Por primera vez desde el año 2000, la Iglesia Conciliar en Polonia tendrá menos de 200 “instalaciones” presbiterales este año, informó la Agencia de Información Católica de Polonia (KAI).
En 2026 se prevén 196 “instalaciones” presbiterales (130 diocesanos y 66 religiosos), representándose la continuación de una tendencia descendente en años anteriores: 208 nuevos presbíteros en 2025, 235 en 2024, y 288 en 2023, lo cual preocupa porque Polonia ha enviado presbíteros y misioneros a África, Asia, Hispanoamérica y otros países europeos.
Discriminando entre diócesis, la diócesis de Tarnów tendrá 14 nuevos presbíteros, y la archidiócesis de Varsovia tendrá ocho (tres diocesanos, y los otros cinco, para el Camino Neocatecumenal), mientras que algunas otras (incluyendo las eparquías de Przemyśl–Varsovia, Breslavia–Koszalin y Olsztyn–Gdańsk de los grecocatólicos ucranianos) no tendrán ni uno solo. Por primera vez en 14 años, el Ordinariato Militar Polaco tuvo el pasado Mayo una “instalación” presbiteral. Y en cuanto a las comunidades religiosas, los salesianos tendrán diez nuevos; y los dominicos, de ordinario con más “instalaciones”, tendrá esta vez uno solo.
Aun así, las cifras polacas son mucho mayores a las de países como Francia (90 “instalaciones” en 2025) y Alemania (60), países con una población mucho mayor.
Según el rector del seminario de Poznań y presidente de la Conferencia de Rectores de Seminarios de Polonia, el padre Jan Frąckowiak, esta disminución puede interpretarse como el fin del extraordinario auge de vocaciones que experimentó la Iglesia polaca a finales del siglo XX y comienzos del XXI, reflejo de los cambios demográficos y culturales que afectan también a la vida religiosa y a la práctica católica en la sociedad polaca.
Polonia se integró en Europa Occidental tras la caída del Telón de acero y el ateísmo comunista con gran entusiasmo y un fuerte espíritu católico, alimentado por el recuerdo de la persecución y restricciones del régimen (que con todo, fueron menos intensas que en Checoslovaquia, Rumanía, Yugoslavia y la Unión Soviética). Con los años, sin embargo, ha ido descubriendo que la integración europea constituye un “paquete completo”, que incluye disolución de la identidad religiosa, la elevación a derecho de inmoralidades varias y una poderosa combinación de relativismo y liberalismo.
Si bien en Polonia la tasa de natalidad se ubica actualmente en 1,068 hijos por mujer (menos de la tasa de remplazo de 2,1) y se prevé una disminución de la población hasta un 20% para el 2060, hay que sumar a lo anterior (y esto no lo dicen Frąckowiak, la agencia KAI, ni mucho menos The Pillar e Infocatólica) la apostasía que significó el Vaticano II y los escándalos del clero conciliar polaco, que hacen disuadir a cualquier hombre joven de dar su vida a una asociación como la Iglesia Conciliar.

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