domingo, 2 de mayo de 2021

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE JERÓNIMO

Traducción al español por el P. Dr. Manuel Gómez Marín CO del original latín; publicado en México en 1841 con aprobación eclesiástica. Por cada palabra de esta Novena hay concedidos 200 días de Indulgencia.
   
ADVERTENCIA
Se comenzará el día dos de Mayo para acabar el diez: pues en el siguiente murió el Santo, en el año de mil seiscientos diez y seis.
  
NOVENA A SAN FRANCISCO DE JERÓNIMO Y GRAVINA
  
      
Arrodíllate delante de Dios, y sígnate con la Santa Cruz.
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios, Verbo divino, que uniéndote hipostáticamente a la naturaleza humana en el vientre de la Virgen más pura, nos abriste el camino de la tierra al Cielo, y nos enseñaste a subirle por medio de la misma Señora y de tu humanidad sacrosanta: Salvador del mundo, que veniste a librarnos de la tirana esclavitud del demonio: Redentor Jesús, que herido y crucificado por mis pecados, te manifiestas con los brazos abiertos para perdonarme, y conviertes tus llagas en puertas para mi salvación: horrorizado de mi malicia, confundido en mi nada y avergonzado a tus pies, admiro tus misterios, adoro tus providencias, y conozco mis obligaciones. Veo, Señor, que siendo tú único acreedor a mi voluntad y obediencia, se fue mi inclinación a las criaturas, y quebranté tu santa ley. Tú eres digno de infinita alabanza; yo, de eterno castigo: ¡Qué amarga es la memoria de haberte ofendido! Abomino mis iniquidades, menos por mi condenación, que por tu agravio. Ejercita conmigo la inefable grandeza con que perdonas tus ofensas: protesto confesarlas, cumplir su penitencia, y no volver jamás a cometerlas. En tu piedad descansa mi esperanza, y mi confianza se asegura en tu poder. Mío fue el pecado: tuyo el arrepentimiento; los justos tienen en tu hermosura su recreo; los malos hallamos en tus misericordias el consuelo. Haz, Padre benigno, sobreabunde la gracia donde abundó la malicia. Cubre mi perversidad con tu clemencia, y se extinguirá como una chispa arrojada en el mar. Dilata, abrasa y consume mi corazón en tu amor. Quítame la vida si he de volver a enojarte, o concédeme el don de la perseverancia en servirte: por tu Pasión y muerte, por los dolores y lágrimas de tu Madre Santísima, y por la intercesión y méritos de tu siervo San Francisco de Jerónimo. Amén. 
    
DÍA PRIMERO – 2 DE MAYO
«Dichoso aquel a quien tú elegiste y allegaste a ti: Él hablará en tu Tabernáculo» (Salmo LXIV, 4).
   
SAN FRANCISCO, MISERICORDIOSO Y HUMILDE
Limosnero cuidadoso, que con los trapos desechos de las roperías formabas vestidos con que cubrir a los pobres desnudos, enseñándonos cuán fecunda es la economía gobernada por la misericordia; ejemplo de abatimiento, que, o reputándote el último de la Congregación de las Misiones, besabas los pies de los hermanos y de las personas que te salían a recibir en las poblaciones; o comparándote a los jumentos, te hacías tirar de la soga que te ponías al cuello y caminabas en cuatro pies por los templos, con tierna edificación del concurso: humilde Francisco, que desentendido de circunstancias, talentos e inocencia, te nombrabas rústico, ignorante y pecador; e ingeniosa tu virtud, reconocía a Dios los beneficios y procuraba de los hombres el desprecio: la memoria de tu anonadación me despierta el propio conocimiento, apaga mi soberbia y vanidad, y descubre el ningún fundamento que tienen las apariencias de la vida. Escucho la voz del Señor, que me llama con estas palabras: Si quieres venir conmigo, niégate a tí mismo, toma tu cruz y sígueme. Así voy a cumplirlo, favorecido de su gracia, y protegido de tu mediación. Amén.
   
JACULATORIA
Nada fui: de tierra soy,
y podredumbre he de ser:
en pecado nací ayer;
en más miseria vivo hoy.
   
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad.
    
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Ejercítate en oficios bajos, y examina tu conciencia acerca de los pecados cometidos contra Dios.
   
ORACIÓN A SAN CIRO DE ALEJANDRÍA, CON LA QUE SE FINALIZA TODOS LOS DÍAS
Médico extraordinario del siglo tercero de la Iglesia, que te valías de la medicina de los cuerpos para introducir la salud en las almas, y recibías su conversión por paga de tus visitas: desterrado Anacoreta, a quien las persecuciones de tu patria Alejandría obligaron a repartir tus bienes, y vivir con traje de solitario en la Arabia feliz predicando la fe de Jesucristo: esclarecido Mártir, que pasaste a Canopo, a esforzar a Atanasia, Teotista, Teodora, y Eudoxia; madre y tres hijas presas por el Prefecto Siriano; animándolas con tu doctrina y enseñándolas con el ejemplo de ser apaleado, crucificado, quemado con hachas, hervido en una caldera de pez y degollado en su compañía: a tu eficaz protección encomiendo mis aflicciones, sin dudar que por medio de tu amartelado devoto San Francisco de Jerónimo, que experimentó más de diez mil milagros tuyos, conseguiré tu favor y el suyo, para gloria de Dios, a quien ambos alaban en el Cielo por toda la eternidad. Amén.
   
Antífona: Este hombre, despreciando al mundo y todo lo terreno, y venciendo al demonio con sus obras y con sus palabras, atesoró en el Cielo riquezas inmortales.
℣. A este justo encaminó el Señor por sendas rectas. 
℞. Y le manifestó el reino de Dios.

ORACIÓN
Oh Dios, que para salvación de las almas hiciste al bienaventurado Francisco insigne predicador de tu palabra: concédenos por su intercesión, que el empleo continuo de nuestro espíritu sea meditar tus santos mandamientos, y el de nuestras obras fielmente cumplirlos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 3 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Bienaventurado aquel que piensa en el necesitado y en el pobre» (Salmo XL, 1).
   
SAN FRANCISCO, LIBERAL Y POBRE
Misericordioso y pobre San Francisco, que no bastándote la dracma echada en el gazofilacio, ni el conocimiento de que la caridad se mide por el efecto, pasaste a unir en la confianza de Dios la falta de los bienes y el remedio de las necesidades, usurpando piadosamente el oficio a los mendigos para cargar sobre ti, de puerta en puerta, la vergüenza y los desprecios; discreto distribuidor, que graduabas el socorro por las personas que te habían agraviado, las que corrían riesgo en el mundo o se habían recogido en los Conservatorios, y las impedidas de pedir por su enfermedad o por su calidad. Ya no tengo disculpa con tu enseñanza: alcánzame de la piedad divina el despego de los bienes terrenos y la caridad con los enfermos, encarcelados y pobres, para que con esta misericordia redima mis pecados, y teniéndola de mí el Señor, que se sujetó a todas estas miserias, consiga alabarle por toda la eternidad. Amén.
  
JACULATORIA 
Mira que representado
en el pobre, Dios te clama:
y quien a tus puertas llama
es quien los bienes te han dado.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Da una limosna espiritual o temporal, y examínate de los pecados cometidos contra el prójimo.
     
DÍA TERCERO – 4 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Dichoso el hombre que en ti tiene su amparo» (Salmo LXXXIII, 6).
   
SAN FRANCISCO, PIADOSO Y SUFRIDO
Moisés de la ley de gracia, que sacaste de la divina Providencia los cuantiosos tesoros que distribuiste en socorrer pobres, mantener mujeres en los conservatorios, dotarlas para religiosas o casadas, y establecer las festividades del inefable misterio de la TRINIDAD augusta y del esclarecido SAN CIRO. Paciente y manso San FRANCISCO, que, subyugando la pasión más difícil, tres ocasiones recibiste bofetadas y pusiste la otra mejilla, agradeciendo la injuria y rogando por el ofensor: varón mortificado por los rústicos, mendigos, penitentes y personas de mal vivir: alcánzame de la Majestad divina, que me ha sufrido tantas ofensas, aprenda a ser manso, y humilde de corazón. Amén.
  
JACULATORIA
La ira en el rostro rebosa
y descubre la demencia;
perfecto hace la paciencia,
y en ella el alma se goza.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Ármate de paciencia, empeña tu afecto con las personas a quienes tu inclinación tuviere repugnancia: continúa el examen acerca de las obligaciones de tu estado, y reúne el examen de los tres días.
    
DÍA CUARTO – 5 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Bienaventurado el hombre a quien tú ¡oh Señor!, hayas instruido y amaestrado en tu ley» (Salmo XCIII, 12).
   
