domingo, 2 de junio de 2019

LA VERDAD SOBRE GIUSEPPE GARIBALDI

Traducción del artículo publicado por MOVIMENTO DI INSORGENZA CIVILE (Italia).
  
Giuseppe Maria Garibaldi Raimondi, pirata, bandolero y masón 33º R.E.A.A.
 
LA VERDAD SOBRE GARIBALDI
Garibaldi era de contextura gruesa, 1,65 metros de altura, y tenía las piernas arqueadas. Estaba lleno de reumatismos y para montar a caballo necesitaba que dos personas lo levantasen. Llevaba los cabellos largos porque, habiendo violado a una muchacha, esta le había arrancado una oreja con un mordisco. Era un aventurero que en el 1835 estaba refugiado en el Brasil, a donde en esa época emigraban los piamonteses que en su patria no tenían de qué vivir. Entre los 28 y los 40 años vivió como un corsario asaltando naves españilas en el mar del Rio Grande do Sul al servicio de los ingleses que buscaban acaparar el comercio en aquellas áreas. En Suramérica nunca fue considerado un héroe, sino un delincuente de la peor calaña. Para la expedición de los mil, fue financiado por los ingleses con dinero robado a los turcos, equivalente hoy a muchos millones de dólares. En una carta, Víctor Manuel II tuvo que lamentarse con Cavour acerca de los robos del nizardo, precisamente después del “encuentro del puente Teano”:
«... como habrás visto, he liquidado rápidamente el desagradabilísimo asunto Garibaldi, si bien -está cierto- este personaje no es de hecho dócil ni tan honesto como se lo describe y como tú mismo lo consideras. Su talento militar es muy modesto, como lo prueba el asunto de Capua, y el mal inmenso que ha sido cometido aquí, por ejemplo, el infame hurto de todo el dinero del erario, es de atribuirse enteramente a él que está circundado de canallas, que ha seguido los malos consejos y ha arrojado este infeliz país en una situación espantosa».
  
DESEMBARCO DE MARSALA
Fue de propósito “visto” tardíamente por la marina duosiciliana, cuyos capitanes se habían ya pasado a los piamonteses, y fue protegido por la flota inglesa, que con sus evoluciones impedía toda eventual ofensiva. Entre los famosos “miles”, que el mismo Garibaldi el día 5 de diciembre de 1861 en Turín los definió: «Todos generalmente de origen pésimo y ladrones los más; y salvo pocas excepciones, con raíces genealógicas en la pocilga de la violencia y del delito», desembarcaron en Sicilia, franceses, suizos, ingleses, indios, polacos, rusos y sobre todo húngaros, tanto que fue constituida una legión húngara utilizada para las represiones más feroces. Siguiendo a esta verdadera escoria humana, desembarcaron otros 22.000 soldados piamonteses deliberadamente declarados “dados de baja o desertores”.
  
CALATAFIMI
Contrariamente a cuanto viene dicho en los libros de historia, el Garibaldi fue puesto en fuga el día 15 de mayo por el mayor Michele Sforza, comandante del VIII Batallón de cazadores, con solo cuatro compañías. Mientras perseguía a las hordas del Garibaldi, Sforza recibió del general Francesco Landi la orden incomprensible de retirarse. El comportamiento del Landi resultó comprensibilísimo cuando se descubrió que había recibido de los emisarios garibaldinos una fe de crédito de catorce mil ducados de oro como precio de su traición. Landi algunos meses más tarde murió de un golpe de apoplejía cuando se realizó que la fe de crédito era falsa: tenía de hecho un valor de solos 14 ducados.
  
