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jueves, 4 de mayo de 2023

NOVENA EN HONOR A LA BEATA IMELDA LAMBERTINI

Novena dispuesta por una religiosa dominica devota de la Beata Imelda, y publicada en el Compendio de la prodigiosa vida de la Beata Imelda Lambertini, virgen del orden de Santo Domingo por los hermanos Torrás en Barcelona, año 1835, con licencia eclesiástica.
  
NOVENA AL PRODIGIO DEL AMOR DIVINO LA BEATA IMELDA LAMBERTINI
   
   
Después de haberse persignado y hecho un fervoroso acto de contrición, se dirá la oración que sigue.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, en cuyos misterios y Fe creo, en cuya misericordia y méritos infinitos de vuestra Pasión y muerte espero ser eternamente feliz, y a quien amo sobre todas las cosas y aun sobre mi propia vida, me pesa, Dios mío, haberos ofendido, por ser Vos quien sois y por vuestra infinita bondad; y propongo perder mil vidas que tuviese, antes que volveros a ofender, y satisfaceros, ayudado de vuestra divina gracia, por mis ofensas. Os doy palabra firme de confesarme y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos: espero en vuestra misericordia infinita me perdonareis todos mis pecados, y me daréis gracia para perseverar en estos mis propósitos firmes, y emplearme en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Incomprensible Señor y Dios Eterno, uno en esencia y trino en personas, Padre mío amabilísimo, en quien creo, en quien espero, y a quien amo de lo íntimo de mi corazón sobre todas las cosas; postrado en vuestra soberana presencia os adoro, os bendigo y alabo por vuestro ser inefable, por vuestras perfecciones infinitas, y porque siempre os habéis manifestado en vuestros Santos admirable. Yo os doy gloria, magnificencia y alabanza, porque entre las demás criaturas os dignasteis escoger a vuestra fidelísima y predilecta Esposa la Beata Imelda para modelo de amantes de vuestro Hijo Jesucristo Sacramentado: os suplico que por su poderosa intercesión, y por los infinitos merecimientos del mismo Jesucristo mi Redentor, me concedais el perdón de mis pecados y el fruto de esta santa Novena en el remedio de mis necesidades, en la enmienda de mi vida, y en la imitación de sus virtudes, para que siendo mi muerte en vuestra gracia, os alabe después en el Cielo. Amén.

DÍA PRIMERO – 4 DE MAYO
ORACIÓN
Ejemplarísima Sierva de Dios, protectora mía Beata Imelda, fidelísima Esposa del inmaculado Cordero mi Señor Jesucristo, nuevo ejemplar de su Iglesia, y gloria de la Religión Dominicana, os venero con todo mi corazón; y atraído del suavísimo olor de aquella eminente santidad con que, observando perfectamente los divinos mandamientos, conservasteis siempre en vuestra bendita alma el candor de la inocencia bautismal, sin mancharlo con culpa grave, deseo eficazmente imitar vuestros ejemplos, y por este medio hacerme digno de vuestra intereesion para con el Todopoderoso. Alcanzadme pues esta gracia del Señor; y que además del especial favor que le pido por vuestro medio en esta Novena, me conceda el morir santamente, para después verle y gozarle eternamente en el Cielo. Amén.
 
Ahora se rezarán tres Padre nuestros, y tres Ave Marías gloriados, pidiendo cada uno lo que desea conseguir en esta Novena, y se rezarán por este orden.
Imelda, pues vuestro amor
Atrajo al Omnipotente,
Alcanzadme que yo sea
Su amante perpetuamente. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Tu corazón penetrado
En fuego de amor divino,
Vesubio fue peregrino,
Todo en llamas abrasado. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
Cual Serafín abrasado
En amor del Sacramento,
En sus brazos Venturosa
Diste el último aliento. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Señor mío Jesucristo Sacramentado, imán de tus amantes fieles, que dijiste ser tus delicias estar con los hijos de los hombres, lo que manifestasteis con vuestra amada esposa la Beata Imelda; porque no sufriendo vuestro amor las dílaciones que por su corta edad os ponían las criaturas para uniros a aquella preciosa alma, por el medio de entrar en su pecho Sacramentado; obrasteis el estupendo prodigio de acercaros a ella, armado de las flechas de vuestro dulce amor, para dispararlas a su enamorado corazon al recibiros, y llevárosla en vuestros brazos a la bienaventuranza, donde eternamente nadie la pueda separar de vuestra dulce unión: Os suplicamos por la complacencia que tuviste en tan graciosa Criatura, nos deis aquella disposición y afectos al recibiros Sacramentado con que tanto os complació, para que asi seamos participantes de las delicias de tu amor en la gloria. Amén.
  
