miércoles, 11 de febrero de 2026

SAN CADMON, MONJE Y POETA

La historia de San Cadmon (o Cædmon) fue recogida por San Beda el Venerable, quien vivió en el monasterio cercano de Wearmouth en la siguiente generación. Él nos dice (Hist. Eccles., lib. IV, cap. XXIV) que Cadmon, cuyo nombre es tal vez celta (Katumandus, que “poni de batalla”), o un seudónimo hebreo o caldeo (קַדְמוֹן/Qadmon o 𒁾𒊕/Qudmu, “El antiguo”), fue primero asignado como un trabajador al monasterio doble de Whitby (Streoneshalh), fundado en 657 por Santa Hilda, amiga de San Aidano. Una noche, cuando los sirvientes del monasterio estaban reunidos alrededor de la mesa para la buena confraternidad, y el arpa pasaba de mano en mano, Cadmon, nada conocedor de poesía, dejó la compañía por vergüenza, como a menudo lo había hecho, y se retiró al establo, ya que había sido asignado esa noche al cuidado del ganado recogido. En cuanto se durmió, apareció delante de él en visión uno que lo llamó por su nombre, y lo invitó a cantar. “Yo no puedo cantar, y por eso abandoné la fiesta”. “Canta para mí, sin embargo, canta sobre la Creación”. Luego Cadmon comenzó a cantar en alabanza de Dios, versos que nunca había oído antes.
   
De estos versos, llamados himno de Cadmon, San Beda da el equivalente latino, la traducción alfrediana (en Oxford, Biblioteca Bodleiana, manuscrito Hatton 43) da una versión poética sajona occidental, y un manuscrito de San Beda (conservado en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge, manuscrito Kk. 5. 16) agrega una versión poética northumbria, tal vez las mismas palabras de Cadmon:
 
NORTHUMBRIO
Nū scylun hergan hefaenrīcaes Uard,
Metudæs maecti, ⁊ [= end] his mōdgidanc,
Uerc Uuldurfadur— suē hē uundra gihuaes,
Ēci dryctin, ōr āstelidæ!

Hē ǣrist scōp aelda barnum
Heben til hrōfe, hāleg scepen.
Thā middungeard moncynnæs Uard,
Eci dryctin, Æfter tīadæ
Fīrum foldu, Frēa allmectig.
  
ANGLOSAJÓN
Nu ƿe sculon herian heofonrices Ƿeard,
Metudes myhte, ⁊ [= ond] his modgeþanc,
Ƿurc Ƿuldorfæder— sƿa he ƿundra gehƿilc,
Ece drihten, ord astealde!

He ærest gescop ylda bearnum
Heofon to hrofe, halig scyppend;
Þa middangeard, mancynnes ƿeard,
Ece drihten, Æfter teode
Firum on foldan, Frea ælmihtig.
  
LATÍN
Nunc laudáre debémus Auctórem regni cœléstis,
Poténtiam creatóris, et consílium illíus
Facta Patris glóriæ: quómodo ille,
Cum sit ætérnus Deus,
Ómnium miraculórum Áuctor exstítit;
  
Qui primo fíliis hóminum cœlum
pro cúlmine tecti,
Dehinc terram custos humáni genéris 
Omnípotens creávit.
  
TRADUCCIÓN
Ahora alabemos al guardián del Cielo,
El poder del Creador, y su propósito,
La obra del Padre de gloria, cómo cada una de las maravillas
El Eterno Señor estableció en el principio.

Él, el santo Creador, creó primero
El cielo como techo para los hijos de los hombres.
El santo Creador, el guardián de la humanidad,
El Señor Eterno, el Señor Todopoderoso,
Después hizo la Tierra Media, la tierra para los hombres.
  
San Beda añade a continuación esta nota a su traducción latina:
«Hic est sensus, non áutem orde ipse verbórum, quæ dórmiens ille canébat; néque enim possunt cármina, quámvis óptime compósita, ex ália in áliam línguam ad verbum sine detriménto sui decóris ac dignitátis transférri» (Este es el sentido, no así el orden de las palabras, que él cantaba dormido; y no es posible, aunque excelentemente compuesto, traducir literalmente este poema de un idioma a otro sin detrimento a su belleza y dignidad).
En la mañana, Cadmon recitó su relato y sus versos a Hilda y los hombres instruidos del monasterio, y todos estuvieron de acuerdo que había recibido un regalo divino.
  
Cadmon, habiendo mostrado además su don convirtiendo en excelente verso algunas historias sagradas relatadas a él, se rindió a la exhortación de Hilda para que tomara el hábito monástico. Le fue enseñada toda la serie de historia sagrada, y entonces, la convirtió en versos. Sus poemas trataban del Génesis, Exodo, y relatos de otros libros del Antiguo Testamento, la Encarnación, Pasión, Resurrección, y Ascensión, la Venida del Espíritu Santo, la enseñanza de los Apóstoles, el Juicio Final, Infierno y Cielo.
 
