Noticia tomada de GLORIA NEWS.
León XIV Riggitano-Prévost aceptó ayer sábado 7 de Febrero la renuncia del arzobispón conservador de Denver (Colorado) Samuel Joseph Aquila, de 75 años, y nombró a James Robert Golka Brockman, de 59 años, como su sucesor.
Hijo de Robert J. “Bob” Golka y Patricia Jean “Pat” Brockman († 2026), James Robert fue “instalado” presbítero el 3 de Junio de 1994 por el obispón Lawrence James McNamara Knusman († 2004) para la diócesis de Grand Island (Nebraska). Fue nombrado obispo de Colorado Springs (Colorado) por Francisco el 30 de Abril de 2021, siendo “instalado” por Samuel Joseph Aquila el 29 de Junio de ese año. En Junio de 2025, el diario izquierdista “El País” de España describió a Golka como alguien con «inclinaciones ideológicas similares a las del Papa Francisco», como se demostró en Noviembre de 2022 cuando, después del tiroteo masivo en el club nocturno gay “Club Q” en Colorado Springs en el que murieron cinco personas, Golka expresó su preocupación de que las personas LGBT hubieran sido el objetivo del tirador Anderson Lee Aldrich (nacido Nicholas Franklin Brink, hijo del luchador de artes marciales mixtas y porno-actor Aaron Franklin Brink y Laura Voepel).
Cuando Golka se convirtió en obispón de Colorado Springs, el presbítero peruano Ricardo Coronado Arrascue (de la diócesis de Cajamarca) estaba sirviendo como vicario judicial y canciller de esta diócesis.
Un abogado canónico peruano con vínculos con Riggitano-Prévost
Coronado es un ex fraile agustino peruano que dejó la orden en 2001 para convertirse en presbítero diocesano en Cajamarca (Perú). Él conoce bien a Roberto Francisco Riggitano-Prévost Martínez, y los dos han tenido tensiones en el pasado, según escribiera Elisa Ann Harris vda. de Allen en Crux.
En Mayo de 2022, Coronado renunció a sus cargos en Colorado Springs, y se firmó un acuerdo entre él y la diócesis.
La creación de un caso de desobediencia
En Junio de 2023, la diócesis de Colorado Springs declaró públicamente que había recibido “acusaciones” contra Coronado y que, por lo tanto, había restricciones. La diócesis no especificó la naturaleza de las acusaciones. Coronado ya no podía ejercer el ministerio en la Diócesis de Colorado Springs.
En Noviembre de 2023, Coronado presentó una demanda civil contra la Diócesis y en 2024 contra el obispón Golka personalmente, alegando entre otras cosas incumplimiento de contrato (relacionado con el acuerdo de Mayo de 2022) y difamación. El caso fue posteriormente desestimado por los tribunales estadounidenses.
Coronado entra en el caso de abuso de Chiclayo
A finales de 2023, Coronado se involucró en las acusaciones de abuso de Chiclayo.
El 6 de Mayo de 2024, fue contratado por las tres hermanas Quispe Díaz, que afirman haber sido abusadas sexualmente entre 2006 y 2010, actuando como su abogado. Según InfoVaticana, el presbítero acusado, Eleuterio “Lute” Vásquez González, admitió los “pecados”.
A pesar de ser el autor de las directrices de abuso de Perú, Riggitano-Prévost es acusado de mal manejo del caso de Chiclayo y de acciones que los críticos describen como un encubrimiento.
Como cardenal, Roberto Riggitano-Prévost declaró que había prohibido al “padre Lute” el ministerio; sin embargo, los críticos señalan que el decreto que emitió no prohibía formalmente a Lute ejercer funciones, y “Lute” de hecho continuó en el ministerio.
Documento del obispón Golka del 31 de Mayo de 2024
Ya el 31 de Mayo de 2024 —menos de un mes después de que Coronado fuera contratado por las víctimas— el obispón Golka firmó un documento, visto por El País, en el que declaraba que Coronado ya estaba “bajo investigación canónica” y por lo tanto no podía ejercer como abogado eclesiástico.
El obispón Golka escribió que Coronado no era “apto para el bienestar de los fieles” y lo acusó de intentar intimidar al obispón a través de “demandas civiles infundadas y frívolas”.
La acción del obispón Golka fue fundamental para enmarcar a Coronado como desobediente y sentar las bases para su laicización meses después.
Una respuesta eclesiástica inusualmente rápida
En Agosto de 2024, los obispones peruanos prohibieron a Coronado ejercer el derecho canónico después de abrir una investigación canónica penal por supuesta mala conducta sexual con un adulto. Coronado negó firmemente esa acusación.
El 19 de Diciembre de 2024, el Vaticano expulsó a Coronado del presbiterado por mala conducta y conducta incompatible con la vida sacerdotal (laicización).
Los obispones peruanos y el Vaticano actuaron con sorprendente rapidez en el caso de este controvertido presbítero, que se había vuelto institucionalmente incómodo.
Afirmación de Coronado de una campaña coordinada
Coronado se describió a sí mismo como “la víctima de una campaña dirigida”.
«Quiero que enfatice que este ha sido un ataque coordinado por la Conferencia Episcopal Peruana y Roma», dijo a “El País”, insistiendo en que fueron las tres mujeres quienes lo contactaron, no al revés.

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