Traducción del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH.
   
   
Este no es un artículo político. Es un artículo sobre la posición Católica respecto de votar en elecciones democráticas, que cae dentro de la esfera de la teología moral de la Iglesia. La razón para publicar este artículo es para instruir a los Católicos que no están suficientemente familiarizados con el tema, como también para aclarar malos entendidos frecuentes, remover dudas e incertidumbres, y pacificar las conciencias.
   
Primero, demos un breve vistazo general.
    
En su magnífico compendio de dos volúmenes de moral Católica, los Padres Dominicos John McHugh y Charles Callan incluyeron un tratado sucinto sobre el voto, que citamos a continuación. Es de advertir que ambos autores eran estadounidenses y publicaron su libro en y para los Estados Unidos, justo antes de la muerte del Papa Pío XII. En otras palabras: Ellos eran verdaderos teólogos Católicos Romanos escribiendo específicamente en el contexto de votar en una nación acatólica (esto es, una nación que no es un estado confesional Católico), y lo hicieron con la necesaria aprobación episcopal (el nihil obstat y el imprimátur).
    
La moralidad Católica sobre el voto es como sigue:
2643. El deber de ejercer la franquicia electoral.—(a) Hay un deber grave de usar el privilegio concedido a los ciudadanos de votar en elecciones públicas, y especialmente primarias; porque el bienestar de la comunidad y el bien moral, intelectual y físico de los individuos depende del tipo de hombres que son nombrados o elegidos para gobernar, y de las plataformas de papeletas votadas. Por ende, aquellos que omiten votar cooperan negativamente con un daño serio (o sea, el mal en el poder), o al menos con una despreocupación pública sobre asuntos públicos, por ejemplo, aquellos que omiten por medio de la pereza o indiferencia para condenar por su voto. Un inconveniente grave (v.g., enfermedad, ostracismo, exilio, persecución), pero no un inconveniente leve (como una pérdida de tiempo, problema, ridículo), excusa del deber; pitque una ley afirmativa tiene excepciones. Ni hay una obligación para votar cuando una elección es una mera formalidad, como cuando hay sólo un candidato o partido.
    
(b) El deber no es de justicia conmutativa, en cuanto el voto es un privilegio, o algo ordenado por la autotirad, pero no un servicio al cual el ciudadano tenga obligación por un contrato u oficio. La obligación, por tanto, es de justicia legal, naciendo del hecho que la mancomunidad es asunto y responsabilidad de todos, especialmente en una república. Luego, los reptesentantes del pueblo por abstención de votar causa un daño serio el cual ellos ex offício estaban obligados a prevenir, son culpables de injusticia conmutativa y están obligados a restitución; pero un ciudadano que permanece de las urnas peca, y quizá gravemente, contra la justicia legal, aunque no hay deber de restitución por los daños que resulten. Además, en una elección general el voto de un ciudadano usualmente no es de influencia decisiva, y los ciudadanos no se hacen responsables por los actos de sus representantes.
    
2644. Manera de votar.—(a) Objeto.—No es necesario votar por el mejor candidato, dado que uno vota por una persona que es adecuada por carácter, habilidad, registro, experiencia, etc. para el cargo, y da indicaciones, no meramente promete, que servirá bien a la comunidad. Pero en ciertas elecciones eclesiásticas los votantes deben tomar un juramento antes de votar, no sólo por un candidato digno, sino también por la persona a la cual piensan honestamente, consideradas todas las cosas, más digna. En cargos menores (tales como alguacil o secretario del Ayuntamiento) es suficiente que el candidato sea conocido como concienzudo; pero en grandes cargos (tales como Presidente, gobernador, congresista, legislador, o juez) deben ser considerados principalmente los principios del partido por los cuales se levanta. Per áccidens, es lícito votar por un candidato indignos cuando es necesario evitar un gran mayor, como cuando el candidato contrario es mucho peor, o una buena papeleta no puede ser elegida a menos que se incluyan algunos candidatos menos dignos.
     
(b) Propósito.—El fin que el votante debe tener en mente es el bien público, y por ende no es justo votar por candidatos sólo o principalmente porque son amigos personales, miembros de la propia raza, organización o religión, o porque uno desea ganar favor o escapar de enemistad.
      