San Beda finaliza su narración con un relato de la santa muerte de Cadmon. De acuerdo con Guillermo de Malmesbury, en un escrito de 1125, probablemente fue sepultado en Whitby. Su santidad fue atestiguada por muchos milagros y su canonización probablemente fue más popular que formal.

Los poemas cadmonianos, hallados en un único manuscrito del siglo X que se encuentra en la Biblioteca Bodeliana, fueron primero publicados y atribuidos a Cadmon en 1665 por Francis Junius (du Jon), un amigo de Milton, y bibliotecario del Conde de Arundel. El manuscrito consiste en poemas sobre el Génesis, Éxodo, Daniel y un grupo de poemas en un estilo diferente, llamados ahora colectivamente “Cristo y satanás” que narran la Caída de los ángeles, el Descenso al Infierno, la Resurrección, la Ascensión, el Juicio Final, y la Tentación en el Desierto. La tendencia entre los eruditos anglosajones ha sido negar la autoría cadmoniana de la mayoría de estos poemas, excepto parte del “Génesis”, llamada A, y partes del “Cristo y satanás”. En 1875 el Profesor Sievers anticipó la teoría, por motivos de métrica, lenguaje, y estilo, de que la parte del “Génesis” llamada B, ll. 235-370, y ll. 421-851, una evidente interpolación, eran meramente una traducción y recuperación de un poema “Génesis” perdido, en sajón antiguo, del siglo IX, cuya parte del Nuevo Testamento existente se conoce como el “Heliand”. El sajón antiguo es el dialecto de la antigua Baja Germania de los sajones continentales, quienes fueron convertidos en parte de Inglaterra. La teoría de Sievers, cuya historia es uno de los episodios brillantes de filología moderna, fue establecida en 1894 por el descubrimiento de fragmentos de un “Génesis” antiguo sajón. (Pasajes paralelos en Cook y Tinker).

San Beda nos dice que muchos escritores ingleses de versos sacros han imitado a Cadmon, pero que ninguno lo ha igualado. El valor literario de partes de los poemas Caedmonianos es indudablemente de un orden elevado. Los relatos de la Biblia no son simplemente parafraseados, sino que han sido meditados por el poeta hasta desarrollarlos en un cuadro vívido, con pinceladas sacadas de la vida inglesa. El relato de la huida de Israel resuena con el paso de ejércitos y la excitación del campo y la batalla. El “Génesis” y el “Cristo y Satán” tienen el brillo de la vida dramática, y el personaje de Satán es delineado con agudeza. Los poemas, así se diga que son caedmonianos o de la escuela de Caedmon, marcan un comienzo meritorio de la larga y noble línea de poesía sacra Inglesa. 
  
BROOKE, Early English Literature (London, 1892); MORLEY, English Writers (London, 1888), I; KER, Dark Ages (New York, 1904); HAZLITT-WARTON, History of English Poetry (London, 1873); AZARIAS, Old English Thought (New York, 1879); LINGARD, Anglo-Saxon Church (London, 1852); TURNER, History of the Anglo-Saxons (London, 1803); TEN BRINK, English Literature (New York, 1882), I; IDEM, Geschichte der enlgischen Litteratur (Strasburg, 1899), 98 and app.; KÖRTING, Grundriss der englischen Litteratur (Münster, 1905); WöLCKER, Grundriss zur Geschichte der angelsächsischen Litt.; IDEM, Cædmon u. Milton, Anglia, IV, 40; MONTALEMBERT, Monks of the West (Edinburgh, 1861); Acta Sanctorum, 11 Feb.; SIEVERS, Der Heliand und die angelsächsische Genesis (Halle, 1875); PLUMMER, Hist. Eccl. Gentis Anglor. Bedee (Oxford, 1896); GREIN-WöLCKER, Bibliothek der angelsächsischen Poesie (Kassel, 1894); MILLER, O. E. Version of Bede, with tr. (London, 1890), 95, 96; THORPE, Cædmon's Metrical Paraphrase, etc., with Eng. Tr. (London, 1832); COOK AND TINKER, Translations from Old English (Boston, 1902); PALGRAVE in Archæologia, XXIV, 341; COOK, Publications Modern Language Association, VI, 9; STEVENS in The Acadamy, 21 Oct., 1876; GURTEEN, Cædmon, Dante, and Milton (New York, 1896); ZANGMEISTER AND BRAUNE, Neue Heidelberger Jahrbücher (1894), IV, 205; HOLTHAUSEN, Altsächsisches Elementarbuch (Heidelberg, May, 1900).

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