Noticias tomadas de RUSSIA TODAY
La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, ha hecho públicos este viernes datos de inteligencia «nunca vistos antes» que revelan «nuevas pruebas» de financiación por parte de la administración anterior de la Casa Blanca de más de 120 biolaboratorios en más de 30 países, incluyendo Ucrania.
«La información sobre la existencia, la historia, la ubicación y la financiación de estos laboratorios biológicos financiados por EE.UU. ha sido ocultada deliberadamente por personas poderosas, que afirman falsamente que no existen y acusan a cualquiera que diga lo contrario de ser agentes extranjeros y traidores a EE.UU.», indica el comunicado.
La oficina encabezada por Gabbard subrayó que muchos de estos biolaboratorios «se dedican actualmente, o se han dedicado en el pasado, a la investigación con el uso de patógenos peligrosos y altamente contagiosos», en algunos casos llevándolas a cabo «con muy poca visibilidad o supervisión».
Armas biológicas a disposición de Ucrania
Las últimas revelaciones se centraron en el caso de Ucrania, donde el Gobierno estadounidense financiaba más de 40 biolaboratorios. La investigación determinó que albergan «patógenos de guerra biológica de la época soviética» y que EE.UU. se encargaba del entrenamiento de los científicos ucranianos para trabajar en biocontención.
Los repositorios de esas instalaciones incluyen «armas biológicas y patógenos causantes de enfermedades» como el ántrax, ébola, peste, peste porcina, tularemia, tuberculosis, enfermedad de Newcastle, MERS, SARS, virus de Marburgo, virus de Lassa y rickettsias (bacterias intracelulares), entre otros.
Tan solo el Instituto de Medicina Veterinaria Experimental y Clínica de la ciudad de Járkov albergaba, para principios de los años 2010, «centenares de patógenos», siendo «uno de los más de 40 laboratorios operados y de propiedad ucraniana que recibieron asistencia en el marco del Programa de Reducción de Amenazas Biológicas del Departamento de Defensa de EE.UU.», indica el documento publicado.
Para el 2019, las instalaciones del instituto tenían «deficiencias de bioprotección y bioseguridad», «sobre todo en las salas que manipulan la contagiosa bacteria “Brucella”».
«EE.UU. pagó a un científico ucraniano para que estudiara el genoma de la gripe aviar altamente patógena y otros virus altamente infecciosos en laboratorios de biocontención, cuya financiación también corrió a cargo del Gobierno estadounidense», advierte el texto.
«Potencial de impacto catastrófico a escala mundial»
Gabbard denunció que «a pesar del evidente potencial de impacto catastrófico a escala mundial que puede tener la investigación sobre patógenos peligrosos en los laboratorios biológicos, los políticos, los denominados “profesionales de la salud” como el Dr. Fauci y las entidades del equipo de Seguridad Nacional de la administración Biden mintieron al pueblo estadounidense sobre la existencia de laboratorios biológicos financiados y respaldados por EE.UU., y amenazaron a quienes intentaron exponer la verdad».
La funcionaria prometió que su oficina «seguirá colaborando estrechamente con socios de todo el Gobierno para identificar dónde se encuentran estos laboratorios y qué patógenos contienen, para poner fin a la peligrosa investigación». Dichas actividades amenazan «la salud y el bienestar del pueblo estadounidense y de personas de todo el mundo», advirtió.
Advertencias de Rusia
La investigación estadounidense se produjo después de años de advertencias desde Rusia sobre actividades ilícitas en laboratorios ucranianos financiados por los países de la OTAN. Desde el 2022 Moscú ha proporcionado pruebas de esta actividad en diferentes plataformas internacionales, entre ellas la ONU, pero ni EE.UU., ni Ucrania, ni otras partes implicadas reaccionaron a los llamados rusos de investigar el funcionamiento de esos biolaboratorios.
Rusia intentó llamar la atención de la comunidad internacional sobre este problema, advirtiendo de la existencia en Ucrania del:
- Proyecto UP-4, cuyo objetivo era investigar la posibilidad de transmisión de infecciones particularmente peligrosas a través de aves migratorias
- Proyecto P-781, en el marco del cual se investigó el uso de murciélagos como agentes de armas biológicas
Las Fuerzas Armadas de Rusia consiguieron también documentos que confirman numerosos casos de entrega de muestras biológicas de ciudadanos ucranianos al extranjero. «Con gran probabilidad se puede hablar de que una de las tareas de EE.UU. y sus aliados es la creación de bioagentes, capaces de afectar de manera selectiva a diversos grupos étnicos», indicó el teniente general Ígor Kirílov, exjefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas de Rusia.
Además, el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, subrayó ya en el 2022 que los proyectos de investigación biológica desarrollados durante años en una serie de laboratorios ucranianos conjuntamente con Estados Unidos violan la Convención sobre armas biológicas, y que los documentos capturados en el curso de la operación militar rusa en Ucrania son solo la punta del iceberg.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, se ha pronunciado sobre las últimas revelaciones de la inteligencia estadounidense acerca de la financiación por parte de Washington de más de 40 laboratorios biológicos en Ucrania.
«En el comunicado oficial se destaca que muchos de estos biolaboratorios financiados por el Gobierno de EE.UU. se dedicaban a investigar patógenos peligrosos y altamente contagiosos, incluyendo en algunos casos estudios para potenciar las funciones de dichos patógenos, y ello prácticamente sin ningún tipo de control ni supervisión», escribió la vocera en su canal de Telegram.
«La de veces que hablamos de eso, y aquí está…», indicó, en referencia al contenido de los documentos desclasificados por EE.UU.
Zajárova también llamó la atención al mapa de los laboratorios ucranianos en cuestión, incluido en los materiales difundidos a instancias de la directora de Inteligencia Nacional de EE.UU., Tulsi Gabbard, donde «las investigaciones se llevaron a cabo antes del 2014».
«Se señalan los centros de investigación de Járkov, Dnepropetrovsk, Lvov, Vínnitsa, Ternópol, Chernígov, Odesa, etc. Se subraya que allí se investigaban los agentes causantes del ántrax, tularemia, peste porcina, la fiebre de Marburgo y el ébola, la peste y otros patógenos peligrosos. También se ha publicado una lista de proyectos y programas, así como una lista de los contratistas implicados», indicó.
«Todo esto es lo que tanto nosotros como el Ministerio de Defensa de Rusia hemos denunciado en repetidas ocasiones, llamando la atención de la comunidad internacional sobre las peligrosas actividades biológicas militares de EE.UU. fuera de su territorio nacional, incluidas las llevadas a cabo en Ucrania, y que nadie controla», concluyó.


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