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domingo, 5 de junio de 2022

NOVENA EN HONOR A SAN ELISEO PROFETA

Novena dispuesta por una religiosa carmelita calzada devota del Santo, y publicada en Sevilla por la imprenta de la viuda de Manuel Nicolás Vázquez y Cía., en 1796.
  
NOVENA AL GRAN PROFETA DE DIOS SAN ELISEO PROFETA
   
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Jesús mío, Señor y Padre dulcísimo de mi alma, en quien creo, en quien espero, a quien amo sobre todo: pésame por ser quien eres, de haberte ofendido, y del poco dolor con que siento tanto como he agraviado yo, vilísima criatura, a tu soberanísima Majestad. Suavísimo Amador mío, por tu dolorosa Pasión y afrentosa Muerte, por los Dolores de tu Santísima Madre, y por los méritos de mi Santo Padre y Abogado Eliseo te suplico, que me deis el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, el hábito de las virtudes y una buena muerte, que me la acelere vuestro amor, y el dolor de haberos ofendido. Amén.
  
ORACIÓN AL SEÑOR PARA TODOS LOS DÍAS
Oh Dios de Israel, que te dignaste de criar a nuestro gran Padre y Profeta tuyo Eliseo; para que con sus obras y palabras cultivase y promoviese la Religion Sagrada del Carmelo: por su intercesión, y la de mi Madre y Señora del Carmen, espero alcanzar de vuestra Misericordia el fruto que pretendo a honra vuestra y bien de mi alma. Amén.
   
DÍA PRIMERO – 5 DE JUNIO
ORACIÓN AL SANTO, PIDIÉNDOLE HUMILDAD

Amantísimo Padre y Protector nuestro, por aquella prontisima humildad con que al oír la voz de Dios por boca de nuestro gran Padre Elías abandonasteis el mundo con cuanto en él teníais; alcanzadnos del Señor que os hizo su Profeta, docilidad a sus inspiraciones, y humildad legítima, con que renunciándonos enteramente, levante Su Majestad en nosotros el alto edificio de la Santidad que nos proporcione verle como es en el Cielo. Amén.
    
Aquí se rezan al Santo tres Padre nuestros y Ave Marías gloriados; pidiéndole nos alcance los dichos favores; y con más especialidad la gracia que se solicita. Después se le dice:
   
ORACIÓN
Escuchad mis voces; oíd mis deseos; y compadeceos de mi aflicción y necesidad, amorosísimo Padre mío San Eliseo: que, por vuestra mediación espero conseguir favorable despacho; y que nos libréis de las Guerras, como lo hicisteis en vuestra vida mortal repetidas veces con Israel: cediendo todo en mayor gloria de Dios, de la Virgen Santísima, y de vos, Santo mío. Amén.
   
RUEGOS Y ALABANZAS AL SANTO
  
Considera, cual me veo,
Que da compasión mirarme;
Y dígnate de ampararme,
Santo Profeta Eliseo.
   
Profeta privilegiado,
Que conforme lo pedías,
El espíritu de Elías
Recibiste duplicado:
Mira que eres mi Abogado,
Cuya protección deseo;
Y dígnate de ampararme,
Santo Profeta Eliseo.
 
«Padre mío, Padre mío,
Carro y Guía de Israel»,
En quien siempre hallaba él
Todo su apoyo, y su brío:
Mira que de ti confío
En mis guerras el trofeo;
Y dígnate de ampararme,
Santo Profeta Eliseo.
  
Tú que a los muertos das vida,
A los enfermos salud;
Y libras de esclavitud,
Solo con que se te pida:
No me niegues la acogida,
Porque tanto clamoreo:
Y dígnate de ampararme,
Santo Profeta Eliseo.
  
Gloria inmortal del Carmelo,
De Carmelitas escudo,
A ti como a Padre acudo
Por defensa y por consuelo.
Repara con cuánto anhelo
En obsequiarte me empleo:
Y dígnate de ampararme,
Santo Profeta Eliseo.
  
