lunes, 4 de noviembre de 2019

NOVENA EN HONOR A SAN DIEGO DE ALCALÁ

Novena compuesta por el bachiller don Luis de la Peña, sacerdote del Arzobispado de Puebla de los Ángeles, y publicada con las debidas licencias en Ciudad de México por la viuda de Miguel de Rivera y Calderón, y en Puebla por Manuela de la Ascensión Cerezo, viuda de Miguel de Ortega y Bonilla, en 1734.
  
NOVENA DEL GLORIOSO SAN DIEGO DE ALCALÁ
  
  
Hecha la Señal de la Cruz y dicho con todo afecto el Acto de Contrición, se dirá la siguiente Oración preparatoria, que sirve para todos los días.
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén. 
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, y de restituir y satisfacer si algo debiere: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
   
ORACIÓN PREPARATORIA
Omnipotente y misericordioso Dios, que con altísima providencia adornaste al Bienaventurado San Diego con las joyas preciosas de todas las virtudes, disponiendo su alma con el rocío de la Divina gracia, concédenos mediante sus piadosos ruegos, que nosotros dispongamos nuestro corazón, a imitación suya, con la pureza de la vida, con la guarda de la divina ley, y ajustamiento a las obligaciones de nuestro estado, para que siguamos el Ejercicio santo de las virtudes, y en particular las que más necesitamos y pedimos en esta Novena, en las cuales deseamos y queremos perseverar con nuestra ayuda, hasta que merezcamos ser colocados en la celestial Jerusalén de la gloria.
  
DÍA PRIMERO - 4 DE NOVIEMBRE
DE LA HUMILDAD DE SAN DIEGO
Como la humildad es el cimiento de todas las Virtudes, este día tendrás muy presente la profundísima humildad de nuestro Santo. SIempre sintió de sí bajamente, a ninguno se antepuso, mientras más favores recibía de Dios, más indigno de ellos se reconocía, jamás entró en su corazón la soberbia, y tanto practicó la escuela de la humildad, que en el artículo de su muerte, pidiéndole los Religiosos que los encomendase a Dios, respondió al contrario, diciendo: «Rogad vosotros al Señor por mí, para que por vuestras Oraciones consiga yo su misericordia»: Imita en cuanto pudieres la humildad de San Diego. y no olvides la sentencia de San Gregorio, que dice: «Que más pobre es un alma sin humildad, que un pobre sin vestido».

Entre día repetirás lo siguiente: «Si no te ejercitas en la humildad, no tendrás Virtud ni Santidad».
  
Rezarás tres veces el Padre Nuestro y Ave María gloriados, y dirás la siguiente Oración:
Dios de los humildes, que por el amor de los hombres bajaste desde el Cielo a la tierra a plantar la escuela de la humildad, para que todos aprendiéramos de ti a ser mansos y humildes de corazón, humildemente rendidos te suplicamos que se estampe en nosotros el propio conocimiento y la verdadera humildad, que consiste en conocerte a Ti y conocer nuestra miseria, como lo practicó toda su vida tu amado Siervo el gloriosísimo San Diego: y pues oyes benigno las súplicas de los humildes, mediante su intercesión, apaga en nosotros el espíritu de la soberbia y de la ambición, infúndenos el espíritu de la verdadera humildad, para que siguiendo el camino del abatimiento y abrazando el propio desprecio, después de esta vida merezcamos conseguir los premios que tienes prometidos a los humildes en la gloria. Amén.
  
Al fin de esta oración, y la de cada día, rezarás tres Credos por las Almas del Purgatorio, y por los que están en pecado mortal.
   
