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miércoles, 1 de marzo de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA ÚLTIMO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMONOVENO
La humildad para ser verdadera debe estar siempre acompañada de la caridad; es decir, que nosotros debemos amar, buscar y apetecer las humillaciones para agradar a Dios y asemejarnos a Jesucristo, dice San Francisco de Sales.
  
San Vicente de Paúl, cuya humildad era tan sincera que se veía en su frente, en sus ojos y en todo su exterior, ponía sus delicias en las humillaciones y en los desprecios, para imitar los abatimientos excesivos del Hijo de Dios, que como él decía en una conferencia, «siendo el esplendor de la gloria de su Padre, y la viva imagen de su sustancia, no contento de haber pasado una vida que se podía llamar una humillación continua, ha querido aún después de su muerte estar representado perpetuamente a nuestros ojos en un estado de ignominia extremada y clavado en una Cruz como malhechor».

San Jerónimo dice que sabiendo Santa Paula que se había dicho de ella que su devoción la había vuelto loca, y que sería bien hacerla una abertura en la cabeza para que el aire pasase al cerebro, la humilde sierva de Dios dijo al punto estas palabras del Apóstol: «Sea por el amor de Jesucristo el que nosotros nos hagamos necios, Nos stulti propter Christum». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Dios mío, dadme el amor de las humillaciones: que este amor me las haga desear a fin de adquirir la humildad y de agradar a Jesús, a quien la humildad es tan amable, que se humilló en extremo, y que exige que sus discípulos aprendan de Él a ser dulces y humildes de corazón.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

martes, 28 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA VIGESIMOCTAVO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMOCTAVO
«Todos los que han tenido un verdadero deseo de hacerse humildes se han ejercitado en la práctica de las humillaciones. No ignoraban que es un camino seguro para llegar a la humildad, y que no hay otro mejor» (San Bernardo).

San Francisco, San Buenaventura, San Francisco de Borja, Santa Magdalena de Pazzi y Santa Teresa, aprovechaban todas las ocasiones de humillarse.
  
Se lee en San Juan Clímaco de un monje que tenía un grande amor a la humildad, el cual había escrito en las paredes de la celda con el fin de triunfar de las tentaciones de la vanidad que muchas veces le molestaban, estas nobles palabras: «Caridad perfecta. Amor a la oración. Mortificación universal. Dulzura inalterable. Paciencia invencible. Castidad angelical. Humildad muy profunda. Confianza filial. Exactitud entera. Resignación admirable». Si después el demonio iba a tentarle por la vanidad, decía: «Vamos a la prueba»; y aproximándose a la pared leía lo que estaba escrito, haciendo estas reflexiones: «¿Tendré caridad perfecta, yo que hablo mal de los otros? ¿Amor a la oración, yo que no he hecho ninguna oración sino con muchas distracciones? ¿Mortificación universal, yo que busco continuamente el saciarme? ¿Dulzura inalterable, yo que manifiesto continuamente a mis hermanos un semblante severo? ¿Paciencia invencible, yo que no puedo sufrir nada sin quejarme? ¿Castidad angelical, yo que, despreciando el velar sobre mis sentidos, doy lugar a los pensamientos deshonestos? ¿Confianza filial, yo que voy tan raras veces a Dios como a mi Padre? ¿Exactitud entera, yo que quizás no he hecho jamás acción alguna que no haya sido defectuosa? ¿Resignación admirable, a mí que me cuesta tanto someterme a la voluntad de Dios?». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Oh Dios mío, yo no tengo ninguna virtud, y sí todos los vicios; ¿cómo pues soy orgulloso? Haced Señor, que me haga justicia a mí mismo, humillándome continuamente delante de Vos. Dignaos dirigir sobre este miserable pecador una mirada de vuestra misericordia
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

lunes, 27 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA VIGESIMOSÉPTIMO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMOSÉPTIMO
He aquí uno de los mejores medios de adquirir la humildad; y es grabar profundamente en el alma esta máxima: «Ninguno es realmente sino lo que es delante de Dios, y nada más» (Tomás de Kempis).
  