Si tu dignación admite
La ofrenda de mi respeto,
Desde ahora te prometo
De ser otra Sunamite:
Haz que mi obrar acredite
La fineza que voceo.
Y dígnate de ampararme,
Santo Profeta Eliseo.
  
Sepan que eres gran Valido
Del Dios todopoderoso;
Y a ningún menesteroso
Dejes ir no socorrido.
Aplica a mi voz tu oído,
Pues ves que no titubeo;
Y dígnate de ampararme,
Santo Profeta Eliseo.
  
Ven al trance de mi muerte,
Y pásame sin desmán:
Pues tú pasaste el Jordán
De tan milagrosa suerte.
Logre yo entonces tenerte
A mi lado en mi recreo;
Y dígnate de ampararme,
Santo Profeta Eliseo.
      
Antífona: Y Eliseo estaba enfermo de la emfermedad de que murió: y pasó a verle Joás Rey de Israel, y lloraba delante de él, y decía: «Padre mío, padre mío, carro de Israel y su conductor».
℣. Elías fue envuelto en un torbellino.
℟. Y en Eliseo se completó su espíritu.
    
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que en los Profetas que elegiste, eres celebrado de admirable: suplicámoste hagas que como doblaste el espiritu de Elías en tu Profeta Eliseo; así te dignes de multiplicar en nosotros la gracia del Espíritu Santo, para ejercitar las Virtudes. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en unidad del mismo Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 6 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN AL SANTO PIDIÉNDOLE FERVOR
Oh Santo Padre y Abogado nuestro, por aquel deseo grande que tuviste, y con que pediste que en ti fuese duplicado el espíritu de Elías: te clamamos nos alcances hambre y sed de la Justicia y santidad competente a nuestro estado, para que recibamos la hartura que promete nuestro Señor a los hambrientos y sedientos de su justificación. Amén.
   
Ahora los tres Padre nuestros y Ave Marias gloriados, con la súplica, y la Oracion Oíd, mis deseos, escuchad mis voces, etc. Los Gozos, la Antífona y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 7 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN AL SANTO PIDIÉNDOLE LA VIRTUD DE LA MORTIFICACIÓN
Prodigioso Padre y Defensor nuestro, que poniendo sal en las aguas, corregiste sus malas calidades, dejándolas saludables para siempre; consíguenos del Señor Omnipotente, que tan poderoso te hizo en maravillas, la sal de la verdadera sabiduría y mortificación, que sane las malas calidades que en nuestras almas resultan de la ignorancia y de la. falta de temor Divino. Amén.
   
Ahora los tres Padre nuestros y Ave Marias gloriados, con la súplica, y la Oracion Oíd, mis deseos, escuchad mis voces, etc. Los Gozos, la Antífona y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA CUARTO – 8 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN AL SANTO PIDIÉNDOLE LA DEBIDA REVERENCIA A LOS SUPERIORES
Amantísimo Padre y Abogado nuestro, que maldiciendo en el nombre del Señor a los muchachos que de ti se mofaban, hiciste que saliesen del bosque dos osos, que despedazaron a cuarenta y dos de ellos; alcánzanos del Señor la reverencia y obediencia debidas a nuestros Superiores y Mayores: con que evitemos la maldicion Divina y el furor de los osos infernales, consiguiendo la bendición eterna, Santo Padre mío. Amén.
   
Ahora los tres Padre nuestros y Ave Marias gloriados, con la súplica, y la Oracion Oíd, mis deseos, escuchad mis voces, etc. Los Gozos, la Antífona y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 9 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN AL SANTO PIDIÉNDOLE LA VIRTUD DE LA ORACIÓN
Gloriosísimo Padre y Protector nuestro, que socorriste milagrosamente con agua a los tres Reyes, que te consultaron y perecían por falta de ella sus ejércitos, concediéndoles también victoria contra sus enemigos: alcánzanos del Señor el agua de la Divina gracia, por medio del don de la Oración, que nos conceda su Majestad; para que de ese modo, en la guerra continua que nos hacen los enemigos de nuestras almas, llevemos siempre la victoria: No te detenga nuestra indignidad, Santo mío, como no te detuvo la de dos de los tres Reyes que recurrieron a ti por socorro. Amén.
   