Se concluirá con una Salve a María Santísima del Rosario por las Almas del Purgatorio, y la siguiente oración:
Amantísima Virgen María, Madre de Dios y Señora mía, por el accidental gozo que tuviste al presentaros vuestro Santísimo Hijo la graciosa alma de su enamorada Imelda que llevaba en sus brazos, alcanzadnos de su Majestad las gracias que pedimos en esta Novena, y el descanso de las Benditas Almas del Purgatorio. Amén.
  
GOZOS EN HONOR DE LA BEATA IMELDA
   
Pues de inocencia y amor
Eres portento asombroso,
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.

Bolonia, ciudad famosa,
Donde descansa el cuerpo santo
De Guzmán, portento tanto
Al mundo dió venturosa 
Todo en ti fue prodigioso
Todo belleza y primor.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
  
La gracia y naturaleza,
Con hermosa competencia
Fueron con gran preferencia 
El esmalte a tu nobleza,
Porque fueras al Señor 
Objeto amable y gracioso
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
  
De virtud y prendas bellas 
Rica naciste, y tus pasos 
Ya primeros fueron lazos 
Que corrió en pos de tus huellas 
Tu esposo herido de amor, 
Amante fino y celoso
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
   
Él fue todo para ti
Y tú toda para Él,
Y a su divino Vergel
Te llamó, para que allí
Fueras la temprana flor,
Su recreo y puro gozo
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
   
Allí con las castas hijas
De Guzman tras él corrias,
Suspirabas y gemias
Días y noches prolijas,
Aumentando el buen olor
De jardín tan delicioso.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
   
Al ver la Hostia Sagrada
Que quisieras recibir,
Tanto solías gemir
Ansiosa y desconsolada,
Que causaba tu fervor 
Pena y dolor lastimoso.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
   
Era tal tu perfección
A los dos lustros cumplidos,
Que ser tus ruegos oidos
Mostró celeste visión:
Con un singular favor
Y regalo de tu Esposo.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
   
En el aire colocada 
La Hostia a todos patente,
Dio señal muy evidente
Que en ti buscaba morada:
Calmando a tu Director
De tu discreción dudoso.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
   
El que postrado adoraba
Tal milagro reverente,
La Hostia resplandeciente
Vio que a sus manos volaba,
Y que en tu pecho el Señor
Buscaba dulce reposo.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
    
Aquí fue en ti el suspirar 
Y arder en santo deseo 
Del celestial Himeneo
Que ansiabas por celebrar; 
A lo humano superior 
Fue tan alto y sumo gozo.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
   
Tanto en ti la llama ardía
De aquel fuego celestial,
Recibiendo el manantial
De gracia, que al alma henchía, 
Que abrasado de su ardor 
Morir fue al cuerpo forzoso.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
      
Al amado reclinada 
Tu alma al Cielo subió, 
Y allí en premio recibió 
La corona duplicada, 
Que de inocencia y amor 
Labró tu celo oficioso.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
     
Tu sepulcro aquí publica 
La grandeza de tu gloria,
Y hace eterna tu memoria 
Y milagros multiplica: 
Pues no niegas tu favor 
A quien te invoca piadoso.
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
    
Pues de inocencia y amor
Eres portento asombroso,
Nuestro ruego fervoroso
Presenta, Imelda, al Señor.
  
℣. Ruega por nosotros, Beata Imelda.
℟. Para que alcancemos de Cristo su bendición y promesas.
  
