lunes, 3 de septiembre de 2018

DEL CUMPLIMIENTO DEL TERCER SECRETO DE FÁTIMA

Tomado de AMOR DE LA VERDAD.
  
SOBRE EL CUMPLIMIENTO DEL TERCER SECRETO PROPAGADO POR EL BLOG
  
Hay un comentario del blog enviado ayer, 2 de septiembre, por Abrahan I el Poblete, en el post “Confirmada la autenticidad del Tercer Secreto” que dice así:
Ok sr. moimunian, pero y ahora qué interpretación propone del plazo de las 69 semanas de su publicación, si este mes no se cumple el supuesto secreto? Entiendo septiembre era la fecha límite por usted propuesta
  
Respondo: En efecto en el post se anuncia que el fin de las 69 semanas de que habla el secreto, SUPONIENDO que “el anuncio de esta orden” haya sido el 13 de mayo de 2017. Yo creo que el anuncio de la Orden, sería lo hecho y dicho por el “papa” Francisco que el día 13 de mayo de 2017, visitó Fátima y pronunció palabras ultrajantes y blasfemas contra la Sma. Virgen y manifestó “Urbi et Orbe” los temas del Secreto que son la Apostasía en la Iglesia y la transferencia a Fátima de la autoridad de los Papas fuera de Roma –por lo que desde este punto de inicio la conclusión de las 69 semanas, sería el 8 de septiembre de este mismo año. Por lo tanto la siniestra amenaza del Secreto, que por otra parte no es única en las profecías simo común a muchas de ellas, tendría lugar antes de 10 o quizás 15 días.
  
Con todo, puede interpretarse que el castigo anunciado sería o bien el día siguiente al cumplimiento de las 69 semanas, o sea el día 9, o bien, lo que parece más probable por lo que abajo diré, dentro de la semana siguiente, que sería la semana 70 desde el “anuncio de la Orden”. Más abajo doy las razones para pensar que quizás la catástrofe -cuya causa desconocemos- podría ser el 12 de septiembre.
  
En este punto es digno de observación, que tanto el 8 como el 12  de septiembre, son fiestas marianas, o sea La Natividad de la Sma. Virgen y el Dulce Nombre de María, muy oportunamente colocada pocos días después de la Natividad. Sobre la fiesta del Dulce Nombre de María, es muy oportuno decir que tiene resonancias “guerreras” pues se estableció mediante decreto del papa Inocencio XI, en 1683, su celebración solemne en toda la Iglesia por la decisiva victoria de la Cristiandad frente al Turco con la parente intervención de María Santísima a quien los ejėrcitos cristianos atribuyeron el éxito (o “suceso” como se decía entonces en español) de la fenomenal victoria. Todo se explica en el post de este blog La fiesta del Dulce Nombre de María conmemora la Batalla de Viena.
 
He puesto la palabra “suceso” equivalente a ėxito en el castellano de la época, porque fue Nuestra Señora del Buen Suceso de Quito (invocación trasladada a la América Hispana desde España donde gozaba de popularidad y devoción) la que nos dio para los días actuales magníficas profecías que nos llenan de esperanza:
“La Iglesia sufrirá en esta ocasión -la noche oscura de la falta de un Prelado y Padre que vele por ellos con amor paternal, dulzura, fortaleza, discernimiento y prudencia. Pero llegará la hora cuando, de una manera sorprendente, arrojaré de su trono al orgulloso y maldito Satanás, aplastaré su cabeza bajo mis pies y será encadenado en las profundidades del infierno”. (Nuestra Señora del Buen Suceso, 2 de febrero 1634).  
Para probar la fe y la confianza de los justos, llegará la ocasión en que todo parezca estar perdido y paralizado. Entonces, será el feliz comienzo de la restauración completa.
  
León XIII vio en una (o dos) visión (es)  que se le había concedido por Dios a Satanás el poder atacar y casi vencer a la Iglesia durante cien años que casualmente se cumplen en estos días nuestros. Puede ser ahora cuando Nuestra Señora como dijo en Quito “arroje de una manera sorprendente arroje a las profundidades del infierno al maldito Satanás y aplastada su cabeza bajo mis pies sea allí encadenado”.
  
Volviena la pregunta puesta al comienzo del post, digo que se me ofrecen dos posibilidades. Una sería ignorar o callar a la espera de acontecimientos y disimular después si parecen no corroborar lo establecido en el blog. Otra sería asumir lo dicho, es decir la muy probable autenticidad del Secreto y mi propia deducción, que considero un poco aventurada, de que bien podría ser la fecha del 13 de mayo de 2017 el punto de arranque de la cuenta de las 69 semanas.
  
Ahora bien como ya tengo establecido y dicho, hay dos cosas que no revisten certeza, sino que están dichas como revistiendo una mayor o menor probabilidad.
  
Adelanto que partimos de la hipótesis de que Lucía fue veraz manifestando el Secreto comunicado por Nuestra Señora. O sea lo transmitió fielmente y no se engañó ella misma. (Lo contrario es lo que creyó y enseñó el jesuita belga,  Rector de la Gregoriana , P. Dhanis, que Ratzinger asumió y explítamente citó en la presentación del falso a todas luces Secreto Vaticano de junio de 2000, publicado por orden del “papa” Wojtyla).
 