Ahora los tres Padre nuestros y Ave Marias gloriados, con la súplica, y la Oracion Oíd, mis deseos, escuchad mis voces, etc. Los Gozos, la Antífona y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO – 10 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN AL SANTO PIDIÉNDOLE FE VIVA
Piadosísimo Padre Eliseo, que multiplicando el aceite a la viuda, cuyos dos hijos se quería llevar el acreedor por esclavos a causa de no poder ella pagarle lo que le debía, la libraste de semejante aflicción, pues tuvo para pagar, y le sobró para vivir de lo restante ella y sus hijos: alcánzanos del Señor una Fe viva y ardiente, para que los enemigos del alma no nos roben las dos preciosas joyas de la Esperanza y la Caridad, viendo nuestra Fe tan amortiguada y descaecida. Hacedlo, Santo mío, como lo esperamos de tu valimiento grande con Dios. Amén.
   
Ahora los tres Padre nuestros y Ave Marias gloriados, con la súplica, y la Oracion Oíd, mis deseos, escuchad mis voces, etc. Los Gozos, la Antífona y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO – 11 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN AL SANTO PIDIÉNDOLE CONTRICIÓN
Oh maravillosísimo Padre, que resucitaste con aquel hecho tan portentoso y lleno de misterios al hijo de la Sunamite, consíguenos del Omnipotente una Contrición tan legítima, tan fina y penetrante, que nos resucite de la muerte de la culpa a la vida de la gracia: y si por la bondad Divina estamos vivos, nos vivifique más y más, que a eso vino al mundo el Redentor: a que tuviésemos abundante vida. Sí, Santo mío, vivamos tal vida siempre. Amén.
   
Ahora los tres Padre nuestros y Ave Marias gloriados, con la súplica, y la Oracion Oíd, mis deseos, escuchad mis voces, etc. Los Gozos, la Antífona y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO – 12 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN AL SANTO PIDIÉNDOLE LA VIRTUD DE LA MISERICORDIA
Amabilísimo Padre y Abogado nuestro, que a Naamán, General del ejército del Rey de Siria, con lavarse en el Jordán siete veces, conforme lo mandaste, lo pusiste limpio enteramente de la lepra que padecía: alcánzanos que sepamos usar de los Sacramentos y ejercitar las obras de misericordia para lograr pureza entera de alma y cuerpo. Libranos también, Santo mío, de imitar la codicia de Giezi; no se nos pegue en castigo la lepra de las culpas, que nos pongan asquerosos y abominables a los ojos del Señor. Así lo esperamos de tu protección poderosa. Amén.
   
Ahora los tres Padre nuestros y Ave Marias gloriados, con la súplica, y la Oracion Oíd, mis deseos, escuchad mis voces, etc. Los Gozos, la Antífona y la Oración se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 13 DE JUNIO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN AL SANTO PIDIÉNDOLE AMOR DE DIOS Y DEL PRÓJIMO
Benditísimo Padre y Protecto nuestro, Señor San Eliseo, que estando enfermo de la enfermedad de que moriste, y siendo visitado del Rey de Israel, que llorando te decía: «Padre mío, Padre mío, carro de Israel y su conductor»; llevado de amor de Dios y de los prójimos, le alcanzaste tres victorias contra los siros, correspondientes a las tres veces que hirió la tierra con un dardo, y si más veces la hubiera herido, hubiera asolado del todo la Siria: intercede por nosotros con el Señor para que nos conceda una fínisima Caridad: para con su Divina Majestad, y para con nuestros prójimos hasta la muerte; y que no seamos remisos en herir con el dardo de la mortificación la tierra de nuestra carne, para que destruyamos enteramente nuestros enemigos, alcanzando de todos ellos completa victoria, y una muerte feliz que nos abra las puertas de la Bienaventuranza. Amén.
   