SAN FRANCISCO, SABIO Y PENITENTE
Misionero afligido por los muchos y graves pecados que se cometían, y no podías oír sin que se desataran tus ojos en crecido llanto; exclamando al crucifijo: «¡Ah mi Jesús, cómo te tratan los tuyos!». Por aquella continua contrición que ejercitabas, te ruego me alcances del Señor el sincero y eficaz arrepentimiento de haberle ofendido, solo por ser la suma bondad, a quien debía haber amado; aborreciendo de tal manera mis pecados, que primero que volver a cometerlos, sacrifique la vida, o anteponga las penas del Infierno, en donde viviría gustoso sí allí no se ofendiera a mi Dios. Amén.
  
JACULATORIA
Pequé, ¡ay de mí! Dios Santo:
mis culpas me dan horror,
susto, amargura, dolor,
aflicción, suspiro y llanto.
    
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Mortifícate hoy en las cosas que acostumbras.
    
DÍA QUINTO – 6 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Dichoso aquel que tiene por protector al Dios de Jacob, el que tiene puesta su esperanza en el Señor Dios suyo» (Salmo CXLV, 4).
   
SAN FRANCISCO, LABORIOSO Y CONSTANTE
Constante y firme San Francisco, que en larga vida de setenta y cuatro años jamás descaeciste de la dura fatiga con que ganabas almas para el Cielo: sin embarazarse los ayunos, la oración, las disciplinas, el confesonario, los sermones, los ejercicios de San Ignacio, las visitas de enfermos y las particulares devociones: ruégale al Señor que de tal manera cumpla los propósitos que acabo de hacerle de servirle, que ni las ocupaciones ni los entretenimientos de este mundo sean capaces de apartarme de la senda de negarme a mí mismo y seguir a Jesucristo nuestro Señor: a quien con el Padre y el Espíritu Santo adoras en el Cielo. Amén.
  
JACULATORIA
Yo juré y establecí
guardar firme tu ley pura:
mi Dios, confirma, asegura
esto que has obrado en mí.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Aumenta alguna mortificación que acredite la verdad de tus propósitos, y prepárate por el método que tengas establecido, para confesarte mañana.
    
DÍA SEXTO – 7 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Dichoso el hombre a quien el Señor no arguye de pecado; y cuya alma se halla exenta de dolo» (Salmo XXXI, 2).
   
SAN FRANCISCO, AFABLE E INOCENTE
Ministro de Jesucristo, con quien hiciste pacto de emplear tu entendimiento, fuerzas y vida en convertirle almas y dilatar su gloria: Apóstol Napolitano, que con los ejercicios de San Ignacio y con tus sermones en los templos, hospitales, galeras, cárceles, plazas, calles y aldeas de la capital y poblaciones de las provincias de Otranto y Apulia, diócesis y abadías de Aber y Abruso, islas de Isquia y Capri, obraste prodigiosas conversiones: sí Médico exterior curaste tantos enfermos con la reliquia de San Ciro, ¿cuántas almas sanarías con la Sangre del Cordero? Ruégale que confiese mis pecados con el arrepentimiento, integridad y resolución con que lo hacían los penitentes que llegaban a tus pies, movidos de tus palabras; y ahora con más proporción impétreme el Cielo que, siendo mi penitencia verdadera, no recaiga en mis pasadas culpas. Amén.
  
JACULATORIA
Penitencia, penitencia,
y de las culpas dolor;
para alcanzar del Señor
su poderosa clemencia.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Hoy te confesarás y repetirás interiores actos de contrición, aumentando como puedas la penitencia que se te impusiere.
     
DÍA SÉPTIMO – 8 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Bienaventurado el hombre que teme al Señor, y que toda su afición la pone en cumplir sus mandamientos» (Salmo CXII, 1).
   
SAN FRANCISCO, FIEL Y TEMEROSO
Médico franco, que jamás te negaste a cuantos te llamaron en sus dolencias, sin impedírtelo las continuas ocupaciones de tu apostolado ni reservarte enfermedad entre las muchas diversas en especie y accidentes, que afligen a la naturaleza: siervo de Jesucristo, que en tus Misiones acostumbrabas ejercitar al auditorio con actos fervorosos de fe, y a ella correspondieron las milagrosas curaciones, con que la divina Providencia comprobó tus desvelos: prepárame con esta virtud fundamental para recibir el Sacramento de la Eucaristía, llamado por el mismo Jesucristo misterio de fe; y alcánzame de su divina Majestad que en su sagrada mesa, memoria de su Pasión, se llene mi alma de gracia, y sea su Cuerpo y Sangre prenda segur ha de mi salvación. Amén.
  
JACULATORIA
Infeliz del que no cree
a Dios, verdad escondida:
primero perder la vida,
que vacilar en la fe.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Comienza a prepararte para la sagrada Comunión.
    
DÍA OCTAVO – 9 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Bienaventurado el hombre cuya esperanza toda es el nombre del Señor, y que no volvió sus ojos hacia la vanidad y a las necedades engañosas» (Salmo XXXIX, 6).
   
SAN FRANCISCO, PRUDENTE Y CONFIADO
Oráculo de la medicina maravillosa, que variabas los apósitos según la calidad de los males: ya aplicando la reliquia de SAN CIRO con ciertas oraciones que no comunicaste, ya dando a beber el agua tocada con la reliquia, ya ungiendo con el aceite que había alumbrado en su lámpara, ya ministrando en polvo las flores secas que adornaron su altar: Profeta de la nueva ley, que con la promesa de la felicidad que se goza en el Reino de los cielos alentaste y confortaste tantas almas pecadoras y justas, y entre estas a la esclarecida Virgen Teresa de Jesús de Narno: alcánzame la divina virtud de la esperanza, para que aguarde a Jesucristo Sacramentado, y con su Cuerpo y Sangre los dones espirituales y temporales que me aseguren la bienaventuranza. Amén.
  
JACULATORIA
No es comparable la vida
más penosa y transitoria,
con la verdadera gloria
que nos está prometida.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Continúa con tu preparación para hacer mañana la Comunión sacramental.
    
DÍA NOVENO – 10 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Dichoso aquel varón que ve cumplidos sus deseos» (Salmo CXXVI, 6).
   
SAN FRANCISCO, RELIGIOSO Y AMABLE
Glorioso San FRANCISCO, imitador del de Asís en la humildad, del de Paula en la fe, del de Javier en la fatiga, del de Sales en la suavidad, del de Solano en el celo, y del de Borja en lo eucarístico, que por cuarenta años trabajaste urgido de la caridad de Dios, a quien del todo sujetaste tu voluntad y uniste tu entendimiento, y te correspondió con la gracia de la santidad, la operación de las virtudes o curación de las almas, y el don de profecía, pues en tu vida lloraste de amor a Dios los pecados del mundo, intercede por mí, para que me abrase con Jesucristo Sacramentado. ¿Quién soy yo, para que de mí se acuerde y venga a visitarme? Consígueme, Santo mío, que le ame con todo mi corazón, con todo mi entendimiento, con toda mi alma y con todas mis fuerzas, hasta la muerte. Amén.
  
JACULATORIA
¡Oh Dios, cómo a este reo tratas!
Tú me obligas con finezas,
me convidas con promesas,
con cadenas de amor me atas.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Haz la Comunión sacramental, en honor de Nuestra Señora, a quien celebra la Iglesia con el propio título de los Desamparados: y mañana la ofrecerás en obsequio del Santo, a quien has dedicado la Novena.

MES DE MARÍA, POR EL PADRE FRANCISCO PALAU - DÍA SEGUNDO

Dispuesto por el Bienaventurado Francisco de Jesús, María y José (en el siglo Francisco Palau y Quer) OCD, Misionero Apostólico, y publicado en Ibiza por la imprenta de Ramón Vidal en 1861. Licencia otorgada por D. Rafael Oliver y Rivas, Gobernador Eclesiástico y Vicario capitular de Ibiza, el 23 de Septiembre de 1861.
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador Padre, Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
   
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS.
Bellísima y habilísima Jardinera, aquí tenéis a vuestros pies un corazón convertido por sus culpas en bosque lleno de espinas y abrojos, donde tienen sus madrigueras y hacen sus crías las pasiones más feas y vergonzosas: a vuestras órdenes están millares de operarios pendientes de vuestros labios, que esperan les mandéis arrancar de él todo lo malo y todo lo vicioso, y sembrar y plantar lo santo, lo bueno y lo virtuoso. Yo os entrego, yo os doy el terreno de mi alma; mandad, Señora del mundo, mandad, Reina de los Ángeles, y será transformado en un paraíso de delicias para Vos y Vuestro Hijo; mandadlo, y vuestras órdenes serán fielmente ejecutadas. Yo os prometo que cooperaré a mi conversión con santos propósitos y firmes resoluciones; mas ¡ay! éstas serán estériles si Vos no las fecundáis. Yo soy una tierra árida, seca, consumida y abrasada por los ardores de mi concupiscencia; en vuestras manos están las llaves de aquella fuente cristalina y pura cerrada por mis culpas… abrid los favores y las gracias y los dones del cielo correrán a torrentes sobre mí. Yo soy un huerto sin muros abierto a todas las ilusiones del ángel malo, al mundo y a sus vanidades. Yo os constituyo su guardiana, protegedme y amparadme. 
   