PALERMO
El Garibaldi, el 27 de mayo, se refugió en Palermo prácticamente imperturbado por los 16.000 soldados duosicilianos que el general Ferdinando Lanza había dado orden de tener encerrados en la fortaleza. El filibustero así pudo saquear del Banco de las Dos Sicilias cinco millones de ducados e instalarse en el palacio Pretorio, designándolo su cuartel general. En Palermo los garibaldinos se abandonaron a violencias y saqueos de toda clase. En la tarde del 28 arribaron, sin embargo, las fieles tropas duosicilianas comandadas por el general suizo Giovan Luca von Mechel. Estas tropas, que eran aquellas retenidas del general Landi, después de ser organizadas, al amanecer del 30 atacaron a los garibaldinos, derribando con los cañones la Puerta de Termini y eliminando todas las barricadas que encontraban. El ímpetu del comandante suizo fue tal que llegó rápidamente a la plaza de la Fieravecchia. Mientras se preparaba para asaltar el barrio de Santa Ana, vecino al palacio de Garibaldi, que prácticamente no tenía más vías de escape, llegaron los capitanes de Estado Mayor Michele Bellucci y Domenico Nicoletti con la orden del Lanza de suspender los combates porque... se había hecho un armisticio, que en realidad nunca fue pedido.
  
El 8 de junio todas las tropas duosicilianas, compuestas por más de 24.000 hombres, dejaron Palermo para embarcarse, entre el estupor y el miedo de la población que no llegaba a entender cómo un ejército tan numeroso se hubiese podido rendir sin casi haber combatido. La rabia de los soldados la interpretó un caporal del 8º de línea que, al paso del Lanza a caballo, salió de las filas y gritóle: «Eccellé, o’vvi quante simme. E ce n’aimma’í accussí?» (Excelencia, vea cuántos somos. ¿Debemos escapar así?). Y el Lanza le responde: «Va via, ubriaco» (Cállate, borracho). Lanza, apenas llegó a Nápoles, fue confinado a Ischia para ser procesado.
   
Los garibaldinos en su avance en Sicilia cometieron bárbaros delitos. Ejemplar y conocidísimo es el de Bronte, donde “el héroe” Nino Bixio hizo fusilar casi un centenar de campesinos que, precisamente en nombre del Garibaldi, habían osado ocupar algunas tierras de propiedad inglesa.
  
MILAZZO
El día 20 de julio hubo una cruenta batalla en Milazzo, donde 2.000 de nuestros valerosísimos soldados, conducidos por el coronel Ferdinando Beneventano del Bosco, desbarataron a cerca de 10.000 garibaldinos. El mismo Garibaldi, cercado por los húsares duosicilianos, estuvo a punto de morir. La batalla terminó por el faltante envío de refuerzos de parte del general Tomasso Clary, y los nuestros fueron obligados a retirarse en el fuerte por el número preponderante de los agresores. En la batalla los soldados duosicilianos tuvieron solo 120 caídos, mientras los garibaldinos tuvieron 780. Heroicos, y de recordar, fueron los valerosos comportamientos del Teniente de artillería Fortunato Gabriele, del Teniente de los cazadores a caballo Luziano Faraone y del Capitán Antonio Giuliani, que murió durante un asalto.
 
Episodios de traición se dieron también en Calabria, donde en la campiña de Filetto el descontento de los soldados llegó tanto al colmo que fusilaron al general Fileno Briganti, que el día anterior, sin siquiera combatir, había dado orden a sus tropas de retirarse.
  
NÁPOLES
El día 9 de septiembre llegaron a Nápoles los garibaldinos. Nunca se vio un espectáculo más disgustante. Aquel revoltijo estaba formado por gente baja, sucia, famélica, desordenata, de razas diversas, ignorante y sin religión. Ocuparon al comienzo la colina de Pizzofalcone, luego en los días siguientes se esparcieron por la ciudad, depredando todo, saqueando cada casa. Las mujeres fueron violentadas, y asesinado quien se oponía. Fueron ensuciados los monumentos, violados los monasterios, profanadas las iglesias. El día 11 el Garibaldi, con un decreto, abolió la orden de los Jesuitas e hizo confiscar todos sus bienes. Fueron encarcelados todos los nobles, sacerdotes, civiles y militares que no querían adherir al Piamonte, mientras que todos los delincuentes comunes fueron liberados. El Palacio Real fue despojado de todo cuanto contenía. Los muebles y los objetos más preciosos fueron enviados al Castillo de los Saboya en Turín. El filibustero, con un decreto confiscó el capital personal y todos los bienes privados del Rey que se hallaban en el Banco de las Dos Sicilias, que fue despojado de todos sus depósitos. Nápoles en toda su historia no tuvo nunca tan grande ultraje, pero ningún libro de historia “patria” lo ha registrado mínimamente.
  