Ahora los tres Padre nuestros y Ave Marias gloriados, con la súplica, y la Oracion Oíd, mis deseos, escuchad mis voces, etc. Los Gozos, la Antífona y la Oración se dirán todos los días.

martes, 14 de junio de 2016

SECUENCIA "Festivémus sollémniter", DE LA MISA CARMELITA A SAN ELISEO

San Eliseo Profeta
 
Esta secuencia en honor a San Eliseo Profeta, discípulo y sucesor de San Elías Profeta, fue compuesta hacia 1418 cuya memoria se celebra desde 1399 con Misa y Oficio propio entre los Carmelitas. La secuencia aparece en la compilación Analecta Hymnica Medi Aevii

Festivémus sollémniter,
Cantémus unanímiter
Cordis cum tripúdio,
In hoc festo Elisǽi;
Fidus servus veri Dei,
Astans ei júgiter.
 
Rem diffícilem rogávit,
Quam a Deo impetrávit,
Ut de eo légitur,
Quamvis hoc sit diffícile
Nos esse sine crímine,
Elisǽus ínstabit.
 
Lepra Naaman mundátur
In Jordáne et purgátur
Suo adjuvámine.
Omnes fratres de Carmélo
Pie petunt bono zelo
A crímine purgári.

Et Sunamítis fílio
Per ipsum resuscitáto
Redit matris gáudium.
Si vexámur trina morte,
Tunc per ipsum æqua sorte
Protegámur júgiter.

Quam fame Samaríæ
Ejusdémque penúriæ
Repentíne subvénit.
Subveníre nos dignétur;
Pius est, dum invocétur
Suo patrocínio.

Rex creátor ómnium,
Qui per Elíæ pállium
Jordánem desiccásti,
Ariditátem tríbue,
Malos consénsus remove
A tuis supplícibus.
  
Puérique illudéntes
Et prophétam infestántes
Ab ursis sunt necáti,
Ne ab infernáli ursu
Tribulémur in hoc cursu,
Défende nos suáviter.

Elisǽe ínclite,
Ad te clamant Carmelítæ,
Sis eis propítius,
Pállium tuum cándidum
Sit eis propugnáculum
Contra mala cósmica.

TRADUCCIÓN
Festejemos solemnemente
Y cantemos unánimes,
Con un corazón jubiloso,
En esta fiesta a Eliseo;
Siervo fiel del Dios verdadero,
Constantemente expectante en él.
 
Pidió una cosa muy dura
Y de Dios la obtuvo,
Como se lee de él.
Aunque para nosotros sea muy difícil
El permanecer sin pecado alguno,
Eliseo nos lo alcanzará.
 
Naamán es limpiado de su lepra
En el Jordán y es curado de ella
Por medio de su auxilio.
Todos los hermanos del Carmelo
Piadosos piden con buen celo
Purificarse de sus pecados.
 
Y el hijo de la Sunamita
Por él fue resucitado,
Retornando así el gozo a su madre.
Si estamos afligidos por tres muertes,
Entonces por él, de la misma manera,
Seremos protegidos continuamente.
 
De aquella hambre en Samaria,
Y también de sus penurias
Prontamente los socorrió
Dígnate rescatarnos.
Él es piadoso, cuando invocamos
Su patrocinio.
 
Oh Rey, Creador de todas las cosas,
Que por medio de la capa de Elías
Secaste el río Jordán,
Divide nuestra aridez,
Remueve de cuantos te suplican
El consentimiento para el mal.

Y los jóvenes irrespetuosos
Que insultaron al profeta
Fueron muertos por fieros osos.
Defiéndenos benigno,
Para que los osos del Infierno
No nos ataquen en nuestro camino.
 
Oh ínclito Eliseo,
A ti claman los Carmelitas,
Se propicio a ellos.
Y tu manto blanco,
Sea para ellos fuerte muralla
Contra el mundo y su impiedad.