Vos, oh amabilísima Hortelana, me pedís durante todo este mes flores y yerbas aromáticas, ramilletes, guirnaldas y coronas, ¡ay de mí! En mi alma no hay otra cosa que confusión, desorden, vergüenza, espinas y un bosque desarreglado. Señora, ordenadle, cultivadle, sembrad en él la semilla de todas las virtudes; plantad en él esas flores que buscáis, ponedlas en orden según sus especies. Aquí estoy, vuestra propiedad soy, no me opondré, no resistiré, sino que cooperaré a la obra santa que en estos días, dedicados a vuestra gloria y al bien de mi alma, Vos os proponéis hacer; principiadla, perfeccionadla y acabadla. Yo os ofrezco estos ejercicios a honra vuestra y a la gloria de vuestro Hijo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO
   
   
MEDITACIÓN
   
I. La rosa del mes de mayo
Se divide la rosa en varias especies. La que florece en el mayo, y es propia de esta estación, es la que reúne en sí más cualidades de una verdadera flor. Fragancia, belleza, abundancia y variedad.
   
II. La caridad: amor de Dios
Dice la ley, amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con la plenitud de todas tus fuerzas. ¿Qué cosa es este amor?… Busquemos en el jardín de Dios esta fragantísima y hermosísima flor. El amor está en Dios como un fuego inmenso en su propio foco y elemento. Con el amor con que el Padre ama al Hijo, el Hijo nos ama a nosotros y con este mismo amor nosotros hemos de corresponder. Hemos de amar a Dios, porque es infinitamente amable… y todo cuanto se ama sin Dios, fuera de Dios, sin respeto a Dios y contra Dios, es un amor impuro. Siendo el amor de Dios la causa de cuanto amamos con amor puro y el móvil de todas las acciones buenas, no puede la caridad, en orden a este su primer objeto, ser mejor representada que por la reina de la flores, la rosa del mes de mayo. La bondad suma de Dios y su inmensa belleza atrae, eleva y roba todos los afectos del corazón humano con la suavísima fragancia de sus infinitas perfecciones y atributos.
   
III. El amor de Dios en María
María, asistida por la gracia y dones del Espíritu Santo desde su Inmaculada Concepción, amó con tal intensidad a Dios, que atrajo a su seno virginal con la fragancia suave y pura de esta flor mística al mismo Hijo de Dios, y el  Hijo del Eterno no vaciló, aunque hija de Adán prevaricador, en tomarla por Madre.
   
IV. La rosa de olor a María
Nuestro corazón está fabricado para amar, y para amar un objeto infinito, inmenso y eterno, que reúne en sí cuantas perfecciones puede concebir nuestro débil entendimiento. El amor de Dios ¿está en el jardín de tu alma? Piénsalo bien: busca el rosal que brota en mayo, llenando de suave olor toda la comarca. Busca bien este rosal, ¿está en ti?… Míralo bien… Si no le hallares, aún tienes tiempo: marcha a María tu jardinera, y dile que le ponga, que le plante, que le riegue y que le cuide. ¿Amas? ¿Qué amas? Donde está el amor, está el corazón; donde está el corazón, está toda la plenitud y fuerza de tus afectos; donde están éstos, está tu alma toda, tus pensamientos, tus potencias y sentidos. ¿Amas a Dios con todo tu corazón? Mira que sin este amor no puedes entrar en el cielo.

PRESENTACIÓN DE LA ROSA A MARÍA
ORACIÓN. Señora: Recibid en vuestras manos un ramillete de rosas del mes de mayo: aceptadle, es mi amor para con Dios mi Señor. Desde hoy, postrado al pie de este altar, yo os prometo, sí, lo tengo resuelto, amar con todos mis afectos a Dios. Yo me complazco de que Dios sea quien es, sumamente bueno… Sin él, y fuera de él, nada quiero amar. Yo quiero lo que Dios quiere, yo aborrezco lo que Dios aborrece; la voluntad de Dios será la mía de hoy en adelante: así yo lo propongo.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 1 de mayo de 2021

DISCURSO DE PÍO XII POR LA CORONACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

 
En ceremonia solemne realizada el 1 de Mayo de 1946 (no el 13, como indica la página del Vaticano), y conmemorando el tricentenario de la coronación de la Inmaculada Virgen María como Reina y Patrona de Portugal, el Papa Pío XII por medio del Cardenal Legado Benedetto Antonio Masella y en presencia de 80.000 almas coronó canónicamente la imagen de Nuestra Señora de Fátima. En esta ocasión, vía radial, el Papa Pacelli pronunció en portugués el siguiente discurso, que por primera vez presentamos traducido al Castellano. 
    
RADIOMENSAJE DEL PAPA PÍO XII A LOS FIELES PORTUGUESES EN OCASIÓN DE LA CELEBRACIÓN SOLEMNE DE LA CORONACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA
    
 Venerables Hermanos y amados Hijos,
   
¡«Bendito sea el Señor, Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones» (II Cor. I, 3, 4): y con el Señor sea bendita Aquella que Él constituyó Madre de misericórdia, Reina y Abogada nuestra amorosísima, Medianera de sus gracias, Dispensadora de sus tesoros!
   
Cuando, cuatro años ha, en pleno rumorejar de la más funesta guerra que vio la historia, subimos con vosotros en espíritu por primera vez a este monte santo, para agradecer con vosotros a la Virgen Señora de Fátima los beneficios inmensos con que recientemente os ha agraciado, al común Magníficat juntábamos el grito de filial confianza, para que la Inmaculada Reina y Patrona de Portugal completase lo que tan maravillosamente había comenzado.
   
Vuestra presencia hoy en este Santuario, en multitud tan inmensa que nadie la puede contar, está atestando que la Virgen Señora, la Inmaculada Reina, cuyo Corazón materno y compasivo hizo el prodigio de Fátima, oyó sobreabundantemente nuestras súplicas.
  
El amor ardiente y reconocido os trajo: y vosotros quisisteis darle una expresión sensible condensándolo y simbolizándolo en aquella corona preciosa, fruto de tantas generosidades y tantos sacrificios, con que, por mano de Nuestro Cardenal Legado, acabamos de coronar la Imagen taumaturga.
   
Símbolo expresivo, que, si a los ojos de la celestial Reina atestigua vuestro filial amor y gratitud, primero os recuerda a vosoreos el amor inmenso, expresado en incontables beneficios que la Virgen Madre ha esparcido sobre su «Terra de S. María». ¡Ocho siglos de beneficios! Los cinco primeros bajo las signa de Santa María de Alcobaça, de Santa María de la Victoria, de Santa María de Belén, en las luchas épicas contra la Medialuna por la constitución de la nacionalidad, en todas las heroicas aventuras de los descubrimientos de nuevas islas y nuevos continentes, por donde vuestros mayores fueron plantando con las Quinas la Cruz de Cristo. Estos tres últimos siglos bajo la especial protección de la Inmaculada, a quien el Monarca restaurador con toda la Naciónbreunida en Cortes aclamó Patrona de sus Reinos y Señoríos, consagrándole la corona, con especial tributo de vasallaje y con juramento de defender, hasta dar la vida, el privilegio de su Concepción Inmaculada: «esperando con gran confianza en la infinita misericordia de Nuestro Señor, que por medio de esta Señora, Patrona y Protectora de nuestros Reinos y Señoríos, de quien por honra nuestra nos confesamos y reconocemos vasallos y tributarios, nos ampare y defienda de nuestros enemigos, con grandes aumentos de estos Reinos, para la gloria de Cristo nuestro Dios y exaltación de nuestra Santa Fe Católica Romana, conversión de los Gentiles y reducción de los Herejes» (Auto de aclamación de Nuestra Señora de la Concepción como Patrona de Portugal por las Cortes de Lisboa, 1 de Mayo de 1646).
  
Y la Virgen fidelísima no confundió la esperanza que en Ella se depositaba. Basta reflejar, en estas tres últimas décadas, por las crisis atravesadas y por los beneficios recibidos equivalentes a siglos; basta abrir los ojos y ver esta Cova da Iria transformada en fuente manantial de gracias soberanas, de prodigios físicos y mucho más de milagros morales que a torrentes aquí se derraman sobre todo Portugal, y allá, pasando las fronteras, se van propagando por toda la Iglesia y por todo el mundo.
  
¿Cómo no agradacer? O antes, ¿cómo agradacer condignamente? Hace trescientos años el Monarca de la restauración, en señal del amor y reconocimiento suyo y de su pueblo, depuso la corona real a los pies de la Inmaculada, proclamada Reina y Patrona. Hoy vosotros todos, todo el pueblo de la Tierra de Santa María, con los Pastores de sus almas, con su Gobierno, a las preces ardientes, a los sacrifícios generosos, a las solemnidades eucarísticas, a los mil homenajes que os dictó el amor filial y reconocido, juntasteis aquella preciosa corona y con ella ceñisteis la frente de Nuestra Señora de Fátima, aquí en este oásis bendito, impregnado de sobrenatural, donde más sensible se experimenta su prodigioso patrocinio, donde todos sentís más cerca su Corazón Inmaculado el latir de inmensa ternura y solicitud materna por vosotros y por el mundo.
   
