jueves, 12 de marzo de 2026

SAN GREGORIO MAGNO Y EL CANTO GREGORIANO


A San Gregorio Magno corresponde principalmente el honor de haber recopilado y publicado las bellas y castas formas de la oración litúrgica y aquellas melodías que por él han sido llamadas “Canto gregoriano”.
  
De él decía San Pío X:
«Hállanse en grado sumo estas cualidades [santidad, bondad, y universalidad] en el canto gregoriano, que es, por consiguiente, el canto propio de la Iglesia romana, el único que la Iglesia heredó de los antiguos Padres, el que ha custodiado celosamente durante el curso de los siglos en sus códices litúrgicos, el que en algunas partes de la liturgia prescribe exclusivamente, el que estudios recentísimos han restablecido felizmente en su pureza e integridad.
     
Por estos motivos, el canto gregoriano fue tenido siempre como acabado modelo de música religiosa, pudiendo formularse con toda razón esta ley general: una composición religiosa será más sagrada y litúrgica cuanto más se acerque en aire, inspiración y sabor a la melodía gregoriana, y será tanto menos digna del templo cuanto diste más de este modelo soberano.
     
Así pues, el antiguo canto gregoriano tradicional deberá restablecerse ampliamente en las solemnidades del culto; teniéndose por bien sabido que ninguna función religiosa perderá nada de su solemnidad aunque no se cante en ella otra música que la gregoriana.
      
Procúrese, especialmente, que el pueblo vuelva a adquirir la costumbre de usar del canto gregoriano, para que los fieles tomen de nuevo parte más activa en el oficio litúrgico, como solían antiguamente» (Motu proprio “Tra le sollicitudine” sobre la Música Sacra, N.º 3. 22 de Noviembre de 1903).
Quince himnos presentes en el Breviario Romano fueron compuestos por San Gregorio. En este tiempo, consagrado a la penitencia, pidamos a Dios, por la intercesión de este Santo, que nos libere del peso de nuestros pecados.
  
Himnos del Papa San Gregorio Magno:
  • Ex more docti mýstico (Instruidos por mística costumbre): Maitines de Cuaresma.
  • Áudi, benígne Cónditor (Escuchad, ¡Oh Creador benigno!): Vísperas de Cuaresma.
  • Ecce jam noctis (Ya que las sombras de la noche desaparecen): Laudes del domingo.
  • Lucis Creátor óptime (Oh Dios de bondad, creador de la luz): Vísperas del domingo.
  • Nocte surgéntes (Levantémonos durante la noche): Maitines del domingo.
  • Primo diérum ómnium (En el primer día en que la Trinidad): Maitines del Domingo.
  • Imménse cœli Cónditor (Gran Dios, Autor del Cielo): Vísperas del lunes.
  • Tellúris ingens Cónditor (Benigno Creador de la tierra): Vísperas del martes.
  • Rerum Creátor óptime (Oh Dios de bondad, Creador de todos los seres): Maitines del miércoles.
  • Cœli Deus sanctíssime (Oh santísimo Dios del Cielo): Víspera del miércoles.
  • Nox atra rerum cóntegit (Mientras la negra noche): Maitines del jueves.
  • Magnæ Deus poténtiæ (Oh Dios Todopoderoso): Víspera del jueves.
  • Tu, Trinitátis Únitas (Oh divina Unidad en tres Personas): Maitines del viernes.
  • Plasmátor hóminis, Deus (Divino creador del hombre): Víspera del viernes.

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