ORACIÓN
Señor nuestro Jesucristo, que recibiste en el Cielo a la bíenaventurada Virgen Imelda, herida con el fuego de una abrasada caridad, y alimentada prodigiosamente con la Sagrada Hostia: concedednos por su intercesión que nos lleguemos con el mismo fervor a la Sagrada Mesa; y deseemos, libres de los lazos de este cuerpo, estar con Vos, que vives y reinas. con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
DÍA SEGUNDO – 5 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición, y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Obedientísima Virgen, y amada hermana mía Beata Imelda, vos sois aquella fiel hija del Dios de la Majestad, que inclinando el oído interior de vuestra alma a la voz suave de su divina ínspiración, le obedecísteis fielmente, siguiendo su santísima voluntad con la perfecta negación de la vuestra, uniéndola en todo y por todo a la del mismo Señor, y llegasteis a tanta perfección que hicisteis por un modo admirable su divino beneplácito, cumpliendo el de vuestros Prelados y Director. Yo os suplico humildemente que os dignéis rogar a su Majestad, me conceda el imitaros en esta y las demás virtudes, y el especial favor que por vuestra intercesión le pido en esta Novena, para que cumpliendo en la tierra su Santísima voluntad, pase después a cumplirla mejor con los bienaventurados en el Cielo. Amén.
   
Ahora se rezan los tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA TERCERO – 6 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición, y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Amabilísima venerada hermana y favorecedora mía Beata Imelda, fiel imitadora de la peluche‘ nuestro Señor Jesucristo, por cuyo amor renunciásteis perfectamente todas las cosas, le seguisteis en desnudez de espíritu, y de tal manera, que fuera de él nada amabais y nada poseíais, mereciendo por ello ser su fina y regalada Esposa, enriquecida con la abundancia de sus dones y de sus más singulares gracias. Yo os suplico os dignéis interceder por mí al Todopoderoso, para que me conceda el especial favor que pido en esta Novena, pero singularmente que aparte mi corazón de todo lo terreno, para que amándole a Él solo sobre todas las cosas en lo que me resta de vida, consiga acabarla en su amistad y gracia, y alabarle eternamente en la Gloria. Amén.
   
Ahora se rezan los tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 7 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición, y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Castísima y purísima Virgen, abogada mía Beata Imelda, digna Esposa del inmaculado Cordero por vuestra angélica virginidad; templo vivo y habitación del Espíritu Santo por vuestra limpisima castidad; tierra virgen, que fecundada con el rocío de la gracia divina, produjo los colmados frutos de la virtud y de la justicia; estrella resplandeciente, que hermosea el cielo Dominicano: yo os suplico por esta y las demás virtudes y gracias con que os adornó vuestro Divino Esposo, que me alcancéis de su Majestad el perdón de mis pecados, la práctica de la más pura castidad, el vencimiento de las tentaciones contra ella; y que además del especial favor que pido en esta Novena, me conceda después de una pura y santa vida la feliz muerte de los justos para verle y alabarle eternamente en el Cielo. Amén.
   
Ahora se rezan los tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA QUINTO – 8 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición, y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Penitente e inocentísima protectora mía Beata Imelda, vivo ejemplar de todas las virtudes, que supisteis unir a una maravillosa inocencia de edad y de costumbres los rigores de la más dura penitencia, pues llevásteis en vuestro virginal cuerpecito la mortificación que aprendisteis de vuestro castisimo y amante Esposo Jesucristo, cuyas lid-: ridad se miraban en vuestra carne grabadas con los recios golpes de la asperezar con que la maltratábais: yo os suplico que me alcancéis de Dios un verdadero espíritu de mortificación, con que sujete mis pasiones; el particular favor que pretendo en esta Novena (según que fuere de su divino beneplácito), y sobre todo la gracia singular de que haga en vida y en muerte frutos dignos de penitencia, para después gozarle perpetuamente en el Cielo. Amén.
   
Ahora se rezan los tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.

DÍA SEXTO – 9 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición, y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Humildísima, rendídísima hermana y abogada mía Beata Imelda; tesoro riquísimo de santidad escondido en el campo de vuestra humildad heroica; huerto cerrado pero amenísimo de divinos frutos, que ocultábais humilde en el secreto de vuestro corazón; pozo de aguas vivas de soberanos dones y de gracias admirables, profundísimo por lo extremado de vuestro abatimiento: vos sois por esta virtud parecida al grano de mostaza del Evangelio, porque Vuestra pequeñez mereció que el Todopoderoso hiciese con vos cosas tan grandes, sublimándoos extraordinariamente entre sus Santos; os suplico humildemente me alcanceis de su Divina Majestad la verdadera humildad de corazón, el favor que pretendo en esta Novena, y singularmente la gracia que tiene prometida a los humildes, para que sirviéndole fielmente con ella en esta vida, consiga después verle y gozarle para siempre en la bienaventuranza. Amén.
   