℣. Ruega por nosotros, bienaventurado San Diego.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
   
ORACIÓN
Dios omnipotente y eterno, que por admirable disposición eliges lo débil del mundo para confundir a los fuertes, concede propico a nuestra humildad, que por las pías súplicas de tu Confesor el bienaventurado San Diego, merezcamos ser sublimados a la gloria perenne en los cielos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO - 5 DE NOVIEMBRE
Por la señal
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
DE LA POBREZA DE SAN DIEGO
La voluntaria renuncia y desprecio de las cosas del mundo es el centro de la Pobreza Evangélica, y tan estrechamente se abrazó con ella el Bienaventurado San Diego, que mirando todas las cosas del mundo como estiércol y basura, todos lo veneraban como norma y dechado de la altísima pobreza, que inviolable guardó hasta la muerte, pidiendo con humildes súplicas que lo enterrasen con el saco más vil y despreciado que hubiera en el Convento: Aprendan aquí las almas religiosas a desnudarse de todo lo supérfluo, ciñéndose a solo lo necesario, que lo que no lo es, sobra en la vida y daña en la hora de la muerte; y los que viven en el mundo, no peguen el corazón a los bienes terrenos que se consiguen con trabajo, se poseen con temor, y se pierden con sentimiento.
   
Repetirás entre día este punto: «Vestidos pobres de trecho en trecho, son encomiendas de Cristo en un Religioso pecho».
  
Rezarás tres veces el Padre Nuestro y Ave María gloriados, y dirás la siguiente Oración:
Amorosísimo Jesús, Dulce Esposo de nuestras almas, que siendo poderoso y rico te hiciste pobre por nosotros, naciendo pobre, viviendo pobre y muriendo pobre, y tan pobre, que vistiendo al Cielo con nubes, a la tierra con flores y a los animales con pieles, quisiste morir desnudo en una Cruz, y teniendo necesidad de un poco de agua, no tuviste ni una gota de agua para suplir tu necesidad: Por esta suma pobreza y desamparo, y por los méritos del humilde, pobre y grande imitador tuyo San Diego, te pedimos y suplicamos que infundas en nosotros el amor, a la Santa Pobreza, el desprecio de las cosas del mundo y la desnudez de todo afecto terreno, para que renunciándolo todo por tu amor, nos llenemos de las Santas Virtudes, y de las copiosas abundancias de tu gracia. Amén.
  
Al fin de esta oración, rezarás tres Credos por las Almas del Purgatorio, y por los que están en pecado mortal. La Oración la dirás todos los días.

DÍA TERCERO - 6 DE NOVIEMBRE
Por la señal
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
DE LA OBEDIENCIA DE SAN DIEGO
La Obediencia, como dice San Ambrosio, es el fundamento de las otras virtudes, y en este particular resplandeció tan admirable nuestro amado San Diego, que reconociendo la suavísima paz que infunde en el alma la Obediencia, con mucho gusto y amor obedecía en todo porque miraba en las voces de los Superiores la voluntad y gusto de Dios: Saquen de aquí las Almas espirituales una total abnegación de la propia voluntad, para ir seguras en el camino de la Virtud, y acuérdense de lo que dice el padre Miguel Godínez: «Religioso que de la Obediencia no tiene estimación, muestra que es falsa, o flaca, su perfección».
   
Ten presente hoy esta sentencia: «Espíritu voluntarioso trabaja mucho y merece poco».
  
Rezarás tres veces el Padre Nuestro y Ave María gloriados, y dirás la siguiente Oración:
Señor y Dios Omnipotente, que para nuestro ejemplo y para nuestra imitación empleaste toda tu vida en el mundo a vivir sujeto y obediente hasta la muerte, haciendo en todo la voluntad de tu Eterno Padre: por esta santa y humildísima resignación, y por la rendida sujeción con que te agradó tanto el glorioso San Diego, imploramos y pedimos a tu piedad que nos hagas en todo muy obedientes, que nos asistas para quebrantar en todo nuestra propia voluntad, para que mirando en los Superiores que nos mandan tu Santísima voluntad, gusto y agrado, caminemos seguros por las sendas de la Virtud, hasta verte y gozarte para siempre en el Cielo. Amén.
  
