jueves, 21 de mayo de 2026

DEL LLAMADO DE PRÉVOST A REANUDAR EL DIÁLOGO CON LOS COPTOS (Y POR QUÉ NO VA A SUCEDER)


El pasado 15 de Mayo, León XIV Riggitano-Prévost realizó una llamada telefónica a Teodoro II Baky Solimán, papa de Alejandría y patriarca de toda África en la sede de San Marcos de la Iglesia Ortodoxa Copta (Dato de color: Tanto los coptos* como los melquitas ortodoxos reclaman el papado de Alejandría, que fue la sede de San Marcos Evangelista, discípulo que fue de San Pedro Apóstol), con ocasión de la 12.ª Jornada de Amistad entre los Coptos y los Católicos establecida en 2013 conmemorando la visita del patriarca Shenouda III Roufail a Roma en 1973.

La comunicación telefónica insta a dar «un nuevo impulso» al diálogo ecuménico entre católicos y coptos ortodoxos, y a «superar cualquier obstáculo al diálogo de la fe y la caridad». Idea que desarrolla en una carta que dieron a conocer ese mismo día (datada, como desde Bergoglio acostumbran, a una fecha anterior a su real publicación), y cuyo texto presentamos a continuación:
CARTA DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A SU SANTIDAD TEODORO II, PAPA DE ALEJANDRÍA Y PATRIARCA DE LA SEDE DE SAN MARCOS, CON MOTIVO DEL DÍA DE LA AMISTAD ENTRE COPTOS Y CATÓLICOS, 15 DE MAYO DE 2026.

Santidad, querido hermano en Cristo,

¡Cristo ha resucitado! ¡الْمَسِيح قَامَ (al-Masīḥ qām!).
   
En la alegre luz de la Pascua, me complace saludaros en la propicia ocasión del Día de la Amistad entre Coptos y Católicos, continuando así la noble tradición de mi amado predecesor, el Papa Francisco.
   
Este Día de la Amistad, cuya idea surgió de Su Santidad, celebra la relación entre la Sede de Pedro y la Sede de Marcos, y constituye, sin duda, una iniciativa significativa. Para nosotros, los cristianos, la amistad no es un sentimiento vago; está en el corazón mismo de nuestra vida y nuestra fe. Pues nuestro Señor mismo nos llama sus amigos (cf. Jn. 15, 15), y nos enseña que «nadie tiene mayor amor que este: dar la vida por sus amigos» (Jn. 15, 13). Así, al apoyarnos en la amistad de Cristo con nosotros, podremos fortalecer la amistad entre nosotros y entre nuestras Iglesias, mientras continuamos dando testimonio juntos de la  filantropía divina  para toda la humanidad.
   
Esta peregrinación de amistad ha permitido a nuestras Iglesias, separadas por siglos de malentendidos, entablar un fructífero diálogo teológico iniciado hace más de cincuenta años por San Pablo VI y Su Santidad el Papa Shenouda III, de bendita memoria. Este diálogo, inicialmente bilateral, se desarrolla desde 2003 en el marco de la  Comisión Internacional Conjunta para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales, cuyos tres documentos fundamentales demuestran una creciente comprensión teológica. Espero que esta Comisión, cuyo comité coordinador se reúne actualmente en Roma, pueda reanudar su labor lo antes posible con todas las Iglesias de la familia ortodoxa oriental, para responder a la oración de Cristo: «que todos sean uno» (Jn. 17, 21).
   
Aprovecho también esta oportunidad para expresar mi más sincero agradecimiento a Su Santidad y a la Iglesia Ortodoxa Copta por la hospitalidad verdaderamente fraterna brindada a los participantes de la VI Conferencia Mundial de la Comisión de Fe y Orden, incluyendo una numerosa delegación católica, celebrada en el Monasterio de San Paisios, en Uadi Natrón, en octubre de 2025. Confío en que las reflexiones emprendidas con motivo del 1700.º aniversario  del I Concilio Ecuménico reavivarán nuestro deseo de lograr la unidad visible de la Iglesia, una unidad arraigada en el único bautismo que profesamos en el Credo Niceno y que, ruego sinceramente, alcanzaremos.
   
