martes, 25 de septiembre de 2018

RESTABLECIDAS RELACIONES VATICANO-PEKÍN, PERO CON LA LEALTAD AL PARTIDO COMUNISTA

  
El pasado 22 de Septiembre de 2018, en medio de la gira del antipapa Francisco Bergoglio por el Báltico, salió a la luz pública que el Vaticano readmitió en la comunión a los obispos excomulgados Joseph Guo Jincai (de Jinzhou), Joseph Huang Bingzhang (de Shantou), Paul Lei Shiyin (de Leshan, alegadamente concubinario), Joseph Liu Xinhong (de Anhui), Joseph Ma Yinglin (de Kunming), Joseph Yue Fusheng (de Harbin), Vincent Zhan Silu (de Mindon) y Anthony Tu Shihua (de Hanyang, fallecido el 4 de Enero de 2017), miembros de la Asociación Patriótica de Católicos Chinos (中國 天主教 愛國 會, Zhōngguó Tiānzhǔjiào Àiguó Huì; en adelante Asociación Patriótica o APCCh), como primer paso para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la República Popular China.
  
La reconciliación de estos siete de los “camaradas-prelados” es fruto de un acuerdo en materia de nombramiento de obispos firmado ese mismo día en Pekín por Mons. Antoine Camilleri, Subsecretario para las Relaciones de la Santa Sede con los Estados, y Wang Chao, Viceministro de Asuntos Exteriores de la China roja. A cambio, el gobierno comunista reconocerá a algunos de los obispos nombrados por el Vaticano, mientras que los otros no lo serán sino más tarde, informó una persona cercana a las discusiones. Señaló dicha fuente que en adelante, el Pontífice evaluaría los designados a obispos por el Partido, y que en caso de un veto, ambas partes iniciarían un proceso de diálogo para la designación de nuevos obispos.
   
Según el sinólogo italiano e investigador en la Universidad Renmin de Pekín, Francesco Sisci, «todos los obispos de China [fueron consultados y] están a favor del acuerdo, que tendrá efectos a largo plazo. El Vaticano tendrá presencia en China, y China tiene voluntad de relacionarse con el mundo en diferentes niveles, y eso es algo positivo». El jesuita Antonio Spadaro (tan impotable como Bergoglio), director del diario La Civiltà Cattolica, lo parangonó con el Concordato de 1953 suscrito por Pío XII y el Generalísimo Franco, mientras que el cardenal Joseph Zen ze-kiun, obispo emérito de Hong Kong, quien en enero de 2018 calificó tales tratativas como un acto de traición a la Iglesia clandestina, dijo en una entrevista al diario South China Morning Post que Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, debe renunciar, y añadió: «No creo que tenga fe. Es sólo un buen diplomático en un sentido muy secular y mundano».
    
«Las consecuencias serán trágicas y duraderas, no solo para la iglesia en China, sino para toda la Iglesia porque dañan su credibilidad. Tal vez por eso podrían mantener el acuerdo en secreto», dijo Zen ze-kiu, quien remarcó que el Vaticano vendió a los católicos de China al PCCh, que ante este acto, puede envalentonarse con sus medidas contra la religión. «¿Qué dirá el gobierno a los católicos en China: “Obedecednos, la Santa Sede ya está de acuerdo con nosotros”?», agregó el prelado, al tiempo que aseguraba que sólo la mitad de los católicos de la clandestinidad aceptarán las negociaciones, y se estaría a las puertas de una rebelión.
  
El acuerdo, aunque no se vislumbre a corto plazo, incidirá en las relaciones con la China nacionalista, que desde 1949 está replegada en Taiwán y que el régimen comunista considera -aunque no actualmente en público- “provincia renegada” (en chino 叛變 的 省份, pànbiàn de shěngfèn). De hecho, el Vaticano es el único país de Europa que mantiene relaciones diplomáticas oficiales con el gobierno de Taipei, al que reconoce como la legítima República de China junto a otros 16 países. Aunque el gobierno taiwanés dice que espera que con ello se mejoren las perspectivas en libertad religiosa y no teme que signifiquen un cambio en las relaciones existentes, las opiniones de la gente oscilan entre el optimismo cauto y los señalamientos de que el Vaticano está tratando con el mismísimo demonio y haciéndose el ciego ante la “Revolución Cultural silenciosa” del régimen de Xi Jinping.
  
Al día siguiente, la Asociación Patriótica expidió el siguiente comunicado, donde se muestra que su lealtad permanece intacta... al Partido Comunista:
El 22 de Septiembre, China y el Vaticano firmaron un acuerdo temporal sobre el nombramiento de los Obispos. Un vocero de la Iglesia Católica China hará un discurso sobre esto:
  
Me complace escuchar que China y el Vaticano han firmado un acuerdo temporal sobre el nombramiento de obispos. La Asociación Patriótica Católica de China y la Conferencia de Obispos Católicos de China lo apoyan sinceramente
  
La Iglesia Católica China ama profundamente a su madre patria. Nos adherimos a la magnífica tradición de patriotismo y amor a la religión, nos adherimos al principio de la iglesia independiente y autogobernante, mantendremos la dirección de la chinoización, nos adherimos al camino de la adaptación a la sociedad socialista y bajo el liderazgo del Partido Comunista de China, trabajaremos con la gente de todas las nacionalidades en el país para dar cuenta de la grandeza de la nación china. El revivido sueño chino ha hecho esfuerzos incansables.
  