(c) Circunstancias.—El votante debe evitar todo lo que es contrario a la ley natural (v. g., vender el voto, repetir, rellenar laa urnas) o la ley positiva (v. g., las leyes del estado requieren no sólo la ciudadanía y un período de residencia previa, sino también otras condiciones como el registro y no estar en soborno y otros crímenes electorales). La opinión que la política es necesariamente corrupta, y que todo es correcto si ayuda para ganar, es una doctrina falsa y perniciosa. Las condiciones para las elecciones eclesiásticas están dadas en los Cánones 160 ss. (Rev. JOHN A. McHUGH OP & Rev. CHARLES J. CALLAN OP, Moral Theology, (Teología Moral) vol. 2 [Nueva York, NY: Joseph F. Wagner, 1958], nn. 2643-2644. Disponible en línea aquí).

Así son los principios generales que gobiernan en general la práctica del voto.
    
Nada de esto debería ser controversial, aunque para algunos lo parezca. En particular, lo que genera el mator debate en cada temporada electoral es la parte sobre el voto estratégico: emitir un voto por un candidato inadecuado o indigno a fin de impedir que sea elegido uno que sea incluso peor que el elegido. Esto es conocido comúnmente como “votar por el mal menor”. Inevitablemente se presentan algunas preguntas: ¿Eso está permitido? ¿Es mandatorio? ¿Qué si no es posible decir cuál candidato es el mal menor o el mal mayor? Y, ¿el menos malo… aún es malo?
    
En lugar de entrar en acalorados debates sobre el tema, dejaremos simplemente que los teólogos expertos de la Iglesia hablen al respecto.
   
En 1952, el P. Titus Cranny S.A. [Socieead de la Expiación] (1921-1981), publicó su disertación doctoral en la Universidad Católica de América, titulada La Obligación Moral de Votar. Tiene el nihil obstat del P. Francis Connell y el imprimátur del Arz. Patrick O’Boyle.
  
P. Titus Cranny S.A.
    
En este estudio, el autor explora lo que la teología moral Católica dice sobre el tema de votar, y dedica algunas páginas específicamente a la cuestión de votar por candidatos indignos. A continuación reproducimos esa sección del libro. Conviene recordar que el P. Cranny no está solamente presentando su opinión sobre la materia, sino que expone lo que la teología oficial de la Iglesia ha enunciado por sus teólogos morales aprobados, teniendo en cuenta el caso específico de los Estados Unidos. Sobra decir que los Católicos estamos obligados por la teología moral de la Iglesia, incluso en materia de votaciones.
4. CONDICIONES BAJO LAS CUALES UNO PUEDE VOTAR POR CANDIDATOS INDIGNOS
Bajo el término “candidatos indignos” no necesariamente nos referimos a hombres cuyas vidas privadas son moralmente reprensibles, sino aquellos que, si son elegidos, causarían grave daño al estado o a la religión, como por ejemplo, hombres de temperamento vacilante que temen tomar decisiones.
    
En la vida práctica, frecuentemente es difícil determinar si un candidato en particular es digno o indigno porque parece haber poco para juzgar adecuadamente, en especial en elecciones locales o municipales. No se sigue de aquí que todo Católico sea el mejor hombre para el cargo y que todo acatólico no; ni que todo Católico promoverá el interés del bien común del estado y de la religión y que todo acatólico no. Aun si un hombre es de carácter excelente en su vida privada, no necesariamente se probará competente en el cargo público. A veces también, como señaló San Roberto en De láicis [c. 4, p. 7] los denominados malos gobernantes pueden hacer más bien que daño, como Saúl y Salomón. Es mejor para el eatado tener un mal gobernante que no tener ninguno, porque donde no hay gobernante el estado no puede sobrevivir, como observó el sabio Salomón: “Por falta de gobierno se arruina el pueblo” [Prov. 11:14].
    
Ordinariamente, cuando están corriendo candidatos indignos para un cargo, un ciudadano no tiene la obligación de votar por ellos. De hecho, no le estaría permitido votar por ellos si hubiese una forma razonable de elegir un hombre digno, bien organizando otro partido, usando el método “write in” [escribir el nombre de un candidato en el espacio establecido para ello en la boleta electoral, N. del T.], o por cualquier otro medio legal. Por otra parte, sería lícito votar por un hombre indigno si la elección fuera sólo entre o en medio de candidatos indignos; y puede incluso ser necesaria para votar por determinado candidato indigno (si la votación fuera limitada por tales personalidades) y aun por uno que le representaría daño a la Iglesia, dado que la elección fuera sólo escoger de entre hombres indignos y votar por el menos indigno impediría la elección de otro más indigno.
     
