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viernes, 22 de marzo de 2024

EL HORROR DEL INFIERNO: SAN FRANCISCO DE JERÓNIMO

En el año 1707, San Francisco de Jerónimo estaba predicando en la ciudad de Nápoles. Estaba hablando del Infierno y de los horribles castigos que le esperan a los pecadores obstinados.

Una cortesana descarada, que vivía allí, molesta por un discurso que la despertaba remordimiento, buscó ocultarlo con burlas y gritos, acompañados con instrumentos ruidosos. Mientras estaba de pie cerca a una ventana, el santo gritó: «Cuidado, hija mía, con resistir a la gracia: antes de ocho días, Dios te castigará».
   
La infeliz criatura se hizo más bulliciosa. Pasados ocho días, y acaeció que nuestro santo volvió a predicar frente a la misma casa. Esta vez ella estaba callada, y las ventanas estaban cerradas. Los oyentes, con rostro consternado, le dijeron al santo que Catalina (ese era el nombre de aquella mala mujer) había muerto súbitamente hacía pocas horas. 
    
«¡Murió!», repitió. «Bueno, que ella nos diga qué ganó en el Infierno por reírse. Preguntémosla».
   
Él pronunció estas palabras en un tono inspirado, y todos esperaron un milagro. Seguido de una inmensa multitud, se dirigió a la cámara mortuoria y allí, después de haber orado por un instante, él descubrió el rostro del cadáver, y dijo en alta voz: «Catalina, dinos dónde estás ahora».
    
A sus palabras, la muerta levantó su cabeza, mientras abriendo sus furiosos ojos, su cara tomó color, sus rasgos asumieron una expresión de horrible desesperación; y con doliente voz, ella pronunció estas palabras: «En el Infierno, estoy en el Infierno».
    
E inmediatamente, ella cayó nuevamente en la condición de cadáver.
    
«Estuve presente en ese evento», dijo uno de los testigos que declaró ante el Tribunal apostólico, «pero nunca pude ocultar la impresión que produjo en mí y los presentes, ni lo que todavía siento cada vez que paso por la casa y miro esa ventana. A la vista de esa malhadada morada, aún oigo resonar aquel lastimero grito: “En el Infierno, estoy en el Infierno”».

P. JULIEN BACH SJ. Histoire de Saint François de Geronimo de la Compagnie de Jésus, Missionnaire de Naples (Historia de San Francisco de Jerónimo de la Compañía de Jesús, Misionero de Nápoles). Metz (Rousseau-Pallez), París (Tolra & Haton), 1867.

martes, 11 de mayo de 2021

DÍA ONCE DEL MES, EN HONOR A SAN FRANCISCO DE JERÓNIMO

Dispuesto por el P. Dr. Ignacio María Lerdo de Tejada y Matute SJ, y publicado en México en 1841.
     