San Francisco de Sales había meditado bien esta saludable máxima; de aquí aquella tranquilidad admirable que se veía en él y aquella cordura con que se portaba. Habiendo sido calumniado horriblemente decía: «Yo quisiera que pluguiese a Dios, que mi inocencia no fuese jamás reconocida ni aún en el juicio universal, sino que estuviese eternamente sepultada en los secretos de la sabiduría eterna»: y después añadía: «Si por la gracia de Dios hago alguna buena obra, o si Dios se sirve de mí para hacer algún bien, yo estaría muy satisfecho que el día del juicio universal en donde los secretos de los corazones se harán manifiestos, mis injusticias fuesen al contrario, esto es, que las conociesen todas las criaturas». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Renuncio, oh Dios mío, al orgullo, al amor propio, a la vanidad, y al deseo de ser estimado y amado de las criaturas. Dadme una profunda humildad de espíritu y de corazón. Quiero aprovechar todas las ocasiones de practicar la humildad.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

domingo, 26 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA VIGESIMOSEXTO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMOSEXTO
Es mucho más conducente para la perfección el no excusarse una vez cuando alguno es reprendido, que si oyese diez sermones con las disposiciones más santas. Esta es una señal poco estimada de las criaturas: acostumbrándose a no justificarse en tales circunstancias, se consigue el oír hablar de sí mismo como si fuera de una persona extraña, dice Santa Teresa

El P. Álvarez, habiendo sido acusado en junta provincial de una gran falta de la que no era culpable, y habiéndole reprendido públicamente con toda severidad, no dijo una palabra en su defensa, ni cuando se le reprendía ni después de la reprensión. El Señor le recompensó por este silencio heroico con favores extraordinarios. ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Dios mío, me resuelvo a no justificarme ni excusarme jamás. Haced que sea fiel a esta resolución que Vos me habéis inspirado para manifestaros mi amor.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

sábado, 25 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA VIGESIMOQUINTO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMOQUINTO
«El que quiere hacerse verdaderamente santo, no debe excusarse cuando se le acusa aún sin razón, exceptuando algunos casos particulares. Jesucristo nos ha dado el ejemplo cuando acusado en Su misma presencia, a pesar de ser inocente, no habló una sola palabra para justificarse» (San Felipe Neri).
  
San Vicente de Paúl fue muchas veces calumniado, y jamás se le oyó ni quejarse, ni decir nada para manifestar que estaba inocente de lo que se le acusaba. «Yo nunca me justificaré sino por mis obras», decía a los sacerdotes de su Congregación. Un día que estaba con la reina, le dijo que se le acusaba de una cosa que ella no era capaz de creer; y la respondió al punto sin alterarse: «Señora, yo soy un gran pecador»; su Majestad, haciéndole presente que no debía omitir nada para manifestar su inocencia, él la dijo: «¡Cuántas cosas se dijeron contra Jesucristo!, pero el Señor jamás se justificó». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
¿No me llenaría de confusión si los hombres conociesen cuáles han sido mis pensamientos, mis afectos y mis obras? Pero Dios mío, ¿qué no conocéis Vos todo esto? ¿No debería yo morir de confusión pensando que nada se os oculta?
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

viernes, 24 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA VIGESIMOCUARTO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMOCUARTO
«Según mi dictamen, jamás adquiriremos nosotros la verdadera humildad si no levantamos los ojos hacia el Señor. El alma que considera la grandeza de Dios ve mejor su profunda bajeza; considerando la santidad, ve sus manchas; cuando considera la paciencia, ve cuán apartada está de ella; en una palabra, fijando los ojos en sus divinas perfecciones, descubre en si tantas y tan grandes imperfecciones, que penetrada de confusión pide al Señor la libre de ellas» (Santa Teresa).
  