Ahora se rezan los tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO – 10 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición, y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Pacientísima y resignadísima abogada mía Beata Imelda, ejemplar admirable de sufrimiento y de paciencia en la dura privaciín de vuestros más encendidos deseos de uniros a vuestro Esposo Jesucristo Sacramentado, lo que sufríais sin abrir la boca para quejaros, imitando al Real Profeta David en las aflicciones de su Espíritu: yo os suplico por la altísima perfección de vuestra paciencia, con que conservásteis inalterable la paz de vuestro interior, la tranquilidad de vuestro espíritu y la dulzura de vuestro corazón, como efecto de la perfecta unión de vuestra voluntad con la de Dios, que me alcancéis de su Majestad el favor que pido en esta Novena, pero singularmente la paciencia en las adversidades, la conformidad con su santísima voluntad en todos los sucesos de esta vida, el morir en su gracia, y el gozarle después para siempre en la bienaventuranza. Amén.
   
Ahora se rezan los tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.

DÍA OCTAVO – 11 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición, y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Afable y amabilísima Patrona mía Beata Imelda, modelo y ejemplar de la caridad más heróica con el prójimo desde vuestros más tiernos años; pues aún no sabíais hablar, y ya teníais compasión de los pobres, con la que fuisteis consoladora de los afligidos, socorredora de los miserables y remediadora de los necesitados. Yo os suplico con cuanta eficacia puedo, que ejercitéis conmigo vuestra ardiente caridad, consiguiéndome de Dios la más perfecta disposición para recibirle Sacramentado, el remedio de la necesidad que pido en vuestra Novena, pero mucho más el perdon de mis culpas, la imitación de vuestras virtudes, la caridad con mis prójimos, el logro de una muerte santa y la salvación eterna de mi alma. Amén.
   
Ahora se rezan los tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.

DÍA NOVENO – 12 DE MAYO
Por la Señal,…
Acto de contrición, y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN
Devotísima, fervorosa y amante abogada mía Beata Imelda, Esposa dignísima del inmaculado Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo; digna habitaciín del Espíritu Santo, y de sus más preciosos Dones; amada de Dios, regalada de Dios, y escogida entre millares para ser las delicias de vuestro Criador; sagrado incendio de Divina caridad con que abrasáis a los que contemplan devotos vuestro dichosísimo tránsito a la eterna gloria: yo el menor de vuestros devotos me pongo desde ahora para siempre a la sombra de vuestra deseada protección; y os suplico, graciosa Imelda, que además del singular favor que por vuestra intercesión he pedido en esta Novena, me alcancéis de su Divina Majestad gracia especial de imitaros en todas las virtudes, pero singularmente en la ardentísima caridad con que le amásteis como un abrasado Serafín hasta dar la vida transformada en vuestro Criador: sea este, amada niña mía, el fruto particular de la devoción con que os he venerado en este Novenario; y séalo también el prepararme desde ahora con una santa vida para la muerte que se me acerca, para que muriendo encendida con los actos más intensos de amor a mi Dios, pase, después a verle y alabarle eternamente en el Cielo. Amén.
   
Ahora se rezan los tres Padre nuestros, con Ave María y Gloria. Las demás oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.

domingo, 13 de mayo de 2018

BEATA IMELDA LAMBERTINI, PATRONA DE LOS PRIMEROS COMULGANTES

[Dijo Jesús:] «Mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida: el que come mi carne y bebe mi sangre, mora en mí, y yo en él» (Juan 6, 56-57).
 
Beata Imelda Lambertini
  
La beata Imelda, patrona de la primera comunión, pertenecía a una de las más antiguas familias de Bolonia. Era hija del conde Egano Lambertini y de Castora Galuzzi. Desde muy niña dio muestras de excepcional piedad; era muy amante de la oración y acostumbraba a retirarse en un rincón de la casa, donde se había construido un pequeño oratorio con flores e imágenes. A los nueve años, sus padres, accedieron a su deseo y la enviaron a educarse al convento dominicano de Val di Pietra. Allí se ganó Imelda el cariño de todos, y su fervor edificó mucho a las religiosas. La joven tenía especial devoción a la presencia eucarística de Cristo en la misa y en el tabernáculo. Imelda deseaba ardientemente hacer la primera comunión, pero, según la costumbre de la época, ésta no podía tener lugar antes de cumplir los doce años. Imelda exclamaba algunas veces: «¿Cómo es posible recibir a Jesús y no morir de gozo?».
  