DÍA ONCE DE MES AL GLORIOSÍSIMO TAUMATURGO DE NÁPOLES SAN FRANCISCO DE JERÓNIMO Y GRAVINA, DE LA SAGRADA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
INVOCACIÓN
Augustísima Trinidad, origen fecundo e inagotable de todos los bienes: ¡Cuán admirable sois Señor, en todos vuestros Santos! ¡Cuán amable en los favores y gracias con que os dignáis engrandecerlos! En vuestro Siervo Francisco de Jerónimo nos habéis dado una nueva prueba de vuestra rica liberalidad para con aquellos que de corazón os invocan, y de vuestra paternal providencia para con todos cuantos os sirven y adoran. Tanta luz sobrenatural en la inteligencia de los altos misterios de vuestra fe, y de las eternas verdades del Evangelio; tanta energía y eficacia en el manejo de vuestra divina palabra; tanto ardor de caridad en la infatigable ocupación de reducir almas perdidas al amor y gracia de su Dios; tanta santidad en el ejercicio de todas las virtudes, derramando por todas partes el buen olor de Cristo; tanta maravilla y tanto prodigio en utilidad y remedio de los mortales afligidos: todos estos dones, Señor, que abundosamente comunicasteis al bienaventurado Francisco, me demuestran con claridad, que no se han acabado aún vuestras antiguas misericordias, y que hoy, lo mismo que en los tiempos pasados, sois cuidadoso protector de vuestra Iglesia, buen pastor de vuestro rebaño, y fiel conductor de vuestro pueblo por en medio de las turbaciones del siglo: ellos me convencen de que nunca dejáis de poner a la vista de vuestros hijos, testimonios firmes de la verdad, que los consoliden en su creencia, y modelos perfectos de virtud, que puedan imitar en su conducta: ellos, en fin, me enseñan, cuán bueno sois para con todos los que os temen, cuán dulce y suave para con todos los que os aman, y cuán generoso y magnifico en honrar a los que os honran. Os bendigo, Señor, y alabo por la copiosa efusión de bendiciones que a manos llenas derramasteis sobre vuestro buen Siervo y fiel ministro Francisco de Jerónimo, y sobre sus celosas tareas en promover vuestra gloria y la honra de vuestro nombre, y en multiplicar el número de vuestros devotos adoradores. Deseando yo ser uno de ellos, os adoro, Señor, os invoco, y por los méritos del mismo vuestro Siervo Francisco os ruego, que aceptéis este pequeño obsequio de mi gratitud en acción de gracias por la sublime grandeza a que lo elevasteis, y esta humilde súplica que por su intercesión os dirijo, pidiéndoos que mi alma, libre ya de las cadenas del vicio y del pecado, y separada de las ilusiones seductoras del mundo y del Demonio, se mantenga siempre constante en su profesión de la verdadera fe que Francisco con tanto celo defendía, en la práctica de las virtudes, a que Francisco con tanto fervor exhortaba, en la observancia de vuestros mandamientos santos, cuya excelencia y provechos Francisco con tanta elocuencia persuadía. Amén.
   
Un Credo, en reverencia de la Santísima Trinidad.
   
ORACIÓN
Y bien, oh padre amantísimo y gran protector mío Francisco de Jerónimo: estáis ya triunfante y glorioso en el Cielo, ciñendo vuestras sienes con la inmortal corona debida a vuestros copiosos méritos y sublimes virtudes: estáis ya cogiendo el fruto de vuestras fatigas y sudores en treinta y ocho años de continuadas misiones: estáis ya gozando de Dios, y disfrutando, además el placer indecible de alabarle acompañado de tantas almas que arrancasteis con vuestra predicación de las garras del demonio, y de tantas otras que dirigisteis con soberano magisterio por el camino de la virtud y perfección: estáis ya seguro de vuestra dicha y felicidad por todos los siglos; mas de nuestro riesgo y peligro, ¿no estaréis todavía solícito? Cercano ya al trono de la misericordia, ¿habréis perdido aquellas piadosas entrañas que acá en la tierra os urgían a procurar el bien y el remedio de cuantos os buscaban? ¿No será, por el contrario, ahora más ardiente vuestra caridad, más tierna vuestra compasión, más activa vuestra beneficencia, y más poderoso vuestro valimiento? Sí, amoroso padre: aparecisteis en el mundo para que muchos se salvasen por vuestra persuasión y ejemplo, y subisteis al Cielo para que muchos más se salven por vuestra intercesión y patrocinio. He aquí pues, a vuestras plantas, he aquí postrado en vuestro acatamiento a un infeliz pecador que necesita hagáis brillar con vuestro admirable poder, y en él renovéis los prodigios que millares de veces habéis hecho para sacar almas de los atolladeros de sus vicios; haced uno ahora para sacar la mía de la mísera servidumbre en que la tienen sus pasiones. Multiplicasteis vuestros méritos haciendo a muchos convertirse de sus extravíos; aumentad ahora vuestro regocijo y la gloria de vuestro Dios, obteniéndome la gracia de un sincero arrepentimiento de todas mis culpas, y de una total conversión de mi corazón hacia su Criador y Señor. Resplandecéis como estrella en el firmamento, porque a muchos enseñasteis el camino de la justicia y santidad: alcance yo ahora por vuestro medio la luz de que necesito, para enderezar mis pasos por las sendas de la virtud, y aquella sabiduría celestial que enseña a discernir con acierto entre lo malo y lo bueno, y a conocer en todas cosas cuál sea lo más agradable a Dios y lo perfecto. Ea, pues, oh poderoso abogado de todos los que os invocan angustiados: mis tribulaciones temporales no son las que más me aquejan; vedlas, sin embargo, y en ellas impetradme, o el remedio si ha de convenir a la gloria del Señor y salvación de mi alma, o la entera resignación y conformidad con la voluntad divina: pero en mis angustias y tribulaciones de espíritu, aquí es donde os ruego que hagáis alarde de vuestra protección: no rehusó beber el cáliz que me alarga la mano paternal de mi Dios; más haced, oh santo mío, que su amargura postre a mi alma en desfallecimiento, ni convierta yo en veneno lo que viene ordenado para mi remedio: sirvan mis aflicciones, no de tentación, sino de prueba en que mi espíritu se purifique y acrisole, para hacerse capaz de crecer cada día más en el santo amor de su Dios, hasta llegar a verle, gozarle y glorificarle en vuestra compañía en la gloria. Amén. Padre nuestro y Ave María con Gloria Patri.
    