¡Corona preciosa, símbolo expresivo de amor y gratitud!
   
Vuestro mismo concurso inmenso, el fervor de vuestras preces, el tronar de vuestras aclamaciones, todo el santo entusiasmo que en vosotros vibra incohercible, y, después, el sagrado rito, que se acaba de realizar en esta hora de incomparable triunfo de la Madre Santísima, evocan a Nuestro espíritu otras multides mucho más innumerables, otras aclamaciones mucho más ardientes, otros triunfos mucho más divinos, otra hora –eternamente solemne– en el día sin ocaso de la eternidad: cuando la Virgen gloriosa, entrando triunfante en la patria celestial, fue a través de las jerarquías bienaventuradas y de los coros angélicos sublimada hasta el trono de la Trindad beatísima, que, ciñéndole la frente de una triple diadema de gloria, La presentó a la Corte celestial, sentada a la diestra del Rey inmortal de los siglos y cornoada Reina del universo.
   
Y el Empíreo vio que Ella era realmente digna de reciber la honra, la gloria, el imperio, porque es más llena de gracia, más santa, más hermosa, más elevada, incomparablemente más, que los mayores Santos y los Ángeles más sublimes, o separados o juntos; porque misteriosamente emparentada en el orden de la Unión hipostática con toda la Trindad beatísima, con Aquel que solo es por esencia la Majestad infinita, Rey de reyes y Señor de señores, cual Hija primogénita del Padre y Madre estremosa del Verbo y Esposa predilecta del Espíritu Santo; porque Madre del Rey divino, de Aquel a quien desde el seno materno dio el Señor Dios el trono de David y la realeza eterna en la casa de Jacob (Luc. I, 32-33) y que de sí mismo proclamó haberle sido dado todo poder en los cielos y en la tierra (Matth. XXVIII, 18): El Dios Hijo refleja sobre su celestial Madre la gloria, la majestad, el imperio de su realeza; porque asociada como Madre y Ministra al Rey de los mártires en la obra inefable de la humana Redención, le está para sempre associada, con un poder casi inmenso, en la distribución de las gracias que de la Redención derivan (Cfr. LEÓN XIII Enc. Adjutrícem, 5 de Septiembre de 1895: Acta, vol. XV, pag. 303).
  
Jesús es Rey de los siglos eternos por naturaleza y por conquista; por Él, con Él, subordinadamente a Él, María es Reina por gracia, por parentesco divino, por conquista, por singular elección. Y su reino es vasto como el de su Hijo y Dios, pues que de su dominio nada se excluye.
  
Por eso la Iglesia la saluda Señora y Reina de los Ángeles y de los Santos, de los Patriarcas y de los Profetas, de los Apóstolos y de los Mártires, de los Confesores y de las Vírgenes; por eso la aclama Reina de Cielos y tierra, gloriosa, dignísima Reina del universo: Regína cœlórum (Breviario Romano, 2ª Antífona final a la Santísima Virgen María), gloriósa Regína mundi (Oficio parvo de la Santísima Virgen María, Antífona para el Magníficat per annum), Regína mundi digníssima (Misal Romano, Antífona de comunión en la conmemoración de la Virgen del Carmen): y nos enseña a invocarla de día y de noche entre los gemidos y lágrimas de que está fecundo este exilio: Salve Reina, Madre de misericordia, vida, dulzura, esperanza nuestra.
  
Es que su realeza es esencialmente materna, exclusivamente benéfica.
  
¿Y no es precisamente esa realeza que vosotros habéis experimentado? ¿No son los infinitos beneficios, los cariños innumerables com que os ha mimado el Corazón materno de la augusta Reina, que vosotros hoy aquí proclamáis y agradecéis? La más tremenda guerra que jamás asoló al mundo, por cuatro largos años anduvo rondando vuestras fronteras, pero no las pasó, gracias sobre todo a Nuestra Señora, que de este su trono de misericordia, como de sublime atalaya, colocada aquí en el centro del país, velaba por vosotros y por vuestros gobernantes, no permitió que la guerra os tocase, sino lo bastante para mejor determinaros las inauditas calamidades de que su protección os preservaba.
   
Vosotros la coronáis Reina de la paz y del mundo, para que lo ayude a encontrar la paz y a resurgir de sus ruinas.
   
Y así aquella corona, símbolo de amor y gratitud por el pasado, de fe y de vasallaje en el presente, se torna aun, para el futuro, corona de lealtad y de esperanza.
  
Vosotros, coronando la imagen de Nuestra Señora, firmasteis, con el testimonio de fe en su realeza, el de una sumisión a su autoridad, de una correspondencia filial y constante a su amor. Hicisteis más todavía: os enlistasteis como Cruzados para la conquista o reconquista de su Reino, que es el Reino de Dios. Quiere decir: os obligastesis a trabajar para que Ella sea amada, venerada, servida en retorno por vosotros, en la familia, en la sociedad, en el mundo.
   
Y que en esta hora decisiva de la historia, como el reino del mal con infernal estrategia emplea todos los medios y empeña todas las fuerzas para destruir la fe, la moral y el Reino de Dios, así los hijos de la luz e hijos de Dios tienen que empeñar todo y empeñarse todos para defenderlo, si no se quiere ver una ruina inmensamente mayor y más desastrosa que todas las ruinas materiales acumuladas por la guerra.
   
En esta lucha no puede haber neutros ni indecisos. Es preciso un catolicismo iluminado, convencido, desassombrado, de fe y de mandamientos, de sentimientos y de obras, en privado y en público. El lema que hace cuatro años proclamaba en Fátima la briosa juventud católica: «¡Católicos al cien por cien!».
   
En la esperanza de que Nuestros votos sean favorablemente acogidos por el Corazón Inmaculado de María y apresuren la hora de su triunfo y del triunfo del Reino de Dios, como prenda de las gracias celestiales, a vosotros, Venerables Hermanos y a todo vuestro Clero, al Exceelentísimo Presidente de la República, al ilustre Jefe y a los Miembros del Gobierno, a las Autoridades civiles y militares, a todos vosotros, amados Hijos e Hijas, devotos peregrinos de Nuestra Señora de Fátima, y a cuantos con vosotros están unidos en espíritu por todo Portugal continental, insular y ultramar, damos con todo amor y cariño paterno la Bendición Apostólica. PÍO PP. XII

LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO, EN LATÍN Y ESPAÑOL

Tomado de Horæ sacræ vitæ sacerdotális, seu Sacérdos orans ac méditans, compilado por el padre Karl Eggert, predicador de la catedral de Santa María en Múnich, publicado en Ratisbona en 1841. Traducción propia.
  
        
LATÍN
LITANÍA DE SPÍRITU SANCTO
   
Kýrie, eléison.
Christe, eléison.
Kýrie, eléison.
  
Christe, audi nos.
Christe, exáudi nos.
  
Pater de cœlis Deus, misérere nobis.
Fili Redémptor mundi Deus, misérere nobis.
Spíritus Sancte Deus, misérere nobis.
Sancta Trínitas unus Deus, misérere nobis.
  
Spíritus Sancte, a Patre Filióque procédens, miserére nobis.
Spíritus veritáte, miserére nobis.
Spíritus sapiéntiæ, miserére nobis.
Spíritus intelléctus, miserére nobis.
Spíritus fortitúdinis, miserére nobis.
Spíritus pietátis, miserére nobis.
Spíritus recti consílii, miserére nobis
Spíritus sciéntiæ, miserére nobis.
Spíritus sancti timóris Dei, miserére nobis.
Spiritus charitátis, miserére nobis.
Spiritus gáudii, miserére nobis.
Spíritus pacis, miserére nobis.
Spíritus patiéntiæ, miserére nobis.
Spíritus benignitátis, miserére nobis.
Spíritus bonitátis, miserére nobis.
Spíritus longanimitátis, miserére nobis.
Spíritus mansuetúdinis, miserére nobis.
Spíritus fídei et spei, miserére nobis.
Spíritus modéstiæ, miserére nobis.
Spíritus continéntiæ, miserére nobis.
Spíritus castitátis, miserére nobis.
Spíritus humilitátis, miserére nobis.
Spíritus prudéntiæ, miserére nobis.
Spíritus vitæ et salútis, miserére nobis.
Spíritus virtútum, miserére nobis.
Spíritus multifórmis grátiæ, miserére nobis.
Spíritus adoptiónis filiórum Dei, miserére nobis.
Purifícator animárum nostrárum, miserére nobis.
Ecclésiæ Cathólicæ Sanctifícator et Rector, miserére nobis.
Scrutans corda et renes Deus, miserére nobis.
Cœléstium donórum distríbutor, miserére nobis.
Diréctor cogitatiónum et intentiónum cordis, miserére nobis.
Secúrum in omni adversitáte præsídium, miserére nobis.
Dulcédo in tuo servítio incipiéntium, miserére nobis.
Virtus in te proficiéntium, miserére nobis.
Coróna perfectórum, miserére nobis.
Gáudium Angelórum, miserére nobis.
Illuminátio Patriarchárum, miserére nobis.
Os et sapiéntia Apostolórum, miserére nobis.
Victória Mártyrum, miserére nobis.
Sciéntia Confessórum, miserére nobis.
Púritas Vírginum, miserére nobis.
Únctio Sanctórum ómnium, miserére nobis.
    