Al fin de esta oración, rezarás tres Credos por las Almas del Purgatorio, y por los que están en pecado mortal. La Oración la dirás todos los días.

DÍA CUARTO - 7 DE NOVIEMBRE
Por la señal
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
DE LA CASTIDAD DE SAN DIEGO
La preciosísima Joya de las Virtudes es la Castidad, que asemeja las almas con los Ángeles, como sucedió con nuestro purísimo San Diego, que mirando la Castidad y pureza del corazón como singular ornato de su espíritu, la conservó de manera que no se le daba otro nombre a su vida que vida de Ángel, y vida en quien vivía como en su templo el Espíritu Santo. Esta altísima Pureza de cuerpo y espíritu convida y exhorta a las almas para que conserven intacta la Castidad dedicada y consagrada a Dios, mortificando los sentidos y huyendo de aquellas ocasiones y concurrencias que saben por experiencia les sirven de inquietud y perturbación.
   
Nota con cuidado el siguiente aforismo: «Regalar mucho el cuerpo y guardar Castidad, es juntar las tinieblas con la claridad».
  
Rezarás tres veces el Padre Nuestro y Ave María gloriados, y dirás la siguiente Oración:
Dios Omnipotente, amador de la Castidad, que quisiste ser el Autor de la Escuela de la Pureza, facilitando el uso de esta virtud cuando bajaste al purísimo vientre de María Santísima Nuestra Señora, eligiéndola para tu Madre, por Virgen; con todo rendimiento te pedimos, interponiendo la Inmaculada Pureza de nuestra Patrona María, y los ruegos de nuestro purísimo Abogado San Diego, que nos concedas los auxilios de tu gracia para que conservemos la virtud de la Castidad en el cuerpo y en el espíritu; aparta de nosotros todos los vanos e inmundos pensamientos, líbranos de las diabólicas perturbaciones, desnúdanos de todo afecto terreno; que de esta suerte, teniendo el corazón puro y limpio, colocaremos en el Cielo nuestros deseos, mientras conseguimos, como lo esperamos, alabarte en la compañía de los Ángeles en la Patria Celestial. Amén.
  
Al fin de esta oración, rezarás tres Credos por las Almas del Purgatorio, y por los que están en pecado mortal. La Oración la dirás todos los días.

DÍA QUINTO - 8 DE NOVIEMBRE
Por la señal
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
DE LA OBSERVANCIA RELIGIOSA DE SAN DIEGO
La vida de un alma Religiosa sin observar los votos y la Regla, ni es religiosa ni secular, sino una quimera, o una vida monstruosa, como dice San Bernardo, porque quien así vive, ni es Eclesiástico ni es Lego. El Lego humilde, y uno de los Religiosos más estrechos y observantes fue San Diego, pues en la Religión de la Observancia más estrecha, olvidado del mundo y embebido sólo en el fin de su Santa Vocación, de suerte se aplicó a la guarda de las Constituciones y Reglas, que en toda su vida religiosa, ni en un punto ni en un ápice faltó a ellas. Ápices de la perfección son los puntos de la Regla, y a quien profesa estado de aspirar a la perfección, es muy obligatoria de la Regla la Observancia. Procure el alma religiosa en todo lo posible de sus fuerzas, ceñirse a lo que profesó para tener vida verdaderamente Religiosa; y los que viven en el siglo acaben de entender que sin Observancia de la divina ley no hay salvación.
   
Imprime en tu corazón este versito: «El cumplir cada uno con su obligación, es caminar derecho a la perfección».
  