HIMNO
    
¡Oh tú, que en tus angustias
Del profundo del pecho
Arrojas tristes ayes,
lanzas suspiros tiernos!
    
Acógete a las aras
De Francisco, y gimiendo,
Implora su socorro
Con afectuosos ruegos.
    
Él las huestes horribles
De los demonios fieros
Ahuyenta, y pone en fuga
Llenas de espanto y miedo.
   
Él impide nos dañen
Con sus artes perversos,
Con sus crueles astucias,
Con sus ardides negros.
     
A él la tierra y el agua,
A él el aire y el fuego,
Se sujetan vencidos
De su poder excelso.
     
Obedientes, puntuales
A su voz, a su imperio,
Refrenan humillados
Sus ímpetus horrendos.
    
De los crueles dolores
El escuadrón funesto
A él respeta, a él se rinde,
A su mando sujeto.
   
Al punto que él lo manda,
Al oír su precepto,
Ve sus fuerzas perdidas,
Y vuelve atrás violento.
    
Su grande Patrocinio,
Si se pone por medio,
Los delitos esos acaban,
Y tu hábito viejo.
    
Se vuelve a la virtud
Su brillo y fulgor bello,
Y entra con esto el alma
En calma y en sosiego.
   
Digan los italianos,
Los indios, los íberos,
Los alemanes digan,
Y todo mundo entero:
   
Cuán perenne, cuán pronto,
Cuán dulce es el consuelo,
Que él da a cuantos le invocan
En todo caso adverso.
    
Por siglos de los siglos
Sea dada al Padre Eterno,
Y al Hijo eterna Gloria,
Y al Santo Paráclito. Amén.
  
Antífona: Este hombre, despreciando al mundo y todo lo terreno, y venciendo al demonio, con sus obras y con sus palabras, atesoró en el cielo riquezas inmortales.
℣. A este justo encaminó el Señor por sendas rectas.
℞. Y le manifestó el reino de Dios.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que para salvación de las almas hiciste al bienaventurado Francisco insigne predicador de tu palabra: concédenos por su intercesión, que el empleo continuo de nuestro espíritu sea meditar tus santos mandamientos, y el de nuestras obras fielmente cumplirlos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 2 de mayo de 2021

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE JERÓNIMO

Traducción al español por el P. Dr. Manuel Gómez Marín CO del original latín; publicado en México en 1841 con aprobación eclesiástica. Por cada palabra de esta Novena hay concedidos 200 días de Indulgencia.
   
ADVERTENCIA
Se comenzará el día dos de Mayo para acabar el diez: pues en el siguiente murió el Santo, en el año de mil seiscientos diez y seis.
  