Puesto que el acto de votar es bueno, es lícito votar por un candidato indigno siempre que haya una causa proporcional entre el mal hecho y el bien perdido. Esta consideración mira simplemente al acto de votar en sí mismo, y no considera otros factores como el escándalo, alentar a hombres indignos, y una mala influencia sobre los votantes. Obviamente, si estuvieran presentes uno o todos estos factores, la causa exonerante para votar por un candidato indigno tendría que ser proporcionalmente más grave [“Casi todos los teólogos modernos admiten que elegir a un hombre que uno considere malo no es algo intrínsecamente malo, y por ende a veces puede ser permitido per áccidens a fin de evitar males mayores” Prümmer, Manuále theologíæ morális, 2, 604].
    
Lehmkuhl dice que nunca está permitido absolutamente votar por un hombre de malos principios, pero hipotéticamente se puede permitir si la elección es entre hombres de malos principios. Entonces uno debería votar por el que es menos malo (1) si hace conocida la razón de su elección; (2) si la elección es necesaria para excluir a un candidato peor [Compéndium, 343]. El mismo autor en su Casus consciéntiæ presenta el argumento general, añadiendo que no debe haber aprobación del hombre indigno o de su programa [1, 729].
     
Tanquerey declara que si el voto es entre un socialista y otro liberal [el “liberal” estadounidense es progresista, mientras que el liberal clásico europeo es “libertario” en Estados Unidos, N. del T.], el ciudadano puede votar por el menos malo, pero deberá declarar públicamente por qué está votando de esta forma, para evitar cualquier scándalum pusillórum [esto es,  evitar escandalizar a los más débiles en la Fe] [Synópsis theologíæ morális et pastorális, 3, 981]. Prümmer dice lo mismo [Manuále theologíæ morális, 2, 604]. Con todo, actualmente en Estados Unidos y en otros países donde el sufragio es secreto, no parece necesario declarar la manera. de votar.
    
Varios autores, incluyendo Ubach, Merkelbach, Iorio, Piscetta-Gennaro, y Sabetti-Barrett permiten la cooperación material en la elección de un candidato indigno cuando hay dos hombres indignos corriendo para el cargo. Ubach agrega este punto: (1) No debe haber cooperación en el mal que el hombre traiga a la sociedad después de asumir el cargo; (2) El voto no debe ser tomado como una aprobación del candidato o de su indignidad. Merkelbach declara que tal cooperación puede ser lícita per áccidens si no hay esperanza que se elijan hombres buenos sin votar por los malos en la misma elección.
     
Puede resaltarse como un punto práctico que a veces un ciudadano puede tener que votar por un hombre indigno a fin de votar por uno digno, v. g., cuando la gente tiene que votar íntegro por el partido, al menos en una elección primaria donde no está permitido el “voto mixto”. Sin embargo, el bueno que gane debe superar al mal que se evite, o al menos ser igual a él.
    
Genicot en su Casus [Casus consciéntiæ, 138], presents el caso de una elección entre un liberal y un comunista. Para evitar el escándalo, el ciudadano deberá dar las razones para votar por el liberal. Uno no apoya al candidato malo, sino que simplemente aplica el principio del doble efecto. Este autor también dice que una persona puede usar una reserva mental al prometer el voto a un hombre indigno.
     
El cardenal Amette, Arzobispo de París, implica la licitud de votar por un candidato indigno cuando escribe sobre votar por el menos digno. Él escribe: “Sería lícito elegirlos como candidatos a quienes, aunque no satisfagan completamente todas nuestras legimas demandas, nos llevarian a esperar de ellos una línea de conducta útil para el país, en vez de mantener vuestros votos a aquellos cuyo programa sería más perfecto, pero cuya derrota casi segura abriría la puerta a los enemigos de lo religioso [sic] y del orden social” [John A. Ryan y Francis Boland, Principios Católicos de la Política, 207-208].
     
Así podemos decir que está permitido votar por candidatos indignos (esto es, dar cooperación material) si estos son la única clase de hombres en las listas de elecciones; a fin de excluir los más indignos; a fin de asegurar la elección de uno que es en alguna forma indigno en vez de votar por un buen hombre cuya derrota es cierta; y cuando la lista está mezclada conteniendo tanto hombres dignos como indignos, tanto que un ciudadano puede votar por el primero solo si vota por el último al mismo tiempo. (Rev. TITUS CRANNY SA, The Moral Obligation of Voting (La obligación moral de votar) [Washington, D.C.: The Catholic University of America Press, 1952], págs. 93-96; cursivas agregadas).
    
