sábado, 22 de septiembre de 2018

DEL MODO DE ESTUDIAR

Traducción del artículo publicado en EDITORA MANDRUVÁ (Brasil)
 
SOBRE EL MODO DE ESTUDIAR, O De Modo Studéndi DE SANTO TOMÁS DE AQUINO: ESTUDIO INTRODUCTORIO 
Jean Lauand
Profesor sénior e investigador del Departamento de Filosofía de la Educación-Facultad de Educación de la Universidad de São Paulo

(Originalmente publicado en «Cadernos de História e Filosofia da Educação» -Cuadernos de Historia y Filosofía de la Educación, Departamento de Filosofía de la Educación-Facultad de Educación de la Universidad de São Paulo, vol. II, No.3, 1994)
  
1. El De modo studéndi de Tomás.
El De modo studéndi es una carta de autoría de Tomás de Aquino [1], aconsejando sobre el modo de estudiar. Tomás daba mucha importancia a la correspondencia. Victor White observa que no es raro que Tomás deje de lado su trabajo en obras mayores para elaborar respuestas a cartas, especialmente de sus hermanos dominicos [2].
  
El destinatario de la carta De modo studéndi, un tal «hermano Juan», es un dominico joven [3], iniciando sus estudios, y ansioso por zambullirse en el «océano de la sabiduría», resolvió escribir al maestro consumado, preguntando sobre atajos.

Tomás, que -en el Comentario a la Ética de Aristóteles- afirma ser el tiempo el grande colaborador (bonus cooperátor), comienza por responder al impaciente hermano Juan que no hay atajos, sino caminos: por los riachuelos es que se llega al mar y lo «difícil debe ser alcanzado a partir de lo fácil» (DMS, intr.).
  
Ya en el inicio de la carta, Tomás, refiriéndose a la tarefa de obtener el conocimiento, emplea sugestivamente el gerundio -acquiréndo, adquiriendo- como que al indicar que la formación intelectual es más un continuo proceso que se puede recorrer con sosiego a una acción que se completa de una vez. Significativo, en ese sentido, es el uso del verbo incedére, caminar, marchar. Con efecto, ya en la primera cuestión de la Suma, refiriéndose a la búsqueda por la razón humana de la verdad más elevada, Tomás dice que «sólo pocos, después de mucho análisis y con resultados plagados de errores, pueden llegar». El tiempo es el bonus cooperátor, el gran aliado de quien anhela el «tesoro del conocimiento» (DMS, intr.).

De modo studéndi es un espejo en el que se refleja una concepción de educación totalmente diferente de la que prevalece en nuestro tiempo. Si un gran educador de hoy fuese consultado sobre «el modo de estudiar» o sobre cómo «adquirir conocimientos", ciertamente su respuesta se dirigiría a cuestiones técnicas, programático-curriculares, motivacionales...: el conocimiento es, para nosotros, compartimentado, separado de la existencia. Ya Tomás, que piensa en el saber como algo integrado a la existencia, ante las mismas preguntas, aconseja «sobre cómo debe ser tu vida» (DMS, intr.).

Si el objetivo de la escuela, hoy, es formar al buen profesional, o, cuando mucho, «educar para la ciudadanía» o formar para un análisis crítico del mundo; los consejos de Tomás, en el siglo XIII, inciden sobre la propia estructura nuclear íntima del ser humano.

2. La educación para la sabiduría.
Así, ya en la primera cuestión de la Suma Teológica, al procurar caracterizar lo que es la sabiduría, Tomás explica que la sabiduría no debe ser entendida solamente como conocimiento que viene del frío estudio, sino como un saber que se experimenta y saborea. Tomás, siempre muy atento a los fenómenos del lenguaje, al habla del pueblo, como fuente de profundos descubrimientos filosóficos, se encanta con el hecho -para él experiencia personal vivida- de que en su lengua latina sapére signifique tanto «saber» como «saborear». Esta coincidencia de significados en el lenguaje del pueblo - Tomás bien lo «sabe»- no es casual: si hay quien sepa porque estudió, verdaderamente sabio, sin embargo, es aquel que sabe porque saboreó...
  