La Iglesia Católica China comparte las mismas creencias que las Iglesias Católicas del mundo. Estamos dispuestos a llevar a cabo intercambios amistosos con otras iglesias católicas sobre la base de la independencia, el respeto mutuo, la igualdad y la amistad, y mejorar la comprensión y el entendimiento.
  
Esperamos sinceramente que las relaciones entre China y el Vaticano continúen mejorando.
   
China cuenta con doce millones de católicos, divididos entre la Asociación Patriótica controlada por el PCCh, y la Iglesia clandestina (leal a Roma). De los 101 obispos activos en el país, 65 pertenecen a la iglesia “oficial”. La división viene de 1951, cuando el internuncio Antonio Riberi fue expulsado del país tras rechazar la creación de una iglesia independiente en China por el recién ascendido gobierno comunista, que había empezado a expulsar a los clérigos extranjeros, destruir iglesias y a perseguir a los fieles locales. Luego, en 1957, a instancia del partido, fue fundada la Asociación Patriótica, que propuso nombrar dos obispos sin el aval de Roma, por lo que el año siguiente Pío XII publicó la encíclica Ad Apostolorum Principis, fulminando la excomunión contra éstos y la APCCh.
    
La APCCh ha sido hasta los años ochenta considerada cismática porque, si bien había conservado la liturgia tradicional, como consecuencia de su rechazo a reconocer a Pío XII como papa después del 1 de Octubre de 1949 (día de la victoria de Mao Zedong), no reconoce dogmáticamente la Asunción de María, ninguna de las canonizaciones posteriores a ese año (para ellos, San Pío X aún permanece como beato), ni las encíclicas Hauriétis Aquas ni Ad Cœli Regínam sobre el Sagrado Corazón de Jesús y la Realeza de Santa María respectivamente; además de que permanece silente ante las políticas de control de la natalidad impuestas por el partido. Después de los ochenta, cuando se desvanecían en gran parte los efectos de la Revolución Cultural (que golpeó también a la APCCh), reconocieron los documentos del Vaticano II y su liturgia, que los clandestinos ya habían aceptado -primero tenían que importar las traducciones desde Hong Kong y de Taiwán, pero luego se comenzaron a imprimir localmente- (lo que ha llevado al Vaticano a concluir que no hay cisma como tal). Incluso, en el año 2005, las autoridades comunistas permitieron que se oficiaran memoriales fúnebres por la muerte de Wojtyla.

Un elemento adicional es que China, en el aspecto geopolítico y económico, está fortaleciéndose como potencia, tanto por el proteccionismo de Donald Trump en los EE.UU. como por las sanciones contra la Rusia de Putin (su aliado militar) por parte de Occidente, la implementación de una Ruta marítima de la Seda mediante la compra de puertos (como El Pireo en Grecia, Róterdam en los Países Bajos, Amberes en Bélgica, entre otros), megaobras de ingeniería (el proyecto del canal de Nicaragua y una alianza de explotación petrolera en Venezuela), y acuerdos binacionales (el establecimiento de una base militar en Yibuti y otra en Pakistán). La única condición para establecer o afianzar relaciones con Pekín, es una sola: Dejar de reconocer a Taiwán como Estado soberano.
  
Como católicos, recordemos las palabras de Pío XI en su encíclica Divíni Redemptóris (19 de Marzo de 1937):
«Procurad, venerables hermanos, con sumo cuidado que los fieles no se dejen engañar. El comunismo es intrínsecamente malo, y no se puede admitir que colaboren con el comunismo, en terreno alguno, los que quieren salvar de la ruina la civilización cristiana».
Y el decreto del Santo Oficio del 1 de Julio de 1949:
«A la pregunta: Si todo fiel cristiano que profese la doctrina materialista y anticristiana del comunismo, y especialmente quien la defienda o propague, por ese solo hecho, como quien apostata de la Fe Católica, incurre en excomunión reservada especialmente a la Sede Apostólica - Afirmativo».
En conclusión, se puede y debe decir que la APCCh nunca estuvo en cisma... respecto de la herejía conciliar; y que Bergoglio es a las claras un comunista tanto en sus palabras como en sus obras. Pero esta jugada le costará supremamente cara. Y hemos de estar expectantes, que el Segundo Advenimiento está cerca.
 
Para esta reflexión, fueron tomados elementos de LA FM, EL CONFIDENCIAL, SOUTH CHINA MORNING POST, TRADITION IN ACTION y CONTANDO ESTRELLAS, entre otros. La caricatura es de GLORIA.TV

JORGE RONDÓN SANTOS
24 de Septiembre de 2018.
Fiesta de Nuestra Señora de la Merced.

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