Propítius esto, parce nobis, Sancte Spíritus.
Propítius esto, exáudi nos, Sancte Spíritus.
   
Ab omni malo, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab omni peccáto, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab ómnibus tentatiónibus et insídiis diáboli, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab omni præsumptióne et desperatióne, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab impugnatióne veritátis agnítæ, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab invidéntia fratérnæ grátiæ, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab omni obstinatióne et impœniténtia, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab omni negligéntia et torpóre ánimi, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab omni immundítia mentis et córporis, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab hærésibus et erróribus univérsis, líbera nos, Sancte Spíritus.
Ab omni malo spíritu, líbera nos, Sancte Spíritus.
A mala et ætérna morte, líbera nos, Sancte Spíritus.
Per ætérnam ex Patre Filióque processiónem tuam, líbera nos, Sancte Spíritus.
Per miraculósam conceptiónem Fílii Dei, líbera nos, Sancte Spíritus.
Per descensiónem tuam super Christum baptizátum, líbera nos, Sancte Spíritus.
Per sanctam apparitiónem tuam in transfiguratióne Dómini, líbera nos, Sancte Spíritus.
Per advéntum tuum super discípulos Christi, líbera nos, Sancte Spíritus.
In die Judícii, líbera nos, Sancte Spíritus.
   
Peccatóres, te rogámus, áudi nos.
Ut nobis parcas, te rogámus, áudi nos.
Ut omnia Ecclésiæ membra vivificáre, et sanctificáre dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut grátia tua sancta et efficáci nos ubíque præveníre, comitári et subséquii dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut veræ pietátis, devotiónis et oratiónis donum nobis dare dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut omnes cogitatiónes, verba et ópera nostra ad te dirígere et sanctificáre dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut veræ humilitátis omniúmque virtútum præsídia nobis dare dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut sanctæ paupertátis stúdium in nobis augére dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut donum mansuétæ patiéntiæ in nobis plantáre dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut grátiam lacrymárum nobis dare dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut ad veram justítiam nos contínuo aspiráre concédas, te rogámus, áudi nos.
Ut sinceros misericórdiæ charitátisque afféctus nobis inspiráre dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut spíritum novum et cor mundum in nobis creáre dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut ad tolerándas propter justítiam persecutiónes nos dignos et fortes effícias, te rogámus, áudi nos.
Ut nos in grátia tua confirmáre dignéris, te rogámus, áudi nos.
Ut nos in númerum Electórum tuórum recípias, te rogámus, áudi nos.
Ut nos exaudíre dignéris, te rogámus, áudi nos.
Spíritus Sancte Deus, te rogámus, áudi nos.
   
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Effúnde in nos Spíritum Sanctum.
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Emítte promíssum in nos Patris Spíritum. 
Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Da nobis Spíritum bonum.
   
Spíritus Sancte, Áudi nos. 
Spíritus Paráclete, Exáudi nos.
   
Kýrie, eléison. 
Christe, eléison.
Kýrie, eléison.
   
Pater noster, qui es in Cœlis, sanctificétur Nomen tuum. Advéniat Regnum tuum. Fiat Volúntas tua, sicut in Cœlo et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie, et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem, sed líbera nos a malo.
    
℣. Emítte Spíritum tuum, et creabúntur.
℟. Et renovábis faciem terræ.
℣. Cor mundum crea in me, Deus.
℟. Et spíritum rectum ínnova in viscéribus meis.
℣. Ne projícias me a fácie tua.
℟. Et Spíritum Sanctum tuum ne áuferas a me.
℣. Redde mihi lætítiam salutáris tui.
℟. Et Spíritu principáli confírma me.
℣. Spíritus Sancti grátia.
℟. Illúminet sensus et corda nostra.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat. 

Orémus.
  
ORATIO
Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratióne docuísti: da nobis in eódem Spíritu recta sápere; et de ejus semper consolatióne gaudére. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte ejúsdem Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
TRADUCCIÓN
LETANÍA DEL ESPÍRITU SANTO
   
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros
   
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.
  
Dios Padre celestial, ten piedad de no­sotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten pie­dad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un sólo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Espíritu Santo, procedente del Padre y del Hijo, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la verdad, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la sabiduría, ten piedad de nosotros.
Espíritu del entendimiento, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la fortaleza, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la piedad, ten piedad de nosotros.
Espíritu del buen consejo, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la verdadera ciencia, ten piedad de nosotros.
Espíritu del santo temor de Dios, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la caridad, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la alegría, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la paz, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la paciencia, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la benignidad, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la bondad, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la longanimidad, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la mansedumbre, ten piedad de nosotros.
Espíritu de fe y esperanza, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la modestia, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la continencia, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la castidad, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la humildad, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la prudencia, ten piedad de nosotros.
Espíritu de vida y salvación, ten piedad de nosotros.
Espíritu de las virtudes, ten piedad de nosotros.
Espíritu multiforme en gracia, ten piedad de nosotros.
Espíritu de la adopción de los hijos de Dios, ten piedad de nosotros.
Purificador de nuestras almas, ten piedad de nosotros.
Santificador y guía de la Iglesia Católica, ten piedad de nosotros.
Escrutador del corazón y las entrañas de Dios, ten piedad de nosotros.
Distribuidor de los dones celestiales, ten piedad de nosotros.
Conocedor de los pensamientos y de las intenciones del corazón, ten piedad de nosotros.
Refugio seguro en toda adversidad, ten piedad de nosotros.
Dulzura de los que comienzan a servirte, ten piedad de nosotros.
Virtud de los que en ti avanzan, ten piedad de nosotros.
Corona de los perfectos, ten piedad de nosotros.
Alegría de los Ángeles, ten piedad de nosotros.
Luz de los Patriarcas, ten piedad de nosotros.
Inspiración de los Profetas, ten piedad de nosotros.
Palabra y sabiduría de los Apóstoles, ten piedad de nosotros.
Victoria de los Mártires, ten piedad de nosotros.
Ciencia de los Confesores, ten piedad de nosotros.
Pureza de las Vírgenes, ten piedad de nosotros.
Unción de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
  
Sednos propicio. Perdónanos, Espíritu Santo.
Sednos propicio. Escúchanos, Espíritu Santo.
  
De todo mal, líbranos, Espíritu Santo.
De todo pecado, líbranos, Espíritu Santo.
De todas las tentaciones y acechanzas del demonio, líbranos, Espíritu Santo.
De toda presunción y desesperación, líbranos, Espíritu Santo.
Del ataque a la verdad revelada, líbranos, Espíritu Santo.
De la envidia de la gracia fraterna, líbranos, Espíritu Santo.
De toda obstinación e impenitencia, líbranos, Espíritu Santo.
De toda negligencia y liviandad de espíritu, líbranos, Espíritu Santo.
De toda impureza de la mente y del cuerpo, líbranos, Espíritu Santo.
De todas las herejías y errores, líbranos, Espíritu Santo.
De todo mal espíritu, líbranos, Espíritu Santo.
De la muerte súbita y eterna, líbranos, Espíritu Santo.
Por tu eterna procedencia del Padre y del Hijo, líbranos, Espíritu Santo.
Por la milagrosa concepción del Hijo de Dios, líbranos, Espíritu Santo.
Por tu descendimiento sobre Jesús bautizado, líbranos, Espíritu Santo.
Por tu santa aparición en la transfiguración del Señor, líbranos, Espíritu Santo.
Por tu venida sobre los discípulos del Señor, líbranos, Espíritu Santo.
En el día del Juicio, líbranos, Espíritu Santo.
  