CAPUA, VOLTURNO, GARIGLIANO, GAETA
Eliminados los generales traidores, los soldados dosicilianos demostraron su valor en numerosos episodios. La victoriosa batalla sobre el Volturno no fue conseguida solamente por la inexperiencia de nuestros comandantes militares. En seguida, la vil agresión piamontesa a las espaldas obligó a nuestro ejército a la retirada en la fortaleza de Gaeta, donde el joven rey Francisco II y la Reina María Sofía, de solos 19 años, se hizo famosa con el apelativo de “heroína de Gaeta”, se cubrieron de gloria en una resistencia que duró casi 6 meses. Gaeta no pudo nunca ser expugnada por los piamonteses, sino solo bombardeada. Con la caída de Gaeta (13 de febrero de 1861), de Messina (14 de marzo) y de Civitella del Tronto (20 de marzo), el Reino de las Dos Sicilias cesó de existir. Los piamonteses no respetaron los pactos de capitulación y los soldados duosiciliaonos fueron en parte fusilados, otros fueron deportados a campos de concentración en el Piamonte. De estos soldados, muertos por su Patria, hoy no hay ni mucho menos una señal que los recuerde y no merecían el olvido al que los ha condenado la leyenda risorgimental.
  
PLEBISCITO
El día 21 de octubre de 1860 hubo en Nápoles y en todas las provincias del Reino la farsa del Plebiscito. En Nápoles, ante el pórtico de la iglesia de San Francisco de Paula, precisamente frente al Palacio Real, fueron puestas, sobre un palco a la vista de todos, dos urnas: una por el Sí y una por el NO. Se votaba ante una mirada amenazante de garibaldinos, guardias nacionales y soldados piamonteses. El día anterior habían sido fijados sobre los muros carteles donde se declaraba “Enemigo de la Patria” a quien se abstuviese o votase por el NO. Los camorristas votaron los primeros, luego los garibaldinos, que eran en su mayor parte extranjeros, y los soldados piamonteses. Alguno de los civiles que había intentado votar por el NO fue bastoneado, otro, como en Montecalvario, fue asesinado. Puesto que no estaban registrados los que votaban por el Sí, la mayor parte fue a votar en todos los doce comicios electorales constituidos en Nápoles. El mismo proceder se llevó en todo el Reino, donde se votó solamente en los centros presididos por los militares, con todo género de violencias y asesinatos.
 
Fuente: Verso Sud

1 comentario:

  1. "Bastará con repetir lo que el general Garibaldi aprendió de los jefes de la Orden:

    "Fraternidad, la promesa onmipotente con la que hemos establecido nuestro poder, quiere decir:

    Fraternidad de la Masonería, para constituír un Estado dentro del Estado, con medios y funcionamiento independientes del Estado y desconocidos para éste.

    Fraternidad en la Masonería, para constituír un Estado por encima del Estado, con una unidad, un cosmopolitismo y una universalidad que le hagan superior al Estado.

    Fratermidad en la Masonería, para constituír un Estado contra el Estado, en tanto que existan los ejércitos permanetes, instrumentos de opresión, principios de parasitismo, obstáculo para toda fraternización.

    Llegará un día en que después de la escisión integral de Europa en dos imperios, el alemán de occidente y el ruso de oriente, la Maonsería los unirá en uno solo, con Roma como capital de todo el universo."

    He aquí la República Universal, tal exaltada por la Masonería, esperada por los judíos hace siglos, deseada y ofrecida por Lucifer a sus adeptos como él la ofreció a Jesús en el desierto: "El Diablo transporta a Jesús a la cima de una montaña muy alta, y mostrándole todos los reinos del mundo y todo la gloria que les acompaña, le dice: yo te daré todas estas cosas si postergándote ante mí, me adoras."

    Pero por desdicha muchos hombres no responden como respondió Jesús, "retírate Satán", y se dejan engañar y, posternándose ante él, le adoran y le ofrecen incienso."

    - Simbolismo de la Masonería (1893), Capítulo Quinto, por Monseñor Meurin.

    https://uncatolicoperplejo.com/filosofia-y-simbolismo-de-la-masoneria-por-monsenor-leon-meurin-pdf/

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