Del gran conocimiento que San Vicente de Paúl tenía de las perfecciones de Dios, formaba la baja idea que él tenía de sí mismo y el ardiente deseo de las humillaciones. «Si cada uno de nosotros, decía a los misioneros, se aplicase a conocer lo que es delante de Dios, reconocería ciertamente que es muy justo y razonable el despreciarse y humillarse. Dios es tan Santo, y nosotros tan incapaces de todo bien: tenemos una inclinación natural y continuada al mal, hemos pecado tantas veces y tan gravemente; ¡cuántos motivos de confusión!». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
¡Quién sois Vos, oh Dios mío, y quién soy yo! Vos sois el Ser de los seres, y yo no soy nada. Vos sois el Santo de los santos, y yo soy un abominable pecador. Yo debía estar en el infierno con los ángeles malos; Señor, tened piedad de mi.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

jueves, 23 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA VIGESIMOTERCERO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMOTERCERO
Si considerásemos bien todo lo que hay en nosotros de humano y de imperfecto, hallaríamos motivo para humillarnos delante de Dios, delante de los hombres y aún de nuestros inferiores, dice San Vicente de Paúl.
 
Santa Teresa cuenta que, habiéndola iluminado el Señor con una luz celestial, se vio al punto llena de abominables defectos, y que la parecía ser como un demonio. «¿Qué sería, decía ella, si el Señor me hubiera iluminado más?». Confusa por sus miserias, gemía continuamente, y cuando recibía alguna injuria o alguna señal de desprecio, no solamente no se alteraba ni quejaba, sino que decía: «Tienen razón, hacen bien hablar así de mí, y de tratarme de ese modo». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Oh Dios mío, yo he sido a vuestros ojos un enemigo vuestro, cuando el pecado reinaba en mi corazón; ¿y no deberé temer el ser aún realmente tal, pues que no sé si el pecado reina todavía en mí? Haced, Señor, que este pensamiento abata mi orgullo y me anonade delante de Vos.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

miércoles, 22 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA VIGESIMOSEGUNDO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMOSEGUNDO
El que es verdaderamente humilde desea ser despreciado, burlado, perseguido y calumniado. Si queremos imitar a Jesucristo, en esto, sobre todo debe ser. No hay más medio de ser sabio que alegrarse de pasar por la escoria de los hombres y por insensato, pues que la misma sabiduría ha sido reputada como tal (Santa Teresa).
  
Una santa religiosa pedía muchas veces a la superiora el permiso para decir públicamente sus defectos y la suplicaba la impusiese penitencias que la abatiesen, a fin de ser despreciada. Santa Catalina de Génova decía: «Cuando cometo alguna falta a mí sola debo atribuirla, no al demonio ni a cualquiera otra criatura, sino únicamente a mi mala voluntad, a mi orgullo y sensualidad. Si el Señor no me asistiese continuamente con su gracia, ¿qué sería de mí? Yo soy peor que el demonio para hacer mal». En las diferentes faltas que involuntariamente cometía acostumbraba a decir: «He aquí una yerba de mi jardín»; y así se humillaba ella misma. ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Dios mío, no soy capaz por mí mismo de hacer bien alguno, sino solo de obrar el mal, ¿cómo podré ensoberbecerme? ¿Cómo, convencido de esta verdad humillante, no concibo un gran desprecio de mí mismo?
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

martes, 21 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA VIGESIMOPRIMERO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMOPRIMERO
Sufrir con resignación cristiana las humillaciones y los oprobios es la piedra de toque de la humildad y al mismo tiempo de la verdadera virtud, porque es la que más se conforma con Jesucristo verdadero modelo de la virtud sólida, dice San Francisco de Sales.
  
Se refiere de San Amonio que llegó a tan alta perfección que se había hecho casi insensible a los ultrajes cual si fuera una piedra. Jamás tuvo por injuria los oprobios que le hacían. «Sufrir las injurias sin quejarse es la puerta por donde nuestros padres han entrado para llegar a Dios, decía un Santo Abad a sus monjes; el ejercicio hace fácil y agradable lo que al principio parecía muy difícil». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Dios mío, conozco que soy digno de ser despreciado, porque he despreciado vuestros mandamientos; de ser ultrajado porque he ultrajado vuestras perfecciones, de ser menospreciado de todos, porque he consentido ser esclavo del demonio. Haced que este pensamiento me haga desear con ansia los abatimientos.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

lunes, 20 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA VIGÉSIMO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGÉSIMO
Los misioneros deben estimar el ser temidos por hombres de bajo origen, de poco talento y poca virtud. Cuando son despreciados, o que la Congregación recibe algún sujeto humilde, deben complacerse de ésto, y así pueden conocer los progresos que hacen en la humildad, dice San Vicente de Paúl.
  