Nosotros pecadores, te rogamos óyenos.
Para que nos perdones, te rogamos óyenos.
Para que te dignes vivificar y santificar a todos los miembros de la Iglesia, te rogamos óyenos.
Para que te dignes con tu gracia santa y eficaz antecedernos, acompañarnos y seguirnos en todas partes, te rogamos óyenos.
Para que te dignes concedernos el don de la verdadera piedad, devoción y oración, te rogamos óyenos.
Para que te dignes dirigir hacia ti y santificar nuestros pensamientos, palabras y obras, te rogamos óyenos.
Para que te dignes darnos la humildad y ampararnos en todas las virtudes, te rogamos óyenos.
Para que te dignes aumentar en nosotros el estudio de la santa pobreza, te rogamos óyenos.
Para que te dignes plantar en nosotros el don de la mansa paciencia, te rogamos óyenos.
Para que te dignes darnos la gracia de las lágrimas, te rogamos óyenos.
Para que nos concedas aspirar continuamente a la verdadera justicia, te rogamos óyenos.
Para que te dignes inspirarnos sinceros afectos de misericordia y de caridad, te rogamos óyenos.
Para que te dignes crear en nosotros un espíritu nuevo y un corazón puro, te rogamos óyenos.
Para que nos hagas dignos y fuertes, para soportar las persecuciones por amor a la justicia, te rogamos óyenos.
Para que te dignes confirmarnos en tu gracia, te rogamos óyenos.
Para que nos recibas en el número de tus elegidos, te rogamos óyenos.
Para que te dignes atendernos, te rogamos óyenos.
Espíritu de Dios, te rogamos óyenos.
  
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, envíanos el Espíritu Santo.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, mándanos el Espíritu prometido del Padre.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, danos el buen Espíritu.
  
Espíritu Santo, óyenos.
Espíritu Paráclito, Escúchanos.
  
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
  
Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea tu Nombre. Venga a nos el tu Reino. Hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el Cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal.
  
℣. Envía tu Espíritu y todo será creado.
℟. Y renovarás la faz de la tierra. 
℣. Crea en mí, oh Dios, un corazón puro.
℟. Y renueva en mis entrañas el espíritu de rectitud.
℣. No me arrojes de tu presencia.
℟. Y no retires de mí tu santo espíritu.
℣. Restitúyeme la alegría de tu Salvador.
℟. Y fortaléceme con un espíritu de príncipe.
℣. La gracia del Espíritu Santo.
℟. Ilumine nuestros sentidos y corazones.
℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a ti mi clamor.
  
Oremos:
ORACIÓN
Oh Dios, que aleccionaste a los corazones de tus fieles con la ciencia del Espíritu Santo, haz que, guiados por este mismo Espíritu, saboreemos las dulzuras del bien, y gocemos siempre de sus divinos consuelos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del mismo Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

NOVENA EN HONOR A SAN AMARO, PEREGRINO

Novena dispuesta por don Eugenio Melendo, y publicada en Burgos por la imprenta de Agapito Díez y Cía. en 1907; reimpresa en la misma ciudad por la imprenta de Lozano en 1954, con aprobación eclesiástica.
   
NOVENA AL PEREGRINO SAN AMARO
   

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador Padre, Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Omnipotente y siempre eterno Dios, principio de todo principio y fin de todo fin, abismo infinito de perfecciones infinitamente perfectas; que te dignaste criar al hombre a tu imagen y semejanza, y aún después de su prevaricación en el paraíso, le miraste con ojos de misericordia, dejándole la luz de la razón natural, dándole luego la ley escrita y últimamente la de gracia, que es el perfeccionamiento y coronación de las demás; para que, viviendo en justicia y santidad, pasara rectamente por el desierto de este mundo y pudiera arribar felizmente al puerto de la gloria. Por estas tres grandes muestras de tu amor ¡oh Dios mío! y por la muchedumbre de los justos que se han santificado especialmente en la ley de la gracia, te suplico, Señor, que fortalezcas al pueblo cristiano para que persevere con fervor y espíritu de verdad en tu servicio; hasta que lleguemos a ver vuestro divino rostro en la patria de los justos. Amén.

Aquí se rezan tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patris, en reverencia del misterio de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
    
DÍA PRIMERO – 1 DE MAYO
¡Oh amantísimo Jesús! Luz divina de las almas, que iluminaste a tu siervo Amaro, para que dé remotas tierras emprendiera su peregrinación al Apóstol Santiago de España, y al llegar al Hospital del Rey, en Burgos, le hiciste conocer por una nueva inspiración divina el deseo de emplearle en tu servicio asistiendo a los pobres enfermos que se hallaban en aquel Santo Hospital. Por esta muestra de tu amor con que diste a conocer tus designios a este humilde siervo tuyo; te suplico, Señor, que infundas en mi corazón los sentimientos de caridad que infundiste en el bienaventurado San Amaro, para que haciendo obras dignas de un buen cristiano mientras estuviese en este mundo, consiga alcanzar algún día la corona inmortal de la gloria y la gracia que al presente os pido en esta Novena si es para la gloria vuestra, aumento del culto de este Santo y utilidad de nuestras almas. Amén.
    
AFECTOS
Vos sois nuestro Dios y os alabaremos siempre. Vos sois nuestro Padre y os respetaremos como humildes hijos. Vos sois en fin el Señor de las virtudes; a Vos es dada toda la gloria, toda la alabanza y bendición por los siglos de los siglos. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Oh Dios de bondad y padre amorosísimo, que siendo dueño del universo y majestad infinita os dignáis comunicar vuestras luces a las más humildes criaturas, y no desoís la oración del pobre que a Vos acude; inflamad. Señor, las almas nuestras en vuestro divino amor, para que en todas las adversidades y peligros espirituales y corporales acudamos a vuestro soberano amparo; perseverando hasta el fin de nuestra vida en el ejercicio santo de las virtudes cristianas, para que podamos vivir libres de las muchas calamidades que nos rodean y seguros de toda perturbación, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
GOZOS
   
Pues estáis en la mansión
De nuestro Dios infinito:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Viniste de tierra extraña,
Tal vez de nación francesa,
A cumplir una promesa
Al grande Apóstol de España,
Santiago, y toda tu hazaña
Fue amparar al pobrecito:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Con mucho gozo volviste
Desde Galicia a Castilla
Cumplida con fe sencilla
La ofrenda que al Santo hiciste;
Y a ser consuelo viniste
Del enfermo cual medito:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Si el demonio tentador
En figura de mendigo
Quiere habérselas contigo
Astuto y engañador,
Tu gran caridad y amor
Te elevan a lo infinito:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Más de una vez te encontraron
Esperando en los caminos
A los pobres peregrinos
Que a ti cansados llegaron,
Y cargártelos miraron
Con un esfuerzo inaudito:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Si al más llegado doliente
De más repugnante cura
Asistías con ternura
Edificando a la gente,
Y ahuyentabas felizmente
Su angustia, pena y conflicto:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Del Rosario de María
La constante devoción
De tu predestinación
Viste que prenda sería;
Por eso en el Cielo un día
Se leyó tu nombre escrito:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Con penitente dolor
Tu cuerpo mortificabas
Y cada día aumentabas
Tu humildad y tu fervor,
Y así te elevó el Señor
De su gloria al finiquito:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Siempre es la muerte del justo
El principio de la vida,
Y así la ve fenecida
Sin penas, ayes ni sustos;
Por eso Amaro, con gusto
La recibiste contrito:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Si en la noche de tu muerte
Las campanas se tañían
Y resplandores venían
Desde el Cielo a esclarecerte,
Por tu venturosa suerte
Con mayor gozo repito:
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
Pues estáis en la mansión
De nuestro Dios infinito
Intercede por nosotros
Amaro, Santo bendito.
   
℣. El Señor le amó y le distinguió.
℞. Le vistió vestidura de gloria.
    
ORACIÓN
Suplicámoste, Señor, que nos haga recomendables la intercesión del bienaventurado Amaro, humilde siervo tuyo, para conseguir por su patrocinio lo que no podemos por nuestros merecimientos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 2 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días, y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
  
ORACIÓN
Oh divino Jesús, manantial de todo bien y fuente de toda consolación, que alentáis a vuestros siervos para que cumplan los votos que os ofrecen como lo hicisteis con el peregrino San Amaro; que cumplido el voto que ofreció al Apóstol Santiago, volvió gozoso al Hospital donde os había prometido emplearse en el ejercicio de las virtudes, asistiendo cuidadosamente a los pobres enfermos de aquel establecimiento. Por aquella santa resolución que Vos infundisteis en su alma, os suplico humildemente que deis aliento a mi flaqueza con vuestra gracia divina; para que forme yo también una resolución firme de serviros y agradaros, y me concedáis las gracias que os pido por medio de esta Novena, si es para gloria vuestra, culto de este Santo y bien de las almas. Amén.
   
Los Afectos, la Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 3 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días, y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
  
ORACIÓN
Oh amorosísimo Jesús, vigilante pastor de nuestras almas, que al verlas en peligro de perderse como ovejas extraviadas del redil las avisáis los riesgos que corren si se separan de los pastos saludables de vuestras gracias espirituales, como lo verificasteis con vuestro siervo Amaro a quien el demonio en figura de mendigo quiso burlar; y conocido por el Santo quedó corrido y avergonzado huyendo en precipitada fuga de su presencia; por esa solicitud divina con que avisáis a vuestros siervos de los peligros que corren, os suplico, Señor, os dignéis avisarme en todos los peligros que pueda correr en este mundo de perderme y me concedáis la gracia que os pido en esta Novena, si es para gloria vuestra, aumento del culto de este Santo y bien de las almas. Amén.
   
