LATÍN
Dómine Jesu, Redémptor noster amantíssime et Sacérdos in ætérnum, nos súpplices tuos, quos appelláre amícos et sacerdótii tui partícipes fácere dignátus es, propítius réspice. Tui sumus; tui perpétuo esse vólumus: ídeo Sacratíssimo Cordi tuo, quod tánquam únicum salútis perfúgium laboránti humáno géneri ostendísti, dedicámus nos hódie totos et addícimus.
Tu, qui sacerdótibus, Cordis tui cultóribus, úberes divíni ministérii fructus promisísti, fac nos, quǽsumus, idóneos in vínea tua operários, vere húmiles et mites, spíritu devotiónis et patiéntiæ plenos, ita flagrántes amóre tui, ut eúmdem charitátis ignem in ánimis fidélium excitáre et fóvere non cessémus. Nostra ígitur corda incéndio tui Cordis ínnova, ut jam nihil áliud studeámus, quam tuam promovére glóriam et ánimas tibi lucrári, quas pretióso Sánguine redemísti.
Miserére, Pastor bone, præsértim sacerdótum, Fratrum nostrórum, si qui ambulántes in vanitáte sensus sui, te et diléctam Sponsam tuam, Ecclésiam, lacrimábili defectióne constritárunt. Concéde nobis ad tuum compléxum eos redúcere, aut certe ipsórum expiáre delícta, resarcíre damna, et dolórem, quo te affíciunt, amóris nostri consolatione minuere. Sine, dénique, te quísque nostrum exóret his Augustíni verbis: O dulcis Jesu, vivas tu in me et concaléscat spíritu meo vivus carbo amóris tui, et crescat in ignem perféctum, abscónditis ánimæ meæ; in die consummatiónis meæ consummátus invéniar apud te, qui cum Patre et Spíritu Sancto, vivis et regnas Deus et in sǽcula sæculórum. Amen.
TRADUCCIÓN
Señor Jesús, amantísimo Redentor nuestro y eterno Sacerdote, os suplicamos miréis propicio a nosotros, a quienes os dignásteis llamar vuestros amigos y hacer partícipes de vuestro sacerdocio. Vuestros somos, y queremos ser vuestros para siempre: por eso, hoy nos entregamos y nos consagramos totalmente a vuestro santísimo Corazón, que has mostrado a la humanidad enferma como su único refugio de salvación.
Vos que habéis prometido a los sacerdotes consagrados a vuestro Corazón que bendeciréis su divino ministerio con abundantes frutos, hacednos, os rogamos, obreros dignos de cultivar vuestra viña, verdaderamente humildes y mansos, llenos del espíritu de devoción y paciencia, ardiendo de amor por Vos para que nunca dejen de encender y avivar en las almas de los fieles esa misma llama de caridad. Que nuestros corazones sean renovados, pues, por el fuego encendido por vuestro Corazón, para que nuestros esfuerzos no tengan otro fin que promover vuestra gloria y ganar para Vos las almas que has redimido con vuestra preciosa Sangre.
Tened piedad, ¡oh buen Pastor!, especialmente de aquellos sacerdotes, hermanos nuestros, que, guiados por la vanidad de sus pensamientos, os han afligido a Vos y a vuestra amada Esposa, la Iglesia, con una deplorable deserción. Concedednos la gracia de traerlos de vuelta a vuestro abrazo, o al menos de expiar sus pecados, de compensar sus desastrosas consecuencias y de aliviar, con el consuelo de nuestro amor, el dolor que la causan. Finalmente, permitidnos dirigiros esta oración de San Agustín: «Oh dulce Jesús, vivid en mí, y que vuestro amor, como un carbón ardiente, caliente mi espíritu y logre encenderlo por completo; que arda sin cesar en el altar de mi corazón y me consuma hasta la médula de mis huesos, hasta lo más profundo de mi alma, para que, el día de la consumación de mi vida, me encuentre perfeccionado en virtud ante Vos que, siendo Dios, con el Padre y el Espíritu Santo, vivís y reináis por los siglos de los siglos». Amén.
Oración recomendada por San Pío X el 17 de Agosto de 1908. Mediante decreto de la Sagrada Penitenciaría Apostólica del 24 de Octubre de 1935, el Papa Pío XI concedió 3 años de Indulgencia por esta oración, y 7 años al rezarla durante un mes. Indulgencia Plenaria, con las condiciones acostumbradas, al final de los ejercicios espirituales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Preferiblemente, los comentarios (y sus respuestas) deben guardar relación al contenido del artículo. De otro modo, su publicación dependerá de la pertinencia del contenido. La blasfemia está estrictamente prohibida. La administración del blog se reserva el derecho de publicación (sin que necesariamente signifique adhesión a su contenido), y renuncia expresa e irrevocablemente a TODA responsabilidad (civil, penal, administrativa, canónica, etc.) por comentarios que no sean de su autoría.