Rezarás tres veces el Padre Nuestro y Ave María gloriados, y dirás la siguiente Oración:
Jesús Inmenso, que siendo Supremo Legislador, dijiste que no habías venido a derogar la Ley sino a cumplirla, y quisiste para nuestra enseñanza vivir en la tierra sujeto a la voluntad, preceptos y mandatos de tu Eterno Padre, siendo la Observancia de sus divinas leyes y la continua meditación de tu Corazón dulcísimo, concédenos, pues eres Maestro, Regla y guía para la dirección de nuestras conciencias, que siguiendo tus santos consejos, y abrazando la imitación del Observantísimo San Diego, no nos apartemos un punto de tu Divina Ley, de tus Santos Mandamientos, ni del cumplimiento de las Obligaciones de nuestro estado, para que de esta suerte guardando en nuestros corazones tus celestiales mandatos, la misma Santa Observancia nos guíe y dirija al seguro puerto de la Eterna Salvación. Amén.
  
Al fin de esta oración, rezarás tres Credos por las Almas del Purgatorio, y por los que están en pecado mortal. La Oración la dirás todos los días.

DÍA SEXTO - 9 DE NOVIEMBRE
Por la señal
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
DE LA MORTIFICACIÓN DE SAN DIEGO
La mortificación es escudo con que se defiende y guarda la vida devota, que como dice el Padre Miguel Godínez en los Aforismos para los principiantes: «Disciplinas, cilicios y aspereza corporal son las primeras alhajas para la vida espiritual», y en los Aforismos acerca del desamparo añade: «El penitente que se descuida en sus mortificaciones, aunque tenga muerta la carne tiene vivas las pasiones»; la práctica de estas y otras espirituales Sentencias puede ver copiada la devoción en el penitente y austerísimo San Diego con ayunos continuos, con continuos cilicios, con ásperas y rigurosas disciplinas, castigaba su cuerpo siendo inculpable su vida; y hasta por las culpas ajenas hacía terribles penitencias: las que debe ejecutar quien ha ofendido a Dios mucho, y le ha desagraviado nada o poco, considérese despacio, y medítese con atención.
  
§ Hoy se tomará disciplina, se usará el cilicio, y se podrá hacer el ayuno voluntario, no habiendo inconveniente, y se tendrá particular cuidado en mortificar los sentidos, y en llevar con paciencia cuanto se ofreciere de tribulaciones.
   
Mira lo que te dice la Sentencia siguiente: «Sin la escoba de la Penitencia, raras veces se trae pura y limpia la conciencia».
  
Rezarás tres veces el Padre Nuestro y Ave María gloriados, y dirás la siguiente Oración:
Oh Pacientísimo Jesús, cuya vida fue un continuado martirio, un perpetuo trabajo y una continua mortificación, desde el vientre de María al Pesebre, del Pesebre huyendo a Egipto, de Egipto a  la Peregrinación, de la Peregrinación a la Pasión, de la Pasión a la Cruz, de la Cruz a la Muerte, y de la Muerte a la Sepultura. Por esta tu preciosa vida mortificada por los dolores, afrentas, azotes, injurias, oprobios y martirios que con tanto amor padeciste por nosotros, te pedimos rendidamente que nos infundas el espíritu de la mortificaión, como se lo concediste al Penitente San Diego, para que lloremos nuestras culpas, castiguemos nuestros pecados, sintamos nuestra suma ingratitud, y para que imprimamos en nuestras almas tu dolorosa Pasión, que nos traiga continuamente crucificados al mundo, negados a nuestro amor propio, y solo vivos para padecer mucho por ti, pues Tú quisiste morir por amor nuestro: así sea mediante tu divina asistencia, y mediante la poderosa actividad de tu gracia. Amén.
  
Al fin de esta oración, rezarás tres Credos por las Almas del Purgatorio, y por los que están en pecado mortal. La Oración la dirás todos los días.