En un momento en que nuestro mundo se ve afligido por tantos conflictos, especialmente en Oriente Medio, los cristianos debemos, más que nunca, esforzarnos por alcanzar la plena unidad para poder dar testimonio juntos del Príncipe de la Paz. Al hacerlo, podemos confiar en la poderosa intercesión y el ejemplo de los innumerables mártires que sufrieron por el nombre de Cristo.
   
Santidad, mientras nuestras Iglesias se preparan para la fiesta de Pentecostés, ruego al Espíritu Santo, fuente y portador de todos los dones, que guíe a coptos y católicos en nuestra peregrinación común en la verdad y la caridad hacia la plena comunión. Anhelo el gozo de encontrarme personalmente con Su Santidad y le aseguro mis oraciones, transmitiéndole un abrazo fraterno de paz en Cristo, nuestro Señor resucitado.
   
En el Vaticano, 4 de mayo de 2026.

LEÓN PP. XIV
Lo que Riggitano-Prévost no mencionó en su llamada, ni tampoco en la carta anterior, es que la ruptura del diálogo fue culpa de «[su] amado predecesor, el Papa Francisco», el cual en el año 2023 promulgó la declaración “Fidúcia Súpplicans”, en la cual se aprobó el uso de “bendiciones no litúrgicas” para las “parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo” [= fornicarios, adúlteros, bígamos y sodomitas]. Tres meses después, el Santo Sínodo de la Iglesia Copta Ortodoxa decretó «suspender el diálogo teológico con la Iglesia católica, reevaluar los resultados alcanzados por el diálogo desde su inicio hace veinte años, y establecer nuevas normas y mecanismos para que el diálogo continúe en el futuro», por causa del «cambio de posición» de Roma «en la cuestión de la homosexualidad». Y no solo ellos: en Febrero de ese mismo año, la Comisión Sinodal Bíblico-Teológica de la Iglesia Ortodoxa Rusa publicó un documento titulado “Sobre la actitud ortodoxa ante la nueva práctica de bendecir a las ‘parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo’ en la Iglesia Católica Romana”, en la cual señala que la declaración vaticana elimina de facto los conceptos de pecado y arrepentimiento de la relación entre Dios y el hombre, y sustituye la llamada a la conversión por una bendición que legitima el estilo de vida pecaminoso.

Y en cuanto al presente, la situación no pinta para mejor: Al día siguiente a la fecha de la carta ut supra, esto es, el 5 de Mayo de 2026, fue publicado el informe final del Grupo de Estudio n.º 9 del Sínodo sobre la Sinodalidad (coordinado específicamente por el cardenal limense Carlos Gustavo Castillo Mattasoglio), que pide, entre otras “cuestiones emergentes” [= “temas controversiales”], un “cambio de paradigma” en el tratamiento eclesial de la homosexualidad e incluye dos testimonios de hombres en “uniones civiles” homosexuales (testimonios coordinados –para sorpresa de absolutamente nadie– por el jesuita estadounidense James “Jim” Martin Spano). Informe del cual el Secretario general del Sínodo, el cardenal maltés Mario Grech Attard, se refirió laudatoriamente como «el método sinodal aplicado a las situaciones más exigentes» antes de apartarse como de la plaga al saberse la “mano” de Martin. Por ello, en cuanto al relanzamiento del diálogo con los coptos, MEJOR QUE NO SE HAGA MUCHAS ILUSIONES.

CUESTIÓN ÚNICA
* . La palabra “copto” deriva de qubt/قُبْط, la corrupción árabe de Aigúptos/Αἰγύπτος, el nombre que le dio el poeta griego Homero al país de Egipto (que a su vez deriva del antiguo egipcio 𓉞𓂓𓊪𓏏𓎛/Hukaptah, “Templo del espíritu del Hacedor”, metónimo de la ciudad de Menfis).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preferiblemente, los comentarios (y sus respuestas) deben guardar relación al contenido del artículo. De otro modo, su publicación dependerá de la pertinencia del contenido. La blasfemia está estrictamente prohibida. La administración del blog se reserva el derecho de publicación (sin que necesariamente signifique adhesión a su contenido), y renuncia expresa e irrevocablemente a TODA responsabilidad (civil, penal, administrativa, canónica, etc.) por comentarios que no sean de su autoría.