Al final de su disertación, el P. Cranny presenta un resumen de once puntos de sus tesis y hallazgos, de los cuales citaremos el último ítem, que sirve como un buen recordatorio sobre cuán seriamente debe un ciudadano consuderar su obligación de votar:
A fin de votar inteligentemente, el ciudadano debería adquirir un conocimiento razonable sobre los principios de la votación, de los candidatos, y los asuntos sometidos a elección. Debe usar cualquier medio que le ayude a votar sabiamente, como las organizaciones, mítines, y similares. (Íbid., pág. 135)

Están disponibles aquí más apartes del libro del P. Cranny.
    
Esperamos que este haya sido un resumen esclarecedor sobre los puntos más importantes pertenecientes a la teología de la Iglesia Católica con relación a la moralidad del voto.

jueves, 1 de octubre de 2020

SOBRE BECCIU (Y BERGOGLIO)

Noticias tomadas de GLORIA NEWS.
   
1º PREPARAN JUICIO EN EL VATICANO CONTRA GIOVANNI ANGELO BECCIU
   
Becciu “modo padrino”
   
El tribunal vaticano está preparando el juicio contra el cardenal Giovanni Angelo Becciu Curzu, cinco de sus colaboradores y el ex director de la Autoridad de Información Financiera, escribe el 28 de septiembre el sitio web Abc.es.
   
La justicia vaticana es conocida por ser notoriamente corrupta e ineficiente. Según la Oficina de Prensa vaticana, Gianluca Perone, abogado y profesor de derecho comercial en la Universidad Tor Vergata, de Roma, fue elegido como tercer fiscal público (los otros dos son Gian Piero Milano y Alessandro Diddi).
   
El proceso se abocará a la inversión inmobiliaria londinense en la Avenida Sloane, realizada por la Secretaría de Estado de la cual Becciu era responsable en tercer lugar, después del cardenal Parone y de Francisco.
   
También están acusados cinco ex funcionarios vaticanos, entre ellos el padre Mauro Carlino, ex secretario de Becciu.
    
Francisco utilizó a Becciu durante años como su sicario, quien no tuvo ningún respeto por la decencia o la fe.
  
     
2º NO FUE PELL, SINO PERLASCA, EL QUE DERRIBÓ A BECCIU
Monseñor Alberto Perlasca suministró documentación en febrero que incriminó al cardenal Becciu, escribe el 30 de septiembre el sitio web LaStampa.it.
  
Mons. Alberto Perlasca en sus días de gloria (nombramiento como ciudadano honorario de Greccio, 7 de Octubre de 2018. Perlasca es el cuarto en pie).
    
Durante años, Perlasca fue la cabeza de la oficina administrativa de la Primera Sección de la Secretaría de Estado, la cual administra casi 700 millones de euros.
    
En agosto de 2019 él fue repentinamente transferido al tribunal de la Signatura Apostólica y posteriormente fue despedido.
   
Becciu podría ser acusado no sólo por malversación, sino también por favorecer a su familia y por complicidad. Un caso sería el del abogado Nicola Squillace (de la firma legal Libonati Jaeger) que recibió 200.000 euros por la tarea de un asesoramiento jurídico genérico y más de 150.000 euros por una serie de profesionales señalados por él.
   
Inmediatamente después emitió otra factura por 364.000 euros, que el Vaticano se negó a pagar. Sin embargo, Squillace logró sortear el veto e incluso recibir 17.000 euros más. Un total de 711.000 euros fueron absorbidos por inexplicables servicios de consultoría.
   
El empresario italiano Gianluigi Torzi, a quien el Vaticano arrestó el junio, facturó 5 millones de euros como consultor por otras transacciones inmobiliarias propuestas al Vaticano:
- un hotel en el área de San Siro, en Milán
- un palacio en Plaza Cavour,
- un palacio en la 5ª Avenida, en Nueva York
- un hotel para la Exposición de Dubai.
   
No se trata solamente del edificio Harrods en la Avenida Sloane, en Londres, sino que la Secretaría de Estado del Vaticano habría invertido también otros 100 millones de libras esterlinas en pisos de lujo en Londres, en la Plaza Cadogan y en Knightsbridge.
  