NOVENA A SAN FRANCISCO DE JERÓNIMO Y GRAVINA
  
      
Arrodíllate delante de Dios, y sígnate con la Santa Cruz.
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios, Verbo divino, que uniéndote hipostáticamente a la naturaleza humana en el vientre de la Virgen más pura, nos abriste el camino de la tierra al Cielo, y nos enseñaste a subirle por medio de la misma Señora y de tu humanidad sacrosanta: Salvador del mundo, que veniste a librarnos de la tirana esclavitud del demonio: Redentor Jesús, que herido y crucificado por mis pecados, te manifiestas con los brazos abiertos para perdonarme, y conviertes tus llagas en puertas para mi salvación: horrorizado de mi malicia, confundido en mi nada y avergonzado a tus pies, admiro tus misterios, adoro tus providencias, y conozco mis obligaciones. Veo, Señor, que siendo tú único acreedor a mi voluntad y obediencia, se fue mi inclinación a las criaturas, y quebranté tu santa ley. Tú eres digno de infinita alabanza; yo, de eterno castigo: ¡Qué amarga es la memoria de haberte ofendido! Abomino mis iniquidades, menos por mi condenación, que por tu agravio. Ejercita conmigo la inefable grandeza con que perdonas tus ofensas: protesto confesarlas, cumplir su penitencia, y no volver jamás a cometerlas. En tu piedad descansa mi esperanza, y mi confianza se asegura en tu poder. Mío fue el pecado: tuyo el arrepentimiento; los justos tienen en tu hermosura su recreo; los malos hallamos en tus misericordias el consuelo. Haz, Padre benigno, sobreabunde la gracia donde abundó la malicia. Cubre mi perversidad con tu clemencia, y se extinguirá como una chispa arrojada en el mar. Dilata, abrasa y consume mi corazón en tu amor. Quítame la vida si he de volver a enojarte, o concédeme el don de la perseverancia en servirte: por tu Pasión y muerte, por los dolores y lágrimas de tu Madre Santísima, y por la intercesión y méritos de tu siervo San Francisco de Jerónimo. Amén. 
    
DÍA PRIMERO – 2 DE MAYO
«Dichoso aquel a quien tú elegiste y allegaste a ti: Él hablará en tu Tabernáculo» (Salmo LXIV, 4).
   
SAN FRANCISCO, MISERICORDIOSO Y HUMILDE
Limosnero cuidadoso, que con los trapos desechos de las roperías formabas vestidos con que cubrir a los pobres desnudos, enseñándonos cuán fecunda es la economía gobernada por la misericordia; ejemplo de abatimiento, que, o reputándote el último de la Congregación de las Misiones, besabas los pies de los hermanos y de las personas que te salían a recibir en las poblaciones; o comparándote a los jumentos, te hacías tirar de la soga que te ponías al cuello y caminabas en cuatro pies por los templos, con tierna edificación del concurso: humilde Francisco, que desentendido de circunstancias, talentos e inocencia, te nombrabas rústico, ignorante y pecador; e ingeniosa tu virtud, reconocía a Dios los beneficios y procuraba de los hombres el desprecio: la memoria de tu anonadación me despierta el propio conocimiento, apaga mi soberbia y vanidad, y descubre el ningún fundamento que tienen las apariencias de la vida. Escucho la voz del Señor, que me llama con estas palabras: Si quieres venir conmigo, niégate a tí mismo, toma tu cruz y sígueme. Así voy a cumplirlo, favorecido de su gracia, y protegido de tu mediación. Amén.
   
JACULATORIA
Nada fui: de tierra soy,
y podredumbre he de ser:
en pecado nací ayer;
en más miseria vivo hoy.
   
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad.
    
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Ejercítate en oficios bajos, y examina tu conciencia acerca de los pecados cometidos contra Dios.
   
ORACIÓN A SAN CIRO DE ALEJANDRÍA, CON LA QUE SE FINALIZA TODOS LOS DÍAS
Médico extraordinario del siglo tercero de la Iglesia, que te valías de la medicina de los cuerpos para introducir la salud en las almas, y recibías su conversión por paga de tus visitas: desterrado Anacoreta, a quien las persecuciones de tu patria Alejandría obligaron a repartir tus bienes, y vivir con traje de solitario en la Arabia feliz predicando la fe de Jesucristo: esclarecido Mártir, que pasaste a Canopo, a esforzar a Atanasia, Teotista, Teodora, y Eudoxia; madre y tres hijas presas por el Prefecto Siriano; animándolas con tu doctrina y enseñándolas con el ejemplo de ser apaleado, crucificado, quemado con hachas, hervido en una caldera de pez y degollado en su compañía: a tu eficaz protección encomiendo mis aflicciones, sin dudar que por medio de tu amartelado devoto San Francisco de Jerónimo, que experimentó más de diez mil milagros tuyos, conseguiré tu favor y el suyo, para gloria de Dios, a quien ambos alaban en el Cielo por toda la eternidad. Amén.
   
Antífona: Este hombre, despreciando al mundo y todo lo terreno, y venciendo al demonio con sus obras y con sus palabras, atesoró en el Cielo riquezas inmortales.
. A este justo encaminó el Señor por sendas rectas. 
. Y le manifestó el reino de Dios.