SAN ELISEO, PROFETA Y LUGARTENIENTE DE SAN ELÍAS

"Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo". (Eclesiástico 48, 12)
  
San Eliseo Profeta
  
En la Sagrada Escritura se habla del profeta Eliseo (en hebreo "Dios es salvación"), en los libros III y IV de los Reyes. La tradición carmelita, que reconoce y venera a los santos profetas Elías y Eliseo como sus fundadores, presenta detalles muy piadosos que complementan las referencias dadas por ésta. 
  
De acuerdo a la Historia Profética de la Orden de Nuestra Señora del Carmen, escrita por Fray Francisco de Santa Teresa OCD, San Eliseo Profeta nació en el año 3097 de la creación del mundo (956 antes de Cristo), en Abelmeula, de la tierra de Galaad, y era hijo de Safat, campesino rico de la tribu de Rubén, en el Reino del Norte. Un becerro de bronce que se adoraba en Gilgal por orden de Jeroboam, bramó fuertemente al momento de nacer Eliseo, por lo cual uno de los sacerdotes que le daban culto, dijo: "Hoy ha nacido el que será la ruina de los ídolos". 

Eliseo fue educado en el trabajo, la piedad y las buenas costumbres. Permaneció virgen, ya que no se inclinó nunca por el matrimonio, a pesar de haberle propuesto sus padres buenas jóvenes casaderas. Así, a los 30 años, estando arando las tierras de su padre con doce yuntas de bueyes, le encontró San Elías, que bajaba luego de ungir por mandato de Dios a Hazael y Jehú respectivamente como reyes de Siria e Israel. Por ese mismo mandato, San Elías le ungió como profeta y apóstol del Señor, y siguiendo la primera Regla, le colocó su manto sobre los hombros, consagrándolo para Dios (III Reyes 19, 8-21). Eliseo se despidió de sus parientes y, en manos del Profeta Elías, prometió obediencia, pobreza y castidad a Dios.
  
Y subieron luego al Monte Carmelo, donde comenzaron una vida de penitencia y oración, esperando que Dios les llamara a la predicación. Vivieron doce años entre las cuevas del Carmelo, donde Eliseo, formándose en el espíritu del Padre San Elías, aprendió la mortificación, los caminos de la oración y el celo por la gloria de Dios. Allí recibió el cíngulo de la pureza y castidad de manos de los ángeles. Allí recibieron a los demás profetas que eran discípulos de San Elías, y oraron en la primera capilla que se dedicara a la Madre de Dios, luego de la visión que tuvo San Elías sobre la nubecilla en el mar (aún no había nacido en el tiempo, pero el Alma santísima de la Virgen María, creada antes que todas las cosas, ya era conocida). Y no solo su enseñanza, sino el mismo espíritu de Elías, quiso Eliseo recibir para continuar la obra de su Padre y Maestro. 
  
Así, en el año 3159 de la Creación, al saber por revelación que en breve Elías sería arrebatado al cielo, le acompañó en la visita que hizo este a los monasterios que había fundado en Gilgal, Betel y Jericó, para despedirse y dejar recomendaciones a sus hijos. Encaminados al Jordán, Elías y Eliseo se separaron de los demás profetas. Allí Eliseo pidió a Elías que le concediese el doble de espíritu (la contemplación y la predicación). San Elías repuso que si Eliseo lograba ver lo que pasaría en breve, obtendría lo pedido. Y así sucedió: Vio bajar del cielo un carro de fuego que raptó a Elías, y éste, al subir al cielo, se arrancó la capa y se la dejó caer a Eliseo, que la estrechó y la conservó como reliquia; y luego dividió las aguas del Jordán para regresar a la ciudad. Frente a este milagro, fue proclamado superior general de los profetas (IV Reyes 2, 1-15).