Los Afectos, la Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
    
DÍA CUARTO – 4 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días, y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
  
ORACIÓN
Oh amabilísimo Jesús, cuya ardiente caridad hace inflamar a las almas en vuestro divino amor, y con los ejemplos de esta virtud que Vos mismo practicasteis viviendo en este mundo, encendéis los corazones de los justos hasta abrasarlos en la hoguera de vuestro amor. Por la caridad que abrasaba el corazón del bendito San Amaro, la cual le obligaba a salir a los caminos en busca de los pobres enfermos y peregrinos que llegaban cansados y a cargárselos sobre su espalda conduciéndolos al Santo Hospital para curarlos y asistirlos, os suplico, Señor, humildemente encendáis en mi corazón la llama de la caridad, para que ame a Dios y al prójimo como a mí mismo y me concedáis la gracia que os pido en esta Novena, si es para gloria vuestra, aumento del culto de este Santo y bien de las almas. Amén.
   
Los Afectos, la Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 5 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días, y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
  
ORACIÓN
Oh divino Jesús, Rey de la gloria y Señor de las virtudes, que las practicasteis todas en grado heroico desde el pesebre de Belén hasta la cumbre del Calvario, y nos dejasteis ejemplos sublimes que imitar. Por las que a imitación vuestra tuvo el glorioso San Amaro, cuando asistía a los enfermos de las dolencias más repugnantes, con la mayor ternura y edificación de cuantos le veían; os suplico. Señor mío, que deis aliento a mi flaqueza, para que siempre que tenga ocasión de emplear mi caridad con los enfermos la haga de una manera eficaz y cariñosa y me concedáis la gracia que os pido en esta Novena, si es para gloria vuestra, aumento del culto de este Santo y bien de las almas. Amén.
   
Los Afectos, la Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
     
DÍA SEXTO – 6 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días, y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
  
ORACIÓN
Oh reina del cielo y poderosísima Señora para defender a vuestros devotos, estrella del mar que los guiais al puerto de la gloria en donde os alaban y contemplan. Por la devoción tiernísima que tuvo el peregrino San Amaro, a vuestro Santo Rosario, os suplico ¡oh madre mía! me alcancéis el fervor y la perseverancia en el ejercicio de vuestro Santísimo Rosario, que es prenda segura de nuestra predestinación, y pidáis a vuestro divino Hijo la gracia que espero conseguir en esta Novena, si es para gloria suya y vuestra, aumento del culto católico y bien de las almas. Amén.
   
Los Afectos, la Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
      
DÍA SÉPTIMO – 7 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días, y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
  
ORACIÓN
Oh pacientísimo y amabilísimo Jesús, que siendo la inocencia misma y el santo de los santos, quisisteis sufrir por nosotros como pecador y penitente las humillaciones, los trabajos y las afrentas en toda la carrera de vuestra vida santísima, coronándola por fin con los tormentos inauditos de la sagrada pasión y muerte de Cruz. Por el espíritu de penitencia que tuvo el bienaventurado San Amaro, con el cual mortificaba su cuerpo en la soledad, os suplico me alcancéis espíritu de resignación en vuestra divina voluntad, para que mortificando aquí mis pasiones rebeldes, pueda veros algún día en el cielo, y me concedáis al presente la gracia que os pido por medio de esta Novena, si es para gloria vuestra, aumento del culto católico y bien de las almas. Amén.
   
Los Afectos, la Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 8 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días, y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
  
ORACIÓN
Oh Jesús, soberano bien, que siendo inmortal y eterno quisisteis sujetaros a la muerte por redimirnos y darnos la vida eterna, y para enseñarnos y fortalecernos con vuestro ejemplo. Por el espíritu de resignación con que abrazó gustoso la muerte el bendito San Amaro, mirándola como el principio de la vida venidera; os suplico humildemente me alcancéis la resignación y fortaleza que necesito para morir como verdadero cristiano, y esperar con fe viva en la bienaventuranza eterna de la gloria, y me concedáis al presente la gracia que os pido por medio de esta Novena, si es para gloria vuestra, aumento del culto católico y bien de las almas. Amén.
   
Los Afectos, la Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
     
DÍA NOVENO – 9 DE MAYO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración para todos los días, y los tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
  
ORACIÓN
Oh Dios omnipotente, cuyos antiguos prodigios ilustraron tanto a vuestro pueblo, y los habéis repetido tantas veces con vuestros siervos, para dar a conocer vuestro beneplácito con las almas que fielmente os sirven. Por el milagro que hicisteis en la muerte de vuestro fidelísimo siervo Amaro, permitiendo se tocaran solas las campanas en la noche de su dichosa muerte, así como que cubriera un resplandor celestial la morada donde el Santo había muerto, con gran admiración de las gentes que lo vieron; hacedme. Señor, manso y humilde de corazón, para que perseverando fielmente en vuestro servicio merezca en la hora de mi muerte tener el consuelo y la esperanza de que me recibáis en vuestra gracia en la patria del descanso eterno y me concedáis al presente la gracia que os pido en esta Novena, si es para gloria vuestra, aumento del culto de este Santo y bien de las almas. Amén.
   
Los Afectos, la Oración y los Gozos se rezarán todos los días.

OCTAVARIO DE REPARACIÓN POR LA “REFORMA” LITÚRGICA

Si bien es cierto que en cuanto Autoridad visible de la Iglesia, el Papa puede disponer en materia litúrgica (como quiera que forma parte de la disciplina) y que sus disposiciones no pueden ser tenidas como perjudiciales (cf. Pío VI, Bula Auctórem Fídei), no es menos cierto que las reformas hechas por Pío XII en 1955 han sido un antecedente para la demolición que vendría años después en torno al fatídico Concilio Vaticano II. Y aun cuando el aspecto más visible de esta demolición (dirigida entre otros por Aníbal Bugnini CM, Ferdinando Antonelli OFM, Augustin Bea/Behar/Behayim Merk SJ y Montini) fue la “reforma” a los ritos de la Semana Santa, la observancia de los tiempos y de los Santos fue también afectada gravemente, cumpliéndose en este paso la profecía de Daniel, de que en los últimos tiempos serían mudados los tiempos y la Ley (cf. cap. VII, 25).
   
Concretamente, en la semana del 1 al 8 de Mayo, se hizo un cambio gravísimo y de incalculadas consecuencias: La fiesta de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago (1 de Mayo) fue remplazada por la nueva de “San José Obrero” (que fue creada para contrarrestar la efeméride comunista, pero no logró su cometido –fuera de acabar con la más antigua fiesta del Patrocinio de San José sobre la Iglesia del Miércoles de la II Semana después de la Octava de Pascua– y sí ser motejada como “San José Comunista”) y trasladada al 11; la Invención de la Santa Cruz (3 de Mayo), el Martirio de San Juan Evangelista en la Puerta Latina (6 de Mayo) y la Aparición de San Miguel Arcángel (8 de Mayo) fueron suprimidas por presunta “duplicidad”. Este fue el cimiento para la “Matanza de San Valentín” del 14 de Febrero de 1969, cuando Montini a través del Motu próprio “Mystérii Paschális”, publicó un nuevo Calendario litúrgico que fuera acorde a la “Nueva Misa” que proclamaría dos meses después.
   
A propósito de reparar por esta demolición, presentamos este Octavario, que consiste en rezar cada día las Oraciones propias de cada uno de estos días, seguidas por la Colecta después de la Profecía II de la Vigilia Pascual (que fue la primera afectada por la reforma, en 1951). Agrégase también la Oración del Patrocinio de San José, para que por su intercesión Dios nuestro Señor nos conceda perseverar en el amor y la defensa de la Oración y Creencia tradicional.
   
OCTAVARIO DE REPARACIÓN POR LA “REFORMA” LITÚRGICA
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ORACIÓN INICIAL
Señor Dios Uno y Trino, que por medio de la Santa Iglesia habéis establecido la ley de Oración y Creencia que hemos de observar, he aquí que esta ley ha sido atacada por vuestros enemigos que introdujeron en ella doctrinas llamativas y extrañas, valiéndose incluso de aquel a quien habíais designado como nuestro Pastor supremo, con el fin de abrirle camino a la Abominación desoladora que es el Novus Ordo. Incluso, ¡ay de nosotros!, hemos faltado a la observancia siguiendo dichas obras de iniquidad. Mas ahora, con sincero corazón, nos resolvemos a seguir la Fe que Vos revelasteis a nuestros padres antiguos, y ofrecemos este Octavario en reparación por los inmensos males causados a la Iglesia por esa demolición. Dignaos concedernos la perseverancia final y, si es vuestra santísima voluntad, poder ver el Triunfo de vuestra Santa Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
    
DÍA PRIMERO – 1 DE MAYO
ORACIÓN (De los Santos Felipe y Santiago)
Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo en la festividad de San Felipe y Santiago, vuestros Apóstoles, haced, os lo suplicamos, que al mismo tiempo que nos regocijamos con sus méritos aprovechemos sus ejemplos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias.
    