ORACIÓN
Oh Dios, que para salvación de las almas hiciste al bienaventurado Francisco insigne predicador de tu palabra: concédenos por su intercesión, que el empleo continuo de nuestro espíritu sea meditar tus santos mandamientos, y el de nuestras obras fielmente cumplirlos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 3 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Bienaventurado aquel que piensa en el necesitado y en el pobre» (Salmo XL, 1).
   
SAN FRANCISCO, LIBERAL Y POBRE
Misericordioso y pobre San Francisco, que no bastándote la dracma echada en el gazofilacio, ni el conocimiento de que la caridad se mide por el efecto, pasaste a unir en la confianza de Dios la falta de los bienes y el remedio de las necesidades, usurpando piadosamente el oficio a los mendigos para cargar sobre ti, de puerta en puerta, la vergüenza y los desprecios; discreto distribuidor, que graduabas el socorro por las personas que te habían agraviado, las que corrían riesgo en el mundo o se habían recogido en los Conservatorios, y las impedidas de pedir por su enfermedad o por su calidad. Ya no tengo disculpa con tu enseñanza: alcánzame de la piedad divina el despego de los bienes terrenos y la caridad con los enfermos, encarcelados y pobres, para que con esta misericordia redima mis pecados, y teniéndola de mí el Señor, que se sujetó a todas estas miserias, consiga alabarle por toda la eternidad. Amén.
  
JACULATORIA 
Mira que representado
en el pobre, Dios te clama:
y quien a tus puertas llama
es quien los bienes te han dado.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Da una limosna espiritual o temporal, y examínate de los pecados cometidos contra el prójimo.
     
DÍA TERCERO – 4 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Dichoso el hombre que en ti tiene su amparo» (Salmo LXXXIII, 6).
   
SAN FRANCISCO, PIADOSO Y SUFRIDO
Moisés de la ley de gracia, que sacaste de la divina Providencia los cuantiosos tesoros que distribuiste en socorrer pobres, mantener mujeres en los conservatorios, dotarlas para religiosas o casadas, y establecer las festividades del inefable misterio de la TRINIDAD augusta y del esclarecido SAN CIRO. Paciente y manso San FRANCISCO, que, subyugando la pasión más difícil, tres ocasiones recibiste bofetadas y pusiste la otra mejilla, agradeciendo la injuria y rogando por el ofensor: varón mortificado por los rústicos, mendigos, penitentes y personas de mal vivir: alcánzame de la Majestad divina, que me ha sufrido tantas ofensas, aprenda a ser manso, y humilde de corazón. Amén.
  
JACULATORIA
La ira en el rostro rebosa
y descubre la demencia;
perfecto hace la paciencia,
y en ella el alma se goza.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Ármate de paciencia, empeña tu afecto con las personas a quienes tu inclinación tuviere repugnancia: continúa el examen acerca de las obligaciones de tu estado, y reúne el examen de los tres días.
    
DÍA CUARTO – 5 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Bienaventurado el hombre a quien tú ¡oh Señor!, hayas instruido y amaestrado en tu ley» (Salmo XCIII, 12).
   
SAN FRANCISCO, SABIO Y PENITENTE
Misionero afligido por los muchos y graves pecados que se cometían, y no podías oír sin que se desataran tus ojos en crecido llanto; exclamando al crucifijo: «¡Ah mi Jesús, cómo te tratan los tuyos!». Por aquella continua contrición que ejercitabas, te ruego me alcances del Señor el sincero y eficaz arrepentimiento de haberle ofendido, solo por ser la suma bondad, a quien debía haber amado; aborreciendo de tal manera mis pecados, que primero que volver a cometerlos, sacrifique la vida, o anteponga las penas del Infierno, en donde viviría gustoso sí allí no se ofendiera a mi Dios. Amén.
  
JACULATORIA
Pequé, ¡ay de mí! Dios Santo:
mis culpas me dan horror,
susto, amargura, dolor,
aflicción, suspiro y llanto.
    
Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Mortifícate hoy en las cosas que acostumbras.
    
DÍA QUINTO – 6 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Dichoso aquel que tiene por protector al Dios de Jacob, el que tiene puesta su esperanza en el Señor Dios suyo» (Salmo CXLV, 4).
   