Si la sabiduría no presupone sólo una dimensión intelectual, sino que está integrada en el todo de la existencia, no es de extrañar, que, entre los consejos dados por Tomás sobre el modo de estudiar, encontremos la exhortación al silencio, a la vida de oración, a la amabilidad, a la humildad, a la pureza de conciencia, a la santidad...

En ese sentido, débese observar también que el alcance semántico de la propia palabra stúdium en latín es mucho más abrangente de lo que es nuestra palabra estudio. Stúdium significa amor, afecto, devoción, la actitud de quien se aplica a algo porque ama y, no por azar, este vocablo acabó especializándose en dedicación a los estudios. Así, el propio título del opúsculo de Tomás Sobre el modo de estudiar, sugiere algo así como: Sobre el modo de aplicarse amorosamente...
  
Y, en verdad, lo que Tomás propone es nada menos que una dedicación integral, una consagración a la vida intelectual. Un estilo de vida muy exigente, que supone una ascesis de relacionamiento del hombre con Dios (cfr. p. ex. DMS, 3), con los otros (cfr. p. ex. DMS, 5) y consigo mismo (cfr. p. ex. DMS, 12).
 
En la visión encasillada del conocimiento que tenemos hoy, esperamos que nuestro alumno demuestre teoremas, calcule empujes, balancee ecuaciones químicas, escriba redacciones sugestivas y conjugue correctamente los verbos; lo que él es en cuanto hombre, esto está allá com él... Ya para Tomás, como se ve en De modo studéndi, alguien dedicado al estudio debe, antes que nada, cuidar de las actitudes del alma.
  
3. El silencio como presupuesto de la vida intelectual.
Tal vez no haya nada más opuesto al espíritu de nuestro tiempo de lo que los consejos de Tomás que recomiendan el cultivo del silencio. Y, en tanto, se trata, como explica uno de los principales filósofos de la educación contemporáneos, Josef Pieper (Vivir del Silencio), de una de las reglas fundamentales de la vida intelectual y de la vida del espíritu.
  
4. El descubrimiento de la realidad como objetivo de la vida intelectual.
En lo que se refiere a la vida intelectual, Tomás afirma la existencia de un ordo, de una dinámica propia del conocimiento, de ahí que el Aquinate frecuentemente compare al sabio con el arquitecto. Ciertamente, ese ordo exige una ordenación del propio objeto de estudio: de lo más fácil a lo más difícil; del riachuelo al alto mar. Pero la adquisición del tesoro del saber exigirá también una ordenación interior del sujeto que estudia. A ese ordo intérius se refieren los consejos de De modo studéndi. Finalmente, el conocimiento de la realidad es, para Tomás, el objetivo de la educación, y más, la propia realización del hombre.
 
LATÍN
EPÍSTOLA DE MODO STUDÉNDI
  
Quia quæsísti a me, in Christo mihi charíssime frater Joánnes, quomodo opórtet incedére in thesáuro sciéntiæ acquiréndo, tale a me tibi super hoc tráditur consílium: ut per rívulos et non statim in mare, elígas introíre, quia per facília ad difficília opórtet deveníre. Hujúsmodi est ergo monítio mea de vita tua:
  1. Tardilóquum te esse júbeo, et tarde ad locutórium accedéntem.
  2. Consciéntiæ puritátem amplécti.
  3. Oratióni vacári non désinas.
  4. Cellam frequénter díligas, si vis in cellam vináriam introdúci [4].
  5. Ómnibus amábilem te exhíbeas, vel exhíbere stúdeas, sed némini familiárem te multum osténdas; quia nímia familiáritas parit contémptum et retardatiónis matériam a stúdio subminístrat.
  6. Et de factis et verbis sæculárium nullaténus te intromíttas.
  7. Discúrsum super ómnia fúgias.
  8. Sanctórum et probórum virórum imitári vestígia non omíttas.
  9. Non respícias a quo, sed quod sane dicátur memóriæ recomménda.
  10. Ea quæ legis fac ut intélligas, de dúbiis te certíficans.
  11. Et quídquid póteris, in armariólo mentis reponére sátage sicut cúpiens vas ímplere.
  12. Altióra ne te quǽras.
  13. Illíus beáti Domínici séquere vestígia, qui frondes, flores et fructus, útiles ac mirábiles, in vínea Dómini Sábaoth, dum vitam comítem hábuit, prótulit ac prodúxit.
Hæc si sectátus fúeris, ad id attíngere póteris, quídquid afféctas. Vale.
 