DÍA SÉPTIMO - 10 DE NOVIEMBRE
Por la señal
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
DE LA ORACIÓN Y CONTEMPLACIÓN DE SAN DIEGO
La Oración es alma de la Vida Espiritual, y todos los bienes y dones celestiales están virtualmente encerrados en la Oración: cómo se empleó en este Santo Ejercicio el Bienaventurado San Diego, apenas se podrá apuntar: con las alas de la Oración continuamente volaba San Diego para el Cielo, y abstraído de todo lo terreno, vivía metido todo en DIos con quien tenía suavísimos coloquios, y en quien aprendía tan altos y tan soberanos documentos, que los hombres más doctos se admiraban de oír en su boca (siendo lego, y al parecer rudo) la noticia de las más graves cuestiones, y los puntos de la más elevada enseñanza espiritual, verificándose en nuestro Santo lo que dice David: «Bienaventurado aquel a quien tú enseñares». Quien desea aprender la Divina Sabiduría, no deje el camino de la Oración, aunque sea a costa de sufrir sequedades y vencer repungancias, que al fin, perseverando, se consigue.
  
§ Media hora de Oración, fuera de la ordinaria, tendrás este día, y sea materia de esta la Oración del Huerto, considerando a Cristo perseverando en la Oración, aun cuando estaba más lleno de tedios y desamparos, para que tú aprendas a perseverar en la Oración aunque no sientas dulzura.
   
Asienta en tu corazón este Desengaño: «Quien quiere en la Oración no estar distraído, calle entre día, y ande recogido».
  
Rezarás tres veces el Padre Nuestro y Ave María gloriados, y dirás la siguiente Oración:
Jesús, Maestro y director de nuestras almas, que piadoso nos enseñaste el Santo Ejercicio de la Oración, encargándonos la perseverancia cuando dijiste: «Conviene siempre orar y no desfallecer», humildemente pedimos por las terribles agonías que padeciste en el Huerto, y por la Oración prolija quue en él ejercitaste, que nos concedas el Don de la Santa Oración, el trato y comunicación con las cosas celestiales, como se lo concediste a tu amado Siervo el Glorioso San Diego, para que apartando el corazón de las cosas inferiores y terrenas, nuestra vida sea toda celestial, pensando siempre y meditando en Ti, hasta que merezcamos contemplar tu belleza y hermosura en la gloria. Amén.
  
Al fin de esta oración, rezarás tres Credos por las Almas del Purgatorio, y por los que están en pecado mortal. La Oración la dirás todos los días.

DÍA OCTAVO - 11 DE NOVIEMBRE
Por la señal
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
DEL AMOR DE SAN DIEGO
El Amor a Dios no sólo es el fin de la Oración, sino el de toda la vida: por la Oración y contemplación logró el Bienaventurado San Diego el encenderse en el Amor de Dios y del prójimo; y es indecible uno y otro amor, lean su vida, y hallarán que en honra y gloria de Dios, y en bien y utilidad de los prójimos, se ejercitó nuestro Santo en todas las obras de caridad, llorando por los pecadores, socorriendo a los pobres, curando los enfermos, corroborando y solicitando a los recién convertidos, que por eso se fue a las Islas Canarias, y en fin, fue todo para Dios y sin perder a Dios de vista, fue todo para todos. Aprende de nuestro Santo a ejercitarte en el Amor de Dios y del prójimo, procurando la paciencia y la benignidad, venciendo la emulación, y no buscando lo propio tuyo, sino lo que es de la honra y gloria de Dios, que esos son los principales efectos de la Caridad.
   
Las veces que pudieres, repetirás esta Máxima: «Quien tuviere mucha luz, amará mucho a Jesús, y no huirá de su Cruz».
  
Rezarás tres veces el Padre Nuestro y Ave María gloriados, y dirás la siguiente Oración:
Amantísimo Dios y Señor nuestro, cuya ardiente Caridad se manifiesta en los beneficios de la Creación, Redención y Conservación, y en los demás particulares y universales que cada día recibimps de tu divino amor, nunca pagado ni correspondido de nuestra proterva ingratitud; por que te amemos como debemos amarte, infunde en nuestros corazones una centella de tu fervoroso incendio, para que inflamado nuestro espíritu, todas nuestras operaciones sean en tu amor y para tu amor, como lo practicó tu Amantísimo y devoto San Diego, por cuyos méritos esperamos conseguir el Amor que deseamos tenerte en esta vida, mientras nos trasladas a nuestra deseada patria, donde te amemos y te gocemos por toda la eternidad. Amén.
  