Las dos cosas, dichas arriba, que no revisten certeza, sino que se aceptan como meramente probables, aunque la primera con gran probilidad, son:
–La verdad del Secreto -o sea que es autėntico, vale decir que sea el Secreto que escribió Lucía- se describe en el blog como meramente probable e incluso como más probable que su contrario.
 
– La Segunda premisa es la más endeble porque es una deducción propia que no he visto aceptada por nadie, o sea que su publicación, o para decirlo como hace el texto “el anuncio de esta “orden” tuvo lugar precisamente el 13 de mayo de 2017. (Véase en comentarios del post en que se anuncia la autenticidad del Secreto)
  
El castigo anunciado sobre Roma depende, pues, de las dos anteriores premisas, es decir de su mayor o menor probabilidad. Puede suceder que son las dos falsas, o que siendo verdadera la primera premisa, la segunda sea falsa. Entonces no sucedería nada de lo anunciado. (Añado que habría que celebrar que si no sucede nada, se evitara el coste en vidas humanas y en desastres materiales. Dios quiera que sea así y que no suceda nada malo en nuestra querida Roma).
   
No voy a repetir aquí lo que ya tengo explicado en muchos sitios sobre las razones que avalan con probabilidad, no con certeza,  la autenticidad del Secreto y las que avalan, quizás con escasa probilidad, mi deducción personal  sobre el día en que en realidad se “anunció” el Secreto. Confieso, y lo tengo dicho, que quizás sea un poco aventurada. Algún comentarista del post que comentamos lo ha expresado muy bien.
  
Por consiguiente la realización de la “profecía” reposa sobre bases que no tienen certeza y sólo probabilidad. La segunda premisa es particularmente dudosa.
  
El fracaso que seguiría a la constatación de que nada ha sucedido la próxima semana a este escrito, creo que no afectaría mucho al Secreto en sí, sino descartaría la hipótesis de su anuncio el 13 de mayo del año pasado.
  
Pero aceptando la hipótesis de lo acertado de la profecía (sólo como hipótesis de trabajo) y por consiguiente asumiendo que estamos sólo a 10 o quince días de la verificación del castigo anunciado si no hacen penitencia y se arrepienten los responsables de la Iglesia conciliar, cosa verdaderamente poco probable), me gustaría añadir una elucubración propia que quizás no sea del todo descaminada.
  
Advierto que escribo un poco de memoria y que sería preciso una elaboración más detallada.
  
Como se sabe, al final del Secreto hay una indicación de Nuestra Señora un poco enigmática. Lucía escribe que la Virgen dijo que esto está dicho en dos textos bīblicos.
Nuestra Señora nos dijo que esto está escrito, en Daniel 9:24-25 y Mateo 21:42-44
 
Uno es el conocido de San Mateo sobre la exėgesis que hace el mismo Señor Jesucristo sobre lo dicho en el salmo 117, 22, sobre la piedra que desecharon los constructores, etc.
  
Nuestro Señor interpreta el texto del salmo diciendo: “Por esto os digo que os será quitado el Reino de Dios y entregado a un pueblo que rinda sus frutos. Y el que cayere sobre esta piedra  se quebrantará y aquél sobre quién ella cayere será pulverizado.

El Secreto no sería más que la declaración en la profecía de la Sma. Virgen, de una analogía respecto de la dogmática Teología de la sustitución del Israel terreno o iglesia judaica por el Israel de Dios o Iglesia Católica.
  
Este texto avalaría lo que dice el Secreto sobre la pérdida de la jurisdicción o autoridad de los Papas y en consecuencia la venida de una falsa Iglesia, en perfecta analogía con el derrumbamiento de la Iglesia judaica que vio cómo la piedra angular, Cristo, pasaba a la Iglesia católica. A ello seguiría como lógica conclusión la destrucción del Templo de Jerusalén, sobre lo cual lloró el Señor.
  
El otro texto es más difícil de interpretar. Pero creo que debe interpretarse en paralelo con el de San Mateo como estableciendo (en el Secreto) una analogía con la célebre profecía de Daniel de las 70 semanas. Nuestra Señora recuerda al final del Secreto los versículos 24 y 25 de Daniel, capítulo 9.

Remito al lector para que lea los dos versículos  de Daniel y compruebe cómo los dos que le siguen son una mera explicación o desarrollo de los dos precedentes, o sea los versos 24 y 25. Se trata del célebre texto de las 70 semanas. Antes de la semana 70 pasarían 69 semanas. Tal como habla el secreto después del anuncio de la “orden”. La orden o edicto de que habla Daniel (ya es significativo de que el secreto hable de “Orden” y no de texto etc.) se refiere a la “reedificación de la ciudad”.
  
