Da mihi, Dómine, et mitíssimam et sapiéntem eloquéntiam, qua nésciam inflári, et de tuis bonis super fratres extólli. Pone, quǽso, in ore meo verbum consolatiónis, et ædificatiónis et exhortatiónis per Spíritum Sanctum tuum, ut et bonos váleam ad melióra exhortári et eos, qui advérse gradiúntur, ad tuæ rectitúdinis líneam revocáre verbo et exémplo. Sint verba, quæ dedéris servo tuo, tánquam acutíssima jácula et ardéntes sagíttæ, quæ penétrent et incéndant mentes audiéntium ad timórem et amórem tuum. Amen.
TRADUCCIÓN
Concédeme, Señor, mansísima y sabía elocuencia, que desconoce la jactancia y exalta tus bondades sobre mis hermanos. Suplícote que pongas en mi boca, por tu Espíritu Santo, palabra de consolación, edificación y exhortación, para que merezca exhortar a los buenos a ser mejores y reconducir al camino de tu justicia, con la palabra y el ejemplo, a los descarriados. Que las palabras que dieres a tu siervo sean como lanza aguzada y ardientes saetas, que penetren e inflamen las almas de quienes las oigan hacia tu santo temor y amor. Amén.
Oración tomada de las Meditaciones de San Anselmo de Aosta, Arzobispo de Canterbury, meditación 18.ª. Indulgencia de 500 días si se reza antes de predicar (decreto de la Sagrada Penitenciaría Apostólica, 13 de Julio de 1934).

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