SAN FRANCISCO, LABORIOSO Y CONSTANTE
Constante y firme San Francisco, que en larga vida de setenta y cuatro años jamás descaeciste de la dura fatiga con que ganabas almas para el Cielo: sin embarazarse los ayunos, la oración, las disciplinas, el confesonario, los sermones, los ejercicios de San Ignacio, las visitas de enfermos y las particulares devociones: ruégale al Señor que de tal manera cumpla los propósitos que acabo de hacerle de servirle, que ni las ocupaciones ni los entretenimientos de este mundo sean capaces de apartarme de la senda de negarme a mí mismo y seguir a Jesucristo nuestro Señor: a quien con el Padre y el Espíritu Santo adoras en el Cielo. Amén.
  
JACULATORIA
Yo juré y establecí
guardar firme tu ley pura:
mi Dios, confirma, asegura
esto que has obrado en mí.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Aumenta alguna mortificación que acredite la verdad de tus propósitos, y prepárate por el método que tengas establecido, para confesarte mañana.
    
DÍA SEXTO – 7 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Dichoso el hombre a quien el Señor no arguye de pecado; y cuya alma se halla exenta de dolo» (Salmo XXXI, 2).
   
SAN FRANCISCO, AFABLE E INOCENTE
Ministro de Jesucristo, con quien hiciste pacto de emplear tu entendimiento, fuerzas y vida en convertirle almas y dilatar su gloria: Apóstol Napolitano, que con los ejercicios de San Ignacio y con tus sermones en los templos, hospitales, galeras, cárceles, plazas, calles y aldeas de la capital y poblaciones de las provincias de Otranto y Apulia, diócesis y abadías de Aber y Abruso, islas de Isquia y Capri, obraste prodigiosas conversiones: sí Médico exterior curaste tantos enfermos con la reliquia de San Ciro, ¿cuántas almas sanarías con la Sangre del Cordero? Ruégale que confiese mis pecados con el arrepentimiento, integridad y resolución con que lo hacían los penitentes que llegaban a tus pies, movidos de tus palabras; y ahora con más proporción impétreme el Cielo que, siendo mi penitencia verdadera, no recaiga en mis pasadas culpas. Amén.
  
JACULATORIA
Penitencia, penitencia,
y de las culpas dolor;
para alcanzar del Señor
su poderosa clemencia.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Hoy te confesarás y repetirás interiores actos de contrición, aumentando como puedas la penitencia que se te impusiere.
     
DÍA SÉPTIMO – 8 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Bienaventurado el hombre que teme al Señor, y que toda su afición la pone en cumplir sus mandamientos» (Salmo CXII, 1).
   
SAN FRANCISCO, FIEL Y TEMEROSO
Médico franco, que jamás te negaste a cuantos te llamaron en sus dolencias, sin impedírtelo las continuas ocupaciones de tu apostolado ni reservarte enfermedad entre las muchas diversas en especie y accidentes, que afligen a la naturaleza: siervo de Jesucristo, que en tus Misiones acostumbrabas ejercitar al auditorio con actos fervorosos de fe, y a ella correspondieron las milagrosas curaciones, con que la divina Providencia comprobó tus desvelos: prepárame con esta virtud fundamental para recibir el Sacramento de la Eucaristía, llamado por el mismo Jesucristo misterio de fe; y alcánzame de su divina Majestad que en su sagrada mesa, memoria de su Pasión, se llene mi alma de gracia, y sea su Cuerpo y Sangre prenda segur ha de mi salvación. Amén.
  
JACULATORIA
Infeliz del que no cree
a Dios, verdad escondida:
primero perder la vida,
que vacilar en la fe.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Comienza a prepararte para la sagrada Comunión.
    
DÍA OCTAVO – 9 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Bienaventurado el hombre cuya esperanza toda es el nombre del Señor, y que no volvió sus ojos hacia la vanidad y a las necedades engañosas» (Salmo XXXIX, 6).
   
SAN FRANCISCO, PRUDENTE Y CONFIADO
Oráculo de la medicina maravillosa, que variabas los apósitos según la calidad de los males: ya aplicando la reliquia de SAN CIRO con ciertas oraciones que no comunicaste, ya dando a beber el agua tocada con la reliquia, ya ungiendo con el aceite que había alumbrado en su lámpara, ya ministrando en polvo las flores secas que adornaron su altar: Profeta de la nueva ley, que con la promesa de la felicidad que se goza en el Reino de los cielos alentaste y confortaste tantas almas pecadoras y justas, y entre estas a la esclarecida Virgen Teresa de Jesús de Narno: alcánzame la divina virtud de la esperanza, para que aguarde a Jesucristo Sacramentado, y con su Cuerpo y Sangre los dones espirituales y temporales que me aseguren la bienaventuranza. Amén.
  