Este santo, que sabía cuán útiles son las humillaciones sufriéndolas cristianamente, las amaba de tal modo que un digno eclesiástico que le conocía a fondo dijo de él que jamás había conocido un ambicioso tener tanto afecto por los honores, como el humilde siervo de Dios tenía por los desprecios y abatimientos; de modo que se podía decir que en los ultrajes formaba su tesoro en este mundo. ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Dios mío, haced que aprecie la humildad como un tesoro, y que procure aumentarle todos los días bendiciendo a Dios en los abatimientos, haciendo muchos actos y prácticas de humildad.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

domingo, 19 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA DECIMONOVENO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA DECIMONOVENO
El que es humilde, cuanto más le humillan, mucho más se humilla; cuando está cubierto de oprobios se alegra de verse despreciado, cuando está empleado en oficios bajos y viles reconoce que se le honra con lo que él no merece y lo desempeña con gusto; no aborrece ni huye sino de los empleos distinguidos y de los honores (Santa Juana Francisca de Chantal).
   
Un gentilhombre, lleno de cólera, habiendo dicho a San Vicente de Paúl una injuria grosera, el santo se arrojó al punto a sus pies, pidiéndole perdón de la ocasión que quizás le había dado de hablar así. Uno de los partidarios del error que se suscitó en el último siglo de tantas discordias, habiéndole referido las falsas máximas para hacérselas adoptar, y viendo que no lo conseguía, le llenó de injurias, diciéndole entre otras cosas, que era un ignorante y que se admiraba de que su Congregación le hubiera elegido por su General: «Pues más admirado estoy yo de eso mismo que vos, le contestó; sé que soy incomparablemente mas ignorante, que lo que podéis imaginar». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Señor, hacedme tan humilde que esté contento cuando sea insultado, calumniado y despreciado: Si mi Salvador quiso hartarse de oprobios, ¿cómo dejarán sus discípulos de amarlos?
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

sábado, 18 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA DECIMOCTAVO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA DECIMOCTAVO
El que es verdaderamente humilde jamás se persuade que le puedan hacer alguna injuria. ¡Qué confusión! Que nuestro Criador sufra tantas injurias por parte de sus criaturas, y que nosotros por una palabra menos agradable que nos digan, ya nos resentimos! Poco importa que seamos estimados o no, o que se diga de nosotros bien o mal; los honores deben afligirnos más que las injurias y los ultrajes (Santa Teresa).
   
Cuando San Francisco de Sales veía que alguno se afligía de haber sido calumniado, decía a los que le manifestaban su disgusto: «Jamás aprobaré vuestra inquietud; dejadles que digan; esa es una cruz de palabra, y una aflicción de viento, cuya memoria desaparece con el sonido. Es necesario ser muy delicado para no poder sufrir la picadura de una mosca: ¿y qué injuria nos hacen cuando nos tienen en mala opinión? Pues qué, ¿no debemos tenerla de nosotros mismos?». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Oh Dios mío, ¿qué injuria me pueden hacer a mí que os he ofendido, y que he merecido tantas veces el infierno? Soy un monstruo de ingratitud contra el cual todas las criaturas deberían levantarse para vengar el ultraje que os he hecho.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

viernes, 17 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA - DÍA DECIMOSÉPTIMO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA DECIMOSÉPTIMO
El grado más grande de humildad es el de complacerse en las humillaciones y abatimientos, como los espíritus vanos se complacen en los grandes honores, dice San Francisco de Sales.
   
Santo Domingo vivía con más gusto en la diócesis de Carcasona que en la de Tolosa, en donde había convertido un gran número de herejes, le preguntaron la razón, y respondió: «me llenan de honores en la diócesis de Tolosa, y en la de Carcasona soy aborrecido, perseguido y ultrajado».
  
«Me sería más agradable, decía San Félix Capuchino, verme despreciado, insultado y cubierto de oprobios en las calles de Roma, que verme en el mismo punto respetado y honrado por el mismo pueblo». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Dios mío, no permitáis que las muestras de aprecio y alabanzas que se me dieren sean para mí lazos en que caiga. Yo no deseo ser honrado ni amado más que de Vos. Yo no quiero agradar más que a Vos solo.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).