San Elías arrebatado por el carro de fuego (Juan Salguero)
 
Fray José de Santa María OCARM, en "Flores del Carmelo", reproduce los pasajes bíblicos asociados a San Eliseo con una perspectiva monástica, interpretando a la escuela profética de Elías como una comunidad religiosa (recordemos que a San Elías se le reconoce como fundamento del monacato y Padre fundador de la Orden Carmelita):
 
Los principales de la ciudad de Jericó acudieron a San Eliseo para exponerle que de una fuente cercana mana agua salobre, haciéndola peligrosa. Éste hace el milagro y la vuelve dulce vertiendo una taza de sal. Bajando de Betel, ciudad de paganos, donde se encontraba el otro becerro de oro puesto por Jeroboam,  42 niños le gritaron "¡Ven, calvo! ¡Calvo, sube!", y al punto, Eliseo los maldijo y envió dos osos del bosque que se los comieron (IV Reyes 2, 19-24). Pasó Eliseo al monte Carmelo donde contó y celebró por primera vez, la Ascensión de San Elías al cielo, con sus hermanos.
  
Encontrando a una viuda de un "hijo de los profetas" (un terciario, porque los profetas eran célibes), ésta le salió al paso y le contó su angustia: por las deudas de su difunto esposo, sus hijos serían vendidos. No teniendo otra cosa, Eliseo le mandó llenar la alcuza de aceite y rellenar con ese poco todas las tinajas que pudiera, y que lo usase para saldar su deuda y del resto, pudiesen sustentarse (IV Reyes 4, 1-7).
 
A la sunamita que le hospedó, le prometió descendencia, a pesar de que humanamente no era posible. Y a los tres años, el niño murió de una insolación, y la sunamita, esperanzada, se fue al Carmelo, donde acudían los fieles a oír la predicación de San Eliseo. Viéndola llegar, Eliseo envió al discípulo Giezi, pero ella insistió en verle a él. Eliseo accedió, mandando antes a Giezi con su propio báculo. Giezi marchó presumiendo que iba a obrar un milagro con el báculo de Eliseo. Llegados a casa de la sunamita, Giezi no pudo resucitar al niño, mas arribando Eliseo, se puso en oración, se tendió sobre el niño extendiendo los brazos en forma de cruz, y éste despertó (IV Reyes 4, 8-37).

San Eliseo resucita al hijo de la sunamita
  
Estando en el convento de Gilgal, vino el cocinero del mismo a decirle que no tenía nada que dar de comer a los hermanos, a lo que Eliseo le respondió que las hierbas silvestres abundaban en el lugar, y aún debían dar gracias a Dios por ellas, que las daba sin que las cultivaran. Fue el cocinero al campo, recogió todo tipo de hierbas y las echó a guisar. Entre ellas, había unas venenosas y fueron reconocidas por los religiosos, que avisaron a Eliseo, aunque estaban dispuestos a comerlas por obediencia. Eliseo, viendo el hambre y la obediencia de los hermanos, echó un poco de harina en el guiso, quedando delicioso y sin veneno alguno. En este mismo convento multiplicó un pan que le dio al hermano Procurador un bienhechor. Y eran más de cien hermanos los que estaban allí (IV Reyes 4, 38-41).
  
Al fundar el convento del Jordán, era tanta la pobreza de los religiosos, que el hacha que usaban era prestada. Al caérsele al agua a uno de los hermanos, Eliseo la hizo flotar lanzando un palo al agua (IV Reyes 6, 1-7).
  
Naamán, general sirio enfermo de lepra, sabiendo del don de milagros que San Eliseo tenía, fue a verlo a Samaría. Iba cargado de oro, plata y ropajes, pensando comprar la salud. El profeta le mandó que se bañara siete veces en el Jordán, y éste, aunque renuente al comienzo, por consejo de sus sirvientes, lo hizo finalmente, quedando sano. Siguiendo la santa pobreza, San Eliseo se negó a aceptar los regalos a cambio del don de Dios, pareciéndole cosa aborrecible y contraria a la regla monástica. Naamán, impresionado por todo ello, confiesa que solo el Dios de Israel era el verdadero, y regresa a Damasco. En el camino, el novicio Giezi, pareciéndole mal que su maestro no aceptara los regalos, cuando vendrían bien a los monasterios, le alcanzó y le pidió una parte del regalo, en nombre de Eliseo, para unos hermanos recién llegados. Naamán le dio plata y vestidos. Al saberlo San Eliseo por revelación divina, le echó de la Orden y le maldijo con la lepra que le había quitado a Naamán (IV Reyes 5, 1-27).
  