Al fin de esta oración, rezarás tres Credos por las Almas del Purgatorio, y por los que están en pecado mortal. La Oración la dirás todos los días.

DÍA NOVENO - 12 DE NOVIEMBRE
Por la señal
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
DE LOS MILAGROS Y FAVORES QUE HA HECHO SAN DIEGO
En su vida fue San Diego un milagro y un prodigio, y después de su muerte, continuó los prodigios y los milagros. El príncipe Carlos, hijo del Católico Rey Felipe II, estando casi muerto, con tocar el cuerpo de San Diego recuperó la salud; tres difuntos consiguieron la vida: los ciegos, los enfermos, los paralíticos y otros muchos molestados de varias enfermedades lograron el remedio. Y son, y han sido tantos los favores y milagros que ha hecho San Diego a sus devotos, que la Sata Iglesia afirma que son innumerables. A vista de esta general magnificencia, elige a San Diego por tu Patrón, y en todas tus necesidades, válete de su intercesión poderosa.
   
Para que te alientes a implorar la piedad milagrosa de San Diego, te convida la máxima siguiente: «Los favores divinos no quiebran la Caridad, antes conservan la unión, devoción y paz».
  
Rezarás el Rosario de cinco misterios y la Letanía de Nuestra Señora, y dirás la siguiente Oración:
Dios, admirable en tus Santos, y particularmente prodigioso en el Bienaventurado San Diego, por cuya intercesión has concedido a los que se valen de su patrocinio las misericordias a diluvios, y los favores a manos llenas: con todo rendimiento, postrados ante tu divina Majestad te pedimos y suplicamos, interponiendo los méritos de nuestro Abogado y Patrón San Diego, que apliques los oídos de tu piedad hacia nuestros ruegos, y a todos los que hemos ejercitado esta Novena, concédenos las Virtudes que hemos implorado en estos días: la Humildad, para vencer la soberbia; la Pobreza, para despreciar los bienes caducos de la tierra; la Obediencia, para vivir rendidos y sujetos a tu santa Voluntad; la Castidad, para conservar pureza en el cuerpo y en el espíritu; la Observancia de la Santa Ley, para ajustarnos a las obligaciones de nuestro estado; la Mortificación interior y exterior, para guarda y defensa de nuestras almas; la Oración y contemplación para conocerte y servirte; el Amor divino tuyo, para no amar ni querer otra cosa fuera de Ti; y por último haznos participantes de los favores que ejercita nuestro Patrón y en sus devotos, para que todos los que nos valemos de su patrocinio, experimentemos el remedio de todss nuestras necesidades espirituales y temporales, y en particular lo que deseamos y pedimos en esta Novena: Mira también, Señor, con ojos de misericordia a tu amada Esposa la Iglesia Santa; quebranta la perfidia de los herejes, convierte a los infieles al conocimiento de nuestra Santa Fe; dales paz y concordia a los Príncipes Cristianos, y a todos los pecadores redúcelos a verdadera penitencia, para que sirviéndote y amándote todos en esta vida, merezcamos gozarte en compañía de San Diego, por toda la eternidad de la gloria. Amén.
  
Al fin de esta oración, rezarás tres Credos por las Almas del Purgatorio, y por los que están en pecado mortal. La Oración la dirás todos los días.

2 comentarios:

  1. Muy agradecido por la elaboración y publicación de la Novena en honor a San Diego de Alcalá. Saludos fraternos de paz y bien.

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  2. BENDITO SEA MI DIOS TODOPODEROSO POR PERMITIRNOS HACER ESTA NOVENA A SAN DIEGO DE ALCALA. AMÉN

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