3º LA CUENTA DE LIBRE DISPOSICIÓN DE BERGOGLIO POR £20’000.000
  
«Me chorrearon la guita secreta, ¡LPQMP! Ahora me salió trucho el discurso de la pobreza».
  
En medio de las actuales revelaciones sobre las finanzas del Vaticano, LaRepubblica.it escribe sobre una cuenta bancaria de £20 millones (¡!) que está a disposición de Francisco para “uso discrecional”.
  
Portada del diario La Repubblica (30 de septiembre de 2020)
   
En este contexto, el anti-cristiano LaRepubblica.it cultiva el mito que Francisco es un pequeño gorrión paciente, misericordioso e inocente rodeado por buitres que lo engañan.
   
Sin embargo, MarcoTosatti.com (30 de septiembre) pregunta por qué el pauperista, igualitarista, migracionista y ecologista Francisco tiene tan gruesa suma de dinero a su disposición. Tosatti también quiere saber de dónde viene la suma y por qué está en libra esterlina.
   

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE BORJA

Novena dispuesta por un devoto del Santo a comienzos del siglo XVIII; y tomada del libro Vidas de los Santos de la Compañía de Jesús. Puede rezarse en cualquier momento del año, especialmente en preparación a su fiesta el 10 de Octubre, o nueve días antes del 7 de Mayo, cuando San Francisco de Borja se convirtió y desengañó del mundo y sus honras vanas.
   
NOVENA A SAN FRANCISCO DE BORJA, DUQUE DE GANDÍA Y TERCER GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
 
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo firmemente la enmienda, ofreciendo confesarme y apartarme de las ocasiones de ofenderos, y espero me perdonareis por los infinitos méritos de vuestra preciosa Sangre, dándome auxilios para perseverar en gracia hasta la muerte. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Glorioso San Francisco de Borja, si es para gloria de Dios, honra vuestra, y bien de mi alma, alcanzadme del Señor lo que os pido en esta Novena; y si no, encaminad mi petición a Dios, para que en mí y en todos se cumpla la Divina voluntad. Amen.
  
DÍA PRIMERO – 1 DE OCTUBRE
ORACIÓN
Dios y Señor de los Ángeles, cuya pureza conservó vuestro Siervo San Francisco de Borja entre los peligros de la juventud, de la abundancia y de los halagos de la Corte; por los méritos de estos celestiales espíritus, y de esta angelical alma, os suplico, Dios mío, conservéis la pureza de mi cuerpo y alma, y me concedáis el favor que os pido por intercesión de San Francisco de Borja. Amén.
   
Aquí se rezarán tres Padre nuestros y tres Ave Marías con un Gloria Patri.
   
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Santísimo y amoroso Padre San Francisco de Borja, grande por naturaleza en la tierra y mayor por vuestra humildad en el Cielo, ejemplo de príncipes y señores, guía de sacerdotes y maestros, modelo de religiosos y prelados, celosísimo del bien de las almas, y a quien Dios ha concedido especial gracia para desterrar las enfermedades, para apaciguar las discordias, conservar el honor y recobrar la buena fama, para aplacar los terremotos y librar de sus daños a tantos pueblos y ciudades que os invocan por su protector y Patrono; a vos acudo, Padre mío, para que como tan amante de María Inmaculada, y de Jesús Sacramento, intercedáis por mí, alcanzándome el perdón de mis pecados, e imitación de vuestras virtudes, hasta gozar de Jesús y María por medio de una santa muerte, y que en vida logre la gracia que os pido por medio de esta Novena, si ha de ser para gloria de Dios y vuestra. Amén.
 
Antífona: He aquí el hombre que despreció el mundo, y triunfando de las cosas terrenas, conquistó con sus obras y palabras las riquezas del Cielo.
℣. El Señor condujo al Justo por caminos rectos.
℟. Y le mostró el reino de Dios.
  
ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, premio y ejemplar de la verdadera humildad, te rogamos que, así como hiciste al bienaventurado San Francisco imitador tuyo glorioso en el desprecio de los honores terrenos, por su imitación, nos concedas participar de su misma suerte en la Gloria. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
       
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 2 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Dios y Señor de los Arcángeles, en cuyo coro halló cabida vuestro siervo San Francisco de Borja entre los peligros de joven, noble y hermoso, y se consagró por medio de su humildad y penitencia a ser más grande en los cielos que en la tierra; por los méritos de estos soberanos espíritus, y el de vuestro grande y humilde Siervo San Francisco de Borja, os suplico me deis gracia para que en los peligros del mundo os sirva y ame hasta gozar de vos en el cielo. Amén.
   