Cuando tenía once años, Imelda asistió, con el resto de la comunidad, a la misa de la vigilia de la Ascensión (12 de Mayo de 1333). Como era la más joven, fue la única que no recibió la comunión. Las religiosas se disponían ya a salir de la capilla, cuando vieron que una hostia volaba hasta Imelda, quien se hallaba absorta en oración, cerca del tabernáculo. Inmediatamente le hicieron notar al sacerdote que había celebrado la misa, el cual, impresionado por el milagro, dio inmediatamente a Imelda la primera comunión, que fue también la última. La emoción que produjo a la beata la presencia de Cristo fue demasiado grande. Fulminada por un ataque al corazón, Imelda cayó por tierra; cuando las religiosas acudieron a levantarla la encontraron muerta.
 
Los bolandistas insertaron en Acta Sanctórum (mayo, vol. III) un artículo sobre la beata Imelda, en razón de la antigüedad de su culto, aunque éste no fue confirmado oficialmente sino hasta 1826, mediante decreto del Papa León XII. En 1910, San Pío X la proclamó patrona de los primeros comulgantes. Existen varias biografías de tipo devoto, como las de Jean-Joseph Lataste OP (1889), Domenico Corsini (1892), Hieronymus Maria Wilms OP (1925) y Tommaso Alfonsi OP (1927). Ver sobre todo Marianne Constance de Ganay, Les Bienheureuses Dominicaines (1913), págs. 145-152. También hay un corto artículo en John Procter OP, Lives of Dominican Saints, págs. 259-262.
  
REFLEXIÓN
La admirable historia de la Beata Imelda testifica, además de la pureza y disposición necesaria para recibir a Jesús Sacramentado, la necesidad y eficacia del Sacerdocio sacramental. Hubiera sido algo pequeño para Dios poner directamente la Hostia flotante directamente en la lengua de Imelda, pero el anhelo y el amor de un hombre a Dios no es suficiente para suavizar su Corazón. Es aquí que el Sacerdote concluye que la voluntad de Dios evidentemente va más allá de las reglas existentes, que el Sacerdote es aquí el profeta y hace el milagro, revistiéndose con los ornamentos de salvación y dándoles este Sacramento. Esta es su tarea.
  
ORACIÓN (del Misal Dominico)
Oh Señor Jesucristo, que recibiste en el Cielo a la bienaventurada virgen Imelda, herida de ardiente caridad, tras alimentarla admirablemente con la inmaculada Hostia: haz que por su intercesión nos acerquemos a la sagrada Mesa con la misma caridad, para que deseemos morir y merezcamos estar contigo, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 29 de marzo de 2018

BERGOGLIO INSULTANDO A LA BEATA IMELDA LAMBERTINI

“CAVE, BERGÓGLIUM LÓQUITUR EST!” (¡CUIDADO, BERGOGLIO ESTÁ HABLANDO!)
   
