domingo, 15 de marzo de 2026

EL IZQUIERDISTA CAVIAR DE INCOMPRENSIBLE LENGUAJE


Ayer 14 de Marzo de 2026, falleció en Starnberg (Alemania) el filósofo Jürgen Habermas Köttgen a los 96 años de edad. Como es costumbre, la Conferencia Episcopal Alemana envió el mensaje de condolencias de circunstancia por su presidente Heinrich Theodor “Heiner” Wilmer SCJ, describiéndolo como «un filósofo excepcional».

Jürgen nació el 18 de Junio de 1929 en Düsseldorf, segundo de los tres hijos de Ernst Habermas Unterhößel († 1972), asesor jurídico de la Cámara de Comercio de Colonia e hijo del pastor y teólogo luterano Johann August Friedrich Habermas Struth, y Greta Köttgen Theißen († 1947). Estudió filosofía, historia, psicología, literatura alemana y economía en las universidades de Gotinga, Zúrich y Bonn (en esta última se doctoró de Filosofía en 1954 con la tesis “El Absoluto y la historia: De las discrepancias en el pensamiento de Schelling”, bajo la dirección de Erich Rothacker y Oskar Joachim Becker).
  
En 1956, Habermas ingresó mediante una beca al Instituto para la Investigación Social de la Universidad Johann Wolfgang von Goethe de Fráncfort, donde fue asistente de investigación de Max Horkheimer y Theodor W. Adorno y conoció a Herbert Marcuse, quién lo introdujo en el marxismo (es de advertir que Ernst, el padre de Habermas, fue miembro del Partido Nazi y se alistó como voluntario durante la guerra; y Jürgen fue miembro de la Juventud Alemana, la organización base de las Juventudes Hitlerianas –aun así, criticó la militancia nazi de Martín Heidegger en su artículo de 1953 “Pensar con Heidegger contra Heidegger” sobre su “Introducción a la metafísica”). Por su participación en política, tuvo que realizar su habilitación para la enseñanza en Marburgo, que obtuvo en 1961 con la tesis “La transformación estructural de la esfera pública. Investigación de habilitación sobre una categoría de sociedad burguesa”, bajo la supervisión de Wolfgang Abendroth (traducido al español como “Historia y crítica de la opinión pública”). Tres años después, en 1964, Habermas fue nombrado titular de la cátedra Horkheimer de filosofía y sociología en la Universidad de Fráncfort, y su conferencia inaugural el 28 de Junio de 1965 fue “Conocimiento e intereses humanos” a partir del ensayo de 1937 “Teoría tradicional y crítica” de Horkheimer.

En 1971, habiéndose distanciado del movimiento estudiantil de la Universidad de Fráncfort liderado por el sociólogo Alfred Willi Rudi Dutschke (al que acusó de propender al “fascismo de izquierda”, contrapuesto a su “izquierda constitucionalmente leal”), Habermas se trasladó a Starnberg, cerca de Múnich, donde codirigió el Instituto Max Planck para el Estudio de las Condiciones de Vida en el Mundo Científico-Técnico con Carl Friedrich von Weizsäcker hasta 1983.
  
En ese tiempo ocurrió el “Otoño alemán” de 1977, una crisis política en ocasión de los ataques terroristas de la “Facción del Ejército Rojo”. Habermas criticó entonces la ampliación del “Decreto de los Radicales” de 1972 (investigación de lealtad a la Ley Fundamental de Bonn para acceder a cargos públicos y de enseñanza) y se comprometió con la teoría del neoconservadurismo y su crítica a la modernidad. También publicó en 1981 “Teoría de la acción comunicativa”, su obra principal.
  