JACULATORIA
No es comparable la vida
más penosa y transitoria,
con la verdadera gloria
que nos está prometida.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Continúa con tu preparación para hacer mañana la Comunión sacramental.
    
DÍA NOVENO – 10 DE MAYO
Por la Señal…
Acto de Contrición.
   
«Dichoso aquel varón que ve cumplidos sus deseos» (Salmo CXXVI, 6).
   
SAN FRANCISCO, RELIGIOSO Y AMABLE
Glorioso San FRANCISCO, imitador del de Asís en la humildad, del de Paula en la fe, del de Javier en la fatiga, del de Sales en la suavidad, del de Solano en el celo, y del de Borja en lo eucarístico, que por cuarenta años trabajaste urgido de la caridad de Dios, a quien del todo sujetaste tu voluntad y uniste tu entendimiento, y te correspondió con la gracia de la santidad, la operación de las virtudes o curación de las almas, y el don de profecía, pues en tu vida lloraste de amor a Dios los pecados del mundo, intercede por mí, para que me abrase con Jesucristo Sacramentado. ¿Quién soy yo, para que de mí se acuerde y venga a visitarme? Consígueme, Santo mío, que le ame con todo mi corazón, con todo mi entendimiento, con toda mi alma y con todas mis fuerzas, hasta la muerte. Amén.
  
JACULATORIA
¡Oh Dios, cómo a este reo tratas!
Tú me obligas con finezas,
me convidas con promesas,
con cadenas de amor me atas.

Tres Padre nuestros y tres Ave Marías gloriados, a la Santísima Trinidad. La Oración a San Ciro se rezará todos los días.
   
PRÁCTICA PARA ESTE DÍA: Haz la Comunión sacramental, en honor de Nuestra Señora, a quien celebra la Iglesia con el propio título de los Desamparados: y mañana la ofrecerás en obsequio del Santo, a quien has dedicado la Novena.

viernes, 11 de mayo de 2018

SAN FRANCISCO DE JERÓNIMO, PREDICADOR JESUITA

San Francisco de Jerónimo
 
San Francisco de Jerónimo nació en Grottaglie, cerca de Taranto, en 1642. Este elocuente misionero jesuita, al que llamaban “el apóstol de Nápoles”, se distinguió por su ilimitado celo en favor de la conversión de los pecadores y por su amor a los pobres, los enfermos y los oprimidos.
 
En 1666, antes de cumplir los 24 años de edad, San Francisco recibió la ordenación sacerdotal. Durante los cinco años siguientes, enseñó en el “Collegio dei Nobili”, que los jesuítas tenían en Nápoles. A los 28 años ingresó en la Compañía de Jesús. De 1671 a 1674, ayudó en el trabajo misional al célebre predicador Agnello Bruno. Al concluir sus estudios de teología, los superiores le nombraron predicador de la Iglesia del Gesú Nuovo, de Nápoles. Se dice que convertía por lo menos a unos 400 pecadores al año. El Santo visitaba las prisiones, los hospitales y no vacilaba en seguir a los pecadores hasta los antros del vicio, donde algunas veces fue brutalmente maltratado. Además de sus misiones y Ejercicios, predicaba sin cesar en las iglesias y plazas, porque las multitudes que le seguían arrebatadas por su elocuencia, no cabían en el sagrado recinto. Fue el predicador más popular de su época: al bendecir a San Alfonso de Ligorio, le predijo que llegaría a los noventa años y que haría gran bien a la Iglesia.
 
San Francisco murió a los 74 años de edad y fue sepultado en la Iglesia de los jesuitas de Nápoles. El Papa Gregorio XVI lo canonizó en 1839.
 
ORACIÓN
Oh Dios, que para la salvación de las almas hiciste al bienaventurado Francisco eximio pregonero de tu Palabra, concédenos por su intercesión, que continuamente podamos ponderar en nuestros corazones los mandatos de tu ley, y que fielmente los pongamos por obra. Por J. C. N. S. Amén.