TRADUCCIÓN
SOBRE EL MODO DE ESTUDIAR
  
Ya que me pediste, fray Juan -hermano, para mí, queridísimo en Cristo-, que te indicase el modo de cómo se debe proceder para ir adquiriendo el tesoro del conocimiento, debo darte la siguiente indicación: debes optar por los riachuelos y no por entrar inmediatamente al mar, pues lo difícil debe ser alcanzado a partir de lo fácil. Y, así, he aquí lo que te aconsejo sobre cómo debe ser tu vida:
  1. Te exhorto a ser tardío para hablar y lento para ir al locutorio.
  2. Abraza la pureza de consciencia.
  3. No dejes de aplicarte a la oración.
  4. Ama frecuentar tu celda, si quieres ser conducido a la bodega del vino de la sabiduría.
  5. Muéstrate amable con todos, o, por lo menos, esfuérzate en este sentido; pero, con nadie permitas exceso de familiaridades, pues la excesiva familiaridad produce el desprecio y suscita ocasiones de atraso en el estudio.
  6. No te metas en cuestiones y dichos mundanos.
  7. Evita, sobre todo, la dispersión intelectual.
  8. No descuides el seguimiento del ejemplo de los hombres santos y honrados.
  9. No mires a quien dijo, sino lo que es dicho con razón y esto, confíalo a la memoria.
  10. Busca entender lo que lees y certifica de lo que es dudoso.
  11. Esfuérzate por abastecer el depósito de tu mente, como quien anhela llenar al máximo posible un cántaro.
  12. No busques lo que está por encima de tu alcance.
  13. Sigue las huellas de Santo Domingo que, mientras tuvo vida, produjo hojas, flores y frutos en la viña del Señor de los ejércitos.
Si sigues estos consejos, podrás alcanzar lo que quieres. Saludos.
  
NOTAS
[1] Martin Grabmann, en su Die Werke des Hl. Thomas von Aquin (Las obras de Santo Tomás de Aquino), Münster, Verlag der Aschendorffschen Verlagsbuchhandlung, 2ª ed., 1931, págs. 372-373 - considera que De modo studéndi es un opúsculo auténtico. Contra las reservas (aunque mínimas) que Mandonnet guarda a propósito de la autoria del De modo studéndi (incluido por él entre los vix dúbia de Tomás, Opúsculum XLIV), opúsculos de que dificilmente se puede dudar de que el autor sea el Aquinate (S. Thomæ Aquinatis: Opuscula Omnia cura et studio R.P. Petri Mandonnet, vol. IV Paris, Lethielleux, 1927), Victor White, en su How to study (Cómo estudiar), 2ª ed., Oxford, Blackfriars, 1949, señala razones intrínsecas que confirman la tesis de la autenticidad de este opúsculo. Para la traducción, nos valemos del texto latino presentado por White.
[2] Como es el caso de su carta Respuesta a seis cuestiones de fray Gerardo de Soissons: «Con todo y estar muy ocupado en diversos asuntos, cuidé de responder luego que me fue posible, para no desatender a vuestro pedido». Y lo mismo dice a un importuno veneciano que escribió una carta dirigiéndole 36 cuestiones exigiendo, como irónicamente señala Tomás, «respuesta en cuatro días».
[3] White observa que S. Tomás, siguiendo el uso del siglo XIII, siempre se vale del tratamiento «vos» para superiores o iguales; en esta carta, sin embargo, emplea el «tú».
[4] Cita implícita de la Biblia: «Introdúxit me in cellam vináriam» (Cant. 2, 4).

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