Durante la Reunión presinodal con los jóvenes en el Pontificio Colegio Internacional “María Mater Ecclésiæ”, el pasado 19 de Marzo, Bergoglio se dirigió al auditorio y al final respondió preguntas del auditorio. Ante la pregunta del seminarista greco-católico ucraniano Yulian Vendzilovych sobre cómo afrontar el sacerdocio en el mundo contemporáneo, le respondió diciendo:
«[...] He aquí la relación entre el sacerdote y la comunidad: también la relación debe ser testimonial. Porque hay una enfermedad muy grande, que es el clericalismo, y nosotros debemos salir de esta enfermedad. Algunos de vosotros no sois católicos, otros no sois creyentes, pero lo digo con tanta humildad: es una de las enfermedades más feas de la Iglesia. El clericalismo. Cuando una comunidad busca a un sacerdote y no encuentra a un padre y a un hermano, sino a un doctor, a un profesor o a un príncipe… Y esta es una de las enfermedades que hacen tanto mal a la Iglesia. Yo estoy preocupado por esto, porque se confunde el rol paternal del sacerdote y se reduce a un papel de dirigente: el “jefe”. El “jefe” de la empresa, el dirigente… Y me preocupan también comportamientos no paternos, no fraternales del sacerdote que en la relación con la comunidad no lo hacen ser testigo de Cristo. Por ejemplo, el espiritualismo exagerado: cuando te encuentras a estos sacerdotes que piensan estar siempre en el cielo, que son incapaces de comprender, creo que con una actitud así –como digo yo– “con la cara de la beata Imelda” [Risas de Bergoglio y el auditorio], así no, no funciona… Cuando tú has cometido una de esas caídas que se cometen en la vida, ¿cómo vas a contársela a él? ¡Pero tú tienes miedo! No encuentras en él el testimonio de la misericordia de Cristo. O cuando tú ves a un sacerdote que es rígido, que va siempre adelante con rigidez, pero ¿cómo la comunidad puede ir a él? Falta el testimonio. Y cuando ves un sacerdote mundano, es feo, es peor. Reza por ellos, para que el Señor los convierta».
  
Además de mostrarse irrespetuoso frente a la vocación sacerdotal (cosa que NI BERGOGLIO TIENE, ni en la Deuterovaticanidad existe) al tratarlos como poca cosa y hablando en contra del clericalismo que ÉL MISMO REPRESENTA, Bergoglio se burla del Santo Sacrificio de la Misa, que a tantos Católicos ha sostenido y sostiene en su camino hacia la eternidad, como el caso de la Beata Imelda Lambertini OP, quien, habiendo deseado fervientemente recibir a Jesús Sacramentado (a pesar que en el siglo XIV la Comunión no se recibía sino a los 14 años), la víspera de la Ascención del año 1333 vio en plena Misa que una Hostia salió del ciborio y se posó sobre nuestra religiosa, ante lo cual el Sacerdote le dio la Comunión, y ella murió al poco tiempo. La hermana Imelda fue beatificada en 1826, y ante su ejemplo, San Pío X la proclamó Patrona de los primeros comulgantes y dispuso mediante el decreto “Quam Singulári Christus amóre” del 8 de Agosto de 1910 que una vez los niños llegaren a la edad de razón (7 años aproximadamente) deben ser admitidos a la Sagrada Comunión.
  
Beata Imelda Lambertini OP
  
Nuevamente esta es una evidencia más de que Bergoglio, si no es el Anticristo, sí es uno de sus émulos y precursores, ya que al igual que él, abre la boca para blasfemar contra Dios, y su Tabernáculo, y los habitantes del Cielo (cf. Apoc. XIII, 6). Además, él está irremisiblemente atado al lenguaje altisonante y escandalizador, actitudes que no quedan bien a nadie, y menos a una persona de su edad. Pero bueno, ya no se puede hacer más: cuando él vea las estadísticas de su Anuario Pontificio, y cómo las cifras de fieles y de “vocaciones” van en picado, QUE NO SE QUEJE. Y menos cuando en el divino Tribunal le toque rendir cuentas de todas sus pocasvergüenzas.
    
Hoy Jueves Santo, pidamos por intercesión de la Beata Imelda Lambertini que Dios nuestro Señor encienda en nosotros el santo anhelo de acercarnos con recta conciencia para recibirle (sea sacramental o espiritualmente) y merezcamos estar eternamente con Él en el Cielo:
Dómine Jesu Christe, qui beátam Vírginem Iméldam igníto caritátis amóre sauciátam, et immaculátaHóstia mirabíliter reféctam, in cœlum suscepísti: fac nos ejus intercessióne, eódem caritátis fervóre ad sacram mensam accédere; ut appetámus dissólvi, et esse tecum mereámur: Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen. (Oh Señor Jesucristo, que recibiste en el Cielo a la bienaventurada virgen Imelda, herida de ardiente caridad, tras alimentarla admirablemente con la inmaculada Hostia: haz que por su intercesión nos acerquemos a la sagrada Mesa con la misma caridad, para que deseemos morir y merezcamos estar contigo, que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén) [Misal de la Orden de Predicadores, Oración colecta en honor a la Beata Imelda Lambertini -13 de Mayo-]
  
JORGE RONDÓN SANTOS
29 de Marzo de 2018.
Jueves Santo.