Se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías con un Gloria Patri. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA TERCERO – 3 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Dios y Señor de los Tronos, que hicisteis trono de vuestra gracia a San Francisco de Borja en el estado del santo matrimonio, disponiendo que en Borja hicieran asiento todas las virtudes para ser ejemplo de ellas en todos los estados; por sus méritos y de este vuestro siervo os suplico, que mi alma descanse en solo Vos, y sea trono de vuestra mayor gloria todos los días de mi vida. Amén.
   
Se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías con un Gloria Patri. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA CUARTO – 4 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Dios y Señor de las Dominaciones, que concedisteis a San Francisco de Borja dominar sobre su voluntad y pasiones, cuando entre las glorias del mundo atraía los corazones humanos a vuestro servicio sin faltar al de los reyes de la tierra; por estos altísimos espíritus, y por las singulares virtudes de San Francisco de Borja, concededme, Señor, que los bienes y honores de esta vida nunca me dominen de manera que me aparten del fin para el cual me habéis criado. Amén.
   
Se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías con un Gloria Patri. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA QUINTO – 5 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Dios y Señor de los Principados, quinto coro de los príncipes del cielo, a donde ascendió vuestro humilde siervo San Francisco de Borja, que despreciando el principado de la tierra, se consagró al estado religioso, para milagro de príncipes y esclavo de los hombres; por los merecimientos de estos espíritus y del humilde San Francisco de Borja, os suplico, Señor, que en tanto use yo de la nobleza, sabiduría y poder del mundo, en cuanto contribuyan a vuestra gloria y bien de mi alma. Amén.
   
Se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías con un Gloria Patri. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA SEXTO – 6 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Dios y Señor de las Potestades, de que os servís para empresas de vuestra gloria; y en este coro colocasteis al grande San Francisco de Borja, para que como potestad del cielo rindiera a las del infierno, a las borrascas del aire y temblores de la tierra; por estas Potestades, y por el poder que comunicasteis a vuestro caudillo San Francisco de Borja, os suplico, Señor, mitiguéis vuestros rigores en los terremotos, y me deis tiempo para una muerte ajustada a las divinas leyes. Amén.
   
Se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías con un Gloria Patri. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA SÉPTIMO – 7 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Dios y Señor de las Virtudes, séptimo orden de vuestros Ángeles, que os servisteis de San Francisco de Borja en el orden sacerdotal para que, como Virtud vuestra, arrojara demonios de los cuerpos, y pecados de las almas, obrando siempre singulares maravillas: por los méritos de estos espíritus, y por la devoción que San Francisco de Borja tuvo al Augusto Sacramento, fuente de todas las virtudes, os suplico encendáis en mi alma el fuego del Espíritu Santo, para que como Virtud del cielo atraiga las almas a vuestro divino servicio, y logre la gracia que comunican los Santos Sacramentos. Amén.
   
Se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías con un Gloria Patri. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA OCTAVO – 8 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Dios y Señor de los Querubines, cuyo nombre significa sapientísimos, y cuya sabiduría aprendió y practicó San Francisco de Borja, doctor de ciencias y virtudes; por los méritos de los Querubines, y de San Francisco de Borja, que se aplicó con tesón a las artes sin olvidar las virtudes ni la perfección religiosa, os suplico, Padre de las luces, me comuniquéis la verdadera sabiduría, alumbréis mi entendimiento para conoceros, y encendáis mi voluntad para amaros eternamente. Amén.
   
Se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías con un Gloria Patri. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
     
DÍA NOVENO – 9 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Dios y Señor de los Serafines, espíritus que en vuestro amor se abrasan y encienden a las almas; vos sabéis lo que el Serafín San Francisco de Borja se abrasó en vuestro amor, y lo comunicó a todos con su doctrina y ministerios, enviando al nuevo mundo apostólicos varones para convertir los infieles, y para llevar al cielo a sus devotos los libra de los peligros de cuerpo y alma; por los merecimientos de estos abrasados espíritus, y del serafín San Francisco de Borja, os suplico me libréis de los riesgos de esta vida, y me llevéis a gozar de Vos en el cielo, en donde os ame y alabe por todos los siglos. Amén.
   
Se rezan tres Padre nuestros y tres Ave Marías con un Gloria Patri. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.