Regresó a Fráncfort en 1983, donde ocupó una cátedra de filosofía especializada en filosofía social e histórica hasta su jubilación en 1994. Siguió dando conferencias, escribiendo libros y columnas de opinión, y participando en debates (como los de las corona-restricciones de Ángela Merkel –donde defendió que en virtud del “contrato social”, se puede justificar la imposición de «exigencias asimétricas de solidaridad cívica a expensas de libertades subjetivas igualmente garantizadas»–; o el suscitado en 2022 tras la decisión del canciller Olaf Scholz de no suministrarle “armas pesadas” al régimen de Zelenski en Ucrania –que Habermas justifica como “reflexiva y comedida”, al tiempo que defendió las negociaciones con Rusia y Ucrania–; o la guerra en Gaza –Habermas, junto con Nicole Deitelhoff, Rainer Forst y Klaus Günther, firmó una “Declaración de solidaridad” diciendo que la contraofensiva de Tel Aviv estaba “justificada en principio”, y que «A la luz de los crímenes masivos de la era nazi, el derecho de Israel a existir, la vida judía en la República Federal de Alemania y su afirmación son elementos particularmente dignos de protección»–) prácticamente hasta su muerte.
  
Junto con Oskar Negt, Albrecht Wellmer y Alfred Schmidt, Habermas estuvo asociado con la segunda generación de la “Escuela de Fráncfort”, que fue fundada el 18 de Junio de 1924 como el Instituto para la Investigación Social de la Universidad Johann Wolfgang von Goethe por los judíos Friedrich Pollock Franck y Lucio Félix José Weil Weismann y fue fuertemente influenciada por Haim Kissel Ysidor Mordechai haLevi/Karl Heinrich Marx Pressburg (que, casualmente, también murió un 14 de Marzo, pero de 1883). Disuelta durante el gobierno de Adolf Hitler, la “Escuela de Fráncfort” se exilió en los Estados Unidos y regresó a Alemania después de la guerra, en 1951.
   
Habermas disfrutó de una larga y aplaudida carrera en la Europa de la posguerra. Durante décadas, fue presentado como uno de los principales proponentes de la filosofía secular que llegó a dominar las universidades occidentales.
  
Según el marco de su “pragmática universal” y su “teoría del consenso de la verdad”, Habermas decía que las cuestiones morales como el aborto, la sexualidad y los valores familiares ya no se basan en la verdad objetiva o la ley natural, sino que pueden ser destruidas a través de procesos “democráticos” públicos.
   
Era un típico izquierdista de salón y caviar: un maestro de la pseudociencia verbosa que escondía ideas delgadas detrás de la jerga, por lo que fácilmente se le puede llamar un autopromotor o un charlatán de izquierda bien pagado, a pesar que él ni siquiera creía en la verdad de sus propias declaraciones, como se deduce de la siguiente cita:
«La verdad es una pretensión de validez que unimos a actos de habla constatativos. Una proposición es verdadera si está justificada la pretensión de validez de los actos de habla con los que afirmamos cualquier proposición mediante el uso de enunciados» [JÜRGEN HABERMAS, “Wahrheitstheorien” (Teoría de la verdad), en Wirklichkeit und Reflexion: Festschrift Walter Schulz zum 60. Geburtstag (Realidad y Reflexión: Celebración escrita por los 60 años de Walter Schulz), Helmut Fahrenbach (editor). Pfullingen, G. Neske 1973, pág. 217].
Mención particular merece su diálogo con un tal Josef Ratzinger en la Academia Católica de Baviera el 18 de Enero de 2024 (publicado al año siguiente, cuando Ratzinger se convirtió en Benedicto XVI, como “Dialéctica de la secularización. Sobre la razón y la religión”) donde afirmó que si bien puede fundar su ética sin la religión,
«Una cultura política liberal puede incluso esperar que los ciudadanos secularizados participen en los esfuerzos por traducir las contribuciones relevantes de la esfera religiosa a un lenguaje accesible al público».
A pesar de la reputación que gozaba en los círculos académicos, Habermas era un conferenciante notablemente pobre. Nacido con un paladar hendido (por lo que fue operado dos veces en su infancia), su pronunciación lenta y nasal y su estilo de hablar torpe eran a menudo difíciles de soportar.

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