Parece que dicha reedificación de la ciudad tuvo lugar en el espacio de las siete primeras de años, o sea durante 49 años. Sin embargo allí se nos habla (en los versículos 26 y 27 de un ungido muerto y en el 27 de la cesación de las hostias y sacrificios [porque habría caído] la abominación de la desolación sobre el Templo). O sea, cesan los sacrificios porque el Templo ya no existe como lugar de culto.
  
La interpretación de esta profecía llamada de las setenta semanas, ha sido múltiple desde los tiempos de los Padres de la Iglesia. Remito al lector a las notas de cualquier biblia. Son interpretaciones que podrían ser encuadradas bajo el epíteto de interpretaciones que ven realizada la profecía en la historia real, desde la reedificación de la ciudad, Jerusalén,  en tiempos de Artajerjes hasta la destrucción del Templo de Jerusalėn por los Romanos. En medio estaría la Apostasía del pueblo (judaico), la muerte del ungido (Cristo), y posterior conversión de muchos. Terminaría con la ruina del Templo que durará hasta el fin (del mundo).
  
Hay otras muchas interpretaciones “místicas” que se apartan de los hechos reales.
  
Yo aquí adelanto lo que creo que es la adaptación de la profecía al Secreto. Es decir, cómo el Secreto anuncia unos acontecimientos en nuestros días que serían anålogos a los hechos anunciados (y cumplidos) en la profecía de Daniel.
  
Los hechos anunciados en el Secreto son la Apostasía en la Iglesia, la transferencia de la Sede, el anuncio visual en los desgraciados incidentes protagonizados por Bergoglio en Fátima, el paso de 69 semanas, y por fin lo equivalente a la destrucción del Templo en la destrucción de Roma y al mismo tiempo lo equivalente a la muerte del ungido en el mismo acto. Muchísimos fieles después de estos hechos se convertirían tal como lo anuncia Daniel. También sería el comienzo de la restauración de la Iglesia después de la destrucción del Templo de la Iglesia Conciliar.
  
Así pues, sucintamente diré que la “reedificación de la ciudad es la restauración de la Iglesia. Si la  Iglesia había padecido la réplica de la Pasión del Señor en lo que muchos llaman la Pasión de la Iglesia, la muerte del Señor se correspondería con la muerte del ungido a la mitad de la semana, que dicho de la Iglesia sería la destrucción de sus lugares de culto.
  
Lo interesante es notar que los hechos claves en analogía con la profecía de Daniel, suceden en la semana 70 que empezaría después de las 69 semanas transcurridas. Si aceptamos el Secreto y su hipotético anuncio de la Orden, empezaría el próximo 8 de septiembre. La destrucción del Templo (¿de San Pedro?) sería en la mitad de la semana, o sea tres día y medio después del comienzo de la semana, o sea al mediodīa del dìa 12.
  
Todo lo anterior pueden considerarse elucubraciones que dependen de la verdad de las hipótesis o supuestos dichos como meramente probables.
  
Invito al lector a pensar sobre ello y quizás a darse cuenta de lo enigmático que resulta que en un Secteto que muchos creen falsificado, haya una invitación de Nuestra Señora a releer el texto de Daniel. Quizás sea algo que invite, como otras cosas en el Secreto, a descartar una posible falsificación
 
En fin resumiendo: Yo me dispongo a arrostrar el fracaso de mis consideraciones sobre el Secreto y asumirlo lo mejor que pueda. Pero de todas maneras, hay que “esperar y ver”. Sólo son diez días. Después ya habrá tiempo para asumir lo que sea y “resetear” todo lo dicho en el blog.
  
ANTONIO MOIÑO MUNITIZ
3 de Septiembre de 2018
  
COMENTARIO: En cuanto a los tiempos en que estaría cumpliéndose la destrucción de Roma (la Ramera Deuterovaticana), lo dejamos al Juicio de Dios (si tardare, esperad); y la Restauración de la Iglesia será después de la Parusía, cuando Cristo Rey haya vencido a sus enemigos.
  
Pero independientemente de si el Castigo llega a suceder en las fechas previstas o posteriormente, en modo alguno se ha de dudar de la autenticidad del Verdadero Tercer Secreto de Fátima, que ha sido comprobada por testimonios (Pío XII, el cardenal Ottaviani, mons. Mario Luigi Ciappi y el padre Malachi Martin, entre otros), dictámenes periciales (como el de la Dra. Begoña Slocker de Arce), la conexidad con los otros dos secretos y con varias profecías (las “70 Semanas de años” de San Daniel Profeta, la “Profecía de los Papas” de San Malaquías de Armagh, las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso, el Secreto de Nuestra Señora de La Salette y el Exorcismo de León XIII), y por el mismo acontecer de los hechos (los asesinatos de sor Lucía de Fátima y el papa Pío XII -ordenados posiblemente por Montini y la KGB-, el Vaticano II y el Novus Ordo Missæ, el falso atentado de Wojtyla ordenado por el masón Casaroli, las apariciones en público de la impostora Lucía de Coímbra y del “Secreto Vaticano”, la “igreja do Inferno” simbolizada en el templo opuesto al santuario de Fátima, y las blasfemias de Bergoglio).

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