℣. Arrodillémonos.
℟. Levantaos.
   
ORACIÓN
Oh Dios, poder inmutable y luz eterna, dignaos mirar benignamente a todo el admirable cuerpo de vuestra Iglesia, y obrad la salvación de todo el género humano, dándole continuamente los auxilios de la gracia; y experimente todo el mundo que se levantan las cosas caídas, que se renuevan las viejas, y que todas se restablecen enteramente por el mismo de quien tuvieron principio, que es vuestro Hijo nuestro Señor Jesucristo.
   
ORACIÓN DEL PATROCINIO DE SAN JOSÉ
Oh Dios, que, con inefable providencia, os dignasteis elegir a San José para Esposo de vuestra Santísima Madre: haced, os suplicamos, que al que veneramos en la tierra como Protector, merezcamos tenerle por intercesor en los cielos. Vos que vivís y reináis con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO – 2 DE MAYO
Por la señal…
Oración inicial.
  
ORACIÓN (De San Atanasio)
Os suplicamos, Señor, escuchéis las oraciones que os dirigimos en la solemnidad de vuestro confesor pontífice San Atanasio, a fin de que los méritos y la intercesión de quien dignamente os ha servido nos obtengan el perdón de nuestros pecados. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA TERCERO – 3 DE MAYO
Por la señal…
Oración inicial.
  
ORACIÓN (De la Exaltación de la Santa Cruz)
Oh Dios, que en el hallazgo maravilloso de vuestra cruz salutífera, habéis renovado los milagros de vuestra Pasión, haced que adquiramos, por el valor este árbol de vida, la recompensa de la vida eterna. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA CUARTO – 4 DE MAYO
Por la señal…
Oración inicial.
  
ORACIÓN (De Santa Mónica)
Oh Dios, consuelo de los afligidos y salvación de los que en Vos esperan, que bondadosamente recibisteis las lágrimas que Santa Mónica vertió por la conversión de su hijo Agustín, concedednos, por la intercesión de ambos, la gracia de llorar nuestros pecados y gustar las verdaderas alegrías del espíritu. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA QUINTO – 5 DE MAYO
Por la señal…
Oración inicial.
  
ORACIÓN (De San Pío V)
Oh Dios, que para destruir a los enemigos de la Iglesia y restaurar el culto divino, elevasteis al bienaventurado Pío al sumo pontificado, haced que protegidos por su intercesión, de tal modo nos adhiramos a vuestro servicio que, triunfando de las emboscadas de todos nuestros enemigos, gocemos de inalterable paz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA SEXTO – 6 DE MAYO
Por la señal…
Oración inicial.
  
ORACIÓN (De San Juan Evangelista)
Oh Dios, que veis cuán turbados estamos por los males que nos rodean por todas partes, haced que seamos protegidos por la gloriosa intercesión de vuestro Apóstol y Evangelista San Juan. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO – 7 DE MAYO
Por la señal…
Oración inicial.
  
ORACIÓN (De San Estanislao Mártir)
Oh Dios, en cuyo honor sucumbió el glorioso obispo Estanislao bajo la espada de un impío, haced, os lo suplicamos, que todos los que imploren su socorro consigan el saludable efecto de su pedido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 8 DE MAYO
Por la señal…
Oración inicial.
  
ORACIÓN (De la Aparición de San Miguel Arcángel)
Oh Dios, que regís con orden admirable los ministerios de los Ángeles y de los hombres, haced, en vuestra bondad, que durante esta vida seamos protegidos por aquellos que en el cielo os ofrecen sin cesar el homenaje de sus servicios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave Marías y Glorias. Las demás Oraciones se rezarán todos los días.

MES DE MARÍA, POR EL PADRE FRANCISCO PALAU - DÍA PRIMERO

Dispuesto por el Bienaventurado Francisco de Jesús, María y José (en el siglo Francisco Palau y Quer) OCD, Misionero Apostólico, y publicado en Ibiza por la imprenta de Ramón Vidal en 1861. Licencia otorgada por D. Rafael Oliver y Rivas, Gobernador Eclesiástico y Vicario capitular de Ibiza, el 23 de Septiembre de 1861.
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN.
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador Padre, Redentor mío. Por ser Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedas castigarme con las penas del infierno. Ayudado de tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
   
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS.
Bellísima y habilísima Jardinera, aquí tenéis a vuestros pies un corazón convertido por sus culpas en bosque lleno de espinas y abrojos, donde tienen sus madrigueras y hacen sus crías las pasiones más feas y vergonzosas: a vuestras órdenes están millares de operarios pendientes de vuestros labios, que esperan les mandéis arrancar de él todo lo malo y todo lo vicioso, y sembrar y plantar lo santo, lo bueno y lo virtuoso. Yo os entrego, yo os doy el terreno de mi alma; mandad, Señora del mundo, mandad, Reina de los Ángeles, y será transformado en un paraíso de delicias para Vos y Vuestro Hijo; mandadlo, y vuestras órdenes serán fielmente ejecutadas. Yo os prometo que cooperaré a mi conversión con santos propósitos y firmes resoluciones; mas ¡ay! éstas serán estériles si Vos no las fecundáis. Yo soy una tierra árida, seca, consumida y abrasada por los ardores de mi concupiscencia; en vuestras manos están las llaves de aquella fuente cristalina y pura cerrada por mis culpas… abrid los favores y las gracias y los dones del cielo correrán a torrentes sobre mí. Yo soy un huerto sin muros abierto a todas las ilusiones del ángel malo, al mundo y a sus vanidades. Yo os constituyo su guardiana, protegedme y amparadme. 
   
Vos, oh amabilísima Hortelana, me pedís durante todo este mes flores y yerbas aromáticas, ramilletes, guirnaldas y coronas, ¡ay de mí! En mi alma no hay otra cosa que confusión, desorden, vergüenza, espinas y un bosque desarreglado. Señora, ordenadle, cultivadle, sembrad en él la semilla de todas las virtudes; plantad en él esas flores que buscáis, ponedlas en orden según sus especies. Aquí estoy, vuestra propiedad soy, no me opondré, no resistiré, sino que cooperaré a la obra santa que en estos días, dedicados a vuestra gloria y al bien de mi alma, Vos os proponéis hacer; principiadla, perfeccionadla y acabadla. Yo os ofrezco estos ejercicios a honra vuestra y a la gloria de vuestro Hijo. Amén.
    
DÍA PRIMERO
   

MEDITACIÓN
   
I. La rosa
Reconocemos y proclamamos a la rosa por la reina de las flores. Le toca la corona por derecho de naturaleza. Reúne en sí las más bellas cualidades de una flor. Es bella y hermosa, es de una fragancia suave, agradable y deleitable en sus especies: tiene la variedad de colores: brota en el rosal con una abundancia portentosa; se sostiene en todas las estaciones del año, y en su cultivo es fácil, no es delicada, resiste a los fríos del mismo modo que a los rigores y ardores del sol; se salva en el campo y en los jardines, y aunque reviente entre las afiladas y erizadas espinas del rosal, éstas no la ofenden. Por todas estas propiedades que la distinguen, merece la pongamos en el centro de todos nuestros ramilletes, y la reconozcamos por reina de todas las flores del mes de mayo.
   
II. Las virtudes teologales, fe, esperanza y caridad
   
LA CARIDAD
En el jardín de la Iglesia todas las virtudes, las naturales, las sobrenaturales, las infusas, las adquiridas, las intelectuales, las morales, las cardinales, las teologales, todas a voz unánime han proclamado por su reina a la caridad. ¿Qué es la caridad? ¿por qué es la reina de las virtudes?
   
La caridad es una virtud infusa en el alma, mediante la que amamos a Dios con toda la plenitud de nuestros afectos por ser Él quien es bondad suma, y a nuestros prójimos como a nosotros mismos. La caridad trae consigo todas las virtudes infusas, la gracia santificante y los siete dones del Espíritu Santo; y donde ella va la siguen todas éstas. Corresponde a esta virtud el don de sabiduría.
   
III.
María excedió en caridad a todos los hombres y a todos los Ángeles juntos, y por esto fue exaltada sobre todos ellos.
   
IV. La rosa a María
Busca en el jardín de tu alma esta excelentísima flor. Sin ella no te recibirán en la Iglesia triunfante. ¿Tienes la caridad verdadera? míralo bien: si la tienes, coge esta flor, y ponla hoy en las manos de María: ella la ofrecerá a Dios, y el rosal queda desde hoy a los cuidados de tan diestra jardinera. ¿Y si no la tienes? Plántala, y cuida produzca sus flores a sus tiempos, dirígete a María y dile:
   
PRESENTACIÓN DE LA ROSA A MARÍA
ORACIÓN. Señora: Yo os ofrezco esta rosa; simboliza mi amor para con Dios y mis prójimos. Yo me comprometo a amar con toda la fuerza de mi corazón a Dios, a mí mismo por Dios, a mis prójimos como a mí mismo, y a todas las cosas por Dios, y a Dios sobre todas ellas.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.