León XIV Riggitano-Prévost aceptó ayer martes 10 de Marzo dos renuncias de prelados en la Iglesia Católica Caldea.
El cardenal Luis Rafael I Sako, de 77 años, renunció como patriarca de Bagdad. Ha sido una de las voces cristianas más prominentes en Irak durante un período marcado por la guerra, la inestabilidad política y el dramático declive de la población cristiana del país.
Debido a sus controversiales declaraciones, el cardenal Sako ha enfrentado la oposición de varios obispos caldeos. En los últimos años, algunos obispos habrían boicoteado los sínodos y criticado su estilo de liderazgo, lo que llevó a una disputa inusualmente pública dentro de la jerarquía de la iglesia.
La segunda renuncia anunciada ayer es la del obispón Manuel Juan Chalita de la eparquía caldea de San Pedro Apóstol para el Oeste de Estados Unidos, en San Diego (California).
Su renuncia se produce en medio de una investigación penal en Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses han acusado al obispón de mala conducta financiera que involucra fondos de la iglesia. Ha comparecido ante el tribunal y, según se informa, se ha declarado inocente de los cargos.
Otros informes alegan que había visitado un burdel en Tijuana (México), y tenía una relación de vieja data con una mujer, con quien comparte una cuenta bancaria y propiedad.
El cardenal Sako fue el consagrante del obispón Chalita en 2015. Los dos tenían una amistad personal de vieja data, y Sako apoyó personalmente el nombramiento de Chalita como obispón en San Diego en 2017.
Además, el cardenal Sako se opuso enérgicamente a las peticiones de las autoridades vaticanas de que Chalita dimitiera. Según se informa, trató de reunir apoyo entre otros jerarcas caldeos para el obispón caldeo de San Diego.
El cardenal Sako también consideró transferir a Chalita a un papel administrativo dentro del Patriarcado caldeo en Bagdad, en caso de que no pudiera permanecer en San Diego.

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