Durante la guerra de Siria e Israel, Eliseo salvó varias veces al rey israelita de las emboscadas que le tendía Benadad, rey de los sirios. Frente a esto, el rey sirio se dirigió a Dotán, sitió al pueblo, exigiendo únicamente le entregaran a Eliseo para levantar el cerco. Éste se puso en oración y se hicieron presente multitud de ángeles y potencias celestiales de parte de Dios (es de pensar que el mismo San Elías estaría allí como general de ese destacamento). Eliseo hizo que los soldados sirios quedaran ciegos y engañando a estos, les llevó a pleno corazón de Samaría, donde al recobrar la vista, los israelitas quisieron matarlos, pero el santo se negó, pidiendo compasión para ellos. Y los sirios se fueron confundidos y dejaron de hacer la guerra.
  
Sucediéronse otros hechos y milagros durante el tiempo de San Eliseo, quien por 52 años dirigió la Orden de San Elías. Tuvo que enfrentarse a muchos reyes rebeldes, y padecía no poder vivir la soledad del Carmelo, recordando los días felices junto a su amado Padre San Elías. Finalmente, el santo profeta pudo dedicarse un tiempo a cultivar las virtudes de sus hijos con su predicación y ejemplo. Les visitaba y les recibía, exhortándoles en todo tiempo a ser fieles a Dios, perseverantes en la predicación de la Palabra y la oración. A los 10 años de reinado de Joás, Eliseo se sintió morir y antes de hacerlo, profetizó al rey que vencería a los sirios en tres oportunidades. El 14 de junio del año 3204 de la Creación, 849 antes de Cristo, San Eliseo murió entre sus amados hijos, que desde todos los conventos habían venido a acompañarle y venerar sus reliquias.
 
Aún después de muerto, su cuerpo continuó haciendo milagros. A un muerto lo echaron en su sepultura los amigos, al huir de unos salteadores moabitas, y el muerto resucitó al tocar las reliquias del santo. San Jerónimo declara que el sepulcro de San Eliseo era muy venerado y los milagros eran frecuentes allí, como refiere el Martirologio Romano ("Samaríæ, in Palæstína, sancti Eliséi Prophétæ, cujus sepúlcrum, ubi et Prophéta quiéscit Abdías, a dæmónibus perhorrésci sanctus Hierónymus scribit" / En Samaria de Palestina, San Eliseo Profeta, cuyo sepulcro, donde yace también San Abdías Profeta, como escribe San Jerónimo, es el terror de los demonios). En el siglo IV, Juliano Apóstata profanó el sepulcro y quemó las reliquias, pero unos monjes lograron salvar unos pocos huesos y se fueron con ellos a Alejandría, desde donde pasó la cabeza de San Eliseo a la basílica de San Apolinar de Rávena. Otras reliquias fueron trasladadas a la iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla.
 
El culto a San Eliseo, siempre asociado a San Elías, tomó día propio a partir del siglo XV, cuando su memoria se comenzó a celebrar el 14 de junio. Y los carmelitas Daniel de la Virgen María en sus obras "Spéculum Carmelitánum" y "Vínea Carméli"; o Francisco de Santa María en su "Historia Profética" le adornan y le ponen virtudes, hechos y discursos. Su memoria fue celebrada por los carmelitas descalzos hasta la debacle postconciliar, en que fue suprimido del propio. Los "calzados" le conservan aún, aunque en un grado menor que a San Elías.
  
ORACIÓN (del Misal Carmelitano)
Omnipotente y sempiterno Dios, cuyas glorias fueron admirablemente predicadas por tus profetas elegidos, concédenos, te suplicamos, que del mismo modo en que duplicaste el espíritu de Elías a tu profeta Eliseo, así también te dignes incrementar en nosotros la gracia del Espíritu Santo, para que podamos ejercer toda obra virtuosa. Por J. C. N. S. Amén